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Author Archives: animalialatina

¡Hasta nunca!

Goodbye RB

Hace unas horas cayó el telón, los gritos de los indolentes se apagaron, los ojos de niños indiferentes y programados hacia la crueldad se cerraron, los globos se reventaron y el dulce aroma de los algodones de dulce se desvaneció en el aire para dar paso a una celebración largamente esperada por los activistas que, día a día, luchan por los derechos de los animales.

Con enorme gusto y satisfacción vi el final de la última función del “Show más Cruel del Mundo”, el circo Ringling Brothers and Barnun & Bailey, uno de los más sangrientos, deplorables y macabros espectáculos que por 146 larguísimos años lucro con la miseria y la explotación de miles de animales.

La carpa ha quedado finalmente vacía marcando una tremenda victoria para las organizaciones de protección animal. Los que manipulaban cruelmente a los animales y los entrenaban para realizar ridículos trucos ajenos a su especie, los que comercializaban con su sufrimiento y los alejaban brutalmente de sus madres y congéneres en lejanas tierras y los dueños de las carpas de tortura, ahora tendrán que dedicarse a buscar trabajos dignos. ¿Pero qué saben ellos de dignidad? Espero que cada intento de regresar a la fuerza laboral encuentre un rotundo rechazo por parte de un público consciente. Después de todo, ¿quién querría verle la cara todos los días a alguien que torturaba a un elefante bebé, azotaba a un tigre temeroso o le arrancaba los dientes a un oso para poder hacerlo bailar? ¿Quién querría socializar con alguien que privaba a seres vivos de aire, agua limpia y descanso? ¿Quién querría estrechar la mano de un torturador que hacía enloquecer a animales hasta hacerles perder su natural dignidad? Yo, definitivamente, no.

La fuerte presencia liberacionista de entidades como PETA que vehementemente no los dejó respirar todos estos años, logró finalmente cerrar las puertas de su antro de sangre, violencia y abuso. Nada nos detuvo, ni el frío glacial en Michigan ni las altísimas temperaturas veraniegas en Arizona donde en más de una ocasión padecí de una gran insolación. Mi precio era mínimo en comparación con lo que ellos tuvieron que pagar. Yo tenía la opción de una refrescante botella de agua y la comodidad de mi casa para el descanso. Ellos no. Ellos tenían que continuar con sus abusadores, hasta el próximo pueblo, hasta la próxima ciudad, aprisionados en estrechos, incómodos y pestilentes carromatos para seguir divirtiendo a una chusma infame y carente de empatía. Una masa a la que nunca les importo su bienestar, su dignidad y sus derechos.

Nos gustaría poder afirmar que los 50 animales cautivos en ese circo irán a descansar a santuarios donde podrían intentar vivir el resto de sus vidas en ambientes lo más parecidos a sus hábitats naturales; pero, lo más probable es que los reubiquen en zoológicos. Los representantes del circo han manifestado que algunos animales irán a centros de conservación en los Estados Unidos, pero yo no creeré en eso hasta que lo vea con mis propios ojos. Los explotadores de los animales nunca dejan de pensar en la forma más fácil de lucrar con los animales. Y esta no será la excepción.

Soy consciente que esta es una victoria parcial porque no es completa de acuerdo a nuestros deseos, pero es una victoria muy significativa. Después de un arduo y extenso trabajo PETA lideró la lucha en contra de este circo y nunca les dio la menor tregua, la más mínima concesión. Ingrid Newkirk, presidenta de PETA, nunca habló a medias tintas y nos lideró en una lucha frontal contra el nefasto circo que hoy, finalmente, ha dejado de existir. A diferencia de líderes de otras agrupaciones que dicen trabajar por los derechos de los animales, ella nunca se refirió al cierre de este circo como un “final agridulce” en el que se notaba cierto tono de lástima por los explotadores. Ciertamente, a PETA le sobra la consecuencia y determinación que a otros les falta.

No hay que olvidar tampoco que, desde sus inicios, los dueños originarios de este circo, explotaron, sin el menor escrúpulo y con fines de lucro, a seres humanos que sufrían de alguna alteración física. Por sus tiendas pasaron hombres gigantes, enanos, hermanos siameses unidos por alguna parte del cuerpo, hombres elásticos, mujeres barbudas, personas con deformidades físicas, jorobados, mujeres de cuatro piedras, hermanos con microcefalia, mujeres con Síndrome de Seckel, albinos, esqueletos vivientes, y personas con la Enfermedad de Milroy. El morbo de la gente los movía a pagar por una entrada para encontrar entretenimiento al observar la miseria de esas personas. Nunca pensaron en sus sentimientos, en su vergüenza, en el atropello a su dignidad. No por gusto siempre afirmamos que cuando se trata de la explotación de un ser vivo, la violencia y la indiferencia siempre son las mismas. La especie nunca importa cuando la meta es llenar la billetera con dinero mal habido y manchado de sufrimiento.

El productor del espectáculo explicó que la decisión de cerrar se debió a la caída en la venta de entradas, especialmente tras la retirada del espectáculo con elefantes el año pasado, y los elevados costos operativos, pero todos sabemos que años de abuso animal, una multa histórica de $270,000 por violar leyes federales sobre bienestar animal (la multa más alta pagada por infracciones de ese tipo) y la presencia constante de PETA liderando a un conglomerado de asociaciones de protección animal fueron quienes les dieron el tiro de gracia.

Desde 1882, los animales sufrieron en Ringling Brothers and Barnun & Bailey cuando P.T. Barnum trajo al país a Jumbo. Y desde sus inicios, PETA inició campañas a lo largo y ancho de los Estados Unidos para denunciar los abusos contra los animales que formaban parte de los espectáculos del circo. El maltrato no se limitaban a las acrobacias dentro de las pistas, sino también las técnicas de entrenamiento que se utilizaban para domar a los elefantes.

Asimismo, en 2011, la publicación Mother Jones destapó que los elefantes de Ringling pasaban la mayor parte de su vida encadenados o viajando en trenes, bajo la amenaza constante de las crueles herramientas que sus adiestradores utilizaban. Varios años más tarde, ante las incesantes presiones de PETA, Feld Entertainment anunció que retiraría a los elefantes asiáticos de sus espectáculos de forma progresiva, enviándolos a un “centro de conservación” que había fundado para su preservación. La verdad es que tal centro no era otra cosa que un centro anexo de tortura al que ni el público ni la prensa tenían acceso porque se trataba de un centro de entrenamiento cruel y reproducción forzada.

Hoy, al ver el final del último show, esperaba ver las lágrimas hipócritas de los explotadores pues las farsas hay que llevarlas a cabo hasta el final. El maestro de ceremonias procedió a agradecer a un sinnúmero interminable de gente. No me sorprendió mucho descubrir que parte de su personal estable incluía al Ministerio de la Conferencia de Obispos Católicos, “guías espirituales” – como los llamo el presentador del circo – encargados de la vida espiritual de los torturadores y de bautizar a los hijos de los trabajadores. ¿No es esta una nueva decepción de la iglesia católica siempre ligada de una u otra forma a la explotación animal? De ellos, ya nada me sorprende, pero esto terminó por sellar el inmenso desprecio que me inspiran. Según ellos no hay absolutamente nada de malo en secuestrar a un animal, golpearlo, abusarlo, denigrarlo, maltratarlo y explotarlo hasta morir si a cambio con eso le puedo arrancar una sonrisa asquerosa y cómplice a una masa inservible. ¿Y el Papa, conoce esta situación o sigue mirando para el otro lado? Nunca olvides que él tiene el poder y la autoridad legal para terminar con estas barbaridades; para prohibir que su iglesia se hunda más y más en el lodo putrefacto de la complicidad con los explotadores de seres sintientes e inocentes.

Al final – por supuesto – el presentador les dio las gracias a los animales y pidió aplausos para esos “maravillosos artistas” que deleitaron al miserable público por cientos de años. Dijo que “los amaban”, que nunca los olvidarían y animó al público para que cantaran la clásica canción de las despedidas, Auld Lang Syne.

Se equivocó rotundamente. Los artistas aceptan participar voluntariamente de cualquier acto; firman contratos, ganan un sueldo; renuncian cuando quieren; no tienen que separarse de sus familias; no pasan ni hambre, ni sed, ni frio, ni calor; tienen derecho al descanso; no viven esclavizados ni encadenados, y, ciertamente, no son golpeados, humillados, mutilados, electrocutados y despojados de sus espíritus.

Cuando alguien ama a otros seres ninguna de estas cosas sucede. Sólo los enfermos mentales, los psicóticos, los depravados, pueden amar a alguien brutalizándolos y arrancándoles sus ganados derechos.

No, señor presentador, su patética despedida orquestada para provocar lágrimas en un público ignorante, no tiene ninguna aceptación entre la gente pensante, consciente, empática y ética. Y su repugnante intento de aplicar la letra de la tradicional canción de las despedidas a este momento triunfal de PETA y de todos los que por cientos de años trabajamos por la liberación de los animales, también fue fallido.

La letra de Auld Lang Syne dice:

No es más que un hasta luego,

No es más que un breve adiós,

Muy pronto junto al fuego

Nos reunirá el amor.

Para Ringling Brothers and Barnun & Bailey ya nunca jamás habrá un “hasta luego”. Este no es “un breve adiós”; es un adiós definitivo, concreto, terminal, para siempre…

No existe ningún “muy pronto” ni ningún “amor” y el único fuego en el que se encontrarán, si es que es cierto que existe, será el fuego del más terrible de los infiernos en el que espero terminen todos aquellos que abusan a cualquier animal.

Celebremos esta victoria para los animales; pero no nos descuidemos y sigamos trabajando arduamente hasta que todas las carpas del mundo caigan al suelo, vacías. Aún tenemos mucho trabajo por hacer; aún nos quedan muchas victorias por proclamar; aún nos quedan jaulas por abrir, pero, en este domingo histórico, disfrutemos, desde lo más profundo de nuestro ser, la satisfacción de haber cerrado un centro nefasto de horror y crueldad y repitan conmigo, a todo pulmón:

¡Hasta nunca Ringling Brothers and Barnun & Bailey!

 

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¡Hasta vaciar el último tanque!

SeaDead

Mientras que Francia acaba de dar un paso hacia nuestra meta final al prohibir la reproducción de delfines y orcas en cautividad, nuestros compañeros de Animal Heroes en México y mis compañeros de SPEAK en Arizona siguen luchando para conseguir que estos magníficos animales puedan ser finalmente libres de todo tipo de explotación.

Ha de quedarles totalmente claro que NO queremos tanques más grandes, lo que queremos son tanques totalmente vacíos. ¡Los animales marinos no existen para entretenernos! Muchos “animalistas” (el solo término malgastado y deteriorado me mortifica), los que se creen “más papistas que el Papa”, tal vez salgan a criticar esta acción por considerarla parcial. Esta gente es la misma que se opone a que los restaurantes de comida rápida ofrezcan opciones veganas o que un vegano vaya a comer algo vegano a un restaurante que no lo es. Hay que repetirles y repetirles hasta el cansancio que lo importante es la educación de las masas humanas de lento entender y tardía actuación y no su obsesión de policía vegana.

El publicista americano Thomas Smith, en su libro “Successful Advertisement” afirma que una persona debe escuchar un mensaje por lo menos nueve veces para empezar a entenderlo a cabalidad. Es por esto que tendremos que seguir repitiéndoles que el paso que Francia ha dado, es, en efecto, un paso un tanto lento, pero en la dirección correcta.

La educación de la gente es paulatina y, en casos de defensa animal, muy lenta para nuestro gusto; pero su lentitud no puede desalentarnos sino más bien animarnos a continuar con nuestro trabajo con más vehemencia.

No hemos tenido la suerte de nacer animales. Somos animales no humanos y debemos trabajar alrededor de nuestras limitaciones. ¿Alguna vez han observado cómo las madres animales adiestran a sus hijos para enfrentar el mundo? Ellas no tienen que estar repitiendo instrucciones una y otra vez. Traen a sus vástagos al mundo, los protegen, los cuidan, los alimentan y, llegado el tiempo correcto, les enseñan que alimentos no comer, a escapar de sus predadores, a construir sus familias y sus casas, a alejarse de la Bestia Humana y ¡ya! Nunca he visto un gato que viva a costa de las costillas de su madre, a un lobo que no cumpla su rol en la manada o a una jirafa desempleada que regrese a la casa materna para vivir allí improductivamente.

