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Héroes de una raza distinta

dog-heroes

Y cuando hablo de una raza distinta, no me refiero a la clásica diferenciación de perros de pedigree y criollitos; no me refiero a razas o tipos específicos dictaminados por los siglos de manipulación y explotación de especies, hablo de una especie distinta, de seres absolutamente maravillosos, premiados por la creación y la naturaleza…. de seres inigualables cuyas virtudes y talentos son la envidia de la raza humanoide.

Estos animales poseen características especiales de las cuales sabemos muy poco. Me pregunto si conocerlas hará que los mires, consideres y respetes de otra manera. Por ejemplo:

  • Los perros pueden ver mucho mejor cuando hay poca luz. Esto se debe a una membrana especial que poseen llamada tapetum lucidum que refleja la luz desde la parte trasera de sus ojos hacia la retina. Esto hace que las imágenes se hagan más brillantes en ambientes de poca luz.
  • La temperatura corporal normal de un perro es de 38 a 39 grados centígrados. No te asustes ni pienses que tu perro está afiebrado si el termómetro marca esa temperatura.
  • Los perros solamente sudan a través de las almohadillas de sus patitas y también se refrescan cuando jadean. Esto te indica lo importante que es no dejarlos dentro de autos o en lugares muy cálidos.
  • Su sentido del olfato es 100,000 (sí, lo leíste bien) veces más poderoso que el olfato humano. Por ejemplo, mientras que nosotros podemos percibir el olor de una cucharadita de azúcar en una taza de café, un perro puede oler esa misma cucharadita de azúcar en un millón de galones de agua.
  • Los perros escuchan muy bien sonidos altamente agudos. Los sonidos se miden en unidades Hertz. Los humanos llegan a escuchar aproximadamente 2,000 Hz, mientras que los perros llegan a oír 8,000 Hz.
  • Seguramente has notado que los perros utilizan mucho sus orejas. Es porque tienen más de 12 músculos dedicados a estos movimientos.
  • Después de que van al baño, los perros patean el césped. Hacen esto porque están usando las glándulas de olor que tienen en sus patas para marcar su territorio.
  • Antes se creía que los perros solo veían en blanco y negro; pero eso no es cierto. Los perros ven una variedad de azul, verde, amarillo y algunas tonalidades de gris.
  • Son tres los perros que sobrevivieron el hundimiento del Titanic; todos ellos viajaban en cabinas de primera clase y fueron dos Pomeranias y un Pequinés.
  • Los perros pueden detectar varias condiciones médicas como los niveles de azúcar en la sangre de pacientes diabéticos, pronosticar ataques epilépticos y descubrir la presencia de cáncer mucho antes de los médicos.
  • La perrita rusa Laika, fue el primer animal que la “ciencia torcida” sacrificó para orbitar la Tierra. Ella era una perrita callejera que sobrevivía en las calles de Moscú y que fue capturada por “científicos” soviéticos.
  • Más de 350 perros de búsqueda y rescate trabajaron sin descanso para encontrar sobrevivientes durante los devastadores ataques del 11 de septiembre del 2011 en Nueva York. Estos maravillosos perros no solamente encontraron víctimas, sino que también consolaron a los policías, rescatistas, bomberos y voluntarios que trabajaron en la Zona Cero.

Y hablando del 11 de septiembre, este domingo, los estadunidenses vuelven a recordar la tragedia provocada, no solamente por el conglomerado terrorista sino también por agentes del propio gobierno norteamericano. Y en todos estos líos humanos, estuvieron presentes para ayudar, los valerosos y nobles perros, que, en muchos casos, ofrendaron su vida en cumplimiento del deber. Recuerdo que participé en la campaña para comprarles botitas especiales para proteger sus delicadas patitas pues los restos y escombros se las dañaban considerablemente.

Desde el principio de los tiempos, los humanoides han explotado a los animales bajo el falso concepto del “dominio” que su estirpe debe ejercer sobre otras criaturas y que, según mucha gente ignorante, fue dictaminado directamente por el divino poder de Dios. Perros, caballos, palomas mensajeras y otros animales fueron forzados a inmiscuirse en conflictos humanos y pagaron un alto precio al perder sus vidas. Por lo tanto, lo mínimo que les deben es respeto y consideración hacia su especie en general.

El perrito callejero que deambula delante de una masa indiferente no será un animal entrenado para ayudar al género humano, pero es un ser valioso y único que merece vivir en paz; que merece ser acogido, ayudado, rescatado. Aprendamos a ver más allá de las etiquetas especistas que nos impone una sociedad humanoide que solo se preocupa por sí misma y que no duda en seguir explotando a los animales en todo sentido.

Reconozcamos la superioridad moral que tienen todos los animales en general y los perros en particular y luego, hagamos algo CONCRETO por ellos. Todos, absolutamente todos, tenemos la capacidad de ayudar a los animales de una manera efectiva. Las lamentaciones no sirven para nada; los animales necesitan de voces y acciones directas para liberarlos y restaurarles todos sus derechos.

Maravillosos perros…. seres inigualables, cariñosos, fieles, generosos, tolerantes, comprensivos, decentes…. No por gusto, en inglés, la palabra DOG, leída al revés, dice GOD.

 
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Posted by on September 10, 2016 in Animales de compañía

 

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La conexión de la violencia

No al maltrato animal

Al mismo tiempo que escribo este artículo, miles de personas marchan en Lima bajo el slogan “Ni una menos” en protesta contra la violencia hacia las mujeres. Conociendo a mis paisanos, estoy absolutamente segura que no faltarán los típicos y estúpidos comentarios machistas que preguntarán por qué no hay una marcha para los hombres o un “Día del Hombre”. La falta de cultura y neuronas en todos los grupos sociales se manifiestan claramente en comentarios como esos. Y, si bien es cierto que también los hombres son víctimas de violencia doméstica, el número de víctimas es significativamente más bajo en comparación con las féminas.

Cuando la ignorancia, en el exacto sentido de la palabra, se mezcla con tradiciones “culturales” y expectativas específicas de género, tenemos en las manos un terrible cóctel de abuso y violencia. Y si a eso le añadimos un poder judicial deficiente o corrupto, comisarías ineficientes que no hacen cumplir las leyes o cucufaterías como las ridículas e ignorantes palabras del Arzobispo de Lima, el Cardenal Luis Cipriani, quien afirma que las mujeres “se ponen en escaparates y por eso son abusadas o violadas”, la situación empeora en gran forma.

