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Descuido fatal

Hot car

El ritmo de vida actual es acelerado, estresante y casi siempre mecánico. Un día de 24 horas – por lo menos para mí – casi siempre resulta corto. Y es precisamente en medio de días muy ocupados que se cometen gravísimos errores.

La mayoría de las personas responsables, conscientes y con un mínimo de inteligencia, jamás pensarían en dejar – ni siquiera por un minuto –  a niños o animales en autos durante días calurosos; pero nunca faltan aquellas personas que, bien intencionadas o no, piensan que el trámite a realizar o la compra pendiente, nunca serán tan largos como para causarle daños irreparables a los niños o animales que quedaron encerrados en un vehículo, aún con las ventanas parcialmente abiertas.

Vivo en una zona altamente calurosa y más de una vez he tenido que socorrer a un animal atrapado en un auto solo porque su guardián pensó que su ausencia no iba a ser tan larga. En todos los casos, la ventana del auto estaba semi abierta, pero eso no es suficiente para evitar tragedias irreversibles. Solamente una vez tuve que romper el vidrio y decidir enfrentar las consecuencias; pero felizmente, la dueña del auto entendió que si no lo hubiera hecho su animalito hubiera muerto en instantes.

La insolación es gravísima para los perros pues ellos no son capaces de disipar el calor lo suficientemente rápido. En cuestión de segundos, su temperatura corporal aumenta a niveles tan peligrosos que podrían dañar órganos e incluso causar la muerte.  Es por eso que es vital no dejar nunca a nuestros perros en los autos, ni siquiera en un día templado, y saber reconocer los síntomas de choque térmico. Muchas personas me preguntan cuál es la temperatura recomendada en la que se puede dejar a un perro en un coche. Mi respuesta siempre es la misma: ¡Ninguna! Si tienes que salir a hacer compras o encargos, deja a tu perro en casa. Punto. Es mil veces preferible que regreses por él a casa que regreses con tu amigo muerto. Tampoco recomiendo que se deje al perro atado o asegurado fuera del lugar al que ingresas. Eso tampoco te asegura que alguien se lo lleve. ¿Por qué el ser humano tiene que aprender a la mala o de sus errores garrafales? Sé responsable y toma la decisión correcta: Déjalo a salvo en tu casa, aunque llore, patalee o te mire con cara de presidiario cuando te vas. Verás que me agradecerás el consejo.

Los perros no pueden eliminar el calor a través de la transpiración y su principal mecanismo de regulación de calor es el intercambio gaseoso a través de la respiración. Por eso es que jadean cuando realizan actividades físicas intensas. El choque térmico más frecuente es el que se produce cuando los animales quedan atrapados en un auto; pero sucede con más frecuencia en perros con enfermedades cardíacas o respiratorias, cachorritos o perros viejitos, perros de pelo largo, con bozales, de color obscuro, perros sometidos a situaciones de alto estrés, perros obesos y perros de carita plana y nariz chata.

Los síntomas que sufre un perro cuando está sufriendo una insolación son los siguientes:

  • Temperatura corporal elevada
  • Ansiedad
  • Jadeo excesivo
  • Babeo excesivo
  • Espuma en la boca
  • Encías secas, pegajosas o muy rojas
  • Respiración dificultosa
  • Taquicardia
  • Latidos irregulares
  • Vómitos
  • Diarrea
  • Falta de coordinación muscular
  • Temblores

En las etapas avanzadas los síntomas incluyen:

  • Apatía o letargo
  • Debilidad
  • Inamovilidad
  • Convulsiones
  • Inconciencia

Lo más importante en estas circunstancias es actuar rápidamente para evitar que el animal pierda sales, se produzca una hemorragia interna, un derrame cerebral, una insuficiencia renal o hepática, un coma, o sobrevenga la muerte.

Es por eso que debemos actuar con rapidez llevando al animal al veterinario lo antes posible. Debes estar en permanente comunicación con el veterinario mientras lo llevas a su consultorio en caso de que deba darte instrucciones precisas. Si no puedes comunicarte con el médico lo primordial es reducir la temperatura de tu perro gradualmente y para eso te recomiendo:

  • Colocarlo en un lugar con sombra.
  • Rociarlo lentamente con agua fresca, pero nunca helada porque podría sufrir un shock, utilizando una manguera o sumergiéndolo en una tina sin que el agua le llegue a la cabeza. El agua deberá estar a unos 20ºC. Nunca lo sumerjas en una tina llena de hielo pues los cambios muy bruscos de la temperatura corporal pueden causarle problemas en los órganos internos. Es importante que el calor se disipe gradualmente. Si no tienes una tina a la mano, puedes utilizar paños mojados.
  • Chequear su temperatura rectalmente y dejar de enfriarlo cuando ésta alcance los 39º C. Es allí cuando debes detenerte para no causarle una hipotermia.
  • Durante el trayecto a la clínica veterinaria puedes mojar a tu perro con agua fría usando un spray.

