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Tag Archives: dieta carnívora

Hitler nunca fue vegetariano

holocaust

La propaganda nazi, capaz de convencer a una gran mayoría de europeos durante la Segunda Guerra Mundial, fue una maquinaria efectiva, muy bien organizada y convincente. Sus maquiavélicos planes alcanzaron muchas metas y entre ellos, podemos citar la mentira de que Hitler amaba a los animales y era vegetariano.

No descarto la idea de que un ser cruel y despreciable como él les haya tenido afinidad. Hay que recordar que los animales son tan nobles que no saben distinguir a un monstruo de una persona buena. Durante su gobierno se pasaron algunas leyes a favor de los animales como la “regulación” del método judío de matanza que siempre ha sido muy cruel y, otra vez, “regulaciones” en la cacería. Quizás estuvo en contra del método de matanza judío simplemente porque era judío y sus leyes nunca fueron totalmente prohibitivas sino más bien, reformistas. El que tenía el poder absoluto, podría haber pasado leyes abolicionistas. Nunca lo hizo.

Como la mayoría de los dictadores, ávidos de poder y copiones del conocimiento ajeno, es muy probable que Hitler haya querido imitar el pensamiento de Wagner y Schopenhauer, a quienes admiraba, pero la verdad del caso es que la farsa de su vegetarianismo y amor por los animales fue una campaña propagandística muy bien organizada por su Ministro de Propaganda Joseph Goebbels, cuyo propósito era promover la mejor imagen del Führer y otorgarle un aire ascético.

Hitler sufría de muchos trastornos estomacales, gastritis aguda, sudoraciones y flatulencia excesivas y por esa razón cuidaba su dieta, pero nunca dejó de comer sus platos cárnicos favoritos: salchichas bávaras, albóndigas de hígado y piezas de caza rellenas y asadas.

Cuando llegó al poder disolvió todas las sociedades vegetarianas de Alemania, detuvo a sus dirigentes y clausuró la principal revista vegetariana del país. Durante la guerra, los nazis prohibieron todas las organizaciones vegetarianas en los territorios que ocuparon. Y Ian Kershaw, uno de sus biógrafos, narra que frecuentemente llevaba al cinto un látigo para perros con el que “disciplinaba” a sus perros. Tanto “amaba” a su última perra Blondie que cuando su captura era inminente, probó con ella el veneno que se supone acabó con su vida y la de su amante Eva Brown. La muerte de Blondie fue un acto cruel e innecesario pues, evidencia reciente y comprobable, sostiene que él y su amante huyeron a Argentina protegidos por el gobierno de Juan Domingo Perón.

Hitler admiraba al pro-nazi Henry Ford, el pionero de la industria automovilística de los Estados Unidos quien tomó la idea de la línea de ensamblaje después de visitar un matadero en Chicago. Hitler y los nazis simplemente reemplazaron a los animales condenados al matadero con judíos y fueron igualmente crueles e hipócritas con los seres humanos y los animales.

Mucha gente desinformada y ávida de defender sus hábitos cárnicos recurren a esta falacia para defender su consumo de cadáveres y secreciones animales, pero ahora ya sabes que sus argumentos carecen de validez histórica y ética.

Además, nuestros estilos de vida, no pueden estar basadas en lo que alguien más hizo o dejó de hacer. Podemos tomar los buenos ejemplos de gente evolucionada, pero no se puede justificar una o dos buenas características de gente maligna y cruel. Ser vegano no es una opción. Es un estilo de vida. No podemos caer en las garras del especismo para asumir que, nosotros, como seres humanos tenemos derecho a tomar una opción y otros seres no lo tienen.

Los miles de animales masacrados en los mataderos del mundo entero NO tienen NINGUNA opción y lo mejor que podemos hacer para liberarlos de manera efectiva y concreta es seguir educando con el ejemplo.

¡GO VEGAN NOW!

 

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¡Jamás patearía a un perro!