Mucha gente en tono de broma e ignorancia ríe y celebra cuando se utilizan frases como “más me pegas, más te quiero” en alusión a las mujeres de la sierra del Perú o cuando en la televisión basura se les presenta como paisanas feas o acriolladas. Al margen de la connotación semántica de “ni una más” o “ni una menos” los peruanos deben darse cuenta que las marchas de este tipo son bastante concurridas y los slogans apropiados; pero el centro del problema de la violencia empieza en casa, generalmente en los años formativos de los niños. De allí la vital importancia de la Educación Humanitaria en todos los niveles educativos del país.

La violencia tiene muchísimas caras, y la física es solamente una de ellas. El acoso verbal en las escuelas, es violencia. El acoso cibernético utilizado por los cobardes, es violencia. El abuso psicológico y verbal de ancianos es también un tipo de violencia que generalmente no se considera y la violencia – de cualquier tipo – contra los animales es la peor de todas. No porque se trate del área de mi trabajo, sino porque este tipo de abuso es la señal de alarma del escalamiento de la violencia hacia los seres humanos. La violencia no se puede dividir, clasificar o medir apropiadamente. La violencia es la misma, cualquiera sea la especie. Punto final.

En el Perú, de acuerdo a El Comercio-Ipsos, el 68% de los limeños conoce a una mujer que ha sido víctima de algún tipo de violencia y el 53% culpa a las mujeres por el acoso sexual. Ese machismo enraizado no solo en el Perú, sino en todo Latinoamérica, tiene raíces históricas, culturales y religiosas en las que el hombre tiene “dominio” sobre la naturaleza, los animales, las mujeres, y los hijos. No hay que olvidar que los hombres podían tener muchas mujeres como signo de poder, ganan mejores sueldos, aunque el trabajo sea el mismo, y que las mujeres deben jurar sometimiento y obediencia cuando se casan bajo los cánones de la ya conocida y torcida iglesia católica.

Por muchísimos años, los activistas por los derechos de los animales, prevenimos a la sociedad sobre el peligro existente en la conexión de la crueldad; pero solamente hasta que el FBI lo afirmó, el mundo empezó a tomarle importancia. La formación de un asesino en serie se basa en el triángulo de la crueldad compuesto por la piromanía, la enuresis (orinarse en la cama frecuentemente) y la crueldad contra los animales. Los ejemplos sobran: Ted Bundy, Albert de Salvo (El estrangulador de Boston), Eric Harris y Dylan Kiebold (los asesinos de la Escuela Secundaria Columbine), Kip Kinkel, Cayetano Santos (El Petiso Orejudo de Argentina), el colombiano Luis Alberto Garabito, etc. Y doy como mayores ejemplos los nombres de asesinos juzgados, encarcelados o ejecutados en países con leyes que se cumplen. Imagínense que tan larga seria la lista en Latinoamérica donde los abusadores de animales se pasean por las calles impunemente listos a escalar su violencia en seres humanos que podrían ser tus hijos, amigos y familiares.

Muchas mujeres abusadas se mantienen en la situación de abuso por no dejar atrás a sus hijos o a sus animales. El abusador sabe esto y ejerce su diabólico poder sobre ellos torturando a los indefensos; enseñándoles a los hijos hombres que un “macho que se respeta” nunca puede ser sobrepasado por una mujer, enseñándoles que el que más grita es quien gana, y que el golpe y el insulto son muchas veces necesarios. Ese macho acomplejado y reprimido que en realidad no es un hombre, golpea al animal de lo casa, lo tortura, lo veja, lo humilla y finalmente lo mata porque sabe que es una herramienta más en su deseo insano de poder. Tal vez, alguna vez, ese pobre y triste tipo fue una víctima más, y, en su reducido y carente ser, no se da cuenta que sigue repitiendo un círculo vicioso que jamás se detendrá. Si las mujeres no buscan ayuda para salir de la situación de abuso solo tienen tres destinos: el hospital, la cárcel o el cementerio, dejando a los hijos que nunca debieron tener con ese engendro en la absoluta orfandad e infortunio, listos a repetir el ciclo de violencia contra los seres indefensos más a mano: los animales.

Considerando esto es que Latinoamérica debe seguir el ejemplo de algunos albergues para mujeres a nivel mundial que permiten que las víctimas no solamente lleven a sus hijos a los refugios sino también a sus animales. Nunca debemos olvidar que ellos también son víctimas.

Y para aquellos que, a pesar de la información, la ciencia y los hechos comprobados, nos siguen preguntando por qué perdemos nuestro tiempo preocupándonos por los animales, les dejo la magistral cita del abogado, filántropo y activista por los derechos de los animales americano George Thorndike Angell:

“A veces me preguntan: ¿Por qué inviertes todo ese tiempo y dinero hablando del respeto a los animales, cuando existe tanta crueldad hacia el hombre? A lo que yo respondo: Estoy trabajando en las raíces.”

 

 

 

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Cuando un WUF es un ¡WOW!

WUF

Sé muy bien que estoy utilizando expresiones en inglés; pero en este caso, las onomatopeyas son precisas y correctas pues los angloparlantes utilizan esta última cuando algo les llama poderosamente la atención; cuando algo es verdaderamente impresionante. Este es el caso con los amigos de WUF Perú.

En uno de esos días en los que dedicaba tiempo a la investigación del movimiento en Latinoamérica, revisando noticias y novedades, tropecé con su bien organizada página web y quedé gratamente impresionada. Quien me conoce bien, sabe que es difícil impresionarme, pues, cuando se trata de los animales, siempre busco eficacia, compromiso y profesionalismo. Eso fue lo que encontré en WUF, pioneros del trabajo eficiente en lo referente a adopción de canes en el Perú.

Cuando lo comenté con gente de Lima, recibí mensajes en los que se les criticaba por no incluir felinos en sus programas. Para la gente que no valora los esfuerzos de mejora, aunque sean exclusivos, siempre es más fácil criticar sin fundamento que apreciar el esfuerzo de un colectivo que desea ayudar a reducir el número de perros abandonados en Lima. En lenguaje especista aquí cabría añadir la consabida frase “del perro del hortelano”; pero en mi larga experiencia como activista por los derechos de los animales, han sido innumerables las oportunidades en las que he visto a grupos de perros compartiendo generosamente la comida que una mano compasiva les alcanzaba. Nada está más lejos de la verdad que ese absurdo refrán, que como bien sabemos, utiliza a fauna de todo tipo para señalar las faltas, bajezas e ineptitudes de la gente.

WUF es una joven organización peruana cuya meta es reducir el número de perros abandonados en la ciudad de Lima. Promueven la adopción de animales rescatados y trabajan concienzudamente para concientizar a la población sobre la tenencia responsable de animales domésticos y la importancia de salvar a un animal en vez de comprarlo en una tienda o un criadero.

