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Activismo Efectivo

No podemos exigir

Estoy segura que, en innumerables oportunidades, ya les he dicho que los buenos deseos, las buenas vibras, las bendiciones, los LIKES en Facebook y todas las peticiones de santidad al Vaticano a favor de las personas que trabajamos por la causa de los animales NO le sirvan de nada a ellos…..en lo absoluto.

Tomar una foto a un animal sufriente, enfermo o atropellado y pedir ayuda por todas las redes sociales habidas y por haber, no es hacer una labor efectiva para ayudarlos. Lo que alguien a quien verdaderamente le importan los animales debería hacer es recoger a ese animal sufriente y llevarlo a un veterinario para que alivie o termine con su sufrimiento. Todo lo demás es palabrería barata y sale sobrando. Si todas las bendiciones que recibimos pidiéndonos que “no cambiemos jamás” llegaran acompañadas de una donación para continuar con nuestro trabajo, sería otro cantar. Pero ese nivel de compromiso o solidaridad solamente se alcanza cuando a la susodicha persona, los animales le importan a un nivel de acción efectiva y no de lástima improductiva.

La causa de los animales es asunto serio y de compromiso; no de sensiblería pasajera. El activista efectivo es una persona de acción, alguien ávido de conocimiento, de usar sus talentos a favor de los animales; alguien que se incorpora al movimiento con la determinación y la disciplina necesarias para aprender, para ejecutar sin cuestionamientos y para enseñar.

Muchas personas, de todos los tamaños, edades y profesiones, dicen que no pueden ayudar a los animales por falta de tiempo, dinero, o conocimiento. Eso es una falacia total, porque TODOS podemos hacerlo en un sinnúmero de formas que solamente requieren del deseo de hacer las cosas bien.

Hoy les presentaré una lista de ideas, tan completa y fácil de seguir que NADIE podrá decirme que no encontró algo concreto que hacer. Es más, si después de leerla, aún encuentras excusas para seguir llorando y lamentándote por los sufrimientos de los animales, es mejor que te dediques a otra cosa en la que verdaderamente puedas ayudar. Todo lo que se necesita es un buen manejo de tu tiempo, voluntad de aprender y una determinación férrea que te la dará la simple imagen de cualquier animal sufriente. Si pones en práctica alguna de estas sugerencias, o mejor aún, si las desarrollas todas dentro de tu propio tiempo, estarás ayudando a cientos o tal vez miles de animales de manera concreta. Recuerda que ellos no tienen tiempo de esperar a nadie; ellos no tienen tiempo para oír tu larga fila de excusas. Ellos necesitan de tu acción inmediata hoy mismo.

¿Estás listo a ayudar? Aquí van las sugerencias:

Crea diferentes escenarios de conversación con preguntas comunes: Anota todas esas preguntas repetidas que te hace la gente sobre dónde encuentras tus fuentes de proteína o por qué no te dedicas a trabajar por los niños y crea respuestas cortas, objetivas y concretas que te permitirán educar a todo aquel que continúe preguntándote cosas sin sentido. Es una buena idea citar estadísticas, fuentes fidedignas y anécdotas que reafirmen tu punto de vista.

Paga por un aviso en tu comunidad. Si tienes los medios económicos necesarios o si puedes organizar una colecta con tus vecinos y amigos, paga por un anuncio publicitario, banderola o posters que promuevan los derechos de los animales. Puedes escoger entre una gran variedad de temas interesantes. Asegúrate de nunca usar caricaturas y de que tu redacción sea impecable.

Muestra videos o películas con temas relacionados a los derechos de los animales. Puedes hacer esto en tu barrio, entre tus amigos, o en la calle. Escoge los videos apropiados para el público al que invites. Y ¿por qué no servir o vender bocaditos veganos durante la presentación? ¡Esos fondos te podrían servir para esterilizar a algún animal de tu comunidad!

Baja la aplicación de PETA en tu celular. Y participa activamente en los casos que requieran de tu apoyo. La mayoría de las veces, solo tienes que añadir tu firma a cartas o peticiones que ya están hechas. ¿Qué puede ser más fácil que eso?

Corrige el lenguaje y/o imágenes especistas SIEMPRE. La gente, en general, nunca aprenderá a dejar de usarlo si tú lo pasas por alto. Investiga y aprende datos fascinantes sobre los animales que son comúnmente víctimas de peyorativos o insultos y educa a quien esté usando esos términos. Recuérdale a todo el mundo que los animales NO son cosas, ni objetos, ni propiedad de nadie. Son seres, con nombres, historias, y experiencias propias que merecen respeto. Ayuda a que la gente borre de su vocabulario frases como: “Sucio como un cerdo”, “Eres una perra”; “Corrupto como una rata”, etc.

Educa con el ejemplo. No hay nada más importante y consecuente que esto. Mantente firme en tus convicciones y no claudiques, ni traiciones tus principios.

Crea un grupo activo en tu comunidad. Tus objetivos pueden ser políticos, educativos o simplemente comunitarios como hacer que todos tus vecinos recojan las excretas de sus animales de compañía cuando los llevan a pasear; organizar un programa de vaso de leche con leches alternativas; hacer un club de lectura; visitar a todos tus vecinos para asegurarte que todos sus animales domésticos ya estén esterilizados, etc. Recuerda que puedes crear estos grupos en tu vecindario, tu club local o tu iglesia.

Dona libros, videos o películas relacionados a los animales a tu biblioteca local. Revisa muy bien el contenido de los mismos y dónalos a un club de niños o a cualquier centro educativo o biblioteca municipal o local.

Distribuye volantes, stickers, o pines. Sé amable y ofrécelos a los transeúntes o a los pasajeros del transporte público. Nunca fuerces su entrega a quien no quiera recibírtelos. Si te rechazan de manera grosera o te los tiran a la cara, recógelos, estíralos y vuelve a usarlos. Da las gracias a la gente grosera y continúa tu labor. Recuerda que los animales NO tienen tiempo para que te involucres en líos con gente que quiere permanecer ignorante o indiferente.

Lleva platillos veganos a tu centro de trabajo. ¡Y si eres un excelente cocinero (a) todo saldrá mucho mejor! No te olvides de llevar varias copias de tu receta para distribuirlas entre los comensales.

Obsequia regalos veganos. Y no te olvides de incluir una tarjetita promoviendo el lugar o el nombre del artesano donde los compraste e información sobre las vidas que ese regalito ha salvado.

Usa camisetas con mensajes alusivos a la causa. Si vistes sport, una camiseta con un mensaje a favor de los derechos de los animales es la manera perfecta de invitar a la conversación y promover la causa. Si tienes que vestir de manera formal, un prendedor o pin sobrio y elegante tendrá el mismo efecto.

Reparte material informativo en todo momento. Siempre lleva contigo volantes, folletos, stickers, pines o cualquier otro material educativo que puedas entregar a personas o dejar en restaurantes, consultorios médicos, colegios, buses, aeropuertos, aviones, taxis, etc.

Habla sobre los derechos de los animales en las colas de los cajeros. Mientras esperas para pagar por tus compras, no dejes de mencionar lo riquísimas que son las leches alternativas; todos los kilos que acabas de bajar al convertirte en vegano o lo bien que le va a tu perrita ahora que está esterilizada.

Veganiza tu cafetería. Si eres estudiante, trabajas en alguna compañía pública o privada, o conoces a alguien en comedores municipales o populares, habla con la persona encargada de la cafetería y pídele que incluya opciones veganas en el menú. ¿Qué tal si estableces un “lunes sin carne”?

