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Monthly Archives: September 2014

Perros que diagnostican cáncer

perro oncologo

La habilidad olfativa de los perros es conocida y apreciada por todos. Los olores son factores cruciales en sus vidas. La nariz larga y ancha se une a un cerebro donde la interpretación de estos datos ocupa un espacio grande y juntos hacen del olfato el sentido más importante de nuestros amigos caninos.

Para darnos una mejor idea de la capacidad olfativa de los perros hagamos algunas breves comparaciones:

•  Los perros huelen mil veces mejor que los humanos.
•  Los perros tienen aproximadamente 200 millones de receptores olfativos en la nariz, mientras que los humanos tienen sólo 5 millones. El Bloodhound tiene aproximadamente 220 millones.
• Las ramificaciones de los nervios olfativos de los perros se extienden aproximadamente por 100 cm2 opuestamente a los 10 cm2 de los humanos.

Si estos datos anatómicos no fueran suficientes para convencerte de la superioridad olfativa de los perros, hay más particularidades físicas que los destacan en la “arte de oler”. Las narinas de los perros son móviles y se pueden posicionar para captar mejor los estímulos olfativos, y la humedad presente en sus narices también los ayuda a captar los químicos del aire y a encaminarlos hacia sus cavidades nasales.

Hace unos días, unos científicos alemanes, aseguraron y confirmaron que perros entrenados son capaces de detectar cáncer en las personas. El estudio realizado en el Hospital Schillerhoehe, se hizo con una muestra de 220 personas; algunas de éstas con cáncer de pulmón en diferentes fases de desarrollo, y otros sanas. Los perros lograron detectar 71 de 100 casos positivos y 372 de 400 casos negativos.

A estos perros se les conocen como “Sniffer dogs”. Cuando un paciente le confesó a su médico que su perro estaba obsesionado con un lunar que tenía en el cuerpo, este lunar resultó ser un melanoma maligno.

En otro estudio científico que contó con 258 individuos, algunos sanos y otros enfermos; los perros detectaron cáncer  en un 95% de los casos cuando olían el aliento de los voluntarios y el 98% cuando olfatearon sus heces.

 
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Posted by on September 29, 2014 in Animales de compañía

 

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Resiste el impulso

Julio 2014 - Carita de angel

Comprar un par de zapatos un poquito más caros, ordenar un café más grande al último minuto, tomar una golosina mientras se espera para pagar otras compras en un supermercado… Todas estas acciones son actos impulsivos que no afectan a nadie más que a nuestra economía. Pero ver la carita necesitada de un animal y “adoptarlo” por impulso es una acción que perjudica al animal a quien se quiere ayudar. ¿Te llevarías a casa a un niño callejero sin antes evaluar si vas a poderlo mantener como se debe? La situación es exactamente la misma. Ninguna diferencia, porque la adopción de una animal es una acción de por vida que involucra muchísima responsabilidad, gastos, tiempo, dedicación y persistencia. Y esto, en la mayoría de los casos, es mucho más relevante cuando la gente huachafa se obsesiona por comprar un perro de raza. Se ha probado hasta el cansancio que los perros de raza, debido a su constante manipulación genética, siempre tienen mayores problemas de salud y de temperamento. Y ya sabemos que comprar a un animal de un criador no es solamente un acto totalmente irresponsable y cruel sino que se asemejaría al cruel y repugnante comercio de esclavos de siglos pasados o a la trata de blancas tan frecuente en estos días. La gente que conscientemente reproduce a un animal para obtener dinero mientras que miles de animales necesitados en las calles buscan un hogar, es un ser miserable y rastrero que ya tiene ganado un lugar especial en el infierno. El “criador responsable” al igual que el violador compasivo, el pedófilo bondadoso o el carnívoro preocupado por el medio ambiente, simplemente NO EXISTEN.

Es totalmente cierto que a veces la mirada de un animal nos puede llevar a adoptar a un animal por impulso; pero esta acción repentina, generalmente termina mal y ocasiona mayores sufrimientos a los animales. Los animales son seres extremadamente inteligentes y sensibles que experimentan sentimientos como los seres humanos. Los animales que son puestos en adopción y que esperan el hogar deseado pasando por múltiples hogares temporales sufren hasta llegar a un nivel de depresión extrema. Cuando son recibidos en los hogares temporales, ellos no saben que su estadía en esas casas es pasajera. Ellos piensan que por fin encontraron un hogar de por vida; que ese será su hogar para siempre. Es por eso que, a pesar de las buenas intenciones de las personas que los rescatan de las calles, se debe minimizar el lugar y el tiempo que los animales pasan en hogares temporales.

Asimismo, en Latinoamérica, hay que crear la cultura de una adopción responsable que involucra el pago por adopción. No porque el animal sea un objeto que se vende, sino porque la mayoría de los humanoides no valora, ni aprecia en su justa medida lo que es gratis. Tampoco se trata de “adoptar” animales a diestra y siniestra por el simple hecho de deshacerse de los animales lo más pronto posible. Adoptar animales sin que el futuro adoptante haya pasado por un proceso de selección estricta o sin que el animal haya sido esterilizado es un error garrafal que no debe seguir cometiéndose.

Cuando se adopta a un animal, es crucial prepararse para la responsabilidad que esto implica. Esta no es una decisión que debe tomarse a la ligera. En los Estados Unidos, donde los animales de compañía gozan de mucha mayor protección que los animales en Latinoamérica, una de las razones principales del abandono de los animales en albergues es precisamente porque sus guardianes se dan cuenta que nunca estuvieron listos para tomar tal responsabilidad financiera. Abandonar a un animal en un albergue o en la calle jamás debería ser una opción. Durante la recesión económica del 2009, se predijo que por lo menos un millón de perros y gatos iban a ser abandonados en los Estados Unidos.

El presupuesto que implica adoptar a un perro o gato incluye comida apropiada, juguetes, atención veterinaria, complicaciones médicas, condiciones crónicas, bocaditos, servicios de peluquería, guardería, etc. De acuerdo a un estudio realizado en el 2011, el costo promedio de manutención de un perro de por vida en los Estados Unidos es de $20,000. El costo para un gato asciende a $17,000. Obviamente estos costos son más altos en los países desarrollados, pero muy pocas personas interesadas en deshacerse de los animales que tienen en adopción mencionan estos “detalles” cuando llevan a cabo un evento de adopciones gratuitas. Sea cual sea la moneda a utilizarse y sea cual sea el presupuesto aplicable, adoptar a un animal implica una gran responsabilidad moral y económica.

De acuerdo a un estudio realizado por Dog Time, cada año, en los Estados Unidos aproximadamente 13 millones de hogares norteamericanos adoptan a un perro o a un cachorrito y después de un año la mitad de estos animales han sido abandonados en un albergue. Es muy importante darse cuenta que estas cifras corresponden a un país desarrollado, con leyes que protegen a los animales, con un presupuesto más alto y con verdaderos albergues para animales. Compara entonces la situación con lo que sucede en los países Latinoamericanos y te darás cuenta de que la situación allí es mucho peor.

Los animales no son objetos reciclables; son una responsabilidad de por vida. Adoptarlos por impulso para iniciar una cadena de eventos que generalmente termina con una eutanasia no ayuda a los animales de ninguna manera. Si realmente queremos ayudar a los animales que buscan un hogar y reducir el número de animales abandonados, no solamente debemos recurrir a su inmediata esterilización sino que también debemos frenar los impulsos de adoptarlos sin contar con los medios necesarios para brindarles el hogar que merecen. Rescatar no es sinónimo de reciclar. Nunca olvides eso.