Muchos me dirán que su visión no tiene nada de novedosa o especial, pero en realidad sí lo es. Primeramente, porque son selectivos al escoger a los grupos rescatistas con los que trabajan y, en segundo lugar, porque tienen un equipo profesional poseedor de un plan de trabajo específico en el cual se contemplan las acciones y estrategias necesarias para valorizar el proceso de adopción y darles a los animales de la calle una opción concreta de ser adoptados en hogares de por vida.

Especifico la palabra “rescatistas” porque en el Perú no existen albergues para animales. Un albergue es un lugar que cuenta con las instalaciones, el personal calificado y los recursos económicos necesarios para servir de hogar temporal para animales que posteriormente serán puestos en adopción. Es un lugar inmaculadamente limpio, tecnificado y administrado por profesionales entrenados. Es probable que las personas que recogen animales de la calle estén convencidas de que tienen “albergues”, pero no es así. Existen personas que hacen todo lo humanamente posible por albergar a animales de la calle en condiciones adecuadas para un número reducido; están quienes llenan espacios con animales de la calle sin contar con las instalaciones y los medios apropiados y que viven de la caridad intermitente de la gente y, finalmente, existen los coleccionistas de animales que, en su estado mental dañado, se llenan de animales privándolos de su calidad de vida y manteniéndolos vivos inclusive cuando la eutanasia es su única opción.

Aunque suene poético o inalcanzable, la visión de WUF es construir un mundo donde los perros sean felices, pero, ¿quién dice que las esperanzas y sueños basados en acciones concretas y auto sostenibles no pueden convertirse en realidad? Cuando este tipo de visiones están basadas en propuestas efímeras e informales, todo se convierte en una fantasía que suena bien; pero cuando se siguen pasos específicos que tienen como meta cambiar la mentalidad e idiosincrasia de todo un país, eso es definitivamente un reto concreto y realizable.

Durante la última campaña de esterilización que organizamos en Lima, el pasado 3 de julio, mis colaboradoras de Lima me pidieron que solicitara apoyo con la difusión del evento a los grupos locales. Hicimos una convocatoria pública a través de redes sociales y aparte de los “Me gusta”, bendiciones, buenos deseos y demás comentarios típicos y alusivos, WUF fue la única institución que nos ofreció ayuda concreta con la difusión de la campaña y su posterior divulgación en el diario más importante del país, El Comercio.

Tuve el gran gusto de conocer a dos de sus representantes, Joaquín Santa María y Andrea Carrión y me parecieron jóvenes serios y comprometidos con la visión y la misión de su organización. Durante nuestras cortas, pero valiosas comunicaciones, nunca me pusieron condiciones o intentaron negociar algún beneficio para ellos. Todo lo contrario, siempre estuvieron listos para apoyar, compartir ideas y deseosos de poner en práctica lo que nosotros ya hemos aprendido. En este trabajo por los derechos de los animales, valoro mucho el hecho de que los jóvenes que tomarán la posta, no quieran tropezarse con las piedras con las que nosotros ya nos tropezamos antes. Ese tiempo que se ahorran; esos errores que se evitan, son cruciales para los animales que no tienen tiempo de esperar el momento de su bienestar, de su adopción, de su liberación.

Los chicos de WUF son la clase de gente que los animales necesitan, pues ellos creen en los beneficios mutuos de la colaboración con individuos o instituciones de comprobada reputación en lo que concierne a los animales. Fue una gran satisfacción para mí no tener que lidiar con los celos, caprichitos y envidias locales de gente que se encuentra más preocupada por tener su foto, su logo o su camiseta en los medios locales que en trabajar juntos cuando el ideal es común y la meta puede ser compartida. Como siempre digo, el desinterés mostrado en la propagación de la causa, es lo que verdaderamente ayuda a los animales; la explotación de los innumerables talentos de los voluntarios responsables es lo que nos hace avanzar; la ausencia de egos y la humildad para aprender de quien ya recorrió caminos y tiene más experiencias de vida, es lo que hace que se avance y se llegue más rápido al éxito.

Si quieres tratar con un grupo serio, responsable, y dedicado a que se reduzca significativamente el número de perros abandonados en las calles de Lima, colabora con WUF, ofrécele tus talentos, tu energía, tu dinero y comprométete seriamente con ellos. Si yo viviera en Lima, mi perro sería definitivamente un WUF.

Mis mejores deseos de éxito para nuestros nuevos amigos y colegas; que sus logros sean innumerables porque cada uno de ellos significará un perro menos en las crueles calles; que sus obstáculos sean superados y que su compromiso con los animales se difunda y propague entre todos aquellos que verdaderamente quieren ser agentes de cambio, renovación y empatía.

 

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Activismo Efectivo

No podemos exigir

Estoy segura que, en innumerables oportunidades, ya les he dicho que los buenos deseos, las buenas vibras, las bendiciones, los LIKES en Facebook y todas las peticiones de santidad al Vaticano a favor de las personas que trabajamos por la causa de los animales NO le sirvan de nada a ellos…..en lo absoluto.

Tomar una foto a un animal sufriente, enfermo o atropellado y pedir ayuda por todas las redes sociales habidas y por haber, no es hacer una labor efectiva para ayudarlos. Lo que alguien a quien verdaderamente le importan los animales debería hacer es recoger a ese animal sufriente y llevarlo a un veterinario para que alivie o termine con su sufrimiento. Todo lo demás es palabrería barata y sale sobrando. Si todas las bendiciones que recibimos pidiéndonos que “no cambiemos jamás” llegaran acompañadas de una donación para continuar con nuestro trabajo, sería otro cantar. Pero ese nivel de compromiso o solidaridad solamente se alcanza cuando a la susodicha persona, los animales le importan a un nivel de acción efectiva y no de lástima improductiva.

La causa de los animales es asunto serio y de compromiso; no de sensiblería pasajera. El activista efectivo es una persona de acción, alguien ávido de conocimiento, de usar sus talentos a favor de los animales; alguien que se incorpora al movimiento con la determinación y la disciplina necesarias para aprender, para ejecutar sin cuestionamientos y para enseñar.

Muchas personas, de todos los tamaños, edades y profesiones, dicen que no pueden ayudar a los animales por falta de tiempo, dinero, o conocimiento. Eso es una falacia total, porque TODOS podemos hacerlo en un sinnúmero de formas que solamente requieren del deseo de hacer las cosas bien.

