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Monthly Archives: November 2015

¿Letra muerta? Esperemos que no

Ley peruana

Hace unos días, el Congreso de la República del Perú aprobó la tan ansiada Ley de Protección Animal, y fieles a su naturaleza humanoide, algunos “animalistas” (no tengo uso para esa palabra que connota y a veces denota comportamientos del todo negativos y no profesionales respecto a las causa) empezaron a circular una duras críticas a este avance en las redes sociales porque, simplemente, no era la propuesta que ellos habían presentado. Todas estas mezquindades, y falta de profesionalismo y de cerebro, solamente perjudican a los animales y a nadie más.

¿Hasta cuando en Latinoamérica los denominados “animalistas” (o como quiera llamarse) seguirán comportándose con tanta ineficacia, recelo, envidia y falta de entendimiento? ¿Cuándo parará el egoísmo de la acción posesiva? Mi logo, mi polo, mi grupo, mis amigos, mis reglas, mis decisiones, etc. Los animales, simplemente, no tienen tiempo para eso. Ellos tienen que ser rescatados, salvados o liberados AHORA MISMO, y créanme que les importa un soberano pepino sus discusiones internas.

No soy ni tonta, ni ingenua para creer que todos quienes trabajan por los animales se unirán el son de un cántico celestial. Por supuesto que no. Eso es naturaleza humana en su sentido más puro. Todo lo que es ilógico, es, en la mayoría de los casos, la norma en este tipo de movimiento social. Y el problema radica en el hecho de que su limitada naturaleza humana, estos pseudo animalistas se olvidan de principios básicos.

  1. No se respeta, valora, ni se aprovecha la experiencia de activistas sazonados en la lucha que están dispuestos a enseñar y a entrenar a las nuevas generaciones de activistas. Cuando uno es una persona segura de sí misma, el temor de formar promociones mejores a las nuestras no es un problema. Por el contrario, es un logro, una victoria y un orgullo saber que el movimiento sigue evolucionando y que esto sólo será positivo para los animales. En TODO movimiento social, y este NO es la excepción existen jerarquías que deben respetarse y mantenerse, con la esperanza de progreso en base al mérito de nuestro trabajo. ¡Hey!, por si no lo han notado esta es una guerra en contra del abuso, la explotación y la tortura infringida contra los animales. Y en la guerra hay rangos que siempre se respetan y valoran. En las filas de los defensores de los animales, tener conocimiento y tener disciplina son elementos vitales.
  2. Basado en el punto anterior, no existe un trabajo coordinado en el cual todos lleguen a la mesa con propuestas interesantes, alternativas, estrategias efectivas, paciencia, consecuencia, aceptación de sacrificios y flexibilidad para delegar, extender, modificar o hasta eliminar una propuesta personal. ¿A qué viene esa terca necesidad de seguir tropezándose con la misma piedra, una y otra vez? En los países donde el activismo por los derechos de los animales es efectivo, los grupos que demuestran consecuencia en su mensaje central, conversar, coordinan, ceden y hasta renuncian a sus propuestas cuando el resultado de todo esto es el beneficio para la causa de los animales. El viejo dicho dice que “dos cabezas piensan mejor que una”. En este caso, muchas más y bien intencionadas, ¿no sería mucho mejor? Coordinar, conversar y cambiar opiniones no significa pactar o claudicar.
  3. El activismo por los derechos de los animales debe ser un activismo basado en un entrenamiento profesional, adecuado a la realidad de cada país y cada circunstancia. Mucha gente pensaría que pasar un volante en la calle es un acto reflejo, mecánico y sin importancia. Todo lo contrario, un activista entrenado multiplica sus oportunidades de educar al público aprendiendo a hacer las cosas de manera efectiva y concreta. Organizar una mesa informativa, llevar una base de datos actualizada, y hasta preocuparse por los diseños de polos y logos efectivos es de suprema importancia para que nuestro mensaje de liberación no solamente llegue sino que se quede en el corazón y la mente de la gente. Solamente así las personas se empoderarán para decidirse a entrar activamente a la lucha.
  4. A pesar de que, como en el caso de la aprobación de esta ley, todas las acciones que se tomaron fueron importantes. Es crucial que se creen comités de acción política para establecer una coordinación y colaboración efectiva, y desde el principio, con los políticos que mañana más tarde determinarán el futuro de los animales legalmente. Para esto, es importante que el activista tenga sus prioridades muy bien marcadas y que coloque el bienestar de los animales por encima de sus preferencias políticas.

