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¡Cuidado con tu lengua!

especismo

Aunque te parezca mentira, la elección de las palabras que utilizamos a diario puede ser un instrumento muy útil en nuestra lucha por la liberación animal. El lenguaje, cuando se trata de los animales, puede ayudar a mantener su opresión o puede ayudar a liberarlos. Mantener los viejos estereotipos de antaño que casi siempre son derogatorios contra los animales es una forma de perpetuar su explotación y su condición de “objetos” en vez de seres vivientes. Por otro lado, la corrección de tales términos, nos da la oportunidad de educar a un público que aún no se percata que lo que sale de su boca puede ser un instrumento de justicia o de opresión.

El lenguaje especista debe ser eliminado de nuestro vocabulario, de la misma manera que la sociedad actual ha eliminado el lenguaje sexista y racista. Todos ellos están íntimamente relacionados porque la opresión y el abuso siempre son los mismos, cualquiera que sea la especie que los sufre.

Es importante destacar el hecho de que un animal no es “algo” sino “alguien”. La distinción gramatical entre el sujeto y el objeto ayuda a que la gente cambie su manera de pensar sobre los animales y entienda que como naciones diferentes también tienen derechos innatos a su especie. Al quitarles la clasificación de objetos, el público empezará a cuestionar su utilización como medios de transporte, alimento, objetos de prácticas viviseccionistas, entretenimiento barato, vestimenta, etc.

A través de los tiempos la sola palabra “animal” siempre ha sido utilizada despectivamente, como término derogatorio y como un sinónimo de bestialidad, brutalidad, estupidez, e incompetencia. La gente se acostumbró a usar estas definiciones pasando por alto términos más exactos y adecuados como “animal no humano”, ya que utilizar esta última connotación implica una ubicación más justa que reconoce que todos – los seres humanos y los otros miembros de la creación – somos en verdad, animales.

Port otra parte, entre la larga lista de insultos que abundan en nuestro idioma, los relacionados con los animales son los peores y más viles. Estas palabras generalmente se utilizan para devaluar o resaltar las faltas más graves del prójimo y es aquí donde estos términos se inter-relacionan con otras expresiones sexistas o racistas. Cabe recordar que a los negros esclavos se les llamaba comúnmente “monos” y a los judíos “ratas” tratando de proveer la connotación de sucios, tontos, y poco inteligentes. Actualmente se escuchan comentarios de que los inmigrantes latinos “se reproducen como perros o conejos”, que son “pollos” (término comúnmente usado por el Servicio de Inmigración de los Estados Unidos para referirse a las personas que intentan cruzar la frontera) o que son “mulas”, refiriéndose a quien transporta drogas ilegalmente. Del mismo modo, las mujeres se convierten en “perras”, “zorras”, “vacas”, y “cerdas” y los refranes como “matar dos pájaros de un tiro” enfatizan que la vida de un animal realmente no vale absolutamente nada.

Es entonces hora de empezar a corregir estos faux pas léxicos para empezar a crear conciencia entre la gente pensante. Decir  por ejemplo “Liberar a dos pájaros con una sola llave”, o como yo digo en casos extremos “matar a dos cazadores con un solo tiro” ofrecen opciones al gusto del usuario y las circunstancias. Es bueno saber que a los activistas por los derechos de los animales no nos falta creatividad para transformar esos viejos refranes en instrumentos de educación y liberación. Todo es cuestión de implementar un nuevo lenguaje coherente a estos tiempos.

Hay que llamar a las cosas por su nombre aunque a veces esto cause incomodidad a nuestra audiencia. No hay jamones, ni asados. Tampoco foie gras o cebiches. Todos esos nombres son eufemismos para hablar de animales muertos luego de sufrir torturas y abusos. Todos estos son los nombres de un cadáver animal sazonado de diferente manera y con diferentes especias. No existen “dueños de mascotas” sino “guardianes de animales de compañía” porque los animales no son esclavos de nadie ni son objetos comprados para nuestro uso personal o entretenimiento. Y para dar el ejemplo más exacto e incluso alejándonos del concepto de “carnista” propulsado por la Dra. Melanie Joy en su libro “¿Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y usamos a las vacas?”, tenemos que decir que aquellos que se deleitan consumiendo los restos de un animal, son en verdad “necróvoros”. ¿No es maravillosa la flexibilidad y exactitud del idioma español?

No dejemos de corregir este lenguaje especista cada vez que lo escuchemos. Al combatirlo haremos que los animales dejen de ser invisibles o considerados objetos utilitarios a merced de los animales humanos. Re-centralicemos entonces nuestro lenguaje para poder alcanzar la meta de lograr un mundo más compasivo y justo donde la crueldad contra los animales no se vea reflejada o promovida por las palabras que usamos.