Organiza mesas informativas. Las puedes ubicar en parques, ferias, festivales, conciertos, etc. Asegúrate de tener suficiente material impreso, algunos posters impresos, y una hoja para que las personas interesadas te dejen sus datos. También podrías vender algunos productos alusivos o colocar una pequeña alcancía para donaciones.

Organiza demostraciones educativas. Asegúrate de organizarlas muy bien y sin errores. Puedes escoger diferentes temas, pero asegúrate que sean creativas y que se desarrollen en un lugar céntrico y bien concurrido. Averigua si necesitas obtener permisos municipales.

Comparte video juegos en tus redes sociales. PETA tiene varios juegos que podrías compartir entre tus familiares, conocidos y amigos.

Distribuye libros para colorear o comics con temas de defensa animal. Puedes descargarlos, copiarlos o traducirlos para distribuirlos en clubes y colegios. Los materiales de PETA, en inglés, son excelentes para repartirlos en las clases de inglés. Si los distribuyes en los colegios, tal vez podrías venderlos a precios cómodos para financiar campañas de esterilización en esa área. Si no es posible venderlos, tal vez los niños pudieran colocar alcancías en sus clases para el mismo propósito y luego contactarse contigo cuando estén llenas.

Organiza un Comité de Acción Política (CAP). Las mejoras en las vidas de los animales están muy relacionadas a la política. Si tienes interés en eso, crea un CAP para monitorear el trabajo de tus representantes, hablar con congresistas, crear leyes beneficiosas para los animales, etc.

Convence a tus tiendas locales para que incluyan productos veganos. Dales la información que necesitan para que incluyan productos alternativos veganos en sus inventarios.

Sé voluntario en lugares que tienen animales para adopción. Colabora con ellos en las innumerables labores para las que requieran voluntarios; organiza campañas de recolección de alimentos, juguetes, platos, o de productos de limpieza. También puedes ayudarlos acicalando a los animales que tienen o enseñándoles comandos básicos de entrenamiento, para que sus posibilidades de adopción aumenten. Una buena idea es tomarles lindas fotos naturales (sin disfraces, porque los animales no son payasos) para compartirlas en redes sociales y posters. Otra buena idea es construir casitas para perros adecuadas y llenarlas con paja en vez de trapos y frazadas que albergan pulgas, garrapatas y parásitos. Si te gustaría recibir un plano para construir estas casitas, envíame un email a: animalialatina@gmai.com

Escribe cartas a los editores de periódicos y revistas. Si eres bueno redactando, escribe cartas a diarios y revistas en papel o virtuales sobre temas relacionados a los animales. Sigue de cerca las noticias y aprovecha la oportunidad de hacer que tu voz se escuche claramente.

Haz que tu jardín sea invitante a otras especies animales. Siembra plantas, flores de colores y árboles frondosos para que sirvan de vivienda y protección a aves, abejas, mariposas y otros animales silvestres.

Lo más importante de todas estas ideas es: NUNCA quedarte callado cuando seas testigo de cualquier crueldad contra los animales. Entiendo que la primera vez que lo hagas tal vez te sentirás nervioso, tímido o con miedo a la confrontación; pero saca fuerzas de tu convicción y recuerda que, si no hablas, los animales seguirán sufriendo y siendo explotados. No tienes que alterarte, levantar la voz o convertirte en un energúmeno. Solo tienes que ser educado, pero firme, pues de ti dependen las vidas de los animales que dices amar y respetar.

Por favor, ten la libertad de comunicarte conmigo si estás interesado en poner en práctica cualquiera de estas ideas o si deseas contarme tus experiencias. Soy tu fuente de información y apoyo para todo lo que tenga que ver con el desarrollo y propagación de nuestra lucha.

 
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Posted by on June 21, 2016 in Uncategorized

 

Hartazgo en acción

Hartazgo

¿Seré yo, o será una condición que llega con la madurez? Últimamente el hartazgo tarda mucho en despedirse de mí para permitirme seguir viviendo en esta maraña de gente cada vez más innoble, cada vez más impía, cruel y estúpida. Dicen por allí que el hartazgo tal vez es una oportunidad para eternizar el olvido; pero el olvido es precisamente un lujo que los activistas por los derechos de los animales no nos podemos dar.

En estas últimas semanas hemos sido testigos de dos actos particularmente indignos en los que la estupidez humana le ganó la partida al sentido común, a la decencia y a la empatía que se espera, por lo menos en una cantidad ínfima, de seres que voluntaria y conscientemente han esclavizado a animales a quienes privaron de sus familias, sus hábitats y sus vidas como seres de la creación.

El primer caso en el zoológico de Santiago en Chile donde un demente desnudo se arrojó al foso de los leones. Los medios rápidamente se apresuraron a decir que “las imágenes podían herir susceptibilidades” pues los leones, molestados por el loco suicida, empezaron a hacer lo que les dicta su naturaleza. No atacaron al imbécil porque eran leones malos, asesinos o ávidos de sangre, sino porque así lo determinaban siglos y siglos de naturaleza establecida. ¿Y dónde quedó la susceptibilidad por los disparos que acabaron con estos magníficos animales? Estoy completamente segura que en ese momento también había niños presentes, pero, en esta sociedad especista y cruel, ese detalle queda olvidado. Con taparles los ojos y comprarles una golosina barata para que se les pase el susto basta. De allí, a cogerlos de la mano y a seguir enseñándoles la larga fila de esclavos que, con ojos tristes, con el espíritu muerto y con claros signos psicóticos deambulan en círculos en eternas jaulas esperando el día en que la muerte los libere. ¡Linda lección para los niños¡¡Excelente lección en valores, en principios, en la idea central de lo que la libertad, el respeto y la decencia significan! Su desensibilización se refuerza y su capacidad de empatía se reduce a niveles mínimos, reforzando la idea de que los animales están en este mundo para servirlos, para comerlos, para usarlos, para entretenerlos, para matarlos a balazos cuando la vida de “cualquier” humanoide – aunque éste no valga la pena – esté en riesgo. Esa fue precisamente la excusa especista de Alejandra Montalva, la directora del zoológico chileno, cuando fue entrevistada por la prensa.

Y luego, en el Zoológico de Cincinnati, después de más de 17 años de explotación y cautiverio, el gorila Harambe murió baleado por la irresponsabilidad de una tipa incapaz de controlar a su hijo. Harambe, siendo gorila, teniendo en sus genes la característica de ser un animal sociable y familiar, y siendo vegetariano, siempre asumió una actitud de protección frente al mocoso intruso. Pero los gritos de los humanoides, la confusión y la premura del momento, tal vez lo confundieron un tanto al punto de que arrastró al niño sin saber qué hacer. Los que sí supieron que hacer fueron quienes lo mataron bajo el pretexto de “salvar” la vida del niño.

Luego de la injusta muerte de Harambe, la etóloga Australiana Gisela Kaplan de la Universidad de Nueva Inglaterra afirmó que el niño nunca estuvo en peligro pues él, por ser un niño, no representaba una amenaza para el gorila. Harambe hubiera entendido que se trataba de un niño indefenso necesitado de protección. Kaplan dijo que los gorilas no son una especie agresiva y que, si el gorila hubiera querido dañar al niño, le hubiera dado alguna señal de advertencia, como golpear repetidamente su pecho, a la mejor usanza de los gorilas protectores de su grupo.

Harambe estaba investigando lo que sucedía y por eso se dirigió al lugar en el que el niño estaba. Él simplemente estaba siguiendo su comportamiento natural y probablemente su intención fue mover al niño lejos de todos los gritos de la gente. Entre los primates, los gritos solo se utilizan en situaciones extremas y cuando esto sucede sus niveles de estrés se elevan.

