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Monthly Archives: June 2016

Activismo Efectivo

No podemos exigir

Estoy segura que, en innumerables oportunidades, ya les he dicho que los buenos deseos, las buenas vibras, las bendiciones, los LIKES en Facebook y todas las peticiones de santidad al Vaticano a favor de las personas que trabajamos por la causa de los animales NO le sirvan de nada a ellos…..en lo absoluto.

Tomar una foto a un animal sufriente, enfermo o atropellado y pedir ayuda por todas las redes sociales habidas y por haber, no es hacer una labor efectiva para ayudarlos. Lo que alguien a quien verdaderamente le importan los animales debería hacer es recoger a ese animal sufriente y llevarlo a un veterinario para que alivie o termine con su sufrimiento. Todo lo demás es palabrería barata y sale sobrando. Si todas las bendiciones que recibimos pidiéndonos que “no cambiemos jamás” llegaran acompañadas de una donación para continuar con nuestro trabajo, sería otro cantar. Pero ese nivel de compromiso o solidaridad solamente se alcanza cuando a la susodicha persona, los animales le importan a un nivel de acción efectiva y no de lástima improductiva.

La causa de los animales es asunto serio y de compromiso; no de sensiblería pasajera. El activista efectivo es una persona de acción, alguien ávido de conocimiento, de usar sus talentos a favor de los animales; alguien que se incorpora al movimiento con la determinación y la disciplina necesarias para aprender, para ejecutar sin cuestionamientos y para enseñar.

Muchas personas, de todos los tamaños, edades y profesiones, dicen que no pueden ayudar a los animales por falta de tiempo, dinero, o conocimiento. Eso es una falacia total, porque TODOS podemos hacerlo en un sinnúmero de formas que solamente requieren del deseo de hacer las cosas bien.

Hoy les presentaré una lista de ideas, tan completa y fácil de seguir que NADIE podrá decirme que no encontró algo concreto que hacer. Es más, si después de leerla, aún encuentras excusas para seguir llorando y lamentándote por los sufrimientos de los animales, es mejor que te dediques a otra cosa en la que verdaderamente puedas ayudar. Todo lo que se necesita es un buen manejo de tu tiempo, voluntad de aprender y una determinación férrea que te la dará la simple imagen de cualquier animal sufriente. Si pones en práctica alguna de estas sugerencias, o mejor aún, si las desarrollas todas dentro de tu propio tiempo, estarás ayudando a cientos o tal vez miles de animales de manera concreta. Recuerda que ellos no tienen tiempo de esperar a nadie; ellos no tienen tiempo para oír tu larga fila de excusas. Ellos necesitan de tu acción inmediata hoy mismo.

¿Estás listo a ayudar? Aquí van las sugerencias:

Crea diferentes escenarios de conversación con preguntas comunes: Anota todas esas preguntas repetidas que te hace la gente sobre dónde encuentras tus fuentes de proteína o por qué no te dedicas a trabajar por los niños y crea respuestas cortas, objetivas y concretas que te permitirán educar a todo aquel que continúe preguntándote cosas sin sentido. Es una buena idea citar estadísticas, fuentes fidedignas y anécdotas que reafirmen tu punto de vista.

Paga por un aviso en tu comunidad. Si tienes los medios económicos necesarios o si puedes organizar una colecta con tus vecinos y amigos, paga por un anuncio publicitario, banderola o posters que promuevan los derechos de los animales. Puedes escoger entre una gran variedad de temas interesantes. Asegúrate de nunca usar caricaturas y de que tu redacción sea impecable.

Muestra videos o películas con temas relacionados a los derechos de los animales. Puedes hacer esto en tu barrio, entre tus amigos, o en la calle. Escoge los videos apropiados para el público al que invites. Y ¿por qué no servir o vender bocaditos veganos durante la presentación? ¡Esos fondos te podrían servir para esterilizar a algún animal de tu comunidad!

Baja la aplicación de PETA en tu celular. Y participa activamente en los casos que requieran de tu apoyo. La mayoría de las veces, solo tienes que añadir tu firma a cartas o peticiones que ya están hechas. ¿Qué puede ser más fácil que eso?

Corrige el lenguaje y/o imágenes especistas SIEMPRE. La gente, en general, nunca aprenderá a dejar de usarlo si tú lo pasas por alto. Investiga y aprende datos fascinantes sobre los animales que son comúnmente víctimas de peyorativos o insultos y educa a quien esté usando esos términos. Recuérdale a todo el mundo que los animales NO son cosas, ni objetos, ni propiedad de nadie. Son seres, con nombres, historias, y experiencias propias que merecen respeto. Ayuda a que la gente borre de su vocabulario frases como: “Sucio como un cerdo”, “Eres una perra”; “Corrupto como una rata”, etc.

