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Category Archives: Corridas de toros

¡San Borja dice NO a la crueldad!

Alcalde Alvarez

Cuando todo acto de crueldad anacrónico y repudiado por mentes actualizadas y civilizadas llega al apogeo de su propia decadencia, sus perpetradores muestran características propias al declive inminente de su maldad. El mundo especista nos malacostumbró a decir que “cuando el barco se hundía, las primeras que salían eran las ratas”. Ahora sabemos que, si lo hacían era porque eran animales inteligentes con un alto sentido de sobrevivencia; pero cuando se trata de los seres humanos, la historia está llena de ejemplos alusivos que demuestran que las estrategias mal pensadas y desesperadas son indicadores seguros de un inminente final.

En todo el mundo, las miles de organizaciones anti-taurinas han luchado a brazo partido por erradicar este cáncer moral que aún aqueja a algunos países en vías de desarrollo y en su tenaz empeño, se han adjudicado muchas victorias. El ser humano, un poco lento para darse cuenta de las cosas positivas, ha abierto los ojos a lo que realmente representan todos los espectáculos en los que se abusan a los animales. No es solamente un tema de ética y principios de beneficio animal; es también un asunto que involucra temas económicos, culturales, religiosos y políticos.

En su intento por seguir promoviendo su fiesta bárbara, los empresarios de las mafias taurinas lo han intentado casi todo: la promoción de su salvaje espectáculo en áreas ajenas a él, la creación de escuelas taurinas para mujeres (aduciendo temas de igualdad de género) y niños, un llanto interminable debido al número de personas que quedarán sin empleo (pues que busquen un trabajo digno, ¿no?) si los cosos taurinos cierran, la desaparición total de los toros de la faz de la tierra, la propaganda realizada por artistas venidos a menos y la creación de plazas taurinas portátiles en zonas económicamente afluentes. Si todo esto no es desesperación, realmente no sé que es.

Y algo similar se intentó realizar en la Municipalidad de San Borja, uno de los distritos más activos y progresistas de la ciudad de Lima Metropolitana. Con el “bamboleo” musical de los anacrónicos Gypsy Kings a quienes no los escuchan ni sus abuelitas, se pretendía realizar un festival taurino en las instalaciones de un organismo perteneciente a las fuerzas armadas del Perú.

Lamentablemente el Perú está pasando por una difícil situación social, política y económica debida a la apatía del gobierno; pero establecer este tipo de espectáculos en una organización castrense y dentro de un municipio progresivo y moderno era algo que no debía suceder.

Por supuesto, que los infaltables y desubicados “animalistas” convocaron a sus tradicionales plantones y protestas sin antes realizar las debidas averiguaciones. El proceso de razonamiento cerebral en una persona promedio no se tarda mucho; pero es requisito indispensable para poder realizar acciones efectivas. Antes de gritar desaforadamente, hay que pensar y actuar con raciocinio. ¿Es mucho pedir? Lamentablemente, para alguna gente sí lo es.

Después de realizar las averiguaciones necesarias, nos informaron que el evento no se iba a dar; pero nos quedaba la duda ya que la publicidad y la venta de boletos aún estaba vigente. Pedir que la gente sea cómplice vergonzoso de la masacre de un noble toro por el módico precio de 1,230 soles es realmente una cachetada a la gente pobre de Lima. Pero por supuesto que la gente pobre de Lima no es una de las prioridades de la mafia taurina. Mientras más ignorancia persista, a cualquier precio, más alta es su ganancia. Pagar casi US $400 por ver cómo se tortura a un toro y a un caballo, en un país donde existen innumerables casos de pobreza extrema solamente puede ser entendido por una clase de gente miserable que no siente empatía ni compasión por nada ni por nadie. Léase: Taurino.

La idea de un municipio moderno y progresista donde se atiende a sus pobladores con eficacia, se les ofrece una variada gama de actividades interesantes y culturales y se mantiene el ornato del área de una manera casi impecable no coincidía para nada con la realización de un espectáculo barbárico de sangre y abuso. Es por eso que nos pusimos en contacto directo con el alcalde del distrito, Señor Marco Antonio Álvarez Vargas, administrador de empresas y coronel retirado del Ejército Peruano, quien es el burgomaestre de San Borja desde el 2011 para expresarle nuestra sorpresa y asegurarnos que el evento no se realice.

El Sr. Álvarez tuvo la gentileza de llamarme personalmente por teléfono para confirmarnos que “tal evento no se realizará bajo ninguna circunstancia”. Lo felicité sinceramente porque ese no es necesariamente el modus operandi de la gran mayoría de políticos limeños. Nos ofreció apoyo para cualquiera de nuestros proyectos y tendré el gusto de conversar extensivamente con él la próxima vez que esté en Lima.

