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Category Archives: Espectáculos crueles

Jesucristo sigue esperando

malnacidos HDP

Aunque técnicamente laico, el Perú no es un país en el que todas las religiones tienen exactamente la misma importancia y consideración. La religión católica ha estado involucrada en la vida social, política y económica de los peruanos desde que el cura agustino fray Vicente de Valverde entró a la Plaza de Armas de Cajamarca el fatídico 16 de noviembre de 1532.

En la actualidad, una gran cantidad de católicos decepcionados de su iglesia original han optado por convertirse en evangélicos ante la molesta mirada del clero y el rechazo de católicos empedernidos que no dudan en cerrarles la puerta en la cara cuando llegan a predicar su versión de la palabra de Dios. Lima está llena de ventanas que lucen stickers en los que lee: “esta casa es católica”.  Si los católicos creen que esta es la manera más efectiva de persuadir a los persistentes evangélicos o testigos de Jehová, están muy equivocados. De la misma manera, si un católico promedio inicia una conversación sobre la Biblia con ellos, es muy probable que no puedan presentar muchos argumentos por el simple hecho de que la gran mayoría de ellos no tiene la menor idea de lo que dice la Biblia. Como buenos “católicos de botica”, (que toman de su religión sólo lo que les conviene y cuando sea necesario) se conforman con la lectura bíblica de los domingos que el cura de su parroquia presenta entre los bostezos y el aburrimiento de la masa.

Y es precisamente esta ignorancia teórica e histórica la que hace a esa religión y a sus líderes totalmente inconsecuentes y anacrónicos. No tenemos que remontarnos a los inicios del pontificado para darnos cuenta quiénes y cómo se nombraban a los Papas; cómo éstos llegaban al poder y – lo más importante – cómo utilizaban su poder e influencia para conseguir lo que querían, para hacerse más ricos o para servir  a los intereses de quienes los mantenían en ese alto puesto.

Ya es hora de que la gente entienda que el Papado no es un puesto moral o espiritual; es un puesto altamente político que sobrevive en los tiempos modernos basándose en las influencias que genera. Miles de seguidores reconocen su autoridad y contribuyen, directa o indirectamente, a su permanencia; pero son realmente escasos los que son prueba viviente de las claras enseñanzas de Jesucristo. El verdadero Jesucristo, aquel que la iglesia católica ha desfigurado, Jesucristo el esenio era humilde, compasivo, vegetariano, y limpio en cuerpo y espíritu; en toda la extensión de la palabra, era un espíritu superior y de luz. Nada de esto se compara con una iglesia que elige ser sorda y ciega al sufrimiento no solamente de la humanidad, sino también al de los animales.

Muy pocas personas saben que ellos fueron los verdaderos fundadores de lo que más tarde se convertiría en la cristiandad. Santa Ana,  José y María, Juan el Bautista y Juan el Evangelista fueron esenios y es muy interesante saber que ellos podían diferenciar entre las almas despiertas, las que estaban parcialmente despiertas y las que aún estaban dormidas. Su tarea era principalmente ayudar a que estas últimas progresaran. Sólo las almas que se consideraban despiertas podrían recibir la iniciación en los misterios de la Fraternidad Esenia, integrada por hombres y mujeres que conocían las sagradas escrituras de múltiples religiones de las que obtenían los mejores conceptos. Entonces comenzaba para ellos el sendero de evolución, que ya no se detiene más a través del ciclo de sus encarnaciones.

Asimismo, Jesucristo instruyó a sus seguidores esenios a tomar el voto nazareno de no volver a comer carne ni tomar bebidas fermentadas nunca más. El Maestro dijo que si alguno ingería carne o tomaba alcohol, no podía recibir su palabra. Esta disciplina era aplicable tanto en el aspecto externo de la vida, como en el interno. El Maestro enseñaba que el vegetarianismo físico tenía que complementarse con el vegetarianismo psíquico, con una actitud de vida interna llena de una moralidad viviente, de un activismo pacífico, de una voluntad tenaz y serena, y de una mente clara y abierta.

Entonces, una iglesia que va precisamente en contra de estos principios, es una iglesia traidora y corrupta; totalmente deformada de sus principios originales y eso es lo que la gente pensante ve con sus propios ojos cada vez que presenciamos, por ejemplo, la impunidad existente en los casos de curas pedófilos y en los espectáculos donde se torturan y masacran a miles de animales utilizando los nombres y los símbolos de una iglesia que por un lado es indiferente al enseñamiento de las verdaderas bestias en contra de un animal indefenso, y que por el otro, se llena la boca para predicar mensajes de paz, de amor, de solidaridad cuando en verdad son solamente palabras falsas, vacías, incoherentes.

La masa católica hipócrita se cuida mucho de no contribuir a la masacre diaria de animales en sus platos, pero no tiene empacho en comer pescados sofocados y con las entrañas desgarradas durante su celebración de Semana Santa. Esa semana no tiene absolutamente nada de santa, pues es una celebración al martirio, a la culpa, al dolor, a la tortura. Jesucristo, al ser el cordero de Dios, terminó con todas esas prácticas arcaicas y trajo un mensaje verdaderamente compasivo, humanitario y revolucionario que la iglesia católica se encargó de sepultar al escondernos la verdad de su doctrina pues la verdadera doctrina de Jesús no coincidía y más bien repudiaba al lucro, a la ambición, al boato, a la ambición.

Jesús fue humilde desde su cuna y nació rodeado de los animales que abrigaron su desnudez y su pobreza. Entró gloriosamente a Jerusalén montado en un noble burro. Aquel mismo animal al que sus falsos seguidores castigan y hacen trabajar hasta morir fulminados por un peso superior a sus fuerzas o víctimas de un látigo cobarde. Jesús amaba y respetaba tanto a los animales que no se los comía y amó tanto a los seres humanos que se sacrificó por ellos. Es realmente una lástima que su sacrificio haya sido en vano porque son muy pocos sus verdaderos seguidores. Pero aquellos que usurparon su iglesia y tergiversaron sus valores para su conveniencia, continúan pisoteando su legado. Todo aquel que masacra a un inocente toro haciéndolo que se ahogue lentamente en su sangre, todo aquel que mutile su cuerpo, todo aquel que bendiga sus instrumentos de tortura y todo aquel que se siente a regocijarte en su sufrimiento es un ser maldito que se consumirá en el infierno que ellos también crearon para intimidar a los crédulos.

Apelar al sentimiento, a la racionalidad o a los datos históricos que abundan, no es suficiente para estos seres diabólicos, para los que visten hábitos y sotanas y para los Mefistófeles de a pie; los que se cruzan con nosotros a diario, enorgulleciéndose de sus mal habidas acciones en contra de los otros seres de la creación. Cientos de santos e ilustres personalidades de esa iglesia corrupta han considerado a los animales nuestros animales; pero eso no tiene ninguna validez ni para el Papa ni para su curia o sus seguidores. Las bendiciones a los matarifes abundan, las misas en las capillas de los cosos taurinos le piden a Dios protección para el asesino y sus premios a la tortura llevan los nombres de santos patrones engalanados de oro y plata.

Las bulas, las leyes de protección y el llamado a la cordura no tienen aceptación en curas y monjas que lucran con el sufrimiento de los animales y de la gente. El cura que se sienta en Roma no tuvo empacho en decir que “El paraíso está abierto a todas las criaturas de Dios” pero está más que presto a distraerse con un pequeño tigre de circo que seguramente fue arrebatado de su medio natural y de su familia. Uno de sus secuaces, el padre Benedettini, subdirector de la Oficina de Prensa del Vaticano, dice que su jefe “está en armonía espiritual con toda la creación”, ¿cómo lo demuestra? permitiendo que un escapulario taurino en Lima, Perú, lleve el nombre del Señor de los Milagros. En una de sus alocuciones dominicales el 14 de enero de 1990, dijo que “los animales poseen un soplo vital recibido de Dios”, citando los Salmos 103 y 104, y reconociéndoles, por tanto, como “almas sensitivas”, ¿Y qué hace en la práctica diaria? Presta oídos sordos y mira hacia el otro lado cuando los activistas del mundo entero le solicitan, le piden y hasta le suplican que públicamente termine su colaboración con la tortura animal.