Hoy les presentaré una lista de ideas, tan completa y fácil de seguir que NADIE podrá decirme que no encontró algo concreto que hacer. Es más, si después de leerla, aún encuentras excusas para seguir llorando y lamentándote por los sufrimientos de los animales, es mejor que te dediques a otra cosa en la que verdaderamente puedas ayudar. Todo lo que se necesita es un buen manejo de tu tiempo, voluntad de aprender y una determinación férrea que te la dará la simple imagen de cualquier animal sufriente. Si pones en práctica alguna de estas sugerencias, o mejor aún, si las desarrollas todas dentro de tu propio tiempo, estarás ayudando a cientos o tal vez miles de animales de manera concreta. Recuerda que ellos no tienen tiempo de esperar a nadie; ellos no tienen tiempo para oír tu larga fila de excusas. Ellos necesitan de tu acción inmediata hoy mismo.

¿Estás listo a ayudar? Aquí van las sugerencias:

Crea diferentes escenarios de conversación con preguntas comunes: Anota todas esas preguntas repetidas que te hace la gente sobre dónde encuentras tus fuentes de proteína o por qué no te dedicas a trabajar por los niños y crea respuestas cortas, objetivas y concretas que te permitirán educar a todo aquel que continúe preguntándote cosas sin sentido. Es una buena idea citar estadísticas, fuentes fidedignas y anécdotas que reafirmen tu punto de vista.

Paga por un aviso en tu comunidad. Si tienes los medios económicos necesarios o si puedes organizar una colecta con tus vecinos y amigos, paga por un anuncio publicitario, banderola o posters que promuevan los derechos de los animales. Puedes escoger entre una gran variedad de temas interesantes. Asegúrate de nunca usar caricaturas y de que tu redacción sea impecable.

Muestra videos o películas con temas relacionados a los derechos de los animales. Puedes hacer esto en tu barrio, entre tus amigos, o en la calle. Escoge los videos apropiados para el público al que invites. Y ¿por qué no servir o vender bocaditos veganos durante la presentación? ¡Esos fondos te podrían servir para esterilizar a algún animal de tu comunidad!

Baja la aplicación de PETA en tu celular. Y participa activamente en los casos que requieran de tu apoyo. La mayoría de las veces, solo tienes que añadir tu firma a cartas o peticiones que ya están hechas. ¿Qué puede ser más fácil que eso?

Corrige el lenguaje y/o imágenes especistas SIEMPRE. La gente, en general, nunca aprenderá a dejar de usarlo si tú lo pasas por alto. Investiga y aprende datos fascinantes sobre los animales que son comúnmente víctimas de peyorativos o insultos y educa a quien esté usando esos términos. Recuérdale a todo el mundo que los animales NO son cosas, ni objetos, ni propiedad de nadie. Son seres, con nombres, historias, y experiencias propias que merecen respeto. Ayuda a que la gente borre de su vocabulario frases como: “Sucio como un cerdo”, “Eres una perra”; “Corrupto como una rata”, etc.

Educa con el ejemplo. No hay nada más importante y consecuente que esto. Mantente firme en tus convicciones y no claudiques, ni traiciones tus principios.

Crea un grupo activo en tu comunidad. Tus objetivos pueden ser políticos, educativos o simplemente comunitarios como hacer que todos tus vecinos recojan las excretas de sus animales de compañía cuando los llevan a pasear; organizar un programa de vaso de leche con leches alternativas; hacer un club de lectura; visitar a todos tus vecinos para asegurarte que todos sus animales domésticos ya estén esterilizados, etc. Recuerda que puedes crear estos grupos en tu vecindario, tu club local o tu iglesia.

Dona libros, videos o películas relacionados a los animales a tu biblioteca local. Revisa muy bien el contenido de los mismos y dónalos a un club de niños o a cualquier centro educativo o biblioteca municipal o local.

Distribuye volantes, stickers, o pines. Sé amable y ofrécelos a los transeúntes o a los pasajeros del transporte público. Nunca fuerces su entrega a quien no quiera recibírtelos. Si te rechazan de manera grosera o te los tiran a la cara, recógelos, estíralos y vuelve a usarlos. Da las gracias a la gente grosera y continúa tu labor. Recuerda que los animales NO tienen tiempo para que te involucres en líos con gente que quiere permanecer ignorante o indiferente.

Lleva platillos veganos a tu centro de trabajo. ¡Y si eres un excelente cocinero (a) todo saldrá mucho mejor! No te olvides de llevar varias copias de tu receta para distribuirlas entre los comensales.

Obsequia regalos veganos. Y no te olvides de incluir una tarjetita promoviendo el lugar o el nombre del artesano donde los compraste e información sobre las vidas que ese regalito ha salvado.

Usa camisetas con mensajes alusivos a la causa. Si vistes sport, una camiseta con un mensaje a favor de los derechos de los animales es la manera perfecta de invitar a la conversación y promover la causa. Si tienes que vestir de manera formal, un prendedor o pin sobrio y elegante tendrá el mismo efecto.

Reparte material informativo en todo momento. Siempre lleva contigo volantes, folletos, stickers, pines o cualquier otro material educativo que puedas entregar a personas o dejar en restaurantes, consultorios médicos, colegios, buses, aeropuertos, aviones, taxis, etc.

Habla sobre los derechos de los animales en las colas de los cajeros. Mientras esperas para pagar por tus compras, no dejes de mencionar lo riquísimas que son las leches alternativas; todos los kilos que acabas de bajar al convertirte en vegano o lo bien que le va a tu perrita ahora que está esterilizada.

Veganiza tu cafetería. Si eres estudiante, trabajas en alguna compañía pública o privada, o conoces a alguien en comedores municipales o populares, habla con la persona encargada de la cafetería y pídele que incluya opciones veganas en el menú. ¿Qué tal si estableces un “lunes sin carne”?

Organiza mesas informativas. Las puedes ubicar en parques, ferias, festivales, conciertos, etc. Asegúrate de tener suficiente material impreso, algunos posters impresos, y una hoja para que las personas interesadas te dejen sus datos. También podrías vender algunos productos alusivos o colocar una pequeña alcancía para donaciones.

Organiza demostraciones educativas. Asegúrate de organizarlas muy bien y sin errores. Puedes escoger diferentes temas, pero asegúrate que sean creativas y que se desarrollen en un lugar céntrico y bien concurrido. Averigua si necesitas obtener permisos municipales.

Comparte video juegos en tus redes sociales. PETA tiene varios juegos que podrías compartir entre tus familiares, conocidos y amigos.

