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Category Archives: PETA

¡Hasta nunca!

Goodbye RB

Hace unas horas cayó el telón, los gritos de los indolentes se apagaron, los ojos de niños indiferentes y programados hacia la crueldad se cerraron, los globos se reventaron y el dulce aroma de los algodones de dulce se desvaneció en el aire para dar paso a una celebración largamente esperada por los activistas que, día a día, luchan por los derechos de los animales.

Con enorme gusto y satisfacción vi el final de la última función del “Show más Cruel del Mundo”, el circo Ringling Brothers and Barnun & Bailey, uno de los más sangrientos, deplorables y macabros espectáculos que por 146 larguísimos años lucro con la miseria y la explotación de miles de animales.

La carpa ha quedado finalmente vacía marcando una tremenda victoria para las organizaciones de protección animal. Los que manipulaban cruelmente a los animales y los entrenaban para realizar ridículos trucos ajenos a su especie, los que comercializaban con su sufrimiento y los alejaban brutalmente de sus madres y congéneres en lejanas tierras y los dueños de las carpas de tortura, ahora tendrán que dedicarse a buscar trabajos dignos. ¿Pero qué saben ellos de dignidad? Espero que cada intento de regresar a la fuerza laboral encuentre un rotundo rechazo por parte de un público consciente. Después de todo, ¿quién querría verle la cara todos los días a alguien que torturaba a un elefante bebé, azotaba a un tigre temeroso o le arrancaba los dientes a un oso para poder hacerlo bailar? ¿Quién querría socializar con alguien que privaba a seres vivos de aire, agua limpia y descanso? ¿Quién querría estrechar la mano de un torturador que hacía enloquecer a animales hasta hacerles perder su natural dignidad? Yo, definitivamente, no.

La fuerte presencia liberacionista de entidades como PETA que vehementemente no los dejó respirar todos estos años, logró finalmente cerrar las puertas de su antro de sangre, violencia y abuso. Nada nos detuvo, ni el frío glacial en Michigan ni las altísimas temperaturas veraniegas en Arizona donde en más de una ocasión padecí de una gran insolación. Mi precio era mínimo en comparación con lo que ellos tuvieron que pagar. Yo tenía la opción de una refrescante botella de agua y la comodidad de mi casa para el descanso. Ellos no. Ellos tenían que continuar con sus abusadores, hasta el próximo pueblo, hasta la próxima ciudad, aprisionados en estrechos, incómodos y pestilentes carromatos para seguir divirtiendo a una chusma infame y carente de empatía. Una masa a la que nunca les importo su bienestar, su dignidad y sus derechos.

Nos gustaría poder afirmar que los 50 animales cautivos en ese circo irán a descansar a santuarios donde podrían intentar vivir el resto de sus vidas en ambientes lo más parecidos a sus hábitats naturales; pero, lo más probable es que los reubiquen en zoológicos. Los representantes del circo han manifestado que algunos animales irán a centros de conservación en los Estados Unidos, pero yo no creeré en eso hasta que lo vea con mis propios ojos. Los explotadores de los animales nunca dejan de pensar en la forma más fácil de lucrar con los animales. Y esta no será la excepción.

Soy consciente que esta es una victoria parcial porque no es completa de acuerdo a nuestros deseos, pero es una victoria muy significativa. Después de un arduo y extenso trabajo PETA lideró la lucha en contra de este circo y nunca les dio la menor tregua, la más mínima concesión. Ingrid Newkirk, presidenta de PETA, nunca habló a medias tintas y nos lideró en una lucha frontal contra el nefasto circo que hoy, finalmente, ha dejado de existir. A diferencia de líderes de otras agrupaciones que dicen trabajar por los derechos de los animales, ella nunca se refirió al cierre de este circo como un “final agridulce” en el que se notaba cierto tono de lástima por los explotadores. Ciertamente, a PETA le sobra la consecuencia y determinación que a otros les falta.

No hay que olvidar tampoco que, desde sus inicios, los dueños originarios de este circo, explotaron, sin el menor escrúpulo y con fines de lucro, a seres humanos que sufrían de alguna alteración física. Por sus tiendas pasaron hombres gigantes, enanos, hermanos siameses unidos por alguna parte del cuerpo, hombres elásticos, mujeres barbudas, personas con deformidades físicas, jorobados, mujeres de cuatro piedras, hermanos con microcefalia, mujeres con Síndrome de Seckel, albinos, esqueletos vivientes, y personas con la Enfermedad de Milroy. El morbo de la gente los movía a pagar por una entrada para encontrar entretenimiento al observar la miseria de esas personas. Nunca pensaron en sus sentimientos, en su vergüenza, en el atropello a su dignidad. No por gusto siempre afirmamos que cuando se trata de la explotación de un ser vivo, la violencia y la indiferencia siempre son las mismas. La especie nunca importa cuando la meta es llenar la billetera con dinero mal habido y manchado de sufrimiento.

El productor del espectáculo explicó que la decisión de cerrar se debió a la caída en la venta de entradas, especialmente tras la retirada del espectáculo con elefantes el año pasado, y los elevados costos operativos, pero todos sabemos que años de abuso animal, una multa histórica de $270,000 por violar leyes federales sobre bienestar animal (la multa más alta pagada por infracciones de ese tipo) y la presencia constante de PETA liderando a un conglomerado de asociaciones de protección animal fueron quienes les dieron el tiro de gracia.

Desde 1882, los animales sufrieron en Ringling Brothers and Barnun & Bailey cuando P.T. Barnum trajo al país a Jumbo. Y desde sus inicios, PETA inició campañas a lo largo y ancho de los Estados Unidos para denunciar los abusos contra los animales que formaban parte de los espectáculos del circo. El maltrato no se limitaban a las acrobacias dentro de las pistas, sino también las técnicas de entrenamiento que se utilizaban para domar a los elefantes.

