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Lecciones de vida

Amarelo

Todo el mundo estará de acuerdo cuando digamos que la educación en estos tiempos es totalmente diferente a la de antaño. Sin retroceder hasta trasladarnos a la época de que “la letra con sangre entra”, nos damos cuenta que los escolares de hoy gozan de un sin número de recursos que nosotros hubiéramos envidiado en otro tiempo.

El efecto de la tecnología en la educación es tan importante y relevante que, en estos tiempos, realmente no hay excusa para que ningún escolar deje de presentar un trabajo, realice una investigación, encuentre diferentes perspectivas para un mismo problema o haga un análisis exhaustivo de algún punto de vista. Hemos comprobado, tal vez con algunos trazos de decepción, que algunos héroes denominados así por libros de texto pre-concebidos, no fueron tales y hemos visto al mundo cambiar al punto de no poder recordar el nombre de todas las nuevas naciones emergentes en el mundo moderno.

Si me lo preguntan, yo estoy más que satisfecha y contenta de haber sido educada en una época en la que el esfuerzo, la dedicación y el empeño contaban. No era fácil ser muy buena alumna porque eso involucraba tener mucha organización, disciplina y compromiso. Cuando hacíamos tareas de matemáticas, no solamente debíamos brindar una respuesta, sino que teníamos que demostrar cómo habíamos llegado a ella y cuando leíamos textos para nuestras clases de humanidades teníamos que haberlos leído de tapa a tapa, para poder expresar nuestros pensamientos y opiniones. Los mapas del mundo había que dibujarlos y colorearlos y querer saber el gentilicio de los habitantes de Nueva Guinea, implicaba una visita a la biblioteca más cercana con block de notas y lápiz en mano, porque los libros de referencia, simplemente, no se prestaban. Así de complicada era la cosa, muy diferente a las experiencias con los buscadores de Internet de hoy que, en cuestión de segundos, te puede llevar a un tutorial para aprender chino o te puede decir – con video incluido – cómo hacer una germinación.

Ese tipo de educación tradicional aún es la que impera en las áreas rurales o alejadas de Latinoamérica. Miles de niños campesinos caminan o navegan cientos de kilómetros para asistir a una escuelita donde la modernidad se refleja en una carpeta destartalada, un viejo pizarrón, algunos lápices y una campana oxidada para indicar el almuerzo y la salida. Cuando veo noticias sobre el inmenso esfuerzo que hacen esos niños, de inmediato pienso en el desperdicio que veo en otros sitios; en la falta de aprecio que existe entre algunos escolares que no valoran todas las comodidades que tienen para aprender. Mientras que en Latinoamérica los políticos ponen a la educación pública en el último lugar de sus prioridades y siguen robando o delinquiendo, al pueblo, a la masa sufriente, se le mantiene ignorante pues esa es la mejor manera de controlarlo. Si en alguna época de la historia fue “pan y circo”, ahora es medio pan y vulgaridad, crueldad o basura.

Aparte de la buena formación académica que todo niño merece, son muy pocos los sistemas educativos del mundo que incluyen a la educación humanitaria como parte integral de su curricula. Se enseñan algunos valores en la clase, sobre todo en las escuelas primarias; pero no existen programas estructurados que sigan a los niños desde el inicio de su aprendizaje académico hasta el momento en el que salen a la vida.

Las razones por las que la educación humanitaria debería ser una asignatura mandatoria abundan y han sido ratificadas por agrupaciones profesionales de educadores, psicólogos y custodios de la ley. En este mundo impregnado de violencia, necesitamos niños forjados en los principios de empatía, compasión, tolerancia y respeto que todo ser humano debe poseer para poder aspirar a la creación de sociedades más cultas y más justas. Los principios de la educación humanitaria no pueden reducirse a escasas presentaciones durante el año escolar que solamente dejan un buen sabor de boca pero que no ahondan en la formación de los niños y jóvenes.

Si nos ponemos a pensar en los miles de estudiantes que no tienen vidas de familia, ni apoyo alguno; en todos los casos anónimos de niños y jóvenes con vidas personales realmente trágicas, nos daremos cuenta que las escuelas son los únicos centros donde estas personas encontrarán las herramientas para sobrevivir y ser funcionales en el futuro. ¿Cuánto tiempo más tomará darse cuenta que “el futuro del mundo” no es un asunto de suerte o de casualidad? Si verdaderamente queremos vivir en sociedades mejoradas, se tiene que trabajar el presente, representado en todos los niños y jóvenes que pueblan nuestros centros de aprendizaje.

Y regresando al hecho de las facilidades que el Internet pone a nuestras manos, la tarea se simplifica en gran forma. Todo lo que un educador interesado tiene que hacer es una búsqueda bajo el título “planes de clase de Educación Humanitaria”. Sé que, al principio, la labor podría ser ligeramente complicada, pero la práctica y la aplicación a las materias que se deben enseñar en la clase, harán que ese esfuerzo inicial se convierta en un placer. Las mejores clases que yo he dictado han sido lecciones relacionadas a temas de educación humanitaria. No son únicamente novedosas sino que también despiertan el interés y la participación de los alumnos. Sus temas únicos, relevantes y actuales motivan a que los alumnos se involucren en el tema y quieran hacer el bien. ¿A quién no le gusta que las generaciones futuras demuestren empatía, compasión, respeto y tolerancia hacia todas las formas de vida?

¿Utópico? No lo creo. Si bien es cierto que no todos los alumnos reaccionarán de la misma manera, el mensaje estará allí, vivo y presente, y la semilla ya se habrá plantado para florecer a la hora y en el lugar indicado.

Un caso particular que llamó mucho mi atención y me dio mucha ternura fue el caso de Amarelo, un perro viejito que un buen día llegó a vivir en una escuela de Uruguaiana, un pueblo localizado en la frontera entre Brasil y Uruguay.

Yo no creo para nada en las casualidades. Amarelo llegó a esa escuela por un propósito pre-destinado: el de ayudar, animar y hacer sonreír a todo aquel que cruzara su camino; llegó a la escuelita para dar lecciones de amor, sabiduría, compañerismo y lealtad.