La palabra “animal” proviene de la palabra latina “anima”. Y está probado hasta el cansancio que los animales la poseen a un nivel aún más alto que los humanoides que caminan erguidos pero que tienen el alma torcida.

Monseñor Mario Canciani, fallecido en el 2007, prelado, teólogo, exégeta, filósofo y biblista afirmó en su libro “En el Arca de Noé: religiones y animales” que los animales no solamente tienen alma, sino que en el paraíso hay un lugar para ellos. Canciani fue durante años párroco de la iglesia de San Giovanni dei Fiorentini, muy cerca del Vaticano, y permitía y animaba a los fieles a que fueran a misa acompañados por sus perros, gatos y demás animales que convivían con ellos. Estas son las honrosas excepciones que deberían ser la norma vigente. Estas son las voces que deberían invadir los sermones de toda iglesia pues el mensaje de Jesús fue siempre un mensaje de denuncia, de emplazamiento a los cobardes, a los crueles, a los déspotas y a los hipócritas.

Es también Canciani quien, en otra de sus obras, “La Última Cena de los Esenios, nos enseña sobre la tesis histórica que sostiene que Jesucristo, al celebrar la pascua con el calendario esenio, y él mismo habiendo sido formado en esa comunidad, que era vegetariana y no aceptaba los sacrificios animales, no pudo haberse alimentado en aquella ceremonia con carne de cordero, sino que se inmoló él mismo como tal, salvando a un inocente.

¿Cómo se entiende entonces que, según la iglesia católica, los animales sean merecedores del paraíso en el otro mundo, pero en la tierra sus representantes y sus seguidores los hagamos vivir en un infierno?

¿Qué hay de católico, de cristiano, o de humanitario bendecir a los asesinos y pedirle a Dios que proteja sus vidas antes de las corridas? ¿Por qué se permite que crueles monjas acepten donaciones procedentes de la tortura o que se tomen fotografías en un templo posando con la encarnación satánica de un asqueroso torero? ¿Y todas las fiestas patronales en las que no falta ni el alcohol, ni la brutalidad, ni la ignorancia, ni la tortura animal? ¿Dónde está la caridad cristiana, el respeto a la obra de Dios? ¿Cree el Papa y todo su séquito que se debe permitir que esas turbas de borrachos indeseables realmente honran a un santo o a una virgen con estas acciones execrables?

Las excepciones a esa regla de maldad ya no existen. Solamente nos dejaron sabias enseñanzas que nadie ni recuerda, ni respeta. San Francisco de Asís, a la cabeza de todos, siempre viviendo lo que predicaba al decir que toda criatura en desgracia tiene el mismo derecho a ser protegida porque son nuestros hermanos; San Antonio Abad, vegetariano y fundador del movimiento eremítico, defensor y sanador de animales. Este santo, representado con un cerdo a sus pies, curaba a los animales heridos. Un día se le acercó una jabalina con sus crías, que estaban ciegas, y San Antonio Abad (o San Antón, como también se le conoce popularmente), les curó la ceguera. A partir de ese momento, se convirtieron en sus fieles acompañantes; San Roque, patrón de los perros en América Latina, quien después de vender su herencia familiar y entregársela a los pobres, inició un peregrinaje a Roma en donde contrajo la peste. Todos los días un perro llamado Melampo llegaba a la cueva donde el santo se refugiaba para llevarle un pan y lamerle las heridas. El noble Melampo no habrá usado ninguna túnica púrpura ni anillos fastuosos, pero fue más íntegro, decente y caritativo que cualquiera de esas lacras eclesiásticas que han manchado el mensaje original de Jesucristo.

Con su misma Biblia, alterada a su conveniencia a través de los siglos, los podemos exponer en su mentira y su mezquindad. En Eclesiastés 3: 18-21, leemos: “Yo pensé acerca de los hombres: si Dios los prueba, es para que vean que no se distinguen de los animales. Porque los hombres y los animales tienen toda la misma suerte; como mueren unos, mueren también los otros. Todos tienen el mismo aliento vital y el hombre no es superior a las bestias, porque todo es vanidad. Todos van hacia el mismo lugar; todo viene del polvo y todo retorna al polvo. ¿Quién sabe si el aliento del hombre sube hacia lo alto, y si el aliento del animal baja a lo profundo de la tierra?”

Y en Isaías 66:3 leemos: “Pero los que sacrifican toros son como los que matan hombres; los que ofrecen corderos son como los que desnucan perros; los que presentan ofrendas de grano son como los que ofrecen sangre de cerdo, y los que queman ofrendas de incienso son como los que adoran ídolos. Ellos han escogido sus propios caminos, y se deleitan en sus abominaciones”.

En Éxodo 20:13 claramente leemos la famosa frase “No matarás”. Estas palabras se utilizan a conveniencia de los abusadores y se malinterpretan, como si se refirieran sólo al asesinato de una persona, pero el hebreo original es “lo tirtzach” (לֹא תִרְצָח), lo que se traduce como: “No matarás”. El diccionario Hebreo-Inglés del Dr. Reuben Alcalá dice que la palabra “tirtzach”, utilizada especialmente en el hebreo clásico, se refiere a “cualquier clase de matanza” y no necesariamente al asesinato de un ser humano.

Los secuaces del Papa saben perfectamente bien que la bula “De salute gregis dominici” promulgada por el Papa Pío V en 1567 aún sigue vigente. Así lo recordó en 1920 el Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Gasparri: “La Iglesia continúa condenando en voz alta, como lo hizo la Santidad de Pío V, estos sangrientos y bochornosos espectáculos”. En 1989, el antes mencionado monseñor Canciani, entonces consultor de la Congregación para el Clero de la Santa Sede, declaró públicamente la validez de la bula, pero el actual heredero del trono en Roma prefiere hacerse el desentendido una y otra vez. En la declaración de la vigencia de la bula o en la condena abierta a las corridas de toros no hay ningún beneficio económico ni para él ni para su iglesia, por lo tanto ¿por qué tendría que darse por aludido? Es bien sabido que la principal motivación de su iglesia a través de la historia del mundo siempre ha sido el poder, el dinero, los asesinatos y la crueldad.

Mientras tanto las viejas beatas y los cucufatos de siempre seguirán persignándose, asistiendo a misas para hablar mal de la gente e hincándose ante otro pecador con sotana que permanecerá callado mientras que un animal es masacrado o un niño es violado. Sus asquerosas celebraciones seguirán con mantillas y sahumadoras, los políticos corruptos de turno les seguirán rindiendo pleitesía, y el pueblo, la masa ignorante que no lee, que no piensa, que no razona, seguirá ejecutando todas las excepciones a las reglas que los católicos son expertos en ejecutar.

Este es el trabajo arduo y duro de todos los activistas, de toda la gente decente que aún queda en este mundo. Aprender, educar y denunciar a viva voz todas estas aberraciones malignas, deplorables y rastreras. Nunca hay que olvidar que la ignorancia de los pueblos es la ganancia de las iglesias y de los gobiernos. ¿Alguien cree que al Papa le importa que se gasten millones en cada ciudad que visita? ¿Creen que le importa saber que con todo ese dinero se podría dar de comer a muchos pobres o educar a muchos otros niños? Han entrenado perfectamente a la gente pobre e ignorante para que sepan “llevar su cruz”, traduciéndose ésto en una tonta obediencia ciega a sus torcidas regalas, normas y costumbres crueles.