Asimismo, en 2011, la publicación Mother Jones destapó que los elefantes de Ringling pasaban la mayor parte de su vida encadenados o viajando en trenes, bajo la amenaza constante de las crueles herramientas que sus adiestradores utilizaban. Varios años más tarde, ante las incesantes presiones de PETA, Feld Entertainment anunció que retiraría a los elefantes asiáticos de sus espectáculos de forma progresiva, enviándolos a un “centro de conservación” que había fundado para su preservación. La verdad es que tal centro no era otra cosa que un centro anexo de tortura al que ni el público ni la prensa tenían acceso porque se trataba de un centro de entrenamiento cruel y reproducción forzada.

Hoy, al ver el final del último show, esperaba ver las lágrimas hipócritas de los explotadores pues las farsas hay que llevarlas a cabo hasta el final. El maestro de ceremonias procedió a agradecer a un sinnúmero interminable de gente. No me sorprendió mucho descubrir que parte de su personal estable incluía al Ministerio de la Conferencia de Obispos Católicos, “guías espirituales” – como los llamo el presentador del circo – encargados de la vida espiritual de los torturadores y de bautizar a los hijos de los trabajadores. ¿No es esta una nueva decepción de la iglesia católica siempre ligada de una u otra forma a la explotación animal? De ellos, ya nada me sorprende, pero esto terminó por sellar el inmenso desprecio que me inspiran. Según ellos no hay absolutamente nada de malo en secuestrar a un animal, golpearlo, abusarlo, denigrarlo, maltratarlo y explotarlo hasta morir si a cambio con eso le puedo arrancar una sonrisa asquerosa y cómplice a una masa inservible. ¿Y el Papa, conoce esta situación o sigue mirando para el otro lado? Nunca olvides que él tiene el poder y la autoridad legal para terminar con estas barbaridades; para prohibir que su iglesia se hunda más y más en el lodo putrefacto de la complicidad con los explotadores de seres sintientes e inocentes.

Al final – por supuesto – el presentador les dio las gracias a los animales y pidió aplausos para esos “maravillosos artistas” que deleitaron al miserable público por cientos de años. Dijo que “los amaban”, que nunca los olvidarían y animó al público para que cantaran la clásica canción de las despedidas, Auld Lang Syne.

Se equivocó rotundamente. Los artistas aceptan participar voluntariamente de cualquier acto; firman contratos, ganan un sueldo; renuncian cuando quieren; no tienen que separarse de sus familias; no pasan ni hambre, ni sed, ni frio, ni calor; tienen derecho al descanso; no viven esclavizados ni encadenados, y, ciertamente, no son golpeados, humillados, mutilados, electrocutados y despojados de sus espíritus.

Cuando alguien ama a otros seres ninguna de estas cosas sucede. Sólo los enfermos mentales, los psicóticos, los depravados, pueden amar a alguien brutalizándolos y arrancándoles sus ganados derechos.

No, señor presentador, su patética despedida orquestada para provocar lágrimas en un público ignorante, no tiene ninguna aceptación entre la gente pensante, consciente, empática y ética. Y su repugnante intento de aplicar la letra de la tradicional canción de las despedidas a este momento triunfal de PETA y de todos los que por cientos de años trabajamos por la liberación de los animales, también fue fallido.

La letra de Auld Lang Syne dice:

No es más que un hasta luego,

No es más que un breve adiós,

Muy pronto junto al fuego

Nos reunirá el amor.

Para Ringling Brothers and Barnun & Bailey ya nunca jamás habrá un “hasta luego”. Este no es “un breve adiós”; es un adiós definitivo, concreto, terminal, para siempre…

No existe ningún “muy pronto” ni ningún “amor” y el único fuego en el que se encontrarán, si es que es cierto que existe, será el fuego del más terrible de los infiernos en el que espero terminen todos aquellos que abusan a cualquier animal.

Celebremos esta victoria para los animales; pero no nos descuidemos y sigamos trabajando arduamente hasta que todas las carpas del mundo caigan al suelo, vacías. Aún tenemos mucho trabajo por hacer; aún nos quedan muchas victorias por proclamar; aún nos quedan jaulas por abrir, pero, en este domingo histórico, disfrutemos, desde lo más profundo de nuestro ser, la satisfacción de haber cerrado un centro nefasto de horror y crueldad y repitan conmigo, a todo pulmón:

¡Hasta nunca Ringling Brothers and Barnun & Bailey!

 

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¡Hasta vaciar el último tanque!

SeaDead

Mientras que Francia acaba de dar un paso hacia nuestra meta final al prohibir la reproducción de delfines y orcas en cautividad, nuestros compañeros de Animal Heroes en México y mis compañeros de SPEAK en Arizona siguen luchando para conseguir que estos magníficos animales puedan ser finalmente libres de todo tipo de explotación.

Ha de quedarles totalmente claro que NO queremos tanques más grandes, lo que queremos son tanques totalmente vacíos. ¡Los animales marinos no existen para entretenernos! Muchos “animalistas” (el solo término malgastado y deteriorado me mortifica), los que se creen “más papistas que el Papa”, tal vez salgan a criticar esta acción por considerarla parcial. Esta gente es la misma que se opone a que los restaurantes de comida rápida ofrezcan opciones veganas o que un vegano vaya a comer algo vegano a un restaurante que no lo es. Hay que repetirles y repetirles hasta el cansancio que lo importante es la educación de las masas humanas de lento entender y tardía actuación y no su obsesión de policía vegana.

El publicista americano Thomas Smith, en su libro “Successful Advertisement” afirma que una persona debe escuchar un mensaje por lo menos nueve veces para empezar a entenderlo a cabalidad. Es por esto que tendremos que seguir repitiéndoles que el paso que Francia ha dado, es, en efecto, un paso un tanto lento, pero en la dirección correcta.

La educación de la gente es paulatina y, en casos de defensa animal, muy lenta para nuestro gusto; pero su lentitud no puede desalentarnos sino más bien animarnos a continuar con nuestro trabajo con más vehemencia.

No hemos tenido la suerte de nacer animales. Somos animales no humanos y debemos trabajar alrededor de nuestras limitaciones. ¿Alguna vez han observado cómo las madres animales adiestran a sus hijos para enfrentar el mundo? Ellas no tienen que estar repitiendo instrucciones una y otra vez. Traen a sus vástagos al mundo, los protegen, los cuidan, los alimentan y, llegado el tiempo correcto, les enseñan que alimentos no comer, a escapar de sus predadores, a construir sus familias y sus casas, a alejarse de la Bestia Humana y ¡ya! Nunca he visto un gato que viva a costa de las costillas de su madre, a un lobo que no cumpla su rol en la manada o a una jirafa desempleada que regrese a la casa materna para vivir allí improductivamente.