 

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Isabel Flores de Oliva, protectora de los animales

Rosa

Hace unos días, se reconstruyó el rostro de la santa peruana Isabel Flores de Oliva, más conocida como Santa Rosa de Lima, Patrona del Perú, América y de las Filipinas. Creo que en su conocida modestia, nuestra santa nunca imaginó ser poseedora de títulos tan rimbombantes; pero lo importante es que esta noble dama limeña también extendió su caridad y empatía a los otros seres de la creación.

No soy católica pero no por eso voy a dejar de valorar la compasión desplegada por una mujer que al ser admirada por la gente de su época, probablemente dejó por sentado un buen ejemplo de empatía y respeto por los animales.

Los comentarios de la época nos hablan de situaciones muy particulares en las que Rosa se comunicaba con los animales que la visitaban en su jardín y en su ermita. Se dice que, a su pedido, los cientos de mosquitos que generalmente atacan a los seres humanos nunca la tocaron. Había hecho amistad con ellos y les pedía que todas las mañanas la ayudaran a alabar a Dios. Testigos de la época afirman que su zumbido y los cánticos de Rosa sonaban como un coro organizado y armónico.

En otra ocasión, su madre estaba lista a cocinar a un gallo que nunca había cantado. Entonces Rosa le dijo al ave: “¡Canta, gallito canta! ¡Canta y no morirás! Y al cantar, el ave salvó su vida. Era muy conocida su respeto y amistad con las aves, especialmente con un hermoso pájaro con el cual compartían alabanzas al Creador. El animal se posaba en un guayabo y esperaba su turno para crear una bella melodía conjuntamente con la voz de la santa.

Se puede debatir si sus rasgos fisiológicos son fidedignos o no. Se puede debatir si sus mortificaciones físicas, con el fin de agradar a Dios, fueron excesivas y hasta masoquistas. Podemos decidir venerarla o hasta tirar un deseo casi imposible en su famoso pozo; pero lo importante y rescatable, en el día de su celebración, es reconocer que su compasión y empatía se extendió también a los otros seres de la creación y que su ejemplo debería ser seguido por la iglesia católica que, en la mayoría de los casos, lamentablemente, aún le da la espalda a la lucha por la liberación animal.

 
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Posted by on August 30, 2015 in Activismo efectivo

 

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Cuando las leyes se cumplen

Snowflake

“Llegará un día en que los hombres como yo, verán el asesinato de un animal como ahora ven el de un hombre”

Leonardo da Vinci

Para estas fechas, ya casi todos los países latinoamericanos tienen leyes de protección a los animales. Algunas más completas que otras; con penas más “considerables” que otras; con ejecuciones de la ley en algunos casos, pero casi todas excluyentes a diferentes áreas de la explotación animal. Las corridas de toros y peleas de gallos quedan exentas de las aplicaciones de la ley por considerarse “espectáculos de índole cultural”, y el tratamiento de animales en las industrias cárnicas y los laboratorios de experimentación es casi ignorado. Muchas personas consideran que de alguna manera existe un tipo de progreso; pero ¿de que sirven las leyes cuando los castigos y penalidades a los infractores no son significativos y acordes al delito cometido?

Los sangrientos espectáculos en los que se brutalizan a toros, caballos y gallos siguen impunes, no por mandato popular, pues la mayoría de los ciudadanos han expresado su rechazo a este tipo de abuso; sino por los intereses creados que los ganaderos, los empresarios de las mafias taurinas y galleras y la iglesia católica tienen en los congresos de cada país latinoamericano. Si a esto sumamos la ignorancia política o la indiferencia de las masas al elegir representantes, entendemos claramente por qué no se ha avanzado legislativamente en estas áreas. A pesar de los miles de estudios que comprueban el peligroso vínculo entre la crueldad contra los animales y la violencia humana, los países latinoamericanos aún tienen mucho que aprender respecto a la justa aplicación de estas leyes.

Un ejemplo concreto de la eficacia de las leyes de protección a los animales está por concluir en Nueva York en estos días. Alsu Ivanchenko, de 34 años, fue detenida luego de que tirara por la ventana de su auto a una cachorrita de tres meses de edad. Los veterinarios del South Shore Animal Hospital indicaron que Ivanchenko había traído al animal para que este fuera tratado y le dieron la opción de pagar por las operaciones o practicarle una eutanasia. La detenida declinó ambas alternativas y para ahorrarse tiempo y dinero, decidió lanzar por la ventana de su auto a la cachorrita enferma y dejarla morir a la vera del camino dentro de una bolsa plástica.

