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El alto precio de la terquedad

14 Dec

no pirotecnia

Este año que ya casi se acaba ha sido muy largo, muy duro y muy complicado para mí. Muchas personas me preguntaron si iba a cerrar el Blog de Animalia Latina pero mi intención nunca fue hacerlo. Pido humildes disculpas por haberlo descuidado para darle prioridad a otros compromisos adquiridos; pero uno de mis planes para el 2015 es reactivarlo de manera más efectiva. Desde ya se ve que el 2015 será (así lo espero) un año de muchos cambios para mí y para los animales.

Acabo de leer algunos comentarios que me llegan de Lima. Más que nada frustración y quejas de amigos y seguidores que ya empezaron a escuchar las odiadas detonaciones producidas por los artículos de pirotecnia. ¿Por qué la raza humanoide tendrá el cerebro tan reblandecido y por qué cuernos no aprenderán de sus errores?

Hace unos años, más de 300 personas y cientos de animales perecieron de manera terrible en el incendio de Mesa Redonda en el centro de Lima. Comerciantes inescrupulosos e ilegales iniciaron un voraz incendio que tuvo consecuencias fatales. La noticia salió en los diarios, la tele, las radios y, por supuesto, todos condenaron el hecho. Pero, ¿qué sucedió después? Los muertos quedaron olvidados, la masacre pasó a la historia y la gente ignorante e indiferente siguió demandando cuetes y cohetones de todo calibre, dizque para celebrar las fiestas de fin de año, las procesiones de barrio y cuánta otra cosa les viniera en mente.

Estas celebraciones son solamente apologías del consumo que es tan popular entre los humanoides. Su deseo de comprar hasta morir, de llenarse de cosas que el primero de enero ya no querrán y de adjudicarle todo a la religión es totalmente erróneo. Se les oye repetir como zombies la misma cantaleta tan familiar como la que usan en otras ocasiones: “El toreo es cultura”; “Si no como carne moriré”, “Dios hizo a los animales para el ser humano”, etc. Esta cantaleta tiene que ver con el equivocado hecho de “celebrar” el nacimiento del niño Jesús. Ese mismo Jesús que se sentiría repugnado – una vez más – al comprobar que otras criaturas de la creación sucumbirán a una muerte aterradora.

La celebración de la Navidad, en la forma que la conoce la mayoría, es una celebración típicamente pagana, al igual que la festividad de la Pascua. Antes, cuando el acceso a la información era restringido, nadie cuestionaba este tipo de cosas; pero en estas épocas es muy difícil intentar tapar el sol con un dedo. En el libro Celebrations, de Robert J. Myers, leemos que el relato bíblico sobre el nacimiento de Jesús no indica nada de la fecha en que tuvo lugar. Sin embargo, el informe de Lucas [Lucas 2:8] tocante a que los pastores “moraban en los campos guardando sus rebaños por la noche”, da a entender que Jesús debió nacer en el verano o a principios del otoño. Considerando que diciembre es un mes frío y lluvioso en Judea, lo más probable es que por la noche los pastores hubieran buscado refugio para sus rebaños.

Además, en el libro Daily Life in the Time of Jesus (La Vida Cotidiana en los Tiempos de Jesús), de Henri Daniel-Rops, se nos dice algo semejante: “Los rebaños pasaban el invierno bajo cubierta; y solo por este detalle puede verse que es poco probable que la fecha tradicional de la Navidad, en el invierno, sea cierta, ya que el Evangelio dice que los pastores estaban en los campos”.

En fin, lo importante aquí es que las pseudo-autoridades débiles, corruptas, que no se hacen respetar, ni ejecutan las leyes permiten que el uso de los instrumentos de pirotecnia continúen comercializándose y utilizándose.

Hasta que llegue el momento en el que tengamos autoridades competentes, compasivas e inteligentes, con verdadera vocación de servicio público, tendremos que tomar precauciones para proteger a nuestros animales domésticos. Son muy pocas personas las que tienen animalitos que no reaccionan, ni se ven afectados por los estruendos. Pero ellos son el grupo mínimo de suertudos. Los otros animales y la fauna urbana que perece ante los estruendos son quienes nos preocupan. Es por eso que para aliviar un poco el problema, aquí les incluyo algunas sugerencias alusivas.