Finalmente, Kaplan dijo que la muerte de Harambe tendrá un tremendo impacto en el grupo de gorilas. Todos sentirán el duelo y no podrán reemplazarlo con otro macho. Los gorilas tienen una conexión afectiva muy estrecha y el grupo entero quedará destruido.

Son este tipo de acciones las que me llenan de un hartazgo un tanto paralizante. Todo esto sumado a otras noticias que claramente indican que algunos seres humanos son la peor maldición que le pudo caer al mundo animal. Animales abusados en las calles, animales hacinados en pseudo-albergues por personas que – aunque tal vez bien intencionadas –  no entienden que una vida de privación y de miseria NO es la vida que ningún animal merece. Gente mentalmente inteligente que aún me sale con la excusa de que no hay suficiente comida vegana para satisfacer su paladar adictivo; gente enferma que a pesar de sus padecimientos sigue aferrada con uñas y dientes a los cadáveres y secreciones animales que les produjeron dichas enfermedades; gente que, en este tiempo y época, aún cree que tomarse una maldita foto con un animal en cautiverio es algo digno de reconocimiento y celebración.

Nos acusan de ser misántropos, pero, ¿cómo se puede ignorar, superar, olvidar o perdonar toda la serie de crueldades perpetrada sobre seres inocentes a los que la humanidad ha esclavizado desde el principio de los tiempos? ¿Hasta cuándo tendremos que esperar, o, mejor dicho, hasta cuándo tendrán ellos que esperar?

Hay momentos en los que desearía que una gigantesca revuelta ávida de justicia contagiara a todas las especies animales del planeta, que una hecatombe animal, similar a la transcendental escena de César diciendo “¡Noooo!” en el Planeta de los Simios, cayera con todo su poderío y fuerza contra los humanos explotadores y abusivos. Solo nos salvaríamos quienes los defendimos y protegimos a TODOS, salvaguardados con una “V” indeleble como señal de aceptación de un nuevo pacto de vida, libertad y justicia. Podemos tener sueños legendarios y épicos, ¿no? Pero en el entretiempo, hay que saber trabajar coordinadamente y sin ridículas envidias y rivalidades que de nada les sirven a los animales. Ellos no tienen tiempo para esperar a que se decida que foto, que cara o que logo se publica en la prensa.

Y para que eso suceda, hay que saber seguir los ejemplos eficaces, correctos; los ejemplos modelos como los que a mí me da mi Alma Mater, PETA. Nadie en el mundo entero trabaja como ellos; nadie tiene el mismo nivel de compromiso, de eficacia, de estrategia, de energía y de positivismo pese a la crueldad más extrema.

Estar con ellos hace unas semanas fue un bálsamo reparador para mi espíritu cansado y harto. Ahora mismo que necesito una inyección de paciencia y energía solo tengo que escribirles y el milagro sucede. Me levanto del hartazgo, miro un reflejo cansado en el espejo, y a la segunda vez, sé que no queda otro camino que seguir y seguir y seguir. No me queda otra opción con la que pudiera vivir tranquila. Sé que es la opción correcta, la única, la válida, la verdadera….

Bien lo dijo Schopenhauer, “La existencia humana debe ser una especie de error”. Concuerdo con él al cien por ciento (con honrosas excepciones, por supuesto); pero mientras dure esta batalla terrenal, no me queda otra que seguir luchando.

 
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Posted by on June 2, 2016 in Uncategorized

 

Voto de silencio

Pinochet

Aunque el voto de silencio no es uno de los votos monásticos (voto de pobreza, obediencia y castidad) que toman los sacerdotes católicos, bien le haría al Papa practicarlo, sobre todo cuando no se tiene nada positivo, lógico o constructivo que decir.

Es cierto que este cura parece ser un tanto mejor que sus predecesores, pero nunca hay que olvidar con quiénes y con qué estilos se le está comparando. Si me comparan en velocidad con una persona sin piernas, es muy probable que yo resulte ser fondista olímpica; pero esto no es un asunto de comparaciones; de lo que se trata es de la propagación de un comentario totalmente desacertado cuya conclusión es insulsa, impráctica y totalmente injusta. Nadie dice o hace comentarios masivos sin una intención particular y específica. ¿Cuál fue entonces el raciocinio o la intención en los comentarios que el Papa Francisco tuvo para las personas que ayudan, trabajan o están activamente involucrada en la lucha por los derechos de los animales? De todos los grupos a los que podía atacar, se le ocurrió precisamente atacar a personas compasivas y humanitarias. ¿Qué te pasó Pancho? ¿Te quedaba muy ajustada la mitra?

La palabra “animalista” está tan desprestigiada y prostituida que yo jamás la utilizo. Quienes trabajamos y luchamos efectivamente por los derechos de los animales, somos activistas de esta causa y no “istas” del montón.

Es cierto que podríamos habernos dado por no enterados, pero no podemos ni debemos pasar por alto estos comentarios alusivos y propagados en masa. No podemos dejar de corregirlos dada la ignorancia suprema que reina entre los humanoides y, por qué no decirlo, entre los católicos, que, en algunos casos, y de acuerdo a sus conveniencias personales, siguen los mandatos de su líder político y religioso a pie juntillas. No hay que olvidar que, hace algún tiempo, al menor comentario y mandato clerical, miles de personas eran ejecutadas, quemadas, linchadas o desaparecidas del mapa. Fue la iglesia católica quien inventó la falacia sobre los gatos negros y fueron ellos mismos quienes lincharon y quemaron viva a Juana de Arco, supuesta defensora de su fe.

En su desatinado discurso, Francisco lamentó que haya gente que sienta compasión por los animales, pero que muestre indiferencia ante un vecino. Muy suelto de huesos, cuestionó el sentimiento de piedad de quienes prefieren ayudar a un perro o a un gato pero que – según él – son indiferentes antes el sufrimiento del prójimo.

Obviamente soy una persona parcializada en este tema, pero no podría nombrar a ningún activista por los derechos animales que no haya sido compasiva también con un ser humano. Es más, todos aquellos que nos acusan de no trabajar por la propia especie, generalmente son gente que no hace nada concreto por nadie.

El ser humano tiene derecho de elegir sus prioridades y ningún cura va a venir a exigirles que esas prioridades cambien. Quienes trabajamos por los animales tenemos tanta compasión que fácilmente la podemos extender a los humanos. Los ayudamos brindándoles información y previniéndoles sobre todos los daños que conlleva ser cementerios ambulantes de los cuerpos torturados y masacrados de miles de animales; ayudamos al planeta al luchar contra las industrias cárnicas y lácteas; nos preocupamos de la gente pobre, hambrienta y sin agua, demandando que los frutos de la tierra y el preciado elemento sean utilizado directamente por ellos y no por los intereses de lucro de las compañías que abusan y explotan tanto a humanos como animales; y sembramos principios de decencia, compasión, y empatía entre la niñez al fomentar la bondad y el respeto por todos los seres de la creación. ¿No son esas muestras suficientes de la compasión y piedad que Francisco exige para con nuestros semejantes?

¿De qué compasión y piedad puede hablar un cura que engulle las partes sufrientes de un animal masacrado brutalmente en un matadero? ¿Qué moralidad puede exigir un cura que permite que su iglesia bendiga los instrumentos de tortura del matarife en un coso taurino? ¿De qué decencia puede hablar el representante de una iglesia corrupta que ignoró el holocausto de millones de judíos o que no está dispuesta a sancionar severamente a sus curas pedófilos? ¡Por favor! Antes de incitar a la gente en contra de quienes defienden a los animales, Francisco debe mirar al interior de su propia casa, limpiarla, cambiarla, rectificarla y sancionarla. Solo en ese momento tendrá derecho a emitir una opinión acerca de la piedad y la moralidad de la gente.