Educa con el ejemplo. No hay nada más importante y consecuente que esto. Mantente firme en tus convicciones y no claudiques, ni traiciones tus principios.

Crea un grupo activo en tu comunidad. Tus objetivos pueden ser políticos, educativos o simplemente comunitarios como hacer que todos tus vecinos recojan las excretas de sus animales de compañía cuando los llevan a pasear; organizar un programa de vaso de leche con leches alternativas; hacer un club de lectura; visitar a todos tus vecinos para asegurarte que todos sus animales domésticos ya estén esterilizados, etc. Recuerda que puedes crear estos grupos en tu vecindario, tu club local o tu iglesia.

Dona libros, videos o películas relacionados a los animales a tu biblioteca local. Revisa muy bien el contenido de los mismos y dónalos a un club de niños o a cualquier centro educativo o biblioteca municipal o local.

Distribuye volantes, stickers, o pines. Sé amable y ofrécelos a los transeúntes o a los pasajeros del transporte público. Nunca fuerces su entrega a quien no quiera recibírtelos. Si te rechazan de manera grosera o te los tiran a la cara, recógelos, estíralos y vuelve a usarlos. Da las gracias a la gente grosera y continúa tu labor. Recuerda que los animales NO tienen tiempo para que te involucres en líos con gente que quiere permanecer ignorante o indiferente.

Lleva platillos veganos a tu centro de trabajo. ¡Y si eres un excelente cocinero (a) todo saldrá mucho mejor! No te olvides de llevar varias copias de tu receta para distribuirlas entre los comensales.

Obsequia regalos veganos. Y no te olvides de incluir una tarjetita promoviendo el lugar o el nombre del artesano donde los compraste e información sobre las vidas que ese regalito ha salvado.

Usa camisetas con mensajes alusivos a la causa. Si vistes sport, una camiseta con un mensaje a favor de los derechos de los animales es la manera perfecta de invitar a la conversación y promover la causa. Si tienes que vestir de manera formal, un prendedor o pin sobrio y elegante tendrá el mismo efecto.

Reparte material informativo en todo momento. Siempre lleva contigo volantes, folletos, stickers, pines o cualquier otro material educativo que puedas entregar a personas o dejar en restaurantes, consultorios médicos, colegios, buses, aeropuertos, aviones, taxis, etc.

Habla sobre los derechos de los animales en las colas de los cajeros. Mientras esperas para pagar por tus compras, no dejes de mencionar lo riquísimas que son las leches alternativas; todos los kilos que acabas de bajar al convertirte en vegano o lo bien que le va a tu perrita ahora que está esterilizada.

Veganiza tu cafetería. Si eres estudiante, trabajas en alguna compañía pública o privada, o conoces a alguien en comedores municipales o populares, habla con la persona encargada de la cafetería y pídele que incluya opciones veganas en el menú. ¿Qué tal si estableces un “lunes sin carne”?

Organiza mesas informativas. Las puedes ubicar en parques, ferias, festivales, conciertos, etc. Asegúrate de tener suficiente material impreso, algunos posters impresos, y una hoja para que las personas interesadas te dejen sus datos. También podrías vender algunos productos alusivos o colocar una pequeña alcancía para donaciones.

Organiza demostraciones educativas. Asegúrate de organizarlas muy bien y sin errores. Puedes escoger diferentes temas, pero asegúrate que sean creativas y que se desarrollen en un lugar céntrico y bien concurrido. Averigua si necesitas obtener permisos municipales.

Comparte video juegos en tus redes sociales. PETA tiene varios juegos que podrías compartir entre tus familiares, conocidos y amigos.

Distribuye libros para colorear o comics con temas de defensa animal. Puedes descargarlos, copiarlos o traducirlos para distribuirlos en clubes y colegios. Los materiales de PETA, en inglés, son excelentes para repartirlos en las clases de inglés. Si los distribuyes en los colegios, tal vez podrías venderlos a precios cómodos para financiar campañas de esterilización en esa área. Si no es posible venderlos, tal vez los niños pudieran colocar alcancías en sus clases para el mismo propósito y luego contactarse contigo cuando estén llenas.

Organiza un Comité de Acción Política (CAP). Las mejoras en las vidas de los animales están muy relacionadas a la política. Si tienes interés en eso, crea un CAP para monitorear el trabajo de tus representantes, hablar con congresistas, crear leyes beneficiosas para los animales, etc.

Convence a tus tiendas locales para que incluyan productos veganos. Dales la información que necesitan para que incluyan productos alternativos veganos en sus inventarios.