El Ministerio del Medio Ambiente francés publicó un decreto que establece que los parques acuáticos no podrán adquirir nuevos animales ni criarlos, sino solo mantener a los que tienen con unas normas más estrictas. Para nosotros, este es el principio del fin. Un paso adelante hacia la meta final. El decreto, que sustituye a otro de 1981, prevé un aumento de al menos 150% del espacio de los estanques para permitir a los animales alejarse de los visitantes y de otros animales. Prohíbe el uso de cloro para tratar el agua, el contacto directo entre el público y los animales, y las inmersiones de la gente en los estanques. Los establecimientos tienen seis meses para adaptarse a las nuevas normas, y hasta tres años para expandir sus estanques.

Cinco asociaciones animalistas, incluyendo a Une Voice y Sea Shepherd han enviado un comunicado conjunto en el que apoyan la medida. “En concreto, eso significa que se acaban los programas de reproducción, de intercambios o de importación. Sin la posibilidad de renovar los cetáceos, significará el fin de los circos marinos en nuestro territorio”, han expresado.

Esta medida provocó la enojada reacción de Jon Kershaw, director del mayor parque de atracciones marinas de Europa, Marineland d’Antibes en la Costa Azul. Marineland es el mayor delfinario de Francia, y como otros muchos de estos establecimientos en Europa, está controlado por una multinacional española de parques temáticos. Por supuesto queda claro que su enojo nos importa un soberano bledo. El día de la total liberación se acerca y a los explotadores de los animales sólo les queda quejarse.

 Y continuando con las buenas noticias nuestros amigos de The Dolphin Project ha dado a conocer el reporte económico de SeaWorld Entertainment correspondiente al primer trimestre del 2017. Estos datos muestran una reducción de sus ganancias en un 15% en comparación con el primer trimestre del 2016.

Para los incrédulos enemigos de los animales, aquí les dejo el enlace para que lloren con ganas:

http://www.seaworldinvestors.com/news-releases/news-release-details/2017/SeaWorld-Entertainment-Inc-Reports-First-Quarter-2017-Results/default.aspx

Con una reducción de más del 14.9% de asistentes a sus macabros shows; aproximadamente 491,000 personas en comparación con el primer trimestre del 2016, este centro de explotación sigue en la mira de PETA quien por muchos años ha liderado la lucha por la libertad de animales que tienen derecho a vivir en paz en sus hábitats naturales.

¡No pararemos hasta que todos los tanques hayan quedado vacíos! Si no puedes involucrarte directamente en nuestra campaña puedes ayudar de la siguiente manera:

  • No asistas a ningún parque acuático con animales.
  • Enséñale a tus hijos por qué no deben ir a estos parques.
  • Participa en el boicot activo asistiendo a protestas contra estos parques.
  • Educa a tu comunidad distribuyendo volantes y literatura.
  • Reúne a tu familia y amigos en tu casa y muéstrales la película “Blackfish”.
  • Escribe Cartas al Editor de tus periódicos locales solicitando el cierre de esos parques.
  • Pídele a tus representantes políticos que pasen leyes que prohíba la captura y exhibición de animales marinos.
  • Dona dinero a organizaciones de defensa animal conocidas y de gran reputación para que continúen con su trabajo a favor de la liberación de los animales marinos.

 

 

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Descuido fatal

Hot car

El ritmo de vida actual es acelerado, estresante y casi siempre mecánico. Un día de 24 horas – por lo menos para mí – casi siempre resulta corto. Y es precisamente en medio de días muy ocupados que se cometen gravísimos errores.

La mayoría de las personas responsables, conscientes y con un mínimo de inteligencia, jamás pensarían en dejar – ni siquiera por un minuto –  a niños o animales en autos durante días calurosos; pero nunca faltan aquellas personas que, bien intencionadas o no, piensan que el trámite a realizar o la compra pendiente, nunca serán tan largos como para causarle daños irreparables a los niños o animales que quedaron encerrados en un vehículo, aún con las ventanas parcialmente abiertas.

Vivo en una zona altamente calurosa y más de una vez he tenido que socorrer a un animal atrapado en un auto solo porque su guardián pensó que su ausencia no iba a ser tan larga. En todos los casos, la ventana del auto estaba semi abierta, pero eso no es suficiente para evitar tragedias irreversibles. Solamente una vez tuve que romper el vidrio y decidir enfrentar las consecuencias; pero felizmente, la dueña del auto entendió que si no lo hubiera hecho su animalito hubiera muerto en instantes.

La insolación es gravísima para los perros pues ellos no son capaces de disipar el calor lo suficientemente rápido. En cuestión de segundos, su temperatura corporal aumenta a niveles tan peligrosos que podrían dañar órganos e incluso causar la muerte.  Es por eso que es vital no dejar nunca a nuestros perros en los autos, ni siquiera en un día templado, y saber reconocer los síntomas de choque térmico. Muchas personas me preguntan cuál es la temperatura recomendada en la que se puede dejar a un perro en un coche. Mi respuesta siempre es la misma: ¡Ninguna! Si tienes que salir a hacer compras o encargos, deja a tu perro en casa. Punto. Es mil veces preferible que regreses por él a casa que regreses con tu amigo muerto. Tampoco recomiendo que se deje al perro atado o asegurado fuera del lugar al que ingresas. Eso tampoco te asegura que alguien se lo lleve. ¿Por qué el ser humano tiene que aprender a la mala o de sus errores garrafales? Sé responsable y toma la decisión correcta: Déjalo a salvo en tu casa, aunque llore, patalee o te mire con cara de presidiario cuando te vas. Verás que me agradecerás el consejo.

Los perros no pueden eliminar el calor a través de la transpiración y su principal mecanismo de regulación de calor es el intercambio gaseoso a través de la respiración. Por eso es que jadean cuando realizan actividades físicas intensas. El choque térmico más frecuente es el que se produce cuando los animales quedan atrapados en un auto; pero sucede con más frecuencia en perros con enfermedades cardíacas o respiratorias, cachorritos o perros viejitos, perros de pelo largo, con bozales, de color obscuro, perros sometidos a situaciones de alto estrés, perros obesos y perros de carita plana y nariz chata.