Distribuye libros para colorear o comics con temas de defensa animal. Puedes descargarlos, copiarlos o traducirlos para distribuirlos en clubes y colegios. Los materiales de PETA, en inglés, son excelentes para repartirlos en las clases de inglés. Si los distribuyes en los colegios, tal vez podrías venderlos a precios cómodos para financiar campañas de esterilización en esa área. Si no es posible venderlos, tal vez los niños pudieran colocar alcancías en sus clases para el mismo propósito y luego contactarse contigo cuando estén llenas.

Organiza un Comité de Acción Política (CAP). Las mejoras en las vidas de los animales están muy relacionadas a la política. Si tienes interés en eso, crea un CAP para monitorear el trabajo de tus representantes, hablar con congresistas, crear leyes beneficiosas para los animales, etc.

Convence a tus tiendas locales para que incluyan productos veganos. Dales la información que necesitan para que incluyan productos alternativos veganos en sus inventarios.

Sé voluntario en lugares que tienen animales para adopción. Colabora con ellos en las innumerables labores para las que requieran voluntarios; organiza campañas de recolección de alimentos, juguetes, platos, o de productos de limpieza. También puedes ayudarlos acicalando a los animales que tienen o enseñándoles comandos básicos de entrenamiento, para que sus posibilidades de adopción aumenten. Una buena idea es tomarles lindas fotos naturales (sin disfraces, porque los animales no son payasos) para compartirlas en redes sociales y posters. Otra buena idea es construir casitas para perros adecuadas y llenarlas con paja en vez de trapos y frazadas que albergan pulgas, garrapatas y parásitos. Si te gustaría recibir un plano para construir estas casitas, envíame un email a: animalialatina@gmai.com

Escribe cartas a los editores de periódicos y revistas. Si eres bueno redactando, escribe cartas a diarios y revistas en papel o virtuales sobre temas relacionados a los animales. Sigue de cerca las noticias y aprovecha la oportunidad de hacer que tu voz se escuche claramente.

Haz que tu jardín sea invitante a otras especies animales. Siembra plantas, flores de colores y árboles frondosos para que sirvan de vivienda y protección a aves, abejas, mariposas y otros animales silvestres.

Lo más importante de todas estas ideas es: NUNCA quedarte callado cuando seas testigo de cualquier crueldad contra los animales. Entiendo que la primera vez que lo hagas tal vez te sentirás nervioso, tímido o con miedo a la confrontación; pero saca fuerzas de tu convicción y recuerda que, si no hablas, los animales seguirán sufriendo y siendo explotados. No tienes que alterarte, levantar la voz o convertirte en un energúmeno. Solo tienes que ser educado, pero firme, pues de ti dependen las vidas de los animales que dices amar y respetar.

Por favor, ten la libertad de comunicarte conmigo si estás interesado en poner en práctica cualquiera de estas ideas o si deseas contarme tus experiencias. Soy tu fuente de información y apoyo para todo lo que tenga que ver con el desarrollo y propagación de nuestra lucha.

 

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Hartazgo en acción

Hartazgo

¿Seré yo, o será una condición que llega con la madurez? Últimamente el hartazgo tarda mucho en despedirse de mí para permitirme seguir viviendo en esta maraña de gente cada vez más innoble, cada vez más impía, cruel y estúpida. Dicen por allí que el hartazgo tal vez es una oportunidad para eternizar el olvido; pero el olvido es precisamente un lujo que los activistas por los derechos de los animales no nos podemos dar.

En estas últimas semanas hemos sido testigos de dos actos particularmente indignos en los que la estupidez humana le ganó la partida al sentido común, a la decencia y a la empatía que se espera, por lo menos en una cantidad ínfima, de seres que voluntaria y conscientemente han esclavizado a animales a quienes privaron de sus familias, sus hábitats y sus vidas como seres de la creación.

El primer caso en el zoológico de Santiago en Chile donde un demente desnudo se arrojó al foso de los leones. Los medios rápidamente se apresuraron a decir que “las imágenes podían herir susceptibilidades” pues los leones, molestados por el loco suicida, empezaron a hacer lo que les dicta su naturaleza. No atacaron al imbécil porque eran leones malos, asesinos o ávidos de sangre, sino porque así lo determinaban siglos y siglos de naturaleza establecida. ¿Y dónde quedó la susceptibilidad por los disparos que acabaron con estos magníficos animales? Estoy completamente segura que en ese momento también había niños presentes, pero, en esta sociedad especista y cruel, ese detalle queda olvidado. Con taparles los ojos y comprarles una golosina barata para que se les pase el susto basta. De allí, a cogerlos de la mano y a seguir enseñándoles la larga fila de esclavos que, con ojos tristes, con el espíritu muerto y con claros signos psicóticos deambulan en círculos en eternas jaulas esperando el día en que la muerte los libere. ¡Linda lección para los niños¡¡Excelente lección en valores, en principios, en la idea central de lo que la libertad, el respeto y la decencia significan! Su desensibilización se refuerza y su capacidad de empatía se reduce a niveles mínimos, reforzando la idea de que los animales están en este mundo para servirlos, para comerlos, para usarlos, para entretenerlos, para matarlos a balazos cuando la vida de “cualquier” humanoide – aunque éste no valga la pena – esté en riesgo. Esa fue precisamente la excusa especista de Alejandra Montalva, la directora del zoológico chileno, cuando fue entrevistada por la prensa.

Y luego, en el Zoológico de Cincinnati, después de más de 17 años de explotación y cautiverio, el gorila Harambe murió baleado por la irresponsabilidad de una tipa incapaz de controlar a su hijo. Harambe, siendo gorila, teniendo en sus genes la característica de ser un animal sociable y familiar, y siendo vegetariano, siempre asumió una actitud de protección frente al mocoso intruso. Pero los gritos de los humanoides, la confusión y la premura del momento, tal vez lo confundieron un tanto al punto de que arrastró al niño sin saber qué hacer. Los que sí supieron que hacer fueron quienes lo mataron bajo el pretexto de “salvar” la vida del niño.

Luego de la injusta muerte de Harambe, la etóloga Australiana Gisela Kaplan de la Universidad de Nueva Inglaterra afirmó que el niño nunca estuvo en peligro pues él, por ser un niño, no representaba una amenaza para el gorila. Harambe hubiera entendido que se trataba de un niño indefenso necesitado de protección. Kaplan dijo que los gorilas no son una especie agresiva y que, si el gorila hubiera querido dañar al niño, le hubiera dado alguna señal de advertencia, como golpear repetidamente su pecho, a la mejor usanza de los gorilas protectores de su grupo.

Harambe estaba investigando lo que sucedía y por eso se dirigió al lugar en el que el niño estaba. Él simplemente estaba siguiendo su comportamiento natural y probablemente su intención fue mover al niño lejos de todos los gritos de la gente. Entre los primates, los gritos solo se utilizan en situaciones extremas y cuando esto sucede sus niveles de estrés se elevan.

