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Preguntas frecuentes sobre la Biblia y el vegetarianismo

06 Nov

1. ¿No otorgó Dios dominio al hombre sobre los animales?

Históricamente, muchas veces la Biblia se ha usado para justificar la esclavitud, el abuso infantil, el abuso conyugal y la poligamia, así que debemos tener cuidado de no emplearla erróneamente para justificar la matanza de animales. Según el libro del Génesis, Dios creó a todos los animales, incluyendo al ser humano, en el día sexto. En Génesis 1:28, Dios
dice: “Manden a los peces del mar y a los pájaros del cielo y a cuanto animal viva en la tierra”. Inmediatamente después, en Génesis 1:29, Dios afirma: “Yo les entrego, para que ustedes se alimenten, toda clase de hierbas, de semilla y toda clase de árboles frutales”. Dios nunca dijo que teníamos derecho a matar y comer animales. De hecho, la mayoría de los teólogos reconocen que la palabra “mandar” se traduce más acertadamente como “proteger”, y que el significado de este texto implica que los humanos se encarguen de ser sus guardianes, protegiendo y respetando a todos los seres con quienes compartimos el regalo de la creación.

El teólogo Reverendo Andrew Linzey afirma que “Necesitamos un concepto de nosotros mismos en el universo no como la especie dominante sino como la especie sirviente; como la única a quien se le asignó la responsabilidad y el bienestar de todos. Debemos entender que los animales no nos fueron dados  o fueron hechos para nosotros y para servirnos sino que fuimos hechos para servir a la creación y asegurar su conservación.

En Génesis 9, el texto frecuentemente citado como justificación para comer animales, la mayoría de los teólogos reconoce esto como una concesión postdiluviana temporal (toda la vegetación se había destruido) o una concesión al pecado humano (Génesis 9 también se usa para justificar la esclavitud).

San Jerónimo escribió: “En cuanto al argumento de que en la segunda bendición de Dios (Génesis 9:3) se dio permiso para comer carne; un permiso que no fue dado en la primera bendición (Génesis 1:29) hágase saber que el permiso para divorciarse tampoco fue dado desde el comienzo, pero luego fue otorgado a la raza humana por Moisés a causa de la dureza de nuestros corazones (Mateo 19). De igual manera, comer carne era desconocido hasta el Diluvio”.

2. ¿No exige Dios el sacrificio de animales?

No. Las escrituras hebreas (Antiguo Testamento) y cristianas (Nuevo Testamento) se oponen al asesinato de animales desde el comienzo hasta el fin. En las escrituras hebreas, Dios es amor desde el apacible Jardín del Edén hasta las visiones del fin de los tiempos de los profetas, donde incluso el león yacerá con el cordero. En las escrituras cristianas, todo el ministerio de Jesús está en contra del sacrificio de animales, desde su primera actividad (el bautismo) hasta la última (la crucifixión).

En el mundo ideal de Dios, no existe el sacrificio de animales. De hecho, el Jardín es enteramente vegetariano (Génesis 1:29), y Dios nunca exige la matanza de animales  (Jeremías 7:22). Miqueas, Amós, Isaías, Jeremías, y Oseas condenan el sacrificio de animales. Oseas y Jeremías afirman explícitamente que los seres humanos crearon el sacrificio de animales como una excusa para consumir carne: “Si me ofrecen sacrificios, es
sólo por el interés de comerse la carne. Pero Yahvé no los acepta y, en adelante, va a tener presente su falta, va a castigar sus pecados y los va a mandar nuevamente a Egipto” (Oseas 8:13).

Las Escrituras Hebreas se han usado a través del tiempo para justificar muchas atrocidades, desde la esclavitud, la quema de brujas, la Inquisición, hasta el abuso conyugal e infantil. Galileo fue sentenciado por el Papa a ser torturado hasta que se retractara de la herejía acerca de que la tierra giraba alrededor del sol.

Según el Levítico, las brujas debían ser quemadas, y los adúlteros, los niños desobedientes, y las personas que infringían el Sabbath (el día sábado) debían ser apedreados hasta morir.

Los leprosos e incapacitados eran sucios y no debían entrar en el Templo. En el libro de Números (16) un pobre hombre es apedreado hasta morir por recolectar madera el día sábado; es asesinado por Moisés y los israelitas como Dios manda. Y a Lot se le considera honrado, incluso después de ofrecer a sus hijas vírgenes a unos extraños.

Jesús se opone al sacrificio de animales desde la primera actividad de su ministerio (el bautismo) hasta la última (la crucifixión). Su vida estuvo dedicada a predicar la compasión y la misericordia, y se opuso explícitamente al culto del Templo; un culto de sacrificio de animales. Aquí hay cuatro puntos  especialmente importantes:

  • Primeramente, en los tiempos de Jesús, el sacrificio de animales era considerado por muchos como el único método para el perdón de los pecados. Los judíos vegetarianos instituyeron el bautismo para el perdón de los pecados y en el curso de su ministerio, Jesús expresa varias veces lo que Dios quiere decir cuando Él se expresa a través del profeta Oseas, “Quiero compasión, y no sacrificios”. (Mateo 9:13, 12:6-7).  Aquí Dios habla del sacrificio de animales. El énfasis sobre el bautismo en el Evangelio y en los Hechos de los Apóstoles no tiene el mismo impacto del que tenía en la Palestina del siglo primero; pero la gente de los tiempos de Jesús entendía que el bautismo representaba un rechazo completo a la violencia y el derramamiento de sangre involucrados en el asesinato de animales para obtener la absolución. Este completo rechazo al sacrificio de
    animales (y a la dieta carnívora que lo acompaña) no puede ser ignorado.
  • En segundo lugar, el sacrificio de animales se efectuaba en el Templo, siendo ésta la razón por la cual los judíos vegetarianos de los tiempos de Jesús estaban en contra del Templo. Jesús habla constantemente de desocupar el Templo y demolerlo y entra en él con látigo en mano para desalojar a los comerciantes de animales. En Jeremías 7 se muestra a Dios diciendo que Él nunca pretendió el sacrificio de animales, y también lo muestra estableciendo la relación directa entre el sacrificio de animales y el consumo de carne. Juan el Apóstol establece esto como el primer acontecimiento del ministerio de Jesús, y lo sitúa con anterioridad al Sabbath (“Como la Pascua estaba cerca, Jesús fue a Jerusalén hasta el patio del Templo”). Entonces Jesús entra en el Templo e impide que la gente sacrifique animales para la comida del Sabbath. El punto crucial es que aquella gente únicamente vendía animales para el sacrificio y para comerse la carne del animal sacrificado.
  • En tercer lugar, los judíos vegetarianos, como una característica importante de su fe, celebraban una Pascua vegetariana perfectamente ortodoxa. Juan ubica el primer milagro de la multiplicación en la época de Pascua. Los discípulos preguntan a Jesús, “¿Dónde compraremos suficiente pan para alimentar a toda esta gente?” sin tener en cuenta al cordero (lo que seguramente habrían comido si no hubieran sido vegetarianos opuestos al sacrificio de animales). La última cena fue una comida de Pascua y parece ser que fue también una comida vegetariana. Según Juan, Jesús expulsó del Templo a quienes sacrificaban animales para la Pascua, en un rotundo rechazo a la idea de que en la Pascua se requiere la muerte de un cordero.
  • Finalmente, queda totalmente claro que la muerte de Jesús en la cruz es, para los cristianos, el sacrificio final. Él se convirtió en el sacrificio mismo mientras que sus seguidores de Jesús continuaron celebrando su memoria con comida vegetariana, pan y vino.

3. ¿Si Dios no ordena el consumo de carne, por qué hay tantas leyes acerca de la pureza de la carne? ¿Por qué Jesús no condena abiertamente el consumo de carne?

Un Dios que es amoroso, compasivo y misericordioso no tolera a los seres humanos que matan o esclavizan a otros, y tampoco tolera la explotación de los animales. Las leyes sobre lo legítimo, la esclavitud, y la participación en guerras se dan para hacer parecer que las guerras, la esclavitud, y el consumo de carne son menos violentas. Por ejemplo, las Escrituras decían que no se debía comer animales que aún estaban vivos, lo que prohibía así la práctica, común en esos tiempos, de cortar en trozos las partes de algunos animales (por ejemplo, las jorobas de los camellos) mientras aún estaban vivos y sumidos en un sufrimiento extremo.

Las Escrituras Hebreas se han usado a través de los años para justificar muchas prácticas crueles y violentas (el abuso conyugal e infantil, la esclavitud, y la guerra). Es deplorable que se continúen usando para justificar la explotación de animales.

En los cuatro Evangelios no se ve a Jesús desaprobando la esclavitud, el sometimiento de mujeres y niños, u otras injusticias, pero esto ha sido justificado por los cristianos a través de los tiempos.

El principal mensaje de Jesús, lleno de misericordia y compasión, no puede reconciliarse con lo que ocurre en las granjas industrializadas y en los mataderos, los lugares más violentos e inmisericordes de la tierra.

Finalmente, el idioma de Jesús era el arameo, los Evangelios se escribieron originalmente
en hebreo, y sus primeras traducciones son las versiones griegas del siglo cuarto aprobadas y alteradas por el Emperador Constantino, un consumidor de carne. Todas las versiones anteriores se destruyeron por herejía. Según algunos expertos, Jesús condena el consumo de carne, en Evangelios que fueron suprimidos y en muchos pasajes que fueron editados por la temprana iglesia y sus representantes carnívoros. Por ejemplo, en la primera parte del Evangelio de los Esenios, el Evangelio de los Doce Santos, Jesús dice: “En verdad os digo, aquellos que participan de las ganancias que se obtienen lastimando a una de las criaturas de Dios, no pueden ser justos; ni pueden comprender los asuntos sagrados, o enseñar los misterios del reino, aquellos cuyas manos están manchadas con sangre, o cuyas bocas están contaminadas con carne”. “Dios proporcionó los granos y las frutas de la tierra como alimento; y para el hombre verdaderamente justo no hay otro sustento legítimo para el cuerpo”. “Por tal motivo les digo a todos los que desean ser mis discípulos, alejad vuestras manos de la matanza y no dejéis que ninguna carne de cadáver entre en vuestras bocas, dado que Dios es justo y generoso y ordenó que el hombre viviera
únicamente de las frutas y las semillas de la tierra”. “Si llega a vosotros alguien que coma carne o beba alcohol que quede en el patio exterior hasta que esté limpio de estos males intolerables, pues hasta que lo comprenda y se arrepienta, no debe recibir los misterios superiores”.

Y en el Evangelio de Salud de San Juan, Cristo afirma: “El segundo gran mandamiento que recibieron dice así: Amarás al prójimo como a ti mismo. Con la palabra prójimo debe entenderse a todo ser viviente en la naturaleza, por ser una creación de Dios que debe ser respetada y protegida por el hombre”.

“El que quita la vida al prójimo en realidad la quita a sí mismo, pues una muerte semejante se prepara para sí mismo. Y si mata animales para comerse sus carnes, estas carnes se tornarán veneno en su cuerpo, envenenándolo, produciendo dolorosas enfermedades, una vida llena de achaques, angustias y una muerte tormentosa. Por el dolor, la angustia, el miedo y el terror que el hombre ocasiona a los animales en el
momento de sacrificarlos, tarde o temprano tendrá que sufrir la misma semejante angustia, conforme a la eterna Ley de Justicia y Amor, expresada en la siguiente sentencia: “Con la misma vara que midas serás medido”.

“El Padre Celestial ha dicho: Os doy toda clase de hierba que crece en el campo, todas las legumbres y verduras que producen vuestros huertos y también toda fruta de vuestras arboledas, para que os sirvan de alimentos; además, la leche de vuestros animales y todos sus subproductos y derivados. Pero respetaréis la vida de esos animales, no los mataréis, ni comeréis sus carnes ni su sangre, pues, así no quebrantaréis la suprema Ley de No Matarás. Pero el que mate un animal, aunque éste no lo ataque y sólo por el placer de matar, o por la carne, su piel o sus colmillos, éste sí quebranta la Suprema Ley de no matarás”.

4. ¿No dijo Pablo que podemos comer carne?

Hay una gran controversia alrededor de las escrituras de Pablo. Hay algunos cristianos que las consideran absolutamente precisas, pero hay otros expertos que afirman que algunas de las cartas fueron escritas muchos años después de su muerte. Pablo indudablemente escribía a una comunidad específica en un período específico de la historia. Sus escrituras sobre el consumo de carne indican su deseo de unir a los gentiles convertidos (en su mayoría carnívoros) y a los cristianos judíos discípulos directos de Jesús (en su mayoría vegetarianos).

Pablo escribía a una iglesia profundamente dividida por una variedad de motivos. Por alguna razón, respaldó la esclavitud (I Corintios 7:20-24, Efesios 6:5, Colosenses 3:22, I Timoteo 6:1-2, Tito 2:9-10, Filipenses 1), el sometimiento de las mujeres, el celibato, y la obediencia completa de los niños. Las escrituras de Pablo se han usado a través de los años para justificar la esclavitud, el abuso y el dominio conyugal e infantil (incluso el asesinato), la expansión occidental y la masacre de nativos estadounidenses. Es muy importante que seamos excepcionalmente cuidadosos para no emplear erróneamente las escrituras de Pablo y justificar el abuso cruel contra los animales, el cual incluye su cría y matanza para transformarlos en comida.

 
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Posted by on November 6, 2011 in Veganismo

 

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