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Jesucristo sigue esperando

malnacidos HDP

Aunque técnicamente laico, el Perú no es un país en el que todas las religiones tienen exactamente la misma importancia y consideración. La religión católica ha estado involucrada en la vida social, política y económica de los peruanos desde que el cura agustino fray Vicente de Valverde entró a la Plaza de Armas de Cajamarca el fatídico 16 de noviembre de 1532.

En la actualidad, una gran cantidad de católicos decepcionados de su iglesia original han optado por convertirse en evangélicos ante la molesta mirada del clero y el rechazo de católicos empedernidos que no dudan en cerrarles la puerta en la cara cuando llegan a predicar su versión de la palabra de Dios. Lima está llena de ventanas que lucen stickers en los que lee: “esta casa es católica”.  Si los católicos creen que esta es la manera más efectiva de persuadir a los persistentes evangélicos o testigos de Jehová, están muy equivocados. De la misma manera, si un católico promedio inicia una conversación sobre la Biblia con ellos, es muy probable que no puedan presentar muchos argumentos por el simple hecho de que la gran mayoría de ellos no tiene la menor idea de lo que dice la Biblia. Como buenos “católicos de botica”, (que toman de su religión sólo lo que les conviene y cuando sea necesario) se conforman con la lectura bíblica de los domingos que el cura de su parroquia presenta entre los bostezos y el aburrimiento de la masa.

Y es precisamente esta ignorancia teórica e histórica la que hace a esa religión y a sus líderes totalmente inconsecuentes y anacrónicos. No tenemos que remontarnos a los inicios del pontificado para darnos cuenta quiénes y cómo se nombraban a los Papas; cómo éstos llegaban al poder y – lo más importante – cómo utilizaban su poder e influencia para conseguir lo que querían, para hacerse más ricos o para servir  a los intereses de quienes los mantenían en ese alto puesto.

Ya es hora de que la gente entienda que el Papado no es un puesto moral o espiritual; es un puesto altamente político que sobrevive en los tiempos modernos basándose en las influencias que genera. Miles de seguidores reconocen su autoridad y contribuyen, directa o indirectamente, a su permanencia; pero son realmente escasos los que son prueba viviente de las claras enseñanzas de Jesucristo. El verdadero Jesucristo, aquel que la iglesia católica ha desfigurado, Jesucristo el esenio era humilde, compasivo, vegetariano, y limpio en cuerpo y espíritu; en toda la extensión de la palabra, era un espíritu superior y de luz. Nada de esto se compara con una iglesia que elige ser sorda y ciega al sufrimiento no solamente de la humanidad, sino también al de los animales.

Muy pocas personas saben que ellos fueron los verdaderos fundadores de lo que más tarde se convertiría en la cristiandad. Santa Ana,  José y María, Juan el Bautista y Juan el Evangelista fueron esenios y es muy interesante saber que ellos podían diferenciar entre las almas despiertas, las que estaban parcialmente despiertas y las que aún estaban dormidas. Su tarea era principalmente ayudar a que estas últimas progresaran. Sólo las almas que se consideraban despiertas podrían recibir la iniciación en los misterios de la Fraternidad Esenia, integrada por hombres y mujeres que conocían las sagradas escrituras de múltiples religiones de las que obtenían los mejores conceptos. Entonces comenzaba para ellos el sendero de evolución, que ya no se detiene más a través del ciclo de sus encarnaciones.

Asimismo, Jesucristo instruyó a sus seguidores esenios a tomar el voto nazareno de no volver a comer carne ni tomar bebidas fermentadas nunca más. El Maestro dijo que si alguno ingería carne o tomaba alcohol, no podía recibir su palabra. Esta disciplina era aplicable tanto en el aspecto externo de la vida, como en el interno. El Maestro enseñaba que el vegetarianismo físico tenía que complementarse con el vegetarianismo psíquico, con una actitud de vida interna llena de una moralidad viviente, de un activismo pacífico, de una voluntad tenaz y serena, y de una mente clara y abierta.

Entonces, una iglesia que va precisamente en contra de estos principios, es una iglesia traidora y corrupta; totalmente deformada de sus principios originales y eso es lo que la gente pensante ve con sus propios ojos cada vez que presenciamos, por ejemplo, la impunidad existente en los casos de curas pedófilos y en los espectáculos donde se torturan y masacran a miles de animales utilizando los nombres y los símbolos de una iglesia que por un lado es indiferente al enseñamiento de las verdaderas bestias en contra de un animal indefenso, y que por el otro, se llena la boca para predicar mensajes de paz, de amor, de solidaridad cuando en verdad son solamente palabras falsas, vacías, incoherentes.

La masa católica hipócrita se cuida mucho de no contribuir a la masacre diaria de animales en sus platos, pero no tiene empacho en comer pescados sofocados y con las entrañas desgarradas durante su celebración de Semana Santa. Esa semana no tiene absolutamente nada de santa, pues es una celebración al martirio, a la culpa, al dolor, a la tortura. Jesucristo, al ser el cordero de Dios, terminó con todas esas prácticas arcaicas y trajo un mensaje verdaderamente compasivo, humanitario y revolucionario que la iglesia católica se encargó de sepultar al escondernos la verdad de su doctrina pues la verdadera doctrina de Jesús no coincidía y más bien repudiaba al lucro, a la ambición, al boato, a la ambición.

Jesús fue humilde desde su cuna y nació rodeado de los animales que abrigaron su desnudez y su pobreza. Entró gloriosamente a Jerusalén montado en un noble burro. Aquel mismo animal al que sus falsos seguidores castigan y hacen trabajar hasta morir fulminados por un peso superior a sus fuerzas o víctimas de un látigo cobarde. Jesús amaba y respetaba tanto a los animales que no se los comía y amó tanto a los seres humanos que se sacrificó por ellos. Es realmente una lástima que su sacrificio haya sido en vano porque son muy pocos sus verdaderos seguidores. Pero aquellos que usurparon su iglesia y tergiversaron sus valores para su conveniencia, continúan pisoteando su legado. Todo aquel que masacra a un inocente toro haciéndolo que se ahogue lentamente en su sangre, todo aquel que mutile su cuerpo, todo aquel que bendiga sus instrumentos de tortura y todo aquel que se siente a regocijarte en su sufrimiento es un ser maldito que se consumirá en el infierno que ellos también crearon para intimidar a los crédulos.

Apelar al sentimiento, a la racionalidad o a los datos históricos que abundan, no es suficiente para estos seres diabólicos, para los que visten hábitos y sotanas y para los Mefistófeles de a pie; los que se cruzan con nosotros a diario, enorgulleciéndose de sus mal habidas acciones en contra de los otros seres de la creación. Cientos de santos e ilustres personalidades de esa iglesia corrupta han considerado a los animales nuestros animales; pero eso no tiene ninguna validez ni para el Papa ni para su curia o sus seguidores. Las bendiciones a los matarifes abundan, las misas en las capillas de los cosos taurinos le piden a Dios protección para el asesino y sus premios a la tortura llevan los nombres de santos patrones engalanados de oro y plata.