Finalmente, Kaplan dijo que la muerte de Harambe tendrá un tremendo impacto en el grupo de gorilas. Todos sentirán el duelo y no podrán reemplazarlo con otro macho. Los gorilas tienen una conexión afectiva muy estrecha y el grupo entero quedará destruido.

Son este tipo de acciones las que me llenan de un hartazgo un tanto paralizante. Todo esto sumado a otras noticias que claramente indican que algunos seres humanos son la peor maldición que le pudo caer al mundo animal. Animales abusados en las calles, animales hacinados en pseudo-albergues por personas que – aunque tal vez bien intencionadas –  no entienden que una vida de privación y de miseria NO es la vida que ningún animal merece. Gente mentalmente inteligente que aún me sale con la excusa de que no hay suficiente comida vegana para satisfacer su paladar adictivo; gente enferma que a pesar de sus padecimientos sigue aferrada con uñas y dientes a los cadáveres y secreciones animales que les produjeron dichas enfermedades; gente que, en este tiempo y época, aún cree que tomarse una maldita foto con un animal en cautiverio es algo digno de reconocimiento y celebración.

Nos acusan de ser misántropos, pero, ¿cómo se puede ignorar, superar, olvidar o perdonar toda la serie de crueldades perpetrada sobre seres inocentes a los que la humanidad ha esclavizado desde el principio de los tiempos? ¿Hasta cuándo tendremos que esperar, o, mejor dicho, hasta cuándo tendrán ellos que esperar?

Hay momentos en los que desearía que una gigantesca revuelta ávida de justicia contagiara a todas las especies animales del planeta, que una hecatombe animal, similar a la transcendental escena de César diciendo “¡Noooo!” en el Planeta de los Simios, cayera con todo su poderío y fuerza contra los humanos explotadores y abusivos. Solo nos salvaríamos quienes los defendimos y protegimos a TODOS, salvaguardados con una “V” indeleble como señal de aceptación de un nuevo pacto de vida, libertad y justicia. Podemos tener sueños legendarios y épicos, ¿no? Pero en el entretiempo, hay que saber trabajar coordinadamente y sin ridículas envidias y rivalidades que de nada les sirven a los animales. Ellos no tienen tiempo para esperar a que se decida que foto, que cara o que logo se publica en la prensa.

Y para que eso suceda, hay que saber seguir los ejemplos eficaces, correctos; los ejemplos modelos como los que a mí me da mi Alma Mater, PETA. Nadie en el mundo entero trabaja como ellos; nadie tiene el mismo nivel de compromiso, de eficacia, de estrategia, de energía y de positivismo pese a la crueldad más extrema.

Estar con ellos hace unas semanas fue un bálsamo reparador para mi espíritu cansado y harto. Ahora mismo que necesito una inyección de paciencia y energía solo tengo que escribirles y el milagro sucede. Me levanto del hartazgo, miro un reflejo cansado en el espejo, y a la segunda vez, sé que no queda otro camino que seguir y seguir y seguir. No me queda otra opción con la que pudiera vivir tranquila. Sé que es la opción correcta, la única, la válida, la verdadera….

Bien lo dijo Schopenhauer, “La existencia humana debe ser una especie de error”. Concuerdo con él al cien por ciento (con honrosas excepciones, por supuesto); pero mientras dure esta batalla terrenal, no me queda otra que seguir luchando.

 

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Voto de silencio

Pinochet

Aunque el voto de silencio no es uno de los votos monásticos (voto de pobreza, obediencia y castidad) que toman los sacerdotes católicos, bien le haría al Papa practicarlo, sobre todo cuando no se tiene nada positivo, lógico o constructivo que decir.

Es cierto que este cura parece ser un tanto mejor que sus predecesores, pero nunca hay que olvidar con quiénes y con qué estilos se le está comparando. Si me comparan en velocidad con una persona sin piernas, es muy probable que yo resulte ser fondista olímpica; pero esto no es un asunto de comparaciones; de lo que se trata es de la propagación de un comentario totalmente desacertado cuya conclusión es insulsa, impráctica y totalmente injusta. Nadie dice o hace comentarios masivos sin una intención particular y específica. ¿Cuál fue entonces el raciocinio o la intención en los comentarios que el Papa Francisco tuvo para las personas que ayudan, trabajan o están activamente involucrada en la lucha por los derechos de los animales? De todos los grupos a los que podía atacar, se le ocurrió precisamente atacar a personas compasivas y humanitarias. ¿Qué te pasó Pancho? ¿Te quedaba muy ajustada la mitra?

La palabra “animalista” está tan desprestigiada y prostituida que yo jamás la utilizo. Quienes trabajamos y luchamos efectivamente por los derechos de los animales, somos activistas de esta causa y no “istas” del montón.

Es cierto que podríamos habernos dado por no enterados, pero no podemos ni debemos pasar por alto estos comentarios alusivos y propagados en masa. No podemos dejar de corregirlos dada la ignorancia suprema que reina entre los humanoides y, por qué no decirlo, entre los católicos, que, en algunos casos, y de acuerdo a sus conveniencias personales, siguen los mandatos de su líder político y religioso a pie juntillas. No hay que olvidar que, hace algún tiempo, al menor comentario y mandato clerical, miles de personas eran ejecutadas, quemadas, linchadas o desaparecidas del mapa. Fue la iglesia católica quien inventó la falacia sobre los gatos negros y fueron ellos mismos quienes lincharon y quemaron viva a Juana de Arco, supuesta defensora de su fe.

En su desatinado discurso, Francisco lamentó que haya gente que sienta compasión por los animales, pero que muestre indiferencia ante un vecino. Muy suelto de huesos, cuestionó el sentimiento de piedad de quienes prefieren ayudar a un perro o a un gato pero que – según él – son indiferentes antes el sufrimiento del prójimo.

Obviamente soy una persona parcializada en este tema, pero no podría nombrar a ningún activista por los derechos animales que no haya sido compasiva también con un ser humano. Es más, todos aquellos que nos acusan de no trabajar por la propia especie, generalmente son gente que no hace nada concreto por nadie.

