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Tag Archives: Animales de compañía

Los gatos disfrutan de tu compañía

Cat and girl nose to nose

Los gatos son animales de compañía muy especiales. Aunque no lo demuestran tan efusivamente como los perros, ellos también disfrutan de tu compañía, afecto y atención; pero lo demuestran de manera distinta pues son animales muy independientes. Por eso te dejo aquí cinco datos que te ayudarán a mejorar la comunicación y la relación que tienes con ellos.

“No estoy seguro si eres humano u otro gato”

Los perros son capaces de ajustar su comportamiento social cuando tratan con otros perros o con humanos; pero los gatos no lo hacen totalmente. Levantar la cola, frotarse entre nuestras piernas e intentar limpiarnos es exactamente lo que los gatos hacen con otros gatos. Es probable entonces que no nos consideren una especie diferente.

“Me gusta pasar tiempo contigo”

Probablemente no lo muestren abiertamente, pero realmente les caemos bien. Los gatos pueden ser increíblemente sociales y disfrutan de las interacciones con los humanos, sobre todo cuando pasan ese tiempo logrando que sus amigos humanos los acaricien, jueguen con ellos o les den un poco de catnip.

“No me gusta que me ignores”

Los gatos se acercarán más fácilmente a las personas que les prestan atención. Algunas veces, los gatos prefieren su privacidad y lo demuestran muy claramente con su lenguaje corporal (pupilas dilatadas, movimientos drásticos de su cola, piel erizada, o gruñidos), pero otras veces su acercamiento, acompañado de gentiles ronroneos, indica que quiere que pases tiempo con él.

“Te estoy hablando”

Muchos estudios etológicos indican que los gatos ferales raramente maúllan. Por otro lado, los gatos domesticados, maúllan todo el tiempo porque esa es otra manera de comunicarse contigo. Así que préstales atención para saber qué te quieren decir.

“Mi ronroneo no siempre quiere decir que estoy contento”

Los gatos también ronronean cuando están enfermos o heridos. Es su manera de decirte que necesitan de tu ayuda y consuelo. El ronroneo de los gatos es una manera de curarse físicamente. La frecuencia del ronroneo de un gato es similar a la frecuencia de las vibraciones asociadas a la curación de huesos y tejidos.

 

 

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El Corona Virus no afecta a los animales de compañía

COVID19 dog

En estos tiempos difíciles, es muy importante no solamente cuidarse sino también buscar información en fuentes fidedignas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado que no hay evidencia científica de que los animales de compañía puedan contagiarse o transmitir la enfermedad COVID-19 a los humanos o a otros animales. Por supuesto que eso no implica que no deban seguirse las medidas sanitarias adecuadas que aquí te sugiero:

  • En primerísimo lugar, no los abandones. Si estás muy enfermo y no puedes cuidarlos, pídele ayuda a un amigo o familiar que esté sano y no tengas contacto con ningún animal.
  • No hay necesidad de colocarles ninguna máscara incómoda.
  • Si necesitas racionar su alimento, hazlo con moderación. Y si vas a cambiar la marca de su alimento, consulta primero con su veterinario.
  • Sácalos a hacer sus necesidades rápidamente. No pases mucho tiempo en la calle y no permitas que ninguna persona se te acerque.
  • No es necesario hacerlo, pero si te sientes cómodo limpiándoles las patitas cuando regresan de la calle, hazlo cuidadosamente.
  • Si tienes una cita para esterilizarlos o una cita médica, cúmplela. Nadie quiere tener animales abandonados en las calles. Una sola persona sana deberá llevarlo al veterinario. Si puedes realizar su consulta por teléfono o video conferencia, mejor.
  • Antes y después de preparar y servirles sus alimentos, lávate muy bien las manos. Haz lo mismo cuando limpias sus excretas.
  • Asegúrate que esté desparasitado y que todas sus vacunas estén al día.
  • Y finalmente, pasa los días de cuarentena con tranquilidad y paz. Recuerda que los animales perciben rápidamente nuestras emociones y en estos tiempos tenemos que evitar ponerlos nerviosos o ansiosos. Ellos también tienen que adaptarse a esta nueva situación y eso puede no ser fácil. Si lo ves nervioso, cálmalo, mímalo y juega con él para que ambos atraviesen esta difícil situación de la mejor manera.
 