Además, en días calurosos o simplemente cálidos te recomiendo que:

  • Saques a pasear a tu perro muy temprano por la mañana o por la noche, cuando el asfalto caliente no le lastimará las patitas.
  • No lo hagas jugar demasiado y si juega con mucha intensidad, oblígalo a descansar por varios minutos. Hay perritos que no tienen la más mínima noción del cansancio y pueden jugar por toda la eternidad. Mi perrito Cholín podía jugar a la pelota hasta el día del Juicio Final sin darse mucha cuenta. Y cuando lo obligábamos a descansar o detenerse, se quedaba dormido, cansado, con su pelota de tenia en el hociquito. Nunca tuve un perrito más juguetón que él. Jugaba a traer la pelota, era futbolista, mejor arquero y nadie le ganaba con el frisbee, que, aunque era mucho más grande que él, jamás lo intimidó. Cholín nunca le tuvo miedo a nada ni a nadie.
  • Asegúrate que cuando esté fuera de tu casa siempre tenga un lugar de sombra.
  • Dale una buena alimentación, buenos cuidados y evita estresarlo.
  • Dale siempre abundante agua limpia y fresca.

En unas semanas más, esperamos pasar en Arizona una ley llamada la Ley del Buen Samaritano. Con esta ley, las personas que encuentren a animales o niños dentro de vehículos y se vean en la obligación de romper los vidrios para salvarles la vida, no serán responsables por los daños ocurridos a los mismos. La nueva ley entiende que dichos actos se realizaron de buena fe, en situación de emergencia, que no fueron motivados por dinero y que la persona no fue negligente.

La policía les pedirá a los buenos samaritanos que, antes de romper los vidrios de cualquier vehículo, se comuniquen primero con el operador del servicio de emergencias 911, se mantengan en contacto con el operador, sigan sus instrucciones y se mantengan en el lugar de los hechos hasta que llegue la policía. En algunos casos, también se permitirá que el buen samaritano abandone el lugar con el animal o el niño víctimas del choque térmico en busca de atención médica.

Nos alegra saber que nuestras autoridades locales están dispuestas a colaborar con los activistas por los derechos de los animales para salvar sus vidas cuando alguien negligente no pensó ni en su seguridad ni en su bienestar.

Y así como las autoridades y las fuerzas del orden hacen su parte, a ti te toca hacer la tuya y ser un guardián responsable. Recuerda que más vale prevenir que lamentar. Estoy segura que tu perrito te lo agradecerá.

 

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Solidaridad con todos

Huaico 2

A través de las noticias nos enteramos de la terrible situación de la costa del Perú a causa de los incontenibles huaicos. El huaico es una palabra quechua (wayq’u) con el que se conoce a una masa de lodo y piedras enormes que se desprende de los Andes como consecuencia de lluvias excesivas. Al caer esta masa en los ríos, generalmente ocasiona desbordes considerables que dejan a su paso más pobreza, destrucción, y muerte.

Todos los peruanos sabemos que, inevitablemente, en el verano llegan (con mayor o menor intensidad) los huaicos y en invierno, el friaje. Es un círculo vicioso que se repite cada año ante el sufrimiento de los animales y la gente y la ineptitud del gobierno de turno. El huaico destruye casas, puentes y daña económicamente a poblaciones enteras y los animales se ahogan, se congelan e incrementan sus números en las calles ante la impotente mirada de quienes quisieran impedir sus sufrimientos.

Los peruanos ya están acostumbrados a ser solidarios ante estas desgracias. Su espíritu nacionalista y generoso sale a relucir para ayudar a los animales y a sus congéneres, pero esta es una situación que no puede volver a repetirse. No es solamente responsabilidad del gobierno de turno, sino también de la ciudadanía que debe ser educada en la prevención y en la extensión de su solidaridad hacia los animales.

El magnífico y poderoso Imperio Inca, a pesar de sus políticas impuestas y hasta cierto modo, condescendientes, supo prevenir estos desastres naturales con eficacia y una tecnología extremadamente avanzada para su época. El fenómeno de El Niño no fue algo desconocido para ellos y aunque no hay evidencias escritas de que lidiaron directamente con él, existe evidencia de que tenían conocimiento del fenómeno por la valoración que le otorgaron al mullu, una concha marina que ahora es conocida con el nombre de spondylus y cuya distribución depende del calor de las aguas.

Por otro lado, diferentes estudios de arqueólogos de Harvard han determinado que la ingeniería hidráulica de las culturas Cupisnique, Moche, Chimú, Lambayeque y el mismo Tahuantinsuyo, presentaron patrones de adaptación del terreno y movilidad de la población de las zonas afectadas en caso de necesidad.

Como lo torcido de la naturaleza humana siempre sale a relucir en situaciones de desgracia, en esta oportunidad también apareció en la forma de gente o pseudo-instituciones cuyo modus operandi ha sido siempre inspirar pena en la población con el fin de lucrar de manera particular.

