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Niños veganos

25 Sep

Que debamos ser básicamente carnívoros carece absolutamente de fundamento
científico. Empecemos por los bebés. Los requisitos nutricionales de un bebé son elevados, necesita más proteínas, calcio y muchos otros nutrientes que en cualquier otro momento
de su vida. Hoy en día está ampliamente aceptado, incluso por la Asociación Médica Británica, que una dieta vegana puede proporcionar todos los nutrientes necesarios para el crecimiento infantil.

Criar a un niño como vegano es más fácil que como carnívoro. Es menos mortificante para el niño que se acostumbre a  comer cereales, legumbres, frutos secos, semillas, productos derivados de la soja, frutas y verduras. Puede que al principio, un bebé rechace alimentos con sabor fuerte, como la coliflor y la col (repollo), pero también es posible que le gusten algunos meses después.

Es fiable criar a un bebé como vegano, sin ningún alimento de origen animal en absoluto, siempre y cuando se asegure de incluir gran cantidad de alimentos nutritivos para que su sistema digestivo procese todos los nutrientes.

El hierro es un nutriente importante durante el destete, ya que la leche es una fuente muy pobre de hierro. Los bebés nacen con su propia reserva de hierro pero ésta se agotará a los seis meses. A pesar de la propaganda, ni la carne de vacuno, ni el huevo, ni la leche son las mejores fuentes de hierro, calcio, y zinc.

Se sabe que la leche animal debe modificarse para que los niños no carezcan de hierro, cobre y zinc, minerales fundamentales para su desarrollo. Existen muchas fuentes vegetales excelentes de esos elementos. De acuerdo con el USDA National Nutrient Database for Standard Reference del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, el sésamo posee casi 8.7 veces más calcio que la leche y las almendras poseen 2.5 más. Las nueces, la leche de soya y diversos subproductos de esta leguminosa también son una muy buena fuente de calcio. A cualquier edad, casi todas las verduras nos proveen
hierro, cobre y zinc en mayor y mejor biodisponibilidad que los productos lácteos.

El destete es un proceso gradual que comienza cuando se empieza a sustituir la leche por  los alimentos sólidos. Por lo general, después de los seis meses, los bebés necesitan una fuente de hierro y otros minerales en su dieta puesto que leche materna ya no puede proporcionárselos en suficiente cantidad.

Entre los seis y los doce meses, el bebé será gradualmente más capaz de aceptar alimentos con grumos. Los alimentos de la mesa familiar podrán administrarse mientras no contengan sal. Se pueden introducir guisantes (arvejitas) y legumbres bien cocidas y trituradas alrededor de los ocho a doce meses. Éstos son difíciles de digerir y por ello pueden causar problemas si se introducen anteriormente. Cuando el bebé es capaz de masticar trozos de fruta, muchos otros alimentos – incluyendo, el tofu, las cremas finas de frutos secos, y los porotitos (frijolitos) verdes pueden convertirse en alimentos cotidianos
y muy nutritivos para el niño vegano.

Ud. siempre encontrará más minerales, calcio, hierro, zinc, vitaminas, aminoácidos, glúcidos, lípidos esenciales y enzimas de mejor calidad en las frutas, verduras de hoja verde, semillas, y granos integrales.

Es un mito que la carne sea la mayor proveedora de aminoácidos que el humano necesita. De diez a veinte verduras cotidianas contienen la mayor parte de los aminoácidos (constituyentes de las proteínas) que el cuerpo necesita, y en la mayoría de los casos, los proporcionan en mayores cantidades.

Y en cuanto a las vitaminas y los minerales, sin lugar a dudas, las verduras son las mejores fuentes de estos esenciales nutrientes, en especial de la vitamina C, también llamada el “nutriente maestro”.

