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Monthly Archives: October 2011

PETA enjuicia a Sea World

Esta semana, PETA anunció que enjuiciará a SeaWorld por violar la Treceava Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América al esclavizar orcas. La demanda que será iniciada en San Diego se basa en el hecho de que la treceava enmienda de la constitución prohíbe la esclavitud y la servidumbre involuntaria y no especifica que sólo se pueda aplicar a los humanos.

Según el abogado de PETA, Jeff Kerr, quien lleva dieciocho meses preparando el caso, es la primera vez que se exigen derechos constitucionales para los animales en cortes federales. Él cree que la indignación que esto generará en la opinión pública será similar a lo que ocurrió con el sufragio de las mujeres.

Voceros de PETA, afirman que a las orcas se les capturó violentamente en el océano cuando sólo eran unas crías, se les privó de su libertad y hábitat natural y se les forzó a vivir en pequeños tanques obligándolas a realizar trucos para el público. Para PETA, esto se define como esclavitud.

Por su parte SeaWorld dijo que interpretar la treceava enmienda como algo que podría extenderse más allá de los seres humanos, era una valoración sin fundamento.

PETA obtuvo el apoyo de dos ex-entrenadores de SeaWorld y de tres expertos en mamíferos marinos, e incluyó como parte demandante a cinco orcas, incluyendo a Tililkum, la orca macho de seis toneladas que el año pasado mató a una de sus entrenadoras en un parque acuático de Orlando. A pesar de que en aquella ocasión los responsables de SeaWorld alegaron que un suceso como aquél es algo “normal” teniendo en cuenta que se está tratando con depredadores, PETA consideró que la tragedia es consecuencia de limitar a éstos animales a espacios equivalentes a una bañera.

Teniendo el derecho de vivir sus vidas plenamente en los vastos océanos a su disposición, ellas no deben vivir prisioneras para enriquecer a gente inescrupulosa y entretener a una masa ignorante y cruel.

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Empatía animal

Hace una semana, más de dieciocho personas pasaron cerca del cuerpo de una niña agonizante en China y nadie hizo absolutamente nada para ayudarla. Los dos vehículos que la arrollaron tampoco se detuvieron y, ni los choferes ni sus pasajeros, trataron de prestarle ayuda como si el cuerpo moribundo y el dolor de esa niña carecieran de valor.

Lo malo es que esto no solamente sucede en China pues en la actualidad, el cáncer de la indiferencia ante el dolor o el sufrimiento ajenos es algo que se propaga por el mundo con una rapidez espantosa. En este mundo de televisión chatarra y de despersonalización cibernética, la gente tiene más interés en seguir programas tontos de reality o de chismes y estar al tanto de cuántas veces se bañan, se acuestan o pestañean los protagonistas en vez de interesarse un poco en servir al prójimo.

En verdad, mucha gente es indiferente al dolor, al sufrimiento, a la pena y a la tristeza de sus congéneres. ¿No son acaso los pobres parte del paisaje de toda ciudad? ¿No los obviamos o calmamos nuestras conciencias dándoles unas cuantas monedas? Pero, en este mundo imperfecto, lleno de gente de principios plásticos, existen seres superiores que sin poseer nuestro mismo lenguaje o pensamiento, nos dan claras lecciones de ética y compasión. Esto  seres, cuya gran capacidad de empatía es generalmente desconocida por el ser humano, nos dan clarísimos ejemplos que – en el plano ético – los animales nos llevan una tremenda delantera.

En todos los años de vida que tengo, nunca he escuchado de un perro desagradecido, un conejo traidor, una gallina fratricida, un gato calumniador o una hormiga floja. Jamás he sabido de un animal naturalmente cruel o que disfrute del sádico placer de ocasionar daño o dolor. Pero, por el contrario, he sabido de perras que amamantaron a gatitos para salvarlos; de elefantes que rescataron a bebés gacelas a punto de ahogarse, de gatos que atacaron a ladrones defendiendo las casas de sus amigos humanos, de delfines que rescataron a marineros perdidos y hasta de hipopótamos que se hicieron amigos de tortugas huérfanas. En todos estos casos los animales demostraron tener un alto grado de empatía; esa empatía que los humanoides van perdiendo día a día.

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la empatía es la identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro. Es “ponerse en los zapatos” del otro; sentir y padecer lo que el otro experimenta para poder ofrecer ayuda, apoyo, aliento y consuelo.