¿A quién no le agrada la idea de salvar a todos los animales damnificados y ponerlos en un albergue esperando una adopción perfecta? ¿Quién no quisiera salvar a un animal a punto de ahogarse o hacer todo lo humanamente posible para darle una oportunidad de seguir viviendo? Es eso con lo que precisamente cuentan los estafadores y quienes viven de la desgracia y los sufrimientos de los animales.

El público, motivado por su empatía, su compasión, o su pena, no pregunta, no cuestiona, y – mucho menos – pide cuentas o exige resultados. Aportan lo que sus economías les permiten, donan su tiempo y energías para luego ser vilmente engañados con fotos o historias falsas en las que los perjudicados siempre son los animales.

Aunque la gran mayoría de los latinoamericanos no conocen el exacto significado (y mucho menos la práctica) de la palabra prevención; esto no es excusa para que un grupo de farsantes continúen aprovechándose de todos. En el momento de la desgracia, cuando las víctimas animales y humanas llegan a los momentos más álgidos, todo el mundo se echa la mano al bolsillo para contribuir sin saber si la ayuda que ofrecen caerá en buenas manos y ejecutará sus deseos.

La idiosincrasia de los peruanos no ha cambiado a través del tiempo y esas lecciones no aprendidas son precisamente su traba más grande. Desde las épocas virreinales, la única función del riquísimo territorio del Perú era explotar sin piedad a indígenas y negros con tal de aumentar las arcas españolas. Al virrey de turno y a los mestizos y criollos poderosos que vivían en contubernio con los tiranos, jamás les importó el pueblo, nunca les importó la prevención, las mejoras sociales y económicas del pueblo ni el progreso moral y cultural de las masas. Asquerosos y deplorables “pasatiempos” como las corridas de toros y las peleas de gallos surgieron para seguir engañando miserablemente al pueblo con la venia y bendición de la iglesia católica, que, desde tiempos inmemoriales, miró hacia el otro lado cada vez que un inocente animal era brutalmente masacrado para proveer entretenimiento malsano a la chusma.

Con el pasar del tiempo, los bandidos simplemente han cambiado de forma y de tácticas. Ahora se auto-proclaman salvadores de los animales sufrientes y salen a la calle y en los medios para inspirar una lástima y empatía que conmueve a la gente para entregarles bienes o dinero.

El lenguaje especista y equivocado, que abunda en el idioma español, me forzaría a llamarlos “corderos con piel de lobo”; pero, obviamente, ellos no merecen ser comparados con ningún noble animal. Entre los animales, las cosas son siempre claras y determinantes; aún en el momento de la sobrevivencia de las especies que, ante nuestros ojos humanos, a veces parece brutal, los animales hacen lo que se debe hacer, sin engañar a nadie. Algo diferente sucede con algunos humanos, siempre dispuestos a obtener beneficios personales y siempre listos para engañar a la gente de buen corazón.

La lección que los huaicos nos han dejado es bastante clara: No solamente nos hace falta un plan estratégico de prevención para animales y humanos por igual; sino que aún también falta mucha educación y mucha empatía hacia las otras especies que comparten el mundo con nosotros. Los videos mostraron muchas desgracias, pero las imágenes más impactantes fueron la de los animales ahogados y desposeídos. Como siempre, la gente mostró mucha más empatía con los animales de compañía, mientras que los de granja quedaron relegados o fueron rescatados para luego ser devueltos a quienes los matarán prontamente para obtener un beneficio económico. ¡Y qué mejor manera de ayudar a los damnificados humanos que sacrificar a los animales que quedaron en sus estúpidas e ignorantes “polladas”! ¿Es que la ignorancia puede llegar a ser tan grande que no se dan cuenta que una vida salvada no puede volver a ser brutalizada?

Mi país es un país hermoso, vasto, riquísimo, bendecido por la naturaleza; pero a la gente aún le falta evolucionar éticamente; tal vez no al punto de nuestro activismo concreto y constante, pero por lo menos a un nivel de respeto y consideración para con todo ser capaz de sentir.

La otra parte de la lección es la de aprender a ser selectivos e inquisitivos; aprender a preguntar y a demandar quién y qué es lo que se hizo con cualquier tipo de donación entregada, por muy mínima que esta haya sido. La gente debe huir de sinvergüenzas que con fotos falsas o con animales en situaciones deplorables exigen dinero para implementar planes imposibles de realizar. Húyanle a caras llorosas, a historias increíbles o a nombres ridículamente preparados como caridad, compasión, felicidad, armonía, libre de eutanasia, etc. Huyan también de grupos que aseguren tener legalidad. Aunque esto es, de alguna manera, la demostración de algo estable, recuerden que las instituciones que trabajan por los derechos de los animales y sus representantes siempre gozan de una excelente reputación por las obras realizadas y por rendir cuentas abiertamente.

