La gigantesca compañía inglesa Compass ha decidido no comercializar paté nunca más, sumando su nombre al de otras compañías alimenticias que decidieron dejar atrás la crueldad oculta en la producción de paté.
El arduo trabajo de los activistas por los derechos de los animales culminó con esta significativa victoria que forzó la decisión que Compass denominó como una “decisión ética”.
Por más de dos años PETA estuvo en conversaciones con los ejecutivos de la compañía para persuadirlos de que dejaran de comercializar el cruel producto. Ahora PETA continúa poniendo presión contra la compañía Fortnum & Mason que aún continúa apoyando la tortura de gansos de la manera más vil.
La producción de paté en Inglaterra está prohibida, pero algunas tiendas y restaurantes continúan importándolo de Francia.






