Es así como vienen las mejores cosas de la vida, de manera inesperada. Pudo irse o quedarse solamente un día; pero él hizo de esa escuela su casa, y al permanecer en ella, empezó a dar lecciones a todo aquel que tiene la suerte de conocerlo.

La Escuela Don Hermeto ha sido el hogar de Amarelo por 16 años y es allí donde el vive pasando las horas de salón en salón, tal vez alegrando a los niños, tal vez calmándolos o dándoles ese apoyo poderoso que solamente un perro puede dar. Me imagino que ante su presencia, nadie se siente mal, ignorante, malcriado o temeroso porque los niños saben que los perros no juzgan, ni critican a nadie. Simplemente aman.

Miembros del personal de la escuela describen a Amarelo como amigable, amoroso y carismático. Debido a sus años y a su vida anterior de callejerito, Amerelo enfermó hace un tiempo, y los niños al verlo en esa situación hicieron una colecta para llevarlo al veterinario y comprarle sus medicinas. Amarelo no tendrá lujos y riquezas en esa escuelita de pueblo chico; pero él es millonario en el amor que le brindan los niños a quienes él considera amigos para toda la vida.

Los profesores manifestaron que Amarelo ayuda a los jóvenes con lecciones de solidaridad y respeto hacia los animales e incluso fue fuente de inspiración para crear un concurso de talentoso. Como resultado el mejor diseño de Amarelo fue pintado en una pared de la escuela. ¡Excelente manera de vincular las clases regulares de los estudiantes con principios de educación humanitaria!

Uno de los profesores del centro escolar afirmó:

“La cuestión del espíritu de solidaridad es también que los animales merecen respeto. Nosotros hemos logrado transferir ese sentimiento para los alumnos y ellos para sus familias. Eso es genial porque genera cambios sustentables en el respeto y cuidado de los animales a todo nivel”.

 Mucho me temo que, un día, dentro de su carrera pedagógica, Amarelo también tendrá que enseñarles a los niños sobre la muerte. Podrá despedirse de algunos y, para otros, su  partida será la primera noticia de un inicio de día de clases. No habrá forma de calmar el dolor de sus amigos humanos; pero espero sinceramente que el corazón y el alma ya preparados de los niños extiendan su compasión y generosidad al próximo Amarelo de la calle.

Yo estoy convencida de que con una buena organización y muchas ganas, se pueden lograr maravillas. ¿Por qué no fomentar la idea de que toda escuela tenga un Amarelo? Un perrito recogido de la calle al que se le proporcione un hogar en el centro educativo, conjuntamente con todas las cosas que un animal de compañía necesita: cuidado veterinario, una identificación, un collar, una correa, comida y agua fresca y limpia y, sobre todo, un compromiso de por vida. Estoy absolutamente segura que los niños de escuelas como esa saldrán totalmente beneficiados de haberse educado en la compañía fiel de un perro que no los juzgará si no recuerdan las tablas de multiplicar, la capital de Suiza o el teorema de Pitágoras. Es más, a él le podrán leer para mejorar su lectura, podrán escribir muchísimas historias sobre su vida, crearán dibujos preciosos, y aprenderán todo lo que se pueda saber sobre el origen de los perros en sendas clases de historia, geografía y estudios sociales.

Pero lo más importante de todo es que aprenderán a convertirse en seres compasivos y humanitarios. Entenderán que cuando uno le extiende la mano a un ser necesitado nuestra alma y nuestro corazón son los que quedan bendecidos. Aprenderán a que la lealtad tiene que ser a prueba de balas y no temporal o convenenciera. Sentirán que cuando el mundo entero se nos viene abajo o se nos rompe en mil pedazos, esa pata amiga que se posará en nuestro regazo traerá la fuerza necesaria para poder seguir adelante.

La decencia de un perro es el mejor modelo, el mejor regalo que cualquier ser humano podría tener. Y si finalmente podemos contar con una gran mayoría de gente decente, comprometida y compasiva, ¿no habremos entonces creado ese mundo mejor?

Ese mundo mejor del que se habla en novelas, fábulas y canciones sentimentales puede ser una realidad concreta cuando se trabaja en su construcción y en su mantenimiento. Lo veo en los ojos y en las actitudes de mis alumnos cada vez que incluimos un tema de educación humanitaria en nuestras clases. Y ellos no son niños; son jóvenes vulnerables, con una dosis considerable de problemas personales, sociales y económicos. La visión del mundo y de la realidad que nos rodea cambia cuando nos ponemos en la piel, en la vida, y en el sufrimiento del otro. Una vez que se llega a esa realización, ya no hay vuelta atrás.

Un buen día, un callejerito llamado Amarelo decidió entrar a una escuelita y con su sola presencia le cambió la vida a todos los que tuvieron el interés y la fortuna de conocerlo y de amarlo. Abramos entonces nuestros corazones y nuestras puertas a todos esos Amarelos que aún andan merodeando por allí, buscándonos….

Amarelo 1

Amarelo se ganó el amor de todos los niños

Amarelo 2

Asistiendo a clases en la Escuela Don Hermeto

Amarelo 3

Diseño ganador para el mural de Amarelo en la Escuela Don Hermeto

 

 

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Alimentos saludables para tu perro

Todas estas frutas y verduras son muy saludables para los perros y estoy segura que las disfrutarán al máximo. Sigue las instrucciones al pie de la letra.

CAMOTES: Asados o cocidos, tu perro los adorará.

PERSIMÓN o CAQUI: Es una fruta de pulpa anaranjada, dulce y suave que ayuda a recuperar la energía perdida.

ZAPALLOS o CALABAZAS: Son muy buenas para el sistema digestivo de tu perro. Bajas en grasas y mantienen la buena salud del tracto urinario. Ricas en vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes.

ZANAHORIAS: Contienen altos niveles de vitamina A y beta-caroteno, un poderoso antioxidante que ayuda a la salud ocular. Puedes congelarlas en pedacitos para que también sirvan para mantener la salud dental de tu perro.

ARÁNDANOS: Muy beneficiosas para la salud de tu perro. Buenas para el buen funcionamiento del sistema urinario y llenas de antioxidantes.

MANZANAS: Buenas en fibra natural y grandes cantidades de vitaminas C y K.