El martes pasado, Ivanchenko sorprendió a la corte cuando rechazó el acuerdo de culpabilidad que la hubiera condenado a seis meses de cárcel, el pago de $34,000 por restitución económica la ASPCA (entidad proteccionista que atendió a la perrita) que afectaría su crédito hasta que la deuda hubiera quedado cancelada, un período probatorio de cinco años y la prohibición de tener cualquier otro animal de compañía de por vida. Al rechazar la oferta, será juzgada por un tribunal y corre el riesgo de ser sentenciada a dos años de cárcel aparte de las sanciones anteriormente mencionadas.

La perrita inicialmente llamada Snowflake, tenía una patita rota pero Ivanchenko decidió que no tenía dinero para su tratamiento y la arrojó por la ventana de su auto. La caída le provocó trauma y fractura craneanas, daño cerebral y ceguera. Unas personas de buen corazón la encontraron y la llevaron a la ASPCA (American Society for the Prevention of Cruelty to Animals) quienes se ocuparon de su tratamiento y recuperación. Snowflake, quien ahora se llama Pip, ya ha sido adoptada de por vida y se encuentra en franco proceso de recuperación.

Este tipo de severidad en las leyes y en su cumplimiento son ejemplos a seguir en países donde la abierta crueldad contra los animales es aún impune o simplemente castigada con penas ridículas o multas insignificantes e intrascendentes que siguen perpetuando el concepto de que la crueldad y el abuso contra los animales es algo sin importancia o validez.

En los países latinoamericanos y debido a diferentes factores étnicos, “culturales”, religiosos y patológicos, se ha abusado brutalmente de los animales en las formas más diversas e inimaginables: Nuestra fauna nativa es explotada, vendida y comercializada impunemente antes la indiferente mirada de las autoridades competentes que esgrimen cualquier excusa con tal de no actuar acorde a las leyes y al sentido común. Miles de aves de la Amazonía son transportadas al exterior en envases plásticos o rollos de papel higiénico para satisfacer la demanda de la gente que quiere darle un toque exótico a sus viviendas sin saber que más de la mitad del cargo llegará muerto a su destino. ¿Hay algo más criminal que privar a una especie de su innato derecho a SER? Y la lista continúa: peleas de perros, ejecuciones de animales domésticos de todo tipo, atropellos, abandonos, abusos en mataderos y lugares de experimentación, utilización de animales en ridículos rituales de brujería o curativos, utilización de sus pieles, su carne, su cuero, sus hijos….sus vidas enteras. El satánico Homo Sapiens es, en la gran mayoría de los casos, un maldito diablo bípedo cuya mayor satisfacción ha sido destruir a las otras especies de quien debió ser guardián y protector.

Los animales son seres vivos, sintientes, inteligentes y capaces de sentir una variada gama de emociones que se pueden comparar a las experimentadas por los seres humanos. Son ciudadanos de naciones diferentes con leyes justas e idiomas que el hombre no se ha ocupado de aprender, o por lo menos, tratar de entender. Son poseedores de desarrollados sentidos de percepción y sistemas fisiológicos que actúan impulsados voluntariamente y por instintos naturales. Sólo hace falta convivir con un animal y observarlo para saber cuándo siente: temor, dolor, angustia; placer, gratitud y afecto. Sólo hace falta leer los anales de la historia para saber con cuánto sacrificio han contribuido a la formación de la “civilización” de la que ahora disfrutamos.

La Declaración Universal de los Derechos de los Animales, aprobada por la UNESCO, no puede ser más considerada como una linda obra poética o letra muerta. Por “racionalidad”, decencia y conciencia los humanos deberían respetar a todo el reino animal y dejar de usarlos como objetos, abusarlos y desecharlos cuando ya no son funcionales a sus intereses. El especismo es una lacra social que debe ser erradicada mediante los esfuerzos de los activistas por los derechos de los animales; pero estos esfuerzos deben ir acompañados por leyes sólidas como las que finalmente hicieron justicia por esta cachorrita en Nueva York.

Si ya no queremos lamentar actos de brutalidad y salvajismo en contra de cualquier animal, debemos empezar por escoger muy cuidadosamente a quienes nos representen a nivel legislativo. Debemos revisar sus planes de trabajo a favor de los derechos de los animales y una vez elegidos, mantener un estrecho contacto con ellos para comprobar que las promesas electorales de cambio no fueron etéreas y falsas.

Asimismo, debemos educar constantemente al público, en todo lugar y en todo momento: en las escuelas, universidades, en las calles, en el transporte público, en las esquinas, en los estadios, en todo lugar posible. Debemos presentarles la verdad (en la forma más adecuada para cada individuo) e inmediatamente después opciones de apoyo y sugerencias de cambio.

Si bien es cierto que en Latinoamérica existen muchos problemas sociales que también esperan legislación y justicia, esto no excluye a que un sector de la población se preocupe, luche y trabaje exclusivamente por los animales. Después de todo, su bienestar y su protección están estrechamente relacionados al bienestar y al progreso de la raza humana.