Las bulas, las leyes de protección y el llamado a la cordura no tienen aceptación en curas y monjas que lucran con el sufrimiento de los animales y de la gente. El cura que se sienta en Roma no tuvo empacho en decir que “El paraíso está abierto a todas las criaturas de Dios” pero está más que presto a distraerse con un pequeño tigre de circo que seguramente fue arrebatado de su medio natural y de su familia. Uno de sus secuaces, el padre Benedettini, subdirector de la Oficina de Prensa del Vaticano, dice que su jefe “está en armonía espiritual con toda la creación”, ¿cómo lo demuestra? permitiendo que un escapulario taurino en Lima, Perú, lleve el nombre del Señor de los Milagros. En una de sus alocuciones dominicales el 14 de enero de 1990, dijo que “los animales poseen un soplo vital recibido de Dios”, citando los Salmos 103 y 104, y reconociéndoles, por tanto, como “almas sensitivas”, ¿Y qué hace en la práctica diaria? Presta oídos sordos y mira hacia el otro lado cuando los activistas del mundo entero le solicitan, le piden y hasta le suplican que públicamente termine su colaboración con la tortura animal.

La palabra “animal” proviene de la palabra latina “anima”. Y está probado hasta el cansancio que los animales la poseen a un nivel aún más alto que los humanoides que caminan erguidos pero que tienen el alma torcida.

Monseñor Mario Canciani, fallecido en el 2007, prelado, teólogo, exégeta, filósofo y biblista afirmó en su libro “En el Arca de Noé: religiones y animales” que los animales no solamente tienen alma, sino que en el paraíso hay un lugar para ellos. Canciani fue durante años párroco de la iglesia de San Giovanni dei Fiorentini, muy cerca del Vaticano, y permitía y animaba a los fieles a que fueran a misa acompañados por sus perros, gatos y demás animales que convivían con ellos. Estas son las honrosas excepciones que deberían ser la norma vigente. Estas son las voces que deberían invadir los sermones de toda iglesia pues el mensaje de Jesús fue siempre un mensaje de denuncia, de emplazamiento a los cobardes, a los crueles, a los déspotas y a los hipócritas.

Es también Canciani quien, en otra de sus obras, “La Última Cena de los Esenios, nos enseña sobre la tesis histórica que sostiene que Jesucristo, al celebrar la pascua con el calendario esenio, y él mismo habiendo sido formado en esa comunidad, que era vegetariana y no aceptaba los sacrificios animales, no pudo haberse alimentado en aquella ceremonia con carne de cordero, sino que se inmoló él mismo como tal, salvando a un inocente.

¿Cómo se entiende entonces que, según la iglesia católica, los animales sean merecedores del paraíso en el otro mundo, pero en la tierra sus representantes y sus seguidores los hagamos vivir en un infierno?

¿Qué hay de católico, de cristiano, o de humanitario bendecir a los asesinos y pedirle a Dios que proteja sus vidas antes de las corridas? ¿Por qué se permite que crueles monjas acepten donaciones procedentes de la tortura o que se tomen fotografías en un templo posando con la encarnación satánica de un asqueroso torero? ¿Y todas las fiestas patronales en las que no falta ni el alcohol, ni la brutalidad, ni la ignorancia, ni la tortura animal? ¿Dónde está la caridad cristiana, el respeto a la obra de Dios? ¿Cree el Papa y todo su séquito que se debe permitir que esas turbas de borrachos indeseables realmente honran a un santo o a una virgen con estas acciones execrables?

Las excepciones a esa regla de maldad ya no existen. Solamente nos dejaron sabias enseñanzas que nadie ni recuerda, ni respeta. San Francisco de Asís, a la cabeza de todos, siempre viviendo lo que predicaba al decir que toda criatura en desgracia tiene el mismo derecho a ser protegida porque son nuestros hermanos; San Antonio Abad, vegetariano y fundador del movimiento eremítico, defensor y sanador de animales. Este santo, representado con un cerdo a sus pies, curaba a los animales heridos. Un día se le acercó una jabalina con sus crías, que estaban ciegas, y San Antonio Abad (o San Antón, como también se le conoce popularmente), les curó la ceguera. A partir de ese momento, se convirtieron en sus fieles acompañantes; San Roque, patrón de los perros en América Latina, quien después de vender su herencia familiar y entregársela a los pobres, inició un peregrinaje a Roma en donde contrajo la peste. Todos los días un perro llamado Melampo llegaba a la cueva donde el santo se refugiaba para llevarle un pan y lamerle las heridas. El noble Melampo no habrá usado ninguna túnica púrpura ni anillos fastuosos, pero fue más íntegro, decente y caritativo que cualquiera de esas lacras eclesiásticas que han manchado el mensaje original de Jesucristo.

Con su misma Biblia, alterada a su conveniencia a través de los siglos, los podemos exponer en su mentira y su mezquindad. En Eclesiastés 3: 18-21, leemos: “Yo pensé acerca de los hombres: si Dios los prueba, es para que vean que no se distinguen de los animales. Porque los hombres y los animales tienen toda la misma suerte; como mueren unos, mueren también los otros. Todos tienen el mismo aliento vital y el hombre no es superior a las bestias, porque todo es vanidad. Todos van hacia el mismo lugar; todo viene del polvo y todo retorna al polvo. ¿Quién sabe si el aliento del hombre sube hacia lo alto, y si el aliento del animal baja a lo profundo de la tierra?”

Y en Isaías 66:3 leemos: “Pero los que sacrifican toros son como los que matan hombres; los que ofrecen corderos son como los que desnucan perros; los que presentan ofrendas de grano son como los que ofrecen sangre de cerdo, y los que queman ofrendas de incienso son como los que adoran ídolos. Ellos han escogido sus propios caminos, y se deleitan en sus abominaciones”.

En Éxodo 20:13 claramente leemos la famosa frase “No matarás”. Estas palabras se utilizan a conveniencia de los abusadores y se malinterpretan, como si se refirieran sólo al asesinato de una persona, pero el hebreo original es “lo tirtzach” (לֹא תִרְצָח), lo que se traduce como: “No matarás”. El diccionario Hebreo-Inglés del Dr. Reuben Alcalá dice que la palabra “tirtzach”, utilizada especialmente en el hebreo clásico, se refiere a “cualquier clase de matanza” y no necesariamente al asesinato de un ser humano.

Los secuaces del Papa saben perfectamente bien que la bula “De salute gregis dominici” promulgada por el Papa Pío V en 1567 aún sigue vigente. Así lo recordó en 1920 el Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Gasparri: “La Iglesia continúa condenando en voz alta, como lo hizo la Santidad de Pío V, estos sangrientos y bochornosos espectáculos”. En 1989, el antes mencionado monseñor Canciani, entonces consultor de la Congregación para el Clero de la Santa Sede, declaró públicamente la validez de la bula, pero el actual heredero del trono en Roma prefiere hacerse el desentendido una y otra vez. En la declaración de la vigencia de la bula o en la condena abierta a las corridas de toros no hay ningún beneficio económico ni para él ni para su iglesia, por lo tanto ¿por qué tendría que darse por aludido? Es bien sabido que la principal motivación de su iglesia a través de la historia del mundo siempre ha sido el poder, el dinero, los asesinatos y la crueldad.

Mientras tanto las viejas beatas y los cucufatos de siempre seguirán persignándose, asistiendo a misas para hablar mal de la gente e hincándose ante otro pecador con sotana que permanecerá callado mientras que un animal es masacrado o un niño es violado. Sus asquerosas celebraciones seguirán con mantillas y sahumadoras, los políticos corruptos de turno les seguirán rindiendo pleitesía, y el pueblo, la masa ignorante que no lee, que no piensa, que no razona, seguirá ejecutando todas las excepciones a las reglas que los católicos son expertos en ejecutar.

