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Monthly Archives: April 2016

Cuando la demencia está de fiesta

asesino

A pesar de las tendencias televisivas y cinematográficas de la época actual en la que el terror, la sangre y las vísceras colgantes son el ingrediente infaltable, la gran mayoría de personas pensantes y normales aún somos capaces de reconocer entre la ficción y la realidad. Es cierto que lo que resultaba atemorizante y chocante a generaciones anteriores, ahora no provoca ni el más mínimo susto a las audiencias jóvenes; pero la línea divisoria entre la fantasía y la cruda realidad aún está claramente presente.

Aunque los valores y principios son establecidos en el hogar durante los primeros años de vida de un individuo, la gran mayoría de las personas jamás encontrarían solaz o diversión al presenciar un acto de tortura y degradación espeluznantes.

Hace unos días, leí un artículo muy interesante e informativo en el que se mencionaban los comentarios realizados por Winslow Hunt respecto a la falta de literatura psicoanalítica escrita acerca de la tauromaquia. Para Hunt este espectáculo sería un candidato ideal para la aplicación del psicoanálisis pero otros psicoanalistas como Martin Grotjahn opinan que son los mismos aspectos horribles de la tauromaquia los que anulan el interés en su estudio.

Sin entrar en charlas técnicas, el artículo se centra en la psicopatología de las corridas de toros y todos sus allegados, participantes y promotores. Afirman los expertos que su atractivo central es la gratificación del sadismo y de una perversa curiosidad por saber si habrá algún muerto más, aparte del toro, cuya muerte, como todos bien sabemos, está cobardemente planeada desde el principio de su existencia. El público, participante activo en esta fiesta de crueldad y sangre, dice admirar y venerar al torero, pero en realidad anhela que el fantoche tenga también un final sangriento. Obviamente, negarán que esa es su verdadera intención; pero los psicoanalistas lo afirman con conocimiento de causa y experiencia profesional. Cualquier objeción dada por ellos sobre conceptos de dominio de bestias, belleza, o arte no substituye de ninguna manera el sadismo inherente a la fiesta bárbara de los toros.

Ahora bien, los asistentes a la fiesta de la muerte y el abuso siempre argumentarán que el toro, al ser un animal poderoso y fuerte, tiene la oportunidad de defenderse y matar a su abusador; pero quienes conocemos las argucias utilizadas por la mafia taurina, sabemos que eso no es cierto. El toro, entra al ruedo en situación de desventaja luego de haber sido debidamente “preparado” por los cómplices de los matarifes. Si el asesino se acobarda y no pone el cuerpo o si los banderilleros o el picador hacen un trabajo deficiente, la chusma taurina siente complejo de culpa asociada a fantasías sádicas reprimidas.al ver al toro “maltratado” y vejado en su honor en la lidia. En ningún espectáculo del mundo entero, se encontrará tal grado de inconsecuencia y perversidad. El amor y respeto que los explotadores taurinos dicen tener por el toro y el caballo son simplemente síntomas patológicos de su desquiciada y enferma personalidad.

Los expertos también afirman que existe una clara actitud narcisista del asesino y sus cómplices. La mafia taurina hace todo lo posible para que la fiesta de sangre incluya el colorido necesario: bandas de alegres pasodobles, embanderado general, banderillas de colores, y como punto máximo, el atuendo de tenebrosas luces que el matarife debe llevar; apretado por todos lados, ceñido al cuerpo para liberarse más fácilmente del toro y con rasgos altamente afeminados. Todo eso para desplegar exhibicionismo y auto gratificación. Ese pobre diablo es tan, pero tan poca cosa, que necesita exaltar su ego creyéndose un héroe, una persona valiente y capaz. Toda la mascarada que lo envuelve a él y a su sucia fiesta está previamente diseñado para hacerlo sentir mejor y hacerle olvidar – aunque sea por unas horas – su gran sentimiento de inferioridad.

En la tauromaquia también se encuentra presente el fenómeno que los psicoanalistas conocen como la erotización del peligro, en el que se funden las respuestas psicofisiológicas ante el miedo con la excitación sexual. Dicen los expertos – y coincido plenamente con ellos – que además de las obvias implicaciones heterosexuales de la tauromaquia, hay que tener en cuenta que, a un nivel más profundo, existen significados homosexuales flagrantes.

