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¡Estamos de regreso en Facebook!

Lobito mexicano

A estas alturas, todos ustedes seguramente sabrán que el dicho: “Uno propone, Dios dispone….viene el diablo, mete la pata, y todo lo descompone” es totalmente cierto.

La verdad es que las múltiples obligaciones y responsabilidades que se tienen en la vida diaria a veces no nos permiten ejecutar todos nuestros planes. Eso es precisamente lo que sucedió con la página de Facebook de Animalia Latina…..pero ahora hemos extendido las horas normales de un día y hemos vuelto a publicar la página.

Agradezco mucho a las personas que siguen el blog y como sé que recibirán una notificación por correo electrónico, les pido encarecidamente que me ayuden a difundir la página entre todos sus amigos, familiares y contactos interesados en el tema de la defensa de los derechos de los animales. Por favor, este fin de semana, dense el tiempo de difundir la página (https://www.facebook.com/animalialatina/) y darle un “ME GUSTA” para que sigan conectados a esta comunidad de personas decididas a ayudar y a trabajar por los animales en los diferentes países de habla hispana.

Me gustaría mucho recibir sus noticias, videos, fotos, historias, animales disponibles para adopción, campañas a realizarse, etc. No dejen de comunicarse conmigo a: animalialatina@gmail.com y ¡sigamos educando a la gente para crear un mundo mejor para los animales!

¡Muchas gracias por su apoyo!

 

 
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Posted by on February 4, 2016 in Activismo efectivo

 

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¡Jamás patearía a un perro!

 

igualdad

En todos los años que tengo involucrada en el activismo por los derechos de los animales he escuchado frases como esa innumerables veces. Y a eso le hemos agregado las de “jamás iría a los toros”, “No uso productos probados en animales”, “Ya no tengo sweaters de lana en mi closet”, etc. Todo eso, muy loable por cierto, muy positivo y prometedor, pero… ¿qué pasa a la hora que enfrentas tu plato tres veces al día? La magia se rompe, el hechizo se termina y la falta de consecuencia es evidente.

Lo peor de todo esto es que los activistas veganos por los derechos de los animales enfrentamos situaciones como esas todos los santos días del año y las experimentamos, más que generalmente, con gente a la que queremos, apreciamos y hasta respetamos. Cada individuo en esta lucha piensa y siente de manera diferente. El único momento en el que necesitamos estar y pensar en unísono es cuando la causa nos delega una meta y debemos cumplirla como fieles soldados que obedecen a un bien mayor. En mi caso, para los que no los saben, mis afectos son bastante estructurados y no se dejan influenciar por vínculos de ningún tipo, ni siquiera los de sangre. Mi propia familia inmediata, con excepción de mi sobrina Paloma, que empezó su activismo cuando aún era muy niña, no gozó de mis totales afectos hasta que cambiaron su dieta. Ya lo sé… A este punto del partido me llamarán vegana extremista, mujer sin corazón, e irrespetuosa de las opciones de la gente. Pero, cuando se trata de la vida, la felicidad y la libertad de otro ser sintiente, esto NO es una opción. Cuando se trata de causar daño, miseria, esclavitud y dolor nadie puede hablar de opciones. Esa es una encrucijada moral y ética y lo único que queda es tomar partido.

Hay gente cercana a nosotros y a nuestro corazón totalmente incapaz de patear a un perro, tirarle agua hirviendo a un gato o de sentarse en un coso taurino para ver a un matarife maricón masacrar a un toro y a un caballo solo por demostrar la hombría que le falta; pero a la hora de comer, por alguna razón que nunca he podido entender, la repulsión por otras crueldades contra los animales, el rechazo a la permanencia de su esclavitud toma un descanso y proceden a satisfacer sus apetitos con los cuerpos mutilados de seres sintientes que sufrieron lo indecible antes de morir. Tal vez sus conciencias se consuelan pensando erróneamente que sus muertes fueron rápidas y que el sufrimiento fue mínimo, pero no hay nada más alejado de la verdad. Los animales destinados al consumo humano sufren durante toda su vida. Desde el momento en que nacen y son separados de sus madres y familiares, hasta el momento en el que mueren ahogados, quemados, acuchillados, asfixiados, etc. Padecen todos los sufrimientos ocasionados por las manipulaciones genéticas, hambre, sed, frío, laceraciones, lastimaduras, fracturas, abuso físico, estrés, violaciones sexuales y toda una lista interminable de situaciones de abuso. Sus cuerpos mutilados, engordados con hormonas para alcanzar proporciones y desarrollos anti-naturales, llenos de tóxicos, químicos y hormonas llegan a las mesas de los carnívoros solamente para enfermarlos tarde o temprano.

Esta es la mesa popular de la mayoría de las personas que, en otras circunstancias y escenarios, jamás serían capaces de causarles daños directos a los animales. Estas son las mesas de personas a las que queremos, con las que compartimos nuestras vidas y que inclusive, a veces, no comen cadáveres delante de nosotros “por respeto”.

¿Por qué será tan complicado el género humano? ¿Por qué la historia de su evolución y “desarrollo” está marcada por la falta de consecuencia en sus acciones? Lo hemos visto y detectado en todas las áreas posibles: los gobiernos, la política, los conflictos, los holocaustos. Es muy difícil en verdad para los activistas veganos encontrar el punto medio entre nuestros afectos y nuestras convicciones…..pero, una cosa sí tenemos en común: el nivel de esperanza que es distinto en cada uno de nosotros y el empeño por seguir educando utilizando cualquier medio posible y a nuestra disposición. A veces perderemos a algún ser querido en el camino. Todos esos que no quieren leer los reportes técnicos o científicos o los que se niegan a ver los videos que muestran a las industrias cárnicas y lácteas exactamente como son. Perder a un ser querido por mantenerse consecuente con la causa es una opción personal que no se le puede recriminar a nadie pues cada persona tiene diferentes niveles de apego a la gente. Para muchos de nosotros algunas personas están por encima de la causa y para otras, no.

