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Category Archives: Espectáculos crueles

¡Hasta nunca!

Goodbye RB

Hace unas horas cayó el telón, los gritos de los indolentes se apagaron, los ojos de niños indiferentes y programados hacia la crueldad se cerraron, los globos se reventaron y el dulce aroma de los algodones de dulce se desvaneció en el aire para dar paso a una celebración largamente esperada por los activistas que, día a día, luchan por los derechos de los animales.

Con enorme gusto y satisfacción vi el final de la última función del “Show más Cruel del Mundo”, el circo Ringling Brothers and Barnun & Bailey, uno de los más sangrientos, deplorables y macabros espectáculos que por 146 larguísimos años lucro con la miseria y la explotación de miles de animales.

La carpa ha quedado finalmente vacía marcando una tremenda victoria para las organizaciones de protección animal. Los que manipulaban cruelmente a los animales y los entrenaban para realizar ridículos trucos ajenos a su especie, los que comercializaban con su sufrimiento y los alejaban brutalmente de sus madres y congéneres en lejanas tierras y los dueños de las carpas de tortura, ahora tendrán que dedicarse a buscar trabajos dignos. ¿Pero qué saben ellos de dignidad? Espero que cada intento de regresar a la fuerza laboral encuentre un rotundo rechazo por parte de un público consciente. Después de todo, ¿quién querría verle la cara todos los días a alguien que torturaba a un elefante bebé, azotaba a un tigre temeroso o le arrancaba los dientes a un oso para poder hacerlo bailar? ¿Quién querría socializar con alguien que privaba a seres vivos de aire, agua limpia y descanso? ¿Quién querría estrechar la mano de un torturador que hacía enloquecer a animales hasta hacerles perder su natural dignidad? Yo, definitivamente, no.

La fuerte presencia liberacionista de entidades como PETA que vehementemente no los dejó respirar todos estos años, logró finalmente cerrar las puertas de su antro de sangre, violencia y abuso. Nada nos detuvo, ni el frío glacial en Michigan ni las altísimas temperaturas veraniegas en Arizona donde en más de una ocasión padecí de una gran insolación. Mi precio era mínimo en comparación con lo que ellos tuvieron que pagar. Yo tenía la opción de una refrescante botella de agua y la comodidad de mi casa para el descanso. Ellos no. Ellos tenían que continuar con sus abusadores, hasta el próximo pueblo, hasta la próxima ciudad, aprisionados en estrechos, incómodos y pestilentes carromatos para seguir divirtiendo a una chusma infame y carente de empatía. Una masa a la que nunca les importo su bienestar, su dignidad y sus derechos.

Nos gustaría poder afirmar que los 50 animales cautivos en ese circo irán a descansar a santuarios donde podrían intentar vivir el resto de sus vidas en ambientes lo más parecidos a sus hábitats naturales; pero, lo más probable es que los reubiquen en zoológicos. Los representantes del circo han manifestado que algunos animales irán a centros de conservación en los Estados Unidos, pero yo no creeré en eso hasta que lo vea con mis propios ojos. Los explotadores de los animales nunca dejan de pensar en la forma más fácil de lucrar con los animales. Y esta no será la excepción.

Soy consciente que esta es una victoria parcial porque no es completa de acuerdo a nuestros deseos, pero es una victoria muy significativa. Después de un arduo y extenso trabajo PETA lideró la lucha en contra de este circo y nunca les dio la menor tregua, la más mínima concesión. Ingrid Newkirk, presidenta de PETA, nunca habló a medias tintas y nos lideró en una lucha frontal contra el nefasto circo que hoy, finalmente, ha dejado de existir. A diferencia de líderes de otras agrupaciones que dicen trabajar por los derechos de los animales, ella nunca se refirió al cierre de este circo como un “final agridulce” en el que se notaba cierto tono de lástima por los explotadores. Ciertamente, a PETA le sobra la consecuencia y determinación que a otros les falta.

No hay que olvidar tampoco que, desde sus inicios, los dueños originarios de este circo, explotaron, sin el menor escrúpulo y con fines de lucro, a seres humanos que sufrían de alguna alteración física. Por sus tiendas pasaron hombres gigantes, enanos, hermanos siameses unidos por alguna parte del cuerpo, hombres elásticos, mujeres barbudas, personas con deformidades físicas, jorobados, mujeres de cuatro piedras, hermanos con microcefalia, mujeres con Síndrome de Seckel, albinos, esqueletos vivientes, y personas con la Enfermedad de Milroy. El morbo de la gente los movía a pagar por una entrada para encontrar entretenimiento al observar la miseria de esas personas. Nunca pensaron en sus sentimientos, en su vergüenza, en el atropello a su dignidad. No por gusto siempre afirmamos que cuando se trata de la explotación de un ser vivo, la violencia y la indiferencia siempre son las mismas. La especie nunca importa cuando la meta es llenar la billetera con dinero mal habido y manchado de sufrimiento.

El productor del espectáculo explicó que la decisión de cerrar se debió a la caída en la venta de entradas, especialmente tras la retirada del espectáculo con elefantes el año pasado, y los elevados costos operativos, pero todos sabemos que años de abuso animal, una multa histórica de $270,000 por violar leyes federales sobre bienestar animal (la multa más alta pagada por infracciones de ese tipo) y la presencia constante de PETA liderando a un conglomerado de asociaciones de protección animal fueron quienes les dieron el tiro de gracia.

Desde 1882, los animales sufrieron en Ringling Brothers and Barnun & Bailey cuando P.T. Barnum trajo al país a Jumbo. Y desde sus inicios, PETA inició campañas a lo largo y ancho de los Estados Unidos para denunciar los abusos contra los animales que formaban parte de los espectáculos del circo. El maltrato no se limitaban a las acrobacias dentro de las pistas, sino también las técnicas de entrenamiento que se utilizaban para domar a los elefantes.

Asimismo, en 2011, la publicación Mother Jones destapó que los elefantes de Ringling pasaban la mayor parte de su vida encadenados o viajando en trenes, bajo la amenaza constante de las crueles herramientas que sus adiestradores utilizaban. Varios años más tarde, ante las incesantes presiones de PETA, Feld Entertainment anunció que retiraría a los elefantes asiáticos de sus espectáculos de forma progresiva, enviándolos a un “centro de conservación” que había fundado para su preservación. La verdad es que tal centro no era otra cosa que un centro anexo de tortura al que ni el público ni la prensa tenían acceso porque se trataba de un centro de entrenamiento cruel y reproducción forzada.