Los síntomas que sufre un perro cuando está sufriendo una insolación son los siguientes:

  • Temperatura corporal elevada
  • Ansiedad
  • Jadeo excesivo
  • Babeo excesivo
  • Espuma en la boca
  • Encías secas, pegajosas o muy rojas
  • Respiración dificultosa
  • Taquicardia
  • Latidos irregulares
  • Vómitos
  • Diarrea
  • Falta de coordinación muscular
  • Temblores

En las etapas avanzadas los síntomas incluyen:

  • Apatía o letargo
  • Debilidad
  • Inamovilidad
  • Convulsiones
  • Inconciencia

Lo más importante en estas circunstancias es actuar rápidamente para evitar que el animal pierda sales, se produzca una hemorragia interna, un derrame cerebral, una insuficiencia renal o hepática, un coma, o sobrevenga la muerte.

Es por eso que debemos actuar con rapidez llevando al animal al veterinario lo antes posible. Debes estar en permanente comunicación con el veterinario mientras lo llevas a su consultorio en caso de que deba darte instrucciones precisas. Si no puedes comunicarte con el médico lo primordial es reducir la temperatura de tu perro gradualmente y para eso te recomiendo:

  • Colocarlo en un lugar con sombra.
  • Rociarlo lentamente con agua fresca, pero nunca helada porque podría sufrir un shock, utilizando una manguera o sumergiéndolo en una tina sin que el agua le llegue a la cabeza. El agua deberá estar a unos 20ºC. Nunca lo sumerjas en una tina llena de hielo pues los cambios muy bruscos de la temperatura corporal pueden causarle problemas en los órganos internos. Es importante que el calor se disipe gradualmente. Si no tienes una tina a la mano, puedes utilizar paños mojados.
  • Chequear su temperatura rectalmente y dejar de enfriarlo cuando ésta alcance los 39º C. Es allí cuando debes detenerte para no causarle una hipotermia.
  • Durante el trayecto a la clínica veterinaria puedes mojar a tu perro con agua fría usando un spray.

Además, en días calurosos o simplemente cálidos te recomiendo que:

  • Saques a pasear a tu perro muy temprano por la mañana o por la noche, cuando el asfalto caliente no le lastimará las patitas.
  • No lo hagas jugar demasiado y si juega con mucha intensidad, oblígalo a descansar por varios minutos. Hay perritos que no tienen la más mínima noción del cansancio y pueden jugar por toda la eternidad. Mi perrito Cholín podía jugar a la pelota hasta el día del Juicio Final sin darse mucha cuenta. Y cuando lo obligábamos a descansar o detenerse, se quedaba dormido, cansado, con su pelota de tenia en el hociquito. Nunca tuve un perrito más juguetón que él. Jugaba a traer la pelota, era futbolista, mejor arquero y nadie le ganaba con el frisbee, que, aunque era mucho más grande que él, jamás lo intimidó. Cholín nunca le tuvo miedo a nada ni a nadie.
  • Asegúrate que cuando esté fuera de tu casa siempre tenga un lugar de sombra.
  • Dale una buena alimentación, buenos cuidados y evita estresarlo.
  • Dale siempre abundante agua limpia y fresca.

En unas semanas más, esperamos pasar en Arizona una ley llamada la Ley del Buen Samaritano. Con esta ley, las personas que encuentren a animales o niños dentro de vehículos y se vean en la obligación de romper los vidrios para salvarles la vida, no serán responsables por los daños ocurridos a los mismos. La nueva ley entiende que dichos actos se realizaron de buena fe, en situación de emergencia, que no fueron motivados por dinero y que la persona no fue negligente.

La policía les pedirá a los buenos samaritanos que, antes de romper los vidrios de cualquier vehículo, se comuniquen primero con el operador del servicio de emergencias 911, se mantengan en contacto con el operador, sigan sus instrucciones y se mantengan en el lugar de los hechos hasta que llegue la policía. En algunos casos, también se permitirá que el buen samaritano abandone el lugar con el animal o el niño víctimas del choque térmico en busca de atención médica.

Nos alegra saber que nuestras autoridades locales están dispuestas a colaborar con los activistas por los derechos de los animales para salvar sus vidas cuando alguien negligente no pensó ni en su seguridad ni en su bienestar.

Y así como las autoridades y las fuerzas del orden hacen su parte, a ti te toca hacer la tuya y ser un guardián responsable. Recuerda que más vale prevenir que lamentar. Estoy segura que tu perrito te lo agradecerá.

 

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The 2017 Nancy Alexander Activist Award

NAAA - Con Nancy Alexander

Entender racionalmente que uno merece un premio es cosa seria. Al menos, para mí, siempre lo ha sido. Como si se tratara de un instinto automático, algo dentro de nuestro cerebro nos dice que, para merecerlo, uno tendría que haber hecho mucho, mucho, más. Pero en ese momento, la mente que, en ocasiones, es más tardía que el corazón, nos lleva al principio de la lucha. A esos tiempos en los que hablabas un lenguaje que casi nadie entendía y te empeñabas en difundir un mensaje cuyo tiempo aún no había llegado. Es en ese preciso momento cuando te detienes, miras hacia atrás y te das cuenta de todo lo que tu mínimo aporte pudo influenciar.

Los premios se dan por diferentes motivos y provienen de diferentes fuentes; pero cuando provienen de gente y organizaciones que admiras y respetas el premio final es ya haber sido considerada para obtenerlo. Es una de esas ocasiones en las que un sueño del que tal vez no eras plenamente consciente, se concretiza y se lleva a cabo entre gente con la que quisieras convivir siempre; activistas que son igualmente o más merecedoras de la distinción.

Y sigues pensando y te das cuenta que el mayor premio fue haber contribuido a haber salvado vidas valiosas, preciosas y únicas. Ningún galardón puede igualar a la satisfacción del trabajo bien hecho; nada puede equipararse al sacrificio voluntario que tal vez te alejó de alguien o algo o al cansancio agotador que hiere tu cuerpo, pero engrandece tu corazón.

Como sabiamente dijo Ralph Waldo Emerson, “Dejar este mundo mejor por una condición mejorada y saber que por lo menos una vida se ha salvado porque tú exististe; eso es haber tenido éxito en la vida”. Llevo su poema completo en mi agenda y lo leo frecuentemente, sobre todo, cuando las fuerzas faltan y la energía se desploma. Es el bálsamo que todo activista por los derechos de los animales necesita para seguir adelante, pese a todos y a todo. Somos una raza invencible y perseverante; pero cuando nuestra humana imperfección aflora, no hay nada mejor que detenerse por un momento y pensar que absolutamente todos nuestros actos sumaron a la causa.