El Ministerio del Medio Ambiente francés publicó un decreto que establece que los parques acuáticos no podrán adquirir nuevos animales ni criarlos, sino solo mantener a los que tienen con unas normas más estrictas. Para nosotros, este es el principio del fin. Un paso adelante hacia la meta final. El decreto, que sustituye a otro de 1981, prevé un aumento de al menos 150% del espacio de los estanques para permitir a los animales alejarse de los visitantes y de otros animales. Prohíbe el uso de cloro para tratar el agua, el contacto directo entre el público y los animales, y las inmersiones de la gente en los estanques. Los establecimientos tienen seis meses para adaptarse a las nuevas normas, y hasta tres años para expandir sus estanques.

Cinco asociaciones animalistas, incluyendo a Une Voice y Sea Shepherd han enviado un comunicado conjunto en el que apoyan la medida. “En concreto, eso significa que se acaban los programas de reproducción, de intercambios o de importación. Sin la posibilidad de renovar los cetáceos, significará el fin de los circos marinos en nuestro territorio”, han expresado.

Esta medida provocó la enojada reacción de Jon Kershaw, director del mayor parque de atracciones marinas de Europa, Marineland d’Antibes en la Costa Azul. Marineland es el mayor delfinario de Francia, y como otros muchos de estos establecimientos en Europa, está controlado por una multinacional española de parques temáticos. Por supuesto queda claro que su enojo nos importa un soberano bledo. El día de la total liberación se acerca y a los explotadores de los animales sólo les queda quejarse.

 Y continuando con las buenas noticias nuestros amigos de The Dolphin Project ha dado a conocer el reporte económico de SeaWorld Entertainment correspondiente al primer trimestre del 2017. Estos datos muestran una reducción de sus ganancias en un 15% en comparación con el primer trimestre del 2016.

Para los incrédulos enemigos de los animales, aquí les dejo el enlace para que lloren con ganas:

http://www.seaworldinvestors.com/news-releases/news-release-details/2017/SeaWorld-Entertainment-Inc-Reports-First-Quarter-2017-Results/default.aspx

Con una reducción de más del 14.9% de asistentes a sus macabros shows; aproximadamente 491,000 personas en comparación con el primer trimestre del 2016, este centro de explotación sigue en la mira de PETA quien por muchos años ha liderado la lucha por la libertad de animales que tienen derecho a vivir en paz en sus hábitats naturales.

¡No pararemos hasta que todos los tanques hayan quedado vacíos! Si no puedes involucrarte directamente en nuestra campaña puedes ayudar de la siguiente manera:

  • No asistas a ningún parque acuático con animales.
  • Enséñale a tus hijos por qué no deben ir a estos parques.
  • Participa en el boicot activo asistiendo a protestas contra estos parques.
  • Educa a tu comunidad distribuyendo volantes y literatura.
  • Reúne a tu familia y amigos en tu casa y muéstrales la película “Blackfish”.
  • Escribe Cartas al Editor de tus periódicos locales solicitando el cierre de esos parques.
  • Pídele a tus representantes políticos que pasen leyes que prohíba la captura y exhibición de animales marinos.
  • Dona dinero a organizaciones de defensa animal conocidas y de gran reputación para que continúen con su trabajo a favor de la liberación de los animales marinos.

 

 

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The 2017 Nancy Alexander Activist Award

NAAA - Con Nancy Alexander

Entender racionalmente que uno merece un premio es cosa seria. Al menos, para mí, siempre lo ha sido. Como si se tratara de un instinto automático, algo dentro de nuestro cerebro nos dice que, para merecerlo, uno tendría que haber hecho mucho, mucho, más. Pero en ese momento, la mente que, en ocasiones, es más tardía que el corazón, nos lleva al principio de la lucha. A esos tiempos en los que hablabas un lenguaje que casi nadie entendía y te empeñabas en difundir un mensaje cuyo tiempo aún no había llegado. Es en ese preciso momento cuando te detienes, miras hacia atrás y te das cuenta de todo lo que tu mínimo aporte pudo influenciar.

Los premios se dan por diferentes motivos y provienen de diferentes fuentes; pero cuando provienen de gente y organizaciones que admiras y respetas el premio final es ya haber sido considerada para obtenerlo. Es una de esas ocasiones en las que un sueño del que tal vez no eras plenamente consciente, se concretiza y se lleva a cabo entre gente con la que quisieras convivir siempre; activistas que son igualmente o más merecedoras de la distinción.

Y sigues pensando y te das cuenta que el mayor premio fue haber contribuido a haber salvado vidas valiosas, preciosas y únicas. Ningún galardón puede igualar a la satisfacción del trabajo bien hecho; nada puede equipararse al sacrificio voluntario que tal vez te alejó de alguien o algo o al cansancio agotador que hiere tu cuerpo, pero engrandece tu corazón.

Como sabiamente dijo Ralph Waldo Emerson, “Dejar este mundo mejor por una condición mejorada y saber que por lo menos una vida se ha salvado porque tú exististe; eso es haber tenido éxito en la vida”. Llevo su poema completo en mi agenda y lo leo frecuentemente, sobre todo, cuando las fuerzas faltan y la energía se desploma. Es el bálsamo que todo activista por los derechos de los animales necesita para seguir adelante, pese a todos y a todo. Somos una raza invencible y perseverante; pero cuando nuestra humana imperfección aflora, no hay nada mejor que detenerse por un momento y pensar que absolutamente todos nuestros actos sumaron a la causa.

Este año tuve el honor y el privilegio de recibir el Nanci Alexander Activist Award de manos de la propia Nanci. Activista de altura, de convicción, Nanci ha pasado toda su vida ayudando a los animales incansablemente desde la organización que fundara, la Animal Rights Foundation of Florida y alimentando éticamente al público desde el magnífico restaurant Sublime en Fort Lauderdale en Florida. Al tener una posición económica privilegiada, ella pudo haber optado por contribuir a otras causas; pero su corazón escuchó el llamado de la voz sufriente de los animales y ella siguió ese camino.