Por supuesto que de inmediato surgieron las quejas infaltables de los “animalistas de pintura roja” aduciendo favores y preferencias políticas. A ellos les informo, por si no lo leyeron en columnas anteriores, que yo, por los animales, estoy lista hasta de pactar con el mismísimo diablo. No faltaron los chismes y comentarios negativos acerca de sus intenciones de convertirse en el próximo alcalde de Lima y a ello replico que la comunidad de activistas pensante y votante, definitivamente apoyaría su candidatura si en su plataforma de gobierno él incluye temas de protección y defensa animal. Ya va siendo hora de que sigamos el ejemplo de otras ciudades latinoamericanas con alcaldes que han entendido que nuestro trabajo no se centra en la cara linda de perritos y gatitos, sino que está íntimamente ligada a temas educativos, económicos y de salud humana.

Mientras que la mafia taurina siempre busca engañar al público aduciendo fines caritativos y/o culturales para justificar sus masacres, el alcalde Álvarez vuelve a dar el ejemplo con una combinación que precisamente incluye a la verdadera cultura peruana y a la caridad bien empleada al organizar un campeonato de marinera cuyos fondos beneficiarán al Hospital del Niño. La prueba es clara y contundente: Sí se puede hacer bien las cosas dentro de un marco ético y sentar un buen ejemplo no sólo para los vecinos de San Borja, sino del Perú entero.

A veces pienso que, en el Perú, cuando se trata de política, las esperanzas están totalmente muertas; pero mi conversación con el alcalde Álvarez ha renovado el hito de esperanza que aún me queda. Esperemos entonces que todas las palabras se tornen en una realidad concreta y firme para beneficio de todos.

¡Muchas gracias, señor alcalde!

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¡A impedir que el mal triunfe!

Malnacido torero

La frase célebre afirma que “Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada”.

Es por eso que la gente decente nunca podría propiciar, ni participar en hechos indignos realizados con el único propósito de mantener una tradición aberrante que, al verse desahuciada, da manotazos de ahogado en todas direcciones.

Aprendimos desde pequeños que una acción negativa o mala, no corrige a otra similar. Sin llegar a la máxima expresión de un perdón personificado en la oración fundamental de San Francisco de Asís, e imbuidos en nuestra naturaleza humana limitada y diaria no podemos dejar pasar la denuncia necesaria de quienes se quieren aprovechar de la desgracia de la gente engañándola con dádivas ridículas a costa de la vida de un animal.

Después de los recientes huaicos en Perú, han sido muchas las instituciones que han donado ayuda a los sobrevivientes. Se han organizado muchas actividades para ayudarlos económicamente en los sectores públicos y privados; pero una en particular me ha llenado de indignación y repugnancia: La organización de corridas de toros para ayudar a las víctimas de los desastres naturales.

El toreo siempre ha sido hipócrita y caradura. No es la primera vez que los servicios de los matarifes se han puesto a disposición del pueblo necesitado. En miles de oportunidades se han dedicado espectáculos como estos a causas de mujeres abusadas y niños desnutridos, y ahora el matarife peruano Andrés Roca Rey anuncia que masacrando a toros en el ruedo se obtendrá ayuda para las víctimas de los huaicos. ¿Es posible llegar a tal degradación y concebir que la gran mayoría de los peruanos verá su intención desesperada como un intento de caridad y solidaridad?

Me pregunto y me respondo decepcionada (pues ya conozco la respuesta) si sus patrocinadores de siempre, la iglesia católica, también tomará parte en ese descrédito. ¿Bendecirán los capotes y espadas asesinas en nombre de una de sus tantas vírgenes? ¿Celebrarán una misa en la capilla de la plaza para proteger a quienes paulatina y salvajemente destruirán a un animal sintiente? ¿Continuarán con la herejía de utilizar símbolos y personalidades religiosas para adornar la propaganda de esta fiesta de sangre?

¿No es hora ya, en el año 2017, que se pronuncien en contra de esta embrutecedora salvajada, aunque haya mucho dinero para comprar conciencias y dogmas religiosos?

La realización de ese supuesto festival al que le deseo el más rotundo de los fracasos es una aberración nacional. Nadie puede ayudar al prójimo causándole daño y dolor a otros prójimos que, a pesar de no pertenecer a nuestra especie, también tienen el derecho de vivir en paz y libres de sufrimientos.

A los matarifes no les importa infligir dolor con tal de perpetuar un acto arcaico que está en vías de extinción. Muy orondos se pasean con las partes sufrientes de sus víctimas a quienes arrancan sin piedad orejas y cola. Se sienten superiores, ganadores, todo poderosos al exhibir una parte de un animal que momentos antes era un todo. Un ser que nunca buscó una muerte tan dolorosa e indigna.

