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Zal, el perro de Jesús de Nazaret

Jesus & doggie

Comparto con ustedes una breve historia que me enviaron – muy oportunamente – en Viernes Santo.

Según el libro “Caná: Caballo de Troya 9” del escritor J.J. Benítez, Jesús de Nazaret tuvo un perro al que llamó Zal.

El perro fue un regalo de un amigo de Jesús, un chino llamado Yu que trabajaba junto al maestro. Zal era un cachorrito de tres meses cuando se lo regaló; una preciosa bola de pelo blanco, con ojos muy vivos de color miel…. casi ámbar.

Según dice el libro, cada vez que Jesús necesitaba dar un paseo para alejarse de sus discípulos y hablar con su padre Dios, lo hacía acompañado de Zal, el cual siempre estaba encantado de ir junto al maestro.

Cuenta la historia que cuando Jesús lo regañaba por haber hecho algo malo, al cabo de unos minutos, el perro volvía con su amigo humano y Jesús se tiraba al suelo para jugar con su perro, tal como lo haría cualquiera de nosotros. Uno de los juegos favoritos de ambos era cuando Jesús lanzaba palos al agua, en las playas de Saidán, para que Zal, nadando rápidamente, se los trajera de vuelta.

 
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Posted by on April 18, 2014 in Animales de compañía

 

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¿Qué bebería Jesús?

mary breast bb

Los nuevos movimientos cristianos en los Estados Unidos venden stickers y pulseras con el mensaje “¿Qué haría Jesús?” como recordatorio a todos sus miembros. La meta es lograr que, antes de cometer cualquier pecado, los susodichos miren su pulsera para reflexionar si sus acciones subsiguientes van de acuerdo a sus principios cristianos. Como recordatorio es bueno y como técnica comercial, mucho mejor. Creo que todos los que trabajamos por los derechos de los animales también deberíamos tener algo visual y presente. Algo mejor que la frase “los animales me importan”…. algo más concreto y gradual de acuerdo al progreso que vamos alcanzando hasta llegar a la pulsera con el lema, “¿Hiciste algo concreto por los animales hoy?”.

El asunto es que las maravillosas y super creativas mentes de PETA están parafraseando el popular slogan para educar al público promoviendo los derechos de los animales.

Aprovechando la coyuntura de que el Papa Francisco declaró que las madres deberían darle el pecho a sus bebés sin recurrir a otros métodos de alimentación (léase: sin darles de beber la secreción purulenta de otros animales no humanos que les provocarán graves trastornos de salud en la vida), PETA develó un gigantesco panel de propaganda en el área católica de Boston en el que se refuerza el mensaje del Papa pidiéndole al público que no consuma productos lácteos.

PETA quiere recordarle al público que la única leche que los niños necesitan es la leche materna y que la leche proveniente de un animal es solamente para sus crías. No hay que olvidar que para satisfacer la demanda de leche, millones de animales deben quedar preñados mediante procesos similares a los de una violenta violación. Los becerritos que nacen son cruelmente separados de sus madres para terminar siendo salvajemente confinados en estrechas jaulas en las que se producirá carne de ternera.

Saludamos favorablemente los comentarios del Papa, pero le pedimos que en su afán de cambiar la cara de la iglesia católica, tenga la determinación y el valor necesarios de finalmente desligar a todos los símbolos de su iglesia de la mafia taurina que aún ensombrece la verdadera cultura de muchos países latinoamericanos.

La idea de dejar a los animales en paz para que tengan el derecho de vivir sus vidas de manera natural y en paz me parece simplemente divina.

 
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Posted by on January 16, 2014 in Activismo efectivo, PETA, Veganismo

 

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Preguntas frecuentes sobre la Biblia y el vegetarianismo

1. ¿No otorgó Dios dominio al hombre sobre los animales?

Históricamente, muchas veces la Biblia se ha usado para justificar la esclavitud, el abuso infantil, el abuso conyugal y la poligamia, así que debemos tener cuidado de no emplearla erróneamente para justificar la matanza de animales. Según el libro del Génesis, Dios creó a todos los animales, incluyendo al ser humano, en el día sexto. En Génesis 1:28, Dios
dice: “Manden a los peces del mar y a los pájaros del cielo y a cuanto animal viva en la tierra”. Inmediatamente después, en Génesis 1:29, Dios afirma: “Yo les entrego, para que ustedes se alimenten, toda clase de hierbas, de semilla y toda clase de árboles frutales”. Dios nunca dijo que teníamos derecho a matar y comer animales. De hecho, la mayoría de los teólogos reconocen que la palabra “mandar” se traduce más acertadamente como “proteger”, y que el significado de este texto implica que los humanos se encarguen de ser sus guardianes, protegiendo y respetando a todos los seres con quienes compartimos el regalo de la creación.

El teólogo Reverendo Andrew Linzey afirma que “Necesitamos un concepto de nosotros mismos en el universo no como la especie dominante sino como la especie sirviente; como la única a quien se le asignó la responsabilidad y el bienestar de todos. Debemos entender que los animales no nos fueron dados  o fueron hechos para nosotros y para servirnos sino que fuimos hechos para servir a la creación y asegurar su conservación.

En Génesis 9, el texto frecuentemente citado como justificación para comer animales, la mayoría de los teólogos reconoce esto como una concesión postdiluviana temporal (toda la vegetación se había destruido) o una concesión al pecado humano (Génesis 9 también se usa para justificar la esclavitud).

San Jerónimo escribió: “En cuanto al argumento de que en la segunda bendición de Dios (Génesis 9:3) se dio permiso para comer carne; un permiso que no fue dado en la primera bendición (Génesis 1:29) hágase saber que el permiso para divorciarse tampoco fue dado desde el comienzo, pero luego fue otorgado a la raza humana por Moisés a causa de la dureza de nuestros corazones (Mateo 19). De igual manera, comer carne era desconocido hasta el Diluvio”.

2. ¿No exige Dios el sacrificio de animales?

No. Las escrituras hebreas (Antiguo Testamento) y cristianas (Nuevo Testamento) se oponen al asesinato de animales desde el comienzo hasta el fin. En las escrituras hebreas, Dios es amor desde el apacible Jardín del Edén hasta las visiones del fin de los tiempos de los profetas, donde incluso el león yacerá con el cordero. En las escrituras cristianas, todo el ministerio de Jesús está en contra del sacrificio de animales, desde su primera actividad (el bautismo) hasta la última (la crucifixión).

En el mundo ideal de Dios, no existe el sacrificio de animales. De hecho, el Jardín es enteramente vegetariano (Génesis 1:29), y Dios nunca exige la matanza de animales  (Jeremías 7:22). Miqueas, Amós, Isaías, Jeremías, y Oseas condenan el sacrificio de animales. Oseas y Jeremías afirman explícitamente que los seres humanos crearon el sacrificio de animales como una excusa para consumir carne: “Si me ofrecen sacrificios, es
sólo por el interés de comerse la carne. Pero Yahvé no los acepta y, en adelante, va a tener presente su falta, va a castigar sus pecados y los va a mandar nuevamente a Egipto” (Oseas 8:13).

Las Escrituras Hebreas se han usado a través del tiempo para justificar muchas atrocidades, desde la esclavitud, la quema de brujas, la Inquisición, hasta el abuso conyugal e infantil. Galileo fue sentenciado por el Papa a ser torturado hasta que se retractara de la herejía acerca de que la tierra giraba alrededor del sol.

Según el Levítico, las brujas debían ser quemadas, y los adúlteros, los niños desobedientes, y las personas que infringían el Sabbath (el día sábado) debían ser apedreados hasta morir.

Los leprosos e incapacitados eran sucios y no debían entrar en el Templo. En el libro de Números (16) un pobre hombre es apedreado hasta morir por recolectar madera el día sábado; es asesinado por Moisés y los israelitas como Dios manda. Y a Lot se le considera honrado, incluso después de ofrecer a sus hijas vírgenes a unos extraños.

Jesús se opone al sacrificio de animales desde la primera actividad de su ministerio (el bautismo) hasta la última (la crucifixión). Su vida estuvo dedicada a predicar la compasión y la misericordia, y se opuso explícitamente al culto del Templo; un culto de sacrificio de animales. Aquí hay cuatro puntos  especialmente importantes:

  • Primeramente, en los tiempos de Jesús, el sacrificio de animales era considerado por muchos como el único método para el perdón de los pecados. Los judíos vegetarianos instituyeron el bautismo para el perdón de los pecados y en el curso de su ministerio, Jesús expresa varias veces lo que Dios quiere decir cuando Él se expresa a través del profeta Oseas, “Quiero compasión, y no sacrificios”. (Mateo 9:13, 12:6-7).  Aquí Dios habla del sacrificio de animales. El énfasis sobre el bautismo en el Evangelio y en los Hechos de los Apóstoles no tiene el mismo impacto del que tenía en la Palestina del siglo primero; pero la gente de los tiempos de Jesús entendía que el bautismo representaba un rechazo completo a la violencia y el derramamiento de sangre involucrados en el asesinato de animales para obtener la absolución. Este completo rechazo al sacrificio de
    animales (y a la dieta carnívora que lo acompaña) no puede ser ignorado.
  • En segundo lugar, el sacrificio de animales se efectuaba en el Templo, siendo ésta la razón por la cual los judíos vegetarianos de los tiempos de Jesús estaban en contra del Templo. Jesús habla constantemente de desocupar el Templo y demolerlo y entra en él con látigo en mano para desalojar a los comerciantes de animales. En Jeremías 7 se muestra a Dios diciendo que Él nunca pretendió el sacrificio de animales, y también lo muestra estableciendo la relación directa entre el sacrificio de animales y el consumo de carne. Juan el Apóstol establece esto como el primer acontecimiento del ministerio de Jesús, y lo sitúa con anterioridad al Sabbath (“Como la Pascua estaba cerca, Jesús fue a Jerusalén hasta el patio del Templo”). Entonces Jesús entra en el Templo e impide que la gente sacrifique animales para la comida del Sabbath. El punto crucial es que aquella gente únicamente vendía animales para el sacrificio y para comerse la carne del animal sacrificado.
  • En tercer lugar, los judíos vegetarianos, como una característica importante de su fe, celebraban una Pascua vegetariana perfectamente ortodoxa. Juan ubica el primer milagro de la multiplicación en la época de Pascua. Los discípulos preguntan a Jesús, “¿Dónde compraremos suficiente pan para alimentar a toda esta gente?” sin tener en cuenta al cordero (lo que seguramente habrían comido si no hubieran sido vegetarianos opuestos al sacrificio de animales). La última cena fue una comida de Pascua y parece ser que fue también una comida vegetariana. Según Juan, Jesús expulsó del Templo a quienes sacrificaban animales para la Pascua, en un rotundo rechazo a la idea de que en la Pascua se requiere la muerte de un cordero.
  • Finalmente, queda totalmente claro que la muerte de Jesús en la cruz es, para los cristianos, el sacrificio final. Él se convirtió en el sacrificio mismo mientras que sus seguidores de Jesús continuaron celebrando su memoria con comida vegetariana, pan y vino.

3. ¿Si Dios no ordena el consumo de carne, por qué hay tantas leyes acerca de la pureza de la carne? ¿Por qué Jesús no condena abiertamente el consumo de carne?

Un Dios que es amoroso, compasivo y misericordioso no tolera a los seres humanos que matan o esclavizan a otros, y tampoco tolera la explotación de los animales. Las leyes sobre lo legítimo, la esclavitud, y la participación en guerras se dan para hacer parecer que las guerras, la esclavitud, y el consumo de carne son menos violentas. Por ejemplo, las Escrituras decían que no se debía comer animales que aún estaban vivos, lo que prohibía así la práctica, común en esos tiempos, de cortar en trozos las partes de algunos animales (por ejemplo, las jorobas de los camellos) mientras aún estaban vivos y sumidos en un sufrimiento extremo.

Las Escrituras Hebreas se han usado a través de los años para justificar muchas prácticas crueles y violentas (el abuso conyugal e infantil, la esclavitud, y la guerra). Es deplorable que se continúen usando para justificar la explotación de animales.

En los cuatro Evangelios no se ve a Jesús desaprobando la esclavitud, el sometimiento de mujeres y niños, u otras injusticias, pero esto ha sido justificado por los cristianos a través de los tiempos.

El principal mensaje de Jesús, lleno de misericordia y compasión, no puede reconciliarse con lo que ocurre en las granjas industrializadas y en los mataderos, los lugares más violentos e inmisericordes de la tierra.

