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Susan G. Komen for the Cure en contra de alternativas científicas y humanitarias

14 Feb

La conocida organización Susan G. Komen for the Cure que supuestamente trata de encontrar una cura para el cáncer de seno no ofrece una alternativa concreta a las mujeres víctimas de esa enfermedad ya que continúa destinando fondos para experimentos con animales a diferencia de otras agrupaciones similares que nunca han experimentado en animales o utilizan métodos de investigación humanitarios y científicamente eficaces.

Por ejemplo, el medicamento denominado Taxol, fue descartado por muchos años porque las pruebas realizadas en animales indicaron que no era efectivo en la lucha contra el cáncer de seno. Poco después, cuando los experimentos en animales fueron reemplazados por experimentos más efectivos en células cancerosas humanas, se comprobó que el Taxol ofrecía uno de los tratamientos más efectivos contra el cáncer.

“Los experimentos con animales no reflejan la realidad del cáncer en los humanos”, dice Fran Visco, sobreviviente de cáncer al seno y fundadora de la organización National Breast Cancer Coalition. “Curamos el cáncer en animales, pero no el de la gente”.

Demostrando su insensibilidad, uno de los vivisectores dijo, “No utilizamos animales por razones científicas, sino porque son baratos, fáciles de manejar y a muy poca gente le importa lo que les pase”. En un reciente estudio pagado por la Fundación Komen, se inyectaron células tumorales en los cerebros de ratones. Cuando los animales desarrollaron tumores cerebrales, se les eliminó y sus tejidos tumorales fueron implantados en otros ratones a los que se les quebró el cuello para luego extirpar y diseccionar sus cerebros. ¿Alguien conoce a alguna mujer que haya contraído cáncer porque se lo inyectaron en el cerebro?

En otro experimento relacionado a la investigación para hallar la cura al cáncer, un grupo de ratas embarazadas fue obligado a respirar el humo de cigarrillos para determinar el efecto del humo en el desarrollo del cáncer en sus crías. Las ratas fueron obligadas a vivir en reclusión solitaria, lo cual las convirtió en animales retraídos y deprimidos -como es de esperar en todos los mamíferos de grupos socializados – para observar la influencia del estrés en el desarrollo del cáncer al seno.

A otros ratones se les inyectó células cancerosas para provocarles tumores considerablemente grandes. A algunos se les trató con radiación pero al mismo tiempo se les infectó con una forma modificada de herpes. Les inyectaron substancias directamente en los ojos, lo cual causó la ruptura de sus vasos sanguíneos para que los experimentadores pudieran recoger muestras de su sangre. Luego de que sus tumores alcanzaron tamaños considerables, todos los ratones fueron exterminados.

Cualquier médico o veterinario puede admitir que existe un mundo de diferencia entre el metabolismo, la bioquímica, la fisiología y la constitución genética de los seres humanos y los animales. Por lo tanto, el resultado de los experimentos desarrollados en ratones no puede aplicarse con exactitud a los seres humanos.

Recientemente, los científicos que trabajan para PETA, revisaron literatura médica de los últimos 30 años que incluía más de 500 estudios de cáncer en roedores, para evaluar su validez científica de acuerdo a los criterios actuales aceptados internacionalmente. Se concluyó que la gran mayoría de los estudios de cáncer hechos en roedores eran inadecuados o habían producido resultados ambiguos o inservibles. Esos estudios produjeron resultados consistentes y reproducibles solamente en un 57% de los casos; prácticamente la misma probabilidad que se obtendría al tirar una moneda al aire.

En el entretiempo, mientras se gastan billones de dólares para curar el cáncer en ratones, estamos perdiendo la oportunidad de poder ayudar a miles de mujeres en el mundo. Mujeres como Elaine Sloane, una de las muchas sobrevivientes de cáncer de seno que no quiere que se siga explotando a los animales en su nombre. Ella apoya programas que ofrecen tratamientos a mujeres de escasos recursos, programas que educan al público sobre el importante papel de la dieta en la prevención del cáncer y  programas que conectan a los científicos y médicos con pacientes dispuestas a participar en investigaciones sobre esta enfermedad para desarrollar nuevas tecnologías que podría beneficiarlas. Un ejemplo de esto es el modelo tridimensional de cáncer al seno humano recientemente desarrollado por científicos británicos que fue hecho con células en crecimiento provenientes de tejidos del seno normales y cancerosos.

Afortunadamente, muchas instituciones benéficas de lucha contra el cáncer están invirtiendo en métodos avanzados, muy efectivos, y que no incluyen ningún tipo de experimentación animal. Organizaciones como la American Breast Cancer Foundation, Breast Cancer Fund, BreastCancer.org, Dr. Susan Love Research Foundation y Keep A Breast Foundation, financian métodos de investigación o de cuidados preventivos pero nunca invierten su dinero en crueles e inservibles experimentos con animales. Ellos solamente están interesados en utilizar métodos modernos que salven las vidas de los animales y de los humanos.

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