Este año tuve el honor y el privilegio de recibir el Nanci Alexander Activist Award de manos de la propia Nanci. Activista de altura, de convicción, Nanci ha pasado toda su vida ayudando a los animales incansablemente desde la organización que fundara, la Animal Rights Foundation of Florida y alimentando éticamente al público desde el magnífico restaurant Sublime en Fort Lauderdale en Florida. Al tener una posición económica privilegiada, ella pudo haber optado por contribuir a otras causas; pero su corazón escuchó el llamado de la voz sufriente de los animales y ella siguió ese camino.

El honor se hace aún más significativo cuando detrás de mi nominación está People for the Ethical Treatment of Animals (PETA) y su fundadora, Ingrid Newkirk, una mujer para la que no existe un premio suficientemente grande pues su compromiso con la causa de los animales no tiene parangón en este universo.

He recibido el NAAA en nombre del compromiso que tengo con todos los animales y su liberación y en nombre de todas aquellas personas que, en diferentes momentos y proyectos me proporcionaron su ayuda, apoyo, y talentos particulares. Nunca hubiera podido hacerme merecedora a ningún premio si no hubiera contado con su afecto y su confianza.

Si hay algo de lo que siempre estaré orgullosa es de pertenecer y colaborar con la organización de defensa de los derechos de los animales más importante del mundo, PETA. Con ellos me formé, me entrené y aprendí a ser efectiva para la lucha. Con ellos compartí mis frustraciones y mis logros. A ellos les debo que mi vida tenga un verdadero significado y una misión con la que continuaré aún en vidas futuras. No miento, ni exagero cuando, en la máxima expresión de mi parcialización, los coloco en un pedestal al que ningún otro grupo podrá llegar.

De regreso de Florida, en el avión, miro mi hermosa placa y empiezo a pensar en el lugar perfecto para colocarla. Hay varias opciones, pero termino situándola en mi recámara, en un lugar en el que inevitablemente la veré al despertar. Allí estará como un recuerdo simbólico de lo que debo hacer todos los días de mi vida: seguir trabajando incansablemente por los animales hasta el día en el que finalmente crea que merecí ganarla.

Mil gracias a Nanci Alexander, a Ingrid Newkirk y a PETA. Mi compromiso con la causa de los animales se renueva y se fortalece y mi voluntad para seguir educando a la gente continúa indesmayablemente.

Nietzsche decía que “aquellos que eran vistos bailando, eran considerados locos por quienes no podían escuchar la música”. Es mi nuevo propósito entonces seguir tocando esa música a volúmenes tan altos y contundentes que no podrá haber oídos que no la escuchen.

 
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Posted by on March 27, 2017 in Activismo efectivo, PETA

 

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¡A impedir que el mal triunfe!

Malnacido torero

La frase célebre afirma que “Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada”.

Es por eso que la gente decente nunca podría propiciar, ni participar en hechos indignos realizados con el único propósito de mantener una tradición aberrante que, al verse desahuciada, da manotazos de ahogado en todas direcciones.

Aprendimos desde pequeños que una acción negativa o mala, no corrige a otra similar. Sin llegar a la máxima expresión de un perdón personificado en la oración fundamental de San Francisco de Asís, e imbuidos en nuestra naturaleza humana limitada y diaria no podemos dejar pasar la denuncia necesaria de quienes se quieren aprovechar de la desgracia de la gente engañándola con dádivas ridículas a costa de la vida de un animal.

Después de los recientes huaicos en Perú, han sido muchas las instituciones que han donado ayuda a los sobrevivientes. Se han organizado muchas actividades para ayudarlos económicamente en los sectores públicos y privados; pero una en particular me ha llenado de indignación y repugnancia: La organización de corridas de toros para ayudar a las víctimas de los desastres naturales.

El toreo siempre ha sido hipócrita y caradura. No es la primera vez que los servicios de los matarifes se han puesto a disposición del pueblo necesitado. En miles de oportunidades se han dedicado espectáculos como estos a causas de mujeres abusadas y niños desnutridos, y ahora el matarife peruano Andrés Roca Rey anuncia que masacrando a toros en el ruedo se obtendrá ayuda para las víctimas de los huaicos. ¿Es posible llegar a tal degradación y concebir que la gran mayoría de los peruanos verá su intención desesperada como un intento de caridad y solidaridad?

Me pregunto y me respondo decepcionada (pues ya conozco la respuesta) si sus patrocinadores de siempre, la iglesia católica, también tomará parte en ese descrédito. ¿Bendecirán los capotes y espadas asesinas en nombre de una de sus tantas vírgenes? ¿Celebrarán una misa en la capilla de la plaza para proteger a quienes paulatina y salvajemente destruirán a un animal sintiente? ¿Continuarán con la herejía de utilizar símbolos y personalidades religiosas para adornar la propaganda de esta fiesta de sangre?

¿No es hora ya, en el año 2017, que se pronuncien en contra de esta embrutecedora salvajada, aunque haya mucho dinero para comprar conciencias y dogmas religiosos?

La realización de ese supuesto festival al que le deseo el más rotundo de los fracasos es una aberración nacional. Nadie puede ayudar al prójimo causándole daño y dolor a otros prójimos que, a pesar de no pertenecer a nuestra especie, también tienen el derecho de vivir en paz y libres de sufrimientos.

A los matarifes no les importa infligir dolor con tal de perpetuar un acto arcaico que está en vías de extinción. Muy orondos se pasean con las partes sufrientes de sus víctimas a quienes arrancan sin piedad orejas y cola. Se sienten superiores, ganadores, todo poderosos al exhibir una parte de un animal que momentos antes era un todo. Un ser que nunca buscó una muerte tan dolorosa e indigna.

Su ilógico plan debe ser inmediatamente detenido y boicoteado con todos los medios posibles a nuestro alcance. La gran mayoría de los peruanos rechaza tajantemente las corridas de toros. Es entonces pertinente que luchemos en contra de la miopía mental y emocional de quienes persisten en la idea de que la mayoría de los peruanos consideramos esa salvajada como parte de nuestro orgullo y patrimonio nacionales.