Y finalmente, mentir para poder librarse de un animal mediante una adopción dudosa es un acto no solamente cruel y reprochable sino también estúpido, pues el único perjudicado será el animal que busca un hogar de por vida. Inventarles pedigree, teñirles el pelo, cortárselo en un estilo particular, reducir su edad o sus condiciones de salud perjudica al animal si los adoptantes deciden devolverlo, o mucho peor, abandonarlo en las calles donde sufrirá terriblemente. Los animales que llegaron a mi vida, por lo menos nuestras últimas adquisiciones, llegaron con su dosis de mentiras y cuentos. Si no se hubiera tratado de los miembros de mi familia, tal vez otras personas las hubieran devuelto de inmediato; pero ese par de suertudas llegaron al mejor de los hogares donde su ladrido es ley y donde nos tienen a todos atados a sus patitas. Jamás las hubiéramos devuelto y asumimos toda la responsabilidad, sobre todo la financiera, porque animal que entra adoptado a nuestra casa, ya no sale de allí jamás. Si fuera un sacrificio tomar esta responsabilidad lo haríamos con gusto, pero lamentablemente, no todo el mundo ve a los animales como lo que realmente son: seres que sienten, compañeros de por vida, miembros de la familia, amigos para siempre.

Camila es nuestra nueva adquisición. Llegó con el temor y las dudas propias de la calle: temerosa, agresiva, insegura, tímida, hambrienta, sin modales caninos, ansiosa. Mis familiares tomaron el tremendo reto de educarla y enseñarle nuevas cosas, pero sobre todo convencerla de que ese iba a ser su hogar de por vida. De que iba a estar con nosotros hasta que las canas cubrieran su carita rechoncha y su caminar fuera lento. Camila aprendió pronto (aunque aún le quedan otras cosas por aprender, como a todos nosotros) que la vamos a querer de corazón y de por vida, aunque a veces se meta en la basura buscando comida, le gruña un poco a Hermi (que como dice mi hermana, literalmente “la recibió con los brazos abiertos”) o se niegue a caminar con su arnés y correa por las calles.

Camila ha probado la paciencia de todos y ha impuesto una nueva forma de esquí perruno cuando decide dejar de caminar en la calle. Pero cuando pienso en ella, entiendo su rechazo por la calle, su odio por las avenidas que antes la vieron vagar sola y hambrienta. Entiendo su desconfianza por los humanoides que pasaron delante de ella sin siquiera notar su necesidad de protección y afecto. No la culpo. Tiene toda la razón.

Camila tiene una mirada profunda como si se tratase de un espíritu viejo reencarnado que te conoce perfectamente bien. Es inteligente, creativa, excéntrica en algunos momentos y estoica. Como si un dolor más no fuera importante. Solo Dios sabe todo lo que pasó en la calle, pero eso ya no importa más. Tal vez, de vez en cuando, su sueño cobijado en frazadita nueva e importada se vea perturbado por los fantasmas del pasado; pero lo importante será que al despertar se dará cuenta que tiene una casa y gente que la ama por lo que ella es y representa: un miembro más de la familia y una amiga de por vida. ¡Qué gratificante debe ser para ella tener la certeza de que nunca más volverá a sufrir!

Su nombre significa “aquella que está frente a Dios. La que es independiente, decidida, cariñosa y amable”. A mí no me importa mucho la etimología de su nombre. Lo importante es que no llegó a nosotros por un impulso incontrolable pues se quedará en nuestras vidas para siempre.

 

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La cebolla es nociva para los perros

Dog and onions

Los alimentos que son nocivos para los perros contienen sustancias que sus organismos no pueden absorber y/o digerir.

Los perros no deben comer cebolla porque todas las variedades de este vegetal contienen una toxina llamada tiosulfato que el organismo de los perros no puede digerir correctamente y, en función de la cantidad ingerida, puede derivar en un tipo de anemia hemolítica, la Anemia por Cuerpos de Heinz. Al no metabolizar esta toxina, el tiosulfato se acumula en la sangre y provoca el envejecimiento prematuro de los glóbulos rojos, es decir, los debilita hasta su desintegración. De esta forma, el número de glóbulos rojos disminuye y se producen los primeros síntomas de la anemia, los cuales suelen ser vómitos, diarrea, orina con un tono rojizo y problemas respiratorios.