El etólogo y biólogo Frans De Waal afirma que todos los mamíferos son capaces de sentir empatía, pero que los humanos, los simios, los elefantes y los delfines son las especies con mayor capacidad para sentir empatía por sus congéneres. Por ejemplo, si un chimpancé bebé se rompe un brazo, su madre tendrá especial cuidado con el pequeño, lo cargará más
frecuentemente, y reducirá la rapidez de su marcha para que su hijo no se esfuerce.

La antigua y equivocada creencia que la empatía era patrimonio exclusivo de los seres humanos ha quedado totalmente eliminada frente a hechos protagonizados por animales que demostraron compasión inclusive por especies distintas a las suyas.

Es muy probable que la comunidad científica siga debatiendo este tema tratando de convencernos que cuando los animales demuestran empatía, lo que realmente están demostrando es su instinto por salvaguardar su especie; pero los que hemos aprendido a observar a los animales detenidamente y a aprender sus variados lenguajes, sabemos bien que no existe ningún debate en la compasión, empatía y nobleza de los animales.

¿Estoy exagerando debido a mi posición totalmente parcializada con los animales? Compruébenlo ustedes mismos en los siguientes videos.

 

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¿Carne? No, gracias

Los adversarios de los grupos defensores de los derechos de los animales casi siempre recurren a un ataque típico: acusar de hipócritas a aquellos activistas que aún consumen carne. No es que nuestros opositores realmente se interesen por los derechos violados de los millones de animales destinados al consumo humano, sino que el uso de este recurso casi siempre les proporciona una salida rápida cuando sus patéticos argumentos ya se
han terminado.

El vegetarianismo, y especialmente el veganismo, no se producen de la noche a la mañana. Es una decisión que surge luego de una cuidadosa evaluación cuando el individuo está física, mental y espiritualmente preparado para evolucionar a una escala mayor de pensamiento y sensibilidad éticos. Es un hecho que se produce cuando la compasión y el respeto a nuestro cuerpo, al mundo en el que vivimos y a las demás criaturas vivientes alcanzan su cúspide.

Los intereses creados de grupos que persiguen un afán de lucro en complicidad con los medios de comunicación masiva, se han encargado de realizar un completo lavado de cerebro a la población mundial desde épocas inmemoriales. A diario somos bombardeados por la propaganda de la industria de la carne. Se nos dice que es esencial para el sano desarrollo de los niños, que es vital para el crecimiento y que sin ella moriríamos. Ciertamente no podría estar escribiendo este artículo si eso fuera cierto.

En la mayoría de los casos,  y con un cinismo a toda prueba, se presentan a los animales de granja caricaturizados y con grandes sonrisas ¡incentivando su propio consumo! Pero las sonrisas de las propagandas no muestran la terrible verdad y la insana crueldad que las granjas industrializadas se empeñan en ocultar.

En los mercados de los países latinoamericanos los vendedores de carne se precian de ofrecer “carne fresca” pues los animales –especialmente las aves– son aniquiladas ante nuestros ojos o en mataderos donde la crueldad prevalece y las más mínimas condiciones higiénicas son inexistentes mientras que en los Estados Unidos la carne se ofrece al público en inmaculados paquetes que a simple vista no dejan ver lo que verdaderamente
se oculta en su presentación.

A mí me bastó visitar un matadero para convertirme en vegetariana y posteriormente en vegana. Nunca podré olvidar lo que vi: reses eliminadas a puntillazos clavados en cualquier parte de sus cráneos; animales vivos luchando desesperadamente en el aire antes de recibir el corte de sus yugulares para desangrarse lentamente; alfombras negras de moscas; restos malolientes y putrefactos; reses que al abrírseles el vientre mostraban el feto ya desarrollado de un ternero que no alcanzó a nacer; hombres duros, ensangrentados y vulgares que se divertían insanamente con cada corte; sudor, escupitajo y mancha de sangre. Y tal vez lo más triste, niños pobres disputándose tripas desechadas y contaminadas no solamente por los antibióticos, hormonas y pesticidas con los que se cría al ganado, sino también por la adrenalina que estos animales segregan al percibir su muerte brutal y cercana. La mayoría de las personas en el mundo no han tenido la oportunidad de pasar por esta aleccionadora experiencia, pero, en mayor o menor escala, con alta tecnología o sin ella, esto es exactamente lo que sucede en cada matadero del mundo. Al fin y al cabo, la crueldad es siempre la misma.