Si quieres ayudar a estos animales, haz algo concreto y tangible. Apoya a organizaciones que por su trayectoria en el país te han demostrado más de una vez que se dedican a este trabajo porque realmente les importan los animales. No te conformes con postear mensajes y gráficos desde la comodidad de tu casa, siempre pidiendo que “alguien más” haga el trabajo por ti. Ya va siendo hora de que los peruanos aprendan a ser voluntarios de verdad. Y ese calificativo no llega sino hasta que te hayas involucrado en cuerpo y alma a la causa que dices defender. La imagen que aparece en el encabezado de este artículo es la reproducción de una foto auténtica en la que una perrita callejera se mete al lodazal para rescatar a su cachorro. El lema de “Fuerza Perú” también se aplica a los animales.

Huaico 1

Los animales no hablan nuestro idioma y no nos pueden prevenir contra los estafadores; es por eso que siempre debemos estar preparados para evaluar, investigar y decidir a qué instituciones debemos apoyar con nuestro trabajo, esfuerzo y dinero. No sigas perdiendo tu dinero y energía con gente que por años ha vivido del dinero que debería ser destinado a la causa sagrada de los derechos de los animales. Con pruebas fehacientes en la mano, denúncialos sin titubeos y exponlos ante la opinión pública para crearles la muerte civil que se merecen.

Es probable que algunos hayamos sido engañados alguna vez, pero después de haber recibido advertencias y consejos, nunca olvides que el engaño es una elección, no un error.

 

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Agujeritos de plata

2016 Marzo - Sonriente

Realmente no sé dónde se va el tiempo. Acabo de pestañear y ya pasaron dos meses…. Y en todo este tiempo pasó de todo, cosas positivas y menos positivas; logros, victorias, retrasos, decepciones, y una tristeza que languidece hasta ahora, no solamente por la pérdida real sino también por lo que la pérdida implica para otros.

Los activistas por los derechos de los animales estamos destinados a conectar todos los hechos de nuestras vidas. En realidad, no podemos existir sin comprobar que todo siempre está entrelazado con causas y consecuencias. Ese es nuestro modus operandi y lo aplicamos a todos los hechos de nuestra vida.

Hace unos días Camila, mi perrita de Lima, abandonó este mundo. Aunque, por razones de distancias físicas, no compartimos el día a día, bastaba que fuera un animal; un animal rescatado para que tuviera un lugar especial en mi corazón. Ella sufrió la crueldad y la indiferencia de las calles hasta el día en que llegó a la casa de mi madre. Se llevó con ella todos esos malos recuerdos que espero haya borrado y perdonado al haber recibido la bondad y el cariño que se le brindó en mi casa; pero como yo no soy perra, ni tengo su nobleza, nunca podré olvidarme del hecho de que debido a un golpe recibido en sus tiempos de callejera se quedó ciega.

Cuando supe que sus ojitos iban a quedarse sin luz, hablé con varios veterinarios acerca de la posibilidad de ayudarla para revertir esa condición; pero todos ellos pensaron que, debido a su edad y a su falta de historia clínica específica, lo mejor era no intervenir. En lo que sí coincidieron fue en el hecho de que su ceguera podría haber sido causada por un maltrato, un golpe propinado por alguna de esas lacras que pululan en las calles abusando de los indefensos.

Su ceguera nos dolió más a nosotras que a ella misma. Los animales son seres fuertes, resilientes, aguerridos. Ellos toman la vida y sus penurias como vienen y siempre siguen adelante. Solamente por esa razón deberíamos tratar de parecernos a ellos. Nosotros, los limitados humanos, siempre hacemos tragedia y nos ponemos por un largo tiempo en situación de víctimas. Los animales, no. Si a ellos les falta alguno de sus sentidos, agudizan más los que les quedan y siguen adelante con sus vidas sin mirar atrás. Así fue la vida de Camila. Ella aprendió a manejarse bien en la casa y ni su ánimo, ni su alegría nunca se apagaron. A pesar de su limitación física, continuó con su vida y la disfrutó hasta el último momento.

Yo me despido tantas veces, de tantas personas y animales, que nunca sé si esa despedida será tal vez la última. Siempre trato de hacerlo casualmente, como si pudiera volver a ver al objeto de mi despedida al día siguiente; pero la verdad es que uno nunca sabe. La última vez que me despedí de Camila, le acaricié la cabecita y le pedí que siguiera acompañando, de alguna forma, a mi mamá. Como siempre dije “hasta la vuelta” y me fui.

Esta tarde, al ver su foto espiándome desde mi escritorio, la recuerdo y aunque aún la lloro, mi satisfacción de que llevó una vida plena es más fuerte que mi pena. Pienso entonces en todos los otros perros callejeros que no tuvieron la misma suerte que Camila; en todas esas criaturas que sufrieron y languidecieron hasta morir en las calles ante la mirada indiferente de la gente indolente que los considera parte del paisaje diario.