Sin embargo, no debemos alarmarnos antes de tiempo, puesto que para que esto ocurra el perro debe haber ingerido una cantidad de cebolla superior a los 5 gramos por cada kilo que pese. Es decir, para que un perro de 7 kg, por ejemplo, sufra una intoxicación de este tipo deberá haber comido más de 35 gramos de cebolla, ya sea cruda o cocida. Por lo tanto, si tu perro consumió una cantidad mínima por accidente probablemente no sufrirá ninguna consecuencia. En caso de que haya ingerido grandes cantidades, deberás llevarlo al veterinario de inmediato para que inicie el tratamiento adecuado.

 
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Posted by on September 2, 2014 in Animales de compañía

 

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El Sin Sentido

Meryl Srreep

Las religiones establecidas que a cada rato pregonan – sin darse mucha cuenta del karma que pagarán – que el mundo está llegando a su fin son portadoras de alarmantes noticias. Es posible que técnicamente no le llamen karma; pero las consecuencias estarán allí de una manera u otra. Todas estas religiones entre las que la católica se distingue por ser la peor, la más cruel y la más hipócrita, siguen torturando animales, permitiendo su abuso y explotación y promoviendo el consumo de sus cuerpos martirizados y mutilados. Los hermanos evangélicos que aducen ser seguidores de Jesucristo, no siguen el ejemplo de su líder y ni si quiera tienen la menor idea de que Jesús no solamente fue un activo revolucionario de las causas de todos los oprimidos, que fue vegetariano, y que su papito convertido en zarza ardiente, cientos de años antes de que él se sacrificara por una humanidad mayormente inservible e ingrata, declaró como ley el famoso y manoseado mandamiento (de acuerdo a las conveniencias de cada quien) de NO MATAR.

En realidad, que la humanidad entera desaparezca no afectaría para nada al planeta. Es cierto que gente valiosa también desaparecería pero creo que lo importante sería valorar las importantes aportaciones que brindaron antes de terminar su ciclo en esta tierra. Creo que la mayoría de estas personas estarían dispuestas a ofrecerse en sacrificio si es que con eso se daría paso a una raza nueva, productiva, decente y compasiva. Un caso diferente se produce cuando una especie animal desaparece. Ahí sí que el planeta saldría perdiendo. Para muestra, un ejemplo: Si las abejas (consideradas por quienes no saben nada sobre ellas como simples, dañinos y antipáticos insectos) desaparecieran “la vida sería un desastre global. Al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida. Sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni alimentos, ni hombres”, según las palabras de Einstein.

Mientras que el mundo de los humanoides se hace más rastrero, perverso, vulgar y estúpido, los que aún estamos en la lucha por los derechos de los animales, tenemos que seguir encontrándole el sentido al sin sentido. No nos queda otra alternativa. Y es precisamente por eso que nos encontramos desparramados por todo el mundo. Creo que a pesar de nuestros conflictos, pesadumbres y soledades individuales, tenemos que estar estratégicamente repartidos para combatir a las lacras que aún siguen torturando y masacrando a los animales. Por eso es un gusto enorme encontrarnos en conferencias, seminarios, simposios y eventos de todo tipo. Unas horas para compartir, para sentirnos libres de no tener que dar explicaciones, para recargar baterías, y de allí, de nuevo al frente de batalla que a cada quien le toca.