Hay momentos en los que tendremos que proveer literatura y estudios científicos, o recetas veganas deliciosas preparadas en casa o en restaurantes de confianza. Habrá otros momentos en los que un video o una foto podrán lograr el objetivo. Una cita del libro religioso de preferencia, una introspección repentina, una visita a un santuario de rehabilitación, la sugerencia de un niño pequeño que, libre aún de la maldad y la avaricia personal humanas, les hace darse cuenta de que matar a alguien es totalmente reprobable….

Los activistas por los derechos de los animales tenemos el deber de probar todos estos métodos y muchos más. Debemos echar a volar nuestra imaginación y creatividad para crear shock, empatía, tristeza, liberación o un exacto sentido de la justicia con la finalidad de liberar a todos los animales víctimas de la opresión y crueldad humanas. Todo se vale en esta guerra contra la indiferencia y el egoísmo; todo, debidamente hecho, es aplicable para llegar a alcanzar la meta.

Si pudiera darles un cuchillo muy afilado a todos aquellos en mi lista de afectos que aún alimentan su cuerpo de muerte, y les pidiera que fueran a conseguir su propia carne, creo que nadie lo haría. Por eso es que esta sociedad humanoide creó a los matarifes y a los mataderos: para que otros seres de poca instrucción, de poca capacitación y tal vez con tendencias criminales, se conviertan en sus cómplices y se ensucien las manos por ellos. El paquete transparente de plástico en los supermercados o el animal colgado de un gancho en los mercados abiertos mancha las manos de toda una cadena de humanoides que, movidos por el lucro, el egoísmo, la indiferencia o la falta de empatía, continúan perpetuando una cadena de muerte y abuso.

A los mismos a los que les ofrecería el cuchillo, también les pediría que uno de estos día se dieran el tiempo de visitar un santuario animal. Desearía que tomaran unos minutos para observar como sería la vida plena de estos animales si no se hubiera instaurado la paleolítica idea de comérselos. Quisiera que los vieran libres, retozando en la naturaleza, disfrutando del sol, del aire, del césped, de sus congéneres. Quisiera que los vieran arreglando sus propios conflictos ejerciendo los órdenes naturales de sus especies y quisiera que los vieran con sus hijos. Si después de esta interacción única y personal que seguramente jamás han experimentado, aún les importa un bledo comérselos ya no diré más nada, pues cuando las reglas morales del universo establecieron eso de “no matar” nunca existieron excepciones.

Simplemente, mi lista de afectos se hará más corta y tal vez mis esperanzas se extenderán…

 

 
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Posted by on February 3, 2016 in Activismo efectivo, Veganismo

 

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¿Políticamente correcto? …. ¡Sí, seguro!

Balcarce

Este término medio gris y medio tibio, no existía cuando yo estaba creciendo. Y no es que sea sesquicentenaria, sino que el mundo, en mi opinión, se ha vuelto más hipócrita cada día. Influenciado por leyes un tanto ilógicas, palabras que nunca se deben pronunciar en público en algunos países como los Estados Unidos o el hecho de complacer eternamente a todos (lo cual es simplemente imposible) ha conseguido que en estos tiempos la gente se reprima de decir exactamente lo que piensa.

Yo soy enemiga de la pérdida de tiempo y de la falta de objetividad, de poner a todo el mundo exactamente en el mismo lugar intelectual y ético. No me interesa que al ejercer este derecho a veces haya personas que se sientan incómodas u ofendidas; pero la verdad es que, a estas alturas de mi vida personal y de mi vida como activista, no encuentro ni el tiempo ni la paciencia de convertirme en monedita de oro para caerle bien a todo el mundo…. Sobre todo cuando se trata de los animales.

¡Despierta mundo! Somos activistas y, aunque tenemos una variada gama de estrategias, facetas y tácticas, no podemos desligarnos de nuestra faceta personal. Ese momento íntimo en el que realmente expresamos nuestros más recónditos sentimientos ante el abuso, la salvajada, la explotación y la ignorancia. Estamos ya en el año 2016 y seguimos escuchando comentarios hipócritas e ilógicos pero más que nada, especistas. Alguna gente, influenciada por descerebrados en las redes sociales que siguen fomentando un lenguaje especista y anti-animal, continúan levantando su voz cada vez que un animal es respetado en su calidad de ser sintiente y pensante. No faltan las críticas patrioteras o religioso-fanáticas que crean escándalos cada vez que una noticia referente a un animal se hace viral por sus propias virtudes y, quiero creerlo, porque ya no estamos en el Paleolítico Superior, y la gente, gracias al imperioso empuje de las redes sociales, lee, aprende y finalmente comprende la enorme magnitud de la vida de estos seres que comparten el planeta con nosotros. Lo que antes era tabú o motivo de burla, hoy gana respeto porque nuestros argumentos pueden ser respaldados con razones sólidas, científicas, éticas o de sentido común. El movimiento social por los derechos de los animales gana momento y prioridad cada día y ya nadie puede impedirlo.

Por supuesto que de vez en cuando, o por lo menos hasta que se ahoguen o extingan, tendremos los rábidos comentarios de taurinos reclamando excepciones “culturales”, de viviseccionistas reclamando “prioridades humanas” o de aquel antipático ignorante que nos coloca solitarios y abandonados en todas las islas del mundo con la única compañía de nuestro perro como única tentación culinaria. Siempre me he preguntado por qué su creatividad no ha evolucionado con el pasar del tiempo…..Debe ser que la grasa y toxinas de sus dietas mortíferas ha consumido ya la última de sus neuronas y solamente les queda recurrir a su cassette recurrente de idioteces sin sentido.