Y aunque no lo crean, esto terminará tan pronto como el electorado elija a representantes que no tengan intereses personales en la vergüenza nacional. No necesitamos empresarios taurinos, curas metiches o ganaderos en el Congreso de nuestra patria. Si verdaderamente queremos evolucionar como país, ya es hora que nos deshagamos de taras nefastas que se hacen pasar como una cultura que debe preservarse.

Utilizando entonces la enseñanza implícita en mi cita inicial, evitemos que el mal prevalezca. Somos los buenos en esta película de terror; por lo tanto ya es hora de que tomemos acciones concretas para detenerlo.

No, Roca Rey, nadie con una pizca de sensibilidad o empatía piensa que te ves muy valiente al pasearte con la cola de un toro. Nadie cree que verdaderamente te importen los pobres damnificados de los huaicos. ¿Estuviste allí ayudando y poniendo el hombro? Por supuesto que no. Muy por el contrario, para intentar levantar a tu diversión moribunda, se te ocurrió organizar una masacre en masa a la que solamente asistirán tus primitivos secuaces.

Se supone que no debemos alegrarnos con la muerte de nadie. Este es un principio al que cuesta mucho sumarse porque muchos vemos en eso un acto de reivindicación y justicia, pero al margen de la controversia a este respecto, no olvides que, muchas veces, cuando la maldita plaza abre sus puertas con trompetas y paso dobles, y la chusma ruge ávida de sangre al llegar al tercio de muerte, el cuerpo que yace inerte sobre la arena no es necesariamente el del toro.

 

 

 

 

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Solidaridad con todos

Huaico 2

A través de las noticias nos enteramos de la terrible situación de la costa del Perú a causa de los incontenibles huaicos. El huaico es una palabra quechua (wayq’u) con el que se conoce a una masa de lodo y piedras enormes que se desprende de los Andes como consecuencia de lluvias excesivas. Al caer esta masa en los ríos, generalmente ocasiona desbordes considerables que dejan a su paso más pobreza, destrucción, y muerte.

Todos los peruanos sabemos que, inevitablemente, en el verano llegan (con mayor o menor intensidad) los huaicos y en invierno, el friaje. Es un círculo vicioso que se repite cada año ante el sufrimiento de los animales y la gente y la ineptitud del gobierno de turno. El huaico destruye casas, puentes y daña económicamente a poblaciones enteras y los animales se ahogan, se congelan e incrementan sus números en las calles ante la impotente mirada de quienes quisieran impedir sus sufrimientos.

Los peruanos ya están acostumbrados a ser solidarios ante estas desgracias. Su espíritu nacionalista y generoso sale a relucir para ayudar a los animales y a sus congéneres, pero esta es una situación que no puede volver a repetirse. No es solamente responsabilidad del gobierno de turno, sino también de la ciudadanía que debe ser educada en la prevención y en la extensión de su solidaridad hacia los animales.

El magnífico y poderoso Imperio Inca, a pesar de sus políticas impuestas y hasta cierto modo, condescendientes, supo prevenir estos desastres naturales con eficacia y una tecnología extremadamente avanzada para su época. El fenómeno de El Niño no fue algo desconocido para ellos y aunque no hay evidencias escritas de que lidiaron directamente con él, existe evidencia de que tenían conocimiento del fenómeno por la valoración que le otorgaron al mullu, una concha marina que ahora es conocida con el nombre de spondylus y cuya distribución depende del calor de las aguas.

Por otro lado, diferentes estudios de arqueólogos de Harvard han determinado que la ingeniería hidráulica de las culturas Cupisnique, Moche, Chimú, Lambayeque y el mismo Tahuantinsuyo, presentaron patrones de adaptación del terreno y movilidad de la población de las zonas afectadas en caso de necesidad.

Como lo torcido de la naturaleza humana siempre sale a relucir en situaciones de desgracia, en esta oportunidad también apareció en la forma de gente o pseudo-instituciones cuyo modus operandi ha sido siempre inspirar pena en la población con el fin de lucrar de manera particular.

¿A quién no le agrada la idea de salvar a todos los animales damnificados y ponerlos en un albergue esperando una adopción perfecta? ¿Quién no quisiera salvar a un animal a punto de ahogarse o hacer todo lo humanamente posible para darle una oportunidad de seguir viviendo? Es eso con lo que precisamente cuentan los estafadores y quienes viven de la desgracia y los sufrimientos de los animales.

El público, motivado por su empatía, su compasión, o su pena, no pregunta, no cuestiona, y – mucho menos – pide cuentas o exige resultados. Aportan lo que sus economías les permiten, donan su tiempo y energías para luego ser vilmente engañados con fotos o historias falsas en las que los perjudicados siempre son los animales.

Aunque la gran mayoría de los latinoamericanos no conocen el exacto significado (y mucho menos la práctica) de la palabra prevención; esto no es excusa para que un grupo de farsantes continúen aprovechándose de todos. En el momento de la desgracia, cuando las víctimas animales y humanas llegan a los momentos más álgidos, todo el mundo se echa la mano al bolsillo para contribuir sin saber si la ayuda que ofrecen caerá en buenas manos y ejecutará sus deseos.

La idiosincrasia de los peruanos no ha cambiado a través del tiempo y esas lecciones no aprendidas son precisamente su traba más grande. Desde las épocas virreinales, la única función del riquísimo territorio del Perú era explotar sin piedad a indígenas y negros con tal de aumentar las arcas españolas. Al virrey de turno y a los mestizos y criollos poderosos que vivían en contubernio con los tiranos, jamás les importó el pueblo, nunca les importó la prevención, las mejoras sociales y económicas del pueblo ni el progreso moral y cultural de las masas. Asquerosos y deplorables “pasatiempos” como las corridas de toros y las peleas de gallos surgieron para seguir engañando miserablemente al pueblo con la venia y bendición de la iglesia católica, que, desde tiempos inmemoriales, miró hacia el otro lado cada vez que un inocente animal era brutalmente masacrado para proveer entretenimiento malsano a la chusma.

Con el pasar del tiempo, los bandidos simplemente han cambiado de forma y de tácticas. Ahora se auto-proclaman salvadores de los animales sufrientes y salen a la calle y en los medios para inspirar una lástima y empatía que conmueve a la gente para entregarles bienes o dinero.