Finalmente, el idioma de Jesús era el arameo, los Evangelios se escribieron originalmente
en hebreo, y sus primeras traducciones son las versiones griegas del siglo cuarto aprobadas y alteradas por el Emperador Constantino, un consumidor de carne. Todas las versiones anteriores se destruyeron por herejía. Según algunos expertos, Jesús condena el consumo de carne, en Evangelios que fueron suprimidos y en muchos pasajes que fueron editados por la temprana iglesia y sus representantes carnívoros. Por ejemplo, en la primera parte del Evangelio de los Esenios, el Evangelio de los Doce Santos, Jesús dice: “En verdad os digo, aquellos que participan de las ganancias que se obtienen lastimando a una de las criaturas de Dios, no pueden ser justos; ni pueden comprender los asuntos sagrados, o enseñar los misterios del reino, aquellos cuyas manos están manchadas con sangre, o cuyas bocas están contaminadas con carne”. “Dios proporcionó los granos y las frutas de la tierra como alimento; y para el hombre verdaderamente justo no hay otro sustento legítimo para el cuerpo”. “Por tal motivo les digo a todos los que desean ser mis discípulos, alejad vuestras manos de la matanza y no dejéis que ninguna carne de cadáver entre en vuestras bocas, dado que Dios es justo y generoso y ordenó que el hombre viviera
únicamente de las frutas y las semillas de la tierra”. “Si llega a vosotros alguien que coma carne o beba alcohol que quede en el patio exterior hasta que esté limpio de estos males intolerables, pues hasta que lo comprenda y se arrepienta, no debe recibir los misterios superiores”.

Y en el Evangelio de Salud de San Juan, Cristo afirma: “El segundo gran mandamiento que recibieron dice así: Amarás al prójimo como a ti mismo. Con la palabra prójimo debe entenderse a todo ser viviente en la naturaleza, por ser una creación de Dios que debe ser respetada y protegida por el hombre”.

“El que quita la vida al prójimo en realidad la quita a sí mismo, pues una muerte semejante se prepara para sí mismo. Y si mata animales para comerse sus carnes, estas carnes se tornarán veneno en su cuerpo, envenenándolo, produciendo dolorosas enfermedades, una vida llena de achaques, angustias y una muerte tormentosa. Por el dolor, la angustia, el miedo y el terror que el hombre ocasiona a los animales en el
momento de sacrificarlos, tarde o temprano tendrá que sufrir la misma semejante angustia, conforme a la eterna Ley de Justicia y Amor, expresada en la siguiente sentencia: “Con la misma vara que midas serás medido”.

“El Padre Celestial ha dicho: Os doy toda clase de hierba que crece en el campo, todas las legumbres y verduras que producen vuestros huertos y también toda fruta de vuestras arboledas, para que os sirvan de alimentos; además, la leche de vuestros animales y todos sus subproductos y derivados. Pero respetaréis la vida de esos animales, no los mataréis, ni comeréis sus carnes ni su sangre, pues, así no quebrantaréis la suprema Ley de No Matarás. Pero el que mate un animal, aunque éste no lo ataque y sólo por el placer de matar, o por la carne, su piel o sus colmillos, éste sí quebranta la Suprema Ley de no matarás”.

4. ¿No dijo Pablo que podemos comer carne?

Hay una gran controversia alrededor de las escrituras de Pablo. Hay algunos cristianos que las consideran absolutamente precisas, pero hay otros expertos que afirman que algunas de las cartas fueron escritas muchos años después de su muerte. Pablo indudablemente escribía a una comunidad específica en un período específico de la historia. Sus escrituras sobre el consumo de carne indican su deseo de unir a los gentiles convertidos (en su mayoría carnívoros) y a los cristianos judíos discípulos directos de Jesús (en su mayoría vegetarianos).

Pablo escribía a una iglesia profundamente dividida por una variedad de motivos. Por alguna razón, respaldó la esclavitud (I Corintios 7:20-24, Efesios 6:5, Colosenses 3:22, I Timoteo 6:1-2, Tito 2:9-10, Filipenses 1), el sometimiento de las mujeres, el celibato, y la obediencia completa de los niños. Las escrituras de Pablo se han usado a través de los años para justificar la esclavitud, el abuso y el dominio conyugal e infantil (incluso el asesinato), la expansión occidental y la masacre de nativos estadounidenses. Es muy importante que seamos excepcionalmente cuidadosos para no emplear erróneamente las escrituras de Pablo y justificar el abuso cruel contra los animales, el cual incluye su cría y matanza para transformarlos en comida.

 
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Posted by on November 6, 2011 in Veganismo

 

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Jesús y el vegetarianismo

Algunas personas dicen que la Biblia puede usarse para justificar cualquier posición. Y
en cierta medida, ésta es una declaración aceptable.

Leyendo las Escrituras encontramos muchos mensajes que no pueden coexistir con los
principios verdaderamente cristianos. Pero esta interpretación bíblica es el producto de una “revelación progresiva”; es decir, una comprensión que evoluciona a través del tiempo, del mismo modo que nuestra comprensión de la ciencia, la lingüística o la informática evoluciona a través de los años. No hay una verdad invariable ni válida para toda la eternidad.

