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Tag Archives: lácteos

El precio de la leche

No es solamente el líquido perjudicial para tu salud que dejas de tomar, ten presente que la leche también es un ingrediente en otros productos que consumes: tortas, galletas, postres, etc. Lee bien las etiquetas en los productos que compres y evita todos los lácteos.

El precio de la leche es un precio muy alto por pagar. Es un precio altísimo para los becerros que son cruelmente separados de sus madres para destinarlos a la industria cárnica donde serán brutalmente tratados para satisfacer el paladar de gente que desconoce la verdad o de gente totalmente indiferente al sufrimiento de los animales. Por semanas, vivirán atados del cuello en estrechas jaulas de madera alimentados con dietas líquidas que les provocarán anemia con la finalidad de que su carne sea blanca y tierna para luego morir cruelmente en un matadero.

Muchas personas piensan que no hay nada malo en el consumo de leche porque es un producto naturalmente producido por las vacas; pero estas personas olvidan que, para que haya leche, es necesario que existan vacas preñadas constantemente. De una u otra forma, en la industria cárnica o en la industria de los lácteos, los animales serán brutalmente abusados y maltratados.

Si tienes hijos, imagínate lo que sentirías si alguien te los quitara, si te separaran de ellos abruptamente, para no verlos nunca más. Lo que sentirías es ese momento, es exactamente lo mismo que estas madres sienten. No seas cómplice del sufrimiento de los animales y elige opciones alternativas que no solamente serán éticas sino que también serán mejores para tu salud.

No necesitas entender francés para entender que a ninguna madre le gusta que le roben a su hijo.

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Posted by on November 25, 2012 in Veganismo

 

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¿Qué hay de malo con el queso?

Muchas personas piensan que al no matarse a la vaca para obtener productos lácteos como la leche, la mantequilla y el queso, no hay nada de malo en su consumo. Pero es preciso ubicarnos en los tiempos actuales de consumo y dejar de pensar en los verdes pastizales de antaño cuando las vacas eran ordeñadas para un consumo limitado.

En el mundo moderno, ya no hay casi ninguna granja familiar; la gran mayoría son granjas industrializadas donde los animales no son vistos como criaturas vivientes, sino como máquinas productoras de dinero. Por lo tanto, aunque no se eliminen a las vacas, la producción de productos lácteos está íntimamente ligada a la explotación masiva de los animales.

Los animales no solamente sufren el estrés del confinamiento sino que también son víctimas de los abusos perpetrados por los trabajadores quienes comúnmente las golpean y maltratan con fierros, puntas eléctricas, y varas.

Las vacas son genéticamente manipuladas para producir por los menos 41 kilos de leche al día, más de cinco veces la cantidad que una vaca normalmente produciría para su cría. Al igual que los humanos, las vacas tienen un período de embarazo de nueve meses y en circunstancias normales, amamantarían a sus becerros por varios meses. Pero en las granjas industrializadas, los granjeros separan a los becerros de sus madres casi inmediatamente después de haber nacido, causándoles a ambas un grave trauma. A los becerros destinados a la producción de carne de ternera se les confina por 20 semanas en estrechísimas jaulas en las cuales no pueden ni siquiera voltearse. Y las becerras se convierten en “máquinas de producción de leche” como antes lo fueron sus madres. Esta es la cruel y dolorosa cadena que se repite una y otra vez para que al público no le falten sus productos lácteos.

Una de las prácticas más comunes en la industria láctea consiste en inseminar artificialmente a las vacas con pistolas metálicas e inyectarlas con hormonas de crecimiento bovino para incrementar su producción de leche. Asimismo, esta hormona les causa  infecciones extremadamente dolorosas en las ubres. Las mutilaciones de sus cuernos y colas – sin anestesia o analgésicos – es otra de las prácticas comunes en estas granjas.

Es probable que el sabor y la textura de los productos alternativos no lleguen a ser exactamente iguales a las de los productos lácteos; pero, ante esa disyuntiva, debemos sopesar toda la crueldad y miseria que esos productos representan. ¿Debemos seguir complaciendo al paladar sin considerar el sufrimiento continuo de los animales?  El mercado está lleno de productos alternativos y si hay que hacer algunos sacrificios u optar por algunas privaciones, bien vale la pena hacerlo cuando la vida y el bienestar de miles de animales dependen de ello.