JENGIBRE o KIÓN: Es un gran alimento para tu perro. Muchos de sus beneficios incluyen el hecho de ser anti-viral, anti-tóxico, anti-hongos y el de prevenir o disminuir vómitos y náuseas. Es alto en antioxidantes, promueve la peristalsis gastro intestinal (contracciones musculares que mueven los alimentos a los diferentes órganos de la digestión) y elimina el dolor estomacal. También puede reducir el riesgo de enfermedades cardíacas, cáncer y alergias.

GRANADAS: Las granadas están llenas de antioxidantes y son bajas en calorías. Es importante que les quites las semillas y las prepares como una papilla para tu perro.

SEMILLAS DE GIRASOL: Estas semillas son el bocadillo perfecto para tu perro. Asegúrate que no tengan cáscara y que no lleven sal. Son anti-inflamatorias, anti-cancerígenas y están llenas de vitamina E, lo cual es excelente para el corazón, la piel y el pelaje de tu perro.

 
 

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Ni olvido, ni perdón

perros sendero

Hoy, en Lima, Perú, sale en libertad una violenta terrorista cuyo nombre no incluiré con la finalidad de no darle la publicidad que ellos siempre buscan. Y sale porque en el Perú, la corrupción, las coimas, la impunidad y los gobiernos informales y débiles aún prevalecen. Presidentes, políticos y jueces ineptos que bajos pretextos internacionales de “derechos humanos” les rebajaron considerablemente las penas carcelarias ayudaron a que eventos como el de hoy sucedan. Y lo peor es que esta lacra maléfica saldrá sin haberse arrepentido ni pedido perdón por sus múltiples crímenes para seguir infiltrándose entre la población resentida, desinformada e ignorante.

Y aparte de la importante significancia histórica y política de ese momento, no podemos dejar de mencionar que esa época de terror en el Perú, también implicó una tremenda violación de los derechos de los animales.

El FBI, en un reporte acerca de la identificación de asesinos en serie incluye como una característica importante, la crueldad contra los animales y si a eso sumamos el constante especismo en le lenguaje, terminamos con una combinación letal de abuso y explotación.

El grupo terrorista peruano “Sendero Luminoso” cuyo patético nombre fue solamente un sendero de muerte y destrucción también incluyó en su camino de violencia y crueldad a los animales. Nuestro colega y amigo, César Hildebrandt en su semanario “Hildebrandt en sus trece” reporta que durante su época de terror, de 1980 al 2000, Sendero Luminoso mató a más de dos millones de animales. Abimael Guzmán y sus secuaces mataron miles de animales domésticos, ganado, auquénidos y peces. Obviamente, en un país donde la vida de los animales no cuenta, no se puede contar con cifras oficiales, pero se calcula que esta masacre en contra de los animales sucedió principalmente en las zonas andinas del país.

“Los terroristas mataban a los pobladores de las zonas que atacaban, a quienes les ofrecían resistencia y a los gerentes de las empresas ubicadas en esas zonas. No solamente asesinaban a las personas, destruían las propiedades y las maquinarias, sino que también asesinaban a los animales que encontraban a su paso” dijo al semanario Harold Chávez, un veterinario que durante esa época fue gerente de una Sociedad Agrícola de Interés Social (SAIS). Según su testimonio, los terroristas mataban a los animales más finos y a los sementales para causar daño económico a una clase a la que consideraban imperialista, capitalista y burocrático. Ensañarse contra animales inocentes – finos o no – no solamente fue un acto deleznable y repugnante sino también equivocado de acuerdo a sus torcidas creencias puesto que muchos de esos animales ya eran víctimas de la explotación del hombre. En su sed de sangre y destrucción ni siquiera fueron capaces de establecer el claro paralelo existente entre cualquier especie explotada.

En las ciudades, y como forma de amedrentamiento e intimidación, los asesinos se dedicaban a colgar inocentes perros callejeros de los postes de alumbrado eléctrico. Las calles del centro de Lima muchas veces fueron testigo de estos actos en los que se encontraba a perros colgados portando letreros de repudio al líder chino Deng Xiaoping a quien el asesino Guzmán consideraba un traidor por haberse alejado de la línea tradicional de Mao.

Situaciones como éstas solamente suceden en países donde reina la impunidad, la corrupción y la ignorancia y donde impera el especismo y la falta de empatía para con seres inocentes que nada tienen que ver con los aciertos o errores políticos de sus gobernantes. El lenguaje especista debe ser desterrado de nuestro vocabulario y esa es una misión en la que los padres y educadores deben unir esfuerzos con miras a la creación de generaciones más civilizadas y éticas.

Por ejemplo, en el caso de la matanza de los perros callejeros, es muy probable que la gente haya empleado el consabido dicho especista que los terroristas “mataban a la gente como perros”, dando a entender que la vida de estos maravillosos animales era tan insignificante e inservible que se les podía matar en grandes cantidades y sin el menor remordimiento. En esa época, a  muy poca gente le dolió lo que le sucedió a esos pobres perros callejeros para quien la vida ya era bastante dura y cruel; y muchos menos corrigieron ese lenguaje especista que se usa hasta la actualidad. Les parece una parte común del lenguaje, una pseudo metáfora, una forma de hablar que no le hace daño a nadie; pero en realidad, el lenguaje especista denigra al ser humano y promueve la persistencia de una ignorancia que se debe erradicar para por fin poder convertirnos en sociedades más éticas y más justas.

Los asesinos de Sendero Luminoso fueron responsables de la muerte de más de 70,000 peruanos y ahora, con una estrategia diferente que el débil gobierno actual no ve o se niega a ver, piden que el resto de los peruanos “pasemos la página y nos reconciliemos”. Desean una segunda oportunidad y que se les permita regresar a la vida democrática para presentarse como un nuevo partido político de izquierda.

La respuesta de los activistas por los derechos de los animales debe ser un rotundo ¡NO! Un claro ¡NO! al olvido y al perdón que demandan, a todas sus estrategias de infiltración, a su inexacta clasificación de “presos políticos” y a todos sus ocultos y modernos representantes rojimios que muchas veces se presentan como candidatos que llevan en su agenda temas de protección animal. Cuando las elecciones se acerquen, revisa su trayectoria, los grupos a los que pertenecen, las estrategias que utilizan y las premisas que propugnan. Muchos de ellos piensan que por el solo hecho de gritar improperios, realizar gastados plantones y pelearse con el jabón, son acreditados representantes de los animales. Nada puede estar más lejos de la verdad. Ellos no habrán sido acusados de terroristas, pero nunca debes olvidar que sus posiciones políticas radicales no tienen como prioridad a los animales. Sus resentimientos sociales son siempre mucho más importantes que la causa que dicen defender.

 

 

 

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Ayuda para controlar las convulsiones en perros

Acupresion

Ser testigo de una convulsión en un perro, sobre todo si es la primera vez que ocurre, es un episodio terrible que inspira mucho temor e impotencia.

Cuando el perro se desploma, sus ojos se tornan vidriosos y empieza a convulsionarse incontrolablemente. Si tu perro sufre de una convulsión, lo primero que debes hacer es llevarlo de inmediato a su veterinario para determinar la causa. Una vez que haya sido diagnosticado y medicado, una simple técnica de acupresión podría reducir la severidad y la duración de sus convulsiones, si es que vuelven a ocurrir.

Las convulsiones se pueden producir por diferentes razones. Es por eso que la intervención veterinaria es de suma importancia. La genética de tu perro, su exposición a diferentes toxinas, el distemper, las enfermedades renales y hepáticas, las picaduras de insectos, los desequilibrios hormonales, los factores de edad, la insuficiencia de electrolitos, la enfermedad de Lyme, el desarrollo anormal del cerebro o sus lesiones son la gran variedad de condiciones que podrían propiciar una convulsión en tu perro.  Sin embargo, muchas convulsiones en perros, no tienen un origen conocido o específico.

Sea cual sea la causa, las convulsiones involucran la falla de neuronas cerebrales debido a un desequilibrio químico en sus neuro transmisores. Las convulsiones pueden ser leves, medias o severas en potencia, duración y frecuencia.

Durante una convulsión tu perro puede desplomarse, salivar excesivamente, perder el control de sus esfínteres y sacudirse incontrolablemente. Las convulsiones tienen diferentes duraciones y luego de que suceden el período de recuperación también puede ser diferente en cada perro. Después de las convulsiones, tu perro puede parecer confundido, desorientado y temeroso. Puede sufrir de ataxis (trastorno de la coordinación del movimiento), demandar más atención de lo normal, y experimentar contracciones musculares.

A diferencia de los seres humanos, los perros, muy raramente, podrían aspirar o tragarse su lengua durante una convulsión. Más bien, ellos se quedan aturdidos, cierran fuertemente sus mandíbulas, salivan y sufren contracciones nerviosas. Algunos perros podrían tener dificultad en respirar, desmayarse o su presión y pulso pueden bajar considerablemente en vez de tener una convulsión típica.

La duración de una convulsión es usualmente de 30 a 100 segundos. En casos extremos, el perro puede tener convulsiones múltiples, repetitivas y severas en rápidas sucesiones que podrían ser mortales.

Volvemos a hacer hincapié en el hecho de que solamente un veterinario puede determinar las causas y el debido tratamiento de cada animal víctima de convulsiones. No todos los casos son los mismos. Aparte del adecuado cuidado veterinario que le brindes, puedes seguir los siguientes pasos para ayudar a tu perro:

Miles de años de observación clínica desarrollada por doctores chinos han demostrado que algunos puntos específicos de acupresión en el cuerpo humano y canino pueden tener efectos benéficos en su salud si son estimulados correctamente. Un punto de acupresión aplicado en la nuca llamado Canal de Vaso Gobernador 14 (GV 14 en inglés o Du 14 en chino) puede ayudar a resolver el Viento Interno y el Calor asociado a las convulsiones. De acuerdo a la acupresión china, para que el hígado recupere su habilidad de proveer al cuerpo con un flujo armonioso de Chi, los elementos Viento y Calor deben estar disipados.

Para quienes no conocen los preceptos de la ciencia de la acupresión china, incluyo la siguiente explicación:

Cuando tu perro está sufriendo una convulsión, el movimiento incontrolable de su cuerpo y extremidades puede ser entendido como un árbol que es remecido por un viento furiosos y fuerte. En la medicina china, las convulsiones se consideran como “Viento Caliente Interno” porque son como un viento incontrolable que castiga el interior del cuerpo.

En la Medicina Tradicional china, el hígado es responsable por el flujo armonioso de la energía generadora de vida llamada “Chi”. El hígado es muy vulnerable a la invasión del Viento. Se piensa que cuando el Viento invade el cuerpo, el Chi del hígado se interrumpe y el cuerpo puede sucumbir al caos interno en forma de convulsiones.

Las convulsiones son consideradas Calor por naturaleza. Los antiguos chinos creían que un Viento fuerte produce Calor. Ese tipo de Calor que se acelera en el cuerpo puede afectar al cerebro dando lugar a la pérdida de la conciencia y a la “quemadura” de sus conexiones neurológicas.

Recientes estudios practicados por acupunturistas chinos han demostrado que la aplicación directa de un paquete de hielo en el Canal de Vaso Gobernador 14 (GV14) al inicio de una convulsión puede reducir la duración y la severidad de un episodio. Ellos sugieren que el hielo también puede minimizar la fuerza y la frecuencia de las convulsiones.

Esta técnica de combinar un punto de acupresión con la aplicación de hielo tiene otra ventaja. Puede ayudar a reducir la cantidad de medicamentos necesarios para controlar la frecuencia de las convulsiones de tu perro. Recuerda que el exceso de medicación puede afectar negativamente la calidad de su vida.

Si tu perro sufre de convulsiones, la meta es encontrar la mejor manera de restaurar su salud y bienestar. Tu cooperación efectiva con su veterinario, al utilizar el método de la acupresión y el hielo, puede ayudar mucho al manejo de esta condición en tu perro.

Y no olvides que durante las convulsiones es muy importante que mantengas la calma para que se la trasmitas a tu perro. Asimismo, no olvides alejar tus manos de su hocico porque durante estos episodios los perros generalmente cierran fuertemente sus mandíbulas y podría morderte sin querer hacerlo.