Hoy, al ver el final del último show, esperaba ver las lágrimas hipócritas de los explotadores pues las farsas hay que llevarlas a cabo hasta el final. El maestro de ceremonias procedió a agradecer a un sinnúmero interminable de gente. No me sorprendió mucho descubrir que parte de su personal estable incluía al Ministerio de la Conferencia de Obispos Católicos, “guías espirituales” – como los llamo el presentador del circo – encargados de la vida espiritual de los torturadores y de bautizar a los hijos de los trabajadores. ¿No es esta una nueva decepción de la iglesia católica siempre ligada de una u otra forma a la explotación animal? De ellos, ya nada me sorprende, pero esto terminó por sellar el inmenso desprecio que me inspiran. Según ellos no hay absolutamente nada de malo en secuestrar a un animal, golpearlo, abusarlo, denigrarlo, maltratarlo y explotarlo hasta morir si a cambio con eso le puedo arrancar una sonrisa asquerosa y cómplice a una masa inservible. ¿Y el Papa, conoce esta situación o sigue mirando para el otro lado? Nunca olvides que él tiene el poder y la autoridad legal para terminar con estas barbaridades; para prohibir que su iglesia se hunda más y más en el lodo putrefacto de la complicidad con los explotadores de seres sintientes e inocentes.

Al final – por supuesto – el presentador les dio las gracias a los animales y pidió aplausos para esos “maravillosos artistas” que deleitaron al miserable público por cientos de años. Dijo que “los amaban”, que nunca los olvidarían y animó al público para que cantaran la clásica canción de las despedidas, Auld Lang Syne.

Se equivocó rotundamente. Los artistas aceptan participar voluntariamente de cualquier acto; firman contratos, ganan un sueldo; renuncian cuando quieren; no tienen que separarse de sus familias; no pasan ni hambre, ni sed, ni frio, ni calor; tienen derecho al descanso; no viven esclavizados ni encadenados, y, ciertamente, no son golpeados, humillados, mutilados, electrocutados y despojados de sus espíritus.

Cuando alguien ama a otros seres ninguna de estas cosas sucede. Sólo los enfermos mentales, los psicóticos, los depravados, pueden amar a alguien brutalizándolos y arrancándoles sus ganados derechos.

No, señor presentador, su patética despedida orquestada para provocar lágrimas en un público ignorante, no tiene ninguna aceptación entre la gente pensante, consciente, empática y ética. Y su repugnante intento de aplicar la letra de la tradicional canción de las despedidas a este momento triunfal de PETA y de todos los que por cientos de años trabajamos por la liberación de los animales, también fue fallido.

La letra de Auld Lang Syne dice:

No es más que un hasta luego,

No es más que un breve adiós,

Muy pronto junto al fuego

Nos reunirá el amor.

Para Ringling Brothers and Barnun & Bailey ya nunca jamás habrá un “hasta luego”. Este no es “un breve adiós”; es un adiós definitivo, concreto, terminal, para siempre…

No existe ningún “muy pronto” ni ningún “amor” y el único fuego en el que se encontrarán, si es que es cierto que existe, será el fuego del más terrible de los infiernos en el que espero terminen todos aquellos que abusan a cualquier animal.

Celebremos esta victoria para los animales; pero no nos descuidemos y sigamos trabajando arduamente hasta que todas las carpas del mundo caigan al suelo, vacías. Aún tenemos mucho trabajo por hacer; aún nos quedan muchas victorias por proclamar; aún nos quedan jaulas por abrir, pero, en este domingo histórico, disfrutemos, desde lo más profundo de nuestro ser, la satisfacción de haber cerrado un centro nefasto de horror y crueldad y repitan conmigo, a todo pulmón:

¡Hasta nunca Ringling Brothers and Barnun & Bailey!

 

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¡Hasta vaciar el último tanque!

SeaDead

Mientras que Francia acaba de dar un paso hacia nuestra meta final al prohibir la reproducción de delfines y orcas en cautividad, nuestros compañeros de Animal Heroes en México y mis compañeros de SPEAK en Arizona siguen luchando para conseguir que estos magníficos animales puedan ser finalmente libres de todo tipo de explotación.

Ha de quedarles totalmente claro que NO queremos tanques más grandes, lo que queremos son tanques totalmente vacíos. ¡Los animales marinos no existen para entretenernos! Muchos “animalistas” (el solo término malgastado y deteriorado me mortifica), los que se creen “más papistas que el Papa”, tal vez salgan a criticar esta acción por considerarla parcial. Esta gente es la misma que se opone a que los restaurantes de comida rápida ofrezcan opciones veganas o que un vegano vaya a comer algo vegano a un restaurante que no lo es. Hay que repetirles y repetirles hasta el cansancio que lo importante es la educación de las masas humanas de lento entender y tardía actuación y no su obsesión de policía vegana.

El publicista americano Thomas Smith, en su libro “Successful Advertisement” afirma que una persona debe escuchar un mensaje por lo menos nueve veces para empezar a entenderlo a cabalidad. Es por esto que tendremos que seguir repitiéndoles que el paso que Francia ha dado, es, en efecto, un paso un tanto lento, pero en la dirección correcta.

La educación de la gente es paulatina y, en casos de defensa animal, muy lenta para nuestro gusto; pero su lentitud no puede desalentarnos sino más bien animarnos a continuar con nuestro trabajo con más vehemencia.

No hemos tenido la suerte de nacer animales. Somos animales no humanos y debemos trabajar alrededor de nuestras limitaciones. ¿Alguna vez han observado cómo las madres animales adiestran a sus hijos para enfrentar el mundo? Ellas no tienen que estar repitiendo instrucciones una y otra vez. Traen a sus vástagos al mundo, los protegen, los cuidan, los alimentan y, llegado el tiempo correcto, les enseñan que alimentos no comer, a escapar de sus predadores, a construir sus familias y sus casas, a alejarse de la Bestia Humana y ¡ya! Nunca he visto un gato que viva a costa de las costillas de su madre, a un lobo que no cumpla su rol en la manada o a una jirafa desempleada que regrese a la casa materna para vivir allí improductivamente.

El Ministerio del Medio Ambiente francés publicó un decreto que establece que los parques acuáticos no podrán adquirir nuevos animales ni criarlos, sino solo mantener a los que tienen con unas normas más estrictas. Para nosotros, este es el principio del fin. Un paso adelante hacia la meta final. El decreto, que sustituye a otro de 1981, prevé un aumento de al menos 150% del espacio de los estanques para permitir a los animales alejarse de los visitantes y de otros animales. Prohíbe el uso de cloro para tratar el agua, el contacto directo entre el público y los animales, y las inmersiones de la gente en los estanques. Los establecimientos tienen seis meses para adaptarse a las nuevas normas, y hasta tres años para expandir sus estanques.

Cinco asociaciones animalistas, incluyendo a Une Voice y Sea Shepherd han enviado un comunicado conjunto en el que apoyan la medida. “En concreto, eso significa que se acaban los programas de reproducción, de intercambios o de importación. Sin la posibilidad de renovar los cetáceos, significará el fin de los circos marinos en nuestro territorio”, han expresado.

Esta medida provocó la enojada reacción de Jon Kershaw, director del mayor parque de atracciones marinas de Europa, Marineland d’Antibes en la Costa Azul. Marineland es el mayor delfinario de Francia, y como otros muchos de estos establecimientos en Europa, está controlado por una multinacional española de parques temáticos. Por supuesto queda claro que su enojo nos importa un soberano bledo. El día de la total liberación se acerca y a los explotadores de los animales sólo les queda quejarse.

 Y continuando con las buenas noticias nuestros amigos de The Dolphin Project ha dado a conocer el reporte económico de SeaWorld Entertainment correspondiente al primer trimestre del 2017. Estos datos muestran una reducción de sus ganancias en un 15% en comparación con el primer trimestre del 2016.

Para los incrédulos enemigos de los animales, aquí les dejo el enlace para que lloren con ganas:

http://www.seaworldinvestors.com/news-releases/news-release-details/2017/SeaWorld-Entertainment-Inc-Reports-First-Quarter-2017-Results/default.aspx

Con una reducción de más del 14.9% de asistentes a sus macabros shows; aproximadamente 491,000 personas en comparación con el primer trimestre del 2016, este centro de explotación sigue en la mira de PETA quien por muchos años ha liderado la lucha por la libertad de animales que tienen derecho a vivir en paz en sus hábitats naturales.

¡No pararemos hasta que todos los tanques hayan quedado vacíos! Si no puedes involucrarte directamente en nuestra campaña puedes ayudar de la siguiente manera:

  • No asistas a ningún parque acuático con animales.
  • Enséñale a tus hijos por qué no deben ir a estos parques.
  • Participa en el boicot activo asistiendo a protestas contra estos parques.
  • Educa a tu comunidad distribuyendo volantes y literatura.
  • Reúne a tu familia y amigos en tu casa y muéstrales la película “Blackfish”.
  • Escribe Cartas al Editor de tus periódicos locales solicitando el cierre de esos parques.
  • Pídele a tus representantes políticos que pasen leyes que prohíba la captura y exhibición de animales marinos.
  • Dona dinero a organizaciones de defensa animal conocidas y de gran reputación para que continúen con su trabajo a favor de la liberación de los animales marinos.

 

 

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¡A impedir que el mal triunfe!

Malnacido torero

La frase célebre afirma que “Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada”.

Es por eso que la gente decente nunca podría propiciar, ni participar en hechos indignos realizados con el único propósito de mantener una tradición aberrante que, al verse desahuciada, da manotazos de ahogado en todas direcciones.

Aprendimos desde pequeños que una acción negativa o mala, no corrige a otra similar. Sin llegar a la máxima expresión de un perdón personificado en la oración fundamental de San Francisco de Asís, e imbuidos en nuestra naturaleza humana limitada y diaria no podemos dejar pasar la denuncia necesaria de quienes se quieren aprovechar de la desgracia de la gente engañándola con dádivas ridículas a costa de la vida de un animal.

Después de los recientes huaicos en Perú, han sido muchas las instituciones que han donado ayuda a los sobrevivientes. Se han organizado muchas actividades para ayudarlos económicamente en los sectores públicos y privados; pero una en particular me ha llenado de indignación y repugnancia: La organización de corridas de toros para ayudar a las víctimas de los desastres naturales.

El toreo siempre ha sido hipócrita y caradura. No es la primera vez que los servicios de los matarifes se han puesto a disposición del pueblo necesitado. En miles de oportunidades se han dedicado espectáculos como estos a causas de mujeres abusadas y niños desnutridos, y ahora el matarife peruano Andrés Roca Rey anuncia que masacrando a toros en el ruedo se obtendrá ayuda para las víctimas de los huaicos. ¿Es posible llegar a tal degradación y concebir que la gran mayoría de los peruanos verá su intención desesperada como un intento de caridad y solidaridad?

Me pregunto y me respondo decepcionada (pues ya conozco la respuesta) si sus patrocinadores de siempre, la iglesia católica, también tomará parte en ese descrédito. ¿Bendecirán los capotes y espadas asesinas en nombre de una de sus tantas vírgenes? ¿Celebrarán una misa en la capilla de la plaza para proteger a quienes paulatina y salvajemente destruirán a un animal sintiente? ¿Continuarán con la herejía de utilizar símbolos y personalidades religiosas para adornar la propaganda de esta fiesta de sangre?

¿No es hora ya, en el año 2017, que se pronuncien en contra de esta embrutecedora salvajada, aunque haya mucho dinero para comprar conciencias y dogmas religiosos?

La realización de ese supuesto festival al que le deseo el más rotundo de los fracasos es una aberración nacional. Nadie puede ayudar al prójimo causándole daño y dolor a otros prójimos que, a pesar de no pertenecer a nuestra especie, también tienen el derecho de vivir en paz y libres de sufrimientos.