Un buen ejemplo de esto fue el caso del “primer perro” de la Argentina, Balcarce, el perrito mestizo y rescatado del recién inaugurado presidente Mauricio Macri. Como buen perro explorador, libre y rescatado, que tiene dominio de su entorno, se le ocurrió sentarse en el sillón presidencial y por eso se armó el escándalo.

Todos conocen la deplorable situación de nuestros vecinos del sur luego de la salida de la presidenta Kirchner. Una lamentable situación que dividió de un tajo a los argentinos progresistas de los que prefieren continuar ciegos ante la realidad de las cosas. Aunque es comprensible que las heridas electorales aún no se hayan curado, se utilizó la situación de Balcarce para seguir insultando al presidente Macri, comparándolo con un perro. Parece ser que algunos argentinos no se dan cuenta que ese no es un término peyorativo, sino más bien un elogio sin precedentes.

Macri escribió en su cuenta de Facebook, “Balcarce es el perrito que adoptamos de cachorrito en junio del año pasado y que me acompañó en varios momentos de la campaña presidencial. Desde entonces, se convirtió en ‘El perrito del PRO’, pero también, en un símbolo del respeto que tenemos por los animales. Los otros días, Balca estuvo en La Rosada y se sentó en el famoso sillón presidencial. Es el primer perro de la historia argentina que llega a ese lugar. Estamos muy orgullosos de él”. Y esto ofendió a quienes creen que los símbolos patrios argentinos fueron descarados y que el sillón de Rivadavia fue vapuleado. ¡Por favor! Hay que tener memoria, pero no memoria selectiva. Un perro, cualquier perro, cualquier perrito mestizo argentino como Balca tiene más dignidad en uno de los pelos de su cola que muchos de los presidentes que pusieron sus aposentos en el dichoso sillón.

Doña Kirchner, a quien también llamaron especistamente “perra” o “zorra”, no honró el famoso mueble, necesariamente. Y tampoco lo hicieron los dictadores homicidas que asesinaron a miles de compatriotas durante los años negros de la Argentina o los dictadores populares como Perón que se enriquecieron con el sufrimiento y el exterminio de millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Hasta donde yo sé, ni Balca, ni ningún perro, gato u otro animal ha estado alguna vez involucrado en crímenes de lesa humanidad, corrupción, inmoralidad u otras atrocidades de ese tipo. Y no es porque la situación sea ilógica, sino simplemente porque esos sentimientos típicamente humanoides son inexistentes en la concepción de la naturaleza de los animales.

¿Se sentó Balca en el sillón presidencial? Pues, ¡qué bueno! ¡Qué maravilloso y significativo que un político latinoamericano considere importantes a los animales, que se de el trabajo de crearle una página de Facebook para que el público le escriba urgiéndolo a mejorar la situación de los animales en la Argentina y que de signos de esperanza y mejoras  a los activistas sureños que trabajan sin descanso para eliminar la tracción a sangre, los rodeos y el consumo de carne en ese país! Ojalá que todos los politiqueritos de Sudamérica se comprometieran a hacer lo mismo en sus naciones para poder evolucionar moralmente y dejar de ser catalogados como salvajes latinos sin respeto por la creación.

Balca es un buen representante de nuestra causa. Nada más mírenlo para ver esa cara feliz de perro rescatado, de perro agradecido, de perro noble… Desde el sillón presidencial o cualquier otro lugar menos relevante en la Casa Rosada él, y el presidente Macri, ya han establecido la importante conexión que todos deseamos para poder devolverles a todos los animales sus merecidos y reconocidos derechos.

Entiendo que algunas situaciones requieran de cierto nivel de corrección política; pero antes que nada, somos seres de carne y hueso, de convicciones profundas, de sangre en ebullición cuando se trata de defender a un animal y de profundos sentimientos de igualdad y de justicia. Es cierto que debemos bifurcarnos en el ejercicio profesional de nuestras actividades como activistas, pero que nadie se queje o asombre cuando nuestras reacciones son guturales, crudas y extremadamente directas. ¿Quién puede ser políticamente correcto al ver a un toro masacrado en el ruedo, a una perra violada por un humanoide o a un elefante golpeado una y mil veces?  Esos momentos son carnales e intrínseca y brutalmente sinceros. La corrección política aquí sale sobrando. La calma y la compostura surgen luego, después de que nuestra indignación ha dado rienda suelta a lo que nuestro sentido de la justicia nos anima a hacer o decir.

Ningún movimiento social de la humanidad ha alcanzado el éxito con medias tintas, con voces tenues o con posiciones tibias. En la vida, y casi para todo, hay que tomar posiciones. Posiciones firmes, permanentes y definitivas. Los verdaderos activistas por los derechos de los animales no podemos darnos el lujo de ser veletas inconsecuentes pues las vidas de los animales dependen de eso. Ellos cuentan con nosotros de la misma manera que los animales en Argentina ahora cuentan con Balcarce….el callejerito rescatado que ahora es dueño y señor de la Casa Rosada.

 
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Posted by on January 21, 2016 in Animales de compañía

 

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¿Letra muerta? Esperemos que no

Ley peruana

Hace unos días, el Congreso de la República del Perú aprobó la tan ansiada Ley de Protección Animal, y fieles a su naturaleza humanoide, algunos “animalistas” (no tengo uso para esa palabra que connota y a veces denota comportamientos del todo negativos y no profesionales respecto a las causa) empezaron a circular una duras críticas a este avance en las redes sociales porque, simplemente, no era la propuesta que ellos habían presentado. Todas estas mezquindades, y falta de profesionalismo y de cerebro, solamente perjudican a los animales y a nadie más.