 

 

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Descuido fatal

Hot car

El ritmo de vida actual es acelerado, estresante y casi siempre mecánico. Un día de 24 horas – por lo menos para mí – casi siempre resulta corto. Y es precisamente en medio de días muy ocupados que se cometen gravísimos errores.

La mayoría de las personas responsables, conscientes y con un mínimo de inteligencia, jamás pensarían en dejar – ni siquiera por un minuto –  a niños o animales en autos durante días calurosos; pero nunca faltan aquellas personas que, bien intencionadas o no, piensan que el trámite a realizar o la compra pendiente, nunca serán tan largos como para causarle daños irreparables a los niños o animales que quedaron encerrados en un vehículo, aún con las ventanas parcialmente abiertas.

Vivo en una zona altamente calurosa y más de una vez he tenido que socorrer a un animal atrapado en un auto solo porque su guardián pensó que su ausencia no iba a ser tan larga. En todos los casos, la ventana del auto estaba semi abierta, pero eso no es suficiente para evitar tragedias irreversibles. Solamente una vez tuve que romper el vidrio y decidir enfrentar las consecuencias; pero felizmente, la dueña del auto entendió que si no lo hubiera hecho su animalito hubiera muerto en instantes.

La insolación es gravísima para los perros pues ellos no son capaces de disipar el calor lo suficientemente rápido. En cuestión de segundos, su temperatura corporal aumenta a niveles tan peligrosos que podrían dañar órganos e incluso causar la muerte.  Es por eso que es vital no dejar nunca a nuestros perros en los autos, ni siquiera en un día templado, y saber reconocer los síntomas de choque térmico. Muchas personas me preguntan cuál es la temperatura recomendada en la que se puede dejar a un perro en un coche. Mi respuesta siempre es la misma: ¡Ninguna! Si tienes que salir a hacer compras o encargos, deja a tu perro en casa. Punto. Es mil veces preferible que regreses por él a casa que regreses con tu amigo muerto. Tampoco recomiendo que se deje al perro atado o asegurado fuera del lugar al que ingresas. Eso tampoco te asegura que alguien se lo lleve. ¿Por qué el ser humano tiene que aprender a la mala o de sus errores garrafales? Sé responsable y toma la decisión correcta: Déjalo a salvo en tu casa, aunque llore, patalee o te mire con cara de presidiario cuando te vas. Verás que me agradecerás el consejo.

Los perros no pueden eliminar el calor a través de la transpiración y su principal mecanismo de regulación de calor es el intercambio gaseoso a través de la respiración. Por eso es que jadean cuando realizan actividades físicas intensas. El choque térmico más frecuente es el que se produce cuando los animales quedan atrapados en un auto; pero sucede con más frecuencia en perros con enfermedades cardíacas o respiratorias, cachorritos o perros viejitos, perros de pelo largo, con bozales, de color obscuro, perros sometidos a situaciones de alto estrés, perros obesos y perros de carita plana y nariz chata.

Los síntomas que sufre un perro cuando está sufriendo una insolación son los siguientes:

  • Temperatura corporal elevada
  • Ansiedad
  • Jadeo excesivo
  • Babeo excesivo
  • Espuma en la boca
  • Encías secas, pegajosas o muy rojas
  • Respiración dificultosa
  • Taquicardia
  • Latidos irregulares
  • Vómitos
  • Diarrea
  • Falta de coordinación muscular
  • Temblores

En las etapas avanzadas los síntomas incluyen:

  • Apatía o letargo
  • Debilidad
  • Inamovilidad
  • Convulsiones
  • Inconciencia

Lo más importante en estas circunstancias es actuar rápidamente para evitar que el animal pierda sales, se produzca una hemorragia interna, un derrame cerebral, una insuficiencia renal o hepática, un coma, o sobrevenga la muerte.

Es por eso que debemos actuar con rapidez llevando al animal al veterinario lo antes posible. Debes estar en permanente comunicación con el veterinario mientras lo llevas a su consultorio en caso de que deba darte instrucciones precisas. Si no puedes comunicarte con el médico lo primordial es reducir la temperatura de tu perro gradualmente y para eso te recomiendo:

  • Colocarlo en un lugar con sombra.
  • Rociarlo lentamente con agua fresca, pero nunca helada porque podría sufrir un shock, utilizando una manguera o sumergiéndolo en una tina sin que el agua le llegue a la cabeza. El agua deberá estar a unos 20ºC. Nunca lo sumerjas en una tina llena de hielo pues los cambios muy bruscos de la temperatura corporal pueden causarle problemas en los órganos internos. Es importante que el calor se disipe gradualmente. Si no tienes una tina a la mano, puedes utilizar paños mojados.
  • Chequear su temperatura rectalmente y dejar de enfriarlo cuando ésta alcance los 39º C. Es allí cuando debes detenerte para no causarle una hipotermia.
  • Durante el trayecto a la clínica veterinaria puedes mojar a tu perro con agua fría usando un spray.

Además, en días calurosos o simplemente cálidos te recomiendo que:

  • Saques a pasear a tu perro muy temprano por la mañana o por la noche, cuando el asfalto caliente no le lastimará las patitas.
  • No lo hagas jugar demasiado y si juega con mucha intensidad, oblígalo a descansar por varios minutos. Hay perritos que no tienen la más mínima noción del cansancio y pueden jugar por toda la eternidad. Mi perrito Cholín podía jugar a la pelota hasta el día del Juicio Final sin darse mucha cuenta. Y cuando lo obligábamos a descansar o detenerse, se quedaba dormido, cansado, con su pelota de tenia en el hociquito. Nunca tuve un perrito más juguetón que él. Jugaba a traer la pelota, era futbolista, mejor arquero y nadie le ganaba con el frisbee, que, aunque era mucho más grande que él, jamás lo intimidó. Cholín nunca le tuvo miedo a nada ni a nadie.
  • Asegúrate que cuando esté fuera de tu casa siempre tenga un lugar de sombra.
  • Dale una buena alimentación, buenos cuidados y evita estresarlo.
  • Dale siempre abundante agua limpia y fresca.