Por ejemplo, en el Antiguo Testamento Dios exige la muerte inmediata para pecados como el adulterio y la hechicería e inclusive por maldecir a los padres. Y una historia en el libro de Números habla de un hombre que fue apedreado a muerte delante de Moisés por recoger madera el día sábado. La mayoría de los patriarcas tuvieron esclavos y varias esposas y Samuel, hablando en nombre de Dios, ordenó a Saúl que matara hombres, mujeres, jóvenes, niños, bueyes, ovejas, camellos y burros. (Samuel 1, 15).

El Papa Juan Pablo II dijo que cualquier interpretación de las Escrituras que contradiga una comprensión racional de la bondad y la misericordia de Dios era incorrecta. Y en esta categoría se incluyen a los pasajes que justifican comer y explotar a los animales, justificar el asesinato de inocentes en la guerra, tener esclavos y otras acciones claramente inmisericordes, violentas e inmorales.

Pero la Biblia incluye una mayor cantidad de argumentos bíblicos a favor de los animales y sus derechos instándonos a tratar a todos los seres de la creación – humanos o no – como prójimos de Dios, merecedores de respeto y compasión.

La mayoría de nosotros concuerda en que causar daño a un gato o perro es inmoral e incluso anticristiano. Es racional y bíblicamente acertado entonces proponer que hacer daño a cualquier otro animal vacas, gansos, pollos, cerdos y peces, es igualmente inmoral. El Dios amoroso y misericordioso de los profetas y del apacible jardín del Edén, no aprueba  el abuso de los animales. De la misma manera, resulta inconcebible que Jesucristo haya comido animales, considerando el plan original de Dios para el jardín del Edén  y la visión de Isaías acerca del fin de los tiempos cuando el león yacerá con el cordero y la violencia y el derramamiento de sangre  dejarán de existir.

La Biblia dice que Jesús sirvió pescado durante el milagro de la
multiplicación y lo comió con los discípulos después de la resurrección. Pero hay que recordar que la mayoría de los expertos concuerdan en que la evidencia indica que las historias post-resurrección son adiciones tardías a los Evangelios, y que los primeros relatos del milagro de la multiplicación de los panes y los peces originalmente no incluyeron  pescado.

Hay algunos puntos interesantes que debemos considerar. Primero, hay que recordar que los discípulos le preguntan a Jesús dónde conseguir suficiente pan para alimentar a las multitudes, sin pensar nunca en comprar pescado u otros productos animales y sin sugerir jamás una expedición para pescar,  a pesar de estar al lado del mar.

En segundo lugar, los relatos pre- evangélicos del milagro no incluyen pescado. Y Jesús, al referirse a éste, habla únicamente de pan (Mateo 16:9-10; Marcos 8:19-20 y Juan 6:26).

Probablemente, los peces fueron agregados a estas historias por escribas griegos porque la
palabra griega para pescado – ictus – es una abreviatura de la frase Jesucristo Hijo de Dios y Salvador (Iesous Christos Theou Uious Soter). El pescado es aún un símbolo de
la cristiandad y en ésta muy probable interpretación, la multiplicación únicamente representa el pronóstico de una iglesia naciente y no tiene nada que ver con comer animales.

Otros expertos también sostienen que la palabra griega alga fue erróneamente traducida  en esta historia como pescado. Es mucho más probable que un  tipo particular de alga se haya encontrado en una canasta con el pan ya que éste es aún un alimento muy popular entre los judíos y árabes.

Jesús invitó a los pescadores a dejar su ocupación de matar animales para seguirlo. Y
en cada ocasión, ellos abandonaron inmediatamente su ocupación de pescadores para seguirlo. (Marcos 1:16-20).

Jesús hace un llamado a las personas que se encuentran implicadas en actividades que no están en conformidad con su mensaje de misericordia y compasión y quiere que comprendamos que es inmoral e igualmente anticristiano torturar o matar peces. Aunque los peces no sean capaces de gritar de dolor, tienen la misma capacidad para sufrir y el mismo derecho a nuestra compasión cristiana como lo tienen los perros, los gatos, y otros seres humanos.

El mensaje de Jesús es claro y conciso: Quiero compasión, y no sacrificios. Sigue su ejemplo.