¿Hasta cuando en Latinoamérica los denominados “animalistas” (o como quiera llamarse) seguirán comportándose con tanta ineficacia, recelo, envidia y falta de entendimiento? ¿Cuándo parará el egoísmo de la acción posesiva? Mi logo, mi polo, mi grupo, mis amigos, mis reglas, mis decisiones, etc. Los animales, simplemente, no tienen tiempo para eso. Ellos tienen que ser rescatados, salvados o liberados AHORA MISMO, y créanme que les importa un soberano pepino sus discusiones internas.

No soy ni tonta, ni ingenua para creer que todos quienes trabajan por los animales se unirán el son de un cántico celestial. Por supuesto que no. Eso es naturaleza humana en su sentido más puro. Todo lo que es ilógico, es, en la mayoría de los casos, la norma en este tipo de movimiento social. Y el problema radica en el hecho de que su limitada naturaleza humana, estos pseudo animalistas se olvidan de principios básicos.

  1. No se respeta, valora, ni se aprovecha la experiencia de activistas sazonados en la lucha que están dispuestos a enseñar y a entrenar a las nuevas generaciones de activistas. Cuando uno es una persona segura de sí misma, el temor de formar promociones mejores a las nuestras no es un problema. Por el contrario, es un logro, una victoria y un orgullo saber que el movimiento sigue evolucionando y que esto sólo será positivo para los animales. En TODO movimiento social, y este NO es la excepción existen jerarquías que deben respetarse y mantenerse, con la esperanza de progreso en base al mérito de nuestro trabajo. ¡Hey!, por si no lo han notado esta es una guerra en contra del abuso, la explotación y la tortura infringida contra los animales. Y en la guerra hay rangos que siempre se respetan y valoran. En las filas de los defensores de los animales, tener conocimiento y tener disciplina son elementos vitales.
  2. Basado en el punto anterior, no existe un trabajo coordinado en el cual todos lleguen a la mesa con propuestas interesantes, alternativas, estrategias efectivas, paciencia, consecuencia, aceptación de sacrificios y flexibilidad para delegar, extender, modificar o hasta eliminar una propuesta personal. ¿A qué viene esa terca necesidad de seguir tropezándose con la misma piedra, una y otra vez? En los países donde el activismo por los derechos de los animales es efectivo, los grupos que demuestran consecuencia en su mensaje central, conversar, coordinan, ceden y hasta renuncian a sus propuestas cuando el resultado de todo esto es el beneficio para la causa de los animales. El viejo dicho dice que “dos cabezas piensan mejor que una”. En este caso, muchas más y bien intencionadas, ¿no sería mucho mejor? Coordinar, conversar y cambiar opiniones no significa pactar o claudicar.
  3. El activismo por los derechos de los animales debe ser un activismo basado en un entrenamiento profesional, adecuado a la realidad de cada país y cada circunstancia. Mucha gente pensaría que pasar un volante en la calle es un acto reflejo, mecánico y sin importancia. Todo lo contrario, un activista entrenado multiplica sus oportunidades de educar al público aprendiendo a hacer las cosas de manera efectiva y concreta. Organizar una mesa informativa, llevar una base de datos actualizada, y hasta preocuparse por los diseños de polos y logos efectivos es de suprema importancia para que nuestro mensaje de liberación no solamente llegue sino que se quede en el corazón y la mente de la gente. Solamente así las personas se empoderarán para decidirse a entrar activamente a la lucha.
  4. A pesar de que, como en el caso de la aprobación de esta ley, todas las acciones que se tomaron fueron importantes. Es crucial que se creen comités de acción política para establecer una coordinación y colaboración efectiva, y desde el principio, con los políticos que mañana más tarde determinarán el futuro de los animales legalmente. Para esto, es importante que el activista tenga sus prioridades muy bien marcadas y que coloque el bienestar de los animales por encima de sus preferencias políticas.

El trabajo que involucra esta causa tiene matices de todo tipo y color, muchísimas formas de expresión: desde los pasacalles con globos y payasos (que en mi opinión personal, deberían ser revisados) hasta la acción seria ejecutada por un activista informado, entrenado, profesionalmente vestido y que no se ha peleado con el jabón. Todos aportan de una manera u otra a la causa, pero todos deben saber cuándo y dónde deben aparecer. Entiendo que sea difícil para un grupo de personas recibir un rechazo o un retraso original a sus ideas; pero en vez de tomarlo de manera personal; deberían hacerse siempre la siguiente pregunta: ¿Es mi idea la más adecuada para alcanzar la liberación animal? ¿Es la mejor considerando las características de ese momento? Todo esto, obviamente se logra solamente con una férrea convicción y disciplina. Si te gusta pegar el sticker de “Los animales me importan”, entonces ponle la firma con convicción. En esta causa, ellos son la prioridad. Ellos son el número uno. El principio y el final. Si éticamente aún no has alcanzado el nivel vegano, sé honesto acerca de ellos, pero sigue investigando y explorando la idea. Nadie puede hacernos cambiar éticamente; esa es una decisión personal y moral a la que cada quien llega en el día y la hora exactos.

La ley de protección que se aprobó en el Perú no es perfecta de ninguna manera, pero es un paso en la dirección correcta. Ahora lo que hay que hacer es poner una presión constante, profesional y concreta en los congresistas para que su reglamentación ocurra. Y para lograr eso, se debe trabajar coordinadamente pues la meta es la misma. ¿O no?