A los matarifes no les importa infligir dolor con tal de perpetuar un acto arcaico que está en vías de extinción. Muy orondos se pasean con las partes sufrientes de sus víctimas a quienes arrancan sin piedad orejas y cola. Se sienten superiores, ganadores, todo poderosos al exhibir una parte de un animal que momentos antes era un todo. Un ser que nunca buscó una muerte tan dolorosa e indigna.

Su ilógico plan debe ser inmediatamente detenido y boicoteado con todos los medios posibles a nuestro alcance. La gran mayoría de los peruanos rechaza tajantemente las corridas de toros. Es entonces pertinente que luchemos en contra de la miopía mental y emocional de quienes persisten en la idea de que la mayoría de los peruanos consideramos esa salvajada como parte de nuestro orgullo y patrimonio nacionales.

Y aunque no lo crean, esto terminará tan pronto como el electorado elija a representantes que no tengan intereses personales en la vergüenza nacional. No necesitamos empresarios taurinos, curas metiches o ganaderos en el Congreso de nuestra patria. Si verdaderamente queremos evolucionar como país, ya es hora que nos deshagamos de taras nefastas que se hacen pasar como una cultura que debe preservarse.

Utilizando entonces la enseñanza implícita en mi cita inicial, evitemos que el mal prevalezca. Somos los buenos en esta película de terror; por lo tanto ya es hora de que tomemos acciones concretas para detenerlo.

No, Roca Rey, nadie con una pizca de sensibilidad o empatía piensa que te ves muy valiente al pasearte con la cola de un toro. Nadie cree que verdaderamente te importen los pobres damnificados de los huaicos. ¿Estuviste allí ayudando y poniendo el hombro? Por supuesto que no. Muy por el contrario, para intentar levantar a tu diversión moribunda, se te ocurrió organizar una masacre en masa a la que solamente asistirán tus primitivos secuaces.

Se supone que no debemos alegrarnos con la muerte de nadie. Este es un principio al que cuesta mucho sumarse porque muchos vemos en eso un acto de reivindicación y justicia, pero al margen de la controversia a este respecto, no olvides que, muchas veces, cuando la maldita plaza abre sus puertas con trompetas y paso dobles, y la chusma ruge ávida de sangre al llegar al tercio de muerte, el cuerpo que yace inerte sobre la arena no es necesariamente el del toro.

 

 

 

 

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Voto desperdiciado

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Lo que está sucediendo en la presente campaña electoral de los Estados Unidos rompe todos los esquemas electorales de campañas anteriores. No por la polémica y el debate que debía centrarse en los asuntos importantes para el país sino por la nefasta presencia de un tipo megalómano, racista, ignorante, misógino, y pedante.

Si en la actualidad el que conoce los esquemas, estrategias y movidas de los políticos basados en su estudio y experiencias con ellas es un politólogo; yo ostento el título de estupidotóloga. Mis experiencias diarias con especímenes de todo tipo me han convertido en experta en detectarlos. Apenas abren la bocota, mis sensores entran en acción para detectarlos, corregirlos y esquivarlos ya que, de acuerdo a la ley, lamentablemente, no puedo eliminarlos para siempre.

En nuestra carrera profesional como activistas de los derechos de los animales nos hemos encontrado con muchos abusadores tipo Trump, especialmente en el campo de la lucha anti-taurina. Los mencionados mequetrefes son dignos representantes de la lacra que representan: cobardes, mezquinos, rastreros, ignorantes, ciegos ante los hechos, respondones con el mismo chip repetitivo de siempre y, sobre todo, siempre dispuestos y entrenados para esquivar las respuestas concretas que se les hace. Si en un debate les comprobamos con pruebas fisiológicas, neurológicas, veterinarias y racionales que el toro está sufriendo en carne viva las terribles torturas a las que lo someten, nunca dejen de responder con sus burdos, absurdos y estúpidos comentarios de siempre: “que la tauromafia es cultura; que el toro no sufre sino que experimenta placer con las banderillas y lanzas; que viven a cuerpo de rey en las dehesas; que varios escritores y pintores mediocres son taurinos y – el mejor de todos – que ellos masacran terriblemente a los toros porque los aman con locura.

Ese mismo discurso distorsionado, aberrante y alevoso es el que el candidato por el partido republicano ha utilizado desde el inicio de su campaña para alcanzar la Casa Blanca. A pesar de que sus muy bien pagados asesores lo han entrenado para que no abra su bocota; el susodicho no puede contener el ímpetu de su soberbia. Dice barbaridades, insulta, y atropella a minorías raciales, discapacitados, mujeres, soldados, y demás para luego ofrecer ridículas disculpas que nadie cree. Bueno, que las personas conscientes y con cerebro, no creen.

Los dos candidatos a la presidencia de los Estados Unidos están totalmente polarizados y cuando consideramos los asuntos que nos importan a nosotros, los activistas por los derechos de los animales, esta brecha no podría ser más extensa. No me quedo corta al decir que los resultados de esta campaña electoral afectarán de manera crucial las vidas de millones de animales y del medio ambiente que compartimos.

Es sabido que el partido republicano respalda totalmente a grupos de intereses específicos como la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) la Asociación de Productores de Ganado y las industrias basadas en combustible fósil, quienes siempre se han empeñado en impedir los alcances de la Ley Protectora de Especies en Vías de Extinción (ESA, por sus siglas en inglés). De acuerdo a un reporte publicado en el 2015 por el Center for Biological Diversity los ataques republicanos para desestimar a la ESA aumentaron hasta en un 600%. Y no solamente eso, esos grupos de interés también han financiado las campañas políticas y han contratado lobistas para promover sus agendas obviamente orientadas al mantenimiento de la explotación de los animales.

El voto republicano también favorece el uso de armas, obviamente apoyado por los cazadores de la NRA. Las sumas de dinero invertidas para impedir cualquier regulación pertinente son gigantescas, y el mismo Trump ha declarado que eliminará áreas libres de armas alrededor de algunas bases militares y escuelas públicas.

En lo que constituye una tremenda aberración y evidente ignorancia, Trump ha afirmado que el calentamiento global no existe; que no tenemos ningún problema medio ambiental y que la EPA (Environmental Protection Agency) no contará con los fondos necesarios para sus funciones. Para Trump y sus secuaces, el grave problema del medio ambiente que está estrechamente vinculado a las granjas industrializadas donde se explota salvajemente a los animales y se destruye sistemáticamente al planeta, es un mito creado por los demócratas y los liberales. Algunos de los congresistas republicanos hasta han llegado a decir que el dióxido de carbono es “bueno para las plantas” y que el planeta está más verde que nunca”.

