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¡Cuidado con la leche!

21 Jan

El compositor de canciones infantiles Cri-Cri tenía una canción que siempre me pareció estúpida y antipática pues involucraba el llanto de un niño que no quería tomarse su vaso de leche. Decía que estaba muy fría, muy caliente, que tenía nata…En fin, en las épocas del paleolítico superior, las maestras se la hacían cantar a los niños mientras le servían las calientes secreciones de las ubres de otro mamífero que no eran sus madres. ¡Y para adentro! Las criaturas se la tenían que tomar de un soplo preocupándose después por la gastritis, los gases, la diarrea y la intolerancia a la lactosa que en esa época era prácticamente desconocida.

¡Ah…aquellos tiempos en los que era mejor no saber nada! Después de todo, la ignorancia de la gente siempre le ha convenido a los explotadores de los animales que te vendían – y siguen vendiéndote – cartones o latas de leche con hermosas figuras de vacas felices, retozando en verdes campos. O productos “orgánicos” que garantizan que sus vacas viven libres tomando el sol y disfrutando de jacuzzis de primera clase. Esta gente olvida que a la hora de la explotación, del robo a los teneros o de la matanza, las vacas no son aniquiladas “orgánicamente”. El matadero, con sus ganchos de suspensión, afilados cuchillos y sierras sedientas de sangre son exactamente los mismos para las vacas “libres” y para las que vivieron confinadas en las granjas industriales.

La leche materna es el mejor alimento para el bebé, pero cuando bebemos la leche de otro animal todo cambia porque su composición química difiere de la leche humana y carece del campo energético de la misma. El ser humano es el único mamífero que sigue bebiendo leche después del periodo de lactancia. Luego del destete, el 90% de la población deja de producir lactasa, la enzima necesaria para digerir la lactosa, que es el hidrato de carbono de la leche. Al no poderla digerir, se fermenta en el estómago y provoca gases, flatulencia, mala digestión y el venenoso ácido láctico. Por este motivo la leche es la alergia alimentaria más común entre los niños.

La leche de vaca tiene tres veces más proteínas y cuatro veces más calcio que la leche materna. Tiene grandes cantidades de hormonas para marcar un factor de crecimiento que, junto con las proteínas y el calcio, formarán lo que más tarde será un ternero que pesará tres o cuatro veces más que un ser humano. ¿Es esto tan difícil de entender? Grábalo en tu cerebro: la obesidad y los lácteos hablan el mismo idioma.

Lo que no le sirve al organismo se excreta por los riñones, pero cuando triplicamos las proteínas que necesitamos, nos enfrentamos a una carga diaria de desechos mucho mayor de la que el cuerpo puede manejar a través de los riñones. Desde una edad temprana el cuerpo expulsa lo que le sobra por la piel y las mucosas y esta materia no utilizada se convierte en moco o pus, de ahí la presencia de granos, acné, sobrepeso, y asma. Así como lo oyes. Mientras le sigas dando lácteos a tu hijo asmático, seguirás dándote sustos y seguirás corriendo al hospital para nebulizarlo en la mitad de la noche cuando la congestión de moco y pus no lo deje respirar. ¿No es más fácil, práctico y humanitario tirar a la basura lo que lo enferma?

El exceso de fósforo que la leche de vaca contiene, combinado con el calcio, impide su absorción. Además como a la leche industrial siempre se le añade vitamina D sintética, ayuda a fijar el calcio que no asimilas favoreciendo su depósito en el cuerpo, dañando al sistema cardiovascular, ayudando a la calcificación de los riñones (formando también cálculos renales) y facilitando el retraso mental. En cambio, los hidratos de carbono de la leche materna doblan a los de la vaca. Por eso,  a menudo, a la leche se le echa azúcar o se le acompaña con panecillos que ayudan a compensar esta carencia.