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Tu perro te sigue hablando

Playing with puppy

“No siento culpabilidad”. Recuerda que la madurez emocional de los perros es igual a la de un niño de dos años. Los perros poseen emociones básicas y pueden experimentar alegría, tristeza, cólera, miedo, y asco, pero no experimentan culpa. Su lenguaje corporal nos puede indicar lo contrario, pero cuando un perro hace una travesura y es atrapado en el acto, lo que su comportamiento demuestra es miedo a ser castigado y no necesariamente culpa. Los perros son lo suficientemente inteligentes para darse cuenta que su travesura nos molestará de alguna manera

“Puedo sentir celos”. Algunos investigadores comprobaron que cuando se prestó atención a perros de juguete o a otros objetos, las tres cuartas partes de los perros involucrados en el experimento, demostraron un comportamiento celoso. Los científicos piensan que este comportamiento data de los tiempos cuando los perros tenían que competir por alimento y otros recursos.

“Puedo tener problemas de comportamiento”. Los perros pueden tener problemas de ansiedad, aversión al ruido, disfunción cognitiva y otras condiciones. Esto se puede deber a muchos factores, pero son condiciones tratables. Por eso, las personas que adoptan animales deben de tener mucha paciencia con sus nuevos amigos. Uno nunca sabe la carga negativa que estos animales pueden tener debido a maltratos, abandono y actos crueles. Lo bueno es que, con mucho amor y paciencia, podemos lograr que nuestro animal se recupere.

“Si mi pelaje es claro, puede ser que mi audición no sea tan buena”. Es muy probable que los perros de pelaje blanco o los de ojos azules tengan la tendencia de nacer sordos, por lo menos en uno de sus oídos. Por ejemplo, el 30% de los Dálmatas nacen con esta condición.

“Si soy grande, soñaré más”. Utilizando escaneos cerebrales, se ha comprobado que los perros pequeños tienen sueños más cortos y más frecuentes que los perros grandes. Un Pug puede tener 5 o 6 sueños de un minuto cada 90 minutos; mientras que un San Bernardo puede tener sueños de cuatro minutos cada 45 minutos.

 

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Lo que tu perro quiere que sepas

Talker

“Piensa que, aunque me veas grande, soy prácticamente un niño”. Los perros conocen aproximadamente 175 palabras y, aunque son seres muy inteligentes, su mente es equivalente a la mente de un niño de 3 años. Pero también existen los super perros. Ellos pueden entender hasta 1,000 palabras. Por ejemplo, el famoso Border Collie, Chaser, es capaz de reconocer los nombres de 1,022 objetos.

“Necesito explorar mis alrededores”. Los perros jóvenes a quienes no se les permiten conocer a gente nueva o a otros perros tienden a ser temerosos y agresivos. Antes de tener seis meses, un cachorro debería conocer 150 personas y visitar 50 lugares diferentes.

“Te haré saber cuando estoy triste”. Los guardianes humanos que conocen bien a sus perros saben reconocer las diferencias en el tono y la duración de los ladridos de sus perros. Esas diferencias en el sonido les permitirán entender cuando su perro se siente solo. Generalmente, una larga cadena de ladridos cortos con pausas entre ellos sugiere que el perro se siente solo.

“Yo uso mi propio lenguaje de señas”. Los perros se comunican contigo mediante ladridos y gimoteos, pero también utilizan el resto de sus cuerpos para comunicarse contigo. Pueden adaptar su lenguaje corporal para darnos claves claras de lo que sienten y lo que quieren.

“Me estás transmitiendo tu estrés”. Si estás tenso o molesto, le transmitirán estas emociones a tu perro. Para evitar esto, trata de relajarte, socializar y ejercitarte con tu perro.

“Tu nerviosismo es contagioso”. La mayoría de los perros de guardianes nerviosos reaccionan con agresividad en contra de otras personas o perros. Relájate y transmite seguridad a tu perro para que él pueda socializar amablemente con quien se encuentre.

“Puedo ser compulsivo”. Esto es cierto, aunque no lo creas. Los perros persiguen su cola por muchísimas razones, pero esto puede ser considerado como un signo de desorden compulsivo canino. Puede deberse a que el perro esté constantemente estresado o frustrado. Una vez que la causa que causa el estrés se elimina, es muy probable que el perro regrese a su comportamiento normal.

 

 

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Educando niños compasivos

HED

En este mundo que a veces se torna extremadamente violento, la implementación de la Educación Humanitaria en el sistema educativo es imperativa.

Los educadores de hoy finalmente han comprendido que la formación integral de los estudiantes no solamente se debe centrar en lo académico, ya que aparte de instruir a las generaciones futuras es también importante poner los cimientos para que crezcan y se conviertan en ciudadanos responsables y seres humanos compasivos.

Los principios básicos de la Educación Humanitaria a la que también se le denomina Educación del Carácter, se basan en el respeto y la consideración a temas relacionados con la comunidad, el medio ambiente y la bondad hacia los animales. Una de sus metas más importantes es lograr que los estudiantes también desarrollen compasión y empatía hacia los animales no-humanos. Y esta meta no se logra solamente en la inacción del discurso, sino a través de la solución de problemas y la ejecución de actividades que deberían incorporarse en la curricula escolar de todos los centros educativos del país. Por ejemplo, en una clase de matemáticas se puede tratar el tema de la sobrepoblación de los animales domésticos utilizando el concepto de la multiplicación, mientras que en una clase de inglés se puede analizar una novela de tema humanitario como “Belleza Negra” (“Black Beauty”) y en una de ciencias, hablar de las modernas alternativas disponibles que reemplazan a prácticas de disección o al uso de productos probados en animales.

En la clase de historia y gobierno, los estudiantes pueden escribir editoriales o cartas a políticos solicitando legislación que beneficie a los animales o al medio ambiente. Esta es una actividad que refuerza sus habilidades de comprensión lectora, investigación, y pensamiento y cuestionamiento crítico.

Desafortunadamente, la mayoría de los adultos y estudiantes, no entiende el tremendo impacto que los seres humanos causan al mundo en el que viven. Debemos asegurarnos que esta importantísima información llegue a los niños y jóvenes porque ellos ser quienes lidiarán con estos problemas en el futuro. Recientemente, el gobierno ha permitido la tala en los parques nacionales debilitando leyes que protegen al medio ambiente y a los animales. La Ley de Protección Animal ya no es considerada un documento de información pública haciendo muy difícil que el público obtenga información sobre las compañías que violan sus decretos. Cuando los estudiantes aprenden acerca de la protección de los hábitats de los animales, se dan cuenta del efecto que sus decisiones personales tienen en este tema. Enseñarles a los estudiantes a participar activamente en los procesos de decisión y solución de este tipo de problemas, es garantizar la creación de ciudadanos pensantes y compasivos.

Al enseñarles a los alumnos a ser compasivos con los animales, despertamos su empatía, mejoramos sus relaciones interpersonales y los convertimos en agentes de cambio para un futuro mejor.

 

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El pacto del gato y el diablo

Gatito negro

Comparto con ustedes esta historia enviada por mi querida amiga y colega de lucha argentina, Ana Lucía Folini.

Había una vez una mujer que vivía sola con su bebé y su gato, en una casita en medio del bosque.

Un día, ella tenía que salir, pero estaba muy preocupada porque no quería dejar a su bebé solo, pero tampoco podía llevárselo a donde iba. Así que miró a su mascota y le dijo:

-Gatito mío, por favor, cuida a mi bebé, no tardaré en regresar- y salió de su casa.

Al rato de irse la mujer, se apareció el diablo en la casa y el gato, al verlo, saltó frente a la cuna del niño sin intimidarse -porque es bien sabido que los gatos son los únicos animales que no le temen a este ser tan maligno-.

– ¿Qué es lo que quieres? – le preguntó.

– ¡Vengo a llevarme a ese bebé!

– Pues no puedes, porque lo estoy cuidando yo, dijo el gato justo antes de lamerse una patita.

– Insolente animal, tú no puedes hacer nada para evitarlo.

– Muy bien- dijo el gato astutamente-, te propongo algo: si adivinas cuál es el número exacto de pelos que tengo en todo mi cuerpo, podrás llevarte al bebé. Pero si fallas te irás y nunca más volverás a aparecer por aquí. Te daré tres oportunidades para adivinar. ¿Hay trato?

El diablo, que nunca había podido resistirse a los desafíos, aceptó, pensando que sería fácil. Y con mucha paciencia, comenzó a contarle los pelos al gato.

– Uno… dos… tres…- entonces un pájaro cantó en la ventana, distrayéndolo y haciéndolo perder la cuenta.

– Llevas una oportunidad- dijo el minino.

Enojado, el diablo empezó a contar de nuevo.

-Cien… doscientos… trescientos…

En ese momento, el viento entró por la ventana y agitó los pelos del gato, haciendo que el maligno perdiese la cuenta una vez más.

– Ya llevas dos oportunidades-, le recordó el gato.

Nervioso, el diablo se puso a contar de nuevo, prometiéndose que ya nada lo iba a distraer.

-Un millón… dos millones… tres millones…

Entonces el gato movió suavemente la cola rozándole la nariz, y el diablo estornudó fuertemente, haciendo que se le soltaran pelos al gato.

-Perdiste tu última oportunidad. Ahora vete de esta casa y no vuelvas jamás.

El diablo se sintió tan furioso por haber perdido, que allí mismo formó un berrinche de proporciones épicas… pero no pudo tocar al bebé, porque un trato con el diablo siempre se cumple… por ambas partes. Eso sí, se marchó de vuelta al infierno jurándole al gato que algún día adivinaría cuántos pelos tenía y cuando eso ocurriera, su venganza sería terrible.

Cuando la mujer regresó a su casa, al no saber nada de lo sucedido, besó y abrazó a su pequeño, y agradeció con unas caricias detrás de las orejas al minino, por ser tan buen niñero.

Es por eso que los gatos hasta hoy en día, sueltan pelo todo el tiempo. Porque de esa manera, el diablo nunca cumplirá su venganza al no saber cuántos pelos tienen en realidad.

 
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Posted by on September 15, 2019 in Animales de compañía

 

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Escapistas de cuatro patas

escapista

Algunos perros intentan escapar de su casa atraídos por un sinnúmero de cosas que se encuentran fuera de su alcance. Generalmente van en búsqueda de gente, otros perros, animales, comida o, simplemente, por el placer de explorar el área en la que viven ya que el ambiente en el que están, no es lo suficientemente interesante para ellos.

Otros perros escapistas lo hacen por temor o ansiedad por estar separados de sus guardianes. Si es así, probablemente también llorará, mascará todo lo que se encuentre a su alcance y ladrará cuando lo dejes solo en casa. En ese caso, su veterinario, un entrenador o un especialista en comportamiento canino te serán de mucha ayuda.

Aquí te dejo algunos consejos para evitar que tu perro escape de tu casa:

  • Asegúrate de cercar tu propiedad adecuadamente.
  • Supervisa a tu perro cuando se encuentre en el patio o jardín.
  • Ponle una correa o arnés cada vez que esté fuera de tu casa.
  • Enséñale a sentarse y a quedarse en el lugar que le indiques antes de abrir la puerta de tu casa. Enséñale que espere a que tú salgas primero.
  • Asegúrate que todas las ventanas y puertas de tu casa estén bien cerradas cuando no estés en casa.
  • Cómprale juguetes para que se entretenga y déjale también algunos de sus bocadillos preferidos.
  • Ejercítalo antes de que salgas de casa. Si lo cansas un poco, tendrá menos ganas y energía para escaparse.
  • Inscríbelo en una clase de obediencia, pero ten mucho cuidado en escogerla. Asegúrate que en la clase solamente se utilicen técnicas humanitarias.
 

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6 consejos para cuidar responsablemente a tus animales de compañía

dogand cat

  • Mantén a tus animales dentro de tu casa: Allí estarán fuera del peligro de los autos, otros animales, humanos crueles y los excesos del clima. Si tienes un jardín exterior o un patio, asegúrate que esté propiamente cercado.
  • Jamás amarres o encadenes a tu perro: Es inhumano y cruel.
  • Mantén saludables a tus animales: Llévalos a sus chequeos veterinarios anuales, vacúnalos cuando sea necesario y cuando notes algo inusual en ellos, llévalos a su veterinario.
  • Esterilízalos o cástralos: Es la manera más eficiente de ayudar a reducir el gran problema de la sobrepoblación de animales de compañía.
  • Preocúpate por su bienestar: Asegúrate que siempre tengan comida balanceada y nutritiva, agua limpia y fresca, un lugar limpio y cómodo para dormir, paseos diarios, ejercicio adecuado y mucho amor.
  • Ponle una plaquita de identificación: Puedes ponerle un microchip; pero si eso no es posible, coloca una plaquita de identificación con, por lo menos, dos números telefónicos y su nombre en su collar.
 

