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Que este día se multiplique

10 Dec

Bunnies kissing

No soy muy aficionada a celebrar efemérides específicas, no porque carezcan de importancia, sino porque creo que todos los días deberían ser el día de los derechos de los animales. Creo firmemente, que si se lo proponen con mucha convicción, cada día que pasa es posible hacer algo concreto por reivindicar los derechos de esos seres que comparten el planeta con nosotros.

Y esas acciones no tienen que ser espectaculares, enormes, masivas o envolver mucho sacrificio. Todo es cuestión de proponérselo y cumplirlo.

Hoy fue un día muy atareado y extenuante, pero aproveché la fecha para iniciar la recolección de toallas y frazadas para el albergue de animales local. Empecé hoy en conmemoración a la importante fecha, pero el esfuerzo durará hasta el 20 del presente mes.

Mañana o pasado al despertarte, puedes tomar la decisión de dejar de comer productos animales por un día entero o por un par de días. Si ese plazo se extiende a una semana, a un mes o a medio año, definitivamente estarás haciendo algo efectivo por los animales.

Si escribes una carta al editor de un periódico o revista local educando a la comunidad sobre un tema actual relacionado con los animales, por seguro les estás prestando tu voz de forma concreta.

Si re-envías las fotos de animales en adopción o si te propones recolectar comida para los animales necesitados de tu comunidad, los estás ayudando definitivamente.

Si inicias una colecta navideña en tu centro de trabajo para poder esterilizar a algún animal necesitado, haciéndole entender a tus compañeros de trabajo que la caridad y la compasión se deben extender a todos los seres capaces de sentir dolor, estás ayudando, de forma concreta, a propagar los derechos de los animales.

Todas las acciones efectivas que realicemos para conmemorar este día serán mucho más importantes que cualquier discurso, estadística o video difícil de mirar. No tenemos que deprimirnos pensando que la lucha es larga y las victorias lejanas. Por el contrario, debemos buscar la fuerza e inspiración necesarias para seguir adelante cosechando triunfos mediante acciones concretas y efectivas. Esa es la clave del éxito para reivindicar e instaurar los derechos que todos los animales se merecen. Es probable que nuestros ojos físicos no lo vean; pero dejaremos establecida la ruta a seguir para las generaciones venideras.

En un asunto relacionado, este fin de semana, volví a ver la película “La Lista de Schindler”. Siempre que veo películas de hondo contenido social, no entiendo por qué, en la actualidad, todos los grupos humanos explotados: judíos, nativos americanos y negros – entre otros – no son completamente vegetarianos. En mi opinión, su historia de total explotación, la crueldad con la que fueron tratados, las vejaciones a las que fueron sometidos, serían los ejemplos y experiencias suficientes para establecer el vínculo de compasión entre esos grupos humanos y los animales.

Los verdugos son los mismos, indolentes y sin piedad; los instrumentos y métodos de tortura son casi exactamente idénticos; y los injustos resultados también han sido muerte, miseria y explotación.

“La Lista de Schindler” es una película difícil de ver, pero también conlleva un mensaje positivo, de renovación y de esperanza. Cuando recién salió a la luz hace unos años, no reparé en los detalles que noto ahora. La pequeña niña del abrigo rojo, que da la única seña de color a la película, vuelve a la pantalla solamente cuando su cuerpo muerto es removido de los escombros humanos en una carretilla. Oskar Schindler la reconoce y es en ese momento de total compromiso cuando decide salvar a la mayoría de judíos posible.

Pero es casi al final de la película cuando el verdadero mensaje surge. Ese es precisamente el mensaje que deseo enviarles en conmemoración de este día que espero no se celebre solamente una vez al año, sino que se multiplique de acuerdo a nuestro compromiso y activismo efectivo y diario. Que cada vez que apoyemos la cabeza en la almohada disponiéndonos a descansar luego de un largo día, podamos reflexionar en lo que ese día hicimos por los derechos de los animales. No importa el tamaño o la dimensión de la acción; que lo que importe sea el hecho de que no dejemos pasar ni un solo día sin ser la voz de nuestros hermanos.

El mensaje final de la película es cuando Oskar Schindler recibe un anillo de parte de todos los judíos que había salvado con una inscripción del Talmud “Aquel que salva una vida, salva al mundo entero”. No nos atormentemos pensando que podríamos haber salvado más, que podríamos haber hecho algo más. Eso no nos ayuda ni a nosotros ni a los animales; lo importante es hacer algo, sencillo o significativo, todos los días de nuestras vidas.

“Aquel que salva una vida, salva al mundo entero”. Ese es el mensaje que desde el día que se estrenó la película, llevo conmigo siempre. Espero que de alguna forma y en alguna magnitud, también se convierta en algo significativo para ti.

 
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Posted by on December 10, 2012 in Activismo efectivo

 

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