Ahora bien, somos plenamente conscientes que, como política y persona, Hillary Clinton también ha cometido fallas y tiene algunas explicaciones que dar; pero debemos tener presente que ella, y no su marido, es la que está postulando a la presidencia. Debemos tener muy en claro las dos opciones que están en la mesa y darnos cuenta cuál representa un tremendo suicidio político para los Estados Unidos y cuál no. Aunque la respuesta se caiga por su propio peso, es un decepcionante hecho saber que muchos votantes norteamericanos apoyan a Trump y a toda su verborrea racista, misógina y negativa para los animales.

Para los que trabajamos por los animales, ninguno de los dos partidos ofrece opciones 100% favorables a los animales. Eso sería ideal; pero debemos ser realistas. La opción demócrata apoya las iniciativas relacionadas al medio ambiente y a la conservación de las especies. Los representantes demócratas en el congreso han pasado iniciativas sobre la cacería de especies en peligro de extinción – las presas favoritas de los hijos de Trump – y publicaron un informe determinando que los pagos por licencias de caza no ayudan a los proyectos conservacionistas, como arguyen los cazadores.

Una de las promesas electorales de Clinton es que protegerá la vida silvestre de los Estados Unidos manteniendo dichas áreas públicas para que no puedan ser vendidas al mejor postor. También ha prometido continuar su lucha contra el tráfico internacional ilícito de animales silvestres cerrando todos los mercados estadunidenses que comercian con productos obtenidos de dichos animales. Por muchísimo tiempo Clinton se ha opuesto al tráfico internacional de marfil y hasta conformó una agrupación con los presidentes de varios países africanos para luchar contra los cazadores de animales.

Su record en el congreso a través de los años demuestra también su compromiso con los animales de compañía. Fue co-autora de la Ley Senatorial 311 que prohibía el transporte, posesión, compra y venta de caballos para el consumo humano y de la Ley Senatorial 261 que establece penas mayores para quien viole la ley federal contra las peleas de perros, gallos y otros animales.

Clinton ha presentado un plan de siete pasos destinado a incrementar el control de armas mediante revisiones exhaustivas para quienes soliciten licencia para portar armas. Su plan incluye eliminar la inmunidad de los fabricantes de armas que están esperando juicio, la prohibición de armas de asalto, restricciones más severas en shows de compra y venta de armas y por Internet y la prohibición para que los perpetradores de violencia doméstica y los enfermos mentales posean armas.

Los demócratas en el congreso también han tratado de bloquear un sinnúmero de beneficios para los cazadores propuesto por los republicanos, la NRA y el Safari Club International, una organización pro-cacería.

A la fecha, muchos estados ya han cerrado su fecha límite para la inscripción electoral. En las elecciones de noviembre se están jugando muchísimas cosas de tremenda importancia para la nación. Como era de esperar, cualquier tema directamente relacionado a los derechos de los animales no ha sido directamente considerado; pero depende de nosotros que la futura administración los incluya. No son temas triviales o sin importancia. Son temas de gran repercusión para la población pensante y para los animales: el impuesto a la carne, la clausura de parques acuáticos, el reconocimiento de los animales como seres poseedores de derechos, el impulso de verdaderos métodos científicos de investigación y la galopante crisis de salud en el país con masivas cantidades de personas muriendo a diario de cáncer, enfermedades cardíacas y obesidad mórbida.

No podemos desperdiciar nuestro voto apoyando a un advenedizo sin los planteamientos sólidos, el carácter o la moralidad que el cargo de presidente de los Estados Unidos exige. Al margen de nuestras inclinaciones políticas o nuestras simpatías personales, es también nuestro deber como activistas pensar en lo que será más beneficioso para la causa que defendemos, la sagrada causa de luchar por los derechos de los animales.

 

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La conexión de la violencia

No al maltrato animal

Al mismo tiempo que escribo este artículo, miles de personas marchan en Lima bajo el slogan “Ni una menos” en protesta contra la violencia hacia las mujeres. Conociendo a mis paisanos, estoy absolutamente segura que no faltarán los típicos y estúpidos comentarios machistas que preguntarán por qué no hay una marcha para los hombres o un “Día del Hombre”. La falta de cultura y neuronas en todos los grupos sociales se manifiestan claramente en comentarios como esos. Y, si bien es cierto que también los hombres son víctimas de violencia doméstica, el número de víctimas es significativamente más bajo en comparación con las féminas.

Cuando la ignorancia, en el exacto sentido de la palabra, se mezcla con tradiciones “culturales” y expectativas específicas de género, tenemos en las manos un terrible cóctel de abuso y violencia. Y si a eso le añadimos un poder judicial deficiente o corrupto, comisarías ineficientes que no hacen cumplir las leyes o cucufaterías como las ridículas e ignorantes palabras del Arzobispo de Lima, el Cardenal Luis Cipriani, quien afirma que las mujeres “se ponen en escaparates y por eso son abusadas o violadas”, la situación empeora en gran forma.

Mucha gente en tono de broma e ignorancia ríe y celebra cuando se utilizan frases como “más me pegas, más te quiero” en alusión a las mujeres de la sierra del Perú o cuando en la televisión basura se les presenta como paisanas feas o acriolladas. Al margen de la connotación semántica de “ni una más” o “ni una menos” los peruanos deben darse cuenta que las marchas de este tipo son bastante concurridas y los slogans apropiados; pero el centro del problema de la violencia empieza en casa, generalmente en los años formativos de los niños. De allí la vital importancia de la Educación Humanitaria en todos los niveles educativos del país.

La violencia tiene muchísimas caras, y la física es solamente una de ellas. El acoso verbal en las escuelas, es violencia. El acoso cibernético utilizado por los cobardes, es violencia. El abuso psicológico y verbal de ancianos es también un tipo de violencia que generalmente no se considera y la violencia – de cualquier tipo – contra los animales es la peor de todas. No porque se trate del área de mi trabajo, sino porque este tipo de abuso es la señal de alarma del escalamiento de la violencia hacia los seres humanos. La violencia no se puede dividir, clasificar o medir apropiadamente. La violencia es la misma, cualquiera sea la especie. Punto final.