 

igualdad

En todos los años que tengo involucrada en el activismo por los derechos de los animales he escuchado frases como esa innumerables veces. Y a eso le hemos agregado las de “jamás iría a los toros”, “No uso productos probados en animales”, “Ya no tengo sweaters de lana en mi closet”, etc. Todo eso, muy loable por cierto, muy positivo y prometedor, pero… ¿qué pasa a la hora que enfrentas tu plato tres veces al día? La magia se rompe, el hechizo se termina y la falta de consecuencia es evidente.

Lo peor de todo esto es que los activistas veganos por los derechos de los animales enfrentamos situaciones como esas todos los santos días del año y las experimentamos, más que generalmente, con gente a la que queremos, apreciamos y hasta respetamos. Cada individuo en esta lucha piensa y siente de manera diferente. El único momento en el que necesitamos estar y pensar en unísono es cuando la causa nos delega una meta y debemos cumplirla como fieles soldados que obedecen a un bien mayor. En mi caso, para los que no los saben, mis afectos son bastante estructurados y no se dejan influenciar por vínculos de ningún tipo, ni siquiera los de sangre. Mi propia familia inmediata, con excepción de mi sobrina Paloma, que empezó su activismo cuando aún era muy niña, no gozó de mis totales afectos hasta que cambiaron su dieta. Ya lo sé… A este punto del partido me llamarán vegana extremista, mujer sin corazón, e irrespetuosa de las opciones de la gente. Pero, cuando se trata de la vida, la felicidad y la libertad de otro ser sintiente, esto NO es una opción. Cuando se trata de causar daño, miseria, esclavitud y dolor nadie puede hablar de opciones. Esa es una encrucijada moral y ética y lo único que queda es tomar partido.

Hay gente cercana a nosotros y a nuestro corazón totalmente incapaz de patear a un perro, tirarle agua hirviendo a un gato o de sentarse en un coso taurino para ver a un matarife maricón masacrar a un toro y a un caballo solo por demostrar la hombría que le falta; pero a la hora de comer, por alguna razón que nunca he podido entender, la repulsión por otras crueldades contra los animales, el rechazo a la permanencia de su esclavitud toma un descanso y proceden a satisfacer sus apetitos con los cuerpos mutilados de seres sintientes que sufrieron lo indecible antes de morir. Tal vez sus conciencias se consuelan pensando erróneamente que sus muertes fueron rápidas y que el sufrimiento fue mínimo, pero no hay nada más alejado de la verdad. Los animales destinados al consumo humano sufren durante toda su vida. Desde el momento en que nacen y son separados de sus madres y familiares, hasta el momento en el que mueren ahogados, quemados, acuchillados, asfixiados, etc. Padecen todos los sufrimientos ocasionados por las manipulaciones genéticas, hambre, sed, frío, laceraciones, lastimaduras, fracturas, abuso físico, estrés, violaciones sexuales y toda una lista interminable de situaciones de abuso. Sus cuerpos mutilados, engordados con hormonas para alcanzar proporciones y desarrollos anti-naturales, llenos de tóxicos, químicos y hormonas llegan a las mesas de los carnívoros solamente para enfermarlos tarde o temprano.

Esta es la mesa popular de la mayoría de las personas que, en otras circunstancias y escenarios, jamás serían capaces de causarles daños directos a los animales. Estas son las mesas de personas a las que queremos, con las que compartimos nuestras vidas y que inclusive, a veces, no comen cadáveres delante de nosotros “por respeto”.

¿Por qué será tan complicado el género humano? ¿Por qué la historia de su evolución y “desarrollo” está marcada por la falta de consecuencia en sus acciones? Lo hemos visto y detectado en todas las áreas posibles: los gobiernos, la política, los conflictos, los holocaustos. Es muy difícil en verdad para los activistas veganos encontrar el punto medio entre nuestros afectos y nuestras convicciones…..pero, una cosa sí tenemos en común: el nivel de esperanza que es distinto en cada uno de nosotros y el empeño por seguir educando utilizando cualquier medio posible y a nuestra disposición. A veces perderemos a algún ser querido en el camino. Todos esos que no quieren leer los reportes técnicos o científicos o los que se niegan a ver los videos que muestran a las industrias cárnicas y lácteas exactamente como son. Perder a un ser querido por mantenerse consecuente con la causa es una opción personal que no se le puede recriminar a nadie pues cada persona tiene diferentes niveles de apego a la gente. Para muchos de nosotros algunas personas están por encima de la causa y para otras, no.