Tienes todo el derecho de emocionarte temporalmente ante la situación de los animales callejeros; pero luego de hacerlo, date cuenta que la manera más efectiva de ayudarlos, es hacer algo concreto por ellos. La ayuda, para ser real y marcar la diferencia, debe ser tangible. Por eso, ayuda adoptando a un callejerito, donando alimentos o medicinas a un albergue, promoviendo campañas de esterilización en tu barrio o colaborando como un voluntario profesional y eficiente. Nunca olvides que el tiempo, el esfuerzo y la ayuda tangible de los humanos siempre se puede medir y cuantificar; pero lo que los animales te darán a cambio, simplemente, no tiene precio.

Mando entonces, al Puente del Arco Iris, y en honor a Camila Fatmagul y a todos esos otros callejeritos, el brillante y emotivo poema de Manuel Benítez Carrasco “El Perro Cojo”. En el caso de mi Camila, no serán agujeritos de plata producidos por su muletita de perro cojo; serán agujeritos de plata producidos por la brillantez y la nobleza de sus nuevos ojitos sanos.

EL PERRO COJO

Manuel Benítez Carrasco

Con una pata colgando, despojo de una pedrada,

pasó el perro por mi lado. Un perro de pobre casta.

Uno de esos callejeros pobres de sangre y estampa.

Nacen en cualquier rincón, de perras tristes y flacas,

destinados a comer basuras de plaza en plaza.

Cuando pequeños, qué finos y ágiles son en la infancia,

baloncitos de peluche, tibios borlones de lana,

los miman, los acurrucan, los sacan al sol, les cantan.

Cuando mayores, al tiempo que ven que se fue la gracia,

los dejan a su ventura, mendigos de casa en casa,

sus hambres por los rincones y su sed sobre las charcas.

Qué tristes ojos que tienen, qué recóndita mirada

como si en ella pusieran su dolor a media asta.

Y se mueren de tristeza a la sombra de una tapia,

si es que un lazo no les da una muerte anticipada.

Yo le llamo: psss, psss, psss…Todo orejas asustadas,

todo hociquito curioso, todo sed, hambre y nostalgia,

el perro escucha mi voz, olfatea mis palabras

como esperando o temiendo pan, caricias… o pedradas.

No en vano lleva marcado un mal recuerdo en su pata.

Lo vuelvo a llamar: psss, psss… Dócil a medias avanza

moviendo el rabo con miedo y las orejitas gachas.

Chasco los dedos; y le digo: “Ven aquí, no te haré nada,

vamos, vamos, ven aquí”. Y adiós la desconfianza,

que ya se tiende a mis pies, a tiernos aullidos habla,

ladra para hablar más fuerte, salta, gira; gira, salta;

llora, ríe; ríe, llora; lengua, orejas, ojos, patas

y el rabo es un incansable abanico de palabras.

Es su alegría tan grande que más que hablarme, me canta.

“¿Qué piedra te dejó cojo? Sí, sí, sí, malhaya”.

El perro me entiende; sabe que maldigo la pedrada,

aquella pedrada dura que le destrozó la pata

y él, con el rabo, me dice que me agradece la lástima.

“Pero tú no te preocupes, ya no ha de faltarte nada.

Yo también soy callejero, aunque de distintas plazas

y a patita coja y triste voy de jornada en jornada.

Las piedras que me tiraron me dejaron coja el alma.

Entre basuras de tierra tengo mi pan y mi almohada.

Vamos, pues, perrito mío, vamos, anda que te anda,

con nuestra cojera a cuestas, con nuestra tristeza en andas,

yo por mis calles oscuras, tú por tus calles calladas,

tú la pedrada en el cuerpo, yo la pedrada en el alma

y cuando mueras, amigo, yo te enterraré en mi casa

bajo un letrero: “Aquí yace un amigo de mi infancia”.

Y en el cielo de los perros, pan tierno y carne mechada,

te regalará San Roque una muleta de plata.

Compañeros, si los hay, amigos donde los haya,

mi perro y yo por la vida: pan pobre, rica compaña.

Era joven y era viejo; por más que yo lo cuidaba,

el tiempo malo pasado lo dejó medio sin alma.

Y fueron muchas las hambres, mucho peso en sus tres patas

y una mañana, en el huerto, debajo de mi ventana,

lo encontré tendido, frío, como una piedra mojada,

un duro musgo de pelo, con el rocío brillaba.

Ya estaba mi pobre perro muerto de las cuatro patas.

Hacia el cielo de los perros se fue, anda que te anda,

las orejas de relente y el hociquillo de escarcha.

Portero y dueño del cielo San Roque en la puerta estaba:

ortopédico de mimos, cirujano de palabras,

bien surtido de intercambios con que curar viejas taras.