En el Perú, de acuerdo a El Comercio-Ipsos, el 68% de los limeños conoce a una mujer que ha sido víctima de algún tipo de violencia y el 53% culpa a las mujeres por el acoso sexual. Ese machismo enraizado no solo en el Perú, sino en todo Latinoamérica, tiene raíces históricas, culturales y religiosas en las que el hombre tiene “dominio” sobre la naturaleza, los animales, las mujeres, y los hijos. No hay que olvidar que los hombres podían tener muchas mujeres como signo de poder, ganan mejores sueldos, aunque el trabajo sea el mismo, y que las mujeres deben jurar sometimiento y obediencia cuando se casan bajo los cánones de la ya conocida y torcida iglesia católica.

Por muchísimos años, los activistas por los derechos de los animales, prevenimos a la sociedad sobre el peligro existente en la conexión de la crueldad; pero solamente hasta que el FBI lo afirmó, el mundo empezó a tomarle importancia. La formación de un asesino en serie se basa en el triángulo de la crueldad compuesto por la piromanía, la enuresis (orinarse en la cama frecuentemente) y la crueldad contra los animales. Los ejemplos sobran: Ted Bundy, Albert de Salvo (El estrangulador de Boston), Eric Harris y Dylan Kiebold (los asesinos de la Escuela Secundaria Columbine), Kip Kinkel, Cayetano Santos (El Petiso Orejudo de Argentina), el colombiano Luis Alberto Garabito, etc. Y doy como mayores ejemplos los nombres de asesinos juzgados, encarcelados o ejecutados en países con leyes que se cumplen. Imagínense que tan larga seria la lista en Latinoamérica donde los abusadores de animales se pasean por las calles impunemente listos a escalar su violencia en seres humanos que podrían ser tus hijos, amigos y familiares.

Muchas mujeres abusadas se mantienen en la situación de abuso por no dejar atrás a sus hijos o a sus animales. El abusador sabe esto y ejerce su diabólico poder sobre ellos torturando a los indefensos; enseñándoles a los hijos hombres que un “macho que se respeta” nunca puede ser sobrepasado por una mujer, enseñándoles que el que más grita es quien gana, y que el golpe y el insulto son muchas veces necesarios. Ese macho acomplejado y reprimido que en realidad no es un hombre, golpea al animal de lo casa, lo tortura, lo veja, lo humilla y finalmente lo mata porque sabe que es una herramienta más en su deseo insano de poder. Tal vez, alguna vez, ese pobre y triste tipo fue una víctima más, y, en su reducido y carente ser, no se da cuenta que sigue repitiendo un círculo vicioso que jamás se detendrá. Si las mujeres no buscan ayuda para salir de la situación de abuso solo tienen tres destinos: el hospital, la cárcel o el cementerio, dejando a los hijos que nunca debieron tener con ese engendro en la absoluta orfandad e infortunio, listos a repetir el ciclo de violencia contra los seres indefensos más a mano: los animales.

Considerando esto es que Latinoamérica debe seguir el ejemplo de algunos albergues para mujeres a nivel mundial que permiten que las víctimas no solamente lleven a sus hijos a los refugios sino también a sus animales. Nunca debemos olvidar que ellos también son víctimas.

Y para aquellos que, a pesar de la información, la ciencia y los hechos comprobados, nos siguen preguntando por qué perdemos nuestro tiempo preocupándonos por los animales, les dejo la magistral cita del abogado, filántropo y activista por los derechos de los animales americano George Thorndike Angell:

“A veces me preguntan: ¿Por qué inviertes todo ese tiempo y dinero hablando del respeto a los animales, cuando existe tanta crueldad hacia el hombre? A lo que yo respondo: Estoy trabajando en las raíces.”

 

 

 

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Hartazgo en acción

Hartazgo

¿Seré yo, o será una condición que llega con la madurez? Últimamente el hartazgo tarda mucho en despedirse de mí para permitirme seguir viviendo en esta maraña de gente cada vez más innoble, cada vez más impía, cruel y estúpida. Dicen por allí que el hartazgo tal vez es una oportunidad para eternizar el olvido; pero el olvido es precisamente un lujo que los activistas por los derechos de los animales no nos podemos dar.

En estas últimas semanas hemos sido testigos de dos actos particularmente indignos en los que la estupidez humana le ganó la partida al sentido común, a la decencia y a la empatía que se espera, por lo menos en una cantidad ínfima, de seres que voluntaria y conscientemente han esclavizado a animales a quienes privaron de sus familias, sus hábitats y sus vidas como seres de la creación.

El primer caso en el zoológico de Santiago en Chile donde un demente desnudo se arrojó al foso de los leones. Los medios rápidamente se apresuraron a decir que “las imágenes podían herir susceptibilidades” pues los leones, molestados por el loco suicida, empezaron a hacer lo que les dicta su naturaleza. No atacaron al imbécil porque eran leones malos, asesinos o ávidos de sangre, sino porque así lo determinaban siglos y siglos de naturaleza establecida. ¿Y dónde quedó la susceptibilidad por los disparos que acabaron con estos magníficos animales? Estoy completamente segura que en ese momento también había niños presentes, pero, en esta sociedad especista y cruel, ese detalle queda olvidado. Con taparles los ojos y comprarles una golosina barata para que se les pase el susto basta. De allí, a cogerlos de la mano y a seguir enseñándoles la larga fila de esclavos que, con ojos tristes, con el espíritu muerto y con claros signos psicóticos deambulan en círculos en eternas jaulas esperando el día en que la muerte los libere. ¡Linda lección para los niños¡¡Excelente lección en valores, en principios, en la idea central de lo que la libertad, el respeto y la decencia significan! Su desensibilización se refuerza y su capacidad de empatía se reduce a niveles mínimos, reforzando la idea de que los animales están en este mundo para servirlos, para comerlos, para usarlos, para entretenerlos, para matarlos a balazos cuando la vida de “cualquier” humanoide – aunque éste no valga la pena – esté en riesgo. Esa fue precisamente la excusa especista de Alejandra Montalva, la directora del zoológico chileno, cuando fue entrevistada por la prensa.