En unas semanas más, esperamos pasar en Arizona una ley llamada la Ley del Buen Samaritano. Con esta ley, las personas que encuentren a animales o niños dentro de vehículos y se vean en la obligación de romper los vidrios para salvarles la vida, no serán responsables por los daños ocurridos a los mismos. La nueva ley entiende que dichos actos se realizaron de buena fe, en situación de emergencia, que no fueron motivados por dinero y que la persona no fue negligente.

La policía les pedirá a los buenos samaritanos que, antes de romper los vidrios de cualquier vehículo, se comuniquen primero con el operador del servicio de emergencias 911, se mantengan en contacto con el operador, sigan sus instrucciones y se mantengan en el lugar de los hechos hasta que llegue la policía. En algunos casos, también se permitirá que el buen samaritano abandone el lugar con el animal o el niño víctimas del choque térmico en busca de atención médica.

Nos alegra saber que nuestras autoridades locales están dispuestas a colaborar con los activistas por los derechos de los animales para salvar sus vidas cuando alguien negligente no pensó ni en su seguridad ni en su bienestar.

Y así como las autoridades y las fuerzas del orden hacen su parte, a ti te toca hacer la tuya y ser un guardián responsable. Recuerda que más vale prevenir que lamentar. Estoy segura que tu perrito te lo agradecerá.

 

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Solidaridad con todos

Huaico 2

A través de las noticias nos enteramos de la terrible situación de la costa del Perú a causa de los incontenibles huaicos. El huaico es una palabra quechua (wayq’u) con el que se conoce a una masa de lodo y piedras enormes que se desprende de los Andes como consecuencia de lluvias excesivas. Al caer esta masa en los ríos, generalmente ocasiona desbordes considerables que dejan a su paso más pobreza, destrucción, y muerte.

Todos los peruanos sabemos que, inevitablemente, en el verano llegan (con mayor o menor intensidad) los huaicos y en invierno, el friaje. Es un círculo vicioso que se repite cada año ante el sufrimiento de los animales y la gente y la ineptitud del gobierno de turno. El huaico destruye casas, puentes y daña económicamente a poblaciones enteras y los animales se ahogan, se congelan e incrementan sus números en las calles ante la impotente mirada de quienes quisieran impedir sus sufrimientos.

Los peruanos ya están acostumbrados a ser solidarios ante estas desgracias. Su espíritu nacionalista y generoso sale a relucir para ayudar a los animales y a sus congéneres, pero esta es una situación que no puede volver a repetirse. No es solamente responsabilidad del gobierno de turno, sino también de la ciudadanía que debe ser educada en la prevención y en la extensión de su solidaridad hacia los animales.

El magnífico y poderoso Imperio Inca, a pesar de sus políticas impuestas y hasta cierto modo, condescendientes, supo prevenir estos desastres naturales con eficacia y una tecnología extremadamente avanzada para su época. El fenómeno de El Niño no fue algo desconocido para ellos y aunque no hay evidencias escritas de que lidiaron directamente con él, existe evidencia de que tenían conocimiento del fenómeno por la valoración que le otorgaron al mullu, una concha marina que ahora es conocida con el nombre de spondylus y cuya distribución depende del calor de las aguas.

Por otro lado, diferentes estudios de arqueólogos de Harvard han determinado que la ingeniería hidráulica de las culturas Cupisnique, Moche, Chimú, Lambayeque y el mismo Tahuantinsuyo, presentaron patrones de adaptación del terreno y movilidad de la población de las zonas afectadas en caso de necesidad.

Como lo torcido de la naturaleza humana siempre sale a relucir en situaciones de desgracia, en esta oportunidad también apareció en la forma de gente o pseudo-instituciones cuyo modus operandi ha sido siempre inspirar pena en la población con el fin de lucrar de manera particular.

¿A quién no le agrada la idea de salvar a todos los animales damnificados y ponerlos en un albergue esperando una adopción perfecta? ¿Quién no quisiera salvar a un animal a punto de ahogarse o hacer todo lo humanamente posible para darle una oportunidad de seguir viviendo? Es eso con lo que precisamente cuentan los estafadores y quienes viven de la desgracia y los sufrimientos de los animales.

El público, motivado por su empatía, su compasión, o su pena, no pregunta, no cuestiona, y – mucho menos – pide cuentas o exige resultados. Aportan lo que sus economías les permiten, donan su tiempo y energías para luego ser vilmente engañados con fotos o historias falsas en las que los perjudicados siempre son los animales.

Aunque la gran mayoría de los latinoamericanos no conocen el exacto significado (y mucho menos la práctica) de la palabra prevención; esto no es excusa para que un grupo de farsantes continúen aprovechándose de todos. En el momento de la desgracia, cuando las víctimas animales y humanas llegan a los momentos más álgidos, todo el mundo se echa la mano al bolsillo para contribuir sin saber si la ayuda que ofrecen caerá en buenas manos y ejecutará sus deseos.

La idiosincrasia de los peruanos no ha cambiado a través del tiempo y esas lecciones no aprendidas son precisamente su traba más grande. Desde las épocas virreinales, la única función del riquísimo territorio del Perú era explotar sin piedad a indígenas y negros con tal de aumentar las arcas españolas. Al virrey de turno y a los mestizos y criollos poderosos que vivían en contubernio con los tiranos, jamás les importó el pueblo, nunca les importó la prevención, las mejoras sociales y económicas del pueblo ni el progreso moral y cultural de las masas. Asquerosos y deplorables “pasatiempos” como las corridas de toros y las peleas de gallos surgieron para seguir engañando miserablemente al pueblo con la venia y bendición de la iglesia católica, que, desde tiempos inmemoriales, miró hacia el otro lado cada vez que un inocente animal era brutalmente masacrado para proveer entretenimiento malsano a la chusma.

Con el pasar del tiempo, los bandidos simplemente han cambiado de forma y de tácticas. Ahora se auto-proclaman salvadores de los animales sufrientes y salen a la calle y en los medios para inspirar una lástima y empatía que conmueve a la gente para entregarles bienes o dinero.

