RSS

Monthly Archives: August 2015

¡Cuidado con tu lengua!

especismo

Aunque te parezca mentira, la elección de las palabras que utilizamos a diario puede ser un instrumento muy útil en nuestra lucha por la liberación animal. El lenguaje, cuando se trata de los animales, puede ayudar a mantener su opresión o puede ayudar a liberarlos. Mantener los viejos estereotipos de antaño que casi siempre son derogatorios contra los animales es una forma de perpetuar su explotación y su condición de “objetos” en vez de seres vivientes. Por otro lado, la corrección de tales términos, nos da la oportunidad de educar a un público que aún no se percata que lo que sale de su boca puede ser un instrumento de justicia o de opresión.

El lenguaje especista debe ser eliminado de nuestro vocabulario, de la misma manera que la sociedad actual ha eliminado el lenguaje sexista y racista. Todos ellos están íntimamente relacionados porque la opresión y el abuso siempre son los mismos, cualquiera que sea la especie que los sufre.

Es importante destacar el hecho de que un animal no es “algo” sino “alguien”. La distinción gramatical entre el sujeto y el objeto ayuda a que la gente cambie su manera de pensar sobre los animales y entienda que como naciones diferentes también tienen derechos innatos a su especie. Al quitarles la clasificación de objetos, el público empezará a cuestionar su utilización como medios de transporte, alimento, objetos de prácticas viviseccionistas, entretenimiento barato, vestimenta, etc.

A través de los tiempos la sola palabra “animal” siempre ha sido utilizada despectivamente, como término derogatorio y como un sinónimo de bestialidad, brutalidad, estupidez, e incompetencia. La gente se acostumbró a usar estas definiciones pasando por alto términos más exactos y adecuados como “animal no humano”, ya que utilizar esta última connotación implica una ubicación más justa que reconoce que todos – los seres humanos y los otros miembros de la creación – somos en verdad, animales.

Port otra parte, entre la larga lista de insultos que abundan en nuestro idioma, los relacionados con los animales son los peores y más viles. Estas palabras generalmente se utilizan para devaluar o resaltar las faltas más graves del prójimo y es aquí donde estos términos se inter-relacionan con otras expresiones sexistas o racistas. Cabe recordar que a los negros esclavos se les llamaba comúnmente “monos” y a los judíos “ratas” tratando de proveer la connotación de sucios, tontos, y poco inteligentes. Actualmente se escuchan comentarios de que los inmigrantes latinos “se reproducen como perros o conejos”, que son “pollos” (término comúnmente usado por el Servicio de Inmigración de los Estados Unidos para referirse a las personas que intentan cruzar la frontera) o que son “mulas”, refiriéndose a quien transporta drogas ilegalmente. Del mismo modo, las mujeres se convierten en “perras”, “zorras”, “vacas”, y “cerdas” y los refranes como “matar dos pájaros de un tiro” enfatizan que la vida de un animal realmente no vale absolutamente nada.

Es entonces hora de empezar a corregir estos faux pas léxicos para empezar a crear conciencia entre la gente pensante. Decir  por ejemplo “Liberar a dos pájaros con una sola llave”, o como yo digo en casos extremos “matar a dos cazadores con un solo tiro” ofrecen opciones al gusto del usuario y las circunstancias. Es bueno saber que a los activistas por los derechos de los animales no nos falta creatividad para transformar esos viejos refranes en instrumentos de educación y liberación. Todo es cuestión de implementar un nuevo lenguaje coherente a estos tiempos.

Hay que llamar a las cosas por su nombre aunque a veces esto cause incomodidad a nuestra audiencia. No hay jamones, ni asados. Tampoco foie gras o cebiches. Todos esos nombres son eufemismos para hablar de animales muertos luego de sufrir torturas y abusos. Todos estos son los nombres de un cadáver animal sazonado de diferente manera y con diferentes especias. No existen “dueños de mascotas” sino “guardianes de animales de compañía” porque los animales no son esclavos de nadie ni son objetos comprados para nuestro uso personal o entretenimiento. Y para dar el ejemplo más exacto e incluso alejándonos del concepto de “carnista” propulsado por la Dra. Melanie Joy en su libro “¿Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y usamos a las vacas?”, tenemos que decir que aquellos que se deleitan consumiendo los restos de un animal, son en verdad “necróvoros”. ¿No es maravillosa la flexibilidad y exactitud del idioma español?

No dejemos de corregir este lenguaje especista cada vez que lo escuchemos. Al combatirlo haremos que los animales dejen de ser invisibles o considerados objetos utilitarios a merced de los animales humanos. Re-centralicemos entonces nuestro lenguaje para poder alcanzar la meta de lograr un mundo más compasivo y justo donde la crueldad contra los animales no se vea reflejada o promovida por las palabras que usamos.

 

Tags: ,

Isabel Flores de Oliva, protectora de los animales

Rosa

Hace unos días, se reconstruyó el rostro de la santa peruana Isabel Flores de Oliva, más conocida como Santa Rosa de Lima, Patrona del Perú, América y de las Filipinas. Creo que en su conocida modestia, nuestra santa nunca imaginó ser poseedora de títulos tan rimbombantes; pero lo importante es que esta noble dama limeña también extendió su caridad y empatía a los otros seres de la creación.

No soy católica pero no por eso voy a dejar de valorar la compasión desplegada por una mujer que al ser admirada por la gente de su época, probablemente dejó por sentado un buen ejemplo de empatía y respeto por los animales.

Los comentarios de la época nos hablan de situaciones muy particulares en las que Rosa se comunicaba con los animales que la visitaban en su jardín y en su ermita. Se dice que, a su pedido, los cientos de mosquitos que generalmente atacan a los seres humanos nunca la tocaron. Había hecho amistad con ellos y les pedía que todas las mañanas la ayudaran a alabar a Dios. Testigos de la época afirman que su zumbido y los cánticos de Rosa sonaban como un coro organizado y armónico.

En otra ocasión, su madre estaba lista a cocinar a un gallo que nunca había cantado. Entonces Rosa le dijo al ave: “¡Canta, gallito canta! ¡Canta y no morirás! Y al cantar, el ave salvó su vida. Era muy conocida su respeto y amistad con las aves, especialmente con un hermoso pájaro con el cual compartían alabanzas al Creador. El animal se posaba en un guayabo y esperaba su turno para crear una bella melodía conjuntamente con la voz de la santa.

Se puede debatir si sus rasgos fisiológicos son fidedignos o no. Se puede debatir si sus mortificaciones físicas, con el fin de agradar a Dios, fueron excesivas y hasta masoquistas. Podemos decidir venerarla o hasta tirar un deseo casi imposible en su famoso pozo; pero lo importante y rescatable, en el día de su celebración, es reconocer que su compasión y empatía se extendió también a los otros seres de la creación y que su ejemplo debería ser seguido por la iglesia católica que, en la mayoría de los casos, lamentablemente, aún le da la espalda a la lucha por la liberación animal.

 
Leave a comment

Posted by on August 30, 2015 in Activismo efectivo

 

Tags: , , ,