Los animales demuestran su miedo de varias maneras:

  1. Deseo de escapar o destruir: Cuando un perro se asusta, instintivamente tratará de reducir su miedo y tratará de escapar a un lugar donde los sonidos de truenos o petardos sean menos intensos. Si el perro siente menos miedo al estar en un cuarto o un área determinada de la casa, entonces la fuga o comportamiento destructivo se reforzará para poder lidiar con el inmenso terror que sienten.
  1. Temor por asociación: Su perro también puede empezar a asociar un sonido particular con los sonidos que le producen miedo. En su desesperación, podría chocar con otras cosas en su entorno o golpearse. Por ejemplo, los perros que tienen miedo a los truenos más tarde pueden tener miedo del viento, las nubes oscuras, y destellos de luz que a menudo preceden el sonido del trueno. Los perros a quienes no les gusta el sonido de los petardos pueden llegar a tener miedo de los niños que tienen cuetes o pueden tener miedo de ir al patio, si ahí es donde habitualmente escucha estos ruidos.

 ¿Qué hacemos entonces para ayudarlos?

  1. Crea un lugar seguro: Este lugar deberá ser un lugar seguro desde la perspectiva del animal, no la tuya. Dale fácil acceso al lugar que el animal considere seguro. Si trata de meterse debajo de la cama, dale acceso a tu dormitorio de manera segura y controlada. El “lugar seguro” puede funcionar con algunos perros, pero desafortunadamente no funciona con todos. Algunos perros se sienten motivados para inquietarse y estar muy activos cuando se asustan y estar escondidos no les ayuda a sentirse menos atemorizados.
  2. Distrae a tu perro: Este método funciona mejor cuando el animal está empezando a sentir ansiedad. Anímalo a participar en una actividad que capte su atención y lo distraiga de su temor. Inicia esta actividad cuando aún no esté atemorizado. Trata de capturar su interés haciendo algo que realmente disfrute. Por ejemplo jugar con una pelota en un área segura, o tal vez practicar algunos ejercicios de entrenamiento para que se mantenga distraído.
  3. Modifica su conducta: Las técnicas de modificación del comportamiento a menudo son eficaces para eliminar los miedos y las fobias. Las técnicas apropiadas son llamadas técnicas de “contra-condicionamiento” y “desensibilización”. Deben empezar a enseñarse con mucha anticipación a la situación que provoca el miedo y aplicarse de forma gradual. Mediante estas técnicas se le enseña al animal a responder sin miedo a los sonidos y otros estímulos que anteriormente le ocasionaban temor. Puede empezar por exponer al animal a un nivel de intensidad de ruido que no lo asuste, junto con el uso de un estímulo agradable, como un bocadito o un juego divertido. Poco a poco deberá aumentar el volumen a medida que siga ofreciendo el estímulo agradable. A través de este proceso, el animal asociará “sentimientos positivos” con el sonido previamente temido.
  4. Consulta a su veterinario: Hay medicamentos que pueden ayudar a reducir los niveles de ansiedad del animal por cortos períodos de tiempo. Su veterinario es la única persona capacitada y autorizada para recetar medicamentos. No le des cualquier medicamento sin consultar a su veterinario. Recuerda que los animales no responden a los fármacos de la misma manera que lo hacemos los humanos, y un medicamento que puede ser seguro para los seres humanos podría ser fatal para ellos.La terapia farmacológica por sí sola no reducirá los temores y las fobias de manera permanente, pero en casos extremos, la modificación de conducta y los medicamentos que se usan en conjunto, pueden ser la mejor alternativa.

Aunque no ayuda mucho, también le puedes poner unos tapones de algodón en sus orejitas. Recuerda usar pedazos grandes y no los introduzcas profundamente en sus oídos.

¿Qué es lo que NO debemos hacer?

  1. No trates de contener u obligar al animal a estar quieto cuando tiene miedo. Esto sólo reforzará su comportamiento temeroso. Si tratas de calmarlo o de darle un premio cuando se comporta con temor; el animal interpretará esto como una recompensa por su comportamiento temeroso. Vigílalo de cerca, pero trata de comportarte de manera normal, como si no te dieras cuenta de su miedo. Siempre cerciórate que esté en un lugar seguro a prueba de fugas.
  2. No lo ponga en un canil o jaula para evitar comportamientos destructivos. El animal seguirá teniendo miedo en la jaula y es probable que pueda lesionarse al tratar de salir de allí.
  3. Jamás lo castigues por tener miedo. Los castigos sólo lo harán tener más miedo.
  4. Jamás trates de forzarlo a estar cerca del sonido que lo asusta. Esto sólo le provocará más miedo, y podría provocar situaciones de agresión.

 

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