Su ilógico plan debe ser inmediatamente detenido y boicoteado con todos los medios posibles a nuestro alcance. La gran mayoría de los peruanos rechaza tajantemente las corridas de toros. Es entonces pertinente que luchemos en contra de la miopía mental y emocional de quienes persisten en la idea de que la mayoría de los peruanos consideramos esa salvajada como parte de nuestro orgullo y patrimonio nacionales.

Y aunque no lo crean, esto terminará tan pronto como el electorado elija a representantes que no tengan intereses personales en la vergüenza nacional. No necesitamos empresarios taurinos, curas metiches o ganaderos en el Congreso de nuestra patria. Si verdaderamente queremos evolucionar como país, ya es hora que nos deshagamos de taras nefastas que se hacen pasar como una cultura que debe preservarse.

Utilizando entonces la enseñanza implícita en mi cita inicial, evitemos que el mal prevalezca. Somos los buenos en esta película de terror; por lo tanto ya es hora de que tomemos acciones concretas para detenerlo.

No, Roca Rey, nadie con una pizca de sensibilidad o empatía piensa que te ves muy valiente al pasearte con la cola de un toro. Nadie cree que verdaderamente te importen los pobres damnificados de los huaicos. ¿Estuviste allí ayudando y poniendo el hombro? Por supuesto que no. Muy por el contrario, para intentar levantar a tu diversión moribunda, se te ocurrió organizar una masacre en masa a la que solamente asistirán tus primitivos secuaces.

Se supone que no debemos alegrarnos con la muerte de nadie. Este es un principio al que cuesta mucho sumarse porque muchos vemos en eso un acto de reivindicación y justicia, pero al margen de la controversia a este respecto, no olvides que, muchas veces, cuando la maldita plaza abre sus puertas con trompetas y paso dobles, y la chusma ruge ávida de sangre al llegar al tercio de muerte, el cuerpo que yace inerte sobre la arena no es necesariamente el del toro.

 

 

 

 

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Voto de silencio

Pinochet

Aunque el voto de silencio no es uno de los votos monásticos (voto de pobreza, obediencia y castidad) que toman los sacerdotes católicos, bien le haría al Papa practicarlo, sobre todo cuando no se tiene nada positivo, lógico o constructivo que decir.

Es cierto que este cura parece ser un tanto mejor que sus predecesores, pero nunca hay que olvidar con quiénes y con qué estilos se le está comparando. Si me comparan en velocidad con una persona sin piernas, es muy probable que yo resulte ser fondista olímpica; pero esto no es un asunto de comparaciones; de lo que se trata es de la propagación de un comentario totalmente desacertado cuya conclusión es insulsa, impráctica y totalmente injusta. Nadie dice o hace comentarios masivos sin una intención particular y específica. ¿Cuál fue entonces el raciocinio o la intención en los comentarios que el Papa Francisco tuvo para las personas que ayudan, trabajan o están activamente involucrada en la lucha por los derechos de los animales? De todos los grupos a los que podía atacar, se le ocurrió precisamente atacar a personas compasivas y humanitarias. ¿Qué te pasó Pancho? ¿Te quedaba muy ajustada la mitra?

La palabra “animalista” está tan desprestigiada y prostituida que yo jamás la utilizo. Quienes trabajamos y luchamos efectivamente por los derechos de los animales, somos activistas de esta causa y no “istas” del montón.

Es cierto que podríamos habernos dado por no enterados, pero no podemos ni debemos pasar por alto estos comentarios alusivos y propagados en masa. No podemos dejar de corregirlos dada la ignorancia suprema que reina entre los humanoides y, por qué no decirlo, entre los católicos, que, en algunos casos, y de acuerdo a sus conveniencias personales, siguen los mandatos de su líder político y religioso a pie juntillas. No hay que olvidar que, hace algún tiempo, al menor comentario y mandato clerical, miles de personas eran ejecutadas, quemadas, linchadas o desaparecidas del mapa. Fue la iglesia católica quien inventó la falacia sobre los gatos negros y fueron ellos mismos quienes lincharon y quemaron viva a Juana de Arco, supuesta defensora de su fe.

En su desatinado discurso, Francisco lamentó que haya gente que sienta compasión por los animales, pero que muestre indiferencia ante un vecino. Muy suelto de huesos, cuestionó el sentimiento de piedad de quienes prefieren ayudar a un perro o a un gato pero que – según él – son indiferentes antes el sufrimiento del prójimo.

Obviamente soy una persona parcializada en este tema, pero no podría nombrar a ningún activista por los derechos animales que no haya sido compasiva también con un ser humano. Es más, todos aquellos que nos acusan de no trabajar por la propia especie, generalmente son gente que no hace nada concreto por nadie.