Este es el trabajo arduo y duro de todos los activistas, de toda la gente decente que aún queda en este mundo. Aprender, educar y denunciar a viva voz todas estas aberraciones malignas, deplorables y rastreras. Nunca hay que olvidar que la ignorancia de los pueblos es la ganancia de las iglesias y de los gobiernos. ¿Alguien cree que al Papa le importa que se gasten millones en cada ciudad que visita? ¿Creen que le importa saber que con todo ese dinero se podría dar de comer a muchos pobres o educar a muchos otros niños? Han entrenado perfectamente a la gente pobre e ignorante para que sepan “llevar su cruz”, traduciéndose ésto en una tonta obediencia ciega a sus torcidas regalas, normas y costumbres crueles.

Que sea una de nuestras tareas diarias educar a todo aquel que se cruce por nuestro camino. Que sea nuestra misión tener convicción en nuestra causa, aunque en la lucha perdamos familiares, amigos, y otros beneficios. Somos soldados en una guerra injusta, malévola, cruel y despiadada; caeremos una y otra vez; pero, aunque caigamos definitivamente, debemos asegurarnos que otros tomarán la posta y representarán a los animales de una manera concreta, efectiva, pensante y profesional. Si no lo hacemos así, los animales seguirán siendo las víctimas de esta maldad encubierta y de esa fe vendida al más alto postor.

Y que a nadie lo engañen o lo asusten con las “llamas del infierno”. Todos nosotros, los que nos dedicamos a la lucha por los derechos de los animales, hemos vivido no uno, sino varios infiernos en los que injustamente se han inmolado millones de animales. Hemos visto a Satanás encarnado en matarifes, dueños de circos, zoológicos, toreros, cazadores y demás lacras. Los hemos visto en vivo y en directo y no nos hemos corrido. Correrse es traición a la causa y aunque solamente quede uno de nosotros vivo en cada batalla combatida, ese ser único regresará a buscar más aliados prestos a defender una causa justa y noble.

Ninguno de nosotros necesita una bendición, un velo, una mantilla, una mención en una misa o un anillo baboseado por la masa cruel. Nosotros ya somos seres privilegiados, de alma limpia y de corazón justiciero. Jesucristo, el verdadero, el único, el esenio que la iglesia católica fracasó en ocultar nos ve, nos sonríe y nos bendice directamente pues en cada una de nuestras acciones estamos demostrando que su sacrificio no fue del todo en vano. No somos nosotros los que hemos escupido en la fe. No somos nosotros los que no aprendimos el mensaje. No somos nosotros los que nos hacemos los sordos o miramos para el otro lado cada vez que delante de nosotros hay un animal sufriente. Nosotros somos los que, al salir de este mundo, lo haremos con la satisfacción del deber cumplido mientras que todos aquellos, con sotanas o no, que se regocijaban o se mostraban indiferentes ante el sufrimiento de un ser indefenso se pudrirán para siempre en el fuego de sus infiernos.

Y tú, Francisco, que no le haces honor a tu nombre, deja de pregonar lo que no ejecutas. Deja de engañar a la gente con palabritas sentimentalonas y empieza a manejar tu iglesia de acuerdo a las verdaderas enseñanzas de Cristo. Hiciste una revisión de los pecados capitales (¿Saben tus seguidores lo que realmente significa cometer un pecado capital?) y dijiste que “turbar la paz o consentir cualquier tipo de violencia, especialmente sobre los más débiles e indefensos, es un grave pecado contra Dios” y a los dos segundos criticaste a la gente que demostraba tener mucho interés en los animales. Es hora de que te quites la sotana, te pongas un par de pantalones y de una vez por todas destierres de tu iglesia a los maltratadores y asesinos que amparas.

Mi santo peruano, San Martín de Porres, ejemplo viviente de humildad y empatía, el que ayudaba a los seres humanos y a los animales por igual, solía decir: “El mismo tiempo malgastó en mí Dios que en hacer un ratón, a lo más dos”. Dios no malgastó su tiempo ni en crearte a ti, ni a un pequeño ratón. Dios no malgasta su tiempo en nadie. Han sido las iglesias creadas por motivos totalmente alejados a las verdaderas enseñanzas de los seres iluminados que las originaron quienes han retorcido un mensaje que es nuestro deber enderezar y propalar a los cuatro vientos. Solamente ese día, aunque nuestros ojos carnales no los vean, esta tierra podrá convertirse en un lugar digno. Y todos nosotros, los verdaderos activistas, lo veremos desde el Puente del Arco Iris. Y ese día podremos finalmente descansar.

escapulario

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Cuando la demencia está de fiesta

asesino

A pesar de las tendencias televisivas y cinematográficas de la época actual en la que el terror, la sangre y las vísceras colgantes son el ingrediente infaltable, la gran mayoría de personas pensantes y normales aún somos capaces de reconocer entre la ficción y la realidad. Es cierto que lo que resultaba atemorizante y chocante a generaciones anteriores, ahora no provoca ni el más mínimo susto a las audiencias jóvenes; pero la línea divisoria entre la fantasía y la cruda realidad aún está claramente presente.

Aunque los valores y principios son establecidos en el hogar durante los primeros años de vida de un individuo, la gran mayoría de las personas jamás encontrarían solaz o diversión al presenciar un acto de tortura y degradación espeluznantes.

Hace unos días, leí un artículo muy interesante e informativo en el que se mencionaban los comentarios realizados por Winslow Hunt respecto a la falta de literatura psicoanalítica escrita acerca de la tauromaquia. Para Hunt este espectáculo sería un candidato ideal para la aplicación del psicoanálisis pero otros psicoanalistas como Martin Grotjahn opinan que son los mismos aspectos horribles de la tauromaquia los que anulan el interés en su estudio.

Sin entrar en charlas técnicas, el artículo se centra en la psicopatología de las corridas de toros y todos sus allegados, participantes y promotores. Afirman los expertos que su atractivo central es la gratificación del sadismo y de una perversa curiosidad por saber si habrá algún muerto más, aparte del toro, cuya muerte, como todos bien sabemos, está cobardemente planeada desde el principio de su existencia. El público, participante activo en esta fiesta de crueldad y sangre, dice admirar y venerar al torero, pero en realidad anhela que el fantoche tenga también un final sangriento. Obviamente, negarán que esa es su verdadera intención; pero los psicoanalistas lo afirman con conocimiento de causa y experiencia profesional. Cualquier objeción dada por ellos sobre conceptos de dominio de bestias, belleza, o arte no substituye de ninguna manera el sadismo inherente a la fiesta bárbara de los toros.

Ahora bien, los asistentes a la fiesta de la muerte y el abuso siempre argumentarán que el toro, al ser un animal poderoso y fuerte, tiene la oportunidad de defenderse y matar a su abusador; pero quienes conocemos las argucias utilizadas por la mafia taurina, sabemos que eso no es cierto. El toro, entra al ruedo en situación de desventaja luego de haber sido debidamente “preparado” por los cómplices de los matarifes. Si el asesino se acobarda y no pone el cuerpo o si los banderilleros o el picador hacen un trabajo deficiente, la chusma taurina siente complejo de culpa asociada a fantasías sádicas reprimidas.al ver al toro “maltratado” y vejado en su honor en la lidia. En ningún espectáculo del mundo entero, se encontrará tal grado de inconsecuencia y perversidad. El amor y respeto que los explotadores taurinos dicen tener por el toro y el caballo son simplemente síntomas patológicos de su desquiciada y enferma personalidad.

Los expertos también afirman que existe una clara actitud narcisista del asesino y sus cómplices. La mafia taurina hace todo lo posible para que la fiesta de sangre incluya el colorido necesario: bandas de alegres pasodobles, embanderado general, banderillas de colores, y como punto máximo, el atuendo de tenebrosas luces que el matarife debe llevar; apretado por todos lados, ceñido al cuerpo para liberarse más fácilmente del toro y con rasgos altamente afeminados. Todo eso para desplegar exhibicionismo y auto gratificación. Ese pobre diablo es tan, pero tan poca cosa, que necesita exaltar su ego creyéndose un héroe, una persona valiente y capaz. Toda la mascarada que lo envuelve a él y a su sucia fiesta está previamente diseñado para hacerlo sentir mejor y hacerle olvidar – aunque sea por unas horas – su gran sentimiento de inferioridad.

En la tauromaquia también se encuentra presente el fenómeno que los psicoanalistas conocen como la erotización del peligro, en el que se funden las respuestas psicofisiológicas ante el miedo con la excitación sexual. Dicen los expertos – y coincido plenamente con ellos – que además de las obvias implicaciones heterosexuales de la tauromaquia, hay que tener en cuenta que, a un nivel más profundo, existen significados homosexuales flagrantes.

En la novela “El Verano Peligroso” de Ernest Hemingway, quien fue aficionado a esta salvajada, hay un pasaje que narra la cornada de Ordóñez. El relato evoca un coito sádico homosexual que aquí reproduzco:

“Al recibir al toro por detrás […] el cuerno derecho se clavó en la nalga izquierda de Antonio. No hay un sitio menos romántico ni más peligroso para ser cogido […] Vi cómo se introducía el cuerno en Antonio, levantándolo […], la herida en el glúteo tenía seis pulgadas. El cuerno le había penetrado junto al recto rasgándole los músculos”.

El psiquiatra Fernando Claramunt ha escrito sobre la psicogénesis y la psicopatología de las cogidas y afirma que muchas veces, los toreros tienen tendencias autodestructivas. Por ejemplo, el toreo de Belmonte fue considerado suicida por gran parte de la afición. Mucha gente iba a verle creyendo que serían testigos de su última corrida. Durante años Belmonte pensó obsesivamente en el suicidio y de viejo se quitó la vida. Asimismo, dice Claramunt que, en otros casos, como el de Manolete, se puede apreciar una dinámica claramente punitiva, un placer por ser cogido.

Citando ejemplos más recientes, tenemos el testimonio que una sádica taurópata dejó en Facebook como respuesta a un comentario de un colega defensor de los animales:

“Te equivocas al decir que el toro sufre en las corridas, todo lo contrario, disfruta de forma semejante a un orgasmo continuado en un humano. Te lo digo por experiencia porque yo ya he reencarnado varias veces en toro bravo y me queda el recuerdo de esa grata experiencia de morir de placer en una plaza” (sic)

Para que no te quede la menor duda del peligro que esta chusma representa en la sociedad, incluyo un extracto del libro “Manchas de Tinta y Sangre”, (“Taches d’Encre et de Sang”) ediciones Au Diable Vauvert, 2003, de Simón Casas, ex-torero fracasado, director del coso de Nimes en Francia y de la Plaza de Las Ventas de Madrid:

“Gracias a la tauromaquia vivimos una liturgia, una gran misa. Hacerle el amor al toro, esto es seguro, es impúdico, es hermoso; él viene hacia usted no para cornearlo, sino para amarlo. La muleta extendida en el suelo como una lengua que invitara para un profundo beso, el espectador se hace mirón, es un coito al que se asiste, un orgasmo colectivo, en Bayona la corrida es vaginal”.

Y para concluir, las palabras del taurópata español Fernando Sánchez Dragó, a quien, a propósito, nuestra colega anti taurina Pilar Rahola comúnmente aplasta en debates televisivos:

“Matrimonio: el torero es ying, mujer cuando hace el paseíllo y se pavonea, cuando se adorna, cuando embarca al animal en el vuelo – verónica o lo que sea – de su falda, cuando ofrece la taleguilla y abre el compás de sus piernas para que el toro – macho, varón, yang – se encele, acuda al reclamo de la hembra y embista su ingle con el falo de los pitones…. ¿Tercio de muerte o tercio de cópula? El estoque, erguida verga de curvo bálano, se hunde hasta la cruceta en el hoyo o coño de las agujas, golfo de sombras éste que tiene, como el pubis femenino y el símbolo del feminismo, forma de triángulo isósceles. El torero, tras consumar así el matrimonio, se yergue, jaquetón, y el toro, convertido en esposa desflorada, se derrumba con las patas por alto mientras los ojos se le vidrian al sentir que lo inunda el orgasmo de la muerte. De la herida, por cierto, brota sangre: la del himen”.

Bueno, imagino que interrumpiste la lectura de mi artículo para ir a vomitar, así que te daré unos minutos para reponerte. Como has visto, esta gente irreciclable, no solamente es brutalmente cruel e ignorante, sino que también disfruta de publicar su crudo verbo, su inmundicia y sus padecimientos mentales.

En el campo de lo psicológico, la tauromaquia presenta un complejo estudio de sus componentes y sus protagonistas. Discutir estos conceptos con los expertos nos llevaría mucho tiempo; pero lo importante y concluyente es saber que un espectáculo de esta naturaleza no demuestra ni una mente ni un corazón sanos. Es una enfermedad terminal y una lacra social que debemos extirpar de una vez y para siempre.

 

 
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Posted by on April 27, 2016 in Corridas de toros

 

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Los animales como instrumento político en el Perú

Alza tu mano

Si alguien se da tiempo para revisar la historia republicana del Perú se dará cuenta que los derechos de los animales nunca han sido considerados a nivel político; todo lo contrario, los anales de la historia están llenos de noticias y reportajes relacionados a su evidente abuso.

Los nefastos vestigios de la colonia, paradójicamente, se extendieron a los tiempos posteriores a la lucha por la independencia pues lo lógico hubiera sido que los nuevos peruanos, criollos y mestizos, rechazaran no solamente el yugo español a nivel político y social, sino también todo lo que los representaba. La independencia del Perú se proclamó el 28 de julio de 1821 y el 7 de diciembre se celebró una corrida en honor de José de San Martín. Él, quien había luchado toda su vida por liberar a Sudamérica de la bota subyugante de la corona, no tuvo reparos en mantener viva la sádica tradición de sangre y de barbarie, uno de los símbolos más claros del imperialismo español. ¿Y cómo mostraron su naciente “patriotismo”? Haciendo que solamente toreros peruanos tomaran parte en la lidia e invitando a que los “papahuevos” caricaturizaran a las autoridades y jerarquías españolas del tiempo de la reciente dominación.