Nos queda mucho trabajo por hacer. La prioridad es incluir en la nueva ley a las miserables y cruentas corridas de toros, peleas de gallos y otros espectáculos crueles que anacrónica y estúpidamente son consideradas patrimonio cultural del Perú. Su hipocresía y patrioterismo se esconde en los intereses de lucro de mafias que dan manotazos de ahogado y sobreestiman a los electores peruanos con su falso y nocivo discurso. Si ellos piensan que el electorado peruano desea seguir viviendo en la ignorancia, es hora entonces de mandarles un mensaje claro y conciso. Al averiguar, antes de ser elegidos, cuáles son sus planes de campaña en relación a los animales, tenemos la oportunidad de solicitar apoyo para ellos a nuestras bases. El político llega donde está por nuestro voto, el cual no sólo nos permite elegirlos, sino también cuestionarlos, evaluarlos y corregirlos cuando no cumplen con lo que nos prometen en relación a los animales. No podemos seguir dándoles nuestro voto por su linda cara, su consabido discurso o porque nuestras familias enteras apoyan a tal o cual partido.

Poniendo de lado también cualquiera creencia religiosa hay que poner presión en la iglesia católica con cuya venia, participación y bendición se sigue explotando a los animales en espectáculos crueles e indignos de cualquier ser humano que se tilde de religioso, católico o espiritual. Sabemos de sacerdotes que rechazan los espectáculos crueles que la ley exonera, pero somos plenamente conscientes de que en esa iglesia de dogma vertical, toda ley debe venir del Vaticano. Si bien es cierto que este Papa es mejor que los anteriores y cuenta con un discurso más favorable para con los animales, no podemos conformarnos con eso. Todo católico que participa activamente en las actividades de su iglesia, tiene el deber de llevar a ella el tema de la crueldad contra los animales. ¿Cómo puede alguien seguir una doctrina religiosa que construye capillas en Acho, bendice instrumentos de tortura y permite que el nombre de sus santos y mártires encabece los nombres de las temporadas de horror y muerte? No tiene sentido. Eso no tiene moral y está totalmente alejado de la doctrina impartida por Cristo que no solamente liberó a los animales del templo, suspendió los sacrificios de animales al inmolarse él mismo, y fue vegetariano.

Ya es hora de empezar a hacer las cosas bien. Los detractores, los ególatras y los que eran parte de esta lucha porque la consideraban solamente un pasatiempo, quedarán olvidados en el camino, Los animales no los necesitan y sus aportes son irrelevantes. Los animales necesitan a quien esté dispuesto a dedicarles su vida entera en diferentes intensidades y niveles. No podemos obligar a todos los interesados a hacer grandes sacrificios; pero sí podemos hacerlos responsables de la porción de ayuda que ofrecen realizar con profesionalismo y eficacia. Ni el hombre más bravo puede luchar más allá de sus fuerzas. Y la fuerza que se necesita en esta lucha proviene del entrenamiento correcto, del profesionalismo, del aprendizaje, de la convicción que debemos mostrar a diario.

Ha llegado el tiempo de esforzarse y de no desmayar. Los animales cuentan contigo y con tu compromiso constante. Recuerda que nuestra causa está al lado de lo bueno, lo noble, lo decente, lo liberador.  Como decía el gran Víctor Hugo, “Sólo viven aquellos que luchan”.

Por los animales, por sus derechos, haz que esa frase se convierta en realidad.

 

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Je suis végan!

Je suis vegan

Me imagino que por un instinto innato de conservación y de solidaridad de especie, cada vez que se produce un atentado terrorista en el mundo, la mayoría de los terrícolas sienten la imperiosa necesidad de manifestar su apoyo, su horror o su complacencia (sí, también los hay, y muchos) con las víctimas de los siniestros actos de violencia de los cuales solo es capaz el Homo Sapiens.

Con la aparición de las redes sociales es muy común que de inmediato aparezcan logos o coloridos símbolos específicos que ayudan a que la comunidad global entienda claramente nuestra posición al respecto.

Es cierto que nadie quiere ver cuerpos destrozados en alguna ciudad capital europea, ni niños refugiados muertos a la orilla del mar; pero esa es la cruenta realidad de la desinformación, del odio, y de la intolerancia siempre perpetrada por políticas internacionales de lucro bendecidas por religiones particulares establecidas. El mundo se horroriza porque ve cadáveres humanos, escucha gritos humanos y ve reportajes en los que los familiares y amigos sobrevivientes lloran a sus víctimas.

En París, el ataque terrorista conducido por extremistas musulmanes dejó más de 130 muertos y centenares de heridos. Invocando el nombre de Alá, los terroristas acribillaron a balazos a cientos de civiles inocentes por el simple hecho de considerarlos infieles. Si los dioses principales de cada una de las religiones mundiales tienen como factor común ser un dios de amor y de bondad, ¿cómo se entiende entonces que aliente, sugiera o permita que una de sus criaturas se convierta en una bomba humana? ¿En qué cerebro puede entrar la idea de que la destrucción y la violencia puede ser la mejor arma de convencimiento o conversión posible?

Mientras que muchos se solidarizaban con los franceses poniendo banderitas tricolores, cantando La Marsellesa o intentando usar Google Translator para escribir una frase en francés mal escrito, el pueblo sirio sufría un ataque de 12 cazabombarderos que dejaron caer 20 bombas sobre posiciones consideradas en manos de los yihadistas. Entonces surge la típica guerra cibernética de las banderitas francesa o siria, encabezada por gente que nunca antes se ocupó ni de ellos, ni de sus líos políticos, ni de sus creencias religiosas. Todo es moda en el Facebook, todo es “tendencia”, todo es novelería…..Y allí empiezan los pedidos de solidaridad, las oraciones, los LIKES, que en realidad deberían ser DO NOT LIKE, las cadenas de oraciones y los tontos pleitos en defensa de los franceses o los sirios. Así de limitado es el ser humano, así de huachafo, así de oportunista. Siempre listo a preocuparse por los niños, las mujeres o los ancianos de otros países, de otras realidades, de otras latitudes, mientras que en la puerta de su casa esos mismos individuos, tal vez necesitados de ayuda, son ignorados o rechazados.

