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Nostalgia

27 Feb

Te estare esperando

Alguna vez leí un proverbio árabe que decía: “Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado, y una ocasión desaprovechada”. Yo sólo puedo hablar de palabras, tiempos y ocasiones que tontamente pensé que me iban a esperar, pero esta tarde en la que finalmente me he recuperado de un mal que me tuvo ausente por un tiempo, al ponerme al día en cosas simples, órdenes caseros y papeleos siempre pendientes, he encontrado tiempo para la nostalgia. Quise correr para que no me alcanzara, pero permití que me alcanzara porque, después de todo, ella no necesariamente tiene que ser un prólogo; también puede ser un comienzo. Hoy siento nostalgia de todo y de todos; de tiempos, de gente, de momentos de alegría y tristeza, de épocas remotas y nostalgia de mí misma a quien puedo ver en un espejo de imágenes borrosas que no quiero que desaparezcan.

Arreglo papeles tratando de avanzar pendientes y encuentro cartas (de la época en la que el tiempo de espera valía la alegría de su llegada), recuerdos, momentos que solamente son significativos para mí; fotos aún vivas y coloridas de la “chiquititud”, rostros de gente que ya no están y de gente, que gracias a la persistencia del amor y la amistad, aún está. Me siento solitaria en una oficina de país extranjero que por el tiempo ya debería ser el mío; pero entiendo que, de cuando en cuando, debo permitir que la nostalgia me detenga y hasta me paralice para poder apreciarla a plenitud.

Siento nostalgia de mi padre, de sus despertares sonoros para no llegar tarde al colegio, de sus ojos verdes, serenos, profundos, siempre preocupados, de la vez que juntos vimos un espectacular atardecer en el desierto de Arizona y de la última vez que lo besé sabiendo muy bien que ya no iba a haber un encuentro más. Siento nostalgia de sus interminables colecciones de herramientas y su habilidad de arreglarlo todo. Aun confío en esas aptitudes, cuando mi vida se complica y me pone delante obstáculos para seguir… no para seguir adelante, sino simplemente para seguir. Es en esos momentos cuando le hablo a su foto, a la que siempre despido al salir de casa; y es allí cuando el recuerdo de su resiliencia, de su enorme capacidad de perdonar, de soportarlo casi todo, hace que todo pase, y que el mundo siga. Yo, casi no me arrepiento de nada, pero desde que partió, me arrepiento del tiempo que desperdicié lejos de él.

Siendo nostalgia de mi madre que ahora ya camina lento y que no es la imagen de la fortaleza, el carácter y la independencia que tuvo toda la vida. Pienso en su soledad que es muy parecida a la mía y no sé si hablar con ella frecuentemente será suficiente para reemplazar a la hija que le falta. Debe ser difícil vivir lejos de un hijo aunque esa distancia haya sido necesaria. Entonces, también le hablo a su foto y recuerdo que en los peores momentos de mi vida, ella siempre me dice que “mañana a esta misma hora, ya todo será mejor”. Creo que dentro de las miles de historias que me repite, de los éxitos que me comenta al terminar sus geniogramas, pinturas y rompecabezas, no se percata que esa simple frase hace que exista para mí un día más de esperanza, porque ya sabemos que después de la noche más negra, siempre tiene que llegar la luz de un nuevo día.

Veo entonces las fotos de los amigos. De los que calificamos como amigos y que luego de los momentos de alegría, diversión y solaz, desaparecieron. Y las fotos de los que han estado allí siempre, toda la vida. Aún me acuerdo de los nombres de los primeros, pero los de los otros están siempre allí. Solo ver los retratos de mis amigas de toda la vida, en las que todas estamos más jóvenes, felices, sanas, libres de todas las cargas que esta vida implica, hace que mi corazón tenga la certitud de su cariño y presencia. Es probable que todas experimentemos esto con intensidades diversas; pero sé que todas estamos unidas en ese sentimiento. Siento nostalgia entonces al saber que están solamente a una llamada, un correo, un What’s Up de distancia; pero eso no es suficiente. Hay momentos como hoy en los que su presencia física disiparía mi nostalgia y al no ser eso posible, lo más efectivo es verlas evolucionar dentro de sus propias vidas, creciendo, mejorando, progresando, avanzando a la distancia. Sólo Dios sabe lo difícil que es ser amiga mía a veces. Sobre todo cuando, en la cruda realidad de nuestros principios y verdades, los míos pueden contrarrestar drásticamente con los de ellas; cuando mi gran cariño por ellas no puede conciliar con mi silencio y mi necesidad de ser la voz de seres sufrientes. Sé de la bondad de sus corazones, de su racionalidad y deseo de ayudar y es por eso que a veces no entiendo por qué no pueden ver al mundo con mis mismos ojos; por qué aún no pueden ver el panorama total de mi causa. Pero, de la misma manera en la que he aprendido a valorar su apoyo y ayuda, no dejo de tener la esperanza de que algún día, aunque yo ya no esté aquí, mi luz se entrelazará con la de ellas y se convertirá en solo una.

La vida de un activista por los derechos de los animales es ciertamente complicada. Es rápida y constante y muchas veces no hay tiempo para este tipo de reflexiones; pero éstas llegan solas en un día de nostalgia como hoy. Aprecio la tecnología que nos permite acceder a otra clase de manejo efectivo, pero hoy que encuentro cartas de viejos amigos y activistas que ya no están, no puedo dejar de sentir nostalgia reconociendo que esas épocas en las que yo era quien “tomaría la posta” ahora han cambiado, pues mi trabajo es para los jóvenes que verán el fruto del trabajo originado en las cartas que alguna vez recibí de activistas de lujo como George Roos y Víctor Mileo. Ha pasado mucho, mucho tiempo; pero la semilla y el compromiso aún están allí. El mensaje no ha cambiado sino que se ha transformado para seguir el molde actual de rapidez, tecnología y eficacia. Y es precisamente por esa nostalgia de tiempos de lucha, que toda persona interesada en ayudar a los animales debería hacerlo de manera precisa, adecuada, responsable, profesional y eficaz. Nada honra mejor al pasado y a nuestros maestros predecesores que la satisfacción de un trabajo bien hecho que hace que la causa avance.

Y finalmente, pero no en último lugar, siento nostalgia por todos los animales que cruzaron mi vida hasta el día de hoy. Los que vivieron conmigo, los que alegraron mi niñez, me acompañaron en mi juventud y me proporcionaron paz y felicidad en mi vida adulta. Recuerdo con amor nuestras caminatas, las risas compartidas, los juegos, cada una de sus particularidades, gustos y manías. Veo sus fotos en las que lucen jóvenes, lindos, felices y seguros y sé con toda la firmeza de mi alma, mi mente y corazón, que en ese lugar especial en el que ahora están, no hay penas, no hay dolor, no hay enfermedad, no hay abandono. Allí me esperan inconscientemente y sin penar por mi retraso, porque el día que llegue me reconocerán de inmediato, correrán hacia mí y será como si nunca nos hubiéramos separado. Pinina I tendrá tiempo extra para conocerme mejor porque partió muy pequeñita y Pinina II me traerá su pelota de tenis verde para jugar interminablemente. Lulú me conducirá a un cómodo sillón tapizado de flores y se sentará allí regiamente, mientras que Christie me mirará con sus ojos bellos, marrones, nobles y grandes. Brigitte saldrá de debajo de una cortina de nubes para darme el encuentro y mi Cholín, con su corazón ya sanito, saltará de alegría para atrapar su frisbee anaranjado y ladrará tanto que todo el lugar retumbará con el estruendo de su voz. Kissy se acercará calmada e inteligente, me dará la pata y me retará a sacar las abejitas de tela de su panal preferido antes de que ella pueda hacerlo mientras que Hermione correrá hacia mí perdiéndose entre la hierba alta y seguramente me preguntará por qué cuernos me demoré tanto en traerle sus galletitas de animalitos. Y Cricket, siempre ensimismada con los atardeceres como los que solíamos contemplar juntas, sólo notará mi presencia cuando la cargue para abrazarla fuertemente, como antes….como siempre

Ese será el día más feliz de mi existencia porque no sólo los veré a ellos. Los veré a todos, a todos los animales que cruzaron mi camino para darle sentido a mi existencia. Veré a los que puede ayudar a lograr un final feliz y a los que, con la infinita sabiduría de sus ojos, me hicieron entender que debía dejarlos ir porque ya no podían soportar más sufrimiento. Allí estarán todos, absolutamente todos; los conocidos, los cercanos, los salvados, los incógnitos… Todos los que hacen que mi vida siga aún en tardes de nostalgia y tristeza como ésta. Son ellos y su causa de libertad los que hacen que cualquier otra cosa sea postergable para mí: la enfermedad, el fracaso, la soledad, el dolor, la incomprensión, la ignorancia, hasta la misma muerte que no me asusta porque sé que alguien más tomará la posta hasta el día de su total liberación.

La nostalgia es ciertamente ambivalente. Nos hace echar de menos lo que ya fue; pero antes de irse hasta la próxima vez que nos visite, nos deja también la esperanza y la fuerza para seguir construyendo un pasado efectivo y feliz que alguien alguna vez recordará.

 

 

 

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2 responses to “Nostalgia

  1. Liliana Téllez Flor

    March 7, 2016 at 6:13 am

    Maru, amiga tan querida, tienes en tu corazón, en tu mente y en tus preciosas manos salvadoras, la capacidad de hacerme (y seguro a muchos y muchas más) sentir que no estamos viviendo en vano. Yo vivo también así encontrando al dar la vuelta una esquina la nostalgia. Padre, Madre, Hermano que se fueron y todos los animales que dieron sentido a mi existencia y no están más a i lado. GRACIAS querida por EXISTIR, gracias por ser una guia en este camino que hemos elegido seguir. Te quiero y admiro
    Liliana-ADDA-BOLIVIA

     
  2. Maru

    March 7, 2016 at 9:47 am

    Lili querida, va a parecer que nos estamos tirando flores mutuamente, pero yo tambien admiro, valoro y respeto el trabajo que realizas en Bolivia, sobre todo, considerando que, en la mayoria de los casos, te tienes que enfrentar a la ignorancia de la gente, del gobierno, y de las autoridades locales prepotentes que no valoran la vida de nuestros hermanos animals. Creeme cuando te digo que tu labor es muchisimo mas ardua que la mia. Gracias por seguir adelante pese a todo y por ser un ejemplo viviente de amor, lealtad y compromiso con los animales.

     

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