Que sea una de nuestras tareas diarias educar a todo aquel que se cruce por nuestro camino. Que sea nuestra misión tener convicción en nuestra causa, aunque en la lucha perdamos familiares, amigos, y otros beneficios. Somos soldados en una guerra injusta, malévola, cruel y despiadada; caeremos una y otra vez; pero, aunque caigamos definitivamente, debemos asegurarnos que otros tomarán la posta y representarán a los animales de una manera concreta, efectiva, pensante y profesional. Si no lo hacemos así, los animales seguirán siendo las víctimas de esta maldad encubierta y de esa fe vendida al más alto postor.

Y que a nadie lo engañen o lo asusten con las “llamas del infierno”. Todos nosotros, los que nos dedicamos a la lucha por los derechos de los animales, hemos vivido no uno, sino varios infiernos en los que injustamente se han inmolado millones de animales. Hemos visto a Satanás encarnado en matarifes, dueños de circos, zoológicos, toreros, cazadores y demás lacras. Los hemos visto en vivo y en directo y no nos hemos corrido. Correrse es traición a la causa y aunque solamente quede uno de nosotros vivo en cada batalla combatida, ese ser único regresará a buscar más aliados prestos a defender una causa justa y noble.

Ninguno de nosotros necesita una bendición, un velo, una mantilla, una mención en una misa o un anillo baboseado por la masa cruel. Nosotros ya somos seres privilegiados, de alma limpia y de corazón justiciero. Jesucristo, el verdadero, el único, el esenio que la iglesia católica fracasó en ocultar nos ve, nos sonríe y nos bendice directamente pues en cada una de nuestras acciones estamos demostrando que su sacrificio no fue del todo en vano. No somos nosotros los que hemos escupido en la fe. No somos nosotros los que no aprendimos el mensaje. No somos nosotros los que nos hacemos los sordos o miramos para el otro lado cada vez que delante de nosotros hay un animal sufriente. Nosotros somos los que, al salir de este mundo, lo haremos con la satisfacción del deber cumplido mientras que todos aquellos, con sotanas o no, que se regocijaban o se mostraban indiferentes ante el sufrimiento de un ser indefenso se pudrirán para siempre en el fuego de sus infiernos.

Y tú, Francisco, que no le haces honor a tu nombre, deja de pregonar lo que no ejecutas. Deja de engañar a la gente con palabritas sentimentalonas y empieza a manejar tu iglesia de acuerdo a las verdaderas enseñanzas de Cristo. Hiciste una revisión de los pecados capitales (¿Saben tus seguidores lo que realmente significa cometer un pecado capital?) y dijiste que “turbar la paz o consentir cualquier tipo de violencia, especialmente sobre los más débiles e indefensos, es un grave pecado contra Dios” y a los dos segundos criticaste a la gente que demostraba tener mucho interés en los animales. Es hora de que te quites la sotana, te pongas un par de pantalones y de una vez por todas destierres de tu iglesia a los maltratadores y asesinos que amparas.

Mi santo peruano, San Martín de Porres, ejemplo viviente de humildad y empatía, el que ayudaba a los seres humanos y a los animales por igual, solía decir: “El mismo tiempo malgastó en mí Dios que en hacer un ratón, a lo más dos”. Dios no malgastó su tiempo ni en crearte a ti, ni a un pequeño ratón. Dios no malgasta su tiempo en nadie. Han sido las iglesias creadas por motivos totalmente alejados a las verdaderas enseñanzas de los seres iluminados que las originaron quienes han retorcido un mensaje que es nuestro deber enderezar y propalar a los cuatro vientos. Solamente ese día, aunque nuestros ojos carnales no los vean, esta tierra podrá convertirse en un lugar digno. Y todos nosotros, los verdaderos activistas, lo veremos desde el Puente del Arco Iris. Y ese día podremos finalmente descansar.

escapulario

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¡Hasta nunca!

Goodbye RB

Hace unas horas cayó el telón, los gritos de los indolentes se apagaron, los ojos de niños indiferentes y programados hacia la crueldad se cerraron, los globos se reventaron y el dulce aroma de los algodones de dulce se desvaneció en el aire para dar paso a una celebración largamente esperada por los activistas que, día a día, luchan por los derechos de los animales.

Con enorme gusto y satisfacción vi el final de la última función del “Show más Cruel del Mundo”, el circo Ringling Brothers and Barnun & Bailey, uno de los más sangrientos, deplorables y macabros espectáculos que por 146 larguísimos años lucro con la miseria y la explotación de miles de animales.

La carpa ha quedado finalmente vacía marcando una tremenda victoria para las organizaciones de protección animal. Los que manipulaban cruelmente a los animales y los entrenaban para realizar ridículos trucos ajenos a su especie, los que comercializaban con su sufrimiento y los alejaban brutalmente de sus madres y congéneres en lejanas tierras y los dueños de las carpas de tortura, ahora tendrán que dedicarse a buscar trabajos dignos. ¿Pero qué saben ellos de dignidad? Espero que cada intento de regresar a la fuerza laboral encuentre un rotundo rechazo por parte de un público consciente. Después de todo, ¿quién querría verle la cara todos los días a alguien que torturaba a un elefante bebé, azotaba a un tigre temeroso o le arrancaba los dientes a un oso para poder hacerlo bailar? ¿Quién querría socializar con alguien que privaba a seres vivos de aire, agua limpia y descanso? ¿Quién querría estrechar la mano de un torturador que hacía enloquecer a animales hasta hacerles perder su natural dignidad? Yo, definitivamente, no.

La fuerte presencia liberacionista de entidades como PETA que vehementemente no los dejó respirar todos estos años, logró finalmente cerrar las puertas de su antro de sangre, violencia y abuso. Nada nos detuvo, ni el frío glacial en Michigan ni las altísimas temperaturas veraniegas en Arizona donde en más de una ocasión padecí de una gran insolación. Mi precio era mínimo en comparación con lo que ellos tuvieron que pagar. Yo tenía la opción de una refrescante botella de agua y la comodidad de mi casa para el descanso. Ellos no. Ellos tenían que continuar con sus abusadores, hasta el próximo pueblo, hasta la próxima ciudad, aprisionados en estrechos, incómodos y pestilentes carromatos para seguir divirtiendo a una chusma infame y carente de empatía. Una masa a la que nunca les importo su bienestar, su dignidad y sus derechos.

Nos gustaría poder afirmar que los 50 animales cautivos en ese circo irán a descansar a santuarios donde podrían intentar vivir el resto de sus vidas en ambientes lo más parecidos a sus hábitats naturales; pero, lo más probable es que los reubiquen en zoológicos. Los representantes del circo han manifestado que algunos animales irán a centros de conservación en los Estados Unidos, pero yo no creeré en eso hasta que lo vea con mis propios ojos. Los explotadores de los animales nunca dejan de pensar en la forma más fácil de lucrar con los animales. Y esta no será la excepción.

Soy consciente que esta es una victoria parcial porque no es completa de acuerdo a nuestros deseos, pero es una victoria muy significativa. Después de un arduo y extenso trabajo PETA lideró la lucha en contra de este circo y nunca les dio la menor tregua, la más mínima concesión. Ingrid Newkirk, presidenta de PETA, nunca habló a medias tintas y nos lideró en una lucha frontal contra el nefasto circo que hoy, finalmente, ha dejado de existir. A diferencia de líderes de otras agrupaciones que dicen trabajar por los derechos de los animales, ella nunca se refirió al cierre de este circo como un “final agridulce” en el que se notaba cierto tono de lástima por los explotadores. Ciertamente, a PETA le sobra la consecuencia y determinación que a otros les falta.

No hay que olvidar tampoco que, desde sus inicios, los dueños originarios de este circo, explotaron, sin el menor escrúpulo y con fines de lucro, a seres humanos que sufrían de alguna alteración física. Por sus tiendas pasaron hombres gigantes, enanos, hermanos siameses unidos por alguna parte del cuerpo, hombres elásticos, mujeres barbudas, personas con deformidades físicas, jorobados, mujeres de cuatro piedras, hermanos con microcefalia, mujeres con Síndrome de Seckel, albinos, esqueletos vivientes, y personas con la Enfermedad de Milroy. El morbo de la gente los movía a pagar por una entrada para encontrar entretenimiento al observar la miseria de esas personas. Nunca pensaron en sus sentimientos, en su vergüenza, en el atropello a su dignidad. No por gusto siempre afirmamos que cuando se trata de la explotación de un ser vivo, la violencia y la indiferencia siempre son las mismas. La especie nunca importa cuando la meta es llenar la billetera con dinero mal habido y manchado de sufrimiento.

El productor del espectáculo explicó que la decisión de cerrar se debió a la caída en la venta de entradas, especialmente tras la retirada del espectáculo con elefantes el año pasado, y los elevados costos operativos, pero todos sabemos que años de abuso animal, una multa histórica de $270,000 por violar leyes federales sobre bienestar animal (la multa más alta pagada por infracciones de ese tipo) y la presencia constante de PETA liderando a un conglomerado de asociaciones de protección animal fueron quienes les dieron el tiro de gracia.

Desde 1882, los animales sufrieron en Ringling Brothers and Barnun & Bailey cuando P.T. Barnum trajo al país a Jumbo. Y desde sus inicios, PETA inició campañas a lo largo y ancho de los Estados Unidos para denunciar los abusos contra los animales que formaban parte de los espectáculos del circo. El maltrato no se limitaban a las acrobacias dentro de las pistas, sino también las técnicas de entrenamiento que se utilizaban para domar a los elefantes.

Asimismo, en 2011, la publicación Mother Jones destapó que los elefantes de Ringling pasaban la mayor parte de su vida encadenados o viajando en trenes, bajo la amenaza constante de las crueles herramientas que sus adiestradores utilizaban. Varios años más tarde, ante las incesantes presiones de PETA, Feld Entertainment anunció que retiraría a los elefantes asiáticos de sus espectáculos de forma progresiva, enviándolos a un “centro de conservación” que había fundado para su preservación. La verdad es que tal centro no era otra cosa que un centro anexo de tortura al que ni el público ni la prensa tenían acceso porque se trataba de un centro de entrenamiento cruel y reproducción forzada.

Hoy, al ver el final del último show, esperaba ver las lágrimas hipócritas de los explotadores pues las farsas hay que llevarlas a cabo hasta el final. El maestro de ceremonias procedió a agradecer a un sinnúmero interminable de gente. No me sorprendió mucho descubrir que parte de su personal estable incluía al Ministerio de la Conferencia de Obispos Católicos, “guías espirituales” – como los llamo el presentador del circo – encargados de la vida espiritual de los torturadores y de bautizar a los hijos de los trabajadores. ¿No es esta una nueva decepción de la iglesia católica siempre ligada de una u otra forma a la explotación animal? De ellos, ya nada me sorprende, pero esto terminó por sellar el inmenso desprecio que me inspiran. Según ellos no hay absolutamente nada de malo en secuestrar a un animal, golpearlo, abusarlo, denigrarlo, maltratarlo y explotarlo hasta morir si a cambio con eso le puedo arrancar una sonrisa asquerosa y cómplice a una masa inservible. ¿Y el Papa, conoce esta situación o sigue mirando para el otro lado? Nunca olvides que él tiene el poder y la autoridad legal para terminar con estas barbaridades; para prohibir que su iglesia se hunda más y más en el lodo putrefacto de la complicidad con los explotadores de seres sintientes e inocentes.

Al final – por supuesto – el presentador les dio las gracias a los animales y pidió aplausos para esos “maravillosos artistas” que deleitaron al miserable público por cientos de años. Dijo que “los amaban”, que nunca los olvidarían y animó al público para que cantaran la clásica canción de las despedidas, Auld Lang Syne.

Se equivocó rotundamente. Los artistas aceptan participar voluntariamente de cualquier acto; firman contratos, ganan un sueldo; renuncian cuando quieren; no tienen que separarse de sus familias; no pasan ni hambre, ni sed, ni frio, ni calor; tienen derecho al descanso; no viven esclavizados ni encadenados, y, ciertamente, no son golpeados, humillados, mutilados, electrocutados y despojados de sus espíritus.

Cuando alguien ama a otros seres ninguna de estas cosas sucede. Sólo los enfermos mentales, los psicóticos, los depravados, pueden amar a alguien brutalizándolos y arrancándoles sus ganados derechos.

No, señor presentador, su patética despedida orquestada para provocar lágrimas en un público ignorante, no tiene ninguna aceptación entre la gente pensante, consciente, empática y ética. Y su repugnante intento de aplicar la letra de la tradicional canción de las despedidas a este momento triunfal de PETA y de todos los que por cientos de años trabajamos por la liberación de los animales, también fue fallido.

La letra de Auld Lang Syne dice:

No es más que un hasta luego,

No es más que un breve adiós,

Muy pronto junto al fuego

Nos reunirá el amor.

Para Ringling Brothers and Barnun & Bailey ya nunca jamás habrá un “hasta luego”. Este no es “un breve adiós”; es un adiós definitivo, concreto, terminal, para siempre…

No existe ningún “muy pronto” ni ningún “amor” y el único fuego en el que se encontrarán, si es que es cierto que existe, será el fuego del más terrible de los infiernos en el que espero terminen todos aquellos que abusan a cualquier animal.

Celebremos esta victoria para los animales; pero no nos descuidemos y sigamos trabajando arduamente hasta que todas las carpas del mundo caigan al suelo, vacías. Aún tenemos mucho trabajo por hacer; aún nos quedan muchas victorias por proclamar; aún nos quedan jaulas por abrir, pero, en este domingo histórico, disfrutemos, desde lo más profundo de nuestro ser, la satisfacción de haber cerrado un centro nefasto de horror y crueldad y repitan conmigo, a todo pulmón:

¡Hasta nunca Ringling Brothers and Barnun & Bailey!

 

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¡Hasta vaciar el último tanque!

SeaDead

Mientras que Francia acaba de dar un paso hacia nuestra meta final al prohibir la reproducción de delfines y orcas en cautividad, nuestros compañeros de Animal Heroes en México y mis compañeros de SPEAK en Arizona siguen luchando para conseguir que estos magníficos animales puedan ser finalmente libres de todo tipo de explotación.

Ha de quedarles totalmente claro que NO queremos tanques más grandes, lo que queremos son tanques totalmente vacíos. ¡Los animales marinos no existen para entretenernos! Muchos “animalistas” (el solo término malgastado y deteriorado me mortifica), los que se creen “más papistas que el Papa”, tal vez salgan a criticar esta acción por considerarla parcial. Esta gente es la misma que se opone a que los restaurantes de comida rápida ofrezcan opciones veganas o que un vegano vaya a comer algo vegano a un restaurante que no lo es. Hay que repetirles y repetirles hasta el cansancio que lo importante es la educación de las masas humanas de lento entender y tardía actuación y no su obsesión de policía vegana.