Pero lo peor de todo, son los llamados a la no-violencia, al horror ante la injusticia, ante la crueldad de los extremistas que decapitan, queman vivos, asesinan, torturan y separan familias. Todos están en contra de la brutalidad insana del abuso y la explotación, pero… se olvidan de mirar hacia adentro, hacia la realidad de sus vidas privadas donde la conexión con una de las formas más horrendas de violencia sucede todos los días.

¿Hay alguna diferencia entre el Holocausto judío, la persecución de los primeros cristianos, el Apartheid, la lucha por los derechos civiles, la masacre en Ruanda y lo que sucede en los mataderos del mundo entero cada minuto del día? ¿No son también los animales víctimas conscientes, sintientes, inocentes e indefensas del egoísmo y la glotonería de los seres humanos?

Los bebés son brutalmente separados de sus madres, mutilados, castrados sin anestesia, marcados con hierros candentes, pateados, violados, quemados, desangrados y mutilados para convertirlos en pedazos de músculos sangrantes que llegaran a las mesas de todos aquellos que hoy se horrorizan con la brutalidad de las masacres terroristas.

La diferencia entre elegir ver las imágenes de las masacres humanas en el Internet o no, es que la gente le paga a alguien más por no ver el sacrificio inútil de los animales, esa muestra palpable de que el abuso y la explotación están sucediendo a puertas cerradas por un verdugo al que se le paga para evitarse la molestia de ver en primer plano como criaturas sintientes e inocentes son las víctimas diarias de un terrorismo millones de veces peor que el del Estado Islámico.

Ubíquense entonces, y no sean hipócritas. Entiendan de una buena vez que el medio ambientalista que come carne no es tal; que el que dice amar a los animales y los sigue consumiendo, no puede amarlos o respetarlos verdaderamente y el que reclama justicia y compasión por la víctima de un terrorista, no tiene la autoridad moral de alzar su voz de protesta si en su mesa yacen los restos dolientes de un ser que tiene derecho a vivir en paz.

No hay razón lógica, ética, biológica o científica que apruebe el continuo holocausto de millones de animales a beneficio de la salud humana, el bien del planeta, la hambruna a nivel mundial o la matanza de los animales. Es por eso que quienes trabajamos a diario por sus derechos, no podremos tener ningún nivel de tolerancia ante este negocio de crueldad, explotación y sangre. Ni siquiera existen argumentos religiosos ya que los líderes de las religiones más representativas del mundo, de aquellas que centran sus dogmas en principios de amor, respeto y compasión, fueron todos seguidores de vidas que no involucraban la inútil inmolación de ningún animal.

La próxima vez que te horrorices por lo que es capaz de hacer la gente de tu especie, la próxima vez que sientas la imperiosa necesidad de protestar por la violencia existente en este mundo demencial, primero dirige la mirada a tu plato y entonces decide si tienes el derecho de opinar consecuentemente.

Los animales no necesitan ni de tu afecto, ni de tu amor. Ellos, simple y sencillamente, merecen tu respeto. Los animales no necesitan ni de tus banderitas, ni de tus LIKES en Facebook, ni de tus peleas cibernéticas en busca de “justicia”. Ellos solamente quieren vivir en paz llevando a cabo el papel real que la naturaleza designó para ellos. La violencia es siempre la misma, sea quien sea la víctima; y ésta, pese a quien le pese, SIEMPRE empieza en tu plato.

 
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Posted by on November 24, 2015 in Veganismo

 

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El pecado de la carne

Cancer

La revelación hecha por la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace ya un tiempo, causó una gran conmoción entre los consumidores cárnicos del mundo entero. La noticia invadió todos los medios de comunicación y las redes sociales con la tenebrosa advertencia de que las carnes procesadas estaban estrechamente ligadas al cáncer.

Fue entonces cuando los productores cárnicos del mundo entero empezaron a ofrecer “explicaciones” al público, tratando de deslindar la nocividad de sus productos. Esta vez no eran los defensores de los animales, ni los ambientalistas, ni los veganos anunciando algo que han venido diciendo desde el inicio de los tiempos; no, esta vez se trataba de una organización de prestigio y reconocimiento mundial. ¿Lo sabían desde siempre? Pues sí, de eso no me queda la menor duda. ¿Por qué no lo anunciaron antes? Eso es algo que nunca sabremos con exactitud pues sus motivaciones pueden ser varias y no necesariamente relacionadas con la salud humana. Nunca hay que dejar de recordar que este tipo de instituciones también tienen vinculaciones políticas y legales.

En Latinoamérica, la noticia hizo que los productores de carne emprendieran una ardiente defensa de sus nocivos productos aduciendo que no todos sus productos podían incluirse en esa categoría. ¿Se puede tapar el sol con un dedo y seguir engañando a un sector de la población que se empeña en seguir siendo ignorante ante la masiva cantidad de información que prueba de hecho y científicamente que tanto la carne como los productos lácteos tienen una relación directa con la aparición de enfermedades graves como el cáncer, la diabetes, los problemas cardíacos, la obesidad, etc.?

La respuesta es obviamente no.