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Solidaridad con todos

Huaico 2

A través de las noticias nos enteramos de la terrible situación de la costa del Perú a causa de los incontenibles huaicos. El huaico es una palabra quechua (wayq’u) con el que se conoce a una masa de lodo y piedras enormes que se desprende de los Andes como consecuencia de lluvias excesivas. Al caer esta masa en los ríos, generalmente ocasiona desbordes considerables que dejan a su paso más pobreza, destrucción, y muerte.

Todos los peruanos sabemos que, inevitablemente, en el verano llegan (con mayor o menor intensidad) los huaicos y en invierno, el friaje. Es un círculo vicioso que se repite cada año ante el sufrimiento de los animales y la gente y la ineptitud del gobierno de turno. El huaico destruye casas, puentes y daña económicamente a poblaciones enteras y los animales se ahogan, se congelan e incrementan sus números en las calles ante la impotente mirada de quienes quisieran impedir sus sufrimientos.

Los peruanos ya están acostumbrados a ser solidarios ante estas desgracias. Su espíritu nacionalista y generoso sale a relucir para ayudar a los animales y a sus congéneres, pero esta es una situación que no puede volver a repetirse. No es solamente responsabilidad del gobierno de turno, sino también de la ciudadanía que debe ser educada en la prevención y en la extensión de su solidaridad hacia los animales.

El magnífico y poderoso Imperio Inca, a pesar de sus políticas impuestas y hasta cierto modo, condescendientes, supo prevenir estos desastres naturales con eficacia y una tecnología extremadamente avanzada para su época. El fenómeno de El Niño no fue algo desconocido para ellos y aunque no hay evidencias escritas de que lidiaron directamente con él, existe evidencia de que tenían conocimiento del fenómeno por la valoración que le otorgaron al mullu, una concha marina que ahora es conocida con el nombre de spondylus y cuya distribución depende del calor de las aguas.

Por otro lado, diferentes estudios de arqueólogos de Harvard han determinado que la ingeniería hidráulica de las culturas Cupisnique, Moche, Chimú, Lambayeque y el mismo Tahuantinsuyo, presentaron patrones de adaptación del terreno y movilidad de la población de las zonas afectadas en caso de necesidad.

Como lo torcido de la naturaleza humana siempre sale a relucir en situaciones de desgracia, en esta oportunidad también apareció en la forma de gente o pseudo-instituciones cuyo modus operandi ha sido siempre inspirar pena en la población con el fin de lucrar de manera particular.

¿A quién no le agrada la idea de salvar a todos los animales damnificados y ponerlos en un albergue esperando una adopción perfecta? ¿Quién no quisiera salvar a un animal a punto de ahogarse o hacer todo lo humanamente posible para darle una oportunidad de seguir viviendo? Es eso con lo que precisamente cuentan los estafadores y quienes viven de la desgracia y los sufrimientos de los animales.

El público, motivado por su empatía, su compasión, o su pena, no pregunta, no cuestiona, y – mucho menos – pide cuentas o exige resultados. Aportan lo que sus economías les permiten, donan su tiempo y energías para luego ser vilmente engañados con fotos o historias falsas en las que los perjudicados siempre son los animales.

Aunque la gran mayoría de los latinoamericanos no conocen el exacto significado (y mucho menos la práctica) de la palabra prevención; esto no es excusa para que un grupo de farsantes continúen aprovechándose de todos. En el momento de la desgracia, cuando las víctimas animales y humanas llegan a los momentos más álgidos, todo el mundo se echa la mano al bolsillo para contribuir sin saber si la ayuda que ofrecen caerá en buenas manos y ejecutará sus deseos.

La idiosincrasia de los peruanos no ha cambiado a través del tiempo y esas lecciones no aprendidas son precisamente su traba más grande. Desde las épocas virreinales, la única función del riquísimo territorio del Perú era explotar sin piedad a indígenas y negros con tal de aumentar las arcas españolas. Al virrey de turno y a los mestizos y criollos poderosos que vivían en contubernio con los tiranos, jamás les importó el pueblo, nunca les importó la prevención, las mejoras sociales y económicas del pueblo ni el progreso moral y cultural de las masas. Asquerosos y deplorables “pasatiempos” como las corridas de toros y las peleas de gallos surgieron para seguir engañando miserablemente al pueblo con la venia y bendición de la iglesia católica, que, desde tiempos inmemoriales, miró hacia el otro lado cada vez que un inocente animal era brutalmente masacrado para proveer entretenimiento malsano a la chusma.