En la novela “El Verano Peligroso” de Ernest Hemingway, quien fue aficionado a esta salvajada, hay un pasaje que narra la cornada de Ordóñez. El relato evoca un coito sádico homosexual que aquí reproduzco:

“Al recibir al toro por detrás […] el cuerno derecho se clavó en la nalga izquierda de Antonio. No hay un sitio menos romántico ni más peligroso para ser cogido […] Vi cómo se introducía el cuerno en Antonio, levantándolo […], la herida en el glúteo tenía seis pulgadas. El cuerno le había penetrado junto al recto rasgándole los músculos”.

El psiquiatra Fernando Claramunt ha escrito sobre la psicogénesis y la psicopatología de las cogidas y afirma que muchas veces, los toreros tienen tendencias autodestructivas. Por ejemplo, el toreo de Belmonte fue considerado suicida por gran parte de la afición. Mucha gente iba a verle creyendo que serían testigos de su última corrida. Durante años Belmonte pensó obsesivamente en el suicidio y de viejo se quitó la vida. Asimismo, dice Claramunt que, en otros casos, como el de Manolete, se puede apreciar una dinámica claramente punitiva, un placer por ser cogido.

Citando ejemplos más recientes, tenemos el testimonio que una sádica taurópata dejó en Facebook como respuesta a un comentario de un colega defensor de los animales:

“Te equivocas al decir que el toro sufre en las corridas, todo lo contrario, disfruta de forma semejante a un orgasmo continuado en un humano. Te lo digo por experiencia porque yo ya he reencarnado varias veces en toro bravo y me queda el recuerdo de esa grata experiencia de morir de placer en una plaza” (sic)

Para que no te quede la menor duda del peligro que esta chusma representa en la sociedad, incluyo un extracto del libro “Manchas de Tinta y Sangre”, (“Taches d’Encre et de Sang”) ediciones Au Diable Vauvert, 2003, de Simón Casas, ex-torero fracasado, director del coso de Nimes en Francia y de la Plaza de Las Ventas de Madrid:

“Gracias a la tauromaquia vivimos una liturgia, una gran misa. Hacerle el amor al toro, esto es seguro, es impúdico, es hermoso; él viene hacia usted no para cornearlo, sino para amarlo. La muleta extendida en el suelo como una lengua que invitara para un profundo beso, el espectador se hace mirón, es un coito al que se asiste, un orgasmo colectivo, en Bayona la corrida es vaginal”.

Y para concluir, las palabras del taurópata español Fernando Sánchez Dragó, a quien, a propósito, nuestra colega anti taurina Pilar Rahola comúnmente aplasta en debates televisivos:

“Matrimonio: el torero es ying, mujer cuando hace el paseíllo y se pavonea, cuando se adorna, cuando embarca al animal en el vuelo – verónica o lo que sea – de su falda, cuando ofrece la taleguilla y abre el compás de sus piernas para que el toro – macho, varón, yang – se encele, acuda al reclamo de la hembra y embista su ingle con el falo de los pitones…. ¿Tercio de muerte o tercio de cópula? El estoque, erguida verga de curvo bálano, se hunde hasta la cruceta en el hoyo o coño de las agujas, golfo de sombras éste que tiene, como el pubis femenino y el símbolo del feminismo, forma de triángulo isósceles. El torero, tras consumar así el matrimonio, se yergue, jaquetón, y el toro, convertido en esposa desflorada, se derrumba con las patas por alto mientras los ojos se le vidrian al sentir que lo inunda el orgasmo de la muerte. De la herida, por cierto, brota sangre: la del himen”.

Bueno, imagino que interrumpiste la lectura de mi artículo para ir a vomitar, así que te daré unos minutos para reponerte. Como has visto, esta gente irreciclable, no solamente es brutalmente cruel e ignorante, sino que también disfruta de publicar su crudo verbo, su inmundicia y sus padecimientos mentales.