El lenguaje especista y equivocado, que abunda en el idioma español, me forzaría a llamarlos “corderos con piel de lobo”; pero, obviamente, ellos no merecen ser comparados con ningún noble animal. Entre los animales, las cosas son siempre claras y determinantes; aún en el momento de la sobrevivencia de las especies que, ante nuestros ojos humanos, a veces parece brutal, los animales hacen lo que se debe hacer, sin engañar a nadie. Algo diferente sucede con algunos humanos, siempre dispuestos a obtener beneficios personales y siempre listos para engañar a la gente de buen corazón.

La lección que los huaicos nos han dejado es bastante clara: No solamente nos hace falta un plan estratégico de prevención para animales y humanos por igual; sino que aún también falta mucha educación y mucha empatía hacia las otras especies que comparten el mundo con nosotros. Los videos mostraron muchas desgracias, pero las imágenes más impactantes fueron la de los animales ahogados y desposeídos. Como siempre, la gente mostró mucha más empatía con los animales de compañía, mientras que los de granja quedaron relegados o fueron rescatados para luego ser devueltos a quienes los matarán prontamente para obtener un beneficio económico. ¡Y qué mejor manera de ayudar a los damnificados humanos que sacrificar a los animales que quedaron en sus estúpidas e ignorantes “polladas”! ¿Es que la ignorancia puede llegar a ser tan grande que no se dan cuenta que una vida salvada no puede volver a ser brutalizada?

Mi país es un país hermoso, vasto, riquísimo, bendecido por la naturaleza; pero a la gente aún le falta evolucionar éticamente; tal vez no al punto de nuestro activismo concreto y constante, pero por lo menos a un nivel de respeto y consideración para con todo ser capaz de sentir.

La otra parte de la lección es la de aprender a ser selectivos e inquisitivos; aprender a preguntar y a demandar quién y qué es lo que se hizo con cualquier tipo de donación entregada, por muy mínima que esta haya sido. La gente debe huir de sinvergüenzas que con fotos falsas o con animales en situaciones deplorables exigen dinero para implementar planes imposibles de realizar. Húyanle a caras llorosas, a historias increíbles o a nombres ridículamente preparados como caridad, compasión, felicidad, armonía, libre de eutanasia, etc. Huyan también de grupos que aseguren tener legalidad. Aunque esto es, de alguna manera, la demostración de algo estable, recuerden que las instituciones que trabajan por los derechos de los animales y sus representantes siempre gozan de una excelente reputación por las obras realizadas y por rendir cuentas abiertamente.

Si quieres ayudar a estos animales, haz algo concreto y tangible. Apoya a organizaciones que por su trayectoria en el país te han demostrado más de una vez que se dedican a este trabajo porque realmente les importan los animales. No te conformes con postear mensajes y gráficos desde la comodidad de tu casa, siempre pidiendo que “alguien más” haga el trabajo por ti. Ya va siendo hora de que los peruanos aprendan a ser voluntarios de verdad. Y ese calificativo no llega sino hasta que te hayas involucrado en cuerpo y alma a la causa que dices defender. La imagen que aparece en el encabezado de este artículo es la reproducción de una foto auténtica en la que una perrita callejera se mete al lodazal para rescatar a su cachorro. El lema de “Fuerza Perú” también se aplica a los animales.

Huaico 1

Los animales no hablan nuestro idioma y no nos pueden prevenir contra los estafadores; es por eso que siempre debemos estar preparados para evaluar, investigar y decidir a qué instituciones debemos apoyar con nuestro trabajo, esfuerzo y dinero. No sigas perdiendo tu dinero y energía con gente que por años ha vivido del dinero que debería ser destinado a la causa sagrada de los derechos de los animales. Con pruebas fehacientes en la mano, denúncialos sin titubeos y exponlos ante la opinión pública para crearles la muerte civil que se merecen.

Es probable que algunos hayamos sido engañados alguna vez, pero después de haber recibido advertencias y consejos, nunca olvides que el engaño es una elección, no un error.

 

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Agujeritos de plata

2016 Marzo - Sonriente

Realmente no sé dónde se va el tiempo. Acabo de pestañear y ya pasaron dos meses…. Y en todo este tiempo pasó de todo, cosas positivas y menos positivas; logros, victorias, retrasos, decepciones, y una tristeza que languidece hasta ahora, no solamente por la pérdida real sino también por lo que la pérdida implica para otros.

Los activistas por los derechos de los animales estamos destinados a conectar todos los hechos de nuestras vidas. En realidad, no podemos existir sin comprobar que todo siempre está entrelazado con causas y consecuencias. Ese es nuestro modus operandi y lo aplicamos a todos los hechos de nuestra vida.

Hace unos días Camila, mi perrita de Lima, abandonó este mundo. Aunque, por razones de distancias físicas, no compartimos el día a día, bastaba que fuera un animal; un animal rescatado para que tuviera un lugar especial en mi corazón. Ella sufrió la crueldad y la indiferencia de las calles hasta el día en que llegó a la casa de mi madre. Se llevó con ella todos esos malos recuerdos que espero haya borrado y perdonado al haber recibido la bondad y el cariño que se le brindó en mi casa; pero como yo no soy perra, ni tengo su nobleza, nunca podré olvidarme del hecho de que debido a un golpe recibido en sus tiempos de callejera se quedó ciega.

Cuando supe que sus ojitos iban a quedarse sin luz, hablé con varios veterinarios acerca de la posibilidad de ayudarla para revertir esa condición; pero todos ellos pensaron que, debido a su edad y a su falta de historia clínica específica, lo mejor era no intervenir. En lo que sí coincidieron fue en el hecho de que su ceguera podría haber sido causada por un maltrato, un golpe propinado por alguna de esas lacras que pululan en las calles abusando de los indefensos.

Su ceguera nos dolió más a nosotras que a ella misma. Los animales son seres fuertes, resilientes, aguerridos. Ellos toman la vida y sus penurias como vienen y siempre siguen adelante. Solamente por esa razón deberíamos tratar de parecernos a ellos. Nosotros, los limitados humanos, siempre hacemos tragedia y nos ponemos por un largo tiempo en situación de víctimas. Los animales, no. Si a ellos les falta alguno de sus sentidos, agudizan más los que les quedan y siguen adelante con sus vidas sin mirar atrás. Así fue la vida de Camila. Ella aprendió a manejarse bien en la casa y ni su ánimo, ni su alegría nunca se apagaron. A pesar de su limitación física, continuó con su vida y la disfrutó hasta el último momento.