 

 

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Te prestaré, por un tiempo un perro

13 anitos

TE PRESTARÉ POR UN TIEMPO UN PERRO

Te prestaré, por un tiempo un perro – me dijo Dios.
Para que lo ames mientras viva y lo llores cuando muera, tal vez serán 12 o 14 años, incluso puede ser por tan sólo 2 o 3.
¿Lo harías? ¿Lo cuidarás por mí mientras lo llamo de regreso?
Tendrá encantos que te maravillarán y si su permanencia contigo es corta, siempre tendrás sus recuerdos para aligerar su pérdida.
No puedo prometerte que se quedará, ya que todo lo terrestre
debe terminar.
Pero hay lecciones que quiero que este perro aprenda.
He buscado por todo el mundo tratando de encontrar un maestro
verdadero.
Y de entre toda la gente que habita la Tierra, te he escogido a ti.
Ahora dime, ¿le darás todo tu amor y pensarás que el esfuerzo
vale la pena?
¿No odiarás al mundo y a la vida cuando venga de nuevo por él?
Y entonces contesté: – Sí, estoy dispuesto, eso haré.
Porque toda la alegría que este perro me traerá vale bien la pena a cambio del dolor de perderlo.
Lo resguardare con ternura, lo amaré de todo corazón mientras
pueda y por el amor que me dará siempre estaré agradecido.
Si vienes por él mucho antes de lo que espero, seré fuerte ante la pena y trataré de entender el por qué.
Si, a través de mi amor, logré cumplir tu plan para él, ayúdame a
ser fuerte mientras lloro su partida.
Y en su recuerdo sé que encontraré que quien más aprendió fui yo.

En memoria de nuestra querida Hermione.

 
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Posted by on May 17, 2015 in Animales de compañía

 

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¿No sería más fácil?

Diferencia

Los mexicanos, siempre creativos y jocosos, tienen un dicho muy preciso para la gente metiche y que habla por hablar. Ellos dicen: “Calladita te ves más bonita”. Y su generosidad establece una gran verdad.

¿No sería mucho más práctico, fácil y eficiente decir siempre lo que pensamos exactamente? En nuestra vida personal, hemos establecido mentiras y excusas de todos los colores, blancas, amarillas, negras y hasta multicolores. Muchas veces se prefiere ser políticamente correcto en vez de poner énfasis e hincapié en lo obvio, evidente y real.

El estudiante que “tiene potencial” es el flojonazo que no está interesado en hacer nada de nada; el compromiso “impostergable y de último minuto” es la vieja excusa para dejar plantadas a amigas de toda la vida y el famoso “te llamaré después” nunca se cumple. Todo por no decir la verdad tal y como es. Desnuda, franca, directa. Yo particularmente estoy harta de las mentiras y excusas de todo tipo. Ya no tengo tiempo ni para oírlas, ni para tolerarlas.

Y lo mismo sucede en el mundo de los derechos de los animales. Los “likes” de Facebook, las bendiciones para la vida eterna, los “nunca cambies” y demás hierbas no le sirvan para nada a los animales. En todos estos años he conocido a gente de entusiasmo efervescente que – tal vez en un momento de euforia temporal – deciden ayudar a la causa prometiendo tiempo, dinero, proyectos, y apoyo de todo tipo. Todo un globo aerostático de promesas que se desinfla rápidamente cuando se solicita profesionalismo, compromiso, limpieza, puntualidad y eficiencia. Un globo que se desinfla cuando negamos la solicitud de dinero a gente loca que nunca tiene como prioridad la causa de los animales.

Caso similar sucede cuando se pasa al campo de las opiniones y principios impartidos por los múltiples líderes del movimiento. Las críticas abundan cuando el discurso es claro, contundente y no cambia con los tiempos. Se nos vuelve a acusar de extremistas, de rebeldes sin causa, de terroristas y nuestro discurso se tergiversa o edita para beneplácito de quienes abusan de los animales.

Cuando nuestro amigo y colega, el filósofo español Dr. Jesús Mosterín, le dice a un torero que  consiga una beca para encontrar un trabajo decente, ese es exactamente el mensaje que quiere dar. Cuando nuestros colegas de PACMA en España dicen que boicotearán el Toro de la Vega hasta las últimas consecuencias, eso es precisamente lo que harán. Cuando Ingrid Newkirk, presidenta de PETA, dice que estamos trabajando para que llegue el día en el que las tendencias especistas terminen completamente, ese es el mensaje central que recibimos y debemos difundir.

Quienes trabajamos por los derechos de los animales usamos una inmensa variedad de estrategias para hacer que nuestro mensaje cumpla su objetivo. Algunos optarán por métodos paulatinos; otros más directos. Algunos serán un poco más tolerantes y otros serán brutalmente honestos; pero lo que nunca debemos permitir es que el mensaje de las organizaciones que realmente trabajan por los animales, sea vituperado o distorsionado.

