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PETA lucha contra censura en Feria Estatal de Iowa

20 Aug

Para quien no lo sabe, las ferias estatales en los Estados Unidos no solamente incluyen puestos de venta de mercadería, juegos, explotación de todo tipo de animales y la comida más grasosa y dañina que te puedas imaginar, sino también la subasta de animales destinados al consumo humano que, aterrorizados,  son arrastrados hasta el centro de un ruedo para ser vendidos al mejor postor.

Mientras que la mayoría de estos animales permanecen atados todo el día en sus establos, muchas veces sin alimento o agua porque eso crearía problemas en la exhibición, mientras que son vendidos y obligados a subir a los camiones que los llevarán a los mataderos, la gente indiferente pasea con sus hijos apoyando a un sistema de esclavitud y de opresión que representa los instintos más rastreros de los seres humanos.

El sufrimiento palpable, concreto y real de los animales está allí mismo, bajo sus narices, pero los indiferentes humanoides siguen caminando como si nada malo pasara a su alrededor, saboreando algodones de dulce, llenando sus arterias colesterol, haciéndose más gordos y disfrutando el día. Sus ojos y sus oídos son inmunes a lo que pasa en el ruedo de la subasta, en los camiones de carga, en las sombras vivientes que se mueven en la noche destinadas a una muerte cruel, lenta, terrible.

Nunca olvidaré la primera vez que asistí a una de esas malditas ferias. Nada para el cerebro, nada para mi estómago, nada para mi corazón. Nada de “sana” diversión; nada de “valores familiares”, simplemente indiferencia, grasa, explotación, esclavitud. Un becerrito acababa de ser vendido por un grupo de niños. Escolares que lo criaron desde que nació, y que le dieron un nombre, afecto, cuidados y – quiero pensar – un poco de cariño. Pero estos mismos niños, no dudaron en bañarlo, cepillarlo y emperifollarlo para que luego un asqueroso hombre lo arrastrara en medio de un ruedo para escuchar las ofertas que otros tipos igualmente asquerosos hacían por él. Su confusión se veía reflejada en sus ojitos, grandes, oscuros, bellos, pero totalmente aterrorizados. A la usanza de los tiempos de la esclavitud de los africanos, algunos humanos se acercaron para mirar sus dientes, sus orejas, su pelaje. Todos hablaban, gritaban y comentaban hasta que uno ganó la subasta y se convirtió en su “dueño”.

Cuando el día de feria terminó y fuimos a ver la parte del transporte, notamos que estaba listo para ser embarcado en un camión que lo llevaría al matadero. ¡Cómo hubiera querido tener todo el poder del mundo para exterminar a quienes se prestaban a esta injusticia; para abrir todas las jaulas, destruir todos los camiones y salvar a todas esas vidas! Recuerdo muy bien que muchos de nosotros cooperamos para comprarlo a un mejor precio, pero el “dueño” no aceptó ninguna oferta. No porque no fuera mejor, sino porque sabía quienes éramos y cuales eran nuestros planes para él. Sabía perfectamente bien que con nosotros aquella criatura hubiera tenido césped bajo sus patas, cuidados, un establo limpio y la seguridad de morir de viejo, así como lo quiso la naturaleza; como lo quiso Dios (como diría la gente creyente).

Antes de subirlo al camión, escuchamos el bramido poderoso y fuerte de uno de sus congéneres. Era un llamado que no terminaba, que nadie podía cesar. Corrimos a un corral vecino y nos dimos cuenta que quien lo llamaba con desesperación, era su madre. La separación era insoportable para ella y su poderoso instinto le decía que su cría estaba en peligro; que nada bueno le ocurriría si la separaban de él. Esta vaca no ceso de llamarlo, de llorar, de gritar por él. Y siguió haciéndolo hasta mucho después de que el camión se perdió de la vista. Los dos se llamaron y lloraron por la separación hasta que el poder del más fuerte y el más cruel se impuso.

Muchos dirán que vimos lo que quisimos ver; que estábamos atribuyéndoles a los animales características que solamente poseen los humanos. Pero, ¿es que alguien con un centímetro de cerebro y conocimientos puede negar el poderoso vínculo de una madre con su hijo? Si alguien poderoso y cruel te arrancara a tu hijo de los brazos para matarlo o hacerle daño, ¿lo dejarías ir sin pelear, sin gritar, sin hacer absolutamente todo en tu poder para evitarlo? ¿Te parece que esto es justo o digno? ¿Harías algo para evitarlo? Pues si tu respuesta es sí, puedes empezar por no colaborar a que situaciones como esta sigan sucediendo. Mientras que sigas fomentando el consumo de productos cárnicos o lácteos, seguirás siendo cómplice de brutales raptos y separaciones como esta. Si no te gustan los finales injustos, la solución está en las decisiones que tomas cada vez que te sientas a la mesa. Todas ellas influyen no solo en los animales, sino también en el ambiente que te rodea y en tu salud.

Como todos saben, PETA no solo se limita a trabajar en los ambientes que le son amigables o favorables; PETA llega hasta las mismas puertas del enemigo y no tiene miedo a enfrentarlo en su terreno. Es por eso que pagaron para instalar un puesto en la Feria Estatal de Iowa.

El puesto informativo incluía la presentación de un video de una granja de pavos en la que los trabajadores intentan quebrarles el cuello, utilizando un lenguaje lleno de groserías. El video Glass Walls es narrado por el conocido miembro de PETA, Sir Paul McCartney. Y precisamente este video fue el motivo por el que el puesto informativo de PETA fue eliminado de la feria.

Lori Chappell, la directora de marketing de la feria dijo que  el lenguaje utilizado en el video es inapropiado y va en contra de los “valores familiares” que la feria debe tener. Y dijo que PETA podría volver a tener su puesto siempre y cuando no mostrara el video al público. PETA se ha negado a aceptar la censura y exige la devolución de los $1,050 que pagó para instalar su puesto.

La sola presencia de PETA en la feria estatal más concurrida del país ha creado mucha controversia. PETA está presente en el lugar que realiza la mayor cantidad de subastas de animales destinados al consumo humano, pero nadie siente miedo de estar en la casa del enemigo, porque nuestro trabajo consiste en educar al público…inclusive en lugares donde la mayoría pensaría que no tenemos seguidores o simpatizantes.

Los escolares que crían a estos animales para subastarlos y luego matarlos recitan un compromiso basado en las palabras intelecto, corazón, acción y salud. ¿No es esto paradójico? ¡Es como si el compromiso de los nazis hubiera hablado de respeto, integración, bondad y diversidad! Ingeniosamente, PETA lo cambió a palabras que literalmente traducidas dirían que la venta y explotación de estos animales es un infierno para ellos, pésima para el medio ambiente, produce ataques cardíacos y es una tremenda hipocresía.

Aquí les dejo el video en cuestión, pero por favor, no se olviden que las quejas y las lágrimas no producen ningún cambio significativo o importante. Como mi jefa y amiga Ingrid Newkirk, presidenta de PETA, siempre dice: “El camino al infierno está lleno de buenas intenciones”. Y la verdad es que tiene toda la razón. ¡Deja tus buenas intenciones de lado y haz algo CONCRETO por los animales hoy mismo!

 
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Posted by on August 20, 2012 in Activismo efectivo, PETA, Veganismo

 

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