El ser humano tiene derecho de elegir sus prioridades y ningún cura va a venir a exigirles que esas prioridades cambien. Quienes trabajamos por los animales tenemos tanta compasión que fácilmente la podemos extender a los humanos. Los ayudamos brindándoles información y previniéndoles sobre todos los daños que conlleva ser cementerios ambulantes de los cuerpos torturados y masacrados de miles de animales; ayudamos al planeta al luchar contra las industrias cárnicas y lácteas; nos preocupamos de la gente pobre, hambrienta y sin agua, demandando que los frutos de la tierra y el preciado elemento sean utilizado directamente por ellos y no por los intereses de lucro de las compañías que abusan y explotan tanto a humanos como animales; y sembramos principios de decencia, compasión, y empatía entre la niñez al fomentar la bondad y el respeto por todos los seres de la creación. ¿No son esas muestras suficientes de la compasión y piedad que Francisco exige para con nuestros semejantes?

¿De qué compasión y piedad puede hablar un cura que engulle las partes sufrientes de un animal masacrado brutalmente en un matadero? ¿Qué moralidad puede exigir un cura que permite que su iglesia bendiga los instrumentos de tortura del matarife en un coso taurino? ¿De qué decencia puede hablar el representante de una iglesia corrupta que ignoró el holocausto de millones de judíos o que no está dispuesta a sancionar severamente a sus curas pedófilos? ¡Por favor! Antes de incitar a la gente en contra de quienes defienden a los animales, Francisco debe mirar al interior de su propia casa, limpiarla, cambiarla, rectificarla y sancionarla. Solo en ese momento tendrá derecho a emitir una opinión acerca de la piedad y la moralidad de la gente.

Como parece que Francisco sufre de amnesia, será bueno dejarle unos cuantos nombres sueltos por allí: La conexión de su iglesia con dictadores asesinos como Franco, Pinochet y Perón; las cirugías estéticas y los pasaportes otorgados a los criminales nazis para que lograran escapar a Latinoamérica; el asesinato de Juan Pablo I; los miles de niños violados y abusados en escuelas o instituciones católicas del mundo entero; el escándalo del Banco del Vaticano; el escándalo del Sodalicio; la masacre de las culturas aborígenes en las Américas; las guerras Carlistas; el Tribunal de la “Santa” Inquisición, etc. La lista es tan larga que no existe suficiente papel para incluir todas las injusticias, salvajadas y masacres perpetradas por su iglesia, sus líderes y seguidores.

¿Y considerando todo esto, me van a venir a hablar de piedad, de compasión y de humanidad? ¡Si ni siquiera son capaces de seguir las enseñanzas y el ejemplo de su líder máximo, nuestro compañero de lucha y esenio vegetariano, Jesucristo!

El Papa y su iglesia son tan arrogantes que no serán capaces de ofrecer disculpas por esos comentarios; pero ni por un momento debemos permitir que ese discurso barato, ignorante y populachero nos afecte o infecte a los ignorantes necesitados de cualquier excusa para desestimar nuestros esfuerzos. Es probable que a sus palabras se las lleve el viento considerando que la mayoría de los católicos son católicos de “botica”; pero no podemos pasar por alto el desatino y la condena. Si los humanos no demuestran compasión o piedad por sus semejantes, es simplemente porque su naturaleza humana no se los permite. Es porque a estas alturas el mundo carece de esas virtudes y valores. Es cierto que existen millones de personas compasivas y humanitarias; pero también es verdad que hay gente inservible, malvada, despiadada, cruel y podrida en cuerpo y alma. Ser “humano” no es ni un privilegio, ni un honor. Somos simplemente otra especie, una especie diferente a la animal, que en mi opinión es superior al Homo Sapiens en muchos sentidos.

Y si por eso el “Santo Padre” que no es ni santo, ni padre, me condena al fuego tibio de un purgatorio inexistente, que así sea. Después de todo me hará el favor de colocarme en un lugar privilegiado para ver, en primera fila, como todos los explotadores y abusadores de los animales se achicharran en el infierno.

 

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Cuando la demencia está de fiesta

asesino

A pesar de las tendencias televisivas y cinematográficas de la época actual en la que el terror, la sangre y las vísceras colgantes son el ingrediente infaltable, la gran mayoría de personas pensantes y normales aún somos capaces de reconocer entre la ficción y la realidad. Es cierto que lo que resultaba atemorizante y chocante a generaciones anteriores, ahora no provoca ni el más mínimo susto a las audiencias jóvenes; pero la línea divisoria entre la fantasía y la cruda realidad aún está claramente presente.

Aunque los valores y principios son establecidos en el hogar durante los primeros años de vida de un individuo, la gran mayoría de las personas jamás encontrarían solaz o diversión al presenciar un acto de tortura y degradación espeluznantes.