El publicista americano Thomas Smith, en su libro “Successful Advertisement” afirma que una persona debe escuchar un mensaje por lo menos nueve veces para empezar a entenderlo a cabalidad. Es por esto que tendremos que seguir repitiéndoles que el paso que Francia ha dado, es, en efecto, un paso un tanto lento, pero en la dirección correcta.

La educación de la gente es paulatina y, en casos de defensa animal, muy lenta para nuestro gusto; pero su lentitud no puede desalentarnos sino más bien animarnos a continuar con nuestro trabajo con más vehemencia.

No hemos tenido la suerte de nacer animales. Somos animales no humanos y debemos trabajar alrededor de nuestras limitaciones. ¿Alguna vez han observado cómo las madres animales adiestran a sus hijos para enfrentar el mundo? Ellas no tienen que estar repitiendo instrucciones una y otra vez. Traen a sus vástagos al mundo, los protegen, los cuidan, los alimentan y, llegado el tiempo correcto, les enseñan que alimentos no comer, a escapar de sus predadores, a construir sus familias y sus casas, a alejarse de la Bestia Humana y ¡ya! Nunca he visto un gato que viva a costa de las costillas de su madre, a un lobo que no cumpla su rol en la manada o a una jirafa desempleada que regrese a la casa materna para vivir allí improductivamente.

El Ministerio del Medio Ambiente francés publicó un decreto que establece que los parques acuáticos no podrán adquirir nuevos animales ni criarlos, sino solo mantener a los que tienen con unas normas más estrictas. Para nosotros, este es el principio del fin. Un paso adelante hacia la meta final. El decreto, que sustituye a otro de 1981, prevé un aumento de al menos 150% del espacio de los estanques para permitir a los animales alejarse de los visitantes y de otros animales. Prohíbe el uso de cloro para tratar el agua, el contacto directo entre el público y los animales, y las inmersiones de la gente en los estanques. Los establecimientos tienen seis meses para adaptarse a las nuevas normas, y hasta tres años para expandir sus estanques.

Cinco asociaciones animalistas, incluyendo a Une Voice y Sea Shepherd han enviado un comunicado conjunto en el que apoyan la medida. “En concreto, eso significa que se acaban los programas de reproducción, de intercambios o de importación. Sin la posibilidad de renovar los cetáceos, significará el fin de los circos marinos en nuestro territorio”, han expresado.

Esta medida provocó la enojada reacción de Jon Kershaw, director del mayor parque de atracciones marinas de Europa, Marineland d’Antibes en la Costa Azul. Marineland es el mayor delfinario de Francia, y como otros muchos de estos establecimientos en Europa, está controlado por una multinacional española de parques temáticos. Por supuesto queda claro que su enojo nos importa un soberano bledo. El día de la total liberación se acerca y a los explotadores de los animales sólo les queda quejarse.

 Y continuando con las buenas noticias nuestros amigos de The Dolphin Project ha dado a conocer el reporte económico de SeaWorld Entertainment correspondiente al primer trimestre del 2017. Estos datos muestran una reducción de sus ganancias en un 15% en comparación con el primer trimestre del 2016.

Para los incrédulos enemigos de los animales, aquí les dejo el enlace para que lloren con ganas:

http://www.seaworldinvestors.com/news-releases/news-release-details/2017/SeaWorld-Entertainment-Inc-Reports-First-Quarter-2017-Results/default.aspx

Con una reducción de más del 14.9% de asistentes a sus macabros shows; aproximadamente 491,000 personas en comparación con el primer trimestre del 2016, este centro de explotación sigue en la mira de PETA quien por muchos años ha liderado la lucha por la libertad de animales que tienen derecho a vivir en paz en sus hábitats naturales.

¡No pararemos hasta que todos los tanques hayan quedado vacíos! Si no puedes involucrarte directamente en nuestra campaña puedes ayudar de la siguiente manera:

  • No asistas a ningún parque acuático con animales.
  • Enséñale a tus hijos por qué no deben ir a estos parques.
  • Participa en el boicot activo asistiendo a protestas contra estos parques.
  • Educa a tu comunidad distribuyendo volantes y literatura.
  • Reúne a tu familia y amigos en tu casa y muéstrales la película “Blackfish”.
  • Escribe Cartas al Editor de tus periódicos locales solicitando el cierre de esos parques.
  • Pídele a tus representantes políticos que pasen leyes que prohíba la captura y exhibición de animales marinos.
  • Dona dinero a organizaciones de defensa animal conocidas y de gran reputación para que continúen con su trabajo a favor de la liberación de los animales marinos.

 

 

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¡A impedir que el mal triunfe!

Malnacido torero

La frase célebre afirma que “Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada”.

Es por eso que la gente decente nunca podría propiciar, ni participar en hechos indignos realizados con el único propósito de mantener una tradición aberrante que, al verse desahuciada, da manotazos de ahogado en todas direcciones.

Aprendimos desde pequeños que una acción negativa o mala, no corrige a otra similar. Sin llegar a la máxima expresión de un perdón personificado en la oración fundamental de San Francisco de Asís, e imbuidos en nuestra naturaleza humana limitada y diaria no podemos dejar pasar la denuncia necesaria de quienes se quieren aprovechar de la desgracia de la gente engañándola con dádivas ridículas a costa de la vida de un animal.

Después de los recientes huaicos en Perú, han sido muchas las instituciones que han donado ayuda a los sobrevivientes. Se han organizado muchas actividades para ayudarlos económicamente en los sectores públicos y privados; pero una en particular me ha llenado de indignación y repugnancia: La organización de corridas de toros para ayudar a las víctimas de los desastres naturales.

El toreo siempre ha sido hipócrita y caradura. No es la primera vez que los servicios de los matarifes se han puesto a disposición del pueblo necesitado. En miles de oportunidades se han dedicado espectáculos como estos a causas de mujeres abusadas y niños desnutridos, y ahora el matarife peruano Andrés Roca Rey anuncia que masacrando a toros en el ruedo se obtendrá ayuda para las víctimas de los huaicos. ¿Es posible llegar a tal degradación y concebir que la gran mayoría de los peruanos verá su intención desesperada como un intento de caridad y solidaridad?

Me pregunto y me respondo decepcionada (pues ya conozco la respuesta) si sus patrocinadores de siempre, la iglesia católica, también tomará parte en ese descrédito. ¿Bendecirán los capotes y espadas asesinas en nombre de una de sus tantas vírgenes? ¿Celebrarán una misa en la capilla de la plaza para proteger a quienes paulatina y salvajemente destruirán a un animal sintiente? ¿Continuarán con la herejía de utilizar símbolos y personalidades religiosas para adornar la propaganda de esta fiesta de sangre?

¿No es hora ya, en el año 2017, que se pronuncien en contra de esta embrutecedora salvajada, aunque haya mucho dinero para comprar conciencias y dogmas religiosos?

La realización de ese supuesto festival al que le deseo el más rotundo de los fracasos es una aberración nacional. Nadie puede ayudar al prójimo causándole daño y dolor a otros prójimos que, a pesar de no pertenecer a nuestra especie, también tienen el derecho de vivir en paz y libres de sufrimientos.

A los matarifes no les importa infligir dolor con tal de perpetuar un acto arcaico que está en vías de extinción. Muy orondos se pasean con las partes sufrientes de sus víctimas a quienes arrancan sin piedad orejas y cola. Se sienten superiores, ganadores, todo poderosos al exhibir una parte de un animal que momentos antes era un todo. Un ser que nunca buscó una muerte tan dolorosa e indigna.

Su ilógico plan debe ser inmediatamente detenido y boicoteado con todos los medios posibles a nuestro alcance. La gran mayoría de los peruanos rechaza tajantemente las corridas de toros. Es entonces pertinente que luchemos en contra de la miopía mental y emocional de quienes persisten en la idea de que la mayoría de los peruanos consideramos esa salvajada como parte de nuestro orgullo y patrimonio nacionales.

Y aunque no lo crean, esto terminará tan pronto como el electorado elija a representantes que no tengan intereses personales en la vergüenza nacional. No necesitamos empresarios taurinos, curas metiches o ganaderos en el Congreso de nuestra patria. Si verdaderamente queremos evolucionar como país, ya es hora que nos deshagamos de taras nefastas que se hacen pasar como una cultura que debe preservarse.

Utilizando entonces la enseñanza implícita en mi cita inicial, evitemos que el mal prevalezca. Somos los buenos en esta película de terror; por lo tanto ya es hora de que tomemos acciones concretas para detenerlo.

No, Roca Rey, nadie con una pizca de sensibilidad o empatía piensa que te ves muy valiente al pasearte con la cola de un toro. Nadie cree que verdaderamente te importen los pobres damnificados de los huaicos. ¿Estuviste allí ayudando y poniendo el hombro? Por supuesto que no. Muy por el contrario, para intentar levantar a tu diversión moribunda, se te ocurrió organizar una masacre en masa a la que solamente asistirán tus primitivos secuaces.

Se supone que no debemos alegrarnos con la muerte de nadie. Este es un principio al que cuesta mucho sumarse porque muchos vemos en eso un acto de reivindicación y justicia, pero al margen de la controversia a este respecto, no olvides que, muchas veces, cuando la maldita plaza abre sus puertas con trompetas y paso dobles, y la chusma ruge ávida de sangre al llegar al tercio de muerte, el cuerpo que yace inerte sobre la arena no es necesariamente el del toro.

 

 

 

 

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Voto desperdiciado

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Lo que está sucediendo en la presente campaña electoral de los Estados Unidos rompe todos los esquemas electorales de campañas anteriores. No por la polémica y el debate que debía centrarse en los asuntos importantes para el país sino por la nefasta presencia de un tipo megalómano, racista, ignorante, misógino, y pedante.

Si en la actualidad el que conoce los esquemas, estrategias y movidas de los políticos basados en su estudio y experiencias con ellas es un politólogo; yo ostento el título de estupidotóloga. Mis experiencias diarias con especímenes de todo tipo me han convertido en experta en detectarlos. Apenas abren la bocota, mis sensores entran en acción para detectarlos, corregirlos y esquivarlos ya que, de acuerdo a la ley, lamentablemente, no puedo eliminarlos para siempre.

En nuestra carrera profesional como activistas de los derechos de los animales nos hemos encontrado con muchos abusadores tipo Trump, especialmente en el campo de la lucha anti-taurina. Los mencionados mequetrefes son dignos representantes de la lacra que representan: cobardes, mezquinos, rastreros, ignorantes, ciegos ante los hechos, respondones con el mismo chip repetitivo de siempre y, sobre todo, siempre dispuestos y entrenados para esquivar las respuestas concretas que se les hace. Si en un debate les comprobamos con pruebas fisiológicas, neurológicas, veterinarias y racionales que el toro está sufriendo en carne viva las terribles torturas a las que lo someten, nunca dejen de responder con sus burdos, absurdos y estúpidos comentarios de siempre: “que la tauromafia es cultura; que el toro no sufre sino que experimenta placer con las banderillas y lanzas; que viven a cuerpo de rey en las dehesas; que varios escritores y pintores mediocres son taurinos y – el mejor de todos – que ellos masacran terriblemente a los toros porque los aman con locura.

Ese mismo discurso distorsionado, aberrante y alevoso es el que el candidato por el partido republicano ha utilizado desde el inicio de su campaña para alcanzar la Casa Blanca. A pesar de que sus muy bien pagados asesores lo han entrenado para que no abra su bocota; el susodicho no puede contener el ímpetu de su soberbia. Dice barbaridades, insulta, y atropella a minorías raciales, discapacitados, mujeres, soldados, y demás para luego ofrecer ridículas disculpas que nadie cree. Bueno, que las personas conscientes y con cerebro, no creen.

Los dos candidatos a la presidencia de los Estados Unidos están totalmente polarizados y cuando consideramos los asuntos que nos importan a nosotros, los activistas por los derechos de los animales, esta brecha no podría ser más extensa. No me quedo corta al decir que los resultados de esta campaña electoral afectarán de manera crucial las vidas de millones de animales y del medio ambiente que compartimos.

Es sabido que el partido republicano respalda totalmente a grupos de intereses específicos como la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) la Asociación de Productores de Ganado y las industrias basadas en combustible fósil, quienes siempre se han empeñado en impedir los alcances de la Ley Protectora de Especies en Vías de Extinción (ESA, por sus siglas en inglés). De acuerdo a un reporte publicado en el 2015 por el Center for Biological Diversity los ataques republicanos para desestimar a la ESA aumentaron hasta en un 600%. Y no solamente eso, esos grupos de interés también han financiado las campañas políticas y han contratado lobistas para promover sus agendas obviamente orientadas al mantenimiento de la explotación de los animales.

El voto republicano también favorece el uso de armas, obviamente apoyado por los cazadores de la NRA. Las sumas de dinero invertidas para impedir cualquier regulación pertinente son gigantescas, y el mismo Trump ha declarado que eliminará áreas libres de armas alrededor de algunas bases militares y escuelas públicas.

En lo que constituye una tremenda aberración y evidente ignorancia, Trump ha afirmado que el calentamiento global no existe; que no tenemos ningún problema medio ambiental y que la EPA (Environmental Protection Agency) no contará con los fondos necesarios para sus funciones. Para Trump y sus secuaces, el grave problema del medio ambiente que está estrechamente vinculado a las granjas industrializadas donde se explota salvajemente a los animales y se destruye sistemáticamente al planeta, es un mito creado por los demócratas y los liberales. Algunos de los congresistas republicanos hasta han llegado a decir que el dióxido de carbono es “bueno para las plantas” y que el planeta está más verde que nunca”.

Ahora bien, somos plenamente conscientes que, como política y persona, Hillary Clinton también ha cometido fallas y tiene algunas explicaciones que dar; pero debemos tener presente que ella, y no su marido, es la que está postulando a la presidencia. Debemos tener muy en claro las dos opciones que están en la mesa y darnos cuenta cuál representa un tremendo suicidio político para los Estados Unidos y cuál no. Aunque la respuesta se caiga por su propio peso, es un decepcionante hecho saber que muchos votantes norteamericanos apoyan a Trump y a toda su verborrea racista, misógina y negativa para los animales.

Para los que trabajamos por los animales, ninguno de los dos partidos ofrece opciones 100% favorables a los animales. Eso sería ideal; pero debemos ser realistas. La opción demócrata apoya las iniciativas relacionadas al medio ambiente y a la conservación de las especies. Los representantes demócratas en el congreso han pasado iniciativas sobre la cacería de especies en peligro de extinción – las presas favoritas de los hijos de Trump – y publicaron un informe determinando que los pagos por licencias de caza no ayudan a los proyectos conservacionistas, como arguyen los cazadores.

Una de las promesas electorales de Clinton es que protegerá la vida silvestre de los Estados Unidos manteniendo dichas áreas públicas para que no puedan ser vendidas al mejor postor. También ha prometido continuar su lucha contra el tráfico internacional ilícito de animales silvestres cerrando todos los mercados estadunidenses que comercian con productos obtenidos de dichos animales. Por muchísimo tiempo Clinton se ha opuesto al tráfico internacional de marfil y hasta conformó una agrupación con los presidentes de varios países africanos para luchar contra los cazadores de animales.