Hay momentos en los que tendremos que proveer literatura y estudios científicos, o recetas veganas deliciosas preparadas en casa o en restaurantes de confianza. Habrá otros momentos en los que un video o una foto podrán lograr el objetivo. Una cita del libro religioso de preferencia, una introspección repentina, una visita a un santuario de rehabilitación, la sugerencia de un niño pequeño que, libre aún de la maldad y la avaricia personal humanas, les hace darse cuenta de que matar a alguien es totalmente reprobable….

Los activistas por los derechos de los animales tenemos el deber de probar todos estos métodos y muchos más. Debemos echar a volar nuestra imaginación y creatividad para crear shock, empatía, tristeza, liberación o un exacto sentido de la justicia con la finalidad de liberar a todos los animales víctimas de la opresión y crueldad humanas. Todo se vale en esta guerra contra la indiferencia y el egoísmo; todo, debidamente hecho, es aplicable para llegar a alcanzar la meta.

Si pudiera darles un cuchillo muy afilado a todos aquellos en mi lista de afectos que aún alimentan su cuerpo de muerte, y les pidiera que fueran a conseguir su propia carne, creo que nadie lo haría. Por eso es que esta sociedad humanoide creó a los matarifes y a los mataderos: para que otros seres de poca instrucción, de poca capacitación y tal vez con tendencias criminales, se conviertan en sus cómplices y se ensucien las manos por ellos. El paquete transparente de plástico en los supermercados o el animal colgado de un gancho en los mercados abiertos mancha las manos de toda una cadena de humanoides que, movidos por el lucro, el egoísmo, la indiferencia o la falta de empatía, continúan perpetuando una cadena de muerte y abuso.

A los mismos a los que les ofrecería el cuchillo, también les pediría que uno de estos día se dieran el tiempo de visitar un santuario animal. Desearía que tomaran unos minutos para observar como sería la vida plena de estos animales si no se hubiera instaurado la paleolítica idea de comérselos. Quisiera que los vieran libres, retozando en la naturaleza, disfrutando del sol, del aire, del césped, de sus congéneres. Quisiera que los vieran arreglando sus propios conflictos ejerciendo los órdenes naturales de sus especies y quisiera que los vieran con sus hijos. Si después de esta interacción única y personal que seguramente jamás han experimentado, aún les importa un bledo comérselos ya no diré más nada, pues cuando las reglas morales del universo establecieron eso de “no matar” nunca existieron excepciones.

Simplemente, mi lista de afectos se hará más corta y tal vez mis esperanzas se extenderán…

 

 
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Posted by on February 3, 2016 in Activismo efectivo, Veganismo

 

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El Sin Sentido

Meryl Srreep

Las religiones establecidas que a cada rato pregonan – sin darse mucha cuenta del karma que pagarán – que el mundo está llegando a su fin son portadoras de alarmantes noticias. Es posible que técnicamente no le llamen karma; pero las consecuencias estarán allí de una manera u otra. Todas estas religiones entre las que la católica se distingue por ser la peor, la más cruel y la más hipócrita, siguen torturando animales, permitiendo su abuso y explotación y promoviendo el consumo de sus cuerpos martirizados y mutilados. Los hermanos evangélicos que aducen ser seguidores de Jesucristo, no siguen el ejemplo de su líder y ni si quiera tienen la menor idea de que Jesús no solamente fue un activo revolucionario de las causas de todos los oprimidos, que fue vegetariano, y que su papito convertido en zarza ardiente, cientos de años antes de que él se sacrificara por una humanidad mayormente inservible e ingrata, declaró como ley el famoso y manoseado mandamiento (de acuerdo a las conveniencias de cada quien) de NO MATAR.

En realidad, que la humanidad entera desaparezca no afectaría para nada al planeta. Es cierto que gente valiosa también desaparecería pero creo que lo importante sería valorar las importantes aportaciones que brindaron antes de terminar su ciclo en esta tierra. Creo que la mayoría de estas personas estarían dispuestas a ofrecerse en sacrificio si es que con eso se daría paso a una raza nueva, productiva, decente y compasiva. Un caso diferente se produce cuando una especie animal desaparece. Ahí sí que el planeta saldría perdiendo. Para muestra, un ejemplo: Si las abejas (consideradas por quienes no saben nada sobre ellas como simples, dañinos y antipáticos insectos) desaparecieran “la vida sería un desastre global. Al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida. Sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni alimentos, ni hombres”, según las palabras de Einstein.

Mientras que el mundo de los humanoides se hace más rastrero, perverso, vulgar y estúpido, los que aún estamos en la lucha por los derechos de los animales, tenemos que seguir encontrándole el sentido al sin sentido. No nos queda otra alternativa. Y es precisamente por eso que nos encontramos desparramados por todo el mundo. Creo que a pesar de nuestros conflictos, pesadumbres y soledades individuales, tenemos que estar estratégicamente repartidos para combatir a las lacras que aún siguen torturando y masacrando a los animales. Por eso es un gusto enorme encontrarnos en conferencias, seminarios, simposios y eventos de todo tipo. Unas horas para compartir, para sentirnos libres de no tener que dar explicaciones, para recargar baterías, y de allí, de nuevo al frente de batalla que a cada quien le toca.

Últimamente hemos tenido que lidiar muy seguido con la ignorancia, la indiferencia y la estupidez de la mayoría de la gente. La tecnología actual, que debería ser utilizada como arma de auto-educación, es generalmente usada para lo opuesto. Es utilizada para entrar a un modo “viral” de derrame de materia gris a nivel mundial que ya no distingue lo correcto de lo incorrecto y que alegremente confunde la verdadera clase con lo chabacano y lo lógico con lo que bordea la imbecilidad más flagrante. Vemos ejemplos de esto todos los santos días. El mundo entero pendiente de las patadas que unos cuantos le daban a un balón, mientras que miles de inocentes civiles morían en Gaza; un retrasado mental que muere abaleado por el arma con el que le enseñaba a disparar a una niña de nueve años; y millones de descerebrados tirándose baldes de agua helada para ayudar a una causa que tortura cruelmente a millones de animales tratando de encontrar curas a enfermedades humanas. Sé perfectamente bien que es una gringada más, una babosada que los latinoamericanos copiarán sin siquiera preguntarse por qué; pero de todos modos son ejemplos concretos del estado de la raza humanoide que anda por el mundo como zombies, sin cuestionar lo cuestionable y sirviendo de cementerio ambulante para todos los cadáveres de las criaturas que engulle. ¡Qué lindas y graciosas deben ser esas imágenes de gente indiferente e ignorante desperdiciando el agua que otras comunidades en el mundo no tienen! Estoy segura que quienes tienen que pagar a diario por el vital elemento, no disfrutan de estas imágenes para nada. ¿Pero no es eso exactamente lo mismo que ocurre con el consumo de carne? Por supuesto, los humanoides están listos a hacer caminatas y marchas por los pobres niños escuálidos de África, pero con cada mordida al muerto que tienen entre dos tajadas de pan, están contribuyendo directamente al hambre mundial, al desperdicio del agua y al calentamiento del planeta.

Hace unos días, alguien me envió la entrevista de una de mis artistas preferidas. Una verdadera ARTISTA, en todo el sentido de la palabra, (salvo por su participación en MAMMA MIA, lo cual demuestra que todos cometemos errores) Meryl Streep. En la entrevista, Meryl dice lo que piensa, y precisamente eso es lo que sucede cuando uno llega a una etapa particular de la vida. A algunas personas les llega antes y a otras después, pero el momento del hartazgo, de desaparecer las apariencias, de ser políticamente incorrecto, siempre aparece. Es allí entonces cuando se medirán las amistades, los afectos, y las lealtades. Pero como dice Meryl, ¿para qué seguir con farsas a esta altura de la vida? A continuación, por si no lo vieron paso a incluirlo en este artículo. Dijo Meryl:

“Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en el que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere.
No tengo paciencia para el cinismo, las críticas en exceso y exigencias de cualquier naturaleza.
Perdí la voluntad de agradar a quien no agrado, de amar a quien no me ama y de sonreír para quien no quiere sonreírme.
Ya no le dedico ni un minuto a quién miente o quiere manipular. Decidí no convivir más con la pretensión, la hipocresía, la deshonestidad y los elogios baratos. No me ajusto más con la barriada o el chusmerío. No soporto conflictos y comparaciones. Creo en un mundo de opuestos y por eso evito personas de carácter rígido e inflexible.
En la amistad me desagrada la falta de lealtad y la traición. No me llevo nada bien con quien no sabe elogiar o incentivar. Las exageraciones me aburren y tengo dificultad en aceptar a quien no gusta de los animales. Y encima de todo, ya no tengo paciencia alguna para quien no merece mi paciencia”.

Coincido totalmente con sus opiniones. Añadiría que la paciencia no se acaba por la edad. Y ya ustedes saben que lo que la gente piensa de mí no me importa ni un soberano comino. Acepto un nivel de inflexibilidad; pero ese siempre está relacionado con el hecho de que NO hay excusa de ningún tipo para el abuso de los animales. Y en el caso de la amistad sincera; ésta no existe si no hay reciprocidad y olvido.

Meryl casi, casi, habló por mí. Ahora solo queda seguir trabajando por los animales en medio de esta jungla de humanoides, rescatando a los que se pueda, tratando de encontrarle el sentido al sin sentido.

 
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Posted by on September 2, 2014 in Activismo efectivo, Veganismo

 

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Consejo de McDonald’s a sus empleados

McDonalds

En un sitio de Internet destinado a sus empleados, McDonald’s califica el combo de hamburguesa, papas fritas y el refresco como la opción “no saludable”, y aconseja a su personal evitarlo si desean preservar su bienestar.

La “opción no saludable” es como McDonald’s define para sus empleados la combinación de hamburguesa, papas y refresco que, irónicamente, es la base de su oferta como restaurant de comida rápida.

El calificativo podía leerse en la sección sobre dieta de The McResource Line, un sitio de Internet destinado a la consulta del personal de la conocida empresa, el cual, sin embargo, se encuentra fuera de línea desde el 25 de diciembre pasado por razones de “mantenimiento”, según reportaron RT y The Independent, entre otros medios.

“Aunque conveniente y económica para un estilo de vida ocupado, la comida rápida común es alta en calorías, grasa, grasas saturadas, azúcar y sal, y pueden situar a una persona en riesgo de de sobrepeso”, aseguraba McDonald’s a través del sitio mencionado.

Como “opción saludable”, la empresa aconsejaba un sándwich de jamón con ensalada y un vaso de agua, de nuevo irónicamente, como los que caracterizan a otra cadena de comida rápida: Subway. Igualmente se recomienda el consumo de frutas y verduras.

“Coma usted en lugares que ofrezcan una variedad de ensaladas, sopas y vegetales para mantener su salud en las mejores condiciones”, dice McDonald’s  y quizá, irónicamente, solo por esta vez, podríamos seguir su sugerencia.

 
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Posted by on January 17, 2014 in Veganismo

 

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Bolivia: El único país latinoamericano que llevó a la quiebra a McDonald’s

McDonalds Bolivia

El último McDonald’s en Bolivia cerró sus puertas en el año 2002, y recientemente se añadieron artículos en la constitución del país para evitar que la cadena de comida rápida vuelva jamás.

Tristemente, es difícil imaginar una ciudad del mundo que no esté repleta de arcos amarillos señalando hamburguesas y refrescos. Pero si viajas a Bolivia no verás ni uno sólo de estos, ya que el último McDonald’s cerró sus puertas en el año 2002 y, desde entonces, la nación andina ha defendido su independencia en cuanto qué cadenas de comida rápida sirven a sus ciudadanos.

Lo curioso es que a los bolivianos les encantan las hamburguesas. Pero prefieren comprarlas a las miles de mujeres indígenas que las venden en las calles que a una compañía global.