“Para ti… un rabo de oro; para ti… un ojo de ámbar;

tú… tus orejas de nieve; tú… tus colmillos de escarcha.

Y tú, – mi perro reía – tú… tu muleta de plata”.

Ahora ya sé por qué está la noche agujereada:

¿Estrellas… luceros…?

No, es mi perro cuando anda…

con la muleta va haciendo agujeritos de plata.

 

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Tu perro sabe exactamente lo que le dices

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Esta afirmación no toma por sorpresa a nadie que alguna vez haya compartido su vida con un perro. Ellos son seres sumamente inteligentes e intuitivos; pero ahora la ciencia lo confirma.

Cuando le hablamos a nuestros perros ellos no solamente escuchan las palabras que usamos sino también la manera en la que las decimos. Las palabras que seleccionamos y nuestra entonación son entendidas exactamente por los perros. En un estudio publicado el pasado mes de agosto en la revista Science, los científicos demostraron que el cerebro canino procesa la información de una manera muy similar al cerebro humano.

Realizar el estudio no fue cosa fácil. Se tuvo que entrenar a un grupo de perros para que se mantuvieran totalmente quietos dentro de un escaneador que les tomaba varias resonancias magnéticas. Durante muchos meses, 13 perros húngaros (6 Collies, 4 Golden Retrievers, 2 Pastores Alemanes y un Perro Chino Crestado) aprendieron a acostarse sin mover ni un músculo en el escaneador para que el etólogo Eötvös Loránd de la Universidad de Budapest realizara las tomas necesarias.

Se demostró que los 13 perros respondieron a varias vocalizaciones como gruñidos, ladridos, gemidos, y gritos de personas y de otros perros. Los sonidos de felicidad o de temor activaron las mismas áreas cerebrales en las dos especies.

Los mismos perros escucharon grabaciones de sus guardianes humanos hablando en formas diferentes: alabándolos, hablando de forma neutral, alabándolos en un tono neutral, y utilizando palabras neutrales en un tono de halago.

Los resultados de las neuro imágenes mostraron que el hemisferio izquierdo del cerebro de los perros respondió a las palabras utilizadas y que el hemisferio derecho respondió a la entonación. Pero fue preciso utilizar una palabra de halago en un tono del mismo tipo para que el centro de recompensa de los perros se activara.

Esto explica entonces que tu perro sabe muy bien cuando lo estás halagando y sabe que lo haces de veras.

 
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Posted by on November 10, 2016 in Animales de compañía

 

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Tú apuestas, ellos mueren

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Los seres humanos tienen asombro y fascinación por los otros seres que comparten el planeta con nosotros. Algunos tenemos un inmenso respeto y consideración por sus derechos y quedamos impresionados y anonadados ante su belleza, su fortaleza física, sus colores, proezas y habilidades. Nos maravillamos con ellos con respeto y distancia; pero lamentablemente, el gen deficiente que hace que otros seres humanos se conviertan en humanoides, ha logrado, desde el principio de los tiempos, que esas habilidades que muchos valoramos, se utilicen para explotarlos hasta morir.

Un galgo puede correr más de 65 kilómetros en línea recta. Y después del guepardo y el caballo es el animal más veloz del planeta. Nunca he puesto un pie en un galgódromo; pero, dentro de las limitaciones del jardín inmenso de una persona bondadosa que rescató a dos de ellos, he tenido el privilegio de ver como esa masa de músculos despliega un bellísimo conjunto de armonía, gracia e increíble agilidad.

Los que una vez fueron consideramos miembros de la más exquisita nobleza, hoy son brutalmente explotados en los galgódromos que aún quedan en el mundo como muestra de que la civilización, en su más puro sentido, no ha llegado a esos lugares.

Solamente en los Estados Unidos, donde algunas leyes de protección son aplicables para este mal denominado “deporte” miles de galgos mueren, son eliminados o sufren terribles heridas como patas y cuellos rotos, infartos, sofocación, parálisis, electrocutamiento, etc. En España es muy común encontrarlos colgados en árboles o con un balazo en la cabeza en lugares alejados de las ciudades.

Hace años, cuando esa salvaje forma de “entretenimiento” era aún legal en Arizona, Estados Unidos, nos llegó la noticia de que en el desierto se había descubierto un nicho con los cuerpos de cientos de ellos. Para evitar que se identificara al galgódromo o criadero al que pertenecían, les habían cortado las orejas pues es allí donde se tatúa esa información.

Diariamente, los galgos solo salen de sucias jaulas en las que no pueden moverse o echarse libremente por breves minutos para hacer sus necesidades y para participar en las carreras. Las hembras son inyectadas con fármacos que previenen que entren en celo y es práctica común drogarlos para que rindan mejor en las carreras. Sufren las inclemencias del clima y de infestaciones de pulgas, garrapatas y parásitos internos debido a la precaria dieta con las que se les alimenta. En los Estados Unidos, se les alimenta con un tipo de carne cruda denominada 4D que, en los términos de la industria cárnica, es lo último que queda y que nadie consume de los mataderos.