Como parece que Francisco sufre de amnesia, será bueno dejarle unos cuantos nombres sueltos por allí: La conexión de su iglesia con dictadores asesinos como Franco, Pinochet y Perón; las cirugías estéticas y los pasaportes otorgados a los criminales nazis para que lograran escapar a Latinoamérica; el asesinato de Juan Pablo I; los miles de niños violados y abusados en escuelas o instituciones católicas del mundo entero; el escándalo del Banco del Vaticano; el escándalo del Sodalicio; la masacre de las culturas aborígenes en las Américas; las guerras Carlistas; el Tribunal de la “Santa” Inquisición, etc. La lista es tan larga que no existe suficiente papel para incluir todas las injusticias, salvajadas y masacres perpetradas por su iglesia, sus líderes y seguidores.

¿Y considerando todo esto, me van a venir a hablar de piedad, de compasión y de humanidad? ¡Si ni siquiera son capaces de seguir las enseñanzas y el ejemplo de su líder máximo, nuestro compañero de lucha y esenio vegetariano, Jesucristo!

El Papa y su iglesia son tan arrogantes que no serán capaces de ofrecer disculpas por esos comentarios; pero ni por un momento debemos permitir que ese discurso barato, ignorante y populachero nos afecte o infecte a los ignorantes necesitados de cualquier excusa para desestimar nuestros esfuerzos. Es probable que a sus palabras se las lleve el viento considerando que la mayoría de los católicos son católicos de “botica”; pero no podemos pasar por alto el desatino y la condena. Si los humanos no demuestran compasión o piedad por sus semejantes, es simplemente porque su naturaleza humana no se los permite. Es porque a estas alturas el mundo carece de esas virtudes y valores. Es cierto que existen millones de personas compasivas y humanitarias; pero también es verdad que hay gente inservible, malvada, despiadada, cruel y podrida en cuerpo y alma. Ser “humano” no es ni un privilegio, ni un honor. Somos simplemente otra especie, una especie diferente a la animal, que en mi opinión es superior al Homo Sapiens en muchos sentidos.

Y si por eso el “Santo Padre” que no es ni santo, ni padre, me condena al fuego tibio de un purgatorio inexistente, que así sea. Después de todo me hará el favor de colocarme en un lugar privilegiado para ver, en primera fila, como todos los explotadores y abusadores de los animales se achicharran en el infierno.

 
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Posted by on May 19, 2016 in Uncategorized

 

Madre es madre, cualquiera sea la especie

madres

Como toda fecha importante para el género humano y en estas épocas, la celebración por el Día de la Madre no se escapará de la comercialización masiva. Es de esperar en esta sociedad de alto consumismo. Tal vez ahora los regalos serán más prácticos y menos sexistas, pero es un hecho que maña las madres tendrán su día de celebración a nivel mundial.

Su origen es debatible y podremos encontrar argumentos sobre su establecimiento como celebración alrededor del mundo. Algunas fuentes indican que un tipo de celebración alusiva ya se realizaba en Egipto o en Grecia, siempre relacionado con la fertilidad y el hecho de traer más gente a este mundo. Otras, más latinoamericanas, relacionan la celebración con el culto que en tiempos aztecas los antiguos mexicanos ya rendían a la diosa Coyolxauhqui o Maztli. Y no hay que olvidar que el concepto de la Pacha Mama, la Madre Tierra, era cosa seria y sagrada entre los Incas.

Otras fuentes citarán el origen inglés de la fecha cuando, en un fin de semana determinado por los patrones de antaño, las sirvientas que trabajaban duramente en casonas y palacios recibían un día libre para poder reunirse con sus hijos a quienes no veían por vivir esclavizadas en las casas de sus explotadores. Y fuentes más recientes dirán que sus orígenes se remontan o a la iniciativa de la escritora Julia Ward Howe quien organizó una celebración religiosa para honrar a todas las madres que habían perdido a sus hijos en conflictos bélicos o a la idea de Ana Jarvis quien fue quien estableció la celebración como un día festivo oficial en los Estados Unidos de Norteamérica.

Yo soy de la época en la que el Día de la Madre se celebraba luciendo una rosita roja o blanca en el pecho y haciendo una tarjeta propia en cartulina de colores con pegatinas de corazones, angelitos rechonchos y escarcha de todos los colores que se quedaba eternamente pegada a tus dedos, útiles escolares y maletines. Y por supuesto que no faltaba la manualidad alusiva; manualidades siempre relacionadas a las labores domésticas que nuestras madres realizaban en el hogar: toalleros, portafotos, porta cucharas, servilleteros, manteles, secadores y una interminable sucesión de cajitas decoradas que nunca entendí para qué cuernos le servirían a mi mamá.

La consabida frase “¡Tú nunca lo entenderás porque no eres madre!” me ha sido repetida innumerables veces cuando he preguntado a mi hermana o a mis amigas por qué una persona en sus cinco sentidos podría guardar un portarretrato hecho de fideos, un plato descartable con una figurita que imagino era la mamá del párvulo, o un pedazo de madera con un lazo rojo que el tiempo ya ha carcomido. Todo lo que puedo decir es que el destino y las fuerzas del universo saben muy bien por qué hacen las cosas y por qué mis órganos reproductores nunca cumplieron su función. Con toda honestidad, yo hubiera recibido el regalo en cuestión, lo hubiera guardado por algunos días, y luego lo hubiera descartado o me hubiera preparado una rica sopa con los fideos; pero, en fin, eso del instinto maternal debe ser cierto y el amor debe ser tan grande que ese plato de cartón con una mancha de color indescifrable debe ser, para las madres, la versión mocosil de un Van Gogh.

Pero, al tratarse de amor, hay otras madres, que, por no haber parido humanos, no dejan de serlo. Aquí incluyo a las que guardan los dientecitos o uñitas de sus perritos o gatitos cuando eran bebitos, sus primeros platitos, sus collares, las últimas compitas que usaron cuando eran viejitos o sus plaquitas de identificación. Están también las madres rescatistas, las que sacan del dolor y la miseria de las calles a animales que la gente indiferente ve como parte del paisaje urbano y a quienes ni se molestan en asistir porque saben que la muerte es inminente. Esas madres toman los restos, los despojos de una criatura que parece que ya no tuviera opciones de vida y con dedicación, con esfuerzo, con sacrificio, con tesón, y con una determinación a prueba de balas, convierten a esos despojos en criaturas renovadas, hermosas, salvadas, valiosas y dignas de recibir todo el amor y la atención que antes se les negó.

Admiro su labor y su valor para separarse de estas criaturas cuando les encuentran un hogar de por vida. No sé si yo pudiera hacerlo de nuevo. Lo hice una vez con mi amiga Cricket, quien rescatada de las calles y temerosa hasta de las alas de una mariposa, vivió conmigo por seis meses. El día que encontramos una excelente mamá humana para ella, lloré toda la noche al ver su camita vacía; pero después me auto convencí de que mi amiga Carol era la mejor mamá del mundo para ella. Y así fue hasta que Carol murió y Cricket regresó brevemente conmigo para luego pasar a vivir con mi amiga Alicia hasta el día en que partió hacia el Puente del Arco Iris. En realidad, nunca me separé de ella porque mientras ella vivió con Carol y Alicia yo siempre estuve presente. En su vida.