Las personas se forman en la calle para comer hamburguesas. Es como un McDonald’s masivo, descentralizado, controlado mayormente por estas mujeres”, apuntó Tanya Kerssen, quien guía tours de soberanía alimenticia en Bolivia. “Miran con sospecha a estas entidades extranjeras, y con toda razón. Prefieren comprar y tener una relación con personas de su propio país y comunidad”.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, ha llevado a su país a ser el primer país latinoamericano que no tiene McDonald’s en sus calles. Lo más importante de todo es que, cuando Bolivia reescribió su constitución en 2008, el país se aseguró de tomar medidas para proteger su soberanía alimentaria, o control local, de intereses extranjeros. No solo se añadieron doce artículos en cuanto al control local sobre el alimento, sino que en los siguientes cinco años, Bolivia también añadió dos leyes de resistencia a la agricultura industrial.

Por su parte, Morales habló públicamente en contra de las cadenas de comida rápida de los Estados Unidos. “Imponen sus costumbres y sus alimentos”, le dijo a la ONU. “buscan beneficiarse y básicamente estandarizar la comida que producen a gran escala, de acuerdo a la misma fórmula y con ingredientes que causan cánceres y otras enfermedades”.

El fin del reino de McDonald’s en Bolivia coloca a la nación andina una selecta lista de países sin los arcos dorados del payaso Ronald, la cual incluye a Corea del Norte, Libia, Vietnam, Kazajistán y el Vaticano.

El fracaso de McDonald’s es también el fracaso de la globalización y el proceso de homogeneización cultural, como bien apuntó Morales, y el triunfo de la diversidad cultural y la identidad colectiva.

 
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Posted by on January 17, 2014 in Alternativas éticas, Veganismo

 

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Si los animales te importan…. ¡no los comas!

Turkeys vegansAyer, los consumidores de los Estados Unidos, se hicieron más obesos y más propensos a contraer graves enfermedades al hacerse partícipes de la multitudinaria masacre de pavos que ni siquiera tuvieron la oportunidad de vivir vidas naturales. Haber comprado y consumido pavos “orgánicos” tampoco tiene excusa pues aunque muchas personas piensen que es un mal menor, hasta ahora no conozco ningún matadero “orgánico” donde los animales no hayan sido abusados desde que los hacinaron en jaulas estrechas hasta que les cortaron el cuello para servirlos en mesas donde la gente debe de expresar “agradecimiento” por los dones recibidos en el año.

Esta costumbre del gastado Día de Acción de Gracias no solamente es un día nefasto para los animales sino también para los nativos americanos que sufrieron abuso y crueldad similares. Las enfermedades, la guerra y las intenciones evangelizadoras que aquellos “peregrinos” del Mayflower llevaron a las tierras de los nativos norteamericanos forman parte de un proceso destructor para aquellas comunidades que, pese al paso del tiempo y el asentamiento definitivo de la cultura europea, han conseguido sobrevivir a lo largo de los siglos.

En un día en el que se da gracias por aquellas cosas que enriquecen la vida la masacre sistemática de animales no tiene lugar. El mismo racismo demostrado por los ingratos colonos que consideraban a los indígenas como “bestias que hablan” se traduce en la actualidad al especismo en contra de los animales que se consumen en todo el mundo para celebrar las “fiestas” de fin de año que no son otra cosa que la representación más burda de un consumerismo ilógico e innecesario. El mito de Acción de Gracias, servido con cucharadas de superioridad europea, simplemente no funciona para muchas personas en los Estados Unidos de la misma manera que el abuso especista no puede ser aceptado por quienes dicen amar, valorar o respetar a los animales.

Solamente en los Estados Unidos, donde hay regulaciones estrictas en todas las áreas gubernamentales, estos son los hechos:

  • Se matan trescientos millones de pavos durante las celebraciones del Día de Gracias y la Navidad.
  • Los pavitos bebés son colocados en incubadoras donde jamás verán a sus madres.
  • Luego serán trasladados a granjas industriales sin ventilación donde pasarán el resto de sus cortas vidas a merced de los abusos de trabajadores crueles.
  • Para evitar que se peleen entre ellos, les cortaran parte de sus dedos y picos sin ningún tipo de anestesia.
  • Se les criará, drogará y manipulará genéticamente para que crezcan antinaturalmente y lo más rápidamente posible al punto de no poder soportar el peso de sus cuerpos con la consiguiente quebradura de sus piernas.
  • En 1970 el peso promedio de un pavo criado para el consuno era de 17 libras (7 kilos). En la actualidad, el peso promedio es de 28 libras (13 kilos).
  • Los pavos son enviados al matadero a los 5 meses de edad. En su estado libre natural podrían vivir hasta los 10 años.
  • Al llegar al matadero son colgados de cabeza lo cual muchas veces produce el quiebre de sus piernas.
  • Sumergen sus cabezas en agua electrificada antes de cortarles el cuello para luego ser arrojados en grandes vasijas de agua hirviendo para quitarles las plumas.
  • Muchos de los que sobrevivieron el choque eléctrico, mueren hervidos vivos.