Sé voluntario en lugares que tienen animales para adopción. Colabora con ellos en las innumerables labores para las que requieran voluntarios; organiza campañas de recolección de alimentos, juguetes, platos, o de productos de limpieza. También puedes ayudarlos acicalando a los animales que tienen o enseñándoles comandos básicos de entrenamiento, para que sus posibilidades de adopción aumenten. Una buena idea es tomarles lindas fotos naturales (sin disfraces, porque los animales no son payasos) para compartirlas en redes sociales y posters. Otra buena idea es construir casitas para perros adecuadas y llenarlas con paja en vez de trapos y frazadas que albergan pulgas, garrapatas y parásitos. Si te gustaría recibir un plano para construir estas casitas, envíame un email a: animalialatina@gmai.com

Escribe cartas a los editores de periódicos y revistas. Si eres bueno redactando, escribe cartas a diarios y revistas en papel o virtuales sobre temas relacionados a los animales. Sigue de cerca las noticias y aprovecha la oportunidad de hacer que tu voz se escuche claramente.

Haz que tu jardín sea invitante a otras especies animales. Siembra plantas, flores de colores y árboles frondosos para que sirvan de vivienda y protección a aves, abejas, mariposas y otros animales silvestres.

Lo más importante de todas estas ideas es: NUNCA quedarte callado cuando seas testigo de cualquier crueldad contra los animales. Entiendo que la primera vez que lo hagas tal vez te sentirás nervioso, tímido o con miedo a la confrontación; pero saca fuerzas de tu convicción y recuerda que, si no hablas, los animales seguirán sufriendo y siendo explotados. No tienes que alterarte, levantar la voz o convertirte en un energúmeno. Solo tienes que ser educado, pero firme, pues de ti dependen las vidas de los animales que dices amar y respetar.

Por favor, ten la libertad de comunicarte conmigo si estás interesado en poner en práctica cualquiera de estas ideas o si deseas contarme tus experiencias. Soy tu fuente de información y apoyo para todo lo que tenga que ver con el desarrollo y propagación de nuestra lucha.

 

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Hartazgo en acción

Hartazgo

¿Seré yo, o será una condición que llega con la madurez? Últimamente el hartazgo tarda mucho en despedirse de mí para permitirme seguir viviendo en esta maraña de gente cada vez más innoble, cada vez más impía, cruel y estúpida. Dicen por allí que el hartazgo tal vez es una oportunidad para eternizar el olvido; pero el olvido es precisamente un lujo que los activistas por los derechos de los animales no nos podemos dar.

En estas últimas semanas hemos sido testigos de dos actos particularmente indignos en los que la estupidez humana le ganó la partida al sentido común, a la decencia y a la empatía que se espera, por lo menos en una cantidad ínfima, de seres que voluntaria y conscientemente han esclavizado a animales a quienes privaron de sus familias, sus hábitats y sus vidas como seres de la creación.

El primer caso en el zoológico de Santiago en Chile donde un demente desnudo se arrojó al foso de los leones. Los medios rápidamente se apresuraron a decir que “las imágenes podían herir susceptibilidades” pues los leones, molestados por el loco suicida, empezaron a hacer lo que les dicta su naturaleza. No atacaron al imbécil porque eran leones malos, asesinos o ávidos de sangre, sino porque así lo determinaban siglos y siglos de naturaleza establecida. ¿Y dónde quedó la susceptibilidad por los disparos que acabaron con estos magníficos animales? Estoy completamente segura que en ese momento también había niños presentes, pero, en esta sociedad especista y cruel, ese detalle queda olvidado. Con taparles los ojos y comprarles una golosina barata para que se les pase el susto basta. De allí, a cogerlos de la mano y a seguir enseñándoles la larga fila de esclavos que, con ojos tristes, con el espíritu muerto y con claros signos psicóticos deambulan en círculos en eternas jaulas esperando el día en que la muerte los libere. ¡Linda lección para los niños¡¡Excelente lección en valores, en principios, en la idea central de lo que la libertad, el respeto y la decencia significan! Su desensibilización se refuerza y su capacidad de empatía se reduce a niveles mínimos, reforzando la idea de que los animales están en este mundo para servirlos, para comerlos, para usarlos, para entretenerlos, para matarlos a balazos cuando la vida de “cualquier” humanoide – aunque éste no valga la pena – esté en riesgo. Esa fue precisamente la excusa especista de Alejandra Montalva, la directora del zoológico chileno, cuando fue entrevistada por la prensa.

