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Lucha por la libertad de todos

09 Oct

Ninguna persona pensaría encontrar psicóticos en su visita al zoológico. Y aunque es probable que ciertos humanoides sean víctimas de esta condición mental, no estoy  hablando de ellos precisamente.

La zoocósis es una condición muy frecuente en animales mantenidos en cautiverio. La sola
mención de esta palabra “cautiverio” implica una imagen de desesperanza, de ilusiones perdidas, de total sumisión. Y es que al carecer de estimulación mental y física, los animales se vuelven víctimas de este trastorno que los obliga a comportarse anormalmente balanceando constantemente el cuerpo y la cabeza o mordiendo constantemente los barrotes de sus jaulas. Estos animales estresados al máximo, que se muerden hasta mutilarse, son las criaturas vivientes que se exhiben en los zoológicos.

La visita al zoológico que puede durar entre 2 y 4 horas no tiene comparación con los años
que estos animales pasan alejados de sus hábitats naturales, familiares y congéneres. La deprivación moral a la que se les obliga no compensa que un niño vea a un tigre asiático o a un elefante africano y lo olvide al siguiente segundo. Una vez más, la curiosidad y el morbo malsano de los seres humanos esclavizan a otras especies para lucrar con ellas a su antojo.

En los zoológicos, los animales no pueden desarrollar sus instintos naturales ni los hábitos diarios comunes a su especie. ¿De qué le sirve a un elefante un área miserable de exhibición adornada con una ridícula manguerita cuando en libertad podría caminar por toda la sabana? ¿Qué utilidad tiene un juguete de plástico para un chimpancé acostumbrado a resolver problemas mediante la construcción y el uso de instrumentos?

El verdadero propósito de los zoológicos no es entretener ni educar a nadie, sino lucrar con los animales y utilizarlos hasta el último día de sus miserables vidas. Por supuesto que, en la mayoría, los alimentan y ofrecen servicios veterinarios, pero nada se compara con la libertad que tienen derecho a disfrutar en sus ambientes naturales lejos de la mirada curiosa de humanoides que no entienden que ellos son otras naciones con sus propios derechos e intereses.

La etiqueta de educativos es una etiqueta falsa. ¿Cómo se puede aprender a valorar una especie animal cuando no se le observa en un ambiente natural y propio?, ¿cómo pueden alcanzarse conclusiones etológicas cuando lo único que se puede ver detrás de los barrotes son animales tristes, aburridos, estresados y psicóticos? La conducta natural del animal jamás puede llevarse a cabo en cautividad. Pájaros a los que se les priva de la facultad de volar libremente, animales acuáticos que languidecen en estrechas fosas y muchos otros animales acostumbrados a vivir en grandes manadas o grupos de familias, malviven en solitario incapacitados para poder- entre otras cosas – escoger una pareja, realizar sus
ritos especiales de apareamiento y reproducirse naturalmente.

La gente hace filas para ver a los animales bebés que nacen en los zoológicos. Se hacen concursos para escogerles nombres y se les da gran difusión en la prensa, ¿pero qué sucede cuando estos animales crecen? Por lo general, se les vende a otros zoológicos, circos, laboratorios de experimentación, y parques de caza o se les vende como carne a otros zoológicos pobres.

Proteger especies en extinción suena bien, pero, – por lo general – los directivos de los zoológicos favorecen a los animales exóticos que atraen a la mayor cantidad de gente y dinero. El científico y director del zoológico del Bronx George Schaller dijo, “los zoológicos están contribuyendo a que los animales en peligro de extinción como los pandas, desaparezcan al capturarlos y cambiarlos de un zoológico a otro para exhibirlos”.

Si lo que se pretende es favorecer su reproducción y bienestar, sería mucho más efectivo evitar su caza y captura, evitar la destrucción de sus entornos naturales y desarrollar programas científicos de observación en las áreas donde viven libremente.

¿Cómo puedo ayudar?

  • Evita los zoológicos. Si no hay visitantes, tendrán que cerrar y ya no se capturarán animales para su exhibición.
  • Organiza una noche de cine y muéstrale a tus familiares y amigos la película “DosHermanos” (Two Brothers). Es la historia de dos hermanos tigres con un final verdaderamente aleccionador.
  • Utiliza alternativas modernas y que no involucren la esclavitud de los animales. Si tienes medios, visita a los animales en sus hábitats naturales. Si no es así, utiliza todas las alternativas modernas con las que contamos hoy día. Desde libros y revistas tradicionales hasta documentales en DVD o espectáculos de cine IMAX (en pantalla super gigante y real que te hace sentir que estás allí mismo en medio de los animales). Estos recursos nos permiten acercarnos a los animales y conocerlos de forma más auténtica y verdaderamente educativa.

En este video proporcionado por nuestra colega Ana Julia Torres, fundadora de la Asociación Villa Lorena en Colombia, se ve claramente que el león más fiero y temido es mucho más agradecido que la mayoría de los humanoides.

Termino entonces con las sabias palabras de Lincoln, “Dando libertad a los esclavos, la aseguramos a los libres”’. No seas testigo mudo e indiferente de la esclavitud de los demás.
Lucha por su libertad.

 

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