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Jesús y el vegetarianismo

25 Sep

Algunas personas dicen que la Biblia puede usarse para justificar cualquier posición. Y
en cierta medida, ésta es una declaración aceptable.

Leyendo las Escrituras encontramos muchos mensajes que no pueden coexistir con los
principios verdaderamente cristianos. Pero esta interpretación bíblica es el producto de una “revelación progresiva”; es decir, una comprensión que evoluciona a través del tiempo, del mismo modo que nuestra comprensión de la ciencia, la lingüística o la informática evoluciona a través de los años. No hay una verdad invariable ni válida para toda la eternidad.

Por ejemplo, en el Antiguo Testamento Dios exige la muerte inmediata para pecados como el adulterio y la hechicería e inclusive por maldecir a los padres. Y una historia en el libro de Números habla de un hombre que fue apedreado a muerte delante de Moisés por recoger madera el día sábado. La mayoría de los patriarcas tuvieron esclavos y varias esposas y Samuel, hablando en nombre de Dios, ordenó a Saúl que matara hombres, mujeres, jóvenes, niños, bueyes, ovejas, camellos y burros. (Samuel 1, 15).

El Papa Juan Pablo II dijo que cualquier interpretación de las Escrituras que contradiga una comprensión racional de la bondad y la misericordia de Dios era incorrecta. Y en esta categoría se incluyen a los pasajes que justifican comer y explotar a los animales, justificar el asesinato de inocentes en la guerra, tener esclavos y otras acciones claramente inmisericordes, violentas e inmorales.

Pero la Biblia incluye una mayor cantidad de argumentos bíblicos a favor de los animales y sus derechos instándonos a tratar a todos los seres de la creación – humanos o no – como prójimos de Dios, merecedores de respeto y compasión.

La mayoría de nosotros concuerda en que causar daño a un gato o perro es inmoral e incluso anticristiano. Es racional y bíblicamente acertado entonces proponer que hacer daño a cualquier otro animal vacas, gansos, pollos, cerdos y peces, es igualmente inmoral. El Dios amoroso y misericordioso de los profetas y del apacible jardín del Edén, no aprueba  el abuso de los animales. De la misma manera, resulta inconcebible que Jesucristo haya comido animales, considerando el plan original de Dios para el jardín del Edén  y la visión de Isaías acerca del fin de los tiempos cuando el león yacerá con el cordero y la violencia y el derramamiento de sangre  dejarán de existir.

La Biblia dice que Jesús sirvió pescado durante el milagro de la
multiplicación y lo comió con los discípulos después de la resurrección. Pero hay que recordar que la mayoría de los expertos concuerdan en que la evidencia indica que las historias post-resurrección son adiciones tardías a los Evangelios, y que los primeros relatos del milagro de la multiplicación de los panes y los peces originalmente no incluyeron  pescado.

Hay algunos puntos interesantes que debemos considerar. Primero, hay que recordar que los discípulos le preguntan a Jesús dónde conseguir suficiente pan para alimentar a las multitudes, sin pensar nunca en comprar pescado u otros productos animales y sin sugerir jamás una expedición para pescar,  a pesar de estar al lado del mar.

En segundo lugar, los relatos pre- evangélicos del milagro no incluyen pescado. Y Jesús, al referirse a éste, habla únicamente de pan (Mateo 16:9-10; Marcos 8:19-20 y Juan 6:26).

Probablemente, los peces fueron agregados a estas historias por escribas griegos porque la
palabra griega para pescado – ictus – es una abreviatura de la frase Jesucristo Hijo de Dios y Salvador (Iesous Christos Theou Uious Soter). El pescado es aún un símbolo de
la cristiandad y en ésta muy probable interpretación, la multiplicación únicamente representa el pronóstico de una iglesia naciente y no tiene nada que ver con comer animales.

Otros expertos también sostienen que la palabra griega alga fue erróneamente traducida  en esta historia como pescado. Es mucho más probable que un  tipo particular de alga se haya encontrado en una canasta con el pan ya que éste es aún un alimento muy popular entre los judíos y árabes.

Jesús invitó a los pescadores a dejar su ocupación de matar animales para seguirlo. Y
en cada ocasión, ellos abandonaron inmediatamente su ocupación de pescadores para seguirlo. (Marcos 1:16-20).

Jesús hace un llamado a las personas que se encuentran implicadas en actividades que no están en conformidad con su mensaje de misericordia y compasión y quiere que comprendamos que es inmoral e igualmente anticristiano torturar o matar peces. Aunque los peces no sean capaces de gritar de dolor, tienen la misma capacidad para sufrir y el mismo derecho a nuestra compasión cristiana como lo tienen los perros, los gatos, y otros seres humanos.

El mensaje de Jesús es claro y conciso: Quiero compasión, y no sacrificios. Sigue su ejemplo.

 
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Posted by on September 25, 2011 in Veganismo

 

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