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Eres lo que comes

06 Nov

“Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento”. Hipócrates no estaba equivocado cuando emitió tales palabras hace miles de años atrás. Y si sus palabras fueron justas y sabias en aquel entonces, tienen aún más relevancia en los tiempos modernos donde enfrentamos la polución constante de nuestro planeta, miles de enfermedades relacionadas al consumo de productos animales y naciones al borde de la obesidad mórbida.

Son escasos los médicos que habln abiertamente de la importancia de la nutrición en nuestras vidas. Ni al paciente que está al borde de un ataque cardíaco se le dice claramente que debe cambiar radicalmente su dieta y optar por una dieta vegana; simplemente se le dice que “coma más sano” y haga ejercicio. En esta sociedad consumista, ahora tenemos una droga para cada enfermedad; una píldora milagrosa que te alivia la depresión pero que te podría llevar al suicidio; una pastilla que acabará con tus agruras pero que – de pasadita –  te destrozará el hígado. Y lo que es mucho peor, miles de drogas que han sido cruel y salvajemente probadas en millones de inocentes de animales de laboratorio que naturalmente nunca adquirirían las enfermedades que aquejan a los humanoides.

¿No sería maravilloso que tuviéramos un planeta lleno de gente sana física y mentalmente? ¿No sería justo ofrecer seguro médico para todos basándonos en un sistema de prevención en vez de lidiar con las consecuencias de un organismo desgastado y enfermo por la basura que consume? ¿Por qué la gente sana debe seguir pagando impuestos para subvencionar de alguna forma las numerosas operaciones de corazón abierto de quienes consumen productos que han causado muertes terriblemente crueles a
los animales? ¿Por qué debo seguir pagando por altas tarifas áreas (que consumen más combustible debido al peso de los pasajeros) y medio sentarme entre dos obesos que harán que el avión apeste cuando les sirvan sus muertos condimentados con mostaza y kétchup? De la misma manera que se paga más por exceso de equipaje, los humanoides obesos deberían pagar más cuando se trata de viajar por barco, autobús o avión. Un país lleno de personas saludables sería genial para su bienestar, pero también significaría una catástrofe económica para la mafia médico-farmacéutica que lucra con la miseria y la enfermedad del público.

Nadie está en contra de procedimientos y tratamientos médicos a corto plazo y cuando son absolutamente necesarios. Nadie dice que comer una manzana reemplazará a una cirugía cuando esta es absolutamente necesaria; pero lo que reclamamos es la falta de preparación y ética que los profesionales de la salud exhiben al no proporcionar información científica adecuada y correcta a sus pacientes, sobre todo a aquellos que más la necesitan.

En los países industrializados, donde la gente no tiene acceso a mercados diarios, orgánicos y abiertos donde la gente puede comprar frutas y verduras frescas, la única opción disponible es comprar alimentos en supermercados donde estos productos – por lo menos-  tienen una semana de antigüedad. Al ser viejos, sus nutrientes se reducen hasta un 40% y, en la mayoría de los casos, la situación empeora porque es muy probable que hayan sido cultivados con pesticidas y otros químicos perjudiciales. Es por eso que se recomienda consumir comida orgánica, fresca, y únicamente de la estación.

Entre los vegetarianos, existe una tendencia crudívora. Sus partidarios aducen que es la mejor dieta para el ser humano ya que cuando se consumen alimentos cocidos, las enzimas vivas de éstos se eliminan produciéndose un proceso llamado glucocitosis. En otras palabras, nuestro sistema inmunológico reacciona ante este proceso que no es reconocido como natural generando una actividad inusual de las células blancas. Los crudívoros opinan que nada puede ser preparado al fuego, porque este tipo de preparación causa, según dicen, una increíble perdida de nutrientes. Esto no quiere decir, necesariamente, que coman solo alimentos crudos. Existen procesos de preparación que no causan esa pérdida de nutrientes, como por ejemplo, la deshidratación de los alimentos.

La alimentación crudívora, también llamada de alimentación viva o comida viva, es una forma de alimentación basada en alimentos crudos, frutos frescos y secos (hidratados), verduras, semillas, granos germinados y algas, ricos en enzimas y todos los nutrientes necesarios para nuestro organismo, los cuales tienen toda la vitalidad nutricional necesaria para una vida saludable.

Los alimentos crudos son ricos en enzimas – responsables de toda la construcción de nuestro organismo. Las enzimas son los trabajadores incansables que llevan los nutrientes a nuestras células. Podemos decir entonces que la alimentación cruda es una alimentación enzimática. Al cocer los alimentos (a más de 40ºC) destruimos las enzimas. Si comemos alimentos crudos evitamos la destrucción de las enzimas que la comida contiene facilitando así la digestión y evitando gastar nuestras propias reservas. Según el Dr. Edward Howell, la falta de enzimas en la comida cocida es una de las mayores razones del envejecimiento y muerte precoz. Es, además, según él, la causa subyacente de la mayor parte de las dolencias.

Esta falta de enzimas ocurre en la mayoría de la población mundial de los países que se alimentan con comida cocida. Incluso los animales no humanos que conviven con nosotros y que se alimentan  de forma artificial, con alimentos cocidos sufren de las mismas dolencias que nosotros.

Aunque ciertamente sería muy difícil mantener este tipo de dieta todo el tiempo, los crudívoros afirman que sólo basta comer un poco más del 51% de alimentos crudos durante cada una de nuestras comidas para brindarle a nuestro cuerpo los nutrientes que necesita. Esto incluye nueces, frutas, jugos, extractos, batidos, ensaladas y otras deliciosas recetas. Y si a estas saludables opciones añadimos el consumo de vitaminas (especialmente vitamina C) y super alimentos (como por ejemplo, espirulina, equinacia, maca, cacao, cashews y quinua) definitivamente garantizaremos el buen funcionamiento de nuestro cuerpo.

Recuerda que si te das un atracón de pollo a la brasa, papas fritas, malteadas y refrescos de soda le haces un daño permanente a tu organismo aunque al día siguiente comas comida sana para tratar de borrar tus excesos. Eres lo que comes. Si comes alimentos saludables, nutritivos y vivos, eso se notará en tu vida, en todos los sentidos; pero si comes productos llenos de toxinas, antibióticos, hormonas, sangre, tortura y sufrimiento, la vida te pasará la factura cuando menos te lo esperes.

Date tiempo para ver estos reveladores videos.

 
2 Comments

Posted by on November 6, 2011 in Veganismo

 

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2 responses to “Eres lo que comes

  1. Daniela Avendaño

    November 17, 2011 at 8:35 pm

    ME ENCANTÓ MUY BUENO Y MUY CIERTO, OJALÁ NO FALTE MUCHO PARA QUE MAS PERSONAS SE DEN CUENTA DE ESTO CAMBIE SU ESTILO DE ALIMENTACIÓN….

     
    • animalialatina

      November 23, 2011 at 12:48 am

      ¡Hola Daniela! Disculpa la demora en responderte pero estaba de viaje preparando una protesta anual en contra del uso de pieles. Gracias por tu comentario.
      Así es. Esperemos que más gente se eduque y deje de ser cómplice de los crueles y terribles sufrimientos de los animales.
      Subscríbete al blog y ayúdanos a difundirlo entre tus amigos y familiares.

       

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