Como sabiamente explicó Ingrid Newkirk en la Conferencia Mundial por los Derechos de los Animales 2014, es comprensible que existan discrepancias entre activistas; pero NUNCA debemos olvidar que tenemos enemigos comunes más importantes y más poderosos. El activismo por los animales no es un pasatiempo, algo que hacer durante los fines de semana o un club. Es una lucha constante, agobiante, demandante que educa constantemente para liberar.

Ingrid dice que no debemos permitir que en vez de tener una fuerte columna vertebral prefiramos tener un cartílago endeble en su lugar. Esta es una metáfora gringa que equivale a decir que debemos tener ovarios y testículos para enfrentarnos a aquellos que se empeñan en explotar a las criaturas que defendemos. Debemos alzar nuestra voz ante cada abuso, ante cada crueldad, ante cada inconsistencia, ante cada insulto, ante cada mentira que intente empañar los logros que hemos conseguido. Ten siempre en cuenta que para ser la voz de los animales no necesitas perder la vida como ellos; simplemente necesitas ser su voz y ejecutar acciones concretas.

Ingrid afirma que la mayoría de la gente aún sabe muy poco de las miles de naciones animales que comparten el planeta con nosotros. Se desconoce que los perros pueden reconocer y usar más de 200 palabras básicas; que las ratas son capaces de sentir remordimiento; que los peces tienen una clara percepción del tiempo; y que los perritos de las praderas utilizan cientos de verbos en las comunicaciones con sus congéneres. Aún se ignora que, a pesar de no poseer piernas, las serpientes se transportan cubriendo miles de millas de distancia; que los chimpancés bebés le mienten a sus madres; y que las cotorras tienen un apodo cariñoso de por vida para todos sus hijos. ¿No es esto simplemente asombroso y maravilloso?

Que quede claro que estas no son características humanas que queremos aplicar a los animales. Estas son características que los animales comparten con los seres humanos y es precisamente por eso que su abuso sistemático debería ser algo que nosotros entendiéramos a la perfección. Bajo ese concepto no podemos aceptar las falacias de carnes “libres de crueldad”, “gallinas felices criadas al aire libre” o “criadores responsables”. Esos conceptos simplemente NO existen. Esas etiquetas carecen de valor, ya que la única que realmente los ayuda es la que dice “Producto Vegano”.

Una vez, un seguidor de Gandhi, le preguntó con mucha seriedad: “Babu, ¿qué debo hacer con mi vida?”. Y el maestro respondió: “Enséñales valores a todos. Sé el cambio que esperas ver en el mundo”. A educar, entonces, con el ejemplo y a erradicar de raíz cualquier obstáculo que demore la realización de nuestras metas de liberación.

Optemos por ir al punto, por ser sinceros y nunca, nunca, nunca, permanecer en silencio mientras un animal esté sufriendo.

 
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Posted by on February 9, 2015 in Activismo efectivo

 

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La envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento

proud

Napoleón I estaba en lo correcto cuando dijo que la envidia era una declaración de inferioridad. Esto lo vemos y lo comprobamos todos los días, especialmente cuando el envidioso queda atascado en el odio y la crítica vehemente mientras que el objeto de su envidia avanza a pasos agigantados hacia metas concretas. Eso precisamente es lo que ha estado sucediendo últimamente con los “enemigos” de PETA que ávidos por sembrar el desprestigio y la confusión han llenado las redes sociales con comentarios carentes de bases y pruebas concretas en contra de una organización que goza del apoyo incondicional de millones de personas en el mundo entero. Cuando la gente se sienta frente a una computadora y cree a pie juntillas todo lo que se publica en el Internet, es su naturaleza humana la que los lleva a juzgar y a criticar sin interesarse, ni por un minuto, en evaluar situaciones extremas que solamente tienen el propósito de engañar a la opinión pública o por lo menos, sembrar la confusión y la duda.

Para quienes aún no lo saben, el trabajo vital que PETA realiza al sureste de Virginia y al noreste de Carolina del Norte ha venido ayudado a miles de animales de compañía por más de una década. Los trabajadores de campo de PETA enfrentan, a diario, terribles casos de crueldad, abuso y abandono. Trabajan las 24 horas del día, 7 días a la semana y las llamadas de emergencia a sus “pagers” no cesan de llegar. En medio de huracanes, olas de calor extremo, tormentas de nieve, vórtices polares, PETA rescata gatos atrapados en árboles o desagües; patitos perdidos en drenajes; perros encadenados y condenados a sufrir las inclemencias del clima y cualquier otro animal que necesite ayuda. Algunos animales rescatados se reúnen posteriormente con sus agradecidos guardianes y otros son llevados a diferentes albergues donde tendrán la posibilidad de ser adoptados. PETA ayuda a que algunos guardianes se queden con sus animales ofreciéndoles entrenamiento y consejos para mejorar su comportamiento y ayudándolos a encontrar viviendas que acepten animales.