Estos maravillosos animales que como animales de compañía necesitan la presencia de una familia y vida de hogar, son descartados cuando dejan de producir dinero para los mafiosos galgueros y todo su entorno. Estos animales que tendrían un promedio de vida de 13 años o más, mueren aproximadamente a los 18 meses. Algunos son destinados como sementales y muy pocos tienen la suerte de ser adoptados.

Tampoco hay que olvidar que, a pesar de que los galgueros aseguran no utilizar liebres vivas, esa práctica es muy común. En muchos casos, los galgos, al alcanzar a la liebre la destrozan ante la risa y el orgullo insanos de los galgueros explotadores que solo ven en ellos a una cosa capaz de producir dinero.

Al igual que en cualquier otra industria de explotación de animales para el entretenimiento de las masas, sus abusadores dirán que ellos aman a los perros, que los tratan bien, que nacieron para correr y que ellos los necesitan para mantener a sus familias. El público sensible, compasivo e inteligente no le da crédito a todas esas falsedades y tonterías y como respuesta a su súplica de dejar trabajarlos en paz para que puedan proveer para sus familias, les decimos que se busquen un empleo decente en el que no exploten a ninguna criatura viviente. Parece que los mafiosos han olvidado el viejo dicho que dice que el trabajo dignifica y no denigra.

¿Y quién dice que los activistas por los derechos de los animales no somos persistentes? Después de 72 años (sí, leyeron bien) logramos cerrar el último bastión de abuso de galgos en el estado de Arizona cuando las puertas del Tucson Greyhound Park se cerraron para siempre.

En esta oportunidad esa meta puede convertirse en realidad para nuestros colegas de Proyecto Galgo Argentina quienes a la fecha se encuentran a punto de pasar una ley que prohibiría las nefastas corridas en su país. En los primeros días de noviembre los diputados argentinos decidirán si Argentina avanza hacia la civilización y hacia el respeto por los animales o se queda en el oscurantismo, el retraso y la ignorancia.

Bajo el lema “La vida de cualquier animal es mucho más valiosa que la de aquel humano capaz de torturarlo” Proyecto Galgo Argentina viene trabajando arduamente para alcanzar la ansiada erradicación. Están recibiendo mucho apoyo de los argentinos, pero también es sumamente importante contar con el apoyo de activistas de otros países. Nuestro apoyo se puede concretizar de varias maneras:

  1. Firmando y difundiendo su petición en: https://www.change.org/p/prohibicion-de-las-carreras-de-galgos-stopgalgueros Su meta es llegar a las 500,000 firmas y aún se necesitan muchas más.
  2. Enviándoles una donación o comprando algunos de los productos de su tienda: http://www.proyectogalgoargentina.com/
  3. Tomándote un video o foto con el poster que adjuntaré en la página de Facebook de Animalia Latina y colgándola en la página de Facebook de Proyecto Galgo Argentina: https://www.facebook.com/Proyecto.Galgo.Argentina para expresar el apoyo internacional a la causa. No te olvides de pedir a todos tus contactos que hagan lo mismo. No te olvides de mencionar tu nombre y el pais de donde envias tu apoyo.

Nunca olvides que los explotadores de los animales, sea cual sea su industria de muerte y sufrimiento, siempre se unen. Nosotros no podemos quedarnos atrás y debemos ofrecer toda la ayuda posible a nuestros colegas argentinos hoy mismo. No me salgan con excusas diciendo que lo que los activistas internacionales podrían hacer por los animales argentinos no tiene ningún tipo de repercusión en ese país. Eso es totalmente incierto. Al involucrarnos, los políticos argentinos sabrán que los ojos del mundo estarán centrados en la decisión que tomen y nuestros colegas sentirán la fuerza y la calidez de nuestro apoyo.

Como nuestros colegas de Proyecto Galgo Argentina claramente lo indican: La crueldad no se regula. La esclavitud no se regula. El abuso no se regula. La tortura no se regula. La explotación no se regula.

¡Todo eso se PROHÍBE!

Por una Argentina libre de carreras de galgos, ¡ABOLICIÓN!

Muchas gracias por su ayuda.

 

 

 

 

 

 

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La locura después del baño

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No hay nada más divertido que ser testigo de la algarabía que siente un perro después de haber sido bañado. Ni el perro más letárgico se resiste a correr a una velocidad asombrosa para poder restregarse en todos los muebles que se crucen en su camino, sacudirse y volver a correr sin parar en la casa.

Siempre pensé que lo hacían por sentirse liberados, libres y limpios; pero he aprendido que ese súbito frenesí se debe a otras razones.