Con el pasar del tiempo, los bandidos simplemente han cambiado de forma y de tácticas. Ahora se auto-proclaman salvadores de los animales sufrientes y salen a la calle y en los medios para inspirar una lástima y empatía que conmueve a la gente para entregarles bienes o dinero.

El lenguaje especista y equivocado, que abunda en el idioma español, me forzaría a llamarlos “corderos con piel de lobo”; pero, obviamente, ellos no merecen ser comparados con ningún noble animal. Entre los animales, las cosas son siempre claras y determinantes; aún en el momento de la sobrevivencia de las especies que, ante nuestros ojos humanos, a veces parece brutal, los animales hacen lo que se debe hacer, sin engañar a nadie. Algo diferente sucede con algunos humanos, siempre dispuestos a obtener beneficios personales y siempre listos para engañar a la gente de buen corazón.

La lección que los huaicos nos han dejado es bastante clara: No solamente nos hace falta un plan estratégico de prevención para animales y humanos por igual; sino que aún también falta mucha educación y mucha empatía hacia las otras especies que comparten el mundo con nosotros. Los videos mostraron muchas desgracias, pero las imágenes más impactantes fueron la de los animales ahogados y desposeídos. Como siempre, la gente mostró mucha más empatía con los animales de compañía, mientras que los de granja quedaron relegados o fueron rescatados para luego ser devueltos a quienes los matarán prontamente para obtener un beneficio económico. ¡Y qué mejor manera de ayudar a los damnificados humanos que sacrificar a los animales que quedaron en sus estúpidas e ignorantes “polladas”! ¿Es que la ignorancia puede llegar a ser tan grande que no se dan cuenta que una vida salvada no puede volver a ser brutalizada?

Mi país es un país hermoso, vasto, riquísimo, bendecido por la naturaleza; pero a la gente aún le falta evolucionar éticamente; tal vez no al punto de nuestro activismo concreto y constante, pero por lo menos a un nivel de respeto y consideración para con todo ser capaz de sentir.

La otra parte de la lección es la de aprender a ser selectivos e inquisitivos; aprender a preguntar y a demandar quién y qué es lo que se hizo con cualquier tipo de donación entregada, por muy mínima que esta haya sido. La gente debe huir de sinvergüenzas que con fotos falsas o con animales en situaciones deplorables exigen dinero para implementar planes imposibles de realizar. Húyanle a caras llorosas, a historias increíbles o a nombres ridículamente preparados como caridad, compasión, felicidad, armonía, libre de eutanasia, etc. Huyan también de grupos que aseguren tener legalidad. Aunque esto es, de alguna manera, la demostración de algo estable, recuerden que las instituciones que trabajan por los derechos de los animales y sus representantes siempre gozan de una excelente reputación por las obras realizadas y por rendir cuentas abiertamente.

Si quieres ayudar a estos animales, haz algo concreto y tangible. Apoya a organizaciones que por su trayectoria en el país te han demostrado más de una vez que se dedican a este trabajo porque realmente les importan los animales. No te conformes con postear mensajes y gráficos desde la comodidad de tu casa, siempre pidiendo que “alguien más” haga el trabajo por ti. Ya va siendo hora de que los peruanos aprendan a ser voluntarios de verdad. Y ese calificativo no llega sino hasta que te hayas involucrado en cuerpo y alma a la causa que dices defender. La imagen que aparece en el encabezado de este artículo es la reproducción de una foto auténtica en la que una perrita callejera se mete al lodazal para rescatar a su cachorro. El lema de “Fuerza Perú” también se aplica a los animales.

Huaico 1

Los animales no hablan nuestro idioma y no nos pueden prevenir contra los estafadores; es por eso que siempre debemos estar preparados para evaluar, investigar y decidir a qué instituciones debemos apoyar con nuestro trabajo, esfuerzo y dinero. No sigas perdiendo tu dinero y energía con gente que por años ha vivido del dinero que debería ser destinado a la causa sagrada de los derechos de los animales. Con pruebas fehacientes en la mano, denúncialos sin titubeos y exponlos ante la opinión pública para crearles la muerte civil que se merecen.