Aunque PETA cuenta con un programa de adopción, no tiene un albergue tradicional. La gran mayoría de animales que PETA acepta son animales que han sido rechazados por otros albergues del área. Los rechazan porque son animales obviamente inadoptables debido a problemas de enfermedad extrema, agresión incontrolable, o porque son muy viejos y se encuentran sufriendo. Cada año PETA produce un reporte en el que se indica claramente el número de animales que han recogido, que han sido adoptados y que han sido eutanizados, con la esperanza de seguir incentivando al público para que los problemas de abuso, negligencia y abandono de animales de compañía en todo el país terminen.

PETA se hace responsable por los animales que nadie quiere: los enfermos, los heridos, los viejos, los agresivos, los anti-sociales, los abandonados que son tirados a la calle cuando ya nadie los quiere.  PETA también recibe animales que son rechazados en albergues “no-eutanásicos”. El personal de PETA hace todo lo humanamente posible por ayudarlos, los alimenta, cura sus heridas, les proporcionan un lugar para descansar y los tratan con mucho cariño; pero, algunas veces, estos animales necesitan descansar finalmente de todos sus sufrimientos y son humanamente eutanizados. Si el público no desea lidiar con estas muertes, la respuesta al problema es la prevención y la tenencia responsable de animales domésticos. Debemos detener a los guardianes irresponsables, a los criadores y a los propietarios de granjas de cachorritos, que motivados por el lucro, producen más y más animales que eventualmente serán abandonados a su suerte.

PETA tiene tres clínicas de esterilización móviles que operan en áreas de bajos ingresos en Virginia y Carolina del Norte. Las clínicas ofrecen cirugías de esterilización gratuitas o a muy bajo costo al igual que otros servicios como tratamientos anti-parasitarios y  vacunas. Desde que la primera clínica inició sus operaciones en el 2001, PETA ha esterilizado más de 100,000 animales.

No debemos olvidar que muchos rumores falsos, engañosos y malintencionados son esparcidos y propagados en las redes sociales por organizaciones como el mal denominado “Centro de Libertad del Consumidor” (Center for Consumer Freedom), un grupo compuesto por la tabacalera Philip Morris, la compañía de bistecks Outback, Kentucky Fried Chicken, ganaderos, y otros abusadores que matan a millones de animales anualmente. A esta organización no la mueve la compasión o la preocupación por los consumidores, sino simplemente la codicia. Es precisamente por eso que la conocida publicación USA Today ha sugerido que cambien su nombre por el más apropiado apelativo de “FatforProfit.com”.

En esta época tecnológica en la que la información está al alcance de nuestras manos, lo único que el público necesita es investigar quién y por qué razones grupos como ese pueden estar tan interesados en desprestigiar a PETA, a sus empleados y a sus dirigentes. Es muy fácil criticar y juzgar cuando uno nunca ha caminado en los zapatos de alguien que lidia con la crueldad y el abuso todos los días de su vida; cuando los ojos de un animal sufriente nos suplican que terminemos con sus suplicios. Desde la comodidad de sus computadoras es mucho más fácil y, en mi opinión, más cobarde, producir adjetivos peyorativos y diatribas contra una organización no solamente efectiva sino también consecuente.

Calificarnos de “extremistas” cuando se trata de aliviar el sufrimiento de los animales, no es un insulto. Todo lo contrario, es un halago, pues para nosotros no hay excusa para el maltrato ni la crueldad. Calificarnos de “terroristas” es también inexacto; los terroristas están en los mataderos, en los circos, en los laboratorios de experimentación y en los cosos taurinos. Los terroristas son los especistas que abusan de otras criaturas creyendo tener el derecho a masacrarlos. Calificarnos de “enemigos de la raza humana” es un error, pues nos pasamos la vida educando, convirtiendo, y previniendo para que los animales no-humanos no sufran consecuencias desastrosas en sus vidas.

La causa de los animales, como toda otra causa social, ha pasado por las clásicas etapas de burla, negación, controversia y aceptación. ¿No fueron Gandhi, César Chávez, Martin Luther King y otros luchadores sociales también considerados locos, extremistas y terroristas en sus respectivas épocas? Así es, y ciertamente podemos decir que estamos en muy buena compañía.