Las consecuencias de comer animales también son las mismas: múltiples enfermedades cardíacas, cáncer, artritis, arteriosclerosis, diabetes y osteoporosis. Si a esto añadimos la destrucción progresiva de los bosques tropicales, la erosión del suelo, la escasez de agua y el incremento del hambre mundial, comprobamos que éste no es un asunto al que le debamos restar importancia. Nuestro planeta no sólo está enfermo por la polución, el hambre y las guerras, sino que también se muere de a pocos por la indiferencia e irresponsabilidad con las que el ser humano lo trata. Uno de los privilegios que los seres humanos frecuentemente olvidan es la posibilidad de cambiar y convertirse en mejores personas cada día. La posibilidad de convertirse en personas éticas y compasivas para con todos los seres que nos rodean, empezando con nosotros mismos.

En la actualidad, las alternativas vegetarianas y veganas se encuentran al alcance de todos y constituyen verdaderas fuentes proteicas que nutren nuestros cuerpos de manera adecuada, saludable y libre de crueldad. Inclusive la comida típica de nuestros países latinoamericanos en la que la carne constituye el plato principal y casi obligatorio, puede convertirse en deliciosas opciones vegetarianas o veganas con un poco de creatividad y determinación.

El cambio a una dieta vegetariana o vegana debe llegar en el momento preciso en el que el individuo esté listo para aceptar tal compromiso. Todo cambio importante y determinante en la historia de los pueblos siempre ha llegado en el momento oportuno; ni antes, ni después. Estos cambios han creado polémicas, resistencias y conflictos, pero cuando comprobemos que nuestro cuerpo se encuentra sano y lleno de energía; tengamos la certeza de no estar contribuyendo al hambre de los pobres y nos demos cuenta de que nuestros platos y nuestras conciencias están limpios de sangre y sufrimientos, sabremos
que nuestra elección fue la correcta.

Aunque creo firmemente que todo aquel que aún come carne debe ser testigo presencial de la crueldad total que esto involucra, hoy no incluiré ningún video de ese tipo. Prefiero dejarlos con este video de Futuro Vega Pop titulado “Quiero Vivir”.

 
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Posted by on October 25, 2011 in Veganismo

 

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Poderosas lentejas

Las lentejas son uno de los alimentos más antiguos de la humanidad. Se les menciona en la Biblia y por mucho tiempo se les consideró uno de los alimento más populares entre las clases sociales pobres. Esto es realmente inaudito porque las lentejas deberían ser el alimento de reyes. Los beneficios que proveen a la salud son abundantes ya que son una potente, considerable y natural fuente de proteína, fibra y minerales.

Cincuenta gramos de lentejas contienen la misma cantidad de proteínas que 67 gramos de carne. Las lentejas contienen casi todos los aminoácidos que el cuerpo necesita. Y si las combinamos con otras verduras como maíz o espinaca, llegamos a tener cantidades completas.

Las lentejitas, pequeñas en tamaño pero gigantes en beneficios para tu salud, contienen mucha fibra, soluble e insoluble – más de 15 gramos en sólo una taza. Contienen grandes cantidades de folato y magnesio que son necesarios para el buen funcionamiento del corazón y su contenido de hierro es especialmente importante para niños, jóvenes y mujeres embarazadas.

No requieren que se les remoje por un largo tiempo como en el caso de otras menestras y son fáciles de preparar. Todo lo que necesitas para disfrutarlas es un poco de imaginación.

 
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Posted by on October 18, 2011 in Veganismo

 

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Ejemplo a seguir

Ubaldo Santana, Arzobispo de Maracaibo, en Venezuela, se manifestó públicamente en contra de las corridas de toros y de otorgar premios de índole religiosa a los toreros asesinos. ¡Por fin se puede contar con un ejemplo que debería ser seguido por todos los otros miembros eclesiásticos de la iglesia católica!

 
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Posted by on October 17, 2011 in Corridas de toros

 

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El quinto, “no matar”

La principal motivación y meta de los explotadores de los animales (aparte del hecho de ejercer un dominio cruel sobre una víctima indefensa) es el factor económico. Y es precisamente por eso que los boicots contra ellos resultan ser una de las armas más efectivas para los activistas. Ahora bien, enviarles cartas llenas de insultos y palabrotas o plantarse fuera de sus establecimientos gritando como locos con carteles tan diversos como incoherentes, tampoco soluciona nada. Las cartas y demostraciones deben ser perfectas, al punto, y bien organizadas para que de esta manera no solamente los abusadores, sino también el público indeciso tomen en serio nuestro mensaje y nuestra lucha.