La vitamina C natural solamente está disponible en grandes cantidades en el mundo vegetal. Hasta hoy no se conoce otra fuente más rica de vitamina C natural (ácido ascórbico + bioflavonoides) que la que se halla en las frutas.
Según el Dr. Matthias Rath, endocrinólogo alemán, la vitamina C está destinada a erradicar las enfermedades cardiovasculares de la raza humana en este siglo puesto que participa en la formación del buen colágeno y de los tejidos de nuestras paredes vasculares. La vitamina C no es producida ni por el hombre ni por ningún producto animal. Por consiguiente, debe obtenerse con una dieta vegetariana. Los niños veganos que consumen gran cantidad de cítricos aseguran la calidad de una gran cantidad de procesos metabólicos en los cuales participa este importante nutriente.

Todas las vitaminas, tanto hidrosolubles (vitaminas C, grupo B [tiamina, riboflavina, niacina, piridoxina, cobalamina, ácido pangámico] y vitaminoides [biotina, ácido pantoténico, ácido fólico, colina, inositol, PABA, vitamina P) como liposolubles (A, D, E, F, K), están definitiva y generosamente presentes en la dieta vegana. Basta examinar cuidadosamente una buena tabla de nutrientes alimenticios  para comprobarlo. El niño vegano que consume frutas y ensaladas crudas es  definitivamente un niño más sano y equilibrado, porque posee un magnífico balance vitamínico.

Los veinte aminoácidos – incluidos los ocho esenciales (isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina, triptofano y valina) – constituyentes de todas las proteínas (vegetales y animales) pueden encontrarse en un solo vegetal: la quinua. La quinua que desapareció casi 400 años después de la incursión española en América, fue redescubierta el siglo pasado y hoy día es utilizada intensivamente por los veganos como fuente alimentaria estratégica, junto con la soya, los granos integrales y las semillas.

Los aminoácidos están contenidos pródigamente en la soya. Cien gramos de la llamada carne de soya contiene el equivalente proteico de medio kilo de carne de vacuno. Por lo tanto, los niños veganos no requieren proteínas animales para su sustento. Las proteínas vegetales son fáciles de obtener y de mejor calidad desde el punto de vista biológico ya que el organismo humano puede desensamblar los aminoácidos que las forman con menor gasto de energía que con las proteínas de origen animal. Los niños veganos obtienen así  todos los aminoácidos requeridos para su crecimiento.

Lo mismo ocurre con la obtención del calcio. Se ha demostrado, que si bien en promedio los vegetarianos son más delgados y esbeltos, sus huesos son más resistentes y firmes. Entre los veganos prácticamente no se conocen la osteoporosis ni las llamadas enfermedades relacionadas con el calcio. La razón es muy simple: los veganos obtienen el calcio de las verduras con mayor facilidad que los carnívoros.

Si bien es cierto que la leche es una rica fuente de calcio, las proteínas animales que contiene impiden una buena asimilación de calcio ya que una buena parte de este mineral se pierde en la orina. No sucede lo mismo con la leche de soya y el tofu que contiene hasta dos veces más de la cantidad de calcio que se encuentra en el queso fresco de vaca. En cuanto al magnesio, el tofu contiene 150 veces más magnesio que el queso ricota.

La obtención del resto de los minerales es evidente. Ningún producto animal produce minerales. Sólo las plantas son capaces de absorberlos directamente desde el suelo. Por consiguiente, al consumir una variedad de verduras, frutas, granos y semillas cultivadas en tierras orgánicamente abonadas, estaremos proveyéndonos en forma directa de excelentes fuentes de minerales biodisponibles de alta calidad.

Los niños veganos consumen lípidos muy selectivos. El consumo vegano se centra alrededor de los aceites grasos poliinsaturados y monoinsaturados. El vegano evita los que han sido parcialmente hidrogenados llamados también transgrasos, cuya máxima expresión son las margarinas. Siempre que sea posible, se utilizan los prensados en frío, extra virgen y sin aditivos químicos. Esto evidentemente permite mantener en buen estado nuestras membranas celulares, facilitar adecuadamente los importantes procesos enzimáticos, asimilar las vitaminas liposolubles, armar lipoproteínas de buena calidad y evitar el colesterol exógeno que se capta normalmente en la dieta carnívora. Todo esto contribuye a mantener una buena salud vascular que continuará en su vida como adultos.