 
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Posted by on August 21, 2012 in Veganismo

 

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Reemplazando a los lácteos

Sustituir la leche de origen animal es muy sencillo gracias a la diversidad de leches que tenemos en el mercado: leche de arroz, de almendras, de soya y hasta de cannabis. La leche de soya es la que más se asemeja en sabor y textura pero muchas personas son intolerantes a la soya. Podemos encontrar otras leches vegetales igualmente sabrosas como la leche de avena, la cual es ideal para postres, pero quizás un poco acuosa para recetas saladas. La leche de coco es perfecta para preparar currys y dulces; y la leche de almendras es genial para preparar postres; con su toque dulce podemos usarla también para preparar cremas o salsas blancas.

Hay otras leches vegetales como la de kamut (una variedad de trigo), quinua, espelta (trigo salvaje) etc. La clave consiste en usar la que más se ajuste a nuestras recetas.

Antes de substituir a la crema de leche, debemos saber para qué la necesitamos. Hay varias marcas comerciales de crema de leche vegetal, pero si no las encontramos, la única crema de leche vegetal que puede usarse para hacer crema Chantilly, es la de coco. Asegúrate de usarla muy fría y ponerla en un recipiente de metal igualmente frío. De esta manera queda con una textura perfecta y es apta para celíacos.

Si lo que necesitamos es una crema de leche vegetal para cocinar, podemos utilizar leche de espelta o de arroz, dependiendo  de la receta que vayamos a preparar.

La mantequilla puede sustituirse en cualquier receta por margarina de origen vegetal (lee la etiqueta para comprobar que no lleva ningún tipo de lácteos), de calidad y que no sea hidrogenada. También se puede reemplazar por aceite vegetal dependiendo de la receta.

En cuanto a los quesos, cada vez hay más empresas de productos veganos en el mercado. Podemos  encontrar sustitutos de origen vegetal que son parecidos en sabor, textura y que  incluso son fundibles. Entre estas variedades tenemos queso parmesano, cheddar, crema, azul, mozzarella, fresco y otros. En algunos países donde su comercio es limitado, hay otras maneras de sustituir el queso. Por ejemplo, si queremos preparar un gratinado (por ejemplo,  una lasaña, macarrones, pizza, o berenjenas rellenas), podemos hacer una crema con un paquete de crema de leche vegetal, la trituramos con 75 gramos de nueces Macadamia, la mezclamos con una cucharadita de harina de tapioca y la ponemos al fuego unos minutos hasta que espese.

Otro producto que podemos usar en lugar de queso, es el tofu que hoy en día es fácil de encontrar en cualquier supermercado. El tofu también nos puede servir para preparar recetas frías como ensaladas de pasta y es tan versátil y suave que hasta puede macerarse y condimentar al gusto.

 

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Un delicioso vaso de pus

“Por lo menos tómate la leche” es la consabida frase que muchas madres les dicen a sus hijos cuando se les hace tarde para ir a la escuela. Sus intenciones son las mejores porque simplemente repiten lo que sus madres, abuelas y tatarabuelas  han venido repitiendo por siglos. El condicionamiento sistemático y masivo realizado por la industria de los lácteos le ha venido lavando el cerebro a chicos y grandes desde tiempos inmemorables asustándolos con la idea de que los niños se quedarán enanos, no tendrán fuerza ni energía y serán susceptibles a toda clase de enfermedades.

Este mito también se ha propagado peligrosamente a escuelas y proyectos de asistencia social como el conocido “vaso de leche” sin pensar en las consecuencias para la salud de los niños que la consumen. Es mil veces mejor proveer desayunos nutritivos de avena, maca, kiwicha, leche de soya, arroz o almendras o cualquier otro producto nativo y nutritivo que darles a tomar la secreción de un animal que necesita la leche para una cría que debe triplicar su peso en pocos meses. Los niños no necesitan consumir toda esa grasa animal concentrada. Ellos sólo deben tomar leche materna y, luego del destete, no necesitan tomar ningún substituto lácteo nunca más.

También existe el cuento de la osteoporosis y la falta de calcio si no la consumimos. Si eso fuera cierto, yo ya me hubiera convertido en polvo, desintegrándome a la más mínima expresión. La gran mayoría de las personas ha crecido consumiendo leche, pensando que era lo mejor para los huesos y considerándola un alimento sano y natural. Sin embargo, más de un nutricionista considera que esto más bien se debe a una cuestión de márketing. El Dr. John A. McDougall llama a los alimentos lácteos “carne líquida”, ya que tanto la carne como la leche son ricas en grasa y colesterol. Sus derivados, los quesos, leche, mantequilla, nata, yogur y suero, han sido asociados con el desarrollo de enfermedades cardíacas y ciertos cánceres y según la Academia Americana de Alergias, Asma e Inmunología, la leche es la primera causa de alergias alimenticias en los niños. Lo que más sorprende es que la leche también ha sido asociada con la osteoporosis, la misma enfermedad que todos pensábamos que prevenía. La alta ingestión de proteínas de los lácteos hace que el calcio se pierda a través de la orina y que el cuerpo lo extraiga de los huesos. Por lo tanto, el consumo de lácteos no previene la osteoporosis sino que la ocasiona.