Ahora bien, muchos dirán que estos conceptos no tienen comparación, que no podemos comparar a los animales con los humanos (¡por supuesto que no hay comparación!) pero la verdad es que el amor maternal es el mismo, sea cual sea la especie. Al margen de percepciones antropomorfistas, el amor maternal demostrado por los animales es, en muchas ocasiones, mucho más evidente y fuerte que el demostrado por sus contrapartes humanas. Nunca he sabido de un animal que haya abandonado a sus hijos en la basura o los haya dejado a su suerte. Por supuesto que hay casos en los que los sabios instintos maternales de un animal hacen que eliminen a sus crías porque saben que sus debilidades físicas serán un impedimento para vivir en un mundo duro y lleno de predadores; pero ese es otro tema.

Los animales, como mucha gente aún piensa, no solamente se manejan por instinto. Ellos son seres capaces de sentir y de experimentar un sinnúmero de emociones incluyendo el amor por sus hijos. ¿Por qué crees que los animales de granja lloran y se lamentan por días cuando los separan de sus hijos? ¿Por qué una gatita tendría que entrar seis veces a un edificio en llamas y quemarse severamente por el solo propósito de rescatar a sus hijos? ¿Por qué un grupo de elefantas tendría que trabajar en el lodo por largas horas solo para salvar a uno de sus bebés atrapado en el fango? ¿Por qué una zorra que está amamantando crías tendría que auto mutilarse al ser cogida en una trampa para liberarse y correr a alimentar a sus hijos? ¿Solamente por instinto y para salvaguardar a la especie? ¡Definitivamente no!

Te sorprenderá saber, por ejemplo, que la mamá pulpo (ese que mucha gente se come a pedazos para satisfacer su ignorante gula de crueldad) cuida un promedio de 200,000 huevos durante 40 días sin abandonarlos ni siquiera para comer. Para saciar el hambre, muchas veces, es capaz de comerse uno de sus tentáculos y queda tan debilitada por el proceso de cuidar a sus hijos que muchas veces muere.

¿Y quién puede ser más resistente que la mamá elefantes cuya preñez dura 22 meses llevando en su vientre a una criatura de más de 100 kilos? El bebé elefante depende únicamente de la leche materna para alimentarse, hasta que aprende a usar su trompa para beber y traer hojas a su boca. Y es en esos precisos momentos cuando el peor de los depredadores, el más sanguinario, abusivo y avaricioso, aparece para robarles a sus hijos y venderlos a circos y zoológicos. Un elefante bebé en libertad jamás se separa de su madre.

El mundo animal está lleno de ejemplos del amor, la valentía y el sacrificio que las madres animales realizan por sus crías: La gacela que se ofrece como presa para salvar la vida de sus hijos; la mamá gorila que se enfrenta a cazadores con armas automáticas para evitar que atrapen a sus hijos para venderlos a circos y zoológicos; las focas que se ofrecen a los malnacidos cazadores para impedir que despellejen a sus bebés y las vacas que corren detrás de los camiones que llevan a sus hijos al matadero para que los desinformados o indiferentes humanos puedan disfrutar de la carne de ternera.

Los animales son seres capaces de sentir y de experimentar gozo al estar con sus familiares y semejantes. Son capaces de sentir alegría, dolor, pesar, entusiasmo, depresión, tristeza, y empatía. Y también son capaces de expresar amor más allá de la preservación de su propia especie cuando se trata de sus hijos. Entonces, aunque solo sea por un minuto, ponte en el lugar de todas esas madres, que, como tú, no quieren ver a sus hijos asesinados, esclavizados, despellejados, atrapados, mutilados o sufriendo en las calles. Por unos minutos piensa en lo que sentirías si todas estas terribles cosas les sucedieran a tus hijos en frente de ti. El hecho de no vocalizar en forma humana ese dolor desgarrante, no lo hace más llevadero o menos importante.

En este Día de la Madre, quiero invitarte a reflexionar sobre lo que he intentado explicarte en este artículo; quiero animarte a pensar, pero más que nada a sentir. La esperanza del cambio liberador nunca muere en mí; la mantendré hasta el último segundo de mi vida.

Y finalmente, quiero saludar a mi madre quien inculcó en mí el amor a los animales desde mi niñez y a mi hermana quien rescató de las calles a varios de nuestros maravillosos perritos y quien me regaló una sobrina súper inteligente, compasiva, vegetariana y defensora de los animales. Paloma es lo más cercano a una hija para mí, y aunque nunca, por obvias razones fisiológicas y de destino, podré sentir lo que una madre biológica siente al haber a una hija lograda, es un placer y un orgullo para mí saber que ella tomará la posta en esta carrera que su tía empezó por los animales hasta el día de su total liberación.

 
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Posted by on May 7, 2016 in Uncategorized

 

Cuando la demencia está de fiesta

asesino

A pesar de las tendencias televisivas y cinematográficas de la época actual en la que el terror, la sangre y las vísceras colgantes son el ingrediente infaltable, la gran mayoría de personas pensantes y normales aún somos capaces de reconocer entre la ficción y la realidad. Es cierto que lo que resultaba atemorizante y chocante a generaciones anteriores, ahora no provoca ni el más mínimo susto a las audiencias jóvenes; pero la línea divisoria entre la fantasía y la cruda realidad aún está claramente presente.

Aunque los valores y principios son establecidos en el hogar durante los primeros años de vida de un individuo, la gran mayoría de las personas jamás encontrarían solaz o diversión al presenciar un acto de tortura y degradación espeluznantes.

Hace unos días, leí un artículo muy interesante e informativo en el que se mencionaban los comentarios realizados por Winslow Hunt respecto a la falta de literatura psicoanalítica escrita acerca de la tauromaquia. Para Hunt este espectáculo sería un candidato ideal para la aplicación del psicoanálisis pero otros psicoanalistas como Martin Grotjahn opinan que son los mismos aspectos horribles de la tauromaquia los que anulan el interés en su estudio.

Sin entrar en charlas técnicas, el artículo se centra en la psicopatología de las corridas de toros y todos sus allegados, participantes y promotores. Afirman los expertos que su atractivo central es la gratificación del sadismo y de una perversa curiosidad por saber si habrá algún muerto más, aparte del toro, cuya muerte, como todos bien sabemos, está cobardemente planeada desde el principio de su existencia. El público, participante activo en esta fiesta de crueldad y sangre, dice admirar y venerar al torero, pero en realidad anhela que el fantoche tenga también un final sangriento. Obviamente, negarán que esa es su verdadera intención; pero los psicoanalistas lo afirman con conocimiento de causa y experiencia profesional. Cualquier objeción dada por ellos sobre conceptos de dominio de bestias, belleza, o arte no substituye de ninguna manera el sadismo inherente a la fiesta bárbara de los toros.

Ahora bien, los asistentes a la fiesta de la muerte y el abuso siempre argumentarán que el toro, al ser un animal poderoso y fuerte, tiene la oportunidad de defenderse y matar a su abusador; pero quienes conocemos las argucias utilizadas por la mafia taurina, sabemos que eso no es cierto. El toro, entra al ruedo en situación de desventaja luego de haber sido debidamente “preparado” por los cómplices de los matarifes. Si el asesino se acobarda y no pone el cuerpo o si los banderilleros o el picador hacen un trabajo deficiente, la chusma taurina siente complejo de culpa asociada a fantasías sádicas reprimidas.al ver al toro “maltratado” y vejado en su honor en la lidia. En ningún espectáculo del mundo entero, se encontrará tal grado de inconsecuencia y perversidad. El amor y respeto que los explotadores taurinos dicen tener por el toro y el caballo son simplemente síntomas patológicos de su desquiciada y enferma personalidad.