 
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Posted by on September 25, 2011 in Veganismo

 

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Jesús fue vegetariano

Los cristianos tienen una elección cuando se sientan a la mesa comer: aumentar el nivel de violencia, sufrimiento y muerte en el mundo, o respetar la creación de Dios y trabajar por la paz. Asimismo, el ideal máximo de todo cristiano es imitar a Cristo lo más posible en el transcurso de sus vidas.

La evidencia de que Jesús fue vegetariano es significativa. En los tiempos de Jesús, el sacrificio de animales era una excusa de los seres humanos para comer carne y Jesús se opuso terminantemente a este tipo de sacrificios. Expulsó del templo a quienes vendían animales para el sacrificio y el consumo, instituyó el bautismo en lugar de la matanza de animales, dijo que Dios requiere compasión, no sacrificios y eliminó completamente el sacrificio de animales en la última cena. No hay nada de cristiano, misericordioso o compasivo en patrocinar a las industrias que encierran, torturan y matan a las criaturas de Dios por la sola razón de haber adquirido un gusto por la carne. 

Dice la Biblia que Dios creó a los animales y a los seres humanos en el sexto día y en Génesis 1:28, Dios ordena el cuidado de los animales por parte de los humanos, estableciendo inmediatamente después una dieta vegetariana (“Yo les entrego, para que ustedes se alimenten, toda clase de hierbas, de semilla y toda clase de árboles frutales”). La ley eterna de Dios, dada a los seres humanos en el Génesis, declarada por los profetas y reiterada por Jesús, es la ley del amor y la compasión: “Sé misericordioso, como tu Padre celestial es misericordioso”.

Jesucristo nació en un pesebre, rodeado y cobijado por animales. Él y Juan el Bautista se
unieron a muchos otros judíos que reprobaban el sacrificio de animales y apoyaban el vegetarianismo. Una práctica a la cual Jesús se unió para respaldar a estos judíos vegetarianos fue el bautismo para obtener el perdón de los pecados reemplazando la matanza de animales en el templo.

Las elocuentes escrituras de muchos de los primeros líderes de la iglesia como las de San Jerónimo dicen que “Jesucristo, quien apareció cuando el tiempo se había cumplido, ha unido nuevamente el fin con el principio, así que ya no está aceptado que sigamos comiendo carne animal”. De hecho, no existen escrituras en las cuales se diga que Jesús comió cordero en la Pascua. Es importante recordar que en el tiempo de Jesús había muchos judíos que eran vegetarianos por su fe, como los hay en la actualidad. Los no
vegetarianos comieron cordero en la Pascua, pero los vegetarianos comieron únicamente pan ázimo (pan sin levadura) como parece hizo Jesús en su condición de esenio.

Es más, se cree que Jesucristo fue el autor del Evangelio de la Paz que se encontró entre los Rollos del Mar Muerto. En él, explícitamente se prohibía causarle daño a cualquier
criatura pero, lamentablemente, la Biblia lo omitió. La evidencia indica que los primeros relatos acerca del milagro de la multiplicación de los panes y los peces no incluyeron originalmente pescado. Cuando Jesús se refiere al milagro habla únicamente del pan (Mateo 16:9-10, Marcos 8:19-20, Juan 6:26). Los peces fueron agregados a las historias porque la iglesia cristiana se identificaba con el símbolo del pescado. Es más, la palabra griega para pescado, ictus, contiene las palabras que constituyen la frase “Jesucristo Hijo de Dios y Salvador” (Iesous Christos Theou Uious Soter). Los peces son un símbolo de los cristianos, y la multiplicación sólo fue un pronóstico de la naciente Iglesia de Cristo.

Billones de animales son sacrificados y consumidos cada año. La gran mayoría son criados
en granjas industrializadas donde son hacinados y maltratados cruelmente. Cada uno de estos animales tiene la capacidad de sentir dolor y de sufrir al igual que los animales domésticos que amamos y al igual que nosotros, los seres humanos.

Sin duda alguna, los cristianos deberían seguir el ejemplo misericordioso de Cristo y adoptar una dieta compasiva, rechazando cualquier costumbre o actividad que involucre crueldad hacia los animales. Sólo tenemos que recordar que lo que le hacemos a la más pequeña de sus criaturas, se lo hacemos a él.

En su canción Maybe JC Was a Vegetarian el cantautor australiano Paul Seymour dice que los animales no están en este mundo para pertenecernos, sino que nosotros estamos aquí para protegerlos.

 
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Posted by on September 25, 2011 in Veganismo

 

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