RSS

Canadá sangrienta

24 Jan

A veces me pregunto si llegará el día en el que mi teléfono o mi computadora se encargarán totalmente de mi vida diaria. Y en estos tiempos de avances tecnológicos interminables es una verdadera vergüenza que cada año la misma primitiva y cruel masacre siga sucediendo sobre los hielos de la Península del Labrador y de Newfoundland en Canadá.

Al inicio de la primavera empieza la mayor carnicería mundial de mamíferos. Miles de focas, entre doce días y un año de edad, mueren a golpes para que su preciada piel, su grasa y sus penes lleguen al mercado occidental como productos de lujo, dietéticos o afrodisíacos.

Un equipo independiente de veterinarios vigiló la matanza de focas de Canadá concluyendo que en el 42% de los casos, los animales no presentaban suficiente daño craneano como para estar muertas o inconscientes en el momento de ser despellejadas. Casi el 95% de las focas muertas a golpes durante los últimos cinco años, tenían menos de tres meses de edad. En el momento de realizar esta carnicería horrorosa, muchos de estos bebés indefensos ni siquiera habían comenzado a comer alimento sólido ni habían tomado su primer baño en el mar.

¿Y quiénes son los malditos que matan a las focas? Cualquiera que tenga licencia comercial para matarlas, una licencia provincial de caza, o incluso sólo un certificado de aptitud para la caza. Con porras provistas de picos (hakapiks) y últimamente con rifles, estos malnacidos arremeten contra los bebés dando paso a una masacre que avergüenza a Canadá a nivel mundial.

Las principales víctimas son los bebés que ya han hecho la primera muda de su piel blanca, lo que  generalmente ocurre a las dos semanas de vida. Los cazadores también matan focas adultas, pero los informes del gobierno canadiense indican que la amplia mayoría de animales muertos a palos tienen entre doce días y un año de edad. Los cazadores tienen una cuota pre-establecida pero cuando esta cuota se supera, el gobierno la eleva automáticamente.

Como siempre, los humanoides tienen “razones” para justificar esta matanza. Cada vez que un animal es abusado o torturado, sus opresores están listos a producir interminables listas bajo las etiquetas de cultura, tradición o nacionalismo, pero la verdad es la siguiente:

1. “No matamos focas de manto blanco”

Las focas de manto blanco son las crías de foca cuya piel es totalmente blanca. Los bebés foca nacen con esa piel, y aproximadamente a los doce días de edad, empiezan a salirles las manchitas oscuras. La caza de estos bebés está prohibida, pero eso sólo significa que los cazadores esperarán a que las foquitas tengan dos semanas de vida, cuando todavía siguen mamando y aún no se han sumergido en el agua.

2. “Las focas ponen en peligro la industria canadiense del bacalao”

El gobierno de Canadá y su industria pesquera proclaman que las focas del Atlántico Norte deben ser eliminadas porque comen mucho bacalao. En verdad, desde 1994, los científicos que trabajaban para el gobierno descubrieron que la verdadera causa del descenso de la población de bacalao en esa zona era el exceso de capturas de los barcos pesqueros. Es más conveniente para el gobierno y la industria pesquera exterminar a las focas que afrontar el grave problema del exceso de capturas de sus barcos pesqueros.

El biólogo Dr. David LaVigne, experto en focas arpa, puso en evidencia que el gobierno de Canadá está gestionando mal la población de focas mediante la caza, porque está más preocupado por sus propios intereses económicos y por apoyar a la industria peletera.

3. “Aprovechamos todo el cuerpo de los animales que matamos”

A las focas se les mata por su piel, por sus penes que se comercializan en los mercados asiáticos como afrodisíacos, por su aceite que Canadá promociona como suplemento para la salud y – ¿cuándo no? – por su carne. Pero la caza comercial de focas favorece – en su gran mayoría – a la industria de la moda y no a la de la alimentación. Las focas son despellejadas para esa industria, y el resto del cuerpo normalmente se abandona para que muera y se pudra sobre el hielo. Diseñadores europeos como Prada y Versace usan piel de foca en sus colecciones. La cantidad de carne que se comercializa es mínima y el uso de aceite de foca es insignificante. El gobierno de Canadá promueve su uso para justificar la cacería, pero hay muchas alternativas en el mercado, incluyendo al popular aceite de lino.

4. “La cacería está bien regulada”

En el mejor de los casos, las regulaciones son inadecuadas. El equipo de la Humane Society of the United States ha sido testigo presencial de la terrible crueldad y brutalidad de la cacería. Han visto animales apaleados y abandonados a morir que aún estaban vivos, luchando por sobrevivir y miles de crías con el cráneo abierto arrastrándose sin piel y ahogándose en su propia sangre.