Su record en el congreso a través de los años demuestra también su compromiso con los animales de compañía. Fue co-autora de la Ley Senatorial 311 que prohibía el transporte, posesión, compra y venta de caballos para el consumo humano y de la Ley Senatorial 261 que establece penas mayores para quien viole la ley federal contra las peleas de perros, gallos y otros animales.

Clinton ha presentado un plan de siete pasos destinado a incrementar el control de armas mediante revisiones exhaustivas para quienes soliciten licencia para portar armas. Su plan incluye eliminar la inmunidad de los fabricantes de armas que están esperando juicio, la prohibición de armas de asalto, restricciones más severas en shows de compra y venta de armas y por Internet y la prohibición para que los perpetradores de violencia doméstica y los enfermos mentales posean armas.

Los demócratas en el congreso también han tratado de bloquear un sinnúmero de beneficios para los cazadores propuesto por los republicanos, la NRA y el Safari Club International, una organización pro-cacería.

A la fecha, muchos estados ya han cerrado su fecha límite para la inscripción electoral. En las elecciones de noviembre se están jugando muchísimas cosas de tremenda importancia para la nación. Como era de esperar, cualquier tema directamente relacionado a los derechos de los animales no ha sido directamente considerado; pero depende de nosotros que la futura administración los incluya. No son temas triviales o sin importancia. Son temas de gran repercusión para la población pensante y para los animales: el impuesto a la carne, la clausura de parques acuáticos, el reconocimiento de los animales como seres poseedores de derechos, el impulso de verdaderos métodos científicos de investigación y la galopante crisis de salud en el país con masivas cantidades de personas muriendo a diario de cáncer, enfermedades cardíacas y obesidad mórbida.

No podemos desperdiciar nuestro voto apoyando a un advenedizo sin los planteamientos sólidos, el carácter o la moralidad que el cargo de presidente de los Estados Unidos exige. Al margen de nuestras inclinaciones políticas o nuestras simpatías personales, es también nuestro deber como activistas pensar en lo que será más beneficioso para la causa que defendemos, la sagrada causa de luchar por los derechos de los animales.

 

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La conexión de la violencia

No al maltrato animal

Al mismo tiempo que escribo este artículo, miles de personas marchan en Lima bajo el slogan “Ni una menos” en protesta contra la violencia hacia las mujeres. Conociendo a mis paisanos, estoy absolutamente segura que no faltarán los típicos y estúpidos comentarios machistas que preguntarán por qué no hay una marcha para los hombres o un “Día del Hombre”. La falta de cultura y neuronas en todos los grupos sociales se manifiestan claramente en comentarios como esos. Y, si bien es cierto que también los hombres son víctimas de violencia doméstica, el número de víctimas es significativamente más bajo en comparación con las féminas.

Cuando la ignorancia, en el exacto sentido de la palabra, se mezcla con tradiciones “culturales” y expectativas específicas de género, tenemos en las manos un terrible cóctel de abuso y violencia. Y si a eso le añadimos un poder judicial deficiente o corrupto, comisarías ineficientes que no hacen cumplir las leyes o cucufaterías como las ridículas e ignorantes palabras del Arzobispo de Lima, el Cardenal Luis Cipriani, quien afirma que las mujeres “se ponen en escaparates y por eso son abusadas o violadas”, la situación empeora en gran forma.

Mucha gente en tono de broma e ignorancia ríe y celebra cuando se utilizan frases como “más me pegas, más te quiero” en alusión a las mujeres de la sierra del Perú o cuando en la televisión basura se les presenta como paisanas feas o acriolladas. Al margen de la connotación semántica de “ni una más” o “ni una menos” los peruanos deben darse cuenta que las marchas de este tipo son bastante concurridas y los slogans apropiados; pero el centro del problema de la violencia empieza en casa, generalmente en los años formativos de los niños. De allí la vital importancia de la Educación Humanitaria en todos los niveles educativos del país.

La violencia tiene muchísimas caras, y la física es solamente una de ellas. El acoso verbal en las escuelas, es violencia. El acoso cibernético utilizado por los cobardes, es violencia. El abuso psicológico y verbal de ancianos es también un tipo de violencia que generalmente no se considera y la violencia – de cualquier tipo – contra los animales es la peor de todas. No porque se trate del área de mi trabajo, sino porque este tipo de abuso es la señal de alarma del escalamiento de la violencia hacia los seres humanos. La violencia no se puede dividir, clasificar o medir apropiadamente. La violencia es la misma, cualquiera sea la especie. Punto final.

En el Perú, de acuerdo a El Comercio-Ipsos, el 68% de los limeños conoce a una mujer que ha sido víctima de algún tipo de violencia y el 53% culpa a las mujeres por el acoso sexual. Ese machismo enraizado no solo en el Perú, sino en todo Latinoamérica, tiene raíces históricas, culturales y religiosas en las que el hombre tiene “dominio” sobre la naturaleza, los animales, las mujeres, y los hijos. No hay que olvidar que los hombres podían tener muchas mujeres como signo de poder, ganan mejores sueldos, aunque el trabajo sea el mismo, y que las mujeres deben jurar sometimiento y obediencia cuando se casan bajo los cánones de la ya conocida y torcida iglesia católica.

Por muchísimos años, los activistas por los derechos de los animales, prevenimos a la sociedad sobre el peligro existente en la conexión de la crueldad; pero solamente hasta que el FBI lo afirmó, el mundo empezó a tomarle importancia. La formación de un asesino en serie se basa en el triángulo de la crueldad compuesto por la piromanía, la enuresis (orinarse en la cama frecuentemente) y la crueldad contra los animales. Los ejemplos sobran: Ted Bundy, Albert de Salvo (El estrangulador de Boston), Eric Harris y Dylan Kiebold (los asesinos de la Escuela Secundaria Columbine), Kip Kinkel, Cayetano Santos (El Petiso Orejudo de Argentina), el colombiano Luis Alberto Garabito, etc. Y doy como mayores ejemplos los nombres de asesinos juzgados, encarcelados o ejecutados en países con leyes que se cumplen. Imagínense que tan larga seria la lista en Latinoamérica donde los abusadores de animales se pasean por las calles impunemente listos a escalar su violencia en seres humanos que podrían ser tus hijos, amigos y familiares.

Muchas mujeres abusadas se mantienen en la situación de abuso por no dejar atrás a sus hijos o a sus animales. El abusador sabe esto y ejerce su diabólico poder sobre ellos torturando a los indefensos; enseñándoles a los hijos hombres que un “macho que se respeta” nunca puede ser sobrepasado por una mujer, enseñándoles que el que más grita es quien gana, y que el golpe y el insulto son muchas veces necesarios. Ese macho acomplejado y reprimido que en realidad no es un hombre, golpea al animal de lo casa, lo tortura, lo veja, lo humilla y finalmente lo mata porque sabe que es una herramienta más en su deseo insano de poder. Tal vez, alguna vez, ese pobre y triste tipo fue una víctima más, y, en su reducido y carente ser, no se da cuenta que sigue repitiendo un círculo vicioso que jamás se detendrá. Si las mujeres no buscan ayuda para salir de la situación de abuso solo tienen tres destinos: el hospital, la cárcel o el cementerio, dejando a los hijos que nunca debieron tener con ese engendro en la absoluta orfandad e infortunio, listos a repetir el ciclo de violencia contra los seres indefensos más a mano: los animales.

Considerando esto es que Latinoamérica debe seguir el ejemplo de algunos albergues para mujeres a nivel mundial que permiten que las víctimas no solamente lleven a sus hijos a los refugios sino también a sus animales. Nunca debemos olvidar que ellos también son víctimas.