Y luego, en el Zoológico de Cincinnati, después de más de 17 años de explotación y cautiverio, el gorila Harambe murió baleado por la irresponsabilidad de una tipa incapaz de controlar a su hijo. Harambe, siendo gorila, teniendo en sus genes la característica de ser un animal sociable y familiar, y siendo vegetariano, siempre asumió una actitud de protección frente al mocoso intruso. Pero los gritos de los humanoides, la confusión y la premura del momento, tal vez lo confundieron un tanto al punto de que arrastró al niño sin saber qué hacer. Los que sí supieron que hacer fueron quienes lo mataron bajo el pretexto de “salvar” la vida del niño.

Luego de la injusta muerte de Harambe, la etóloga Australiana Gisela Kaplan de la Universidad de Nueva Inglaterra afirmó que el niño nunca estuvo en peligro pues él, por ser un niño, no representaba una amenaza para el gorila. Harambe hubiera entendido que se trataba de un niño indefenso necesitado de protección. Kaplan dijo que los gorilas no son una especie agresiva y que, si el gorila hubiera querido dañar al niño, le hubiera dado alguna señal de advertencia, como golpear repetidamente su pecho, a la mejor usanza de los gorilas protectores de su grupo.

Harambe estaba investigando lo que sucedía y por eso se dirigió al lugar en el que el niño estaba. Él simplemente estaba siguiendo su comportamiento natural y probablemente su intención fue mover al niño lejos de todos los gritos de la gente. Entre los primates, los gritos solo se utilizan en situaciones extremas y cuando esto sucede sus niveles de estrés se elevan.

Finalmente, Kaplan dijo que la muerte de Harambe tendrá un tremendo impacto en el grupo de gorilas. Todos sentirán el duelo y no podrán reemplazarlo con otro macho. Los gorilas tienen una conexión afectiva muy estrecha y el grupo entero quedará destruido.

Son este tipo de acciones las que me llenan de un hartazgo un tanto paralizante. Todo esto sumado a otras noticias que claramente indican que algunos seres humanos son la peor maldición que le pudo caer al mundo animal. Animales abusados en las calles, animales hacinados en pseudo-albergues por personas que – aunque tal vez bien intencionadas –  no entienden que una vida de privación y de miseria NO es la vida que ningún animal merece. Gente mentalmente inteligente que aún me sale con la excusa de que no hay suficiente comida vegana para satisfacer su paladar adictivo; gente enferma que a pesar de sus padecimientos sigue aferrada con uñas y dientes a los cadáveres y secreciones animales que les produjeron dichas enfermedades; gente que, en este tiempo y época, aún cree que tomarse una maldita foto con un animal en cautiverio es algo digno de reconocimiento y celebración.

Nos acusan de ser misántropos, pero, ¿cómo se puede ignorar, superar, olvidar o perdonar toda la serie de crueldades perpetrada sobre seres inocentes a los que la humanidad ha esclavizado desde el principio de los tiempos? ¿Hasta cuándo tendremos que esperar, o, mejor dicho, hasta cuándo tendrán ellos que esperar?

Hay momentos en los que desearía que una gigantesca revuelta ávida de justicia contagiara a todas las especies animales del planeta, que una hecatombe animal, similar a la transcendental escena de César diciendo “¡Noooo!” en el Planeta de los Simios, cayera con todo su poderío y fuerza contra los humanos explotadores y abusivos. Solo nos salvaríamos quienes los defendimos y protegimos a TODOS, salvaguardados con una “V” indeleble como señal de aceptación de un nuevo pacto de vida, libertad y justicia. Podemos tener sueños legendarios y épicos, ¿no? Pero en el entretiempo, hay que saber trabajar coordinadamente y sin ridículas envidias y rivalidades que de nada les sirven a los animales. Ellos no tienen tiempo para esperar a que se decida que foto, que cara o que logo se publica en la prensa.

Y para que eso suceda, hay que saber seguir los ejemplos eficaces, correctos; los ejemplos modelos como los que a mí me da mi Alma Mater, PETA. Nadie en el mundo entero trabaja como ellos; nadie tiene el mismo nivel de compromiso, de eficacia, de estrategia, de energía y de positivismo pese a la crueldad más extrema.

Estar con ellos hace unas semanas fue un bálsamo reparador para mi espíritu cansado y harto. Ahora mismo que necesito una inyección de paciencia y energía solo tengo que escribirles y el milagro sucede. Me levanto del hartazgo, miro un reflejo cansado en el espejo, y a la segunda vez, sé que no queda otro camino que seguir y seguir y seguir. No me queda otra opción con la que pudiera vivir tranquila. Sé que es la opción correcta, la única, la válida, la verdadera….

Bien lo dijo Schopenhauer, “La existencia humana debe ser una especie de error”. Concuerdo con él al cien por ciento (con honrosas excepciones, por supuesto); pero mientras dure esta batalla terrenal, no me queda otra que seguir luchando.

 

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HDP

PACMA

Los que defendemos a los animales, no dejamos de ser seres humanos con diferentes niveles de tolerancia a la crueldad que percibimos cada vez que un animal sufre miserablemente a manos de sub-especies humanoides aún empeñadas en llevar a cabo sus demoníacos propósitos de muerte y destrucción. No sería justo decir que en los momentos en los que somos impotentes testigos de la paulatina tortura y muerte de un animal capaz de sentir, no nos poseen sentimientos obscuros de venganza, de rabia y de odio hacia los abusadores que, en la mayoría de los casos, siguen impunes para continuar con su nefasta obra de muerte y aniquilación.

¿Quién de nosotros no ha tenido sueños de superhéroe alguna vez? ¿Quién no ha querido teletransportarse a algún lugar o situación de abuso para darles a los abusadores una sopa de su propia medicina? ¿Quién no ha querido alguna vez formar parte activa de un comando justiciero que impusiera la Ley del Talión?

Por lo tanto, ante tanto abuso, tanta explotación, tanta injusticia, y tanta ley escrita solo en un burdo papel, lo único que a veces nos queda es dejar suelta a nuestras lenguas para expresar, aunque sea por un instante, nuestro repudio total ante la crueldad establecida.

