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El pecado de la carne

24 Nov

Cancer

La revelación hecha por la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace ya un tiempo, causó una gran conmoción entre los consumidores cárnicos del mundo entero. La noticia invadió todos los medios de comunicación y las redes sociales con la tenebrosa advertencia de que las carnes procesadas estaban estrechamente ligadas al cáncer.

Fue entonces cuando los productores cárnicos del mundo entero empezaron a ofrecer “explicaciones” al público, tratando de deslindar la nocividad de sus productos. Esta vez no eran los defensores de los animales, ni los ambientalistas, ni los veganos anunciando algo que han venido diciendo desde el inicio de los tiempos; no, esta vez se trataba de una organización de prestigio y reconocimiento mundial. ¿Lo sabían desde siempre? Pues sí, de eso no me queda la menor duda. ¿Por qué no lo anunciaron antes? Eso es algo que nunca sabremos con exactitud pues sus motivaciones pueden ser varias y no necesariamente relacionadas con la salud humana. Nunca hay que dejar de recordar que este tipo de instituciones también tienen vinculaciones políticas y legales.

En Latinoamérica, la noticia hizo que los productores de carne emprendieran una ardiente defensa de sus nocivos productos aduciendo que no todos sus productos podían incluirse en esa categoría. ¿Se puede tapar el sol con un dedo y seguir engañando a un sector de la población que se empeña en seguir siendo ignorante ante la masiva cantidad de información que prueba de hecho y científicamente que tanto la carne como los productos lácteos tienen una relación directa con la aparición de enfermedades graves como el cáncer, la diabetes, los problemas cardíacos, la obesidad, etc.?

La respuesta es obviamente no.

El presidente de la Asociación de Productores de Carne del Perú comentó, al ser entrevistado por un canal de televisión local, que las apreciaciones de la OMS eran mentira y que los niños peruanos necesitaban nutrirse bien y para esos efectos, la carne era un elemento indispensable. Representantes del Ministerio de Salud, salieron al frente a decir que el número de pacientes con cáncer en el país, era “relativamente bajo” comparado con los números en otros países sudamericanos y que el peruano promedio no debía preocuparse mucho por esta noticia pues solamente consumía 5.3 kilos de carne al año. “Que se preocupen los argentinos” – terminó diciendo tras sus desafortunadas e inexactas declaraciones –

Entonces, y con la finalidad de hacer que la noticia no fuese tan impactante, surgen los otros defensores de la carne que dicen que en vez de consumir productos procesados como salchichas, jamones, chorizos, cecinas y otras carnes secas, el público debía optar por alternativas como los anticuchos (el corazón de una vaca partido en pedazos sazonado y cocinado en una brasa). ¡Por supuesto, no hay mejor alternativa que una víscera sanguinolenta que ha recibido todos los tóxicos procedentes de una parrilla al carbón!

La verdad es clara y simple: Procesada o no, la carne es altamente nociva para todo el mundo. Es un producto lleno de explotación, sufrimiento, crueldad, indiferencia por el hambre mundial y nuestro agonizante planeta. Hay que llamar a las cosas por su nombre con las explicaciones científicas proporcionadas por la OMS, con el conocimiento y la educación diseminada por los veganos expertos en el tema, o con los argumentos simples de alguien que simple y sencillamente la considera lo que es: basura altamente peligrosa para la salud humana.

Días después del informe de la OMS, el consumo de carne se redujo en un 20% en el Perú, y de inmediato los detractores del movimiento vegano argumentaron que las apreciaciones de la entidad mundial eran desproporcionadas, especulativas, exageradas e imprecisas. Al comprobar que no podían combatir la aplastante evidencia de la OMS cambiaron de táctica y optaron por la consabida salida de consumir carnes “con moderación”.

El desconocimiento total de estos temas por parte de las autoridades que deberían salvaguardar la salud humana es realmente preocupante. Escuchar a las autoridades de salud decir que los pacientes de cáncer son quienes precisamente deben consumirla es una aberración. En el Perú, por ejemplo, los tipos de cáncer más frecuentes son los de mama, estómago, hígado y pulmón. Todos ellos vinculados al consumo de productos de origen animal, tabaquismo, alcoholismo, etc.

Lo diga la OMS o cualquier otra entidad o persona especializada en el tema: La carne mata y la dieta vegana previene los problemas de salud siendo, al mismo tiempo, la mejor dieta para la conservación del medio ambiente y la prevención del hambre mundial. Esos millones de kilos de granos con los que se engorda al ganado y las toneladas de agua destinadas a la producción de carne deberían dirigirse directamente a las poblaciones carentes de alimentos y del líquido elemento. Mientras que el consumo de carne causa miseria, desnutrición y muerte en algunas partes del mundo, por otro lado ocasiona enfermedades mortales y obesidad mórbida, la cual antes era muy inusual en los países latinoamericanos.

Es reconfortante saber que la OMS finalmente está cumpliendo con sus labores de prevención; pero es mucho más satisfactorio comprobar el auge y crecimiento de restaurantes y negocios veganos en todo Sudamérica. Las redes sociales y el Internet están llenos de comercios veganos, clases de cocina de todo tipo y alternativas saludables para todos los productos hechos con el sufrimiento y el martirio de los animales. Lo que queda pendiente es lograr que todas estas alternativas lleguen a las masas que más las necesitan, los colegios, las universidades y los pueblos alejados de las ciudades capitales.

Ya pasaron las épocas en las que uno consumía los cuerpos mutilados y las secreciones de  los animales sin ningún cuestionamiento. Ya quedaron atrás los días en los que se creían en mitos e inexactitudes en referencia a la salud. Ahora las nuevas generaciones optan por dietas éticas a temprana edad, ayudadas por la información proporcionada por la tecnología y se empoderan para enfrentar los absurdos estereotipos de generaciones pasadas.

Ya nada ni nadie para a la onda vegana que ha llegado para quedarse y crecer. Ya no hay razón ni excusa para seguir abusando de los animales ni del planeta pues el conocimiento da poder y el poder nos mueve a ser la voz de los millones de animales que aún necesitan de nuestra ayuda y compromiso.

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Posted by on November 24, 2015 in Veganismo

 

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