De esta lista negra no se salva ni siquiera Simón Bolívar, quien amaba a los perros, pero que no tuvo problema en aceptar las seis corridas que se le ofrecieron después de las victorias de Junín y Ayacucho. Es únicamente el patriota y libertador chileno Bernardo O’Higgins quien en un mismo decreto declara a la esclavitud, a las peleas de gallos y a las corridas de toros ilegales por considerarlas incompatibles con la democracia y la civilización.

Plazas de toros, zoológicos, circos, hipódromos, delfines miserablemente confinados en piletas de hoteles, animales abandonados en las calles, brutales mataderos oficiales o no, y miles de actos de crueldad contra los animales, han sido siempre el marco característico de la situación de los animales en el Perú. No se puede negar que ha habido mejoras propugnadas por miembros de varios partidos políticos, pero el Perú, como país, aún está muy lejos de ser reconocido como una nación en la que los animales gocen de protección efectiva y respeto. Un reciente estudio internacional organizado por World Animal Protection, le dio una calificación de “D”; algo de lo que no deberíamos estar orgullosos en ningún sentido.

Todos los peruanos pensantes sabemos bien que, en vísperas de elecciones presidenciales, todos los candidatos prometerán hasta lo imposible con tal de sumar votos. Los peruanos activistas por los derechos de los animales, como ciudadanos y electores, tienen el derecho a apoyar a los candidatos de su predilección, considerando también todas las otras propuestas sociales y económicas para el país y también tendrán que basar sus decisiones en otros asuntos controversiales como la unión civil, la pena de muerte, y la separación de la iglesia y el estado, por ejemplo. Nadie puede controlar el voto de otra persona, pero antes de recomendar un voto en particular, hay varios factores por considerar.

Lo que sí creo firmemente es que un candidato que se regocija en la barbarie, en la masacre lenta, alevosa y ventajosa de un ser vivo, carece de toda empatía y de la calidad moral para representar a un país. No interesan sus talentos, habilidades, títulos y aciertos en la vida. Quien no tiene compasión o empatía ante el asesinato sangriento y sádico de un ser vivo capaz de sentir dolor; quien no lucha contra cualquier tipo de injusticia y crueldad, jamás podrá extender su compasión a nadie. Podrá fingirlo de acuerdo a sus conveniencias políticas, pero, en el fondo, jamás podrá entender la pobreza, el hambre, el dolor, ni la miseria de sus congéneres.

Y el tema taurino o gallístico, no es el único asunto ignorado. En toda la época republicana del país, nunca se ha tratado con seriedad o se ha incluido legislación respecto a la educación humanitaria en el sistema público de educación, la conexión de la violencia entre el abuso animal y la violencia humana, la prohibición de espectáculos con animales, la revisión y mejoras de la legislación agropecuaria, el uso de municipalidades como entes efectivos de acción contra el grave problema de la sobrepoblación de animales domésticos o la creación de leyes severas ante actos de crueldad animal y zoofilia.

Al inicio de la campaña, me comuniqué con el equipo del ahora defenestrado candidato Julio Guzmán, quien, de la noche a la mañana, empezó a tomarse fotos con su gato y a añadir simpáticos mensajes en sus redes sociales a favor de los “animalitos”. Los verdaderos activistas por los derechos de los animales, somos activistas entrenados y con trayectoria más que comprobada. No somos “amantes de los animales”, ni nos referimos a ellos con diminutivos. Los respetamos y valoramos como animales no humanos y luchamos por sus merecidos derechos.

Al final, los representantes de Guzmán nunca respondieron y por allí salió la candidata del Frente Amplio, Verónika Mendoza, diciendo que ella estaba a favor de implementar medidas a favor de los animales y que se oponía a los espectáculos crueles y violentos contra ellos. De inmediato pasé a felicitarlos por su comunicado y a preguntarles cuáles iban a ser las medidas concretas que se tomarían para alcanzar esas metas. Como respuesta recibí lindas fotos y generalidades; y seguí recibiendo evasivas hasta que me enteré del presunto involucramiento de su candidata en el escándalo de las agendas de la primera dama Nadine Heredia y de la inclusión de miembros relacionados a los terroristas del MRTA (Movimiento Revolucionario Túpac Amaru) en sus listas congresales.

Reportajes periodísticos han demostrado fehacientemente que varios miembros del partido de la Sra. Mendoza han tomado parte abierta en las protestas violentas contra la candidata Fujimori, como es el caso de Ricardo Jimenez Palacios, candidato con el número tres del Frente Amplio que fue captado en video forcejeando con un policía que intentaba impedir que gente antifujimorista irrumpiera con violencia un mitin político de Fuerza Popular, el partido de la hija del encarcelado dictador, Alberto Fujimori. Otra perla política surgió cuando Abel Gilvonio, otro candidato del partido de la Sra. Mendoza, admitió en una entrevista televisiva su parentesco con prisioneros del MRTA como Néstor Cerpa Cartolini, gestor de la toma a la Embajada de Japón en 1996. Por supuesto, que a nadie se le puede juzgar por sus parentescos con asesinos, terroristas o dictadores (es el mismo caso de Keiko Fujimori) pero el problema está en que en sus redes sociales y como miembro del colectivo “Hijos del Perú”, el Sr. Gilvonio llama a los terroristas “prisioneros políticos” que merecen tener derechos penitenciales. Para quienes nos leen desde el extranjero, vale clarificar que en los graves y tenebrosos años del terrorismo, en el Perú no hubo prisioneros políticos, todos ellos fueron terroristas que bañaron de sangre la historia de mi patria. Esta lacra humana que hoy, ante el ambiente electoral, claman olvido, perdón y retorno a la democracia creando partidos ficticios y farsantes, son los mismos que colgaban a pobres perros callejeros en los postes telefónicos de los pueblos que invadían, y los mismos que utilizaban nobles e inocentes burros como coches bombas. ¡Que a NINGÚN elector, activista o no, se le olvide eso!

Todos podemos equivocarnos en nuestras elecciones o afiliaciones políticas. En el Perú nunca se ha perdido la esperanza de por fin tener un candidato decente, trabajador, digno, honrado,  derecho, que garantice una mejor vida a la gente y que ayude también a los animales facilitando leyes que los reivindiquen, pero hasta ahora ese candidato no existe.

Hasta los activistas alrededor del mundo se equivocan en sus elecciones de los grupos que verdaderamente representan los intereses de los animales. Muchas veces la propaganda, los discursos o el oportunismo con los medios de comunicación nos hacen pensar que deberíamos darle nuestro apoyo, difusión y dinero al grupo que resalta más con una tendencia tibia, populachera y sobre todo “moderada”. A nadie le gustan los “extremistas”, ¿no es cierto? Pero el hecho es que los animales ni hablan, ni votan (si lo hicieran, estoy segura que harían un mejor trabajo que nosotros) y en la mayoría de las ocasiones necesitan de un grupo concreto, consciente, valiente, y dedicado que defienda sus derechos utilizando campañas y estrategias  efectivas, concretas, realistas. Cuando se trata de los derechos de los animales y de la lucha por ellos no podemos complacer a todos, ni ser tibios, ni ser hipócritas, ni mucho menos pactar con el enemigo. En los Estados Unidos ese grupo consecuente, leal y trabajador es PETA. PETA lucha y trabaja por los animales cada segundo del día y no busca la bendición de una comunidad que se contenta con ciertas mejoras y pactos a cambio de ser popular entre el público como la Humane Society of the United States (HSUS) que no contenta con pactar con los gremios cárnicos, acaba de “involucrarse” en pactos con SeaWorld en vez de apoyar a organizaciones como PETA que, por muchos años de combativa lucha, han venido pidiendo la rehabilitación, la liberación y el cierre total de ese centro de miseria, explotación y esclavitud rampante.