¿Es esto algo digno de celebración, agradecimiento o unión familiar?

Los pavos son animales inteligentes, sensibles y altamente sociables. Son capaces de crear profundos lazos afectivos entre ellos y son tan cariñosos como los perros. Pueden producir más de 20 vocalizaciones diferentes y cada uno tiene voz propia.

E incluso, en nuestra cultura latinoamericana, eran considerados animales sagrados por los Mayas, Aztecas y Toltecas, quienes los llamaban “los grandes Xolotl”.

Los pavos son animales capaces de expresar y tener sentimientos como las demás criaturas vivientes. Si los respetas o consideras, no los hagas parte de tus comidas en estas fiestas de fin de año. ¿Te queda alguna duda sobre sus sentimientos y su derecho de gozar de la vida? Mira estos videos que no son gráficos ni terribles; por el contrario, te demuestran claramente que todo ser capaz de sentir tiene la capacidad y el derecho de disfrutar de la vida.

 
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Posted by on November 29, 2013 in Alternativas éticas, Veganismo

 

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Poder Judicial prohíbe para siempre festejo del Curruñao

Currunao

Luego de todos los esfuerzos desplegados por los grupos defensores de los animales del Perú, incluyendo a AnimaNaturalis, y gracias a la oportuna y decisiva intervención del Colegio de Abogados de Lima, el Juzgado Especializado en lo Civil de Cañete consideró que dicha celebración, nada menos que en honor a una tal Santa Efigenia, es un evento que fomenta la violencia por los actos crueles contra los gatos.

El Juzgado Especializado en lo Civil de Cañete prohibió a partir de la fecha la celebración del llamado “Curruñao” en la fiesta de Santa Efigenia de dicha localidad.

La magistrada María Luyo declaró fundada la medida cautelar presentada por la Comisión de Estudio de los Derechos de los Animales del Colegio de Abogados de Lima (CAL). En su resolución, la jueza ordena suspender la celebración del llamado “Curruñao”, así como de la carrera de gatos por considerar que ambos eventos generan un grave daño social.

La comisión del CAL tomó la iniciativa al conocer la investigación sobre el consumo de gatos realizada por dos organizaciones de defensa de los derechos animales, que reunieron sesenta  mil firmas de peruanos que se oponen a dichas crueles y salvajes actividades.

Entrevistada por una radio local, Maru Vigo, Coordinadora General de AnimaNaturalis en Perú dijo que la imagen que el Perú proyecta a nivel internacional debido a este tipo de espectáculos es realmente vergonzosa. “Cuando espectáculos deplorables y sumamente crueles como este salen a flote, la comunidad internacional tiende a olvidar el reconocimiento que el Perú tiene por sus maravillas arquitectónicas, históricas y naturales, para dar paso a la imagen cruel de una minoría ignorante y salvaje que, como siempre, utiliza la excusa de una festividad religiosa que bajo ninguna circunstancia justifica la tortura sistemática de los gatos”. “Felicitamos encarecidamente al Colegio de Abogados de Lima cuyos directivos están trabajando estrechamente con nosotros para promover los derechos de los animales en nuestro país”, concluyó Maru.

En más de una ocasión se le ha solicitado al Papa Francisco que se manifieste clara y valientemente en contra de todo tipo de espectáculos nefastos que involucren la tortura o muerte de cualquier ser capaz de sentir. Sabemos de la apertura mental del nuevo Papa y por eso creemos que ya es hora de tomar una posición definitiva y clara a este respecto.

 

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