Es probable que algunos hayamos sido engañados alguna vez, pero después de haber recibido advertencias y consejos, nunca olvides que el engaño es una elección, no un error.

 

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Agujeritos de plata

2016 Marzo - Sonriente

Realmente no sé dónde se va el tiempo. Acabo de pestañear y ya pasaron dos meses…. Y en todo este tiempo pasó de todo, cosas positivas y menos positivas; logros, victorias, retrasos, decepciones, y una tristeza que languidece hasta ahora, no solamente por la pérdida real sino también por lo que la pérdida implica para otros.

Los activistas por los derechos de los animales estamos destinados a conectar todos los hechos de nuestras vidas. En realidad, no podemos existir sin comprobar que todo siempre está entrelazado con causas y consecuencias. Ese es nuestro modus operandi y lo aplicamos a todos los hechos de nuestra vida.

Hace unos días Camila, mi perrita de Lima, abandonó este mundo. Aunque, por razones de distancias físicas, no compartimos el día a día, bastaba que fuera un animal; un animal rescatado para que tuviera un lugar especial en mi corazón. Ella sufrió la crueldad y la indiferencia de las calles hasta el día en que llegó a la casa de mi madre. Se llevó con ella todos esos malos recuerdos que espero haya borrado y perdonado al haber recibido la bondad y el cariño que se le brindó en mi casa; pero como yo no soy perra, ni tengo su nobleza, nunca podré olvidarme del hecho de que debido a un golpe recibido en sus tiempos de callejera se quedó ciega.

Cuando supe que sus ojitos iban a quedarse sin luz, hablé con varios veterinarios acerca de la posibilidad de ayudarla para revertir esa condición; pero todos ellos pensaron que, debido a su edad y a su falta de historia clínica específica, lo mejor era no intervenir. En lo que sí coincidieron fue en el hecho de que su ceguera podría haber sido causada por un maltrato, un golpe propinado por alguna de esas lacras que pululan en las calles abusando de los indefensos.

Su ceguera nos dolió más a nosotras que a ella misma. Los animales son seres fuertes, resilientes, aguerridos. Ellos toman la vida y sus penurias como vienen y siempre siguen adelante. Solamente por esa razón deberíamos tratar de parecernos a ellos. Nosotros, los limitados humanos, siempre hacemos tragedia y nos ponemos por un largo tiempo en situación de víctimas. Los animales, no. Si a ellos les falta alguno de sus sentidos, agudizan más los que les quedan y siguen adelante con sus vidas sin mirar atrás. Así fue la vida de Camila. Ella aprendió a manejarse bien en la casa y ni su ánimo, ni su alegría nunca se apagaron. A pesar de su limitación física, continuó con su vida y la disfrutó hasta el último momento.

Yo me despido tantas veces, de tantas personas y animales, que nunca sé si esa despedida será tal vez la última. Siempre trato de hacerlo casualmente, como si pudiera volver a ver al objeto de mi despedida al día siguiente; pero la verdad es que uno nunca sabe. La última vez que me despedí de Camila, le acaricié la cabecita y le pedí que siguiera acompañando, de alguna forma, a mi mamá. Como siempre dije “hasta la vuelta” y me fui.

Esta tarde, al ver su foto espiándome desde mi escritorio, la recuerdo y aunque aún la lloro, mi satisfacción de que llevó una vida plena es más fuerte que mi pena. Pienso entonces en todos los otros perros callejeros que no tuvieron la misma suerte que Camila; en todas esas criaturas que sufrieron y languidecieron hasta morir en las calles ante la mirada indiferente de la gente indolente que los considera parte del paisaje diario.

Tienes todo el derecho de emocionarte temporalmente ante la situación de los animales callejeros; pero luego de hacerlo, date cuenta que la manera más efectiva de ayudarlos, es hacer algo concreto por ellos. La ayuda, para ser real y marcar la diferencia, debe ser tangible. Por eso, ayuda adoptando a un callejerito, donando alimentos o medicinas a un albergue, promoviendo campañas de esterilización en tu barrio o colaborando como un voluntario profesional y eficiente. Nunca olvides que el tiempo, el esfuerzo y la ayuda tangible de los humanos siempre se puede medir y cuantificar; pero lo que los animales te darán a cambio, simplemente, no tiene precio.

