RSS

Category Archives: Educación Humanitaria

Jesucristo sigue esperando

malnacidos HDP

Aunque técnicamente laico, el Perú no es un país en el que todas las religiones tienen exactamente la misma importancia y consideración. La religión católica ha estado involucrada en la vida social, política y económica de los peruanos desde que el cura agustino fray Vicente de Valverde entró a la Plaza de Armas de Cajamarca el fatídico 16 de noviembre de 1532.

En la actualidad, una gran cantidad de católicos decepcionados de su iglesia original han optado por convertirse en evangélicos ante la molesta mirada del clero y el rechazo de católicos empedernidos que no dudan en cerrarles la puerta en la cara cuando llegan a predicar su versión de la palabra de Dios. Lima está llena de ventanas que lucen stickers en los que lee: “esta casa es católica”.  Si los católicos creen que esta es la manera más efectiva de persuadir a los persistentes evangélicos o testigos de Jehová, están muy equivocados. De la misma manera, si un católico promedio inicia una conversación sobre la Biblia con ellos, es muy probable que no puedan presentar muchos argumentos por el simple hecho de que la gran mayoría de ellos no tiene la menor idea de lo que dice la Biblia. Como buenos “católicos de botica”, (que toman de su religión sólo lo que les conviene y cuando sea necesario) se conforman con la lectura bíblica de los domingos que el cura de su parroquia presenta entre los bostezos y el aburrimiento de la masa.

Y es precisamente esta ignorancia teórica e histórica la que hace a esa religión y a sus líderes totalmente inconsecuentes y anacrónicos. No tenemos que remontarnos a los inicios del pontificado para darnos cuenta quiénes y cómo se nombraban a los Papas; cómo éstos llegaban al poder y – lo más importante – cómo utilizaban su poder e influencia para conseguir lo que querían, para hacerse más ricos o para servir  a los intereses de quienes los mantenían en ese alto puesto.

Ya es hora de que la gente entienda que el Papado no es un puesto moral o espiritual; es un puesto altamente político que sobrevive en los tiempos modernos basándose en las influencias que genera. Miles de seguidores reconocen su autoridad y contribuyen, directa o indirectamente, a su permanencia; pero son realmente escasos los que son prueba viviente de las claras enseñanzas de Jesucristo. El verdadero Jesucristo, aquel que la iglesia católica ha desfigurado, Jesucristo el esenio era humilde, compasivo, vegetariano, y limpio en cuerpo y espíritu; en toda la extensión de la palabra, era un espíritu superior y de luz. Nada de esto se compara con una iglesia que elige ser sorda y ciega al sufrimiento no solamente de la humanidad, sino también al de los animales.

Muy pocas personas saben que ellos fueron los verdaderos fundadores de lo que más tarde se convertiría en la cristiandad. Santa Ana,  José y María, Juan el Bautista y Juan el Evangelista fueron esenios y es muy interesante saber que ellos podían diferenciar entre las almas despiertas, las que estaban parcialmente despiertas y las que aún estaban dormidas. Su tarea era principalmente ayudar a que estas últimas progresaran. Sólo las almas que se consideraban despiertas podrían recibir la iniciación en los misterios de la Fraternidad Esenia, integrada por hombres y mujeres que conocían las sagradas escrituras de múltiples religiones de las que obtenían los mejores conceptos. Entonces comenzaba para ellos el sendero de evolución, que ya no se detiene más a través del ciclo de sus encarnaciones.

Asimismo, Jesucristo instruyó a sus seguidores esenios a tomar el voto nazareno de no volver a comer carne ni tomar bebidas fermentadas nunca más. El Maestro dijo que si alguno ingería carne o tomaba alcohol, no podía recibir su palabra. Esta disciplina era aplicable tanto en el aspecto externo de la vida, como en el interno. El Maestro enseñaba que el vegetarianismo físico tenía que complementarse con el vegetarianismo psíquico, con una actitud de vida interna llena de una moralidad viviente, de un activismo pacífico, de una voluntad tenaz y serena, y de una mente clara y abierta.

