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Date un tiempo para conocer a las vacas

23 Feb

Cuando estábamos en la primaria y la maestra presentaba  una clase nueva, escribía con letras grandes el nombre del tema en la pizarra. Nunca falto el título: “Nuestra amiga, la vaca” y cuando alguna vez  pregunté por qué las vacas eran nuestras amigas, ella respondió: “Porque la vaca nos da todo; su leche, su carne, sus huesos, sus cachos, su cola, y hasta su excremento”.

Tuvieron que pasar muchos años para poder comprender que la vaca no me daba nada; que quienes las explotaban eran quienes robaban su leche, su cuero y su cuerpo para alimentarme incorrectamente y vestirme de crueldad. Fui cómplice inconsciente del robo del precioso líquido que debía alimentar a sus terneritos, como lo manda la naturaleza, y no a mí. Nunca me gustó ese menjunje; nunca me gustó el sabor que tenía que disfrazar con Ovaltine o Milo para tragarla. Me caía mal aún sin saber lo que estaba ingiriendo; pero mi pobre madre – que en esas épocas también era ignorante como yo – me obligaba a ingerirla convencida por la propaganda de la época y los miles de temores de tener una hija enana, enfermiza, raquítica, o desnutrida.

Tiempo después, cuando por fin tuve la oportunidad de descubrir la verdad, confirmé que mi rechazo había sido una opción ética, sana, higiénica e inteligente. ¿Después de todo, quién disfruta tomando pus? Pero fue solamente cuando visité el Farm Sanctuary en Nueva York y California que finalmente entendí por qué nunca yo había sido la buena amiga de ninguna vaca. Todo lo contrario, por muchos años, contribuí a sus sufrimientos y explotación. Entonces, mirando a una de ellas a los ojos, le pedí perdón por mi ignorancia, mi pasividad y mi demora en entender la verdad. Sus ojos eran preciosos, mansos, buenos y nobles como el campo mismo. En ellos se detenía todo; el tiempo, mis ansias, mis apuros y mis culpas. Sólo quedaba lugar para la reflexión y la paz de un pacto naciente.

Las vacas, esos mamíferos de ojos grandes y oscuros, son animales curiosos, sensibles, inteligentes y gregarios. Son animales herbívoros que se alimentan principalmente de vegetales, forraje y distintos granos y que pueden llegar a pesar entre 300-500 kilos, dependiendo si son machos o hembras. A pesar de su tamaño y su peso, son animales de temperamento generalmente tranquilo, y sólo dan coces o responden violentamente cuando están asustadas, les duele algo o se les maltrata.

Las vacas son animales muy inteligentes que pueden recordar cosas por un largo tiempo. Individualmente, cada una tiene una personalidad y temperamento diferentes y marcados. Algunas son gentiles y suaves, otras muy activas y alertas. Algunas son nerviosas y otras sumamente excitables, pero todas son criaturas de hábito a las que no les gustan los cambios, ni la inclusión de nuevos miembros al grupo si éstos no son bienvenidos.

La gestación de las vacas dura el mismo tiempo que la gestación de las mujeres: 9 meses después de los cuales  dan a luz a un ternero a quien lamen, alimentan y enseñan hábitos a través de un armonioso lenguaje de suaves mugidos, gemidos y roces con sus cabezas y hocicos. Ellas son en verdad, madres atentas, abnegadas y amorosas.

Una experta en vacas dice: “Si no se separara a las terneras y se dejara que la naturaleza siguiera su curso, ellas probablemente se quedarían con sus madres para siempre. Es algo que suele pasar a menudo; las madres y las hijas permanecen juntas. También es común que los machos se queden con sus hermanos y con otros machos”. Esto evidencia que las vacas son animales muy sociables y gregarios y que suelen seguir a un líder (macho o hembra) elegido por su inteligencia y su capacidad para resolver problemas. Este líder los guía hacia dónde deben pastar, descansar o protegerse de las inclemencias del clima.

Una de las características esenciales de las vacas, es que son muy curiosas. Buscan explorar cada cosa nueva para determinar si constituye una amenaza para ellas o para su manada. Examinarán tanto a una nueva persona que se les acerque como a un nuevo elemento en el paisaje. Cuando una vaca se acerca a explorar, olfatea. Luego saca la lengua, la estira y roza lo que examina. Si, a su juicio, la persona, animal u objeto no representa una amenaza, comenzará a lamerlo. Los expertos opinan que las vacas de raza holandesa (las típicas vacas de color blanco y negro) son las más curiosas.

Las vacas tienen una visión panorámica extraordinaria. Sus ojos separados les permiten literalmente ver hasta detrás de su cabeza (al igual que las ovejas y los caballos) en un ángulo de casi 360º. Además tienen visión dicromática; distinguen solamente dos colores por lo que su percepción del mundo es muy contrastada. También pueden ver luces y sombras de mayor o menor intensidad.

Con su lenguaje corporal, las vacas expresan sus numerosos estados de ánimo. Con el movimiento de sus orejas y su cola expresan emociones intensas; si la cola permanece  baja, esto indica un ánimo relajado similar a cuando caminan por la pradera, pastan o están cerca de sus familiares y amigos. Por el contrario, cuando meten la cola entre las piernas, estamos frente a una vaca asustada o enferma. Saltan, juegan y se persiguen desde terneras hasta convertirse en adultas. Cuando galopan o caminan rápido, su cola permanece recta; pero cuando juegan entre ellas o se encuentran contentas y animadas, la cola realiza un pliegue, como en el caso de los caballos.

Debido a la explotación a la que son sometidas por la industria cárnica y láctea, nunca tenemos la oportunidad de observar y apreciar todos estos detalles y características etológicas. Nunca tenemos la oportunidad de llegar a conocerlas y respetarlas como los individuos particulares que son, brindándoles la oportunidad de interrelacionarse con nosotros. Como toda madre sensible, sufren inmensamente cuando son separadas de sus hijos para vivir esclavizadas de por vida produciendo más miseria, muerte y enfermedades a los hijos de la especie que las explota.

Por eso, la próxima vez que alguien te ofrezca un plato de carne o un vaso de leche, recházalos hasta que hayas tenido la oportunidad de perderte en los ojos nobles y profundos de una vaca. Después de ese encuentro, espero que tu decisión sea igualmente noble y adecuada.

 
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Posted by on February 23, 2012 in Veganismo

 

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