Hace unos días, leí un artículo muy interesante e informativo en el que se mencionaban los comentarios realizados por Winslow Hunt respecto a la falta de literatura psicoanalítica escrita acerca de la tauromaquia. Para Hunt este espectáculo sería un candidato ideal para la aplicación del psicoanálisis pero otros psicoanalistas como Martin Grotjahn opinan que son los mismos aspectos horribles de la tauromaquia los que anulan el interés en su estudio.

Sin entrar en charlas técnicas, el artículo se centra en la psicopatología de las corridas de toros y todos sus allegados, participantes y promotores. Afirman los expertos que su atractivo central es la gratificación del sadismo y de una perversa curiosidad por saber si habrá algún muerto más, aparte del toro, cuya muerte, como todos bien sabemos, está cobardemente planeada desde el principio de su existencia. El público, participante activo en esta fiesta de crueldad y sangre, dice admirar y venerar al torero, pero en realidad anhela que el fantoche tenga también un final sangriento. Obviamente, negarán que esa es su verdadera intención; pero los psicoanalistas lo afirman con conocimiento de causa y experiencia profesional. Cualquier objeción dada por ellos sobre conceptos de dominio de bestias, belleza, o arte no substituye de ninguna manera el sadismo inherente a la fiesta bárbara de los toros.

Ahora bien, los asistentes a la fiesta de la muerte y el abuso siempre argumentarán que el toro, al ser un animal poderoso y fuerte, tiene la oportunidad de defenderse y matar a su abusador; pero quienes conocemos las argucias utilizadas por la mafia taurina, sabemos que eso no es cierto. El toro, entra al ruedo en situación de desventaja luego de haber sido debidamente “preparado” por los cómplices de los matarifes. Si el asesino se acobarda y no pone el cuerpo o si los banderilleros o el picador hacen un trabajo deficiente, la chusma taurina siente complejo de culpa asociada a fantasías sádicas reprimidas.al ver al toro “maltratado” y vejado en su honor en la lidia. En ningún espectáculo del mundo entero, se encontrará tal grado de inconsecuencia y perversidad. El amor y respeto que los explotadores taurinos dicen tener por el toro y el caballo son simplemente síntomas patológicos de su desquiciada y enferma personalidad.

Los expertos también afirman que existe una clara actitud narcisista del asesino y sus cómplices. La mafia taurina hace todo lo posible para que la fiesta de sangre incluya el colorido necesario: bandas de alegres pasodobles, embanderado general, banderillas de colores, y como punto máximo, el atuendo de tenebrosas luces que el matarife debe llevar; apretado por todos lados, ceñido al cuerpo para liberarse más fácilmente del toro y con rasgos altamente afeminados. Todo eso para desplegar exhibicionismo y auto gratificación. Ese pobre diablo es tan, pero tan poca cosa, que necesita exaltar su ego creyéndose un héroe, una persona valiente y capaz. Toda la mascarada que lo envuelve a él y a su sucia fiesta está previamente diseñado para hacerlo sentir mejor y hacerle olvidar – aunque sea por unas horas – su gran sentimiento de inferioridad.

En la tauromaquia también se encuentra presente el fenómeno que los psicoanalistas conocen como la erotización del peligro, en el que se funden las respuestas psicofisiológicas ante el miedo con la excitación sexual. Dicen los expertos – y coincido plenamente con ellos – que además de las obvias implicaciones heterosexuales de la tauromaquia, hay que tener en cuenta que, a un nivel más profundo, existen significados homosexuales flagrantes.

En la novela “El Verano Peligroso” de Ernest Hemingway, quien fue aficionado a esta salvajada, hay un pasaje que narra la cornada de Ordóñez. El relato evoca un coito sádico homosexual que aquí reproduzco:

“Al recibir al toro por detrás […] el cuerno derecho se clavó en la nalga izquierda de Antonio. No hay un sitio menos romántico ni más peligroso para ser cogido […] Vi cómo se introducía el cuerno en Antonio, levantándolo […], la herida en el glúteo tenía seis pulgadas. El cuerno le había penetrado junto al recto rasgándole los músculos”.

El psiquiatra Fernando Claramunt ha escrito sobre la psicogénesis y la psicopatología de las cogidas y afirma que muchas veces, los toreros tienen tendencias autodestructivas. Por ejemplo, el toreo de Belmonte fue considerado suicida por gran parte de la afición. Mucha gente iba a verle creyendo que serían testigos de su última corrida. Durante años Belmonte pensó obsesivamente en el suicidio y de viejo se quitó la vida. Asimismo, dice Claramunt que, en otros casos, como el de Manolete, se puede apreciar una dinámica claramente punitiva, un placer por ser cogido.

Citando ejemplos más recientes, tenemos el testimonio que una sádica taurópata dejó en Facebook como respuesta a un comentario de un colega defensor de los animales:

“Te equivocas al decir que el toro sufre en las corridas, todo lo contrario, disfruta de forma semejante a un orgasmo continuado en un humano. Te lo digo por experiencia porque yo ya he reencarnado varias veces en toro bravo y me queda el recuerdo de esa grata experiencia de morir de placer en una plaza” (sic)

Para que no te quede la menor duda del peligro que esta chusma representa en la sociedad, incluyo un extracto del libro “Manchas de Tinta y Sangre”, (“Taches d’Encre et de Sang”) ediciones Au Diable Vauvert, 2003, de Simón Casas, ex-torero fracasado, director del coso de Nimes en Francia y de la Plaza de Las Ventas de Madrid:

“Gracias a la tauromaquia vivimos una liturgia, una gran misa. Hacerle el amor al toro, esto es seguro, es impúdico, es hermoso; él viene hacia usted no para cornearlo, sino para amarlo. La muleta extendida en el suelo como una lengua que invitara para un profundo beso, el espectador se hace mirón, es un coito al que se asiste, un orgasmo colectivo, en Bayona la corrida es vaginal”.

Y para concluir, las palabras del taurópata español Fernando Sánchez Dragó, a quien, a propósito, nuestra colega anti taurina Pilar Rahola comúnmente aplasta en debates televisivos:

“Matrimonio: el torero es ying, mujer cuando hace el paseíllo y se pavonea, cuando se adorna, cuando embarca al animal en el vuelo – verónica o lo que sea – de su falda, cuando ofrece la taleguilla y abre el compás de sus piernas para que el toro – macho, varón, yang – se encele, acuda al reclamo de la hembra y embista su ingle con el falo de los pitones…. ¿Tercio de muerte o tercio de cópula? El estoque, erguida verga de curvo bálano, se hunde hasta la cruceta en el hoyo o coño de las agujas, golfo de sombras éste que tiene, como el pubis femenino y el símbolo del feminismo, forma de triángulo isósceles. El torero, tras consumar así el matrimonio, se yergue, jaquetón, y el toro, convertido en esposa desflorada, se derrumba con las patas por alto mientras los ojos se le vidrian al sentir que lo inunda el orgasmo de la muerte. De la herida, por cierto, brota sangre: la del himen”.

Bueno, imagino que interrumpiste la lectura de mi artículo para ir a vomitar, así que te daré unos minutos para reponerte. Como has visto, esta gente irreciclable, no solamente es brutalmente cruel e ignorante, sino que también disfruta de publicar su crudo verbo, su inmundicia y sus padecimientos mentales.

En el campo de lo psicológico, la tauromaquia presenta un complejo estudio de sus componentes y sus protagonistas. Discutir estos conceptos con los expertos nos llevaría mucho tiempo; pero lo importante y concluyente es saber que un espectáculo de esta naturaleza no demuestra ni una mente ni un corazón sanos. Es una enfermedad terminal y una lacra social que debemos extirpar de una vez y para siempre.

 

 
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Posted by on April 27, 2016 in Corridas de toros

 

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HDP

PACMA

Los que defendemos a los animales, no dejamos de ser seres humanos con diferentes niveles de tolerancia a la crueldad que percibimos cada vez que un animal sufre miserablemente a manos de sub-especies humanoides aún empeñadas en llevar a cabo sus demoníacos propósitos de muerte y destrucción. No sería justo decir que en los momentos en los que somos impotentes testigos de la paulatina tortura y muerte de un animal capaz de sentir, no nos poseen sentimientos obscuros de venganza, de rabia y de odio hacia los abusadores que, en la mayoría de los casos, siguen impunes para continuar con su nefasta obra de muerte y aniquilación.

¿Quién de nosotros no ha tenido sueños de superhéroe alguna vez? ¿Quién no ha querido teletransportarse a algún lugar o situación de abuso para darles a los abusadores una sopa de su propia medicina? ¿Quién no ha querido alguna vez formar parte activa de un comando justiciero que impusiera la Ley del Talión?

Por lo tanto, ante tanto abuso, tanta explotación, tanta injusticia, y tanta ley escrita solo en un burdo papel, lo único que a veces nos queda es dejar suelta a nuestras lenguas para expresar, aunque sea por un instante, nuestro repudio total ante la crueldad establecida.

En muchas ocasiones, me han enviado comentarios preguntándome por qué tenemos que incluir a las madres de los abusadores en nuestros comentarios, llamándolos “hijos de puta”. El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española ofrece un equivalente a esta expresión dándonos el sinónimo de “persona mala”. Pues bien, por supuesto que discrepamos con tal connotación o con la que insulta a una mujer que tal vez ha tenido el infortunio de caer en el mundo de la prostitución. Cualquiera puede cometer una maldad, intencional o no intencionalmente; pero lo que los HDP le hacen a los animales va mucho más allá de esos estándares.

La famosa injuria es muy popular en la lengua castellana y, desde El Quijote hasta nuestros días es aplicada a quien no tiene valores, decencia, empatía, bondad, o cualquier otra característica positiva del ser humano. Por lo tanto, si un abusador de animales cumple con sus infames propósitos y martiriza a un animal,sí es un hijo de puta. Y aunque su madre no se haya paseado por las calles buscando clientes con típico traje de piruja, definitivamente no hizo un buen trabajo criando al hijo de puta en mención pues nunca le instiló valores de compasión, respeto y empatía hacia cualquier otro ser capaz de sufrir. No será meretriz, pero buena madre tampoco fue.

Quien masacra a un animal hasta morir… es un hijo de puta.

Quien abusa a un menor, a una mujer o a un anciano… es un hijo de puta.

Quien no tiene valores, principios, respeto, ni dignidad…es un hijo de puta.

Quien se ofrece como salvador político y luego engaña al pueblo que lo eligió… es un hijo de puta.

Quien es corrupto y traidor y tiene la cara de negarlo… es definitivamente un hijo de puta.

Y en nuestro mundo de la liberación animal, tenemos miles de momentos y miles de circunstancias en las que el uso del famoso vocablo es más que necesario. Tomemos por ejemplo las salvajes “fiestas” españolas y latinoamericanas donde los animales son masacrados y abusados hasta morir, con la venia de la iglesia católica, los políticos de los puebluchos en los que estos actos suceden y la consabida excusa de la “tradición cultural”.

Hace unos días, el toro Rompesuelas murió cobardemente lanceado en Tordesillas. A la escoria humanoide que lo persiguió, asustó, torturó y masacró le importó un soberano pepino quebrar las reglas de su propio juego o el repudio internacional, porque lo único que querían era proseguir con su fiesta sanguinaria de violencia para probarse a ellos mismos que son muy hombres. Toda esa cloaca humanoide afirma que “ama y respeta” al toro, y que lo hacen para rendir honores a la Virgen de la Peña y para recordar que en 1534 (así es, lo han leído bien) la reina Juana I de Castilla (más conocida como Juana la Loca) solía contemplar el “festejo” desde una torre. La tipa no solamente era loca sino también terriblemente cruel pues desde su torre observaba toda la trayectoria del animal desde que era liberado hasta que los lanceros le daban muerte en el prado, situado justo frente a su palacio. A la tal Juanacha, no la podríamos llamar hija de puta pues su madre, la reina Isabel, siempre rechazó las corridas de toros, aunque nunca tuvo los ovarios de prohibirlas. En este caso histórico, la demente Juana, sería hija de puto, pues su padre el rey Fernando de Aragón, sí las apoyaba y fomentaba.

En el caso reciente del Toro de la Vega en Tordesillas, el toro, que es mostrado al pueblo unos días antes durante otro encierro, recorre las calles del municipio guiado por los corredores hasta un prado localizado al otro lado del río Duero donde, a caballo o a pie, hombres y mujeres armados con lanzas concursan para masacrarlo. El primero que pinche al astado con su lanza, que tendrá una punta de unos 40 centímetros y un mango de dos metros, será el encargado de darle muerte. El animal solo podrá salvarse de la muerte si es indultado, condición que se le otorgará si consigue cruzar los límites del palenque (el terreno delimitado para la celebración del torneo) o mantenerse vivo durante el tiempo suficiente como para que los organizadores consideren que se ha “merecido” el perdón. Los hijos de puta de Tordesillas, no han seguido nunca sus macabras reglas, pues indultar al toro significaría eliminar todos sus deseos enfermizos de sangre, crueldad y abuso. En 1993, hasta un hijo de puta miembro de la Guardia Civil, en un intento de devolver al animal a la zona controlada para proceder a encerrarle, le disparó un tiro en la cabeza, según reconoce el propio patronato.

Este año, nuestros amigos y colegas de PACMA en España realizaron un excelente trabajo de movilización que impresionó al mundo entero. El partido presentó al líder del PSOE, Pedro Sánchez una petición apoyada por miles de ciudadanos para eliminar dicho linchamiento colectivo. Hicieron lo mismo con el actual alcalde del municipio, el socialista Jose Antonio González Poncela, pero éste se mostró dispuesto a continuar con el tradicional evento.

Desde el patronato de El Toro de la Vega defienden que “el ser humano está éticamente por encima de los animales, lo contrario es precisamente esa perversión moral llamada animalismo que el PACMA representa”. ¿Se dan cuenta de que tan torcidas están las cosas para estos ignorantes hijos de puta?

