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¿Carne? No, gracias

25 Oct

Los adversarios de los grupos defensores de los derechos de los animales casi siempre recurren a un ataque típico: acusar de hipócritas a aquellos activistas que aún consumen carne. No es que nuestros opositores realmente se interesen por los derechos violados de los millones de animales destinados al consumo humano, sino que el uso de este recurso casi siempre les proporciona una salida rápida cuando sus patéticos argumentos ya se
han terminado.

El vegetarianismo, y especialmente el veganismo, no se producen de la noche a la mañana. Es una decisión que surge luego de una cuidadosa evaluación cuando el individuo está física, mental y espiritualmente preparado para evolucionar a una escala mayor de pensamiento y sensibilidad éticos. Es un hecho que se produce cuando la compasión y el respeto a nuestro cuerpo, al mundo en el que vivimos y a las demás criaturas vivientes alcanzan su cúspide.

Los intereses creados de grupos que persiguen un afán de lucro en complicidad con los medios de comunicación masiva, se han encargado de realizar un completo lavado de cerebro a la población mundial desde épocas inmemoriales. A diario somos bombardeados por la propaganda de la industria de la carne. Se nos dice que es esencial para el sano desarrollo de los niños, que es vital para el crecimiento y que sin ella moriríamos. Ciertamente no podría estar escribiendo este artículo si eso fuera cierto.

En la mayoría de los casos,  y con un cinismo a toda prueba, se presentan a los animales de granja caricaturizados y con grandes sonrisas ¡incentivando su propio consumo! Pero las sonrisas de las propagandas no muestran la terrible verdad y la insana crueldad que las granjas industrializadas se empeñan en ocultar.

En los mercados de los países latinoamericanos los vendedores de carne se precian de ofrecer “carne fresca” pues los animales –especialmente las aves– son aniquiladas ante nuestros ojos o en mataderos donde la crueldad prevalece y las más mínimas condiciones higiénicas son inexistentes mientras que en los Estados Unidos la carne se ofrece al público en inmaculados paquetes que a simple vista no dejan ver lo que verdaderamente
se oculta en su presentación.

A mí me bastó visitar un matadero para convertirme en vegetariana y posteriormente en vegana. Nunca podré olvidar lo que vi: reses eliminadas a puntillazos clavados en cualquier parte de sus cráneos; animales vivos luchando desesperadamente en el aire antes de recibir el corte de sus yugulares para desangrarse lentamente; alfombras negras de moscas; restos malolientes y putrefactos; reses que al abrírseles el vientre mostraban el feto ya desarrollado de un ternero que no alcanzó a nacer; hombres duros, ensangrentados y vulgares que se divertían insanamente con cada corte; sudor, escupitajo y mancha de sangre. Y tal vez lo más triste, niños pobres disputándose tripas desechadas y contaminadas no solamente por los antibióticos, hormonas y pesticidas con los que se cría al ganado, sino también por la adrenalina que estos animales segregan al percibir su muerte brutal y cercana. La mayoría de las personas en el mundo no han tenido la oportunidad de pasar por esta aleccionadora experiencia, pero, en mayor o menor escala, con alta tecnología o sin ella, esto es exactamente lo que sucede en cada matadero del mundo. Al fin y al cabo, la crueldad es siempre la misma.

Las consecuencias de comer animales también son las mismas: múltiples enfermedades cardíacas, cáncer, artritis, arteriosclerosis, diabetes y osteoporosis. Si a esto añadimos la destrucción progresiva de los bosques tropicales, la erosión del suelo, la escasez de agua y el incremento del hambre mundial, comprobamos que éste no es un asunto al que le debamos restar importancia. Nuestro planeta no sólo está enfermo por la polución, el hambre y las guerras, sino que también se muere de a pocos por la indiferencia e irresponsabilidad con las que el ser humano lo trata. Uno de los privilegios que los seres humanos frecuentemente olvidan es la posibilidad de cambiar y convertirse en mejores personas cada día. La posibilidad de convertirse en personas éticas y compasivas para con todos los seres que nos rodean, empezando con nosotros mismos.

En la actualidad, las alternativas vegetarianas y veganas se encuentran al alcance de todos y constituyen verdaderas fuentes proteicas que nutren nuestros cuerpos de manera adecuada, saludable y libre de crueldad. Inclusive la comida típica de nuestros países latinoamericanos en la que la carne constituye el plato principal y casi obligatorio, puede convertirse en deliciosas opciones vegetarianas o veganas con un poco de creatividad y determinación.

El cambio a una dieta vegetariana o vegana debe llegar en el momento preciso en el que el individuo esté listo para aceptar tal compromiso. Todo cambio importante y determinante en la historia de los pueblos siempre ha llegado en el momento oportuno; ni antes, ni después. Estos cambios han creado polémicas, resistencias y conflictos, pero cuando comprobemos que nuestro cuerpo se encuentra sano y lleno de energía; tengamos la certeza de no estar contribuyendo al hambre de los pobres y nos demos cuenta de que nuestros platos y nuestras conciencias están limpios de sangre y sufrimientos, sabremos
que nuestra elección fue la correcta.