El trabajo que involucra esta causa tiene matices de todo tipo y color, muchísimas formas de expresión: desde los pasacalles con globos y payasos (que en mi opinión personal, deberían ser revisados) hasta la acción seria ejecutada por un activista informado, entrenado, profesionalmente vestido y que no se ha peleado con el jabón. Todos aportan de una manera u otra a la causa, pero todos deben saber cuándo y dónde deben aparecer. Entiendo que sea difícil para un grupo de personas recibir un rechazo o un retraso original a sus ideas; pero en vez de tomarlo de manera personal; deberían hacerse siempre la siguiente pregunta: ¿Es mi idea la más adecuada para alcanzar la liberación animal? ¿Es la mejor considerando las características de ese momento? Todo esto, obviamente se logra solamente con una férrea convicción y disciplina. Si te gusta pegar el sticker de “Los animales me importan”, entonces ponle la firma con convicción. En esta causa, ellos son la prioridad. Ellos son el número uno. El principio y el final. Si éticamente aún no has alcanzado el nivel vegano, sé honesto acerca de ellos, pero sigue investigando y explorando la idea. Nadie puede hacernos cambiar éticamente; esa es una decisión personal y moral a la que cada quien llega en el día y la hora exactos.

La ley de protección que se aprobó en el Perú no es perfecta de ninguna manera, pero es un paso en la dirección correcta. Ahora lo que hay que hacer es poner una presión constante, profesional y concreta en los congresistas para que su reglamentación ocurra. Y para lograr eso, se debe trabajar coordinadamente pues la meta es la misma. ¿O no?

Nos queda mucho trabajo por hacer. La prioridad es incluir en la nueva ley a las miserables y cruentas corridas de toros, peleas de gallos y otros espectáculos crueles que anacrónica y estúpidamente son consideradas patrimonio cultural del Perú. Su hipocresía y patrioterismo se esconde en los intereses de lucro de mafias que dan manotazos de ahogado y sobreestiman a los electores peruanos con su falso y nocivo discurso. Si ellos piensan que el electorado peruano desea seguir viviendo en la ignorancia, es hora entonces de mandarles un mensaje claro y conciso. Al averiguar, antes de ser elegidos, cuáles son sus planes de campaña en relación a los animales, tenemos la oportunidad de solicitar apoyo para ellos a nuestras bases. El político llega donde está por nuestro voto, el cual no sólo nos permite elegirlos, sino también cuestionarlos, evaluarlos y corregirlos cuando no cumplen con lo que nos prometen en relación a los animales. No podemos seguir dándoles nuestro voto por su linda cara, su consabido discurso o porque nuestras familias enteras apoyan a tal o cual partido.

Poniendo de lado también cualquiera creencia religiosa hay que poner presión en la iglesia católica con cuya venia, participación y bendición se sigue explotando a los animales en espectáculos crueles e indignos de cualquier ser humano que se tilde de religioso, católico o espiritual. Sabemos de sacerdotes que rechazan los espectáculos crueles que la ley exonera, pero somos plenamente conscientes de que en esa iglesia de dogma vertical, toda ley debe venir del Vaticano. Si bien es cierto que este Papa es mejor que los anteriores y cuenta con un discurso más favorable para con los animales, no podemos conformarnos con eso. Todo católico que participa activamente en las actividades de su iglesia, tiene el deber de llevar a ella el tema de la crueldad contra los animales. ¿Cómo puede alguien seguir una doctrina religiosa que construye capillas en Acho, bendice instrumentos de tortura y permite que el nombre de sus santos y mártires encabece los nombres de las temporadas de horror y muerte? No tiene sentido. Eso no tiene moral y está totalmente alejado de la doctrina impartida por Cristo que no solamente liberó a los animales del templo, suspendió los sacrificios de animales al inmolarse él mismo, y fue vegetariano.

Ya es hora de empezar a hacer las cosas bien. Los detractores, los ególatras y los que eran parte de esta lucha porque la consideraban solamente un pasatiempo, quedarán olvidados en el camino, Los animales no los necesitan y sus aportes son irrelevantes. Los animales necesitan a quien esté dispuesto a dedicarles su vida entera en diferentes intensidades y niveles. No podemos obligar a todos los interesados a hacer grandes sacrificios; pero sí podemos hacerlos responsables de la porción de ayuda que ofrecen realizar con profesionalismo y eficacia. Ni el hombre más bravo puede luchar más allá de sus fuerzas. Y la fuerza que se necesita en esta lucha proviene del entrenamiento correcto, del profesionalismo, del aprendizaje, de la convicción que debemos mostrar a diario.

