RSS

Callejeros maravillosos

18 Jan

Mi hermana concluye sus correos con la siguiente frase, “Hasta que no hayas amado incondicionalmente a un animal, una parte de tu alma estará dormida” y yo coincido totalmente con ello.

Estoy ayudando a un vecino con su cachorrito y al despedirme de él, lamento mucho no  tener un perro aquí conmigo. Aunque – a veces – mi corazón me quiere hacer trucos, mi cerebro me recuerda que hay que anteponer las necesidades del animal sin ser egoísta. Pero uno de estos días, cuando mi mundo no gire tan rápido, podré tener una perrita que me alegre la vida, me enseñe a ser mejor ser humano y me motive a seguir trabajando por sus congéneres. Ya tengo todo su equipo listo; absolutamente todo lo que necesitará y hasta tengo escogido  su nombre. Se llamará Hatshepsut, como la genial reina egipcia que embelleció Egipto con maravillosos templos y reinó con sabiduría y compasión.

En el entretiempo – y mientras que mi fantasía perruna egipcia se vuelve realidad – me contento y conformo con compartir el cariño de otros perros amigos. Criaturas que le cambian la vida a la gente mejorándosela y enriqueciéndola. Es lamentable que algunas personas nunca puedan gozar de ese privilegio, de los regalos implícitos que los perros nos dan sin egoísmos y a manos llenas.

Y es aquí, cuando hablo de ayudar a estas criaturas, a los que sufren miserablemente en las calles buscando una oportunidad, que surgen las voces inquisidoras que me dicen que mi “deber cristiano” es ayudar a mis congéneres, a mi prójimo, a los humanoides que necesitan del tiempo, la energía y los talentos que brindo a los animales. Llegan incluso a “recordarme” que eso es lo que Jesús quiere que yo haga para alcanzar la salvación eterna.

¿Por qué la Santa y Sagrada Inquisición siempre tiene que cruzarse en mi camino para decirme lo que “debo” hacer? ¿Por qué siempre nos tenemos que ver enfrentados entre ayudar a un animal o ayudar a un prójimo? ¿Por qué esta gente siempre tiene que actuar como secretarios o mensajeros de Cristo sin saber que – cuando se trata de los animales – yo hablo personalmente con él?

Pensemos y reconozcamos entonces que el grito de Jesús en la cruz, al sentirse abandonado por su padre, es el grito desesperado de una humanidad doliente; pero es también el grito de todos los seres que se sienten injustamente torturados y humillados por el poder y la crueldad de los dominadores. Es el grito de las criaturas más débiles e inocentes, de los millones de animales que no comprenden la miseria de la confinación, de la mutilación de sus cuerpos, de las madres que lloran el sacrificio inútil de sus hijos, de los que sufren abandonados en las calles; de todos los que, venciendo una pasiva complicidad, nos preguntamos para qué cuernos sirve tanta crueldad en el mundo.

La verdadera teología de Jesús es la de la reconciliación de los hombres con Dios y de los hombres con la naturaleza; la misma que intentó Francisco de Asís con su oración sobre la paz y su canto a las criaturas. Yo estoy totalmente convencida que si Jesús volviese a la tierra, no tendría reparos en auxiliar a un perro callejero, a darle una mano para contrarrestar la crueldad que sufre a diario en las calles. Y todos ustedes, los que tienen una vida más estable y más descansada, tienen la oportunidad de abrirle las puertas de sus casas a ese animal callejero que sabrá querernos hasta la muerte.

Ese animal callejero que tal vez ahora rechazas o ignoras, podría salvar tu vida o la de tu familia; podría ayudarte a vivir más sanamente; pero sobretodo, podría salvar tu espíritu y despertar tu alma dormida. Jamás compres un animal pues los verdaderos amigos no tienen precio. Cuando te decidas a compartir tu vida con un animal, sal a la calle, busca a uno que te necesite y bríndale un hogar. Y cuando ese ser privilegiado muera y deje un vacío irremplazable en tu corazón, vuelve a salir a la calle una y otra vez, por siempre.

Advertisements
 
Leave a comment

Posted by on January 18, 2012 in Animales de compañía

 

Tags:

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

 
%d bloggers like this: