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¡Cecilia es libre por fin!

11 Nov

cecilia

Cecilia, un chimpancé del zoológico de Mendoza en Argentina es a partir de ahora un “Sujeto de Derecho no Humano” de acuerdo a una corte de Mendoza.

Los periódicos lo califican como un hecho “inusual o insólito” pues el especismo y la negación de derechos básicos de cualquier criatura viviente aún le parecen cosa de otro mundo a la mayoría de la gente. Esto se logró gracias al fallo de la jueza María Alejandra Mauricio quien aprobó la excarcelación, o lo que en Justicia se denomina habeas corpus, presentada por la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales (AFADA), apoyados por el Proyecto Gran Simio.

Cecilia, que por ser chimpancé debería gozar de la compañía de su familia y congéneres, tenía una vida solitaria en el zoológico de Mendoza. Sus compañeros habían muerto y por más de 30 años tuvo que soportar una vida miserable ante la indiferente mirada de quienes aún no entienden que los animales no existen para entretenernos

El respeto y la consideración que los animales se merecen no puede estar basada en su nivel de inteligencia, pero es preciso destacar que los chimpancés son animales sumamente inteligentes, sociables y sensibles. Son capaces de solucionar problemas matemáticos, aprenden el lenguaje de los signos utilizando más de 300 palabras, usan herramientas, tienen conciencia de sí mismos, capacidad simbólica y transmiten su cultura de generación en generación; pueden aprender el lenguaje de los signos con un vocabulario de unas 300 palabras, y son incluso superiores a nosotros en muchas habilidades de memoria matemática. Cooperan con sus congéneres, pero también pueden ser manipuladores y mentirosos, una astucia muy humana para la que hace falta un desarrollo cognitivo complejo. Solo ellos y nosotros sabemos elaborar una mentira.

Debido a las horribles condiciones de vida en las que Cecilia vivía, la jueza Mauricio admitió el trámite habeas corpus considerando a Cecilia “persona no humana” y ordenó su traslado a un Santuario de Chimpancés de Sorocaba en el Estado de Sao Paulo en Brasil donde finalmente convivirá con otros animales de su especie en condiciones óptimas para ellos.

En este caso el habeas corpus descosifica a los animales y los reconoce como seres con derechos. No se trata de otorgarles los mismos derechos que poseen los humanos, sino de aceptar y entender de una buena vez que son seres vivos, sujetos de derechos y que les asiste, entre otros, el derecho fundamental a nacer, vivir, crecer y morir en el medio que les es propio según su especie.

Cuando era pequeña, una de las películas que más impactó esos años de mi vida fue la famosa “Bajo el Planeta de los Simios”. Nunca me gustó su protagonista, Charlton Heston, pero los personajes que interpretaban a los simios me fascinaron. La analogía del zoológico humano me hizo pensar, seriamente y por primera vez, en la tremenda injusticia que implica encarcelar y esclavizar a otros seres sintientes, alejándolos de sus hábitats naturales, de sus familias, de sus amigos, de su vida natural y libre.

Escenas de esta saga quedaron grabadas en mi mente para siempre y pasaron a formar parte de los cimientos de mi activismo por los derechos de los animales. Con el tiempo, la saga continuó y con la ayuda de la tecnología moderna se filmó “El Origen del Planeta de los Simios”, una película hecha enteramente con animatrónicos e imágenes generadas con computadoras, para evitar utilizar el uso de cualquier animal. Nunca olvidaré la escena crucial de la película cuando César finalmente detiene el golpe que uno de sus abusadores le iba a propinar y dice “¡No!”. Y con ese rotundo y profundo “NO” él marca el final de la explotación de su especie.

Cuando soy consciente de la forma en la que estos magníficos animales sufren en circos, zoológicos y laboratorios de experimentación, sueño con un César que vuelva a detener el abuso y la explotación en cada uno de esos lugares. Pero, de inmediato, la fantasía se convierte en realidad y sé que cada uno de nosotros puede y debe ser ese César liberador y justiciero. Está en nuestras manos luchar por sus derechos y educar a la gente. Es nuestro deber ser su voz.

Hace un tiempo, con la finalidad de evitar el uso de simios en la industria del entretenimiento, PETA (People for the Ethical Treatment of Animals) y la compañía BBDO crearon un anuncio público en el que se utilizó un chimpancé totalmente computarizado, un CGI (imagen generada por computadora) como se le conoce en inglés. Tal fue la perfección y el detalle utilizado en su producción que el mundo quedó paralizado ante tanto realismo. Este chimpancé es el presente y el futuro, un mundo en el que no necesitamos utilizar a los animales para nada. Lo interesante es que la producción de BBDO quiso que su chimpancé fuera aún más real que los utilizados en “El Origen del Planeta de los Simios”. Y para lograr su meta, contrataron a un actor para centrarse en sus expresiones faciales y movimientos físicos y luego sobre imponer las imágenes animadas de los rasgos del chimpancé. ¡Hey!, no hay que olvidar que, después de todo, compartimos 98% de nuestro ADN con ellos.

Fue tanto su nivel de perfeccionismo que se le dio un poro a cada folículo piloso de la piel del chimpancé. Los resultados fueron asombrosos, como podrán apreciar en el video que adjunto.

Finalmente, debo decir que la noticia sobre Cecilia es, en verdad, esperanzadora pues el cruel zoológico que fue su sucia y deplorable cárcel se convertirá en parque ecológico y ella, por primera vez en su vida, podrá gozar de su merecida y bien ganada libertad.

 

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