He tratado de ser totalmente objetiva al presentar esta información sobre PETA, porque en el plano personal debo confesar (y todo el mundo lo sabe) que estoy totalmente parcializada con su trabajo, sus estrategias, sus proyectos, y sus decisiones. Al ser también humanos, cometer errores u omisiones es una posibilidad, pero en las décadas en las que he estado asociada con ellos no he sido testigo de ninguno. PETA cuenta con mi total e incondicional apoyo en todo sentido: económico, moral, emocional y de acción efectiva. Todas mis lealtades están con ellos, no solamente porque conozco personalmente a varios de sus empleados, dirigentes y el trabajo que realizan, sino porque su compromiso con la causa de los animales es concreto, real, diario y efectivo.

PETA salva vidas y trabaja incansablemente por los derechos de los animales. Y si te queda alguna duda, aquí te dejo una pequeña muestra de lo que he afirmado:

 
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Posted by on February 4, 2015 in Activismo efectivo, PETA

 

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El alto precio de la terquedad

no pirotecnia

Este año que ya casi se acaba ha sido muy largo, muy duro y muy complicado para mí. Muchas personas me preguntaron si iba a cerrar el Blog de Animalia Latina pero mi intención nunca fue hacerlo. Pido humildes disculpas por haberlo descuidado para darle prioridad a otros compromisos adquiridos; pero uno de mis planes para el 2015 es reactivarlo de manera más efectiva. Desde ya se ve que el 2015 será (así lo espero) un año de muchos cambios para mí y para los animales.

Acabo de leer algunos comentarios que me llegan de Lima. Más que nada frustración y quejas de amigos y seguidores que ya empezaron a escuchar las odiadas detonaciones producidas por los artículos de pirotecnia. ¿Por qué la raza humanoide tendrá el cerebro tan reblandecido y por qué cuernos no aprenderán de sus errores?

Hace unos años, más de 300 personas y cientos de animales perecieron de manera terrible en el incendio de Mesa Redonda en el centro de Lima. Comerciantes inescrupulosos e ilegales iniciaron un voraz incendio que tuvo consecuencias fatales. La noticia salió en los diarios, la tele, las radios y, por supuesto, todos condenaron el hecho. Pero, ¿qué sucedió después? Los muertos quedaron olvidados, la masacre pasó a la historia y la gente ignorante e indiferente siguió demandando cuetes y cohetones de todo calibre, dizque para celebrar las fiestas de fin de año, las procesiones de barrio y cuánta otra cosa les viniera en mente.

Estas celebraciones son solamente apologías del consumo que es tan popular entre los humanoides. Su deseo de comprar hasta morir, de llenarse de cosas que el primero de enero ya no querrán y de adjudicarle todo a la religión es totalmente erróneo. Se les oye repetir como zombies la misma cantaleta tan familiar como la que usan en otras ocasiones: “El toreo es cultura”; “Si no como carne moriré”, “Dios hizo a los animales para el ser humano”, etc. Esta cantaleta tiene que ver con el equivocado hecho de “celebrar” el nacimiento del niño Jesús. Ese mismo Jesús que se sentiría repugnado – una vez más – al comprobar que otras criaturas de la creación sucumbirán a una muerte aterradora.

La celebración de la Navidad, en la forma que la conoce la mayoría, es una celebración típicamente pagana, al igual que la festividad de la Pascua. Antes, cuando el acceso a la información era restringido, nadie cuestionaba este tipo de cosas; pero en estas épocas es muy difícil intentar tapar el sol con un dedo. En el libro Celebrations, de Robert J. Myers, leemos que el relato bíblico sobre el nacimiento de Jesús no indica nada de la fecha en que tuvo lugar. Sin embargo, el informe de Lucas [Lucas 2:8] tocante a que los pastores “moraban en los campos guardando sus rebaños por la noche”, da a entender que Jesús debió nacer en el verano o a principios del otoño. Considerando que diciembre es un mes frío y lluvioso en Judea, lo más probable es que por la noche los pastores hubieran buscado refugio para sus rebaños.

Además, en el libro Daily Life in the Time of Jesus (La Vida Cotidiana en los Tiempos de Jesús), de Henri Daniel-Rops, se nos dice algo semejante: “Los rebaños pasaban el invierno bajo cubierta; y solo por este detalle puede verse que es poco probable que la fecha tradicional de la Navidad, en el invierno, sea cierta, ya que el Evangelio dice que los pastores estaban en los campos”.

En fin, lo importante aquí es que las pseudo-autoridades débiles, corruptas, que no se hacen respetar, ni ejecutan las leyes permiten que el uso de los instrumentos de pirotecnia continúen comercializándose y utilizándose.

Hasta que llegue el momento en el que tengamos autoridades competentes, compasivas e inteligentes, con verdadera vocación de servicio público, tendremos que tomar precauciones para proteger a nuestros animales domésticos. Son muy pocas personas las que tienen animalitos que no reaccionan, ni se ven afectados por los estruendos. Pero ellos son el grupo mínimo de suertudos. Los otros animales y la fauna urbana que perece ante los estruendos son quienes nos preocupan. Es por eso que para aliviar un poco el problema, aquí les incluyo algunas sugerencias alusivas.