En el campo de lo psicológico, la tauromaquia presenta un complejo estudio de sus componentes y sus protagonistas. Discutir estos conceptos con los expertos nos llevaría mucho tiempo; pero lo importante y concluyente es saber que un espectáculo de esta naturaleza no demuestra ni una mente ni un corazón sanos. Es una enfermedad terminal y una lacra social que debemos extirpar de una vez y para siempre.

 

 
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Posted by on April 27, 2016 in Corridas de toros

 

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Jardines atractivos para los animales silvestres

gardens

No interesa si el jardín de tu casa es extenso o amplio o si solamente consiste de unas cuantas macetas bien cuidadas en tu balcón. Lo importante es hacer que esa área sea atractiva para algunos animales cuya existencia depende de lo que tú hagas para proveerles un buen ambiente para vivir.

Aquí te dejo ocho simples recomendaciones:

  1. Siembra flores. Sus variados colores no solamente harán de tu jardín un ligar lindo y agradables sino que también atraerán pajaritos y mariposas. Si tu jardín es grande, considerar utilizar parte de él para sembrar césped nativo lo cual proveerá belleza y un hábitat propio para las criaturas que lo habiten. Los algodoncillos son plantas extremadamente importantes para las mariposas, especialmente para las mariposas Monarcas.
  2. Las mariposas son más activas durante el día y se beneficiarán si tienen un lugar adecuado para calentarse durante las épocas de frío. Añade una maceta o una piedra de colores para atraerlas.
  3. Es también muy fácil proveer un buen albergue natural para los sapos, ranas, lagartijas, tortugas y las pequeñas serpientes, no venenosas, que viven en tu jardín. Todo lo que debes hacer es colocar varias piedras en un lugar soleado y caliente. Sembrar árboles que den sombra y dejar una cantidad razonable de hojas en el césped es también una buena idea.
  4. Tener un recipiente con agua fresca y limpia es muy importante para los pajarillos, murciélagos (si es que viven en tu área), picaflores y otros animales silvestres. El agua puede ser colocada en un platito, una bañera para pajaritos, o en una fuente artificial. Asegúrate de cambiar el agua frecuentemente para mantenerla fresca. Las mariposas no pueden beber agua de fuentes o platitos; por eso, asegúrate de proveer una pequeña área de arena o tierra mojada para ellas.
  5. No utilices pesticidas, fertilizantes o herbicidas químicos y tóxicos porque son generalmente tóxicos para todos los animales y las personas. Opta siempre por productos orgánicos.
  6. Sé amigo de las abejas. Esa historia de que viven para picarte es un mito. Si se te acercan, muévete hacia otro lado y no uses perfumes o lociones florales para no atraerlas. Siembra flores nativas de color azul, violeta, morado, blanco, y amarillo que son sus colores favoritos y también siembra plantas que florezcan en diversas épocas del año para brindarles el albergue y la protección que necesitan.
  7. En lo posible, no te deshagas de árboles muertos o que estén muriendo porque ellos atraen pájaros e insectos que necesitan protección de los elementos o un lugar donde criar a sus hijos. Si te es posible, designa un área de tu jardín solamente para proteger y albergar a los animales silvestres.
  8. Cuando tengas que lidiar con los animales silvestres, siempre encuentra soluciones humanitarias. Recuerda que el planeta es de todos y todos queremos vivir en paz. Evita problemas poniendo la basura en su lugar, limpiando el área regularmente, evitando el amontonamiento de cosas y tapando los contenedores de basura correctamente para que los animales no tengan acceso a ellos. También puedes usar trampas humanitarias que solamente atrapan al animal pero no lo matan. Una vez capturado lo puedes soltar en su hábitat natural sin problemas. Jamás utilices crueles trampas de resorte o de goma. Los animales que caen en ellas sufren tremendamente y en algunos casos también pueden ser peligrosas para tus animales domésticos y los niños. Acostúmbrate a observar a los animales silvestres a la distancia. No trates de acercárteles o tocarlos. Y si ves a uno herido, no trates de ayudarlo sin la debida atención veterinaria. El cuento de que las madres aves “huelen” a sus polluelos y los matan cuando se dan cuenta que los tocó un ser humano, es un mito.

Invita a tus vecinos a también seguir estos consejos para que el área en la que vives sea un lugar adecuado, humanitario y seguro para todos los animales silvestres que te visiten.

 

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