Ha llegado el tiempo de esforzarse y de no desmayar. Los animales cuentan contigo y con tu compromiso constante. Recuerda que nuestra causa está al lado de lo bueno, lo noble, lo decente, lo liberador.  Como decía el gran Víctor Hugo, “Sólo viven aquellos que luchan”.

Por los animales, por sus derechos, haz que esa frase se convierta en realidad.

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Je suis végan!

Je suis vegan

Me imagino que por un instinto innato de conservación y de solidaridad de especie, cada vez que se produce un atentado terrorista en el mundo, la mayoría de los terrícolas sienten la imperiosa necesidad de manifestar su apoyo, su horror o su complacencia (sí, también los hay, y muchos) con las víctimas de los siniestros actos de violencia de los cuales solo es capaz el Homo Sapiens.

Con la aparición de las redes sociales es muy común que de inmediato aparezcan logos o coloridos símbolos específicos que ayudan a que la comunidad global entienda claramente nuestra posición al respecto.

Es cierto que nadie quiere ver cuerpos destrozados en alguna ciudad capital europea, ni niños refugiados muertos a la orilla del mar; pero esa es la cruenta realidad de la desinformación, del odio, y de la intolerancia siempre perpetrada por políticas internacionales de lucro bendecidas por religiones particulares establecidas. El mundo se horroriza porque ve cadáveres humanos, escucha gritos humanos y ve reportajes en los que los familiares y amigos sobrevivientes lloran a sus víctimas.

En París, el ataque terrorista conducido por extremistas musulmanes dejó más de 130 muertos y centenares de heridos. Invocando el nombre de Alá, los terroristas acribillaron a balazos a cientos de civiles inocentes por el simple hecho de considerarlos infieles. Si los dioses principales de cada una de las religiones mundiales tienen como factor común ser un dios de amor y de bondad, ¿cómo se entiende entonces que aliente, sugiera o permita que una de sus criaturas se convierta en una bomba humana? ¿En qué cerebro puede entrar la idea de que la destrucción y la violencia puede ser la mejor arma de convencimiento o conversión posible?

Mientras que muchos se solidarizaban con los franceses poniendo banderitas tricolores, cantando La Marsellesa o intentando usar Google Translator para escribir una frase en francés mal escrito, el pueblo sirio sufría un ataque de 12 cazabombarderos que dejaron caer 20 bombas sobre posiciones consideradas en manos de los yihadistas. Entonces surge la típica guerra cibernética de las banderitas francesa o siria, encabezada por gente que nunca antes se ocupó ni de ellos, ni de sus líos políticos, ni de sus creencias religiosas. Todo es moda en el Facebook, todo es “tendencia”, todo es novelería…..Y allí empiezan los pedidos de solidaridad, las oraciones, los LIKES, que en realidad deberían ser DO NOT LIKE, las cadenas de oraciones y los tontos pleitos en defensa de los franceses o los sirios. Así de limitado es el ser humano, así de huachafo, así de oportunista. Siempre listo a preocuparse por los niños, las mujeres o los ancianos de otros países, de otras realidades, de otras latitudes, mientras que en la puerta de su casa esos mismos individuos, tal vez necesitados de ayuda, son ignorados o rechazados.

Pero lo peor de todo, son los llamados a la no-violencia, al horror ante la injusticia, ante la crueldad de los extremistas que decapitan, queman vivos, asesinan, torturan y separan familias. Todos están en contra de la brutalidad insana del abuso y la explotación, pero… se olvidan de mirar hacia adentro, hacia la realidad de sus vidas privadas donde la conexión con una de las formas más horrendas de violencia sucede todos los días.

¿Hay alguna diferencia entre el Holocausto judío, la persecución de los primeros cristianos, el Apartheid, la lucha por los derechos civiles, la masacre en Ruanda y lo que sucede en los mataderos del mundo entero cada minuto del día? ¿No son también los animales víctimas conscientes, sintientes, inocentes e indefensas del egoísmo y la glotonería de los seres humanos?