El presidente de la Asociación de Productores de Carne del Perú comentó, al ser entrevistado por un canal de televisión local, que las apreciaciones de la OMS eran mentira y que los niños peruanos necesitaban nutrirse bien y para esos efectos, la carne era un elemento indispensable. Representantes del Ministerio de Salud, salieron al frente a decir que el número de pacientes con cáncer en el país, era “relativamente bajo” comparado con los números en otros países sudamericanos y que el peruano promedio no debía preocuparse mucho por esta noticia pues solamente consumía 5.3 kilos de carne al año. “Que se preocupen los argentinos” – terminó diciendo tras sus desafortunadas e inexactas declaraciones –

Entonces, y con la finalidad de hacer que la noticia no fuese tan impactante, surgen los otros defensores de la carne que dicen que en vez de consumir productos procesados como salchichas, jamones, chorizos, cecinas y otras carnes secas, el público debía optar por alternativas como los anticuchos (el corazón de una vaca partido en pedazos sazonado y cocinado en una brasa). ¡Por supuesto, no hay mejor alternativa que una víscera sanguinolenta que ha recibido todos los tóxicos procedentes de una parrilla al carbón!

La verdad es clara y simple: Procesada o no, la carne es altamente nociva para todo el mundo. Es un producto lleno de explotación, sufrimiento, crueldad, indiferencia por el hambre mundial y nuestro agonizante planeta. Hay que llamar a las cosas por su nombre con las explicaciones científicas proporcionadas por la OMS, con el conocimiento y la educación diseminada por los veganos expertos en el tema, o con los argumentos simples de alguien que simple y sencillamente la considera lo que es: basura altamente peligrosa para la salud humana.

Días después del informe de la OMS, el consumo de carne se redujo en un 20% en el Perú, y de inmediato los detractores del movimiento vegano argumentaron que las apreciaciones de la entidad mundial eran desproporcionadas, especulativas, exageradas e imprecisas. Al comprobar que no podían combatir la aplastante evidencia de la OMS cambiaron de táctica y optaron por la consabida salida de consumir carnes “con moderación”.

El desconocimiento total de estos temas por parte de las autoridades que deberían salvaguardar la salud humana es realmente preocupante. Escuchar a las autoridades de salud decir que los pacientes de cáncer son quienes precisamente deben consumirla es una aberración. En el Perú, por ejemplo, los tipos de cáncer más frecuentes son los de mama, estómago, hígado y pulmón. Todos ellos vinculados al consumo de productos de origen animal, tabaquismo, alcoholismo, etc.

Lo diga la OMS o cualquier otra entidad o persona especializada en el tema: La carne mata y la dieta vegana previene los problemas de salud siendo, al mismo tiempo, la mejor dieta para la conservación del medio ambiente y la prevención del hambre mundial. Esos millones de kilos de granos con los que se engorda al ganado y las toneladas de agua destinadas a la producción de carne deberían dirigirse directamente a las poblaciones carentes de alimentos y del líquido elemento. Mientras que el consumo de carne causa miseria, desnutrición y muerte en algunas partes del mundo, por otro lado ocasiona enfermedades mortales y obesidad mórbida, la cual antes era muy inusual en los países latinoamericanos.

Es reconfortante saber que la OMS finalmente está cumpliendo con sus labores de prevención; pero es mucho más satisfactorio comprobar el auge y crecimiento de restaurantes y negocios veganos en todo Sudamérica. Las redes sociales y el Internet están llenos de comercios veganos, clases de cocina de todo tipo y alternativas saludables para todos los productos hechos con el sufrimiento y el martirio de los animales. Lo que queda pendiente es lograr que todas estas alternativas lleguen a las masas que más las necesitan, los colegios, las universidades y los pueblos alejados de las ciudades capitales.

Ya pasaron las épocas en las que uno consumía los cuerpos mutilados y las secreciones de  los animales sin ningún cuestionamiento. Ya quedaron atrás los días en los que se creían en mitos e inexactitudes en referencia a la salud. Ahora las nuevas generaciones optan por dietas éticas a temprana edad, ayudadas por la información proporcionada por la tecnología y se empoderan para enfrentar los absurdos estereotipos de generaciones pasadas.

Ya nada ni nadie para a la onda vegana que ha llegado para quedarse y crecer. Ya no hay razón ni excusa para seguir abusando de los animales ni del planeta pues el conocimiento da poder y el poder nos mueve a ser la voz de los millones de animales que aún necesitan de nuestra ayuda y compromiso.

 
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Posted by on November 24, 2015 in Veganismo

 

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HDP

PACMA

Los que defendemos a los animales, no dejamos de ser seres humanos con diferentes niveles de tolerancia a la crueldad que percibimos cada vez que un animal sufre miserablemente a manos de sub-especies humanoides aún empeñadas en llevar a cabo sus demoníacos propósitos de muerte y destrucción. No sería justo decir que en los momentos en los que somos impotentes testigos de la paulatina tortura y muerte de un animal capaz de sentir, no nos poseen sentimientos obscuros de venganza, de rabia y de odio hacia los abusadores que, en la mayoría de los casos, siguen impunes para continuar con su nefasta obra de muerte y aniquilación.

¿Quién de nosotros no ha tenido sueños de superhéroe alguna vez? ¿Quién no ha querido teletransportarse a algún lugar o situación de abuso para darles a los abusadores una sopa de su propia medicina? ¿Quién no ha querido alguna vez formar parte activa de un comando justiciero que impusiera la Ley del Talión?

Por lo tanto, ante tanto abuso, tanta explotación, tanta injusticia, y tanta ley escrita solo en un burdo papel, lo único que a veces nos queda es dejar suelta a nuestras lenguas para expresar, aunque sea por un instante, nuestro repudio total ante la crueldad establecida.

En muchas ocasiones, me han enviado comentarios preguntándome por qué tenemos que incluir a las madres de los abusadores en nuestros comentarios, llamándolos “hijos de puta”. El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española ofrece un equivalente a esta expresión dándonos el sinónimo de “persona mala”. Pues bien, por supuesto que discrepamos con tal connotación o con la que insulta a una mujer que tal vez ha tenido el infortunio de caer en el mundo de la prostitución. Cualquiera puede cometer una maldad, intencional o no intencionalmente; pero lo que los HDP le hacen a los animales va mucho más allá de esos estándares.