Entonces, una iglesia que va precisamente en contra de estos principios, es una iglesia traidora y corrupta; totalmente deformada de sus principios originales y eso es lo que la gente pensante ve con sus propios ojos cada vez que presenciamos, por ejemplo, la impunidad existente en los casos de curas pedófilos y en los espectáculos donde se torturan y masacran a miles de animales utilizando los nombres y los símbolos de una iglesia que por un lado es indiferente al enseñamiento de las verdaderas bestias en contra de un animal indefenso, y que por el otro, se llena la boca para predicar mensajes de paz, de amor, de solidaridad cuando en verdad son solamente palabras falsas, vacías, incoherentes.

La masa católica hipócrita se cuida mucho de no contribuir a la masacre diaria de animales en sus platos, pero no tiene empacho en comer pescados sofocados y con las entrañas desgarradas durante su celebración de Semana Santa. Esa semana no tiene absolutamente nada de santa, pues es una celebración al martirio, a la culpa, al dolor, a la tortura. Jesucristo, al ser el cordero de Dios, terminó con todas esas prácticas arcaicas y trajo un mensaje verdaderamente compasivo, humanitario y revolucionario que la iglesia católica se encargó de sepultar al escondernos la verdad de su doctrina pues la verdadera doctrina de Jesús no coincidía y más bien repudiaba al lucro, a la ambición, al boato, a la ambición.

Jesús fue humilde desde su cuna y nació rodeado de los animales que abrigaron su desnudez y su pobreza. Entró gloriosamente a Jerusalén montado en un noble burro. Aquel mismo animal al que sus falsos seguidores castigan y hacen trabajar hasta morir fulminados por un peso superior a sus fuerzas o víctimas de un látigo cobarde. Jesús amaba y respetaba tanto a los animales que no se los comía y amó tanto a los seres humanos que se sacrificó por ellos. Es realmente una lástima que su sacrificio haya sido en vano porque son muy pocos sus verdaderos seguidores. Pero aquellos que usurparon su iglesia y tergiversaron sus valores para su conveniencia, continúan pisoteando su legado. Todo aquel que masacra a un inocente toro haciéndolo que se ahogue lentamente en su sangre, todo aquel que mutile su cuerpo, todo aquel que bendiga sus instrumentos de tortura y todo aquel que se siente a regocijarte en su sufrimiento es un ser maldito que se consumirá en el infierno que ellos también crearon para intimidar a los crédulos.

Apelar al sentimiento, a la racionalidad o a los datos históricos que abundan, no es suficiente para estos seres diabólicos, para los que visten hábitos y sotanas y para los Mefistófeles de a pie; los que se cruzan con nosotros a diario, enorgulleciéndose de sus mal habidas acciones en contra de los otros seres de la creación. Cientos de santos e ilustres personalidades de esa iglesia corrupta han considerado a los animales nuestros animales; pero eso no tiene ninguna validez ni para el Papa ni para su curia o sus seguidores. Las bendiciones a los matarifes abundan, las misas en las capillas de los cosos taurinos le piden a Dios protección para el asesino y sus premios a la tortura llevan los nombres de santos patrones engalanados de oro y plata.

Las bulas, las leyes de protección y el llamado a la cordura no tienen aceptación en curas y monjas que lucran con el sufrimiento de los animales y de la gente. El cura que se sienta en Roma no tuvo empacho en decir que “El paraíso está abierto a todas las criaturas de Dios” pero está más que presto a distraerse con un pequeño tigre de circo que seguramente fue arrebatado de su medio natural y de su familia. Uno de sus secuaces, el padre Benedettini, subdirector de la Oficina de Prensa del Vaticano, dice que su jefe “está en armonía espiritual con toda la creación”, ¿cómo lo demuestra? permitiendo que un escapulario taurino en Lima, Perú, lleve el nombre del Señor de los Milagros. En una de sus alocuciones dominicales el 14 de enero de 1990, dijo que “los animales poseen un soplo vital recibido de Dios”, citando los Salmos 103 y 104, y reconociéndoles, por tanto, como “almas sensitivas”, ¿Y qué hace en la práctica diaria? Presta oídos sordos y mira hacia el otro lado cuando los activistas del mundo entero le solicitan, le piden y hasta le suplican que públicamente termine su colaboración con la tortura animal.

La palabra “animal” proviene de la palabra latina “anima”. Y está probado hasta el cansancio que los animales la poseen a un nivel aún más alto que los humanoides que caminan erguidos pero que tienen el alma torcida.

Monseñor Mario Canciani, fallecido en el 2007, prelado, teólogo, exégeta, filósofo y biblista afirmó en su libro “En el Arca de Noé: religiones y animales” que los animales no solamente tienen alma, sino que en el paraíso hay un lugar para ellos. Canciani fue durante años párroco de la iglesia de San Giovanni dei Fiorentini, muy cerca del Vaticano, y permitía y animaba a los fieles a que fueran a misa acompañados por sus perros, gatos y demás animales que convivían con ellos. Estas son las honrosas excepciones que deberían ser la norma vigente. Estas son las voces que deberían invadir los sermones de toda iglesia pues el mensaje de Jesús fue siempre un mensaje de denuncia, de emplazamiento a los cobardes, a los crueles, a los déspotas y a los hipócritas.

Es también Canciani quien, en otra de sus obras, “La Última Cena de los Esenios, nos enseña sobre la tesis histórica que sostiene que Jesucristo, al celebrar la pascua con el calendario esenio, y él mismo habiendo sido formado en esa comunidad, que era vegetariana y no aceptaba los sacrificios animales, no pudo haberse alimentado en aquella ceremonia con carne de cordero, sino que se inmoló él mismo como tal, salvando a un inocente.

¿Cómo se entiende entonces que, según la iglesia católica, los animales sean merecedores del paraíso en el otro mundo, pero en la tierra sus representantes y sus seguidores los hagamos vivir en un infierno?

¿Qué hay de católico, de cristiano, o de humanitario bendecir a los asesinos y pedirle a Dios que proteja sus vidas antes de las corridas? ¿Por qué se permite que crueles monjas acepten donaciones procedentes de la tortura o que se tomen fotografías en un templo posando con la encarnación satánica de un asqueroso torero? ¿Y todas las fiestas patronales en las que no falta ni el alcohol, ni la brutalidad, ni la ignorancia, ni la tortura animal? ¿Dónde está la caridad cristiana, el respeto a la obra de Dios? ¿Cree el Papa y todo su séquito que se debe permitir que esas turbas de borrachos indeseables realmente honran a un santo o a una virgen con estas acciones execrables?

Las excepciones a esa regla de maldad ya no existen. Solamente nos dejaron sabias enseñanzas que nadie ni recuerda, ni respeta. San Francisco de Asís, a la cabeza de todos, siempre viviendo lo que predicaba al decir que toda criatura en desgracia tiene el mismo derecho a ser protegida porque son nuestros hermanos; San Antonio Abad, vegetariano y fundador del movimiento eremítico, defensor y sanador de animales. Este santo, representado con un cerdo a sus pies, curaba a los animales heridos. Un día se le acercó una jabalina con sus crías, que estaban ciegas, y San Antonio Abad (o San Antón, como también se le conoce popularmente), les curó la ceguera. A partir de ese momento, se convirtieron en sus fieles acompañantes; San Roque, patrón de los perros en América Latina, quien después de vender su herencia familiar y entregársela a los pobres, inició un peregrinaje a Roma en donde contrajo la peste. Todos los días un perro llamado Melampo llegaba a la cueva donde el santo se refugiaba para llevarle un pan y lamerle las heridas. El noble Melampo no habrá usado ninguna túnica púrpura ni anillos fastuosos, pero fue más íntegro, decente y caritativo que cualquiera de esas lacras eclesiásticas que han manchado el mensaje original de Jesucristo.