Los bebés son brutalmente separados de sus madres, mutilados, castrados sin anestesia, marcados con hierros candentes, pateados, violados, quemados, desangrados y mutilados para convertirlos en pedazos de músculos sangrantes que llegaran a las mesas de todos aquellos que hoy se horrorizan con la brutalidad de las masacres terroristas.

La diferencia entre elegir ver las imágenes de las masacres humanas en el Internet o no, es que la gente le paga a alguien más por no ver el sacrificio inútil de los animales, esa muestra palpable de que el abuso y la explotación están sucediendo a puertas cerradas por un verdugo al que se le paga para evitarse la molestia de ver en primer plano como criaturas sintientes e inocentes son las víctimas diarias de un terrorismo millones de veces peor que el del Estado Islámico.

Ubíquense entonces, y no sean hipócritas. Entiendan de una buena vez que el medio ambientalista que come carne no es tal; que el que dice amar a los animales y los sigue consumiendo, no puede amarlos o respetarlos verdaderamente y el que reclama justicia y compasión por la víctima de un terrorista, no tiene la autoridad moral de alzar su voz de protesta si en su mesa yacen los restos dolientes de un ser que tiene derecho a vivir en paz.

No hay razón lógica, ética, biológica o científica que apruebe el continuo holocausto de millones de animales a beneficio de la salud humana, el bien del planeta, la hambruna a nivel mundial o la matanza de los animales. Es por eso que quienes trabajamos a diario por sus derechos, no podremos tener ningún nivel de tolerancia ante este negocio de crueldad, explotación y sangre. Ni siquiera existen argumentos religiosos ya que los líderes de las religiones más representativas del mundo, de aquellas que centran sus dogmas en principios de amor, respeto y compasión, fueron todos seguidores de vidas que no involucraban la inútil inmolación de ningún animal.

La próxima vez que te horrorices por lo que es capaz de hacer la gente de tu especie, la próxima vez que sientas la imperiosa necesidad de protestar por la violencia existente en este mundo demencial, primero dirige la mirada a tu plato y entonces decide si tienes el derecho de opinar consecuentemente.

Los animales no necesitan ni de tu afecto, ni de tu amor. Ellos, simple y sencillamente, merecen tu respeto. Los animales no necesitan ni de tus banderitas, ni de tus LIKES en Facebook, ni de tus peleas cibernéticas en busca de “justicia”. Ellos solamente quieren vivir en paz llevando a cabo el papel real que la naturaleza designó para ellos. La violencia es siempre la misma, sea quien sea la víctima; y ésta, pese a quien le pese, SIEMPRE empieza en tu plato.

 
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Posted by on November 24, 2015 in Veganismo

 

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El pecado de la carne

Cancer

La revelación hecha por la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace ya un tiempo, causó una gran conmoción entre los consumidores cárnicos del mundo entero. La noticia invadió todos los medios de comunicación y las redes sociales con la tenebrosa advertencia de que las carnes procesadas estaban estrechamente ligadas al cáncer.

Fue entonces cuando los productores cárnicos del mundo entero empezaron a ofrecer “explicaciones” al público, tratando de deslindar la nocividad de sus productos. Esta vez no eran los defensores de los animales, ni los ambientalistas, ni los veganos anunciando algo que han venido diciendo desde el inicio de los tiempos; no, esta vez se trataba de una organización de prestigio y reconocimiento mundial. ¿Lo sabían desde siempre? Pues sí, de eso no me queda la menor duda. ¿Por qué no lo anunciaron antes? Eso es algo que nunca sabremos con exactitud pues sus motivaciones pueden ser varias y no necesariamente relacionadas con la salud humana. Nunca hay que dejar de recordar que este tipo de instituciones también tienen vinculaciones políticas y legales.

En Latinoamérica, la noticia hizo que los productores de carne emprendieran una ardiente defensa de sus nocivos productos aduciendo que no todos sus productos podían incluirse en esa categoría. ¿Se puede tapar el sol con un dedo y seguir engañando a un sector de la población que se empeña en seguir siendo ignorante ante la masiva cantidad de información que prueba de hecho y científicamente que tanto la carne como los productos lácteos tienen una relación directa con la aparición de enfermedades graves como el cáncer, la diabetes, los problemas cardíacos, la obesidad, etc.?

La respuesta es obviamente no.