La Unión de Consumidores de los Estados Unidos, organización que publica la revista Consumer Reports advierte que debido al uso de hormonas y drogas para aumentar la producción de leche,  los altos índices de infección en las vacas también significan una mayor presencia de pus en la leche que se consume. Esta pus no es filtrada antes del envasado y termina siendo el ingrediente oculto y secreto con el que contaminarás aún más tu organismo.

Las vacas lecheras no viven en verdes prados sino en granjas y en condiciones industriales deplorables. Las máquinas de ordeñar a menudo les provocan cortes y heridas que fomentan el desarrollo de mastitis, una dolorosa infección bacteriana que puede provocar la muerte. En algunos casos, las vacas también reciben descargas eléctricas producidas por fugas de voltaje, lo que también puede provocarles la muerte.

El ciclo de vida actual de las vacas se reduce a unos 4 ó 5 años, en lugar de los20-25 años que vivirían en condiciones normales. Si a todo esto le sumamos la inseminación artificial constante y la increíble cantidad de drogas y antibióticos a la que se les somete (como por ejemplo, la hormona de crecimiento bovino) el mito de la leche como producto natural proveniente de verdes prados y animales felices queda totalmente eliminado.

 
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Posted by on January 21, 2012 in Veganismo

 

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¡Cuidado con la leche!

El compositor de canciones infantiles Cri-Cri tenía una canción que siempre me pareció estúpida y antipática pues involucraba el llanto de un niño que no quería tomarse su vaso de leche. Decía que estaba muy fría, muy caliente, que tenía nata…En fin, en las épocas del paleolítico superior, las maestras se la hacían cantar a los niños mientras le servían las calientes secreciones de las ubres de otro mamífero que no eran sus madres. ¡Y para adentro! Las criaturas se la tenían que tomar de un soplo preocupándose después por la gastritis, los gases, la diarrea y la intolerancia a la lactosa que en esa época era prácticamente desconocida.

¡Ah…aquellos tiempos en los que era mejor no saber nada! Después de todo, la ignorancia de la gente siempre le ha convenido a los explotadores de los animales que te vendían – y siguen vendiéndote – cartones o latas de leche con hermosas figuras de vacas felices, retozando en verdes campos. O productos “orgánicos” que garantizan que sus vacas viven libres tomando el sol y disfrutando de jacuzzis de primera clase. Esta gente olvida que a la hora de la explotación, del robo a los teneros o de la matanza, las vacas no son aniquiladas “orgánicamente”. El matadero, con sus ganchos de suspensión, afilados cuchillos y sierras sedientas de sangre son exactamente los mismos para las vacas “libres” y para las que vivieron confinadas en las granjas industriales.

La leche materna es el mejor alimento para el bebé, pero cuando bebemos la leche de otro animal todo cambia porque su composición química difiere de la leche humana y carece del campo energético de la misma. El ser humano es el único mamífero que sigue bebiendo leche después del periodo de lactancia. Luego del destete, el 90% de la población deja de producir lactasa, la enzima necesaria para digerir la lactosa, que es el hidrato de carbono de la leche. Al no poderla digerir, se fermenta en el estómago y provoca gases, flatulencia, mala digestión y el venenoso ácido láctico. Por este motivo la leche es la alergia alimentaria más común entre los niños.

La leche de vaca tiene tres veces más proteínas y cuatro veces más calcio que la leche materna. Tiene grandes cantidades de hormonas para marcar un factor de crecimiento que, junto con las proteínas y el calcio, formarán lo que más tarde será un ternero que pesará tres o cuatro veces más que un ser humano. ¿Es esto tan difícil de entender? Grábalo en tu cerebro: la obesidad y los lácteos hablan el mismo idioma.

Lo que no le sirve al organismo se excreta por los riñones, pero cuando triplicamos las proteínas que necesitamos, nos enfrentamos a una carga diaria de desechos mucho mayor de la que el cuerpo puede manejar a través de los riñones. Desde una edad temprana el cuerpo expulsa lo que le sobra por la piel y las mucosas y esta materia no utilizada se convierte en moco o pus, de ahí la presencia de granos, acné, sobrepeso, y asma. Así como lo oyes. Mientras le sigas dando lácteos a tu hijo asmático, seguirás dándote sustos y seguirás corriendo al hospital para nebulizarlo en la mitad de la noche cuando la congestión de moco y pus no lo deje respirar. ¿No es más fácil, práctico y humanitario tirar a la basura lo que lo enferma?