Con su misma Biblia, alterada a su conveniencia a través de los siglos, los podemos exponer en su mentira y su mezquindad. En Eclesiastés 3: 18-21, leemos: “Yo pensé acerca de los hombres: si Dios los prueba, es para que vean que no se distinguen de los animales. Porque los hombres y los animales tienen toda la misma suerte; como mueren unos, mueren también los otros. Todos tienen el mismo aliento vital y el hombre no es superior a las bestias, porque todo es vanidad. Todos van hacia el mismo lugar; todo viene del polvo y todo retorna al polvo. ¿Quién sabe si el aliento del hombre sube hacia lo alto, y si el aliento del animal baja a lo profundo de la tierra?”

Y en Isaías 66:3 leemos: “Pero los que sacrifican toros son como los que matan hombres; los que ofrecen corderos son como los que desnucan perros; los que presentan ofrendas de grano son como los que ofrecen sangre de cerdo, y los que queman ofrendas de incienso son como los que adoran ídolos. Ellos han escogido sus propios caminos, y se deleitan en sus abominaciones”.

En Éxodo 20:13 claramente leemos la famosa frase “No matarás”. Estas palabras se utilizan a conveniencia de los abusadores y se malinterpretan, como si se refirieran sólo al asesinato de una persona, pero el hebreo original es “lo tirtzach” (לֹא תִרְצָח), lo que se traduce como: “No matarás”. El diccionario Hebreo-Inglés del Dr. Reuben Alcalá dice que la palabra “tirtzach”, utilizada especialmente en el hebreo clásico, se refiere a “cualquier clase de matanza” y no necesariamente al asesinato de un ser humano.

Los secuaces del Papa saben perfectamente bien que la bula “De salute gregis dominici” promulgada por el Papa Pío V en 1567 aún sigue vigente. Así lo recordó en 1920 el Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Gasparri: “La Iglesia continúa condenando en voz alta, como lo hizo la Santidad de Pío V, estos sangrientos y bochornosos espectáculos”. En 1989, el antes mencionado monseñor Canciani, entonces consultor de la Congregación para el Clero de la Santa Sede, declaró públicamente la validez de la bula, pero el actual heredero del trono en Roma prefiere hacerse el desentendido una y otra vez. En la declaración de la vigencia de la bula o en la condena abierta a las corridas de toros no hay ningún beneficio económico ni para él ni para su iglesia, por lo tanto ¿por qué tendría que darse por aludido? Es bien sabido que la principal motivación de su iglesia a través de la historia del mundo siempre ha sido el poder, el dinero, los asesinatos y la crueldad.

Mientras tanto las viejas beatas y los cucufatos de siempre seguirán persignándose, asistiendo a misas para hablar mal de la gente e hincándose ante otro pecador con sotana que permanecerá callado mientras que un animal es masacrado o un niño es violado. Sus asquerosas celebraciones seguirán con mantillas y sahumadoras, los políticos corruptos de turno les seguirán rindiendo pleitesía, y el pueblo, la masa ignorante que no lee, que no piensa, que no razona, seguirá ejecutando todas las excepciones a las reglas que los católicos son expertos en ejecutar.

Este es el trabajo arduo y duro de todos los activistas, de toda la gente decente que aún queda en este mundo. Aprender, educar y denunciar a viva voz todas estas aberraciones malignas, deplorables y rastreras. Nunca hay que olvidar que la ignorancia de los pueblos es la ganancia de las iglesias y de los gobiernos. ¿Alguien cree que al Papa le importa que se gasten millones en cada ciudad que visita? ¿Creen que le importa saber que con todo ese dinero se podría dar de comer a muchos pobres o educar a muchos otros niños? Han entrenado perfectamente a la gente pobre e ignorante para que sepan “llevar su cruz”, traduciéndose ésto en una tonta obediencia ciega a sus torcidas regalas, normas y costumbres crueles.

Que sea una de nuestras tareas diarias educar a todo aquel que se cruce por nuestro camino. Que sea nuestra misión tener convicción en nuestra causa, aunque en la lucha perdamos familiares, amigos, y otros beneficios. Somos soldados en una guerra injusta, malévola, cruel y despiadada; caeremos una y otra vez; pero, aunque caigamos definitivamente, debemos asegurarnos que otros tomarán la posta y representarán a los animales de una manera concreta, efectiva, pensante y profesional. Si no lo hacemos así, los animales seguirán siendo las víctimas de esta maldad encubierta y de esa fe vendida al más alto postor.

Y que a nadie lo engañen o lo asusten con las “llamas del infierno”. Todos nosotros, los que nos dedicamos a la lucha por los derechos de los animales, hemos vivido no uno, sino varios infiernos en los que injustamente se han inmolado millones de animales. Hemos visto a Satanás encarnado en matarifes, dueños de circos, zoológicos, toreros, cazadores y demás lacras. Los hemos visto en vivo y en directo y no nos hemos corrido. Correrse es traición a la causa y aunque solamente quede uno de nosotros vivo en cada batalla combatida, ese ser único regresará a buscar más aliados prestos a defender una causa justa y noble.

Ninguno de nosotros necesita una bendición, un velo, una mantilla, una mención en una misa o un anillo baboseado por la masa cruel. Nosotros ya somos seres privilegiados, de alma limpia y de corazón justiciero. Jesucristo, el verdadero, el único, el esenio que la iglesia católica fracasó en ocultar nos ve, nos sonríe y nos bendice directamente pues en cada una de nuestras acciones estamos demostrando que su sacrificio no fue del todo en vano. No somos nosotros los que hemos escupido en la fe. No somos nosotros los que no aprendimos el mensaje. No somos nosotros los que nos hacemos los sordos o miramos para el otro lado cada vez que delante de nosotros hay un animal sufriente. Nosotros somos los que, al salir de este mundo, lo haremos con la satisfacción del deber cumplido mientras que todos aquellos, con sotanas o no, que se regocijaban o se mostraban indiferentes ante el sufrimiento de un ser indefenso se pudrirán para siempre en el fuego de sus infiernos.

Y tú, Francisco, que no le haces honor a tu nombre, deja de pregonar lo que no ejecutas. Deja de engañar a la gente con palabritas sentimentalonas y empieza a manejar tu iglesia de acuerdo a las verdaderas enseñanzas de Cristo. Hiciste una revisión de los pecados capitales (¿Saben tus seguidores lo que realmente significa cometer un pecado capital?) y dijiste que “turbar la paz o consentir cualquier tipo de violencia, especialmente sobre los más débiles e indefensos, es un grave pecado contra Dios” y a los dos segundos criticaste a la gente que demostraba tener mucho interés en los animales. Es hora de que te quites la sotana, te pongas un par de pantalones y de una vez por todas destierres de tu iglesia a los maltratadores y asesinos que amparas.

Mi santo peruano, San Martín de Porres, ejemplo viviente de humildad y empatía, el que ayudaba a los seres humanos y a los animales por igual, solía decir: “El mismo tiempo malgastó en mí Dios que en hacer un ratón, a lo más dos”. Dios no malgastó su tiempo ni en crearte a ti, ni a un pequeño ratón. Dios no malgasta su tiempo en nadie. Han sido las iglesias creadas por motivos totalmente alejados a las verdaderas enseñanzas de los seres iluminados que las originaron quienes han retorcido un mensaje que es nuestro deber enderezar y propalar a los cuatro vientos. Solamente ese día, aunque nuestros ojos carnales no los vean, esta tierra podrá convertirse en un lugar digno. Y todos nosotros, los verdaderos activistas, lo veremos desde el Puente del Arco Iris. Y ese día podremos finalmente descansar.

escapulario

Advertisements
 

Tags: , , , , ,

Lecciones de vida

Amarelo

Todo el mundo estará de acuerdo cuando digamos que la educación en estos tiempos es totalmente diferente a la de antaño. Sin retroceder hasta trasladarnos a la época de que “la letra con sangre entra”, nos damos cuenta que los escolares de hoy gozan de un sin número de recursos que nosotros hubiéramos envidiado en otro tiempo.

El efecto de la tecnología en la educación es tan importante y relevante que, en estos tiempos, realmente no hay excusa para que ningún escolar deje de presentar un trabajo, realice una investigación, encuentre diferentes perspectivas para un mismo problema o haga un análisis exhaustivo de algún punto de vista. Hemos comprobado, tal vez con algunos trazos de decepción, que algunos héroes denominados así por libros de texto pre-concebidos, no fueron tales y hemos visto al mundo cambiar al punto de no poder recordar el nombre de todas las nuevas naciones emergentes en el mundo moderno.

Si me lo preguntan, yo estoy más que satisfecha y contenta de haber sido educada en una época en la que el esfuerzo, la dedicación y el empeño contaban. No era fácil ser muy buena alumna porque eso involucraba tener mucha organización, disciplina y compromiso. Cuando hacíamos tareas de matemáticas, no solamente debíamos brindar una respuesta, sino que teníamos que demostrar cómo habíamos llegado a ella y cuando leíamos textos para nuestras clases de humanidades teníamos que haberlos leído de tapa a tapa, para poder expresar nuestros pensamientos y opiniones. Los mapas del mundo había que dibujarlos y colorearlos y querer saber el gentilicio de los habitantes de Nueva Guinea, implicaba una visita a la biblioteca más cercana con block de notas y lápiz en mano, porque los libros de referencia, simplemente, no se prestaban. Así de complicada era la cosa, muy diferente a las experiencias con los buscadores de Internet de hoy que, en cuestión de segundos, te puede llevar a un tutorial para aprender chino o te puede decir – con video incluido – cómo hacer una germinación.

Ese tipo de educación tradicional aún es la que impera en las áreas rurales o alejadas de Latinoamérica. Miles de niños campesinos caminan o navegan cientos de kilómetros para asistir a una escuelita donde la modernidad se refleja en una carpeta destartalada, un viejo pizarrón, algunos lápices y una campana oxidada para indicar el almuerzo y la salida. Cuando veo noticias sobre el inmenso esfuerzo que hacen esos niños, de inmediato pienso en el desperdicio que veo en otros sitios; en la falta de aprecio que existe entre algunos escolares que no valoran todas las comodidades que tienen para aprender. Mientras que en Latinoamérica los políticos ponen a la educación pública en el último lugar de sus prioridades y siguen robando o delinquiendo, al pueblo, a la masa sufriente, se le mantiene ignorante pues esa es la mejor manera de controlarlo. Si en alguna época de la historia fue “pan y circo”, ahora es medio pan y vulgaridad, crueldad o basura.

Aparte de la buena formación académica que todo niño merece, son muy pocos los sistemas educativos del mundo que incluyen a la educación humanitaria como parte integral de su curricula. Se enseñan algunos valores en la clase, sobre todo en las escuelas primarias; pero no existen programas estructurados que sigan a los niños desde el inicio de su aprendizaje académico hasta el momento en el que salen a la vida.

Las razones por las que la educación humanitaria debería ser una asignatura mandatoria abundan y han sido ratificadas por agrupaciones profesionales de educadores, psicólogos y custodios de la ley. En este mundo impregnado de violencia, necesitamos niños forjados en los principios de empatía, compasión, tolerancia y respeto que todo ser humano debe poseer para poder aspirar a la creación de sociedades más cultas y más justas. Los principios de la educación humanitaria no pueden reducirse a escasas presentaciones durante el año escolar que solamente dejan un buen sabor de boca pero que no ahondan en la formación de los niños y jóvenes.

Si nos ponemos a pensar en los miles de estudiantes que no tienen vidas de familia, ni apoyo alguno; en todos los casos anónimos de niños y jóvenes con vidas personales realmente trágicas, nos daremos cuenta que las escuelas son los únicos centros donde estas personas encontrarán las herramientas para sobrevivir y ser funcionales en el futuro. ¿Cuánto tiempo más tomará darse cuenta que “el futuro del mundo” no es un asunto de suerte o de casualidad? Si verdaderamente queremos vivir en sociedades mejoradas, se tiene que trabajar el presente, representado en todos los niños y jóvenes que pueblan nuestros centros de aprendizaje.

Y regresando al hecho de las facilidades que el Internet pone a nuestras manos, la tarea se simplifica en gran forma. Todo lo que un educador interesado tiene que hacer es una búsqueda bajo el título “planes de clase de Educación Humanitaria”. Sé que, al principio, la labor podría ser ligeramente complicada, pero la práctica y la aplicación a las materias que se deben enseñar en la clase, harán que ese esfuerzo inicial se convierta en un placer. Las mejores clases que yo he dictado han sido lecciones relacionadas a temas de educación humanitaria. No son únicamente novedosas sino que también despiertan el interés y la participación de los alumnos. Sus temas únicos, relevantes y actuales motivan a que los alumnos se involucren en el tema y quieran hacer el bien. ¿A quién no le gusta que las generaciones futuras demuestren empatía, compasión, respeto y tolerancia hacia todas las formas de vida?

¿Utópico? No lo creo. Si bien es cierto que no todos los alumnos reaccionarán de la misma manera, el mensaje estará allí, vivo y presente, y la semilla ya se habrá plantado para florecer a la hora y en el lugar indicado.

Un caso particular que llamó mucho mi atención y me dio mucha ternura fue el caso de Amarelo, un perro viejito que un buen día llegó a vivir en una escuela de Uruguaiana, un pueblo localizado en la frontera entre Brasil y Uruguay.

Yo no creo para nada en las casualidades. Amarelo llegó a esa escuela por un propósito pre-destinado: el de ayudar, animar y hacer sonreír a todo aquel que cruzara su camino; llegó a la escuelita para dar lecciones de amor, sabiduría, compañerismo y lealtad.

Es así como vienen las mejores cosas de la vida, de manera inesperada. Pudo irse o quedarse solamente un día; pero él hizo de esa escuela su casa, y al permanecer en ella, empezó a dar lecciones a todo aquel que tiene la suerte de conocerlo.

La Escuela Don Hermeto ha sido el hogar de Amarelo por 16 años y es allí donde el vive pasando las horas de salón en salón, tal vez alegrando a los niños, tal vez calmándolos o dándoles ese apoyo poderoso que solamente un perro puede dar. Me imagino que ante su presencia, nadie se siente mal, ignorante, malcriado o temeroso porque los niños saben que los perros no juzgan, ni critican a nadie. Simplemente aman.

Miembros del personal de la escuela describen a Amarelo como amigable, amoroso y carismático. Debido a sus años y a su vida anterior de callejerito, Amerelo enfermó hace un tiempo, y los niños al verlo en esa situación hicieron una colecta para llevarlo al veterinario y comprarle sus medicinas. Amarelo no tendrá lujos y riquezas en esa escuelita de pueblo chico; pero él es millonario en el amor que le brindan los niños a quienes él considera amigos para toda la vida.

Los profesores manifestaron que Amarelo ayuda a los jóvenes con lecciones de solidaridad y respeto hacia los animales e incluso fue fuente de inspiración para crear un concurso de talentoso. Como resultado el mejor diseño de Amarelo fue pintado en una pared de la escuela. ¡Excelente manera de vincular las clases regulares de los estudiantes con principios de educación humanitaria!