Y para aquellos que, a pesar de la información, la ciencia y los hechos comprobados, nos siguen preguntando por qué perdemos nuestro tiempo preocupándonos por los animales, les dejo la magistral cita del abogado, filántropo y activista por los derechos de los animales americano George Thorndike Angell:

“A veces me preguntan: ¿Por qué inviertes todo ese tiempo y dinero hablando del respeto a los animales, cuando existe tanta crueldad hacia el hombre? A lo que yo respondo: Estoy trabajando en las raíces.”

 

 

 

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Hartazgo en acción

Hartazgo

¿Seré yo, o será una condición que llega con la madurez? Últimamente el hartazgo tarda mucho en despedirse de mí para permitirme seguir viviendo en esta maraña de gente cada vez más innoble, cada vez más impía, cruel y estúpida. Dicen por allí que el hartazgo tal vez es una oportunidad para eternizar el olvido; pero el olvido es precisamente un lujo que los activistas por los derechos de los animales no nos podemos dar.

En estas últimas semanas hemos sido testigos de dos actos particularmente indignos en los que la estupidez humana le ganó la partida al sentido común, a la decencia y a la empatía que se espera, por lo menos en una cantidad ínfima, de seres que voluntaria y conscientemente han esclavizado a animales a quienes privaron de sus familias, sus hábitats y sus vidas como seres de la creación.

El primer caso en el zoológico de Santiago en Chile donde un demente desnudo se arrojó al foso de los leones. Los medios rápidamente se apresuraron a decir que “las imágenes podían herir susceptibilidades” pues los leones, molestados por el loco suicida, empezaron a hacer lo que les dicta su naturaleza. No atacaron al imbécil porque eran leones malos, asesinos o ávidos de sangre, sino porque así lo determinaban siglos y siglos de naturaleza establecida. ¿Y dónde quedó la susceptibilidad por los disparos que acabaron con estos magníficos animales? Estoy completamente segura que en ese momento también había niños presentes, pero, en esta sociedad especista y cruel, ese detalle queda olvidado. Con taparles los ojos y comprarles una golosina barata para que se les pase el susto basta. De allí, a cogerlos de la mano y a seguir enseñándoles la larga fila de esclavos que, con ojos tristes, con el espíritu muerto y con claros signos psicóticos deambulan en círculos en eternas jaulas esperando el día en que la muerte los libere. ¡Linda lección para los niños¡¡Excelente lección en valores, en principios, en la idea central de lo que la libertad, el respeto y la decencia significan! Su desensibilización se refuerza y su capacidad de empatía se reduce a niveles mínimos, reforzando la idea de que los animales están en este mundo para servirlos, para comerlos, para usarlos, para entretenerlos, para matarlos a balazos cuando la vida de “cualquier” humanoide – aunque éste no valga la pena – esté en riesgo. Esa fue precisamente la excusa especista de Alejandra Montalva, la directora del zoológico chileno, cuando fue entrevistada por la prensa.

Y luego, en el Zoológico de Cincinnati, después de más de 17 años de explotación y cautiverio, el gorila Harambe murió baleado por la irresponsabilidad de una tipa incapaz de controlar a su hijo. Harambe, siendo gorila, teniendo en sus genes la característica de ser un animal sociable y familiar, y siendo vegetariano, siempre asumió una actitud de protección frente al mocoso intruso. Pero los gritos de los humanoides, la confusión y la premura del momento, tal vez lo confundieron un tanto al punto de que arrastró al niño sin saber qué hacer. Los que sí supieron que hacer fueron quienes lo mataron bajo el pretexto de “salvar” la vida del niño.

Luego de la injusta muerte de Harambe, la etóloga Australiana Gisela Kaplan de la Universidad de Nueva Inglaterra afirmó que el niño nunca estuvo en peligro pues él, por ser un niño, no representaba una amenaza para el gorila. Harambe hubiera entendido que se trataba de un niño indefenso necesitado de protección. Kaplan dijo que los gorilas no son una especie agresiva y que, si el gorila hubiera querido dañar al niño, le hubiera dado alguna señal de advertencia, como golpear repetidamente su pecho, a la mejor usanza de los gorilas protectores de su grupo.

Harambe estaba investigando lo que sucedía y por eso se dirigió al lugar en el que el niño estaba. Él simplemente estaba siguiendo su comportamiento natural y probablemente su intención fue mover al niño lejos de todos los gritos de la gente. Entre los primates, los gritos solo se utilizan en situaciones extremas y cuando esto sucede sus niveles de estrés se elevan.

Finalmente, Kaplan dijo que la muerte de Harambe tendrá un tremendo impacto en el grupo de gorilas. Todos sentirán el duelo y no podrán reemplazarlo con otro macho. Los gorilas tienen una conexión afectiva muy estrecha y el grupo entero quedará destruido.

Son este tipo de acciones las que me llenan de un hartazgo un tanto paralizante. Todo esto sumado a otras noticias que claramente indican que algunos seres humanos son la peor maldición que le pudo caer al mundo animal. Animales abusados en las calles, animales hacinados en pseudo-albergues por personas que – aunque tal vez bien intencionadas –  no entienden que una vida de privación y de miseria NO es la vida que ningún animal merece. Gente mentalmente inteligente que aún me sale con la excusa de que no hay suficiente comida vegana para satisfacer su paladar adictivo; gente enferma que a pesar de sus padecimientos sigue aferrada con uñas y dientes a los cadáveres y secreciones animales que les produjeron dichas enfermedades; gente que, en este tiempo y época, aún cree que tomarse una maldita foto con un animal en cautiverio es algo digno de reconocimiento y celebración.

Nos acusan de ser misántropos, pero, ¿cómo se puede ignorar, superar, olvidar o perdonar toda la serie de crueldades perpetrada sobre seres inocentes a los que la humanidad ha esclavizado desde el principio de los tiempos? ¿Hasta cuándo tendremos que esperar, o, mejor dicho, hasta cuándo tendrán ellos que esperar?

Hay momentos en los que desearía que una gigantesca revuelta ávida de justicia contagiara a todas las especies animales del planeta, que una hecatombe animal, similar a la transcendental escena de César diciendo “¡Noooo!” en el Planeta de los Simios, cayera con todo su poderío y fuerza contra los humanos explotadores y abusivos. Solo nos salvaríamos quienes los defendimos y protegimos a TODOS, salvaguardados con una “V” indeleble como señal de aceptación de un nuevo pacto de vida, libertad y justicia. Podemos tener sueños legendarios y épicos, ¿no? Pero en el entretiempo, hay que saber trabajar coordinadamente y sin ridículas envidias y rivalidades que de nada les sirven a los animales. Ellos no tienen tiempo para esperar a que se decida que foto, que cara o que logo se publica en la prensa.

Y para que eso suceda, hay que saber seguir los ejemplos eficaces, correctos; los ejemplos modelos como los que a mí me da mi Alma Mater, PETA. Nadie en el mundo entero trabaja como ellos; nadie tiene el mismo nivel de compromiso, de eficacia, de estrategia, de energía y de positivismo pese a la crueldad más extrema.

Estar con ellos hace unas semanas fue un bálsamo reparador para mi espíritu cansado y harto. Ahora mismo que necesito una inyección de paciencia y energía solo tengo que escribirles y el milagro sucede. Me levanto del hartazgo, miro un reflejo cansado en el espejo, y a la segunda vez, sé que no queda otro camino que seguir y seguir y seguir. No me queda otra opción con la que pudiera vivir tranquila. Sé que es la opción correcta, la única, la válida, la verdadera….

Bien lo dijo Schopenhauer, “La existencia humana debe ser una especie de error”. Concuerdo con él al cien por ciento (con honrosas excepciones, por supuesto); pero mientras dure esta batalla terrenal, no me queda otra que seguir luchando.

 

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