El ser humano tiene derecho de elegir sus prioridades y ningún cura va a venir a exigirles que esas prioridades cambien. Quienes trabajamos por los animales tenemos tanta compasión que fácilmente la podemos extender a los humanos. Los ayudamos brindándoles información y previniéndoles sobre todos los daños que conlleva ser cementerios ambulantes de los cuerpos torturados y masacrados de miles de animales; ayudamos al planeta al luchar contra las industrias cárnicas y lácteas; nos preocupamos de la gente pobre, hambrienta y sin agua, demandando que los frutos de la tierra y el preciado elemento sean utilizado directamente por ellos y no por los intereses de lucro de las compañías que abusan y explotan tanto a humanos como animales; y sembramos principios de decencia, compasión, y empatía entre la niñez al fomentar la bondad y el respeto por todos los seres de la creación. ¿No son esas muestras suficientes de la compasión y piedad que Francisco exige para con nuestros semejantes?

¿De qué compasión y piedad puede hablar un cura que engulle las partes sufrientes de un animal masacrado brutalmente en un matadero? ¿Qué moralidad puede exigir un cura que permite que su iglesia bendiga los instrumentos de tortura del matarife en un coso taurino? ¿De qué decencia puede hablar el representante de una iglesia corrupta que ignoró el holocausto de millones de judíos o que no está dispuesta a sancionar severamente a sus curas pedófilos? ¡Por favor! Antes de incitar a la gente en contra de quienes defienden a los animales, Francisco debe mirar al interior de su propia casa, limpiarla, cambiarla, rectificarla y sancionarla. Solo en ese momento tendrá derecho a emitir una opinión acerca de la piedad y la moralidad de la gente.

Como parece que Francisco sufre de amnesia, será bueno dejarle unos cuantos nombres sueltos por allí: La conexión de su iglesia con dictadores asesinos como Franco, Pinochet y Perón; las cirugías estéticas y los pasaportes otorgados a los criminales nazis para que lograran escapar a Latinoamérica; el asesinato de Juan Pablo I; los miles de niños violados y abusados en escuelas o instituciones católicas del mundo entero; el escándalo del Banco del Vaticano; el escándalo del Sodalicio; la masacre de las culturas aborígenes en las Américas; las guerras Carlistas; el Tribunal de la “Santa” Inquisición, etc. La lista es tan larga que no existe suficiente papel para incluir todas las injusticias, salvajadas y masacres perpetradas por su iglesia, sus líderes y seguidores.

¿Y considerando todo esto, me van a venir a hablar de piedad, de compasión y de humanidad? ¡Si ni siquiera son capaces de seguir las enseñanzas y el ejemplo de su líder máximo, nuestro compañero de lucha y esenio vegetariano, Jesucristo!

El Papa y su iglesia son tan arrogantes que no serán capaces de ofrecer disculpas por esos comentarios; pero ni por un momento debemos permitir que ese discurso barato, ignorante y populachero nos afecte o infecte a los ignorantes necesitados de cualquier excusa para desestimar nuestros esfuerzos. Es probable que a sus palabras se las lleve el viento considerando que la mayoría de los católicos son católicos de “botica”; pero no podemos pasar por alto el desatino y la condena. Si los humanos no demuestran compasión o piedad por sus semejantes, es simplemente porque su naturaleza humana no se los permite. Es porque a estas alturas el mundo carece de esas virtudes y valores. Es cierto que existen millones de personas compasivas y humanitarias; pero también es verdad que hay gente inservible, malvada, despiadada, cruel y podrida en cuerpo y alma. Ser “humano” no es ni un privilegio, ni un honor. Somos simplemente otra especie, una especie diferente a la animal, que en mi opinión es superior al Homo Sapiens en muchos sentidos.

Y si por eso el “Santo Padre” que no es ni santo, ni padre, me condena al fuego tibio de un purgatorio inexistente, que así sea. Después de todo me hará el favor de colocarme en un lugar privilegiado para ver, en primera fila, como todos los explotadores y abusadores de los animales se achicharran en el infierno.

 

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Madre es madre, cualquiera sea la especie

madres

Como toda fecha importante para el género humano y en estas épocas, la celebración por el Día de la Madre no se escapará de la comercialización masiva. Es de esperar en esta sociedad de alto consumismo. Tal vez ahora los regalos serán más prácticos y menos sexistas, pero es un hecho que maña las madres tendrán su día de celebración a nivel mundial.

Su origen es debatible y podremos encontrar argumentos sobre su establecimiento como celebración alrededor del mundo. Algunas fuentes indican que un tipo de celebración alusiva ya se realizaba en Egipto o en Grecia, siempre relacionado con la fertilidad y el hecho de traer más gente a este mundo. Otras, más latinoamericanas, relacionan la celebración con el culto que en tiempos aztecas los antiguos mexicanos ya rendían a la diosa Coyolxauhqui o Maztli. Y no hay que olvidar que el concepto de la Pacha Mama, la Madre Tierra, era cosa seria y sagrada entre los Incas.

Otras fuentes citarán el origen inglés de la fecha cuando, en un fin de semana determinado por los patrones de antaño, las sirvientas que trabajaban duramente en casonas y palacios recibían un día libre para poder reunirse con sus hijos a quienes no veían por vivir esclavizadas en las casas de sus explotadores. Y fuentes más recientes dirán que sus orígenes se remontan o a la iniciativa de la escritora Julia Ward Howe quien organizó una celebración religiosa para honrar a todas las madres que habían perdido a sus hijos en conflictos bélicos o a la idea de Ana Jarvis quien fue quien estableció la celebración como un día festivo oficial en los Estados Unidos de Norteamérica.

Yo soy de la época en la que el Día de la Madre se celebraba luciendo una rosita roja o blanca en el pecho y haciendo una tarjeta propia en cartulina de colores con pegatinas de corazones, angelitos rechonchos y escarcha de todos los colores que se quedaba eternamente pegada a tus dedos, útiles escolares y maletines. Y por supuesto que no faltaba la manualidad alusiva; manualidades siempre relacionadas a las labores domésticas que nuestras madres realizaban en el hogar: toalleros, portafotos, porta cucharas, servilleteros, manteles, secadores y una interminable sucesión de cajitas decoradas que nunca entendí para qué cuernos le servirían a mi mamá.

La consabida frase “¡Tú nunca lo entenderás porque no eres madre!” me ha sido repetida innumerables veces cuando he preguntado a mi hermana o a mis amigas por qué una persona en sus cinco sentidos podría guardar un portarretrato hecho de fideos, un plato descartable con una figurita que imagino era la mamá del párvulo, o un pedazo de madera con un lazo rojo que el tiempo ya ha carcomido. Todo lo que puedo decir es que el destino y las fuerzas del universo saben muy bien por qué hacen las cosas y por qué mis órganos reproductores nunca cumplieron su función. Con toda honestidad, yo hubiera recibido el regalo en cuestión, lo hubiera guardado por algunos días, y luego lo hubiera descartado o me hubiera preparado una rica sopa con los fideos; pero, en fin, eso del instinto maternal debe ser cierto y el amor debe ser tan grande que ese plato de cartón con una mancha de color indescifrable debe ser, para las madres, la versión mocosil de un Van Gogh.

Pero, al tratarse de amor, hay otras madres, que, por no haber parido humanos, no dejan de serlo. Aquí incluyo a las que guardan los dientecitos o uñitas de sus perritos o gatitos cuando eran bebitos, sus primeros platitos, sus collares, las últimas compitas que usaron cuando eran viejitos o sus plaquitas de identificación. Están también las madres rescatistas, las que sacan del dolor y la miseria de las calles a animales que la gente indiferente ve como parte del paisaje urbano y a quienes ni se molestan en asistir porque saben que la muerte es inminente. Esas madres toman los restos, los despojos de una criatura que parece que ya no tuviera opciones de vida y con dedicación, con esfuerzo, con sacrificio, con tesón, y con una determinación a prueba de balas, convierten a esos despojos en criaturas renovadas, hermosas, salvadas, valiosas y dignas de recibir todo el amor y la atención que antes se les negó.

Admiro su labor y su valor para separarse de estas criaturas cuando les encuentran un hogar de por vida. No sé si yo pudiera hacerlo de nuevo. Lo hice una vez con mi amiga Cricket, quien rescatada de las calles y temerosa hasta de las alas de una mariposa, vivió conmigo por seis meses. El día que encontramos una excelente mamá humana para ella, lloré toda la noche al ver su camita vacía; pero después me auto convencí de que mi amiga Carol era la mejor mamá del mundo para ella. Y así fue hasta que Carol murió y Cricket regresó brevemente conmigo para luego pasar a vivir con mi amiga Alicia hasta el día en que partió hacia el Puente del Arco Iris. En realidad, nunca me separé de ella porque mientras ella vivió con Carol y Alicia yo siempre estuve presente. En su vida.

Ahora bien, muchos dirán que estos conceptos no tienen comparación, que no podemos comparar a los animales con los humanos (¡por supuesto que no hay comparación!) pero la verdad es que el amor maternal es el mismo, sea cual sea la especie. Al margen de percepciones antropomorfistas, el amor maternal demostrado por los animales es, en muchas ocasiones, mucho más evidente y fuerte que el demostrado por sus contrapartes humanas. Nunca he sabido de un animal que haya abandonado a sus hijos en la basura o los haya dejado a su suerte. Por supuesto que hay casos en los que los sabios instintos maternales de un animal hacen que eliminen a sus crías porque saben que sus debilidades físicas serán un impedimento para vivir en un mundo duro y lleno de predadores; pero ese es otro tema.

Los animales, como mucha gente aún piensa, no solamente se manejan por instinto. Ellos son seres capaces de sentir y de experimentar un sinnúmero de emociones incluyendo el amor por sus hijos. ¿Por qué crees que los animales de granja lloran y se lamentan por días cuando los separan de sus hijos? ¿Por qué una gatita tendría que entrar seis veces a un edificio en llamas y quemarse severamente por el solo propósito de rescatar a sus hijos? ¿Por qué un grupo de elefantas tendría que trabajar en el lodo por largas horas solo para salvar a uno de sus bebés atrapado en el fango? ¿Por qué una zorra que está amamantando crías tendría que auto mutilarse al ser cogida en una trampa para liberarse y correr a alimentar a sus hijos? ¿Solamente por instinto y para salvaguardar a la especie? ¡Definitivamente no!

Te sorprenderá saber, por ejemplo, que la mamá pulpo (ese que mucha gente se come a pedazos para satisfacer su ignorante gula de crueldad) cuida un promedio de 200,000 huevos durante 40 días sin abandonarlos ni siquiera para comer. Para saciar el hambre, muchas veces, es capaz de comerse uno de sus tentáculos y queda tan debilitada por el proceso de cuidar a sus hijos que muchas veces muere.

¿Y quién puede ser más resistente que la mamá elefantes cuya preñez dura 22 meses llevando en su vientre a una criatura de más de 100 kilos? El bebé elefante depende únicamente de la leche materna para alimentarse, hasta que aprende a usar su trompa para beber y traer hojas a su boca. Y es en esos precisos momentos cuando el peor de los depredadores, el más sanguinario, abusivo y avaricioso, aparece para robarles a sus hijos y venderlos a circos y zoológicos. Un elefante bebé en libertad jamás se separa de su madre.

El mundo animal está lleno de ejemplos del amor, la valentía y el sacrificio que las madres animales realizan por sus crías: La gacela que se ofrece como presa para salvar la vida de sus hijos; la mamá gorila que se enfrenta a cazadores con armas automáticas para evitar que atrapen a sus hijos para venderlos a circos y zoológicos; las focas que se ofrecen a los malnacidos cazadores para impedir que despellejen a sus bebés y las vacas que corren detrás de los camiones que llevan a sus hijos al matadero para que los desinformados o indiferentes humanos puedan disfrutar de la carne de ternera.

Los animales son seres capaces de sentir y de experimentar gozo al estar con sus familiares y semejantes. Son capaces de sentir alegría, dolor, pesar, entusiasmo, depresión, tristeza, y empatía. Y también son capaces de expresar amor más allá de la preservación de su propia especie cuando se trata de sus hijos. Entonces, aunque solo sea por un minuto, ponte en el lugar de todas esas madres, que, como tú, no quieren ver a sus hijos asesinados, esclavizados, despellejados, atrapados, mutilados o sufriendo en las calles. Por unos minutos piensa en lo que sentirías si todas estas terribles cosas les sucedieran a tus hijos en frente de ti. El hecho de no vocalizar en forma humana ese dolor desgarrante, no lo hace más llevadero o menos importante.

En este Día de la Madre, quiero invitarte a reflexionar sobre lo que he intentado explicarte en este artículo; quiero animarte a pensar, pero más que nada a sentir. La esperanza del cambio liberador nunca muere en mí; la mantendré hasta el último segundo de mi vida.

Y finalmente, quiero saludar a mi madre quien inculcó en mí el amor a los animales desde mi niñez y a mi hermana quien rescató de las calles a varios de nuestros maravillosos perritos y quien me regaló una sobrina súper inteligente, compasiva, vegetariana y defensora de los animales. Paloma es lo más cercano a una hija para mí, y aunque nunca, por obvias razones fisiológicas y de destino, podré sentir lo que una madre biológica siente al haber a una hija lograda, es un placer y un orgullo para mí saber que ella tomará la posta en esta carrera que su tía empezó por los animales hasta el día de su total liberación.

 

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