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, aseguró que le “avergüenza” la celebración del Toro de la Vega en Tordesillas y se comprometió a prohibir este acto de “maltrato” a un animal si es elegido presidente del Gobierno, pero hay que tener en cuenta que esta salvajada no se realiza a nivel del gobierno central, sino municipal. El líder socialista alertó a su compañero de partido y alcalde del municipio vallisoletano de que “la decisión que ha tomado de celebrarlo la toma como alcalde de Tordesillas, no en representación del PSOE”. Asegura que el partido socialista  quiere acabar con ese festejo al considerarlo un acto de maltrato animal, pero no se lo ha pedido expresamente al alcalde, al entender que la decisión se enmarca dentro de la “autonomía municipal”.

¿Les queda claro por qué es absoluta y tremendamente importante investigar, preguntar y comprometer a los candidatos políticos ANTES de favorecerlos con nuestro voto?

No sé si los lectores creerán en la ley del karma, Hades, o las llamas eternas del averno, pero yo sí creo que el peor lugar de los infiernos, reales o mitológicos, está destinado para todos esos hijos de puta. Especialmente para aquellos que martirizaron a los animales.

 

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Inconsecuencia y crueldad

Chupinazo 2014

En estos días, la actitud de los abusadores de animales ya no sorprende a nadie. Su claro especismo es tan obvio que ni siquiera vale la pena intentar argumentar con ellos; pero todas sus acciones deben llevar a la gente a la reflexión no solamente durante actos extremos como los sanfermines – fiestas bárbaras de sangre y podredumbre humanoide – sino también en cada acto personal y diario en los que la sangre no es necesariamente tan visible.

El último chupinazo de los gachupines bárbaros que siguen anhelando la España negra y pestilente lo dio nada menos que el representante local de la Cruz Roja Internacional. ¿Puede haber una inconsistencia de principios mayor  que eso? Esas son precisamente las inconsecuencias de quienes llevan en la sangre la torcida enfermedad del especismo. Al igual que los católicos hipócritas que prestan  a sus santos para la barbarie; los evangélicos que los critican teológicamente mientras invitan a los hermanitos a consumir sándwiches de pollo o quienes quieren salvar solamente a todos los perros y gatos del mundo organizando polladas o barbacoas pro-fondos. La verdad incomoda, ¿no es cierto? pero no deja de ser verdad. La inconsecuencia incomoda aún más.

Nada, absolutamente nada, justifica la actitud cruel – directa o indirecta – contra un animal. Y nadie puede negar que los animales sufren atrozmente para beneficio de los humanoides. Quien lo niegue no solamente vive en negación total y carencia de neuronas sino que también ejerce un alto grado de discriminación ante especies diferentes. El especismo ya no es solamente utilizado por los defensores de los animales; es un término que ya ha entrado al vocablo popular, al culto y al científico. Es un término moral y político que la sociedad en su conjunto ya no puede ignorar y que los enemigos de los animales se empeñarán en ridiculizar. Ninguna sorpresa a este respecto puesto que cualquier idea progresista o liberacionista siempre es rechazada al principio. Después de todo, ridiculizar una idea es muy distinto a rebatirla con hechos concretos y fehacientes. Sabemos bien que la razón está de nuestra parte, que es la parte de los animales y su legítima defensa.

Somos nosotros, sus abogados, quienes emergimos de la inconsecuencia de nuestro especismo pasado para apoyar el respeto a todos los animales y a las discriminaciones arbitrarias y crueles que los aquejan.

 

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Corridas suspendidas…por buenas razones

Corridas suspendidas

Las corridas de toros que estaban programadas para el pasado martes en la plaza de Las Ventas de Madrid han sido suspendidas al resultar heridos los tres toreros participantes.

Los toreros David Mora, Antonio Nazaré y Jiménez Fortes resultaron heridos y como resultado la corrida fue suspendida. El primer toro le partió el femoral a David Mora, Antonio Nazaré resultó lesionado en una rodilla y Jiménez Fortes fue herido en el muslo por el segundo toro.

El primer toro logró enganchar a Mora del pecho y lo zarandeó durante interminables segundos, hiriéndole en el muslo izquierdo. Fue trasladado a la enfermería para ser operado. Según las primeras informaciones de Canal Plus, “sufre una cornada muy grave de la que ha sido operado por espacio de hora y media y que tiene la arteria femoral afectada”.

Jiménez Fortes fue alcanzado por el segundo toro y Nazaré también resultó herido. Cuando el sevillano se metía en la enfermería para ser atendido de un golpe en la rodilla, Fortes perdía pie y era alcanzado de nuevo por el toro, hiriéndoles en el muslo derecho. Para colmo, el malagueño fue de nuevo lanzado por los aires al entrar a matar.

No escribo más porque mis ojos están llenos de lágrimas…..¡de gusto por un trío de karmas semi-cumplidos…..aún falta más!

 
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Posted by on May 26, 2014 in Corridas de toros

 

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