El lenguaje especista y equivocado, que abunda en el idioma español, me forzaría a llamarlos “corderos con piel de lobo”; pero, obviamente, ellos no merecen ser comparados con ningún noble animal. Entre los animales, las cosas son siempre claras y determinantes; aún en el momento de la sobrevivencia de las especies que, ante nuestros ojos humanos, a veces parece brutal, los animales hacen lo que se debe hacer, sin engañar a nadie. Algo diferente sucede con algunos humanos, siempre dispuestos a obtener beneficios personales y siempre listos para engañar a la gente de buen corazón.

La lección que los huaicos nos han dejado es bastante clara: No solamente nos hace falta un plan estratégico de prevención para animales y humanos por igual; sino que aún también falta mucha educación y mucha empatía hacia las otras especies que comparten el mundo con nosotros. Los videos mostraron muchas desgracias, pero las imágenes más impactantes fueron la de los animales ahogados y desposeídos. Como siempre, la gente mostró mucha más empatía con los animales de compañía, mientras que los de granja quedaron relegados o fueron rescatados para luego ser devueltos a quienes los matarán prontamente para obtener un beneficio económico. ¡Y qué mejor manera de ayudar a los damnificados humanos que sacrificar a los animales que quedaron en sus estúpidas e ignorantes “polladas”! ¿Es que la ignorancia puede llegar a ser tan grande que no se dan cuenta que una vida salvada no puede volver a ser brutalizada?

Mi país es un país hermoso, vasto, riquísimo, bendecido por la naturaleza; pero a la gente aún le falta evolucionar éticamente; tal vez no al punto de nuestro activismo concreto y constante, pero por lo menos a un nivel de respeto y consideración para con todo ser capaz de sentir.

La otra parte de la lección es la de aprender a ser selectivos e inquisitivos; aprender a preguntar y a demandar quién y qué es lo que se hizo con cualquier tipo de donación entregada, por muy mínima que esta haya sido. La gente debe huir de sinvergüenzas que con fotos falsas o con animales en situaciones deplorables exigen dinero para implementar planes imposibles de realizar. Húyanle a caras llorosas, a historias increíbles o a nombres ridículamente preparados como caridad, compasión, felicidad, armonía, libre de eutanasia, etc. Huyan también de grupos que aseguren tener legalidad. Aunque esto es, de alguna manera, la demostración de algo estable, recuerden que las instituciones que trabajan por los derechos de los animales y sus representantes siempre gozan de una excelente reputación por las obras realizadas y por rendir cuentas abiertamente.

Si quieres ayudar a estos animales, haz algo concreto y tangible. Apoya a organizaciones que por su trayectoria en el país te han demostrado más de una vez que se dedican a este trabajo porque realmente les importan los animales. No te conformes con postear mensajes y gráficos desde la comodidad de tu casa, siempre pidiendo que “alguien más” haga el trabajo por ti. Ya va siendo hora de que los peruanos aprendan a ser voluntarios de verdad. Y ese calificativo no llega sino hasta que te hayas involucrado en cuerpo y alma a la causa que dices defender. La imagen que aparece en el encabezado de este artículo es la reproducción de una foto auténtica en la que una perrita callejera se mete al lodazal para rescatar a su cachorro. El lema de “Fuerza Perú” también se aplica a los animales.

Huaico 1

Los animales no hablan nuestro idioma y no nos pueden prevenir contra los estafadores; es por eso que siempre debemos estar preparados para evaluar, investigar y decidir a qué instituciones debemos apoyar con nuestro trabajo, esfuerzo y dinero. No sigas perdiendo tu dinero y energía con gente que por años ha vivido del dinero que debería ser destinado a la causa sagrada de los derechos de los animales. Con pruebas fehacientes en la mano, denúncialos sin titubeos y exponlos ante la opinión pública para crearles la muerte civil que se merecen.

Es probable que algunos hayamos sido engañados alguna vez, pero después de haber recibido advertencias y consejos, nunca olvides que el engaño es una elección, no un error.

 

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Agujeritos de plata

2016 Marzo - Sonriente

Realmente no sé dónde se va el tiempo. Acabo de pestañear y ya pasaron dos meses…. Y en todo este tiempo pasó de todo, cosas positivas y menos positivas; logros, victorias, retrasos, decepciones, y una tristeza que languidece hasta ahora, no solamente por la pérdida real sino también por lo que la pérdida implica para otros.

Los activistas por los derechos de los animales estamos destinados a conectar todos los hechos de nuestras vidas. En realidad, no podemos existir sin comprobar que todo siempre está entrelazado con causas y consecuencias. Ese es nuestro modus operandi y lo aplicamos a todos los hechos de nuestra vida.

Hace unos días Camila, mi perrita de Lima, abandonó este mundo. Aunque, por razones de distancias físicas, no compartimos el día a día, bastaba que fuera un animal; un animal rescatado para que tuviera un lugar especial en mi corazón. Ella sufrió la crueldad y la indiferencia de las calles hasta el día en que llegó a la casa de mi madre. Se llevó con ella todos esos malos recuerdos que espero haya borrado y perdonado al haber recibido la bondad y el cariño que se le brindó en mi casa; pero como yo no soy perra, ni tengo su nobleza, nunca podré olvidarme del hecho de que debido a un golpe recibido en sus tiempos de callejera se quedó ciega.

Cuando supe que sus ojitos iban a quedarse sin luz, hablé con varios veterinarios acerca de la posibilidad de ayudarla para revertir esa condición; pero todos ellos pensaron que, debido a su edad y a su falta de historia clínica específica, lo mejor era no intervenir. En lo que sí coincidieron fue en el hecho de que su ceguera podría haber sido causada por un maltrato, un golpe propinado por alguna de esas lacras que pululan en las calles abusando de los indefensos.

Su ceguera nos dolió más a nosotras que a ella misma. Los animales son seres fuertes, resilientes, aguerridos. Ellos toman la vida y sus penurias como vienen y siempre siguen adelante. Solamente por esa razón deberíamos tratar de parecernos a ellos. Nosotros, los limitados humanos, siempre hacemos tragedia y nos ponemos por un largo tiempo en situación de víctimas. Los animales, no. Si a ellos les falta alguno de sus sentidos, agudizan más los que les quedan y siguen adelante con sus vidas sin mirar atrás. Así fue la vida de Camila. Ella aprendió a manejarse bien en la casa y ni su ánimo, ni su alegría nunca se apagaron. A pesar de su limitación física, continuó con su vida y la disfrutó hasta el último momento.