Los animales demuestran su miedo de varias maneras:

  1. Deseo de escapar o destruir: Cuando un perro se asusta, instintivamente tratará de reducir su miedo y tratará de escapar a un lugar donde los sonidos de truenos o petardos sean menos intensos. Si el perro siente menos miedo al estar en un cuarto o un área determinada de la casa, entonces la fuga o comportamiento destructivo se reforzará para poder lidiar con el inmenso terror que sienten.
  1. Temor por asociación: Su perro también puede empezar a asociar un sonido particular con los sonidos que le producen miedo. En su desesperación, podría chocar con otras cosas en su entorno o golpearse. Por ejemplo, los perros que tienen miedo a los truenos más tarde pueden tener miedo del viento, las nubes oscuras, y destellos de luz que a menudo preceden el sonido del trueno. Los perros a quienes no les gusta el sonido de los petardos pueden llegar a tener miedo de los niños que tienen cuetes o pueden tener miedo de ir al patio, si ahí es donde habitualmente escucha estos ruidos.

 ¿Qué hacemos entonces para ayudarlos?

  1. Crea un lugar seguro: Este lugar deberá ser un lugar seguro desde la perspectiva del animal, no la tuya. Dale fácil acceso al lugar que el animal considere seguro. Si trata de meterse debajo de la cama, dale acceso a tu dormitorio de manera segura y controlada. El “lugar seguro” puede funcionar con algunos perros, pero desafortunadamente no funciona con todos. Algunos perros se sienten motivados para inquietarse y estar muy activos cuando se asustan y estar escondidos no les ayuda a sentirse menos atemorizados.
  2. Distrae a tu perro: Este método funciona mejor cuando el animal está empezando a sentir ansiedad. Anímalo a participar en una actividad que capte su atención y lo distraiga de su temor. Inicia esta actividad cuando aún no esté atemorizado. Trata de capturar su interés haciendo algo que realmente disfrute. Por ejemplo jugar con una pelota en un área segura, o tal vez practicar algunos ejercicios de entrenamiento para que se mantenga distraído.
  3. Modifica su conducta: Las técnicas de modificación del comportamiento a menudo son eficaces para eliminar los miedos y las fobias. Las técnicas apropiadas son llamadas técnicas de “contra-condicionamiento” y “desensibilización”. Deben empezar a enseñarse con mucha anticipación a la situación que provoca el miedo y aplicarse de forma gradual. Mediante estas técnicas se le enseña al animal a responder sin miedo a los sonidos y otros estímulos que anteriormente le ocasionaban temor. Puede empezar por exponer al animal a un nivel de intensidad de ruido que no lo asuste, junto con el uso de un estímulo agradable, como un bocadito o un juego divertido. Poco a poco deberá aumentar el volumen a medida que siga ofreciendo el estímulo agradable. A través de este proceso, el animal asociará “sentimientos positivos” con el sonido previamente temido.
  4. Consulta a su veterinario: Hay medicamentos que pueden ayudar a reducir los niveles de ansiedad del animal por cortos períodos de tiempo. Su veterinario es la única persona capacitada y autorizada para recetar medicamentos. No le des cualquier medicamento sin consultar a su veterinario. Recuerda que los animales no responden a los fármacos de la misma manera que lo hacemos los humanos, y un medicamento que puede ser seguro para los seres humanos podría ser fatal para ellos.La terapia farmacológica por sí sola no reducirá los temores y las fobias de manera permanente, pero en casos extremos, la modificación de conducta y los medicamentos que se usan en conjunto, pueden ser la mejor alternativa.

Aunque no ayuda mucho, también le puedes poner unos tapones de algodón en sus orejitas. Recuerda usar pedazos grandes y no los introduzcas profundamente en sus oídos.

¿Qué es lo que NO debemos hacer?

  1. No trates de contener u obligar al animal a estar quieto cuando tiene miedo. Esto sólo reforzará su comportamiento temeroso. Si tratas de calmarlo o de darle un premio cuando se comporta con temor; el animal interpretará esto como una recompensa por su comportamiento temeroso. Vigílalo de cerca, pero trata de comportarte de manera normal, como si no te dieras cuenta de su miedo. Siempre cerciórate que esté en un lugar seguro a prueba de fugas.
  2. No lo ponga en un canil o jaula para evitar comportamientos destructivos. El animal seguirá teniendo miedo en la jaula y es probable que pueda lesionarse al tratar de salir de allí.
  3. Jamás lo castigues por tener miedo. Los castigos sólo lo harán tener más miedo.
  4. Jamás trates de forzarlo a estar cerca del sonido que lo asusta. Esto sólo le provocará más miedo, y podría provocar situaciones de agresión.

 

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