La famosa injuria es muy popular en la lengua castellana y, desde El Quijote hasta nuestros días es aplicada a quien no tiene valores, decencia, empatía, bondad, o cualquier otra característica positiva del ser humano. Por lo tanto, si un abusador de animales cumple con sus infames propósitos y martiriza a un animal,sí es un hijo de puta. Y aunque su madre no se haya paseado por las calles buscando clientes con típico traje de piruja, definitivamente no hizo un buen trabajo criando al hijo de puta en mención pues nunca le instiló valores de compasión, respeto y empatía hacia cualquier otro ser capaz de sufrir. No será meretriz, pero buena madre tampoco fue.

Quien masacra a un animal hasta morir… es un hijo de puta.

Quien abusa a un menor, a una mujer o a un anciano… es un hijo de puta.

Quien no tiene valores, principios, respeto, ni dignidad…es un hijo de puta.

Quien se ofrece como salvador político y luego engaña al pueblo que lo eligió… es un hijo de puta.

Quien es corrupto y traidor y tiene la cara de negarlo… es definitivamente un hijo de puta.

Y en nuestro mundo de la liberación animal, tenemos miles de momentos y miles de circunstancias en las que el uso del famoso vocablo es más que necesario. Tomemos por ejemplo las salvajes “fiestas” españolas y latinoamericanas donde los animales son masacrados y abusados hasta morir, con la venia de la iglesia católica, los políticos de los puebluchos en los que estos actos suceden y la consabida excusa de la “tradición cultural”.

Hace unos días, el toro Rompesuelas murió cobardemente lanceado en Tordesillas. A la escoria humanoide que lo persiguió, asustó, torturó y masacró le importó un soberano pepino quebrar las reglas de su propio juego o el repudio internacional, porque lo único que querían era proseguir con su fiesta sanguinaria de violencia para probarse a ellos mismos que son muy hombres. Toda esa cloaca humanoide afirma que “ama y respeta” al toro, y que lo hacen para rendir honores a la Virgen de la Peña y para recordar que en 1534 (así es, lo han leído bien) la reina Juana I de Castilla (más conocida como Juana la Loca) solía contemplar el “festejo” desde una torre. La tipa no solamente era loca sino también terriblemente cruel pues desde su torre observaba toda la trayectoria del animal desde que era liberado hasta que los lanceros le daban muerte en el prado, situado justo frente a su palacio. A la tal Juanacha, no la podríamos llamar hija de puta pues su madre, la reina Isabel, siempre rechazó las corridas de toros, aunque nunca tuvo los ovarios de prohibirlas. En este caso histórico, la demente Juana, sería hija de puto, pues su padre el rey Fernando de Aragón, sí las apoyaba y fomentaba.

En el caso reciente del Toro de la Vega en Tordesillas, el toro, que es mostrado al pueblo unos días antes durante otro encierro, recorre las calles del municipio guiado por los corredores hasta un prado localizado al otro lado del río Duero donde, a caballo o a pie, hombres y mujeres armados con lanzas concursan para masacrarlo. El primero que pinche al astado con su lanza, que tendrá una punta de unos 40 centímetros y un mango de dos metros, será el encargado de darle muerte. El animal solo podrá salvarse de la muerte si es indultado, condición que se le otorgará si consigue cruzar los límites del palenque (el terreno delimitado para la celebración del torneo) o mantenerse vivo durante el tiempo suficiente como para que los organizadores consideren que se ha “merecido” el perdón. Los hijos de puta de Tordesillas, no han seguido nunca sus macabras reglas, pues indultar al toro significaría eliminar todos sus deseos enfermizos de sangre, crueldad y abuso. En 1993, hasta un hijo de puta miembro de la Guardia Civil, en un intento de devolver al animal a la zona controlada para proceder a encerrarle, le disparó un tiro en la cabeza, según reconoce el propio patronato.

Este año, nuestros amigos y colegas de PACMA en España realizaron un excelente trabajo de movilización que impresionó al mundo entero. El partido presentó al líder del PSOE, Pedro Sánchez una petición apoyada por miles de ciudadanos para eliminar dicho linchamiento colectivo. Hicieron lo mismo con el actual alcalde del municipio, el socialista Jose Antonio González Poncela, pero éste se mostró dispuesto a continuar con el tradicional evento.

Desde el patronato de El Toro de la Vega defienden que “el ser humano está éticamente por encima de los animales, lo contrario es precisamente esa perversión moral llamada animalismo que el PACMA representa”. ¿Se dan cuenta de que tan torcidas están las cosas para estos ignorantes hijos de puta?

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, aseguró que le “avergüenza” la celebración del Toro de la Vega en Tordesillas y se comprometió a prohibir este acto de “maltrato” a un animal si es elegido presidente del Gobierno, pero hay que tener en cuenta que esta salvajada no se realiza a nivel del gobierno central, sino municipal. El líder socialista alertó a su compañero de partido y alcalde del municipio vallisoletano de que “la decisión que ha tomado de celebrarlo la toma como alcalde de Tordesillas, no en representación del PSOE”. Asegura que el partido socialista  quiere acabar con ese festejo al considerarlo un acto de maltrato animal, pero no se lo ha pedido expresamente al alcalde, al entender que la decisión se enmarca dentro de la “autonomía municipal”.

¿Les queda claro por qué es absoluta y tremendamente importante investigar, preguntar y comprometer a los candidatos políticos ANTES de favorecerlos con nuestro voto?

No sé si los lectores creerán en la ley del karma, Hades, o las llamas eternas del averno, pero yo sí creo que el peor lugar de los infiernos, reales o mitológicos, está destinado para todos esos hijos de puta. Especialmente para aquellos que martirizaron a los animales.

 

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