El honor se hace aún más significativo cuando detrás de mi nominación está People for the Ethical Treatment of Animals (PETA) y su fundadora, Ingrid Newkirk, una mujer para la que no existe un premio suficientemente grande pues su compromiso con la causa de los animales no tiene parangón en este universo.

He recibido el NAAA en nombre del compromiso que tengo con todos los animales y su liberación y en nombre de todas aquellas personas que, en diferentes momentos y proyectos me proporcionaron su ayuda, apoyo, y talentos particulares. Nunca hubiera podido hacerme merecedora a ningún premio si no hubiera contado con su afecto y su confianza.

Si hay algo de lo que siempre estaré orgullosa es de pertenecer y colaborar con la organización de defensa de los derechos de los animales más importante del mundo, PETA. Con ellos me formé, me entrené y aprendí a ser efectiva para la lucha. Con ellos compartí mis frustraciones y mis logros. A ellos les debo que mi vida tenga un verdadero significado y una misión con la que continuaré aún en vidas futuras. No miento, ni exagero cuando, en la máxima expresión de mi parcialización, los coloco en un pedestal al que ningún otro grupo podrá llegar.

De regreso de Florida, en el avión, miro mi hermosa placa y empiezo a pensar en el lugar perfecto para colocarla. Hay varias opciones, pero termino situándola en mi recámara, en un lugar en el que inevitablemente la veré al despertar. Allí estará como un recuerdo simbólico de lo que debo hacer todos los días de mi vida: seguir trabajando incansablemente por los animales hasta el día en el que finalmente crea que merecí ganarla.

Mil gracias a Nanci Alexander, a Ingrid Newkirk y a PETA. Mi compromiso con la causa de los animales se renueva y se fortalece y mi voluntad para seguir educando a la gente continúa indesmayablemente.

Nietzsche decía que “aquellos que eran vistos bailando, eran considerados locos por quienes no podían escuchar la música”. Es mi nuevo propósito entonces seguir tocando esa música a volúmenes tan altos y contundentes que no podrá haber oídos que no la escuchen.

 
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Posted by on March 27, 2017 in Activismo efectivo, PETA

 

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¡Cecilia es libre por fin!

cecilia

Cecilia, un chimpancé del zoológico de Mendoza en Argentina es a partir de ahora un “Sujeto de Derecho no Humano” de acuerdo a una corte de Mendoza.

Los periódicos lo califican como un hecho “inusual o insólito” pues el especismo y la negación de derechos básicos de cualquier criatura viviente aún le parecen cosa de otro mundo a la mayoría de la gente. Esto se logró gracias al fallo de la jueza María Alejandra Mauricio quien aprobó la excarcelación, o lo que en Justicia se denomina habeas corpus, presentada por la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales (AFADA), apoyados por el Proyecto Gran Simio.

Cecilia, que por ser chimpancé debería gozar de la compañía de su familia y congéneres, tenía una vida solitaria en el zoológico de Mendoza. Sus compañeros habían muerto y por más de 30 años tuvo que soportar una vida miserable ante la indiferente mirada de quienes aún no entienden que los animales no existen para entretenernos

El respeto y la consideración que los animales se merecen no puede estar basada en su nivel de inteligencia, pero es preciso destacar que los chimpancés son animales sumamente inteligentes, sociables y sensibles. Son capaces de solucionar problemas matemáticos, aprenden el lenguaje de los signos utilizando más de 300 palabras, usan herramientas, tienen conciencia de sí mismos, capacidad simbólica y transmiten su cultura de generación en generación; pueden aprender el lenguaje de los signos con un vocabulario de unas 300 palabras, y son incluso superiores a nosotros en muchas habilidades de memoria matemática. Cooperan con sus congéneres, pero también pueden ser manipuladores y mentirosos, una astucia muy humana para la que hace falta un desarrollo cognitivo complejo. Solo ellos y nosotros sabemos elaborar una mentira.

Debido a las horribles condiciones de vida en las que Cecilia vivía, la jueza Mauricio admitió el trámite habeas corpus considerando a Cecilia “persona no humana” y ordenó su traslado a un Santuario de Chimpancés de Sorocaba en el Estado de Sao Paulo en Brasil donde finalmente convivirá con otros animales de su especie en condiciones óptimas para ellos.

En este caso el habeas corpus descosifica a los animales y los reconoce como seres con derechos. No se trata de otorgarles los mismos derechos que poseen los humanos, sino de aceptar y entender de una buena vez que son seres vivos, sujetos de derechos y que les asiste, entre otros, el derecho fundamental a nacer, vivir, crecer y morir en el medio que les es propio según su especie.

Cuando era pequeña, una de las películas que más impactó esos años de mi vida fue la famosa “Bajo el Planeta de los Simios”. Nunca me gustó su protagonista, Charlton Heston, pero los personajes que interpretaban a los simios me fascinaron. La analogía del zoológico humano me hizo pensar, seriamente y por primera vez, en la tremenda injusticia que implica encarcelar y esclavizar a otros seres sintientes, alejándolos de sus hábitats naturales, de sus familias, de sus amigos, de su vida natural y libre.

Escenas de esta saga quedaron grabadas en mi mente para siempre y pasaron a formar parte de los cimientos de mi activismo por los derechos de los animales. Con el tiempo, la saga continuó y con la ayuda de la tecnología moderna se filmó “El Origen del Planeta de los Simios”, una película hecha enteramente con animatrónicos e imágenes generadas con computadoras, para evitar utilizar el uso de cualquier animal. Nunca olvidaré la escena crucial de la película cuando César finalmente detiene el golpe que uno de sus abusadores le iba a propinar y dice “¡No!”. Y con ese rotundo y profundo “NO” él marca el final de la explotación de su especie.

Cuando soy consciente de la forma en la que estos magníficos animales sufren en circos, zoológicos y laboratorios de experimentación, sueño con un César que vuelva a detener el abuso y la explotación en cada uno de esos lugares. Pero, de inmediato, la fantasía se convierte en realidad y sé que cada uno de nosotros puede y debe ser ese César liberador y justiciero. Está en nuestras manos luchar por sus derechos y educar a la gente. Es nuestro deber ser su voz.

Hace un tiempo, con la finalidad de evitar el uso de simios en la industria del entretenimiento, PETA (People for the Ethical Treatment of Animals) y la compañía BBDO crearon un anuncio público en el que se utilizó un chimpancé totalmente computarizado, un CGI (imagen generada por computadora) como se le conoce en inglés. Tal fue la perfección y el detalle utilizado en su producción que el mundo quedó paralizado ante tanto realismo. Este chimpancé es el presente y el futuro, un mundo en el que no necesitamos utilizar a los animales para nada. Lo interesante es que la producción de BBDO quiso que su chimpancé fuera aún más real que los utilizados en “El Origen del Planeta de los Simios”. Y para lograr su meta, contrataron a un actor para centrarse en sus expresiones faciales y movimientos físicos y luego sobre imponer las imágenes animadas de los rasgos del chimpancé. ¡Hey!, no hay que olvidar que, después de todo, compartimos 98% de nuestro ADN con ellos.

Fue tanto su nivel de perfeccionismo que se le dio un poro a cada folículo piloso de la piel del chimpancé. Los resultados fueron asombrosos, como podrán apreciar en el video que adjunto.

Finalmente, debo decir que la noticia sobre Cecilia es, en verdad, esperanzadora pues el cruel zoológico que fue su sucia y deplorable cárcel se convertirá en parque ecológico y ella, por primera vez en su vida, podrá gozar de su merecida y bien ganada libertad.

 

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Los animales como instrumento político en el Perú

Alza tu mano

Si alguien se da tiempo para revisar la historia republicana del Perú se dará cuenta que los derechos de los animales nunca han sido considerados a nivel político; todo lo contrario, los anales de la historia están llenos de noticias y reportajes relacionados a su evidente abuso.

Los nefastos vestigios de la colonia, paradójicamente, se extendieron a los tiempos posteriores a la lucha por la independencia pues lo lógico hubiera sido que los nuevos peruanos, criollos y mestizos, rechazaran no solamente el yugo español a nivel político y social, sino también todo lo que los representaba. La independencia del Perú se proclamó el 28 de julio de 1821 y el 7 de diciembre se celebró una corrida en honor de José de San Martín. Él, quien había luchado toda su vida por liberar a Sudamérica de la bota subyugante de la corona, no tuvo reparos en mantener viva la sádica tradición de sangre y de barbarie, uno de los símbolos más claros del imperialismo español. ¿Y cómo mostraron su naciente “patriotismo”? Haciendo que solamente toreros peruanos tomaran parte en la lidia e invitando a que los “papahuevos” caricaturizaran a las autoridades y jerarquías españolas del tiempo de la reciente dominación.

De esta lista negra no se salva ni siquiera Simón Bolívar, quien amaba a los perros, pero que no tuvo problema en aceptar las seis corridas que se le ofrecieron después de las victorias de Junín y Ayacucho. Es únicamente el patriota y libertador chileno Bernardo O’Higgins quien en un mismo decreto declara a la esclavitud, a las peleas de gallos y a las corridas de toros ilegales por considerarlas incompatibles con la democracia y la civilización.

Plazas de toros, zoológicos, circos, hipódromos, delfines miserablemente confinados en piletas de hoteles, animales abandonados en las calles, brutales mataderos oficiales o no, y miles de actos de crueldad contra los animales, han sido siempre el marco característico de la situación de los animales en el Perú. No se puede negar que ha habido mejoras propugnadas por miembros de varios partidos políticos, pero el Perú, como país, aún está muy lejos de ser reconocido como una nación en la que los animales gocen de protección efectiva y respeto. Un reciente estudio internacional organizado por World Animal Protection, le dio una calificación de “D”; algo de lo que no deberíamos estar orgullosos en ningún sentido.

Todos los peruanos pensantes sabemos bien que, en vísperas de elecciones presidenciales, todos los candidatos prometerán hasta lo imposible con tal de sumar votos. Los peruanos activistas por los derechos de los animales, como ciudadanos y electores, tienen el derecho a apoyar a los candidatos de su predilección, considerando también todas las otras propuestas sociales y económicas para el país y también tendrán que basar sus decisiones en otros asuntos controversiales como la unión civil, la pena de muerte, y la separación de la iglesia y el estado, por ejemplo. Nadie puede controlar el voto de otra persona, pero antes de recomendar un voto en particular, hay varios factores por considerar.

Lo que sí creo firmemente es que un candidato que se regocija en la barbarie, en la masacre lenta, alevosa y ventajosa de un ser vivo, carece de toda empatía y de la calidad moral para representar a un país. No interesan sus talentos, habilidades, títulos y aciertos en la vida. Quien no tiene compasión o empatía ante el asesinato sangriento y sádico de un ser vivo capaz de sentir dolor; quien no lucha contra cualquier tipo de injusticia y crueldad, jamás podrá extender su compasión a nadie. Podrá fingirlo de acuerdo a sus conveniencias políticas, pero, en el fondo, jamás podrá entender la pobreza, el hambre, el dolor, ni la miseria de sus congéneres.

Y el tema taurino o gallístico, no es el único asunto ignorado. En toda la época republicana del país, nunca se ha tratado con seriedad o se ha incluido legislación respecto a la educación humanitaria en el sistema público de educación, la conexión de la violencia entre el abuso animal y la violencia humana, la prohibición de espectáculos con animales, la revisión y mejoras de la legislación agropecuaria, el uso de municipalidades como entes efectivos de acción contra el grave problema de la sobrepoblación de animales domésticos o la creación de leyes severas ante actos de crueldad animal y zoofilia.

Al inicio de la campaña, me comuniqué con el equipo del ahora defenestrado candidato Julio Guzmán, quien, de la noche a la mañana, empezó a tomarse fotos con su gato y a añadir simpáticos mensajes en sus redes sociales a favor de los “animalitos”. Los verdaderos activistas por los derechos de los animales, somos activistas entrenados y con trayectoria más que comprobada. No somos “amantes de los animales”, ni nos referimos a ellos con diminutivos. Los respetamos y valoramos como animales no humanos y luchamos por sus merecidos derechos.