Yo me despido tantas veces, de tantas personas y animales, que nunca sé si esa despedida será tal vez la última. Siempre trato de hacerlo casualmente, como si pudiera volver a ver al objeto de mi despedida al día siguiente; pero la verdad es que uno nunca sabe. La última vez que me despedí de Camila, le acaricié la cabecita y le pedí que siguiera acompañando, de alguna forma, a mi mamá. Como siempre dije “hasta la vuelta” y me fui.

Esta tarde, al ver su foto espiándome desde mi escritorio, la recuerdo y aunque aún la lloro, mi satisfacción de que llevó una vida plena es más fuerte que mi pena. Pienso entonces en todos los otros perros callejeros que no tuvieron la misma suerte que Camila; en todas esas criaturas que sufrieron y languidecieron hasta morir en las calles ante la mirada indiferente de la gente indolente que los considera parte del paisaje diario.

Tienes todo el derecho de emocionarte temporalmente ante la situación de los animales callejeros; pero luego de hacerlo, date cuenta que la manera más efectiva de ayudarlos, es hacer algo concreto por ellos. La ayuda, para ser real y marcar la diferencia, debe ser tangible. Por eso, ayuda adoptando a un callejerito, donando alimentos o medicinas a un albergue, promoviendo campañas de esterilización en tu barrio o colaborando como un voluntario profesional y eficiente. Nunca olvides que el tiempo, el esfuerzo y la ayuda tangible de los humanos siempre se puede medir y cuantificar; pero lo que los animales te darán a cambio, simplemente, no tiene precio.

Mando entonces, al Puente del Arco Iris, y en honor a Camila Fatmagul y a todos esos otros callejeritos, el brillante y emotivo poema de Manuel Benítez Carrasco “El Perro Cojo”. En el caso de mi Camila, no serán agujeritos de plata producidos por su muletita de perro cojo; serán agujeritos de plata producidos por la brillantez y la nobleza de sus nuevos ojitos sanos.

EL PERRO COJO

Manuel Benítez Carrasco

Con una pata colgando, despojo de una pedrada,

pasó el perro por mi lado. Un perro de pobre casta.

Uno de esos callejeros pobres de sangre y estampa.

Nacen en cualquier rincón, de perras tristes y flacas,

destinados a comer basuras de plaza en plaza.

Cuando pequeños, qué finos y ágiles son en la infancia,

baloncitos de peluche, tibios borlones de lana,

los miman, los acurrucan, los sacan al sol, les cantan.

Cuando mayores, al tiempo que ven que se fue la gracia,

los dejan a su ventura, mendigos de casa en casa,

sus hambres por los rincones y su sed sobre las charcas.

Qué tristes ojos que tienen, qué recóndita mirada

como si en ella pusieran su dolor a media asta.

Y se mueren de tristeza a la sombra de una tapia,

si es que un lazo no les da una muerte anticipada.

Yo le llamo: psss, psss, psss…Todo orejas asustadas,

todo hociquito curioso, todo sed, hambre y nostalgia,

el perro escucha mi voz, olfatea mis palabras

como esperando o temiendo pan, caricias… o pedradas.

No en vano lleva marcado un mal recuerdo en su pata.

Lo vuelvo a llamar: psss, psss… Dócil a medias avanza

moviendo el rabo con miedo y las orejitas gachas.

Chasco los dedos; y le digo: “Ven aquí, no te haré nada,

vamos, vamos, ven aquí”. Y adiós la desconfianza,

que ya se tiende a mis pies, a tiernos aullidos habla,

ladra para hablar más fuerte, salta, gira; gira, salta;

llora, ríe; ríe, llora; lengua, orejas, ojos, patas

y el rabo es un incansable abanico de palabras.

Es su alegría tan grande que más que hablarme, me canta.

“¿Qué piedra te dejó cojo? Sí, sí, sí, malhaya”.

El perro me entiende; sabe que maldigo la pedrada,

aquella pedrada dura que le destrozó la pata

y él, con el rabo, me dice que me agradece la lástima.

“Pero tú no te preocupes, ya no ha de faltarte nada.

Yo también soy callejero, aunque de distintas plazas

y a patita coja y triste voy de jornada en jornada.

Las piedras que me tiraron me dejaron coja el alma.

Entre basuras de tierra tengo mi pan y mi almohada.

Vamos, pues, perrito mío, vamos, anda que te anda,

con nuestra cojera a cuestas, con nuestra tristeza en andas,

yo por mis calles oscuras, tú por tus calles calladas,

tú la pedrada en el cuerpo, yo la pedrada en el alma

y cuando mueras, amigo, yo te enterraré en mi casa

bajo un letrero: “Aquí yace un amigo de mi infancia”.

Y en el cielo de los perros, pan tierno y carne mechada,

te regalará San Roque una muleta de plata.

Compañeros, si los hay, amigos donde los haya,

mi perro y yo por la vida: pan pobre, rica compaña.

Era joven y era viejo; por más que yo lo cuidaba,

el tiempo malo pasado lo dejó medio sin alma.

Y fueron muchas las hambres, mucho peso en sus tres patas

y una mañana, en el huerto, debajo de mi ventana,

lo encontré tendido, frío, como una piedra mojada,

un duro musgo de pelo, con el rocío brillaba.

Ya estaba mi pobre perro muerto de las cuatro patas.

Hacia el cielo de los perros se fue, anda que te anda,

las orejas de relente y el hociquillo de escarcha.

Portero y dueño del cielo San Roque en la puerta estaba:

ortopédico de mimos, cirujano de palabras,

bien surtido de intercambios con que curar viejas taras.

“Para ti… un rabo de oro; para ti… un ojo de ámbar;

tú… tus orejas de nieve; tú… tus colmillos de escarcha.

Y tú, – mi perro reía – tú… tu muleta de plata”.

Ahora ya sé por qué está la noche agujereada:

¿Estrellas… luceros…?

No, es mi perro cuando anda…

con la muleta va haciendo agujeritos de plata.

 

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