En muchas ocasiones, me han enviado comentarios preguntándome por qué tenemos que incluir a las madres de los abusadores en nuestros comentarios, llamándolos “hijos de puta”. El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española ofrece un equivalente a esta expresión dándonos el sinónimo de “persona mala”. Pues bien, por supuesto que discrepamos con tal connotación o con la que insulta a una mujer que tal vez ha tenido el infortunio de caer en el mundo de la prostitución. Cualquiera puede cometer una maldad, intencional o no intencionalmente; pero lo que los HDP le hacen a los animales va mucho más allá de esos estándares.

La famosa injuria es muy popular en la lengua castellana y, desde El Quijote hasta nuestros días es aplicada a quien no tiene valores, decencia, empatía, bondad, o cualquier otra característica positiva del ser humano. Por lo tanto, si un abusador de animales cumple con sus infames propósitos y martiriza a un animal,sí es un hijo de puta. Y aunque su madre no se haya paseado por las calles buscando clientes con típico traje de piruja, definitivamente no hizo un buen trabajo criando al hijo de puta en mención pues nunca le instiló valores de compasión, respeto y empatía hacia cualquier otro ser capaz de sufrir. No será meretriz, pero buena madre tampoco fue.

Quien masacra a un animal hasta morir… es un hijo de puta.

Quien abusa a un menor, a una mujer o a un anciano… es un hijo de puta.

Quien no tiene valores, principios, respeto, ni dignidad…es un hijo de puta.

Quien se ofrece como salvador político y luego engaña al pueblo que lo eligió… es un hijo de puta.

Quien es corrupto y traidor y tiene la cara de negarlo… es definitivamente un hijo de puta.

Y en nuestro mundo de la liberación animal, tenemos miles de momentos y miles de circunstancias en las que el uso del famoso vocablo es más que necesario. Tomemos por ejemplo las salvajes “fiestas” españolas y latinoamericanas donde los animales son masacrados y abusados hasta morir, con la venia de la iglesia católica, los políticos de los puebluchos en los que estos actos suceden y la consabida excusa de la “tradición cultural”.

Hace unos días, el toro Rompesuelas murió cobardemente lanceado en Tordesillas. A la escoria humanoide que lo persiguió, asustó, torturó y masacró le importó un soberano pepino quebrar las reglas de su propio juego o el repudio internacional, porque lo único que querían era proseguir con su fiesta sanguinaria de violencia para probarse a ellos mismos que son muy hombres. Toda esa cloaca humanoide afirma que “ama y respeta” al toro, y que lo hacen para rendir honores a la Virgen de la Peña y para recordar que en 1534 (así es, lo han leído bien) la reina Juana I de Castilla (más conocida como Juana la Loca) solía contemplar el “festejo” desde una torre. La tipa no solamente era loca sino también terriblemente cruel pues desde su torre observaba toda la trayectoria del animal desde que era liberado hasta que los lanceros le daban muerte en el prado, situado justo frente a su palacio. A la tal Juanacha, no la podríamos llamar hija de puta pues su madre, la reina Isabel, siempre rechazó las corridas de toros, aunque nunca tuvo los ovarios de prohibirlas. En este caso histórico, la demente Juana, sería hija de puto, pues su padre el rey Fernando de Aragón, sí las apoyaba y fomentaba.

En el caso reciente del Toro de la Vega en Tordesillas, el toro, que es mostrado al pueblo unos días antes durante otro encierro, recorre las calles del municipio guiado por los corredores hasta un prado localizado al otro lado del río Duero donde, a caballo o a pie, hombres y mujeres armados con lanzas concursan para masacrarlo. El primero que pinche al astado con su lanza, que tendrá una punta de unos 40 centímetros y un mango de dos metros, será el encargado de darle muerte. El animal solo podrá salvarse de la muerte si es indultado, condición que se le otorgará si consigue cruzar los límites del palenque (el terreno delimitado para la celebración del torneo) o mantenerse vivo durante el tiempo suficiente como para que los organizadores consideren que se ha “merecido” el perdón. Los hijos de puta de Tordesillas, no han seguido nunca sus macabras reglas, pues indultar al toro significaría eliminar todos sus deseos enfermizos de sangre, crueldad y abuso. En 1993, hasta un hijo de puta miembro de la Guardia Civil, en un intento de devolver al animal a la zona controlada para proceder a encerrarle, le disparó un tiro en la cabeza, según reconoce el propio patronato.

Este año, nuestros amigos y colegas de PACMA en España realizaron un excelente trabajo de movilización que impresionó al mundo entero. El partido presentó al líder del PSOE, Pedro Sánchez una petición apoyada por miles de ciudadanos para eliminar dicho linchamiento colectivo. Hicieron lo mismo con el actual alcalde del municipio, el socialista Jose Antonio González Poncela, pero éste se mostró dispuesto a continuar con el tradicional evento.

Desde el patronato de El Toro de la Vega defienden que “el ser humano está éticamente por encima de los animales, lo contrario es precisamente esa perversión moral llamada animalismo que el PACMA representa”. ¿Se dan cuenta de que tan torcidas están las cosas para estos ignorantes hijos de puta?

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, aseguró que le “avergüenza” la celebración del Toro de la Vega en Tordesillas y se comprometió a prohibir este acto de “maltrato” a un animal si es elegido presidente del Gobierno, pero hay que tener en cuenta que esta salvajada no se realiza a nivel del gobierno central, sino municipal. El líder socialista alertó a su compañero de partido y alcalde del municipio vallisoletano de que “la decisión que ha tomado de celebrarlo la toma como alcalde de Tordesillas, no en representación del PSOE”. Asegura que el partido socialista  quiere acabar con ese festejo al considerarlo un acto de maltrato animal, pero no se lo ha pedido expresamente al alcalde, al entender que la decisión se enmarca dentro de la “autonomía municipal”.

¿Les queda claro por qué es absoluta y tremendamente importante investigar, preguntar y comprometer a los candidatos políticos ANTES de favorecerlos con nuestro voto?

No sé si los lectores creerán en la ley del karma, Hades, o las llamas eternas del averno, pero yo sí creo que el peor lugar de los infiernos, reales o mitológicos, está destinado para todos esos hijos de puta. Especialmente para aquellos que martirizaron a los animales.

 

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