Yo me despido tantas veces, de tantas personas y animales, que nunca sé si esa despedida será tal vez la última. Siempre trato de hacerlo casualmente, como si pudiera volver a ver al objeto de mi despedida al día siguiente; pero la verdad es que uno nunca sabe. La última vez que me despedí de Camila, le acaricié la cabecita y le pedí que siguiera acompañando, de alguna forma, a mi mamá. Como siempre dije “hasta la vuelta” y me fui.

Esta tarde, al ver su foto espiándome desde mi escritorio, la recuerdo y aunque aún la lloro, mi satisfacción de que llevó una vida plena es más fuerte que mi pena. Pienso entonces en todos los otros perros callejeros que no tuvieron la misma suerte que Camila; en todas esas criaturas que sufrieron y languidecieron hasta morir en las calles ante la mirada indiferente de la gente indolente que los considera parte del paisaje diario.

Tienes todo el derecho de emocionarte temporalmente ante la situación de los animales callejeros; pero luego de hacerlo, date cuenta que la manera más efectiva de ayudarlos, es hacer algo concreto por ellos. La ayuda, para ser real y marcar la diferencia, debe ser tangible. Por eso, ayuda adoptando a un callejerito, donando alimentos o medicinas a un albergue, promoviendo campañas de esterilización en tu barrio o colaborando como un voluntario profesional y eficiente. Nunca olvides que el tiempo, el esfuerzo y la ayuda tangible de los humanos siempre se puede medir y cuantificar; pero lo que los animales te darán a cambio, simplemente, no tiene precio.

Mando entonces, al Puente del Arco Iris, y en honor a Camila Fatmagul y a todos esos otros callejeritos, el brillante y emotivo poema de Manuel Benítez Carrasco “El Perro Cojo”. En el caso de mi Camila, no serán agujeritos de plata producidos por su muletita de perro cojo; serán agujeritos de plata producidos por la brillantez y la nobleza de sus nuevos ojitos sanos.

EL PERRO COJO

Manuel Benítez Carrasco

Con una pata colgando, despojo de una pedrada,

pasó el perro por mi lado. Un perro de pobre casta.

Uno de esos callejeros pobres de sangre y estampa.

Nacen en cualquier rincón, de perras tristes y flacas,

destinados a comer basuras de plaza en plaza.

Cuando pequeños, qué finos y ágiles son en la infancia,

baloncitos de peluche, tibios borlones de lana,

los miman, los acurrucan, los sacan al sol, les cantan.

Cuando mayores, al tiempo que ven que se fue la gracia,

los dejan a su ventura, mendigos de casa en casa,

sus hambres por los rincones y su sed sobre las charcas.

Qué tristes ojos que tienen, qué recóndita mirada

como si en ella pusieran su dolor a media asta.

Y se mueren de tristeza a la sombra de una tapia,

si es que un lazo no les da una muerte anticipada.

Yo le llamo: psss, psss, psss…Todo orejas asustadas,

todo hociquito curioso, todo sed, hambre y nostalgia,

el perro escucha mi voz, olfatea mis palabras

como esperando o temiendo pan, caricias… o pedradas.

No en vano lleva marcado un mal recuerdo en su pata.

Lo vuelvo a llamar: psss, psss… Dócil a medias avanza

moviendo el rabo con miedo y las orejitas gachas.

Chasco los dedos; y le digo: “Ven aquí, no te haré nada,

vamos, vamos, ven aquí”. Y adiós la desconfianza,

que ya se tiende a mis pies, a tiernos aullidos habla,

ladra para hablar más fuerte, salta, gira; gira, salta;

llora, ríe; ríe, llora; lengua, orejas, ojos, patas

y el rabo es un incansable abanico de palabras.

Es su alegría tan grande que más que hablarme, me canta.

“¿Qué piedra te dejó cojo? Sí, sí, sí, malhaya”.

El perro me entiende; sabe que maldigo la pedrada,

aquella pedrada dura que le destrozó la pata

y él, con el rabo, me dice que me agradece la lástima.

“Pero tú no te preocupes, ya no ha de faltarte nada.

Yo también soy callejero, aunque de distintas plazas

y a patita coja y triste voy de jornada en jornada.

Las piedras que me tiraron me dejaron coja el alma.

Entre basuras de tierra tengo mi pan y mi almohada.

Vamos, pues, perrito mío, vamos, anda que te anda,

con nuestra cojera a cuestas, con nuestra tristeza en andas,

yo por mis calles oscuras, tú por tus calles calladas,

tú la pedrada en el cuerpo, yo la pedrada en el alma

y cuando mueras, amigo, yo te enterraré en mi casa

bajo un letrero: “Aquí yace un amigo de mi infancia”.

Y en el cielo de los perros, pan tierno y carne mechada,

te regalará San Roque una muleta de plata.

Compañeros, si los hay, amigos donde los haya,

mi perro y yo por la vida: pan pobre, rica compaña.

Era joven y era viejo; por más que yo lo cuidaba,

el tiempo malo pasado lo dejó medio sin alma.

Y fueron muchas las hambres, mucho peso en sus tres patas

y una mañana, en el huerto, debajo de mi ventana,

lo encontré tendido, frío, como una piedra mojada,

un duro musgo de pelo, con el rocío brillaba.

Ya estaba mi pobre perro muerto de las cuatro patas.

Hacia el cielo de los perros se fue, anda que te anda,

las orejas de relente y el hociquillo de escarcha.

Portero y dueño del cielo San Roque en la puerta estaba:

ortopédico de mimos, cirujano de palabras,

bien surtido de intercambios con que curar viejas taras.

“Para ti… un rabo de oro; para ti… un ojo de ámbar;

tú… tus orejas de nieve; tú… tus colmillos de escarcha.

Y tú, – mi perro reía – tú… tu muleta de plata”.

Ahora ya sé por qué está la noche agujereada:

¿Estrellas… luceros…?

No, es mi perro cuando anda…

con la muleta va haciendo agujeritos de plata.

 

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