Sucede que ese brote de energía se produce por la ansiedad que los perros desarrollan antes, durante y después del baño. Muy pocos perros realmente disfrutan disfruten de un baño relajante; a la mayoría de ellos la idea del baño les asusta o les disgusta. El agua, la tina, la ducha, el champú de un olor agradable para nosotros, pero probablemente desagradable para ellos (nunca me puse a pensar en eso), las toallas, y la secadora de pelo, es demasiado para su sensibilidad. Todo esto les produce un estrés que, al verse finalmente liberado, se convierte en una locura temporal.

¿Y qué podemos hacer para reducir esta locura?

  • Antes del baño haz que se canse un poco llevándolo a caminar, correr o juega con él. Esto hará que su nivel de energía se reduzca.
  • Procura que el baño sea una actividad relajante.
  • Utiliza agua tibia y no permitas que se enfríe mientras lo estés bañando. Elige un champú para perros. Ten presente que a los perros no les gustan los olores fuertes. Es por eso que se refriegan en las alfombras y muebles con el propósito de quitárselo.
  • Elógialo cuando se mantenga calmado durante el baño y prémialo con un bocadito que le guste.
  • Sécalo completamente para que su pelaje no quede húmedo y se enferme.

Recuerda que lo más importante siempre es que tu perro se sienta calmado y contento al mantenerlo limpio.

 

 

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Cinco maneras de decirle a tu perro cuánto lo quieres

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Estoy segura que ustedes les demuestran su amor a sus animales de compañía de miles de formas…. Pero, ¿lo hacen de manera humana o de manera canina?

También estoy segura que ellos aprecian tus demostraciones humanas de afecto, pero ahora te presentaré cinco formas con las que les dirás lo mismo en un lenguaje que ellos pueden entender totalmente.

Míralo profundamente a los ojos

El Dr. Brian Hare, catedrático de Neurociencia Cognitiva en la Universidad Duke de Nueva York y autor del libro The Genius of Dogs afirma que cuando los perros nos miran fijamente nos están abrazando profundamente con sus ojos. Por supuesto que no recomiendo que mires profundamente a ningún otro perro – que no sea tu compañero – a los ojos porque en el lenguaje canino eso puede ser considerado como una amenaza. Mira a tu perro tierna y profundamente a los ojos cuando los dos estén en casa, solos y relajados. Háblale suavemente (sin utilizar voces chillonas o agudas), acarícialo y mantén el contacto visual. Según el Dr. Hare, esto hace que el cerebro de los perros produzca oxitocina, la misma hormona responsable de la unión emocional de una madre con su hijo.

Levanta las cejas 

Un estudio publicado en el Japón en el volumen del 2013 de Behavioral Processes descubrió que los perros alzan las cejas, sobre todo la izquierda, cuando sus guardianes los saludan. Utilizando una cámara de velocidad avanzada, se pudo estudiar la diferencia en los movimientos faciales de los perros cuando saludaban a sus guardianes y a personas extrañas. Cuando los perros eran saludados por los extraños, sus expresiones faciales no eran tan acentuadas y, en la mayoría de los casos, levantaban la ceja derecha. Eso demostró que la parte derecha del cerebro controla la parte izquierda de la cara la cual está relacionada con las emociones, mientras que la parte izquierda del cerebro controla la parte derecha de la cara que está asociada a comportamientos analíticos.

Apóyate en él

No en el sentido espiritual y figurativo del término, sino de veras. Aprieta tu cuerpo al de él, obviamente sin sofocarlo, ni apretarlo, para darle a entender que confías en él. ¿Por qué crees que ellos se aprietan contra tus piernas cada vez que tienen la oportunidad de hacerlo? Para ellos, esto es como darnos un abrazo así que ahora ya tendrás la oportunidad de devolvérselo.

Deja que duerma contigo

Gregory Berns, neurocientífico de la Universidad Emory es el autor de How Dogs Love Us y ha pasado mucho tiempo estudiando el cerebro de los perros utilizando resonancias magnéticas. De acuerdo a sus investigaciones, dormir con un humano, es la expresión más auténtica de amor y confianza que un perro puede darte porque ese es el momento en el que ellos son más vulnerables. Eso también demuestra que nos consideran miembros de su jauría. Si no permites que duerma contigo, acurrúcate con él en el piso o en el sofá por unos minutos, todos los días, para demostrarle tu afecto.

Sé tú mismo

En las extensivas investigaciones realizadas por el Dr. Berns ha quedado demostrado que, aunque a veces sea difícil para nosotros entender lo que nuestro perro esté pensando, él no tiene ningún problema en “leer” claramente nuestras emociones. Si el amor que le das es sincero, ellos lo sabrán inmediatamente al leer y entender nuestra voz, nuestro lenguaje corporal y nuestras acciones.

Continúa dándole todo el amor del mundo y él te recompensará demostrándote todo su afecto en la forma tan especial que solo ellos pueden tener.

 

 

 
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Posted by on October 11, 2016 in Uncategorized

 

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