Antes de que las temporadas taurinas empezaran, un grupo representativo, legal, profesional y preparado debería visitar las oficinas de quienes – tal vez por ignorancia suprema – se prestan a auspiciar esta cruel carnicería para presentarles nuestro punto de vista poniendo énfasis y presión en el hecho de que un boicot económico pudiera ser el resultado final de su negativa a ayudar a los animales, la verdadera civilización y la cultura.

Pero todo esto debe hacerse de manera profesional, calmada y sobre todo estratégica. El verdadero activista por los derechos de los animales sabe perfectamente bien que de sus palabras y acciones depende el futuro mediato o inmediato de los animales; y es precisamente por eso que sabe comportarse a la altura de las circunstancias. Hay un lenguaje y un comportamiento especial que debe demostrarse en estas circunstancias y otro lenguaje y conducta personal que se puede demostrar en privado. A nadie le complace sentirse atacado, humillado o insultado y si el bienestar de los animales está de por medio, mayor razón para saber controlar palabras innecesarias y emociones de todo tipo. Para ayudar a los animales efectivamente, no basta quererlos, respetarlos y considerarlos; es preciso convertirse en un activista profesional.

Y precisamente como activistas profesionales debemos estar preparados para lidiar inclusive con instituciones más antiguas que el polvo del desierto, como es el caso de la casi intocable iglesia católica. Siempre me causa gracia que algunos de los más intensos nacionalistas latinoamericanos nunca arremetan contra una iglesia y una fe que nos fue brutalmente impuesta en las Américas; que no renieguen por la participación cómplice de una institución a quien jamás le importaron nuestros ancestros y que en innumerables ocasiones decidieron hacerse de la vista gorda mientras los nativos eran víctimas de todo tipo de vejaciones físicas, psíquicas y morales.

Por supuesto que los católicos cuentan con honrosas excepciones como Bartolomé de las Casas que entendiendo la brutalidad de sus congéneres, se convirtió en la voz de los nativos y reclamó sus derechos. El actuar bajo los dictámenes de su conciencia le causó problemas con la corona española y con sus colegas, serviles chupamedias de la monarquía; pero él enseñó con la consecuencia de su ejemplo al negarse a aceptar encomiendas y esclavos propios. De las Casas hizo todo lo que pudo para luchar por los derechos de gente indefensa argumentando que los nativos americanos eran seres humanos y que subyugarlos por la fuerza era totalmente injustificable. En esa época los católicos españoles creían que los nativos no eran seres humanos y que debían tener amos españoles para poder alcanzar la civilización. ¿Suena familiar? Exactamente el mismo argumento que los humanoides arguyen para explotar a los animales hoy en día.

La religión católica ha sido bipolar en lo referente a las corridas de toros. El papa Pío V las prohibió a perpetuidad y bajo pena de excomunión en 1567 y también se dieron otras prohibiciones eclesiásticas en diferentes épocas; pero en la actualidad las plazas de toros cuentan con capillas en las que se ofician misas y se bendice a los toreros y a todos sus instrumentos de tortura. Todos hemos visto alguna vez los “capotes de paseo” donde se estampan o bordan motivos religiosos y vírgenes que protegerán al torero de la “bestia”. Si esto es así, la Virgen de la Macarena debe estar más confundida que Adán en el Día de la Madre.

Lo que sucede en el ruedo simboliza una liturgia. El asesino torero es el sacerdote cuya misión consiste en acabar con el mal y cobrar venganza contra el diablo, representado en un toro negro de sangre roja (los colores satánicos). Al demonio se le representa con cuernos y el toro, al ser astado, tiene la desgracia de ser el centro de este fetichismo taurino-religioso.

Durante la lidia, los toreros pasan al toro de lado a lado, simbolizando con esto al diablo que pasa a representar al dios cristiano, hecho que demuestra el pase de la “verónica”. Asimismo, el estoque debe entrar en “cruz”. La cruz debe matar a la bestia a quien se “crucificará” con la maldita estocada. ¿Se imaginan ustedes a Jesucristo sentado en una plaza de toros festejando y gozando la inmolación de una criatura?