Mando entonces, al Puente del Arco Iris, y en honor a Camila Fatmagul y a todos esos otros callejeritos, el brillante y emotivo poema de Manuel Benítez Carrasco “El Perro Cojo”. En el caso de mi Camila, no serán agujeritos de plata producidos por su muletita de perro cojo; serán agujeritos de plata producidos por la brillantez y la nobleza de sus nuevos ojitos sanos.

EL PERRO COJO

Manuel Benítez Carrasco

Con una pata colgando, despojo de una pedrada,

pasó el perro por mi lado. Un perro de pobre casta.

Uno de esos callejeros pobres de sangre y estampa.

Nacen en cualquier rincón, de perras tristes y flacas,

destinados a comer basuras de plaza en plaza.

Cuando pequeños, qué finos y ágiles son en la infancia,

baloncitos de peluche, tibios borlones de lana,

los miman, los acurrucan, los sacan al sol, les cantan.

Cuando mayores, al tiempo que ven que se fue la gracia,

los dejan a su ventura, mendigos de casa en casa,

sus hambres por los rincones y su sed sobre las charcas.

Qué tristes ojos que tienen, qué recóndita mirada

como si en ella pusieran su dolor a media asta.

Y se mueren de tristeza a la sombra de una tapia,

si es que un lazo no les da una muerte anticipada.

Yo le llamo: psss, psss, psss…Todo orejas asustadas,

todo hociquito curioso, todo sed, hambre y nostalgia,

el perro escucha mi voz, olfatea mis palabras

como esperando o temiendo pan, caricias… o pedradas.

No en vano lleva marcado un mal recuerdo en su pata.

Lo vuelvo a llamar: psss, psss… Dócil a medias avanza

moviendo el rabo con miedo y las orejitas gachas.

Chasco los dedos; y le digo: “Ven aquí, no te haré nada,

vamos, vamos, ven aquí”. Y adiós la desconfianza,

que ya se tiende a mis pies, a tiernos aullidos habla,

ladra para hablar más fuerte, salta, gira; gira, salta;

llora, ríe; ríe, llora; lengua, orejas, ojos, patas

y el rabo es un incansable abanico de palabras.

Es su alegría tan grande que más que hablarme, me canta.

“¿Qué piedra te dejó cojo? Sí, sí, sí, malhaya”.

El perro me entiende; sabe que maldigo la pedrada,

aquella pedrada dura que le destrozó la pata

y él, con el rabo, me dice que me agradece la lástima.

“Pero tú no te preocupes, ya no ha de faltarte nada.

Yo también soy callejero, aunque de distintas plazas

y a patita coja y triste voy de jornada en jornada.

Las piedras que me tiraron me dejaron coja el alma.

Entre basuras de tierra tengo mi pan y mi almohada.

Vamos, pues, perrito mío, vamos, anda que te anda,

con nuestra cojera a cuestas, con nuestra tristeza en andas,

yo por mis calles oscuras, tú por tus calles calladas,

tú la pedrada en el cuerpo, yo la pedrada en el alma

y cuando mueras, amigo, yo te enterraré en mi casa

bajo un letrero: “Aquí yace un amigo de mi infancia”.

Y en el cielo de los perros, pan tierno y carne mechada,

te regalará San Roque una muleta de plata.

Compañeros, si los hay, amigos donde los haya,

mi perro y yo por la vida: pan pobre, rica compaña.

Era joven y era viejo; por más que yo lo cuidaba,

el tiempo malo pasado lo dejó medio sin alma.

Y fueron muchas las hambres, mucho peso en sus tres patas

y una mañana, en el huerto, debajo de mi ventana,

lo encontré tendido, frío, como una piedra mojada,

un duro musgo de pelo, con el rocío brillaba.

Ya estaba mi pobre perro muerto de las cuatro patas.

Hacia el cielo de los perros se fue, anda que te anda,

las orejas de relente y el hociquillo de escarcha.

Portero y dueño del cielo San Roque en la puerta estaba:

ortopédico de mimos, cirujano de palabras,

bien surtido de intercambios con que curar viejas taras.

“Para ti… un rabo de oro; para ti… un ojo de ámbar;

tú… tus orejas de nieve; tú… tus colmillos de escarcha.

Y tú, – mi perro reía – tú… tu muleta de plata”.

Ahora ya sé por qué está la noche agujereada:

¿Estrellas… luceros…?

No, es mi perro cuando anda…

con la muleta va haciendo agujeritos de plata.

 

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