El exceso de fósforo que la leche de vaca contiene, combinado con el calcio, impide su absorción. Además como a la leche industrial siempre se le añade vitamina D sintética, ayuda a fijar el calcio que no asimilas favoreciendo su depósito en el cuerpo, dañando al sistema cardiovascular, ayudando a la calcificación de los riñones (formando también cálculos renales) y facilitando el retraso mental. En cambio, los hidratos de carbono de la leche materna doblan a los de la vaca. Por eso,  a menudo, a la leche se le echa azúcar o se le acompaña con panecillos que ayudan a compensar esta carencia.

La leche de vaca tiene aproximadamente el triple de sodio que la humana y la dieta promedio ya es especialmente rica en sodio. Además la mayoría de la gente consume demasiada sal (cuatro ó cinco veces más de lo que necesitan) y ya sabemos en qué se traduce esto: retención de líquidos, hipertensión arterial, etc.

Nunca debes olvidar que la leche que tomas es leche pasteurizada y homogeneizada. En la pasteurización la leche se calienta varias veces, a 65º y a 72º entre 30 y 15 minutos respectivamente. Si bien es cierto que con este proceso se eliminan muchas enfermedades infecciosas, también es cierto que en los experimentos de laboratorio, los animales alimentados con leche pasteurizada redujeron su capacidad reproductiva y no vivieron más de seis semanas.

La homogeneización separa a  la leche en partículas más pequeñas y esto permite que una enzima llamada xantina arañe la pared intestinal. El cuerpo se defiende de esto añadiendo fibrina y colesterol en las venas dañadas, siendo esto la causa de la peligrosa arterosclerosis.

El consumo de productos lácteos (leche, queso, yogur, helado) también está relacionado a diversos trastornos del sistema reproductor de la mujer: tumores y quistes ováricos, cáncer al seno, secreciones e infecciones vaginales, espasmos menstruales y  flujos excesivamente abundantes. Otra vez, todo lo que tienes que hacer para dejar de sufrir es tirar los lácteos a la basura.

Si lo que más te preocupa es tu consumo adecuado de calcio, haz lo que las vacas y las cabras hacen para tener tanto; come verduras crudas, una fuente excelente de calcio asimilable, berros, brócoli crudo o cocido, coles, perejil, almendras (más del doble de calcio que la leche de vaca) y algunas algas marinas (11 veces más calcio que la leche de vaca). Todos estos productos tienen mucho más calcio que la leche de vaca.

En vez de obsesionarte por  tu consumo de calcio deberías preocuparte por los alimentos que lo roban provocando descalcificación. Los alimentos refinados como el pan blanco, las pastas y sobre todo el azúcar, son subproductos que acidifican el organismo. Y acuérdate que todo organismo ácido le da la bienvenida a enfermedades graves como el cáncer. Para compensar esta situación y equilibrar el PH, el cuerpo necesita utilizar su reserva de minerales alcalinos, entre ellos el calcio de los huesos, provocando osteoporosis. Esta seria enfermedad no se soluciona con el consumo de lácteos, sino eliminándolos de tu dieta.

Si no puedes vivir sin la leche, actualmente existen muchos substitutos que son buenos para tu salud y no involucran la explotación de ningún animal. Tal vez te cueste un poco adaptarlas a tu paladar, pero, ¿qué es mejor, aprender a apreciar nuevos sabores o enfermarte gravemente? Puedes escoger entre leche de soya, avena, almendra, arroz, coco y hasta de cannabis. Sí, leíste bien, la planta de la que se obtiene la marihuana.
Mira la cantidad de calcio (mg.) presente en 100 gr. de diferentes alimentos y date cuenta que la leche no es el producto  que contiene más calcio.

    • Semillas de amapola:    448
    • Alga wakame:               1380
    • Queso parmesano:      1290
    • Alga kombu:                   810
    • Sésamo:                           783
    • Sardina en lata:                35
    • Soya:                                260
    • Almendras:                     252
    • Col rizada:                       230
    • Tofu:                                 154
    • Garbanzos:                      150
    • Yema de huevo:              141
    • Espinaca:                         126
    • Leche de vaca:           120
    • Semillas de girasol:          12
    • Brócoli:                               11
    • Acelga:                                10
    • Huevo:                                  5
    • Merluza:                               4
    • Bistec de ternera:                1
    • Pollo:                                   15
    • Cerdo:                                   2

Concluimos  entonces  que la leche de vaca es un alimento magnífico… ¡pero sólo para los terneros! Es un hecho comprobado que la naturaleza la destinó a no ser consumida por ninguna otra especie.

 
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Posted by on January 21, 2012 in Veganismo

 

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