En 1920 el secretario del Estado Vaticano, cardenal Gasparri declaró que “la iglesia continúa condenando en alta voz, tal como lo hiciera el papa Pío V, estos sangrientos y vergonzosos espectáculos”. El popular papa Juan Pablo II, dijo también que “el hombre, salido de las manos de Dios, resulta solidario con todos los seres vivientes, como aparece en los salmos 103 y 104, donde no se hace distinción entre los hombres y los animales”. ¿Por qué entonces los sacerdotes que promueven las fiestas patronales, donde siempre hay corridas, hacen caso omiso de estas palabras de sus líderes?, ¿Por qué durante los meses de temporadas taurinas, en los sermones dominicales, nunca les escuchamos dar un rechazo total a esta barbarie?, ¿Por qué nunca les exigen a su feligresía no asistir a dichos eventos diabólicos?, ¿Por qué les permiten usar los nombres y los símbolos de su iglesia para torturar animales? Porque su complicidad e indiferencia es recompensada con dinero. Ese dinero sucio y manchado con la sangre de toros inocentes del que viven.

En una ocasión, un cura me dijo que ellos no podían hacer nada sin el permiso del Vaticano. Le mencioné la Bula Papal de Pío V y se quedó en la luna. Al quedarse sin argumentos y mirarme con odio como si yo fuera la representación femenina del anticristo, finalmente me dijo, “bueno, el que quiera ir a los toros que vaya, y el que no, que se quede en su casa”. Le contesté que podíamos decir lo mismo de la violación, de la violencia doméstica o de la pedofilia; (¿suena familiar?) quien quiera hacerlo que lo haga; y los otros, que se hagan de la vista gorda y sigan contentos con su vida. Es muy fácil mandar un mensaje de indiferencia a la feligresía y decirles que mientras algo no los afecte personalmente se mantengan al margen de reclamar por los derechos de las otras criaturas de Dios. “Hijo mío, los toros están siendo masacrados en la plaza, pero como eso a ti no te afecta directamente, sigue dando tu limosna dominical y que Dios te bendiga. Amén”.

Pues ese amén (que significa “así sea”) no es el amén por el que hemos optado la mayoría de latinoamericanos. El regocijo en la tortura y la muerte de un animal son símbolos inequívocos de la decadencia moral de los hombres.  No queremos mantener la costumbre romana de pan y circo, ni tampoco queremos ser indiferentes ante el sufrimiento de un animal en manos de cualquier explotador.

Reclámale al cura de tu iglesia, a tu pastor, rabino o imán que se manifieste públicamente en contra de las corridas de toros y cualquier otra crueldad en contra los animales. Y si no lo hace, despliégale una pancarta en medio del sermón preguntándole por qué no lo hace. Su denuncia pública no es solamente exigida por los principios básicos de su religión, sino por un orden espiritual y moral mucho más alto y relevante.

¿Qué parte de “Perdure la gloria del Señor para siempre; alégrese el Señor en todas sus obras. Sean consumidos de la tierra los pecadores, y los malvados dejen de ser” es la que no entienden?

Este noble toro es Fadjen, un toro rescatado de los cosos taurinos que ahora vive libre de sufrimientos y torturas. Aquí se puede ver claramente que no se trata de ninguna bestia salvaje siempre lista a destripar a un ser humano. Fadjen es figura central en el activismo de nuestros colegas franceses qque siguen luchando para que las corridas de toros no sean consideradas un patrimonio cultural inmaterial de los franceses.

Y aquí estoy con otro toro rescatado por los colegas de Farm Sanctuary, un hermoso refugio para animales con granjas en New York y California que estaré visitando nuevamente muy pronto. ¡Solamente me faltó el cepillo!

 

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PETA vence al ejército de los Estados Unidos

PETA se anotó otro gol de media cancha cuando el ejército de los Estados unidos confirmó la cancelación de los crueles experimentos con monos que eran intencionalmente envenenados con poderosas drogas como parte de su programa de entrenamiento contra ataques químicos.

Los monos fueron cruelmente substraídos de sus hábitats naturales y encarcelados en jaulas de acero donde se les envenenó paulatinamente por más de tres años para luego transferirlos a otros centros de vivisección o matarlos.

Hasta el mes pasado el ejército seguía justificando  y defendiendo las prácticas viviseccionistas en este laboratorio, pero gracias al éxito de esta campaña de PETA, ningún mono más tendrá que ser víctima de tales experimentos. Asimismo, considerando que el centro militar de Aberdeen era el único lugar donde se realizaban tales prácticas, nuestra victoria marca el final permanente de este entrenamiento.

 

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