El presidente de la Asociación de Productores de Carne del Perú comentó, al ser entrevistado por un canal de televisión local, que las apreciaciones de la OMS eran mentira y que los niños peruanos necesitaban nutrirse bien y para esos efectos, la carne era un elemento indispensable. Representantes del Ministerio de Salud, salieron al frente a decir que el número de pacientes con cáncer en el país, era “relativamente bajo” comparado con los números en otros países sudamericanos y que el peruano promedio no debía preocuparse mucho por esta noticia pues solamente consumía 5.3 kilos de carne al año. “Que se preocupen los argentinos” – terminó diciendo tras sus desafortunadas e inexactas declaraciones –

Entonces, y con la finalidad de hacer que la noticia no fuese tan impactante, surgen los otros defensores de la carne que dicen que en vez de consumir productos procesados como salchichas, jamones, chorizos, cecinas y otras carnes secas, el público debía optar por alternativas como los anticuchos (el corazón de una vaca partido en pedazos sazonado y cocinado en una brasa). ¡Por supuesto, no hay mejor alternativa que una víscera sanguinolenta que ha recibido todos los tóxicos procedentes de una parrilla al carbón!

La verdad es clara y simple: Procesada o no, la carne es altamente nociva para todo el mundo. Es un producto lleno de explotación, sufrimiento, crueldad, indiferencia por el hambre mundial y nuestro agonizante planeta. Hay que llamar a las cosas por su nombre con las explicaciones científicas proporcionadas por la OMS, con el conocimiento y la educación diseminada por los veganos expertos en el tema, o con los argumentos simples de alguien que simple y sencillamente la considera lo que es: basura altamente peligrosa para la salud humana.

Días después del informe de la OMS, el consumo de carne se redujo en un 20% en el Perú, y de inmediato los detractores del movimiento vegano argumentaron que las apreciaciones de la entidad mundial eran desproporcionadas, especulativas, exageradas e imprecisas. Al comprobar que no podían combatir la aplastante evidencia de la OMS cambiaron de táctica y optaron por la consabida salida de consumir carnes “con moderación”.

El desconocimiento total de estos temas por parte de las autoridades que deberían salvaguardar la salud humana es realmente preocupante. Escuchar a las autoridades de salud decir que los pacientes de cáncer son quienes precisamente deben consumirla es una aberración. En el Perú, por ejemplo, los tipos de cáncer más frecuentes son los de mama, estómago, hígado y pulmón. Todos ellos vinculados al consumo de productos de origen animal, tabaquismo, alcoholismo, etc.

Lo diga la OMS o cualquier otra entidad o persona especializada en el tema: La carne mata y la dieta vegana previene los problemas de salud siendo, al mismo tiempo, la mejor dieta para la conservación del medio ambiente y la prevención del hambre mundial. Esos millones de kilos de granos con los que se engorda al ganado y las toneladas de agua destinadas a la producción de carne deberían dirigirse directamente a las poblaciones carentes de alimentos y del líquido elemento. Mientras que el consumo de carne causa miseria, desnutrición y muerte en algunas partes del mundo, por otro lado ocasiona enfermedades mortales y obesidad mórbida, la cual antes era muy inusual en los países latinoamericanos.

Es reconfortante saber que la OMS finalmente está cumpliendo con sus labores de prevención; pero es mucho más satisfactorio comprobar el auge y crecimiento de restaurantes y negocios veganos en todo Sudamérica. Las redes sociales y el Internet están llenos de comercios veganos, clases de cocina de todo tipo y alternativas saludables para todos los productos hechos con el sufrimiento y el martirio de los animales. Lo que queda pendiente es lograr que todas estas alternativas lleguen a las masas que más las necesitan, los colegios, las universidades y los pueblos alejados de las ciudades capitales.

Ya pasaron las épocas en las que uno consumía los cuerpos mutilados y las secreciones de  los animales sin ningún cuestionamiento. Ya quedaron atrás los días en los que se creían en mitos e inexactitudes en referencia a la salud. Ahora las nuevas generaciones optan por dietas éticas a temprana edad, ayudadas por la información proporcionada por la tecnología y se empoderan para enfrentar los absurdos estereotipos de generaciones pasadas.

Ya nada ni nadie para a la onda vegana que ha llegado para quedarse y crecer. Ya no hay razón ni excusa para seguir abusando de los animales ni del planeta pues el conocimiento da poder y el poder nos mueve a ser la voz de los millones de animales que aún necesitan de nuestra ayuda y compromiso.

 
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Posted by on November 24, 2015 in Veganismo

 

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