Y luego, en el Zoológico de Cincinnati, después de más de 17 años de explotación y cautiverio, el gorila Harambe murió baleado por la irresponsabilidad de una tipa incapaz de controlar a su hijo. Harambe, siendo gorila, teniendo en sus genes la característica de ser un animal sociable y familiar, y siendo vegetariano, siempre asumió una actitud de protección frente al mocoso intruso. Pero los gritos de los humanoides, la confusión y la premura del momento, tal vez lo confundieron un tanto al punto de que arrastró al niño sin saber qué hacer. Los que sí supieron que hacer fueron quienes lo mataron bajo el pretexto de “salvar” la vida del niño.

Luego de la injusta muerte de Harambe, la etóloga Australiana Gisela Kaplan de la Universidad de Nueva Inglaterra afirmó que el niño nunca estuvo en peligro pues él, por ser un niño, no representaba una amenaza para el gorila. Harambe hubiera entendido que se trataba de un niño indefenso necesitado de protección. Kaplan dijo que los gorilas no son una especie agresiva y que, si el gorila hubiera querido dañar al niño, le hubiera dado alguna señal de advertencia, como golpear repetidamente su pecho, a la mejor usanza de los gorilas protectores de su grupo.

Harambe estaba investigando lo que sucedía y por eso se dirigió al lugar en el que el niño estaba. Él simplemente estaba siguiendo su comportamiento natural y probablemente su intención fue mover al niño lejos de todos los gritos de la gente. Entre los primates, los gritos solo se utilizan en situaciones extremas y cuando esto sucede sus niveles de estrés se elevan.

Finalmente, Kaplan dijo que la muerte de Harambe tendrá un tremendo impacto en el grupo de gorilas. Todos sentirán el duelo y no podrán reemplazarlo con otro macho. Los gorilas tienen una conexión afectiva muy estrecha y el grupo entero quedará destruido.

Son este tipo de acciones las que me llenan de un hartazgo un tanto paralizante. Todo esto sumado a otras noticias que claramente indican que algunos seres humanos son la peor maldición que le pudo caer al mundo animal. Animales abusados en las calles, animales hacinados en pseudo-albergues por personas que – aunque tal vez bien intencionadas –  no entienden que una vida de privación y de miseria NO es la vida que ningún animal merece. Gente mentalmente inteligente que aún me sale con la excusa de que no hay suficiente comida vegana para satisfacer su paladar adictivo; gente enferma que a pesar de sus padecimientos sigue aferrada con uñas y dientes a los cadáveres y secreciones animales que les produjeron dichas enfermedades; gente que, en este tiempo y época, aún cree que tomarse una maldita foto con un animal en cautiverio es algo digno de reconocimiento y celebración.

Nos acusan de ser misántropos, pero, ¿cómo se puede ignorar, superar, olvidar o perdonar toda la serie de crueldades perpetrada sobre seres inocentes a los que la humanidad ha esclavizado desde el principio de los tiempos? ¿Hasta cuándo tendremos que esperar, o, mejor dicho, hasta cuándo tendrán ellos que esperar?

Hay momentos en los que desearía que una gigantesca revuelta ávida de justicia contagiara a todas las especies animales del planeta, que una hecatombe animal, similar a la transcendental escena de César diciendo “¡Noooo!” en el Planeta de los Simios, cayera con todo su poderío y fuerza contra los humanos explotadores y abusivos. Solo nos salvaríamos quienes los defendimos y protegimos a TODOS, salvaguardados con una “V” indeleble como señal de aceptación de un nuevo pacto de vida, libertad y justicia. Podemos tener sueños legendarios y épicos, ¿no? Pero en el entretiempo, hay que saber trabajar coordinadamente y sin ridículas envidias y rivalidades que de nada les sirven a los animales. Ellos no tienen tiempo para esperar a que se decida que foto, que cara o que logo se publica en la prensa.

Y para que eso suceda, hay que saber seguir los ejemplos eficaces, correctos; los ejemplos modelos como los que a mí me da mi Alma Mater, PETA. Nadie en el mundo entero trabaja como ellos; nadie tiene el mismo nivel de compromiso, de eficacia, de estrategia, de energía y de positivismo pese a la crueldad más extrema.

Estar con ellos hace unas semanas fue un bálsamo reparador para mi espíritu cansado y harto. Ahora mismo que necesito una inyección de paciencia y energía solo tengo que escribirles y el milagro sucede. Me levanto del hartazgo, miro un reflejo cansado en el espejo, y a la segunda vez, sé que no queda otro camino que seguir y seguir y seguir. No me queda otra opción con la que pudiera vivir tranquila. Sé que es la opción correcta, la única, la válida, la verdadera….

Bien lo dijo Schopenhauer, “La existencia humana debe ser una especie de error”. Concuerdo con él al cien por ciento (con honrosas excepciones, por supuesto); pero mientras dure esta batalla terrenal, no me queda otra que seguir luchando.

 

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