Al final, los representantes de Guzmán nunca respondieron y por allí salió la candidata del Frente Amplio, Verónika Mendoza, diciendo que ella estaba a favor de implementar medidas a favor de los animales y que se oponía a los espectáculos crueles y violentos contra ellos. De inmediato pasé a felicitarlos por su comunicado y a preguntarles cuáles iban a ser las medidas concretas que se tomarían para alcanzar esas metas. Como respuesta recibí lindas fotos y generalidades; y seguí recibiendo evasivas hasta que me enteré del presunto involucramiento de su candidata en el escándalo de las agendas de la primera dama Nadine Heredia y de la inclusión de miembros relacionados a los terroristas del MRTA (Movimiento Revolucionario Túpac Amaru) en sus listas congresales.

Reportajes periodísticos han demostrado fehacientemente que varios miembros del partido de la Sra. Mendoza han tomado parte abierta en las protestas violentas contra la candidata Fujimori, como es el caso de Ricardo Jimenez Palacios, candidato con el número tres del Frente Amplio que fue captado en video forcejeando con un policía que intentaba impedir que gente antifujimorista irrumpiera con violencia un mitin político de Fuerza Popular, el partido de la hija del encarcelado dictador, Alberto Fujimori. Otra perla política surgió cuando Abel Gilvonio, otro candidato del partido de la Sra. Mendoza, admitió en una entrevista televisiva su parentesco con prisioneros del MRTA como Néstor Cerpa Cartolini, gestor de la toma a la Embajada de Japón en 1996. Por supuesto, que a nadie se le puede juzgar por sus parentescos con asesinos, terroristas o dictadores (es el mismo caso de Keiko Fujimori) pero el problema está en que en sus redes sociales y como miembro del colectivo “Hijos del Perú”, el Sr. Gilvonio llama a los terroristas “prisioneros políticos” que merecen tener derechos penitenciales. Para quienes nos leen desde el extranjero, vale clarificar que en los graves y tenebrosos años del terrorismo, en el Perú no hubo prisioneros políticos, todos ellos fueron terroristas que bañaron de sangre la historia de mi patria. Esta lacra humana que hoy, ante el ambiente electoral, claman olvido, perdón y retorno a la democracia creando partidos ficticios y farsantes, son los mismos que colgaban a pobres perros callejeros en los postes telefónicos de los pueblos que invadían, y los mismos que utilizaban nobles e inocentes burros como coches bombas. ¡Que a NINGÚN elector, activista o no, se le olvide eso!

Todos podemos equivocarnos en nuestras elecciones o afiliaciones políticas. En el Perú nunca se ha perdido la esperanza de por fin tener un candidato decente, trabajador, digno, honrado,  derecho, que garantice una mejor vida a la gente y que ayude también a los animales facilitando leyes que los reivindiquen, pero hasta ahora ese candidato no existe.

Hasta los activistas alrededor del mundo se equivocan en sus elecciones de los grupos que verdaderamente representan los intereses de los animales. Muchas veces la propaganda, los discursos o el oportunismo con los medios de comunicación nos hacen pensar que deberíamos darle nuestro apoyo, difusión y dinero al grupo que resalta más con una tendencia tibia, populachera y sobre todo “moderada”. A nadie le gustan los “extremistas”, ¿no es cierto? Pero el hecho es que los animales ni hablan, ni votan (si lo hicieran, estoy segura que harían un mejor trabajo que nosotros) y en la mayoría de las ocasiones necesitan de un grupo concreto, consciente, valiente, y dedicado que defienda sus derechos utilizando campañas y estrategias  efectivas, concretas, realistas. Cuando se trata de los derechos de los animales y de la lucha por ellos no podemos complacer a todos, ni ser tibios, ni ser hipócritas, ni mucho menos pactar con el enemigo. En los Estados Unidos ese grupo consecuente, leal y trabajador es PETA. PETA lucha y trabaja por los animales cada segundo del día y no busca la bendición de una comunidad que se contenta con ciertas mejoras y pactos a cambio de ser popular entre el público como la Humane Society of the United States (HSUS) que no contenta con pactar con los gremios cárnicos, acaba de “involucrarse” en pactos con SeaWorld en vez de apoyar a organizaciones como PETA que, por muchos años de combativa lucha, han venido pidiendo la rehabilitación, la liberación y el cierre total de ese centro de miseria, explotación y esclavitud rampante.

En épocas electorales, los animales también pueden ser utilizados para ganar votos y tanto el electorado en general, como los activistas peruanos no deben dejarse engañar por propuestas que solamente apelan a la sensibilidad y empatía natural que ya poseemos. El poder anti-taurino en el Perú es extenso y va en aumento. No tengo la menor duda de que, convocados organizada y estratégicamente, podríamos marcar un hito en las justas electorales de cualquier país en Latinoamérica, pero para eso hacen falta propuestas concretas y no firmas en papelitos que no tienen ningún respaldo coherente. Prohibir las corridas de toros o cualquier otro acto vandálico y cruel contra los animales, establecer la educación humanitaria en el sistema educativo peruano u ordenar centros de esterilización en todos los municipios del país no es solo trabajo del presidente, sino también del Congreso, las autoridades municipales y locales, y cada miembro activo de nuestras comunidades. Buscar victorias considerables para los animales implicará tener los pantalones (o las faldas) bien puestos para ir en contra de los congresistas taurinos, los empresarios de la tortura que cabildean en el Congreso y la complicidad e indiferencia de la iglesia católica. ¿Puede hacerse? Por supuesto que sí; pero no con papelitos que se los lleva el viento, sino con planes y estrategias factibles.

Mientras que surja, porque estoy segura que surgirá, un candidato vegano o vegana al máximo puesto político del Perú, mi sugerencia es votar por candidatos independientes, pertenecientes a diversos partidos políticos, cuya trayectoria en el Congreso de la República demuestre que verdaderamente han trabajado por los derechos de los animales. En vez de hacer tanta alharaca por la firma de un papel simplemente simbólico, las organizaciones que trabajan por los animales en el Perú deberían establecer una base de datos similar a la que Humane USA PAC utiliza en los Estados Unidos para registrar las propuestas y votos de cada congresista en referencia a propuestas y leyes que tengan que ver con los derechos de los animales.