Aunque creo firmemente que todo aquel que aún come carne debe ser testigo presencial de la crueldad total que esto involucra, hoy no incluiré ningún video de ese tipo. Prefiero dejarlos con este video de Futuro Vega Pop titulado “Quiero Vivir”.

 
4 Comments

Posted by on October 25, 2011 in Veganismo

 

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4 responses to “¿Carne? No, gracias

  1. Liliana Téllez Flor

    October 25, 2011 at 4:42 pm

    Crear conciencia!! y mejor a través de la propia experiencia. Brevemente comentaré la mia en un matadero de Cochabamba-Bolivia.(autorizado además, no clandestino) Niños de 9, 10 y posible 11 años, hacían puntería con los cuchillos que clavaban en cualquier parte a una vaca desesperada que luchaba por su vida, ella estaba encima de otra que no moría, Esto era una especie de espectáculo circense para más gente que reía y esperaba con vasijas la sangre, pues dicen por aquí que beber la sangre aún caliente de estos animalitos hace más “hombres” (más crueles en el mundo, es mejor término) no más valientes ni con más fuerza. SON MENTIRAS..
    Entraba por el callejón de la muerte la tercera víctima, esta pobre criatura se arrodilló, y lloró como todo ser vivo que sabe morirá luego de una tortura. Estas imágenes quedaron grabadas en mis pupilas. es horrendo, es dantesco ver algo así, Quienes no puedan pasar por una experiencia similar, piensen, piensen mucho en el dolor que está en sus platos. Eso es parte del proceso al que se refiere Maru en su artículo. Enterándose de a poco, llega el día en que uno despierta a la realidad. Termino con un pensamiento (anónimo) POR MUY LEJOS QUE ESTÉ EL MATADERO, TÚ QUE COMES CARNE ERES CÓMPLICE. Liliana de ADDA-BOLIVIA

     
  2. animalialatina

    October 27, 2011 at 7:28 am

    ¡Qué experiencia tan trágica, sangrienta y asquerosa! Pensar que esos niños crueles viven entre nosotros es realmente lamentable. ¿Qué clase de sociedad tenemos cuando sus elementos están podridos desde una edad temprana?
    Lo bueno de toda tu experiencia es que tú viste la realidad de las cosas y decidiste no ser una cómplice más. Muchas gracias por salvar las vidas de miles de animales.

     
  3. Rossana

    November 1, 2011 at 7:12 am

    Hace dos meses mi vida ha cambiado para siempre…Decidí convertirme en vegetariana!!! Gracias a Dios no he tenido la mala fortuna de ver la cruel muerte de un indefenso animal en un matadero y espero no tener esa experiencia jamás, pues no soportaría tanta crueldad con un ser inocente y mi corazón no resistiría ver tan vil espectáculo. El objetivo de toda activista es convertirse en una vegetariana, pues como defender los derechos de los animales si luego comemos sus cadáveres. Fue una decisión que me tomó tiempo, pero que ahora con mucho satisfacción la practicó, pues siento que al dejar de comer animales salvo a alguno de ellos. Tuve la suerte de cruzarme con grandes activistas que ya eran vegetarianas, como tú mi estimada Maru y otras más, que siempre me daban las razones más que suficientes para serlo. Sin embargo, di el gran paso luego de ver un video del activista Gary Yourofsky, quien me abrió los ojos por completo e hizo que me convirtiera al vegetarianismo desde ese instante. Te felicito Maru por tu lucha incansable en favor de los animales y este blog es el reflejo de tu amor inmenso hacia ellos.
    Rossana

     
    • animalialatina

      November 1, 2011 at 8:42 am

      Mi querida Ross, ¡FELICIDADES Y MIL BENDICIONES EN TU NUEVA VIDA DE ÉTICA Y COMPASIÓN! La verdad es que estoy muy orgullosa de ti y de tu decisión de dar un paso adelante en beneficio de otros animales. Sé de tu eterna labor humanitaria en Lima y ahora todo eso se mejora con la inclusión del vegetarianismo en tu vida de activista profesional y efectiva. Ahora podrás mirar a todos esos animales a los ojos sin sentir ninguna culpabilidad latente. Espero que con el tiempo sigas evolucionando más y pronto te conviertas en una de mis colegas veganas. Ten por seguro que te enviaré recetas y desde ya queda pendiente una invitación al restaurante “El Vegetariano” de mi amiga Sabina, donde disfrutaremos de un riquísimo cebiche vegano. Tu vida ha cambiado y muy pronto empezarás a notar los beneficios; pero lo más importante es que ¡has cambiado la vida de cientos de animales sufrientes!

       

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