Uno de los profesores del centro escolar afirmó:

“La cuestión del espíritu de solidaridad es también que los animales merecen respeto. Nosotros hemos logrado transferir ese sentimiento para los alumnos y ellos para sus familias. Eso es genial porque genera cambios sustentables en el respeto y cuidado de los animales a todo nivel”.

 Mucho me temo que, un día, dentro de su carrera pedagógica, Amarelo también tendrá que enseñarles a los niños sobre la muerte. Podrá despedirse de algunos y, para otros, su  partida será la primera noticia de un inicio de día de clases. No habrá forma de calmar el dolor de sus amigos humanos; pero espero sinceramente que el corazón y el alma ya preparados de los niños extiendan su compasión y generosidad al próximo Amarelo de la calle.

Yo estoy convencida de que con una buena organización y muchas ganas, se pueden lograr maravillas. ¿Por qué no fomentar la idea de que toda escuela tenga un Amarelo? Un perrito recogido de la calle al que se le proporcione un hogar en el centro educativo, conjuntamente con todas las cosas que un animal de compañía necesita: cuidado veterinario, una identificación, un collar, una correa, comida y agua fresca y limpia y, sobre todo, un compromiso de por vida. Estoy absolutamente segura que los niños de escuelas como esa saldrán totalmente beneficiados de haberse educado en la compañía fiel de un perro que no los juzgará si no recuerdan las tablas de multiplicar, la capital de Suiza o el teorema de Pitágoras. Es más, a él le podrán leer para mejorar su lectura, podrán escribir muchísimas historias sobre su vida, crearán dibujos preciosos, y aprenderán todo lo que se pueda saber sobre el origen de los perros en sendas clases de historia, geografía y estudios sociales.

Pero lo más importante de todo es que aprenderán a convertirse en seres compasivos y humanitarios. Entenderán que cuando uno le extiende la mano a un ser necesitado nuestra alma y nuestro corazón son los que quedan bendecidos. Aprenderán a que la lealtad tiene que ser a prueba de balas y no temporal o convenenciera. Sentirán que cuando el mundo entero se nos viene abajo o se nos rompe en mil pedazos, esa pata amiga que se posará en nuestro regazo traerá la fuerza necesaria para poder seguir adelante.

La decencia de un perro es el mejor modelo, el mejor regalo que cualquier ser humano podría tener. Y si finalmente podemos contar con una gran mayoría de gente decente, comprometida y compasiva, ¿no habremos entonces creado ese mundo mejor?

Ese mundo mejor del que se habla en novelas, fábulas y canciones sentimentales puede ser una realidad concreta cuando se trabaja en su construcción y en su mantenimiento. Lo veo en los ojos y en las actitudes de mis alumnos cada vez que incluimos un tema de educación humanitaria en nuestras clases. Y ellos no son niños; son jóvenes vulnerables, con una dosis considerable de problemas personales, sociales y económicos. La visión del mundo y de la realidad que nos rodea cambia cuando nos ponemos en la piel, en la vida, y en el sufrimiento del otro. Una vez que se llega a esa realización, ya no hay vuelta atrás.

Un buen día, un callejerito llamado Amarelo decidió entrar a una escuelita y con su sola presencia le cambió la vida a todos los que tuvieron el interés y la fortuna de conocerlo y de amarlo. Abramos entonces nuestros corazones y nuestras puertas a todos esos Amarelos que aún andan merodeando por allí, buscándonos….

Amarelo 1

Amarelo se ganó el amor de todos los niños

Amarelo 2

Asistiendo a clases en la Escuela Don Hermeto

Amarelo 3

Diseño ganador para el mural de Amarelo en la Escuela Don Hermeto

 

 

 

Tags: , , , , ,