Siento una inmensa vergüenza al comprobar que casi todos los candidatos a la presidencia del Perú, Fujimori, García, Barrenechea, Kuczynski y muchos miembros de su plancha presidencial y candidatos al Congreso, son ávidos taurinos. Pero  me mantengo firme en mi posición inicial de que alguien que goza de la crueldad en su máxima expresión, que ve vomitar sangre a un indefenso bóvido que tiene todas las entrañas destrozadas y que por eso brama de dolor y desesperación, podrá ser un digno representante de mi amado país. Para mí jamás lo será.

A mis compañeros de lucha indecisos, solo les recuerdo (un rápido “memorex” como decimos en Lima) que hay que ser consecuente con nuestros valores más innatos. Ya de ustedes dependerá si la lucha por los derechos de los animales es la máxima prioridad en su vida, como lo es en la mía. A todos ellos les pido que en un plato de la balanza pongan sus favoritismos personales y en la otra coloquen a quienes apoyan, pagan, difunden y disfrutan con la masacre paulatina, lenta, salvaje y abominable de un ser que pierde el 18% de su sangre solo con los puyazos que atraviesan hasta 30 centímetros de su abusado cuerpo, que sufre innumerables fracturas, grandes hemorragias en el canal medular, graves lesiones neurológicas y que muere ahogado por el dolor, por la humillación y la sangre que le satura los pulmones.

Recuerda que en el momento de ejercer tu voto, no se trata ni de ti, ni de mí. No se trata de nuestras preferencias políticas, sino de elegir a representantes que pasarán leyes que eviten que los animales sigan siendo masacrados, esclavizados o explotados. Aquí se trata de elegir a personas que, como sociedad, como país, nos hagan más civilizados y más dignos. Representantes que no sigan empeorando o embruteciendo a nuestra sociedad y que dejen de seguir ensuciándonos como seres humanos.

Que en tus oídos resuene claramente la cita de nuestro colega, el increíble escritor vegetariano Víctor Hugo, “El animal es obra de Dios, pero la bestialidad es humana”.

 
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Posted by on March 26, 2016 in Activismo efectivo, PETA

 

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La envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento

proud

Napoleón I estaba en lo correcto cuando dijo que la envidia era una declaración de inferioridad. Esto lo vemos y lo comprobamos todos los días, especialmente cuando el envidioso queda atascado en el odio y la crítica vehemente mientras que el objeto de su envidia avanza a pasos agigantados hacia metas concretas. Eso precisamente es lo que ha estado sucediendo últimamente con los “enemigos” de PETA que ávidos por sembrar el desprestigio y la confusión han llenado las redes sociales con comentarios carentes de bases y pruebas concretas en contra de una organización que goza del apoyo incondicional de millones de personas en el mundo entero. Cuando la gente se sienta frente a una computadora y cree a pie juntillas todo lo que se publica en el Internet, es su naturaleza humana la que los lleva a juzgar y a criticar sin interesarse, ni por un minuto, en evaluar situaciones extremas que solamente tienen el propósito de engañar a la opinión pública o por lo menos, sembrar la confusión y la duda.

Para quienes aún no lo saben, el trabajo vital que PETA realiza al sureste de Virginia y al noreste de Carolina del Norte ha venido ayudado a miles de animales de compañía por más de una década. Los trabajadores de campo de PETA enfrentan, a diario, terribles casos de crueldad, abuso y abandono. Trabajan las 24 horas del día, 7 días a la semana y las llamadas de emergencia a sus “pagers” no cesan de llegar. En medio de huracanes, olas de calor extremo, tormentas de nieve, vórtices polares, PETA rescata gatos atrapados en árboles o desagües; patitos perdidos en drenajes; perros encadenados y condenados a sufrir las inclemencias del clima y cualquier otro animal que necesite ayuda. Algunos animales rescatados se reúnen posteriormente con sus agradecidos guardianes y otros son llevados a diferentes albergues donde tendrán la posibilidad de ser adoptados. PETA ayuda a que algunos guardianes se queden con sus animales ofreciéndoles entrenamiento y consejos para mejorar su comportamiento y ayudándolos a encontrar viviendas que acepten animales.

Aunque PETA cuenta con un programa de adopción, no tiene un albergue tradicional. La gran mayoría de animales que PETA acepta son animales que han sido rechazados por otros albergues del área. Los rechazan porque son animales obviamente inadoptables debido a problemas de enfermedad extrema, agresión incontrolable, o porque son muy viejos y se encuentran sufriendo. Cada año PETA produce un reporte en el que se indica claramente el número de animales que han recogido, que han sido adoptados y que han sido eutanizados, con la esperanza de seguir incentivando al público para que los problemas de abuso, negligencia y abandono de animales de compañía en todo el país terminen.

PETA se hace responsable por los animales que nadie quiere: los enfermos, los heridos, los viejos, los agresivos, los anti-sociales, los abandonados que son tirados a la calle cuando ya nadie los quiere.  PETA también recibe animales que son rechazados en albergues “no-eutanásicos”. El personal de PETA hace todo lo humanamente posible por ayudarlos, los alimenta, cura sus heridas, les proporcionan un lugar para descansar y los tratan con mucho cariño; pero, algunas veces, estos animales necesitan descansar finalmente de todos sus sufrimientos y son humanamente eutanizados. Si el público no desea lidiar con estas muertes, la respuesta al problema es la prevención y la tenencia responsable de animales domésticos. Debemos detener a los guardianes irresponsables, a los criadores y a los propietarios de granjas de cachorritos, que motivados por el lucro, producen más y más animales que eventualmente serán abandonados a su suerte.

PETA tiene tres clínicas de esterilización móviles que operan en áreas de bajos ingresos en Virginia y Carolina del Norte. Las clínicas ofrecen cirugías de esterilización gratuitas o a muy bajo costo al igual que otros servicios como tratamientos anti-parasitarios y  vacunas. Desde que la primera clínica inició sus operaciones en el 2001, PETA ha esterilizado más de 100,000 animales.