Casi nunca se hace el test del parpadeo, una prueba muy sencilla que consiste en tocar el globo ocular del animal. Si parpadea, es señal de que está vivo, y posiblemente consciente. Es lo que se supone deben hacer los cazadores antes de despellejarlos. Esta es una violación obvia de las regulaciones sobre mamíferos marinos y una que el gobierno canadiense se niega a imponer.

Matarlas a balazos es tan inhumano como apalearlas. Cuando se les dispara desde barcos o botes, a menudo, sólo se hiere a las crías. La principal planta de procesado de pieles de Canadá descuenta una suma de dinero por cada agujero de bala que encuentren en las pieles. Por lo tanto, los cazadores son muy reacios a disparar más de una vez y como consecuencia, las crías heridas quedan abandonadas a sufrir en agonía, resbalando hacia la superficie del agua para morir ahogadas.

El Ministerio Canadiense de Pesca y Océanos nunca ha procesado ninguna de las denuncias por crueldad presentadas por organizaciones en defensa de los derechos de los animales.

5. “No queremos dañar la economía de las comunidades costeras pobres”

Los análisis económicos muestran que la caza de focas tiene un efecto económico mínimo en Newfoundland. Sólo el 5% de los ingresos de los pescadores proviene de la caza, y el 95% de la pesca. El gobierno canadiense y la industria pesquera son quienes ponen en riesgo la mayor fuente de ingresos de esas personas, promoviendo una cacería brutal que genera una gran oposición mundial y que ha tenido como resultado el boicot a los mariscos canadienses. Por si fuera poco, la reputación internacional del país está arruinada, y el turismo se ha visto seriamente afectado.

El gobierno de Canadá tendría que invertir en las comunidades afectadas por la tragedia de la cacería para desarrollar alternativas en otras ocupaciones y otros sectores de la economía. NADIE con dos centímetros de materia gris puede creer que matar focas sea una forma viable de ganarse la vida en estas épocas. Es más, cuando el gobierno canadiense prohibió la caza de ballenas, la gente descubrió que llevar turistas a que las observaran y fotografiaran les proporcionaba mayores beneficios económicos.

El gobierno canadiense subvenciona la matanza proporcionando fondos para los salarios de los empleados de las plantas de procesamiento de productos de foca, investigaciones de mercado y capital para las plantas de procesamiento.

6. “La cacería de focas forma parte de nuestras culturas indígenas”

La matanza de focas se realiza por simples razones comerciales. Los cazadores las matan para vender su piel y su carne, y no para subsistir. Esta cacería es una matanza brutal realizada por gente no-nativa. Es una caza comercial básicamente organizada para proveer de pieles a la industria peletera.

Hace algunas décadas, las organizaciones en defensa de los derechos de los animales podían acercarse a las focas para pintarlas con tintes inocuos que las hacían inservibles para la industria peletera, pero el gobierno canadiense convirtió esto en un acto ilegal. Actualmente, nuestras posibilidades legales se limitan al permiso para observar y documentar la cacería, sin autorización para interrumpirla o molestar a los cazadores.

Asimismo, muchos países del mundo prohíben el comercio de cualquier derivado de foca. Si sus mercados se empiezan a cerrar, el gobierno canadiense podría subvencionar aún más la cacería y por eso el boicot a sus mariscos es el arma de presión más efectiva. La Humane Society of the United States ha decretado este boicot principalmente en los Estados Unidos ya que este país es el mayor comprador de mariscos canadienses. Estamos convencidos de que Canadá llegará muy pronto a la conclusión de que el precio a pagar por este boicot será demasiado alto si tienen que elegir entre sufrir pérdidas multimillonarias o mantener la cacería.

Hace algunos meses, el Ministerio de Pesca y Océanos de Canadá dijo que la única forma de acabar con la matanza era a través de una petición expresa de la industria pesquera. Esto significa que esta industria tiene todo el poder de detenerla. La caza de focas es una actividad de sólo unos miles de pescadores de la costa este de Canadá. Este trabajo produce el 5% de sus ingresos ya que el resto proviene de la pesca. El 70% de los mariscos canadienses se exporta a los Estados Unidos y esto les da a los consumidores americanos el poder de acabar con esta horrible matanza utilizando simplemente sus opciones de compra. Una vez más, comprobamos que las acciones individuales de cada persona interesada en defender a los animales pueden convertirse en boicots masivos que finalmente harán que los canadienses participantes en esta aberración vuelvan a tener decencia.

 

Tags:

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

 
%d bloggers like this: