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Los peces también sufren

06 Apr

Los creyentes que celebran la Semana Santa creen firmemente que la abstinencia de “carnes rojas” durante la Cuaresma es lo que todo cristiano debe hacer. Me dicen que es “lo que Dios manda”, como si Dios fuera tan inconsistente como para poner tontas clasificaciones entre sus criaturas.

Piadosamente, se “sacrifican” al renunciar a la carne por unos días, pero sin el menor empacho, engullen a otras criaturas que sienten el mismo dolor, el mismo estrés y la misma angustia que los otros animales destinados a su consumo: los peces y mariscos.

Si pensamos en números, los peces son los animales que mueren en mayores cantidades ya que los su consumo se realiza en masa y sin mayores consideraciones. Al poseer características diferentes a las de los mamíferos, la gente no los asocia con los otros animales; pero ellos también son capaces de sufrir. ¿Quién puede negar el dolor intenso de tener un anzuelo atravesado en la garganta o de morir asfixiado? ¿Cómo se puede afirmar que no hay crueldad en el hecho de que los ojos se salgan de sus órbitas como producto de la descompresión cuando se les arrastra a la superficie con las redes de pesca?

Los peces poseen un sofisticado sistema nervioso, y como los otros animales, también tienen derecho a disfrutan de la vida. No pueden gritar cuando sufren, pero están totalmente conscientes del dolor que experimentan. El aplastamiento o la congelación en cámaras frigoríficas son otras causas comunes del dolor y la muerte de los peces.

No podemos decir con exactitud cuántos peces se sacrifican para la alimentación de los humanos pues sólo se disponen de datos por toneladas. Pero los peces no son meras mercancías u objetos inanimados que sirven de alimento.

El biólogo Culum Brown, de la Universidad de Edimburgo, afirma que los peces son mucho más inteligentes de lo que parecen. En muchos aspectos, como por ejemplo en el área de la memoria, sus poderes cognitivos son iguales o mejores a los de otros vertebrados, incluyendo a los primates no-humanos.

Su memoria a largo plazo los ayuda a mantener relaciones sociales bastantes complejas y su memoria espacial – similar en todo sentido a la de los otros vertebrados – les permite crear mapas cognitivos que los guían a través de sus hogares, utilizando señas como luz polarizada, sonidos, olores y referencias visuales.

La Dra. Theresa Burt de Perera, de la Universidad de Oxford dice que los peces son capaces de aprender y recordar y que poseen habilidades cognitivas que sorprenderían a mucha gente. Por ejemplo, un artículo en el Sunday Telegraph de Inglaterra, reportó que un pez arco iris aprendió a escaparse de una red en su tanque recordando cómo lo había hecho 11 meses antes. Esto equivale a un humano que recuerda una lección aprendida 40 años antes.

Otro estudio publicado por la Asociación Veterinaria Australiana demostró que los peces de colores poseen excelentes memorias y son capaces de resolver problemas.

¿Quieres más pruebas?

  • Los peces hablan entre sí utilizando chillidos y otros sonidos de baja frecuencia que los humanos sólo pueden percibir con instrumentos especiales.
  • A los peces les agrada el contacto físico con otros peces. Generalmente se frotan uno contra el otro, como los gatos cuando frotan su cabeza en las piernas o manos de sus amigos humanos.
  • El Dr. Phil Gee, un psicólogo de la Universidad de Plymouth en Inglaterra, entrenó a peces para que obtuvieran comida a horas específicas jalando una palanca. Esto demostró que los peces tienen la habilidad de determinar la hora.
  • Como las aves, los peces construyen nidos donde crían a sus hijos. Otros coleccionan pequeñas piedras del fondo marino para construir escondites donde puedan descansar.
  • Algunos peces atraen a sus posibles parejas cantándoles. Los pequeños gobies de arena que viven en las costas europeas – a pesar de ser machos – se convierten en buenas madres construyendo y cuidando nidos y abanicando los huevecillos con sus aletas para crear una corriente de agua fresca y oxigenada.

Los peces son animales interesantes e inteligentes que merecen el mismo respeto que les debemos a los otros animales capaces de tener expresiones faciales agradables y fáciles de entender.