No debemos olvidar que muchos rumores falsos, engañosos y malintencionados son esparcidos y propagados en las redes sociales por organizaciones como el mal denominado “Centro de Libertad del Consumidor” (Center for Consumer Freedom), un grupo compuesto por la tabacalera Philip Morris, la compañía de bistecks Outback, Kentucky Fried Chicken, ganaderos, y otros abusadores que matan a millones de animales anualmente. A esta organización no la mueve la compasión o la preocupación por los consumidores, sino simplemente la codicia. Es precisamente por eso que la conocida publicación USA Today ha sugerido que cambien su nombre por el más apropiado apelativo de “FatforProfit.com”.

En esta época tecnológica en la que la información está al alcance de nuestras manos, lo único que el público necesita es investigar quién y por qué razones grupos como ese pueden estar tan interesados en desprestigiar a PETA, a sus empleados y a sus dirigentes. Es muy fácil criticar y juzgar cuando uno nunca ha caminado en los zapatos de alguien que lidia con la crueldad y el abuso todos los días de su vida; cuando los ojos de un animal sufriente nos suplican que terminemos con sus suplicios. Desde la comodidad de sus computadoras es mucho más fácil y, en mi opinión, más cobarde, producir adjetivos peyorativos y diatribas contra una organización no solamente efectiva sino también consecuente.

Calificarnos de “extremistas” cuando se trata de aliviar el sufrimiento de los animales, no es un insulto. Todo lo contrario, es un halago, pues para nosotros no hay excusa para el maltrato ni la crueldad. Calificarnos de “terroristas” es también inexacto; los terroristas están en los mataderos, en los circos, en los laboratorios de experimentación y en los cosos taurinos. Los terroristas son los especistas que abusan de otras criaturas creyendo tener el derecho a masacrarlos. Calificarnos de “enemigos de la raza humana” es un error, pues nos pasamos la vida educando, convirtiendo, y previniendo para que los animales no-humanos no sufran consecuencias desastrosas en sus vidas.

La causa de los animales, como toda otra causa social, ha pasado por las clásicas etapas de burla, negación, controversia y aceptación. ¿No fueron Gandhi, César Chávez, Martin Luther King y otros luchadores sociales también considerados locos, extremistas y terroristas en sus respectivas épocas? Así es, y ciertamente podemos decir que estamos en muy buena compañía.

He tratado de ser totalmente objetiva al presentar esta información sobre PETA, porque en el plano personal debo confesar (y todo el mundo lo sabe) que estoy totalmente parcializada con su trabajo, sus estrategias, sus proyectos, y sus decisiones. Al ser también humanos, cometer errores u omisiones es una posibilidad, pero en las décadas en las que he estado asociada con ellos no he sido testigo de ninguno. PETA cuenta con mi total e incondicional apoyo en todo sentido: económico, moral, emocional y de acción efectiva. Todas mis lealtades están con ellos, no solamente porque conozco personalmente a varios de sus empleados, dirigentes y el trabajo que realizan, sino porque su compromiso con la causa de los animales es concreto, real, diario y efectivo.

PETA salva vidas y trabaja incansablemente por los derechos de los animales. Y si te queda alguna duda, aquí te dejo una pequeña muestra de lo que he afirmado:

 
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Posted by on February 4, 2015 in Activismo efectivo, PETA

 

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De casa de asesino a restaurante vegano

Dahmer's house

A estas alturas del partido ya sabemos que una de las características más importantes para identificar a los asesinos en serie es comprobar que en su pasado – sobre todo en su niñez y juventud –  estos individuos molestaron, torturaron o mataron animales.

Jeffrey Dahmer no fue la excepción. Aparte de los asesinatos, mutilaciones, violaciones y demás delitos contra los seres humanos, Dahmer torturaba, apuñalaba y asesinaba a indefensos animales simplemente por el placer de hacerlo.

Ingrid Newkirk, fundadora y presidenta de People for the Ethical Treatment of Animals (PETA) acaba de mandarle una carta a la inmobiliaria que está a cargo de la venta de la casa en la que creció Dahmer en Ohio. Y en la carta, manifiesta que PETA quiere comprarla para convertirla en un restaurant vegano. Este tipo de geniales ideas que solamente se le pueden ocurrir a Ingrid ha causado revuelo en los ámbitos noticiosos ya que este es el inmueble donde Dahmer cometió su primer crimen.

Ingrid habló con varios representantes de la prensa y dijo, “Queremos transformar un pasado negativo en un presente positivo. Y no perdió la ocasión para comparar a todas las víctimas animales de Dahmer con las 17 personas que asesinó. “PETA siempre busca la forma de que la gente preste atención a la inherente violencia en contra de los animales utilizados para la producción de carne, huevos y leche la cual implica procesos que resultarían totalmente chocantes hasta para la persona más dura de corazón. La casa de Dahmer nos da la oportunidad de fomentar la empatía por estas víctimas y hacerle ver al público que una dieta compasiva puede cambiarlo todo”, dijo Ingrid.

La casa localizada en Akron, donde Dahmer mató a la primera de sus víctimas en 1978, ha estado en el Mercado desde le mes pasado y PETA planea convertirla en un restaurant vegano. El inspector de zona de la ciudad, Bill Funk, dijo que la casa tal vez no pueda ser vendida para propósitos comerciales porque se halla situada en una zona residencial, pero un representante de PETA dijo que ellos están dispuestos a hacer todas las reformas necesarias para que su proyecto se haga realidad. Es más, ya hasta tienen listo el nombre y el menú del restaurante. Piensan llamarlo “Eat for Life: Home Cooking” y dicen que ofrecerán diversas entradas como brochetas de tofu con chipotle a la barbacoa, cazuela vegana de “pollo”, y crema agria vegana, entre otras.

El corredor de inmuebles Richard Lubinski, encargado de vender la casa opinó que esta venta sería positive y que ayudaría a quitar la mala reputación que el inmueble tiene en la comunidad.

Probablemente, no muchas personas estarían interesadas en comprar una casa como esta; por eso la idea de PETA llega en el momento preciso y con la intención adecuada… siempre con el propósito de ayudar a los animales en ¡TODAS las formas posibles!

 

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