Los carbohidratos, llamados también macronutrientes, se encuentran en abundancia en las verduras. Su consumo, en la debida cantidad, proporciona el combustible que nuestro cerebro y todo el organismo requieren.

El azúcar blanco no es un buen alimento para el niño vegano. Es un carbohidrato altamente refinado e inconveniente para el cuerpo humano. Este azúcar roba calcio del cuerpo y suprime la vitamina C. Se le puede reemplazar fácilmente con azúcar integral, morena, miel de agave o Stevia.

El consumo de fibra que es alto en los veganos permite tener un sistema digestivo sano, que de acuerdo al Dr. Manuel Lezaeta Acharán, es donde se fragua la salud o la enfermedad.

Los seres humanos podemos producir las vitaminas D y B12. La vitamina D, vital para la absorción del calcio por nuestro organismo, se genera en la piel mediante un proceso autónomo de fotosesibilidad celular y la B12, la vitamina antianémica, en nuestro tracto digestivo. La vitamina B12 es una vitamina muy compleja. Es la única vitamina que contiene cobalto, un mineral especial que enlaza átomos de hidrógeno, carbón, oxígeno, fósforo y nitrógeno. Es sintetizada por el propio cuerpo en el íleon, último tramo del intestino delgado. La vitamina B12 también puede obtenerse en cantidad suficiente en los alimentos fermentados, especialmente los subproductos de la soya y las algas marinas. Los
alimentos extraídos de la tierra que se consumen crudos y sin pelar también contienen vitamina B12.

El tempeh, un alimento oriental muy apreciado por los veganos, es un fermentado de soya tan rico en B12 que 100 gramos equivalen a ingerir tres veces más la cantidad diaria recomendada internacionalmente de B12. La cantidad de ingesta diaria de B12 recomendada por el Food and Nutrition Board de los Estados Unidos es de 2.4 mcg/diarios para adultos y entre 0.9 a 1.8 mcg para niños.

Es satisfactorio comprobar que en la comunidad científica internacional se esté desarrollando un creciente reconocimiento de que el vegano sea más longevo, resistente, sensible, compasivo, menos agresivo y más estable mental y emocionalmente. La lógica detrás de esto, es que todos sus sistemas celulares se encuentran libres de toxinas y drogas provenientes de los productos animales y demás productos procesados.

En efecto, la dieta vegana planificada contiene todas las vitaminas, minerales, aminoácidos, lípidos, carbohidratos y demás fitonutrientes que el cuerpo necesita para la vida. Los niños veganos son los que mejor captan y asimilan los nutrientes diarios, puesto que su sistema digestivo opera más eficientemente y su sistema interno puede producir más cantidades de las vitaminas endógenas.

Finalmente, la influencia de la dieta vegana en las funciones cerebrales es concluyente, especialmente en el campo de la inteligencia y la memoria. Este postulado quedó brillantemente mostrado en un artículo de Dwyer JT, Miller LG, Arduino NL, et al. llamado Mental Age and I.Q. of Predominately Vegetarian Children publicado en el Journal of American Dietetic Association [1980;76:142-7]. Diversas pruebas de destreza y de CI se realizaron con niños que seguían la dieta macrobiótica de sus padres, unos pocos niños de la Iglesia Adventista, y otros provenientes de familias que simplemente habían decidido ser vegetarianas. El grupo de pediatras pudo constatar que las diversas pruebas demostraban que su edad mental representaba por lo menos un año más que su edad
cronológica y que el promedio de su CI era mayor al promedio estudiantil.

 
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Posted by on September 25, 2011 in Veganismo

 

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