Los vegetarianos que comen pescado no existen. Eliminar el pescado de la dieta es una decisión coherente y necesaria para todo defensor de los derechos de los animales. Y comer pescado o mariscos durante la Cuaresma, tampoco es una acción cristiana.

Nos podemos pasar miles de horas discutiendo sobre el vegetarianismo verdadero de Jesús. Si empezamos por recordar que fue esenio, la discusión se termina en el tiempo que nos toma decir esa palabra; pero siempre por allí hay alguien que – en vez de decidirse a llevar una vida sana y ética- nos va a arremeter con la historia de la multiplicación de los panes y los peces.

Es preciso recalcar que si la historia es cierta, hay que situarse en la realidad de la época y las circunstancias. Por supuesto que Jesús podría haber hecho aparecer galletas, manzanas o pasteles; pero alimentó a sus seguidores – los pescadores – con el alimento que ellos conocían y al que estaban acostumbrados. Jesús – al lidiar con hombres simples a quienes debía adoctrinar – utilizó los medios más eficaces para hacerlo. No discutía con ellos doctrinas complejas; les contaba parábolas fáciles de entender para que siguieran su ejemplo. Hay que recordar que en Lucas 5, 8-10 muy claramente le dice a Pedro que desde aquel momento será pescador de hombres.

También hay que recordar las diferentes traducciones e interpretaciones de la Biblia. Jesús hablaba en arameo, los evangelios fueron escritos en hebreo varias generaciones después de la resurrección, y las primeras versiones que tenemos son traducciones griegas del siglo cuatro con muchas transcripciones posteriores a la resurrección. Existen teólogos que afirman que los primeros relatos del milagro de la multiplicación de los panes y los peces no incluyeron originalmente el pescado. Según Mateo 16, 9-10; Marcos 8, 19-20; y Juan 6, 26, cuando Jesús se refiere al milagro, únicamente habla del pan.

La mayoría de los expertos bíblicos coinciden en que las narraciones posteriores a la resurrección donde Jesús come pescado, fueron agregadas a los evangelios mucho tiempo después de ser escritos, con el fin de poner orden a diversos cismas de la temprana iglesia. Por ejemplo, los marcionitas y otros primeros cristianos no creían que Jesús había vuelto en carne y hueso. ¿Qué mejor manera de probarlo que describirlo comiendo? Aparentemente, los escribas que agregaron las historias no eran renuentes a comer pescado. De aquí podríamos deducir que, considerando que esa es la única alusión en cualquier parte de los evangelios de Jesús comiendo algún tipo de animal, él fue vegetariano.

Asimismo, los peces fueron agregados a las historias por escribas griegos porque la palabra pez en griego “ictus” es una abreviatura de la frase “Jesucristo, Hijo de Dios y Salvador” (Iesous Christos Theou Uious Soter). De hecho, el pez es aún el símbolo de la cristiandad. En esta interpretación la multiplicación representa una profecía sobre la naciente iglesia y no tiene nada que ver con comer animales.

Otros expertos afirman además que la palabra “alga-pescado” (un alga seca) en griego, fue erróneamente traducida como “pescado” en esa historia  Sin lugar a dudas es más probable que esta alga-pescado se encontrara con el pan en una canasta, sobre todo si se considera que era un alimento muy popular entre los judíos y árabes con los que Jesús hablaba.

No olvides que Jesús es compasivo con todo aquel que sufre. No solamente liberó a los animales que se vendían en jaulas (circos y zoológicos) en el templo, sino que también rechazó cualquier tipo de sacrificio animal. Él se convierte en el cordero del sacrificio para redimir los pecados de los hombres y nos dice que es totalmente anticristiano torturar, matar – o pagar a otros para que lo hagan – a cualquier criatura de la creación, sea ésta humana o no.

Por lo tanto, en vez de seguir prácticas culinarias absurdas y totalmente inconsecuentes con tu fe, en esta Semana Santa, revisa tu Biblia, haz un acto de contrición, y hazte vegano. No hay mejor manera de seguir a Jesucristo.

 

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