En épocas electorales, los animales también pueden ser utilizados para ganar votos y tanto el electorado en general, como los activistas peruanos no deben dejarse engañar por propuestas que solamente apelan a la sensibilidad y empatía natural que ya poseemos. El poder anti-taurino en el Perú es extenso y va en aumento. No tengo la menor duda de que, convocados organizada y estratégicamente, podríamos marcar un hito en las justas electorales de cualquier país en Latinoamérica, pero para eso hacen falta propuestas concretas y no firmas en papelitos que no tienen ningún respaldo coherente. Prohibir las corridas de toros o cualquier otro acto vandálico y cruel contra los animales, establecer la educación humanitaria en el sistema educativo peruano u ordenar centros de esterilización en todos los municipios del país no es solo trabajo del presidente, sino también del Congreso, las autoridades municipales y locales, y cada miembro activo de nuestras comunidades. Buscar victorias considerables para los animales implicará tener los pantalones (o las faldas) bien puestos para ir en contra de los congresistas taurinos, los empresarios de la tortura que cabildean en el Congreso y la complicidad e indiferencia de la iglesia católica. ¿Puede hacerse? Por supuesto que sí; pero no con papelitos que se los lleva el viento, sino con planes y estrategias factibles.

Mientras que surja, porque estoy segura que surgirá, un candidato vegano o vegana al máximo puesto político del Perú, mi sugerencia es votar por candidatos independientes, pertenecientes a diversos partidos políticos, cuya trayectoria en el Congreso de la República demuestre que verdaderamente han trabajado por los derechos de los animales. En vez de hacer tanta alharaca por la firma de un papel simplemente simbólico, las organizaciones que trabajan por los animales en el Perú deberían establecer una base de datos similar a la que Humane USA PAC utiliza en los Estados Unidos para registrar las propuestas y votos de cada congresista en referencia a propuestas y leyes que tengan que ver con los derechos de los animales.

Siento una inmensa vergüenza al comprobar que casi todos los candidatos a la presidencia del Perú, Fujimori, García, Barrenechea, Kuczynski y muchos miembros de su plancha presidencial y candidatos al Congreso, son ávidos taurinos. Pero  me mantengo firme en mi posición inicial de que alguien que goza de la crueldad en su máxima expresión, que ve vomitar sangre a un indefenso bóvido que tiene todas las entrañas destrozadas y que por eso brama de dolor y desesperación, podrá ser un digno representante de mi amado país. Para mí jamás lo será.

A mis compañeros de lucha indecisos, solo les recuerdo (un rápido “memorex” como decimos en Lima) que hay que ser consecuente con nuestros valores más innatos. Ya de ustedes dependerá si la lucha por los derechos de los animales es la máxima prioridad en su vida, como lo es en la mía. A todos ellos les pido que en un plato de la balanza pongan sus favoritismos personales y en la otra coloquen a quienes apoyan, pagan, difunden y disfrutan con la masacre paulatina, lenta, salvaje y abominable de un ser que pierde el 18% de su sangre solo con los puyazos que atraviesan hasta 30 centímetros de su abusado cuerpo, que sufre innumerables fracturas, grandes hemorragias en el canal medular, graves lesiones neurológicas y que muere ahogado por el dolor, por la humillación y la sangre que le satura los pulmones.

Recuerda que en el momento de ejercer tu voto, no se trata ni de ti, ni de mí. No se trata de nuestras preferencias políticas, sino de elegir a representantes que pasarán leyes que eviten que los animales sigan siendo masacrados, esclavizados o explotados. Aquí se trata de elegir a personas que, como sociedad, como país, nos hagan más civilizados y más dignos. Representantes que no sigan empeorando o embruteciendo a nuestra sociedad y que dejen de seguir ensuciándonos como seres humanos.

Que en tus oídos resuene claramente la cita de nuestro colega, el increíble escritor vegetariano Víctor Hugo, “El animal es obra de Dios, pero la bestialidad es humana”.

 
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Posted by on March 26, 2016 in Activismo efectivo, PETA

 

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La doble moral de la iglesia católica en el Perú

Cipriani hipocrita

No voy a enfrascarme en temas históricos que ya he tratado antes, pero parece ser que este año tampoco escucharemos la contundente prohibición, por parte de la iglesia católica, para que la mafia taurina siga utilizando sus íconos y símbolos.

Ante la mirada indiferente del público ignorante y los representantes de la fe católica, el matarife se arrodillará frente a una virgen en una capilla especial y macabramente diseñada para el asesino y sus secuaces y algún cura de mayor o menor jerarquía eclesiástica besará y bendecirá los instrumentos de tortura de la bestia. Los mismos instrumentos que el payaso cobarde utilizará para mutilar, aterrorizar y masacrar a dos criaturas del mismo Dios a quien rinden adoración.

Ya estamos acostumbrados a todas las incongruencias de la mafia taurina, a todas sus irracionalidades, sandeces y desatinos. Pero en el más alto nivel de descaro moral, se asocia la fiesta bárbara de los toros con la celebración del santo patrón de Lima, el Señor de los Milagros. En una mezcla diabólica de la más pura idolatría se mezcla la tradición creada por un negro esclavo con la paulatino y lenta destrucción de dos criaturas capaces de sentir dolor. Y luego de la fiesta de sangre y tortura, los malditos palurdos irán, enfundados de morado y con sendos nudos blancos en el cuello, llevando en hombros la imagen del Cristo sacrificado que los librará de sus pecados.

Ni los cánticos de lamento de las sahumadoras, ni el cambio de flores “benditas” del anda, ni las bendiciones de los curas cómplices, podrán salvarlos de los pecados cometidos en la plaza. Si en el mundo católico existe un cielo para los justos y un terrible infierno para los verdaderamente malvados, ya sabemos adónde irán a parar todos los participantes de este abuso.

No hay excusa para que la iglesia católica y sus representantes sigan apoyando un espectáculo deleznable y totalmente inconsecuente con las escrituras en las que creen. No hay orfanato, hospital o caridad alguna que justifique una alianza entre la iglesia católica y el demonio encarnado en las corridas de toros. ¿Existe alguna razón lógica, por ejemplo, para que el dueño de la plaza de toros de Pamplona sea la Iglesia Católica a través de una fundación de ayuda para necesitados? Como tampoco, y de acuerdo a los cánones de la iglesia, tampoco hay razón para que se obvie e ignore una Bula Papal de prohibición que nunca fue eliminada y que por lo tanto aún tiene vigencia.

El actual Papa Francisco, a pesar de ser más moderno y tolerante, aún no ha prestado oídos al justo reclamo de quienes trabajamos por erradicar esta lacra social de Latinoamérica. Ya es hora de que lo haga. ¿No tomó el nombre de nuestro San Francisco para honrar su memoria y seguir su ejemplo? Pues entonces ha llegado el momento de mostrar consecuencia, compasión y liderazgo y prohibir para siempre el uso de íconos asociados con su iglesia. La tradición de crueldad de la Santa Inquisición iniciada por Isabel la Católica con la venia papal que ahora se asemeja a su indiferencia ante la tortura de los toros y caballos en un coso taurino debe terminar para siempre.