Los expertos también afirman que existe una clara actitud narcisista del asesino y sus cómplices. La mafia taurina hace todo lo posible para que la fiesta de sangre incluya el colorido necesario: bandas de alegres pasodobles, embanderado general, banderillas de colores, y como punto máximo, el atuendo de tenebrosas luces que el matarife debe llevar; apretado por todos lados, ceñido al cuerpo para liberarse más fácilmente del toro y con rasgos altamente afeminados. Todo eso para desplegar exhibicionismo y auto gratificación. Ese pobre diablo es tan, pero tan poca cosa, que necesita exaltar su ego creyéndose un héroe, una persona valiente y capaz. Toda la mascarada que lo envuelve a él y a su sucia fiesta está previamente diseñado para hacerlo sentir mejor y hacerle olvidar – aunque sea por unas horas – su gran sentimiento de inferioridad.

En la tauromaquia también se encuentra presente el fenómeno que los psicoanalistas conocen como la erotización del peligro, en el que se funden las respuestas psicofisiológicas ante el miedo con la excitación sexual. Dicen los expertos – y coincido plenamente con ellos – que además de las obvias implicaciones heterosexuales de la tauromaquia, hay que tener en cuenta que, a un nivel más profundo, existen significados homosexuales flagrantes.

En la novela “El Verano Peligroso” de Ernest Hemingway, quien fue aficionado a esta salvajada, hay un pasaje que narra la cornada de Ordóñez. El relato evoca un coito sádico homosexual que aquí reproduzco:

“Al recibir al toro por detrás […] el cuerno derecho se clavó en la nalga izquierda de Antonio. No hay un sitio menos romántico ni más peligroso para ser cogido […] Vi cómo se introducía el cuerno en Antonio, levantándolo […], la herida en el glúteo tenía seis pulgadas. El cuerno le había penetrado junto al recto rasgándole los músculos”.

El psiquiatra Fernando Claramunt ha escrito sobre la psicogénesis y la psicopatología de las cogidas y afirma que muchas veces, los toreros tienen tendencias autodestructivas. Por ejemplo, el toreo de Belmonte fue considerado suicida por gran parte de la afición. Mucha gente iba a verle creyendo que serían testigos de su última corrida. Durante años Belmonte pensó obsesivamente en el suicidio y de viejo se quitó la vida. Asimismo, dice Claramunt que, en otros casos, como el de Manolete, se puede apreciar una dinámica claramente punitiva, un placer por ser cogido.

Citando ejemplos más recientes, tenemos el testimonio que una sádica taurópata dejó en Facebook como respuesta a un comentario de un colega defensor de los animales:

“Te equivocas al decir que el toro sufre en las corridas, todo lo contrario, disfruta de forma semejante a un orgasmo continuado en un humano. Te lo digo por experiencia porque yo ya he reencarnado varias veces en toro bravo y me queda el recuerdo de esa grata experiencia de morir de placer en una plaza” (sic)

Para que no te quede la menor duda del peligro que esta chusma representa en la sociedad, incluyo un extracto del libro “Manchas de Tinta y Sangre”, (“Taches d’Encre et de Sang”) ediciones Au Diable Vauvert, 2003, de Simón Casas, ex-torero fracasado, director del coso de Nimes en Francia y de la Plaza de Las Ventas de Madrid:

“Gracias a la tauromaquia vivimos una liturgia, una gran misa. Hacerle el amor al toro, esto es seguro, es impúdico, es hermoso; él viene hacia usted no para cornearlo, sino para amarlo. La muleta extendida en el suelo como una lengua que invitara para un profundo beso, el espectador se hace mirón, es un coito al que se asiste, un orgasmo colectivo, en Bayona la corrida es vaginal”.

Y para concluir, las palabras del taurópata español Fernando Sánchez Dragó, a quien, a propósito, nuestra colega anti taurina Pilar Rahola comúnmente aplasta en debates televisivos:

“Matrimonio: el torero es ying, mujer cuando hace el paseíllo y se pavonea, cuando se adorna, cuando embarca al animal en el vuelo – verónica o lo que sea – de su falda, cuando ofrece la taleguilla y abre el compás de sus piernas para que el toro – macho, varón, yang – se encele, acuda al reclamo de la hembra y embista su ingle con el falo de los pitones…. ¿Tercio de muerte o tercio de cópula? El estoque, erguida verga de curvo bálano, se hunde hasta la cruceta en el hoyo o coño de las agujas, golfo de sombras éste que tiene, como el pubis femenino y el símbolo del feminismo, forma de triángulo isósceles. El torero, tras consumar así el matrimonio, se yergue, jaquetón, y el toro, convertido en esposa desflorada, se derrumba con las patas por alto mientras los ojos se le vidrian al sentir que lo inunda el orgasmo de la muerte. De la herida, por cierto, brota sangre: la del himen”.

Bueno, imagino que interrumpiste la lectura de mi artículo para ir a vomitar, así que te daré unos minutos para reponerte. Como has visto, esta gente irreciclable, no solamente es brutalmente cruel e ignorante, sino que también disfruta de publicar su crudo verbo, su inmundicia y sus padecimientos mentales.

En el campo de lo psicológico, la tauromaquia presenta un complejo estudio de sus componentes y sus protagonistas. Discutir estos conceptos con los expertos nos llevaría mucho tiempo; pero lo importante y concluyente es saber que un espectáculo de esta naturaleza no demuestra ni una mente ni un corazón sanos. Es una enfermedad terminal y una lacra social que debemos extirpar de una vez y para siempre.

 

 
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Posted by on April 27, 2016 in Corridas de toros

 

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Jardines atractivos para los animales silvestres

gardens

No interesa si el jardín de tu casa es extenso o amplio o si solamente consiste de unas cuantas macetas bien cuidadas en tu balcón. Lo importante es hacer que esa área sea atractiva para algunos animales cuya existencia depende de lo que tú hagas para proveerles un buen ambiente para vivir.

Aquí te dejo ocho simples recomendaciones:

  1. Siembra flores. Sus variados colores no solamente harán de tu jardín un ligar lindo y agradables sino que también atraerán pajaritos y mariposas. Si tu jardín es grande, considerar utilizar parte de él para sembrar césped nativo lo cual proveerá belleza y un hábitat propio para las criaturas que lo habiten. Los algodoncillos son plantas extremadamente importantes para las mariposas, especialmente para las mariposas Monarcas.
  2. Las mariposas son más activas durante el día y se beneficiarán si tienen un lugar adecuado para calentarse durante las épocas de frío. Añade una maceta o una piedra de colores para atraerlas.
  3. Es también muy fácil proveer un buen albergue natural para los sapos, ranas, lagartijas, tortugas y las pequeñas serpientes, no venenosas, que viven en tu jardín. Todo lo que debes hacer es colocar varias piedras en un lugar soleado y caliente. Sembrar árboles que den sombra y dejar una cantidad razonable de hojas en el césped es también una buena idea.
  4. Tener un recipiente con agua fresca y limpia es muy importante para los pajarillos, murciélagos (si es que viven en tu área), picaflores y otros animales silvestres. El agua puede ser colocada en un platito, una bañera para pajaritos, o en una fuente artificial. Asegúrate de cambiar el agua frecuentemente para mantenerla fresca. Las mariposas no pueden beber agua de fuentes o platitos; por eso, asegúrate de proveer una pequeña área de arena o tierra mojada para ellas.
  5. No utilices pesticidas, fertilizantes o herbicidas químicos y tóxicos porque son generalmente tóxicos para todos los animales y las personas. Opta siempre por productos orgánicos.
  6. Sé amigo de las abejas. Esa historia de que viven para picarte es un mito. Si se te acercan, muévete hacia otro lado y no uses perfumes o lociones florales para no atraerlas. Siembra flores nativas de color azul, violeta, morado, blanco, y amarillo que son sus colores favoritos y también siembra plantas que florezcan en diversas épocas del año para brindarles el albergue y la protección que necesitan.
  7. En lo posible, no te deshagas de árboles muertos o que estén muriendo porque ellos atraen pájaros e insectos que necesitan protección de los elementos o un lugar donde criar a sus hijos. Si te es posible, designa un área de tu jardín solamente para proteger y albergar a los animales silvestres.
  8. Cuando tengas que lidiar con los animales silvestres, siempre encuentra soluciones humanitarias. Recuerda que el planeta es de todos y todos queremos vivir en paz. Evita problemas poniendo la basura en su lugar, limpiando el área regularmente, evitando el amontonamiento de cosas y tapando los contenedores de basura correctamente para que los animales no tengan acceso a ellos. También puedes usar trampas humanitarias que solamente atrapan al animal pero no lo matan. Una vez capturado lo puedes soltar en su hábitat natural sin problemas. Jamás utilices crueles trampas de resorte o de goma. Los animales que caen en ellas sufren tremendamente y en algunos casos también pueden ser peligrosas para tus animales domésticos y los niños. Acostúmbrate a observar a los animales silvestres a la distancia. No trates de acercárteles o tocarlos. Y si ves a uno herido, no trates de ayudarlo sin la debida atención veterinaria. El cuento de que las madres aves “huelen” a sus polluelos y los matan cuando se dan cuenta que los tocó un ser humano, es un mito.

Invita a tus vecinos a también seguir estos consejos para que el área en la que vives sea un lugar adecuado, humanitario y seguro para todos los animales silvestres que te visiten.

 

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Los animales como instrumento político en el Perú

Alza tu mano

Si alguien se da tiempo para revisar la historia republicana del Perú se dará cuenta que los derechos de los animales nunca han sido considerados a nivel político; todo lo contrario, los anales de la historia están llenos de noticias y reportajes relacionados a su evidente abuso.

Los nefastos vestigios de la colonia, paradójicamente, se extendieron a los tiempos posteriores a la lucha por la independencia pues lo lógico hubiera sido que los nuevos peruanos, criollos y mestizos, rechazaran no solamente el yugo español a nivel político y social, sino también todo lo que los representaba. La independencia del Perú se proclamó el 28 de julio de 1821 y el 7 de diciembre se celebró una corrida en honor de José de San Martín. Él, quien había luchado toda su vida por liberar a Sudamérica de la bota subyugante de la corona, no tuvo reparos en mantener viva la sádica tradición de sangre y de barbarie, uno de los símbolos más claros del imperialismo español. ¿Y cómo mostraron su naciente “patriotismo”? Haciendo que solamente toreros peruanos tomaran parte en la lidia e invitando a que los “papahuevos” caricaturizaran a las autoridades y jerarquías españolas del tiempo de la reciente dominación.

De esta lista negra no se salva ni siquiera Simón Bolívar, quien amaba a los perros, pero que no tuvo problema en aceptar las seis corridas que se le ofrecieron después de las victorias de Junín y Ayacucho. Es únicamente el patriota y libertador chileno Bernardo O’Higgins quien en un mismo decreto declara a la esclavitud, a las peleas de gallos y a las corridas de toros ilegales por considerarlas incompatibles con la democracia y la civilización.

Plazas de toros, zoológicos, circos, hipódromos, delfines miserablemente confinados en piletas de hoteles, animales abandonados en las calles, brutales mataderos oficiales o no, y miles de actos de crueldad contra los animales, han sido siempre el marco característico de la situación de los animales en el Perú. No se puede negar que ha habido mejoras propugnadas por miembros de varios partidos políticos, pero el Perú, como país, aún está muy lejos de ser reconocido como una nación en la que los animales gocen de protección efectiva y respeto. Un reciente estudio internacional organizado por World Animal Protection, le dio una calificación de “D”; algo de lo que no deberíamos estar orgullosos en ningún sentido.

Todos los peruanos pensantes sabemos bien que, en vísperas de elecciones presidenciales, todos los candidatos prometerán hasta lo imposible con tal de sumar votos. Los peruanos activistas por los derechos de los animales, como ciudadanos y electores, tienen el derecho a apoyar a los candidatos de su predilección, considerando también todas las otras propuestas sociales y económicas para el país y también tendrán que basar sus decisiones en otros asuntos controversiales como la unión civil, la pena de muerte, y la separación de la iglesia y el estado, por ejemplo. Nadie puede controlar el voto de otra persona, pero antes de recomendar un voto en particular, hay varios factores por considerar.

Lo que sí creo firmemente es que un candidato que se regocija en la barbarie, en la masacre lenta, alevosa y ventajosa de un ser vivo, carece de toda empatía y de la calidad moral para representar a un país. No interesan sus talentos, habilidades, títulos y aciertos en la vida. Quien no tiene compasión o empatía ante el asesinato sangriento y sádico de un ser vivo capaz de sentir dolor; quien no lucha contra cualquier tipo de injusticia y crueldad, jamás podrá extender su compasión a nadie. Podrá fingirlo de acuerdo a sus conveniencias políticas, pero, en el fondo, jamás podrá entender la pobreza, el hambre, el dolor, ni la miseria de sus congéneres.

Y el tema taurino o gallístico, no es el único asunto ignorado. En toda la época republicana del país, nunca se ha tratado con seriedad o se ha incluido legislación respecto a la educación humanitaria en el sistema público de educación, la conexión de la violencia entre el abuso animal y la violencia humana, la prohibición de espectáculos con animales, la revisión y mejoras de la legislación agropecuaria, el uso de municipalidades como entes efectivos de acción contra el grave problema de la sobrepoblación de animales domésticos o la creación de leyes severas ante actos de crueldad animal y zoofilia.

Al inicio de la campaña, me comuniqué con el equipo del ahora defenestrado candidato Julio Guzmán, quien, de la noche a la mañana, empezó a tomarse fotos con su gato y a añadir simpáticos mensajes en sus redes sociales a favor de los “animalitos”. Los verdaderos activistas por los derechos de los animales, somos activistas entrenados y con trayectoria más que comprobada. No somos “amantes de los animales”, ni nos referimos a ellos con diminutivos. Los respetamos y valoramos como animales no humanos y luchamos por sus merecidos derechos.

Al final, los representantes de Guzmán nunca respondieron y por allí salió la candidata del Frente Amplio, Verónika Mendoza, diciendo que ella estaba a favor de implementar medidas a favor de los animales y que se oponía a los espectáculos crueles y violentos contra ellos. De inmediato pasé a felicitarlos por su comunicado y a preguntarles cuáles iban a ser las medidas concretas que se tomarían para alcanzar esas metas. Como respuesta recibí lindas fotos y generalidades; y seguí recibiendo evasivas hasta que me enteré del presunto involucramiento de su candidata en el escándalo de las agendas de la primera dama Nadine Heredia y de la inclusión de miembros relacionados a los terroristas del MRTA (Movimiento Revolucionario Túpac Amaru) en sus listas congresales.