Últimamente hemos tenido que lidiar muy seguido con la ignorancia, la indiferencia y la estupidez de la mayoría de la gente. La tecnología actual, que debería ser utilizada como arma de auto-educación, es generalmente usada para lo opuesto. Es utilizada para entrar a un modo “viral” de derrame de materia gris a nivel mundial que ya no distingue lo correcto de lo incorrecto y que alegremente confunde la verdadera clase con lo chabacano y lo lógico con lo que bordea la imbecilidad más flagrante. Vemos ejemplos de esto todos los santos días. El mundo entero pendiente de las patadas que unos cuantos le daban a un balón, mientras que miles de inocentes civiles morían en Gaza; un retrasado mental que muere abaleado por el arma con el que le enseñaba a disparar a una niña de nueve años; y millones de descerebrados tirándose baldes de agua helada para ayudar a una causa que tortura cruelmente a millones de animales tratando de encontrar curas a enfermedades humanas. Sé perfectamente bien que es una gringada más, una babosada que los latinoamericanos copiarán sin siquiera preguntarse por qué; pero de todos modos son ejemplos concretos del estado de la raza humanoide que anda por el mundo como zombies, sin cuestionar lo cuestionable y sirviendo de cementerio ambulante para todos los cadáveres de las criaturas que engulle. ¡Qué lindas y graciosas deben ser esas imágenes de gente indiferente e ignorante desperdiciando el agua que otras comunidades en el mundo no tienen! Estoy segura que quienes tienen que pagar a diario por el vital elemento, no disfrutan de estas imágenes para nada. ¿Pero no es eso exactamente lo mismo que ocurre con el consumo de carne? Por supuesto, los humanoides están listos a hacer caminatas y marchas por los pobres niños escuálidos de África, pero con cada mordida al muerto que tienen entre dos tajadas de pan, están contribuyendo directamente al hambre mundial, al desperdicio del agua y al calentamiento del planeta.

Hace unos días, alguien me envió la entrevista de una de mis artistas preferidas. Una verdadera ARTISTA, en todo el sentido de la palabra, (salvo por su participación en MAMMA MIA, lo cual demuestra que todos cometemos errores) Meryl Streep. En la entrevista, Meryl dice lo que piensa, y precisamente eso es lo que sucede cuando uno llega a una etapa particular de la vida. A algunas personas les llega antes y a otras después, pero el momento del hartazgo, de desaparecer las apariencias, de ser políticamente incorrecto, siempre aparece. Es allí entonces cuando se medirán las amistades, los afectos, y las lealtades. Pero como dice Meryl, ¿para qué seguir con farsas a esta altura de la vida? A continuación, por si no lo vieron paso a incluirlo en este artículo. Dijo Meryl:

“Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en el que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere.
No tengo paciencia para el cinismo, las críticas en exceso y exigencias de cualquier naturaleza.
Perdí la voluntad de agradar a quien no agrado, de amar a quien no me ama y de sonreír para quien no quiere sonreírme.
Ya no le dedico ni un minuto a quién miente o quiere manipular. Decidí no convivir más con la pretensión, la hipocresía, la deshonestidad y los elogios baratos. No me ajusto más con la barriada o el chusmerío. No soporto conflictos y comparaciones. Creo en un mundo de opuestos y por eso evito personas de carácter rígido e inflexible.
En la amistad me desagrada la falta de lealtad y la traición. No me llevo nada bien con quien no sabe elogiar o incentivar. Las exageraciones me aburren y tengo dificultad en aceptar a quien no gusta de los animales. Y encima de todo, ya no tengo paciencia alguna para quien no merece mi paciencia”.

Coincido totalmente con sus opiniones. Añadiría que la paciencia no se acaba por la edad. Y ya ustedes saben que lo que la gente piensa de mí no me importa ni un soberano comino. Acepto un nivel de inflexibilidad; pero ese siempre está relacionado con el hecho de que NO hay excusa de ningún tipo para el abuso de los animales. Y en el caso de la amistad sincera; ésta no existe si no hay reciprocidad y olvido.

Meryl casi, casi, habló por mí. Ahora solo queda seguir trabajando por los animales en medio de esta jungla de humanoides, rescatando a los que se pueda, tratando de encontrarle el sentido al sin sentido.

 
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Posted by on September 2, 2014 in Activismo efectivo, Veganismo

 

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