La leche de vaca tiene aproximadamente el triple de sodio que la humana y la dieta promedio ya es especialmente rica en sodio. Además la mayoría de la gente consume demasiada sal (cuatro ó cinco veces más de lo que necesitan) y ya sabemos en qué se traduce esto: retención de líquidos, hipertensión arterial, etc.

Nunca debes olvidar que la leche que tomas es leche pasteurizada y homogeneizada. En la pasteurización la leche se calienta varias veces, a 65º y a 72º entre 30 y 15 minutos respectivamente. Si bien es cierto que con este proceso se eliminan muchas enfermedades infecciosas, también es cierto que en los experimentos de laboratorio, los animales alimentados con leche pasteurizada redujeron su capacidad reproductiva y no vivieron más de seis semanas.

La homogeneización separa a  la leche en partículas más pequeñas y esto permite que una enzima llamada xantina arañe la pared intestinal. El cuerpo se defiende de esto añadiendo fibrina y colesterol en las venas dañadas, siendo esto la causa de la peligrosa arterosclerosis.

El consumo de productos lácteos (leche, queso, yogur, helado) también está relacionado a diversos trastornos del sistema reproductor de la mujer: tumores y quistes ováricos, cáncer al seno, secreciones e infecciones vaginales, espasmos menstruales y  flujos excesivamente abundantes. Otra vez, todo lo que tienes que hacer para dejar de sufrir es tirar los lácteos a la basura.

Si lo que más te preocupa es tu consumo adecuado de calcio, haz lo que las vacas y las cabras hacen para tener tanto; come verduras crudas, una fuente excelente de calcio asimilable, berros, brócoli crudo o cocido, coles, perejil, almendras (más del doble de calcio que la leche de vaca) y algunas algas marinas (11 veces más calcio que la leche de vaca). Todos estos productos tienen mucho más calcio que la leche de vaca.

En vez de obsesionarte por  tu consumo de calcio deberías preocuparte por los alimentos que lo roban provocando descalcificación. Los alimentos refinados como el pan blanco, las pastas y sobre todo el azúcar, son subproductos que acidifican el organismo. Y acuérdate que todo organismo ácido le da la bienvenida a enfermedades graves como el cáncer. Para compensar esta situación y equilibrar el PH, el cuerpo necesita utilizar su reserva de minerales alcalinos, entre ellos el calcio de los huesos, provocando osteoporosis. Esta seria enfermedad no se soluciona con el consumo de lácteos, sino eliminándolos de tu dieta.

Si no puedes vivir sin la leche, actualmente existen muchos substitutos que son buenos para tu salud y no involucran la explotación de ningún animal. Tal vez te cueste un poco adaptarlas a tu paladar, pero, ¿qué es mejor, aprender a apreciar nuevos sabores o enfermarte gravemente? Puedes escoger entre leche de soya, avena, almendra, arroz, coco y hasta de cannabis. Sí, leíste bien, la planta de la que se obtiene la marihuana.
Mira la cantidad de calcio (mg.) presente en 100 gr. de diferentes alimentos y date cuenta que la leche no es el producto  que contiene más calcio.

    • Semillas de amapola:    448
    • Alga wakame:               1380
    • Queso parmesano:      1290
    • Alga kombu:                   810
    • Sésamo:                           783
    • Sardina en lata:                35
    • Soya:                                260
    • Almendras:                     252
    • Col rizada:                       230
    • Tofu:                                 154
    • Garbanzos:                      150
    • Yema de huevo:              141
    • Espinaca:                         126
    • Leche de vaca:           120
    • Semillas de girasol:          12
    • Brócoli:                               11
    • Acelga:                                10
    • Huevo:                                  5
    • Merluza:                               4
    • Bistec de ternera:                1
    • Pollo:                                   15
    • Cerdo:                                   2

Concluimos  entonces  que la leche de vaca es un alimento magnífico… ¡pero sólo para los terneros! Es un hecho comprobado que la naturaleza la destinó a no ser consumida por ninguna otra especie.

 
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Posted by on January 21, 2012 in Veganismo

 

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