Incluso en sus propias leyes, como por ejemplo en los artículos 2415-2418 del Catecismo de la Iglesia Católica, dice expresamente que “El dominio del hombre sobre los animales no es absoluto; el uso de recursos vegetales, minerales y animales no debe ir separado de los imperativos morales. Que  los animales son criaturas de Dios, que el hombre los debe tratar con respeto y que es contrario a la dignidad humana el causar a los animales sufrimiento o muerte innecesariamente”. Entonces, simplemente les exigimos que cumplan con lo que predican.

Y en Lima, el arzobispo Juan Luis Cipriani no es la excepción a la regla. No solamente estuvo involucrado en el régimen autoritario de Fujimori, es impopular entre la población, y pide consideraciones para curas pedófilos, sino que también utiliza la Plaza de Acho para celebraciones eclesiásticas de todo tipo. Y cada mes de octubre, cuando el pueblo limeño sale a las calles a acompañar al Cristo de Pachacamilla, ¡todos los cómplices de las masacres de Acho – religiosos y seglares- le piden su bendición!

¿Cómo va Dios, en su infinita bondad y sabiduría, bendecir a quienes destruyen su obra? ¿Cómo va a perdonar los pecados mortales de quienes se ensañan cruelmente con seres indefensos? ¿Cómo el olor de las flores y el incienso menguará el olor de la sangre inocente derramada?

No pedimos fe, ni racionalidad (porque entre las bestias humanas eso no existe); pero pedimos consecuencia. La consecuencia ética que no puede eximir a los abusivos asesinos de las culpas cometidas ante la vista y paciencia de una chusma igualmente patética, ignorante e indiferente que es bendecida por los representantes de una religión que pregona lo que no cumple.

Con elementos de su propia Biblia los emplazamos. Ya lo había dicho Isaías en el capítulo 66:3, “Matar a un toro es como matar a un hombre” ¿Qué puede ser más claro que esto?

El Cristo crucificado que los taurinos cargan en sus hombres es también la representación de los animales sufrientes. La cruz de Jesús representa la identificación total con los pobres y los débiles; pero más que nada representa la identificación con el sufrimiento de los indefensos e inocentes. Una religión que permanece apática y cómplice ante el sufrimiento de víctimas inocentes simplemente no puede ser una religión cristiana. Una teología que desensibiliza a niños en el nombre de una falsa cultura no puede ser digna de seguir.

La parte final del Himno del Señor de los Milagros dice “tu amor divino nos ilumine, nos haga dignos de tu bondad”. Pues eso esperamos todos los peruanos – católicos o no – que al librarnos de la abominación salvaje de las corridas de toros, podamos convertirnos, finalmente, en seres dignos, justos y merecedores de la gracia de Dios.

 
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Posted by on November 18, 2013 in Corridas de toros

 

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Ayuda a que “2013 sin Acho” se convierta en una realidad

no es arteAnteriormente ya les habíamos solicitado su apoyo en esta campaña, pero lamentablemente la meta en el número de firmas no se está cumpliendo. Estamos pidiéndote que, con tus acciones concretas demuestres lo que expresan tus palabras.

Esta no es una misión difícil o complicada, sobre todo considerando que todos tenemos familiares, amigos, colegas, vecinos y conocidos que están en contra de la lacra taurina que mantiene la ignorancia y el atraso en nuestro país.

Hay compañeros que están en las calles de Lima recolectando firmas durante toda la tarde y la noche. Por favor, apoyemos y respetemos su convicción dándoles una mano en este proyecto.

Esto es lo que tienes que hacer: 

1. Descarga el planillón aquí:

http://dl.dropbox.com/u/14242193/Carta%20a%20Villaran.pdf

Asegúrate de sacar muchas copias.

2. Acércate al público con amabilidad y solicita su firma. Asegúrate de decirles que la recolección de estas firmas no tiene nada que ver con la revocatoria a la Alcaldesa Villarán. Agradéceles por su firma.

3. No tomes demasiado tiempo con una sola persona y no discutas con ninguna persona conflictiva.

4. Asegúrate que los firmantes llenen completamente todos los datos solicitados  y que éstos coincidan exactamente con los de sus DN5. Es importante que los firmantes domicilien en Lima Metropolitana, de acuer6. Cuando tengas varios planillones llenos, por favor, colócalos en un sobre de manila y entrégalos en el Edificio Brasilia localizado en Jr. Centenario N° 137 # 1204, Breña. Esto está entre las cuadras 7 y 8 de la Av. Brasil. Si no puedes llevarlos personalmente, por favor envíanos un email a: peru@animanaturalis.org para que alguien los recoja en donde tú indiques.

Te pedimos muy encarecidamente que no solicites el recojo de tus planillones si solamente tienes 4 o 5 llenos. Considera el tiempo de los voluntarios y solicita el recojo solamente para cantidades significativas.

AnimaNaturalis estará recogiendo firmas del público limeño el 2 de febrero durante el Festival SKA en El Calabozo, Jr. Chota 1427 y el 10 de febrero durante el Chaski Fest en el local institucional de La Revolución de la Cuchara, Paseo Colón 414.

Es de vital importancia que te involucres y apoyes esta campaña. Si quieres ver a Lima en la lista de ciudades anti-taurinas, demuestra con tu compromiso que eso puede ser una realidad.

 
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Posted by on January 30, 2013 in Corridas de toros

 

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Respuesta a falacias taurinas

Torero asesinoCuando se trata de presentar argumentos carentes de sentido, la mafia taurina no duda en tergiversar las definiciones del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Para ellos términos como “cultura”, “bravura” y “honor” se convierten en sinónimos de brutalidad, ignorancia, salvajismo y crueldad.

Si bien es cierto que la fiesta bárbara fue impuesta en nuestro territorio con la llegada de los españoles, un espectáculo de sangre y abuso, donde la creatividad y el desarrollo social de los pueblos simplemente no existe, no puede ser verdaderamente considerado cultura. Y aunque esta subcultura haya predominado a través de los años, eso no significa que tengamos que perpetrarla. ¿Es lógico o ético fomentar la subcultura de grupos indígenas que se azotan o golpean a morir en determinadas épocas del año?; ¿debemos promover la subcultura de la desfloración de niñas en África o la lapidación de mujeres en países musulmanes extremistas? ¡Por supuesto que no!

Las tradiciones que no benefician a la humanidad o las que la colocan en una posición anacrónica y retrógrada, no solamente deben ser revisadas, sino totalmente eliminadas. No solo para beneficio de los animales, sino también para que la humanidad recupere su decencia y los niños finalmente tengan buenos ejemplos de vida a seguir. Las generaciones venideras necesitan tener ejemplos de personas éticas, positivas, creadoras, justas y no de matarifes crueles emperifollados en medias de seda que se tiñen con la sangre de un noble toro.

En AnimaNaturalis no aprobamos combatir la violencia con más violencia – de ningún tipo. Ni siquiera nos gusta mucho el prefijo “anti”, porque preferimos ser pro paz, pro decencia, pro ética. No entendemos ni aprobamos las luchas internas de egos enormes o la repetición constante de actos que ya ni siquiera son mediáticos. No se trata de copiar acciones que conllevan cinco minutos de prensa y ningún resultado para los toros que siguen muriendo en Acho.  Lo que el movimiento en defensa de los animales utilizados en la fiesta bárbara necesita son estrategias reales, concretas y altamente profesionales. No necesitamos convencer a quienes desde ya nos apoyan; debemos concentrarnos en el público que ni sabe, ni opina. Necesitamos su respaldo, su convicción y su apoyo concreto en todos los sentidos.

Es por eso que los comentarios del taurino Jaime de Rivero carecen totalmente de sentido.  Como siempre, cuando carecen de argumentos, los taurinos recurren a las respuestas más ilógicas: Las comparaciones con los mataderos, el honor de morir masacrado, la felicidad de los toros al ser torturados, o ejemplos de diferentes personalidades cuya opinión pro toros  o no, es simplemente eso, una opinión.  Comparar a la fiesta bárbara con nuestra marinera, nuestro caballo de paso o nuestro pisco, es tan insensato como otorgar a un asesino el Premio Nobel de la Paz.  ¡Por favor! Ya es hora de dejar atrás las excusas, los ejemplos ilógicos, y responder directamente a los válidos argumentos de quienes trabajamos por los derechos de los animales. La crueldad es exactamente la misma, sea ésta ejercida en un ruedo, en un matadero, en un laboratorio de experimentación o en una perrera. De eso no se trata.

Se trata de liberar a nuestro país de una lacra que mancha la imagen de lo verdaderamente cultural y nacional. Se trata de explicarle al público cómo los políticos cómplices con intereses creados en las ganaderías de toros, siguen ejerciendo su poder para su conveniencia. Se trata de exponer la complicidad de la Municipalidad de Lima y la iglesia católica que por unos cuantos dinares – ahora convertidos en soles o dólares – no duda en besar capotes, bendecir espadas o celebrar misas para los cobardes asesinos. Ninguna misa los salvará del infierno al cual están destinados.

Se trata también de reducir los extremos de violencia en nuestro país, que – aunque la mafia taurina no quiera admitirlo por razones obvias – tiene una estrecha relación con todos los espectáculos bárbaros y violentos a los que la población está expuesta directa o indirectamente. Estudios sobre violencia realizados en América Latina y otras regiones del mundo han mostrado que la violencia domestica es una amenaza importante contra la salud y el bienestar de las personas, siendo tipificados como delitos por los que se debe sancionar al agresor. En América Latina, la violencia contra la mujer representa, más muerte y discapacidad (entre mujeres de 15 a 44 años de edad) que el cáncer, la malaria, los accidentes de tránsito e inclusive el conflicto armado.

De Rivero habla de la Constitución Peruana y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero aparentemente, sus estudios jurídicos no llegaron a enseñarle que también existe la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, proclamada el 15 de octubre de 1978, aprobada por la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), y posteriormente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

No se trata de entablar una lucha de derechos, ni de determinar quién está por encima del otro. Los animales no necesitan los mismos derechos de los humanos; pero tienen derechos innatos y lenguajes propios. Son simplemente otras naciones que, por sobre todas las cosas, tienen derecho a la existencia, el respeto y la paz.

El Perú, en su Constitución Política, establece en su artículo primero que el fin supremo de la sociedad y del estado es la defensa de la persona humana y el respeto a la dignidad. ¿Dónde está la dignidad en un espectáculo cruento que embrutece a la gente y genera más criminales?

Las corridas de toros NO son parte de los derechos fundamentales de los peruanos y el hecho de que la gran mayoría de los peruanos las rechace no es el abuso de una mayoría sobre una minoría decadente.

En un solo punto, De Rivero tiene razón: en decir que el “rito taurino” busca la disminución progresiva  de las facultades del toro, en la pérdida de su sangre, en el total dominio de la “bestia”. Una “bestia” herbívora, pacífica, y honorable que ha sido manipulada para entretener a una chusma ignorante ávida de crueldad.

Y, por si fuera poco, concluye sus comentarios pidiendo que se defienda ¡el derecho de los niños taurinos! Niños de pueblos de la sierra peruana que han crecido con la típica fiesta patronal que involucra hijos de cura, licor, toros, sangre y crueldad. De la misma forma que el Perú avanza económicamente, también debemos avanzar social y éticamente. Los niños que pretenden ser toreros porque nadie ha corregido el mito de la valentía, no conocen la verdad del asunto. ¿Qué niño en su sano juicio moral y mental preferiría masacrar a un animal en vez de educarse para la vida? Es más fácil, para la mafia taurina y los gobiernos indiferentes, mantener el status quo de su ignorancia, de su pobreza, y de sus  mitos. Si se quiere su progreso denles libros, estadios, cines, espectáculos verdaderamente artísticos y culturales que los ayuden a convertirse en los ciudadanos que todos esperamos.

Las protestas y los manotazos de ahogado de los taurinos ahora se dejan ver más frecuentemente. Sus representantes repiten y vociferan sus mismos gastados y aburridos argumentos y eluden dar respuestas a lo que verdaderamente es el centro del tema. Ni siquiera hay debate, porque para que éste exista, ambas partes deben tener varios puntos racionales. Sus días están contados, y precisamente por eso, es que los verdaderos activistas, estratégicos y profesionales, debemos darles la estocada final y definitiva que liberará a nuestros países de esa lacra social

No habrá barrera tan grande que los proteja, ni capilla tan milagrosa que los salve. Se extinguirán, y morirán ahogados en la misma sangre justiciera de todos los nobles toros.

 

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Únete a la Campaña “2013 sin Acho”

Arte del infiernoAlex Benavente, Director de Tecnología y Desarrollo de AnimaNaturalis Perú, inició la participación de AnimaNaturalis Perú en esta importante campaña dirigida a la Alcaldesa de Lima, Susana Villarán. Y ahora queremos invitar a todo el público de Lima a participar activamente en la recolección de firmas. Cada planillón tiene espacio para diez firmas así que prepárate a recolectarlas entre tus familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo.

Ha llegado la hora de demostrarles a las autoridades ediles que más del 70% del público limeño se opone a la celebración de espectáculos taurinos en nuestra capital.

Esto es lo que debes hacer para ayudar:

Asegúrate de sacar muchas copias.

  • Acércate al público con amabilidad y solicita su firma. Asegúrate de decirles que la recolección de estas firmas no tiene nada que ver con la revocatoria a la Alcaldesa Villarán. Agradéceles por su firma.
  • No tomes demasiado tiempo con una sola persona y no discutas con gente conflictiva.
  • Asegúrate que los firmantes llenen completamente todos los datos solicitados  y que estos datos coincidan exactamente con los de sus DNIs.
  • Es importante que los firmantes domicilien en Lima Metropolitana, como debe constar en sus DNIs.
  • Cuando tengas varios planillones llenos, por favor, colócalos en un sobre de manila y entrégalos en el Edificio Brasilia localizado en Jr. Centenario N° 137 # 1204, Breña (entre las cuadras 7 y 8 de la Av. Brasil). Si no puedes llevarlos personalmente, por favor envíanos un email a peru@animanaturalis.org para que alguien los recoja en donde tú indiques.

Muchas gracias por tu ayuda. Recuerda que de tu esfuerzo y compromiso depende que Lima se convierta en la próxima ciudad antitaurina.

 

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