Reportajes periodísticos han demostrado fehacientemente que varios miembros del partido de la Sra. Mendoza han tomado parte abierta en las protestas violentas contra la candidata Fujimori, como es el caso de Ricardo Jimenez Palacios, candidato con el número tres del Frente Amplio que fue captado en video forcejeando con un policía que intentaba impedir que gente antifujimorista irrumpiera con violencia un mitin político de Fuerza Popular, el partido de la hija del encarcelado dictador, Alberto Fujimori. Otra perla política surgió cuando Abel Gilvonio, otro candidato del partido de la Sra. Mendoza, admitió en una entrevista televisiva su parentesco con prisioneros del MRTA como Néstor Cerpa Cartolini, gestor de la toma a la Embajada de Japón en 1996. Por supuesto, que a nadie se le puede juzgar por sus parentescos con asesinos, terroristas o dictadores (es el mismo caso de Keiko Fujimori) pero el problema está en que en sus redes sociales y como miembro del colectivo “Hijos del Perú”, el Sr. Gilvonio llama a los terroristas “prisioneros políticos” que merecen tener derechos penitenciales. Para quienes nos leen desde el extranjero, vale clarificar que en los graves y tenebrosos años del terrorismo, en el Perú no hubo prisioneros políticos, todos ellos fueron terroristas que bañaron de sangre la historia de mi patria. Esta lacra humana que hoy, ante el ambiente electoral, claman olvido, perdón y retorno a la democracia creando partidos ficticios y farsantes, son los mismos que colgaban a pobres perros callejeros en los postes telefónicos de los pueblos que invadían, y los mismos que utilizaban nobles e inocentes burros como coches bombas. ¡Que a NINGÚN elector, activista o no, se le olvide eso!

Todos podemos equivocarnos en nuestras elecciones o afiliaciones políticas. En el Perú nunca se ha perdido la esperanza de por fin tener un candidato decente, trabajador, digno, honrado,  derecho, que garantice una mejor vida a la gente y que ayude también a los animales facilitando leyes que los reivindiquen, pero hasta ahora ese candidato no existe.

Hasta los activistas alrededor del mundo se equivocan en sus elecciones de los grupos que verdaderamente representan los intereses de los animales. Muchas veces la propaganda, los discursos o el oportunismo con los medios de comunicación nos hacen pensar que deberíamos darle nuestro apoyo, difusión y dinero al grupo que resalta más con una tendencia tibia, populachera y sobre todo “moderada”. A nadie le gustan los “extremistas”, ¿no es cierto? Pero el hecho es que los animales ni hablan, ni votan (si lo hicieran, estoy segura que harían un mejor trabajo que nosotros) y en la mayoría de las ocasiones necesitan de un grupo concreto, consciente, valiente, y dedicado que defienda sus derechos utilizando campañas y estrategias  efectivas, concretas, realistas. Cuando se trata de los derechos de los animales y de la lucha por ellos no podemos complacer a todos, ni ser tibios, ni ser hipócritas, ni mucho menos pactar con el enemigo. En los Estados Unidos ese grupo consecuente, leal y trabajador es PETA. PETA lucha y trabaja por los animales cada segundo del día y no busca la bendición de una comunidad que se contenta con ciertas mejoras y pactos a cambio de ser popular entre el público como la Humane Society of the United States (HSUS) que no contenta con pactar con los gremios cárnicos, acaba de “involucrarse” en pactos con SeaWorld en vez de apoyar a organizaciones como PETA que, por muchos años de combativa lucha, han venido pidiendo la rehabilitación, la liberación y el cierre total de ese centro de miseria, explotación y esclavitud rampante.

En épocas electorales, los animales también pueden ser utilizados para ganar votos y tanto el electorado en general, como los activistas peruanos no deben dejarse engañar por propuestas que solamente apelan a la sensibilidad y empatía natural que ya poseemos. El poder anti-taurino en el Perú es extenso y va en aumento. No tengo la menor duda de que, convocados organizada y estratégicamente, podríamos marcar un hito en las justas electorales de cualquier país en Latinoamérica, pero para eso hacen falta propuestas concretas y no firmas en papelitos que no tienen ningún respaldo coherente. Prohibir las corridas de toros o cualquier otro acto vandálico y cruel contra los animales, establecer la educación humanitaria en el sistema educativo peruano u ordenar centros de esterilización en todos los municipios del país no es solo trabajo del presidente, sino también del Congreso, las autoridades municipales y locales, y cada miembro activo de nuestras comunidades. Buscar victorias considerables para los animales implicará tener los pantalones (o las faldas) bien puestos para ir en contra de los congresistas taurinos, los empresarios de la tortura que cabildean en el Congreso y la complicidad e indiferencia de la iglesia católica. ¿Puede hacerse? Por supuesto que sí; pero no con papelitos que se los lleva el viento, sino con planes y estrategias factibles.

Mientras que surja, porque estoy segura que surgirá, un candidato vegano o vegana al máximo puesto político del Perú, mi sugerencia es votar por candidatos independientes, pertenecientes a diversos partidos políticos, cuya trayectoria en el Congreso de la República demuestre que verdaderamente han trabajado por los derechos de los animales. En vez de hacer tanta alharaca por la firma de un papel simplemente simbólico, las organizaciones que trabajan por los animales en el Perú deberían establecer una base de datos similar a la que Humane USA PAC utiliza en los Estados Unidos para registrar las propuestas y votos de cada congresista en referencia a propuestas y leyes que tengan que ver con los derechos de los animales.

Siento una inmensa vergüenza al comprobar que casi todos los candidatos a la presidencia del Perú, Fujimori, García, Barrenechea, Kuczynski y muchos miembros de su plancha presidencial y candidatos al Congreso, son ávidos taurinos. Pero  me mantengo firme en mi posición inicial de que alguien que goza de la crueldad en su máxima expresión, que ve vomitar sangre a un indefenso bóvido que tiene todas las entrañas destrozadas y que por eso brama de dolor y desesperación, podrá ser un digno representante de mi amado país. Para mí jamás lo será.

A mis compañeros de lucha indecisos, solo les recuerdo (un rápido “memorex” como decimos en Lima) que hay que ser consecuente con nuestros valores más innatos. Ya de ustedes dependerá si la lucha por los derechos de los animales es la máxima prioridad en su vida, como lo es en la mía. A todos ellos les pido que en un plato de la balanza pongan sus favoritismos personales y en la otra coloquen a quienes apoyan, pagan, difunden y disfrutan con la masacre paulatina, lenta, salvaje y abominable de un ser que pierde el 18% de su sangre solo con los puyazos que atraviesan hasta 30 centímetros de su abusado cuerpo, que sufre innumerables fracturas, grandes hemorragias en el canal medular, graves lesiones neurológicas y que muere ahogado por el dolor, por la humillación y la sangre que le satura los pulmones.

Recuerda que en el momento de ejercer tu voto, no se trata ni de ti, ni de mí. No se trata de nuestras preferencias políticas, sino de elegir a representantes que pasarán leyes que eviten que los animales sigan siendo masacrados, esclavizados o explotados. Aquí se trata de elegir a personas que, como sociedad, como país, nos hagan más civilizados y más dignos. Representantes que no sigan empeorando o embruteciendo a nuestra sociedad y que dejen de seguir ensuciándonos como seres humanos.

Que en tus oídos resuene claramente la cita de nuestro colega, el increíble escritor vegetariano Víctor Hugo, “El animal es obra de Dios, pero la bestialidad es humana”.

 
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Posted by on March 26, 2016 in Activismo efectivo, PETA

 

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